Título: Change!
Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?
Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]
Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece. Todos sus derechos son del diabólico Reject. Y algún día me casaré a la Shui con todos(?)
[¿Alguien más se imagina a Reject personificado en Reiji?]
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Conversación entre vampiros
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En un pequeño semi círculo el resto de los integrantes de la casa Sakamaki se acomodaron para empezar a tratar el tema que más relevancia tenía ene se momento: la humana.
¿Qué harían con ella? Después de sacrificar a Subaru en los brazos de esa nueva especie de monstruo que habían creado (quizás podría sentirse orgulloso de su experimento si no le afectara también) los instó a todos con una mirada a tomar asiento de inmediato. Sus hermanos le miraron incrédulos, todavía con ese resquicio amargo de saber que la rubia lo había besado en la mejilla por su propia voluntad. Se acomodó los lentes para disimular los nervios, después de todo los vampiros eran unos celosos por más que negaran su interés.
Por suerte el cuarto era lo suficientemente espacioso para que estuvieran reunidos, Reiji no tenía ganas de tener que sostener de nuevo a la chica, o peor, enfrentarse a ella, para llevarla a la sala común de la mansión. Era mucho más inteligente de su parte ser precavido con la señorita demonio.
La voz de Shu interrumpió el tenso ambiente.
—Creo que sería buena idea empezar por saber qué es lo que nos sucede —Exclamó. El pelirrojo estuvo a un segundo de mandarlo callar, casi en automático, pues había sonado exactamente igual a la chica humana, pero afortunadamente para él se atragantó con sus propias palabras antes de soltarlo. Laito lo vio toser con fuerza, tratando de disimular y solo se río en vez de ayudarle. Kanato en cambio lo lanzó lo más lejos posible sin usar verdadera fuerza, alegando que se llevara sus gérmenes a otra parte lejos de Teddy.
—Bueno, comenzaré por explicar lo que está ocurriendo en este momento—Anunció el pelinegro, recibiendo miradas curiosas en esta ocasión. Por pura costumbre giró a ver al rubio mayor, percatándose de su seriedad en el asunto. Desconcertado por no hallarlo durmiendo o escuchando a medias sin mostrar reacción, recordó que ahora era la imagen propia de la responsabilidad gracias a su intercambio.
—A ore-sama no le interesa eso —Gritó el pelirrojo, agitando desesperadamente sus manos en intensos manoteos mientras caminaba en círculos. Shu estuvo a punto de detenerlo, pero paró de inmediato y se dio la media vuelta para señalar furioso a las dos siluetas que permanecían un poco alejadas, en el sillón. — ¡No entiendo por qué Subaru tiene que tener a la chichinashi!
—Como siempre, los reclamos tenían que empezar por Ayato —Punteó Reiji, suspirando frustrado. Su hermano mayor, al verlo, le dedicó una leve sonrisa de simpatía que casi lo hizo saltar del susto. Se volteó disimuladamente y se repitió en voz baja. —Esto no está pasando, esto no está pasando…
Lo miró extrañado, pero decidió ignorarlo y responder a los gritos histéricos del ególatra.
—Sólo míralo —Murmuró, tranquilo. Intentado convencerse que la escena no le provocaba una incómoda sensación de desagrado. Y en silencio el resto observaron. —Está tan conmocionado que ni siquiera se puede mover.
Efectivamente, no pudieron contener la risa. El albino estaba totalmente paralizado en su sitio, con los brazos aferrados fuertemente en los laterales del sillón, inclinando lo más que le fuera posible su rostro hacia atrás. Como Subaru se había acostad primero lo tenía contra el respaldo del sillón, impidiéndole huir. Yui estaba sobre él, recargada hacia atrás sobre su cuerpo, dándole la espalda y haciendo un extraño movimiento como si fuera un mínimo reclamando atención. La pequeña blonda le sonreía media adormilada, mientras su cabeza se restregaba cada cierto tiempo en el pecho del chico, y la cara del vampiro estaba tan roja que parecía un semáforo brillante. Su respiración se notaba pesada y los ojos estaban rojizos, como si estuviera a punto de quebrar en llanto. Por un segundo le tuvieron lastima.
—¿Alguien dispuesto a tomar su lugar? —Se atrevió a decir Reiji.
Por un segundo.
No contaba con que pasarían quince minutos perdidos de discusión entre quién debía ir a suplirlo. Luego de jalones de cabello, mentiras escandalosas, acusaciones infundadas y que en medio de la pelea de trillizos terminaran a los pies de Reiji, arrastrándolo en el proceso, pudieron proseguir cuando el mayor los detuvo con voz autoritaria.
—¿Quieres decir que intercambiamos personalidades? —Cuestionó el blondo, ligeramente incrédulo. Se había dado cuenta de que algo era extraño en él, pero como repetir lo dicho era parte de la personalidad de la humana no pudo evitarlo. No era algo difícil de entender, más bien, le parecía imposible de creer.
—Creo que a estas alturas eso es algo obvio —Agregó con desagrado el pelinegro.
—¿Te refieres a el extraño comportamiento de bitch-chan, Reiji-kun? —Canturreó divertido el castaño. —En realidad no me importa, me encanta esta nueva faceta. Nfu~
—No hables por todos Laito —Interrumpió otro de los trillizos. —Teddy y yo la encontramos bastante desagradable —Acotó serio, mirando de soslayo a la pequeña rubia removiéndose constantemente sobre el incómodo hermano menor de la familia. Frunció el ceño con más fuerza, pero antes de que alguien lo notara giró el rostro y mostró una expresión de desaire hacia la ridícula escena. —Esa insignificante humana solo se ha vuelto más vulgar.
—Kanato —Lo reprendió el rubio. —Modera tu lenguaje, no tienes ningún derecho de insultarla —Antes de que el de cabello morado pudiera replicar su trillizo castaño intervino.
—Tranquilo Shu-kun. Kanato-kun solo está celoso porque ha preferido a Reiji-kun. Nfu~
—¡Esa maldita humana no…!
—¡Silencio! —Exclamaron al mismo tiempo los mayores, exaltándose. Reiji le lazó una mirada llena de resentimiento, de verdad estaba tratando de apoderarse de su lugar en la familia, era su deber corregirlos.
—Tenemos que escuchar la explicación de Reiji hasta el final. —Cedió el de ojos azules. Su hermano bufó.
—Como les decía… A diferencia de aquella vez que ustedes simplemente intercambiaron cuerpos —Miró a los trillizos. —Ellos cambiaron de personalidad, pero siguen siendo el vago en su cuerpo y la humana en el suyo…
—Hueles bien —Murmuró Yui al pobre Subaru que estaba al punto del desmayo. Todos lo alcanzaron a escuchar.
—¡Eso es lo que siempre hace Shu! —Reclamó Ayato.
—Exacto —Impidió que el pelirrojo siguiera hablando. — El problema es que el idiota solo es así con la humana porque es la única mujer de esta casa y tiene un desagradable hábito de fastidiar a los demás.
El rubio lo miró molesto.
—Tienes que admitirlo, Shu-kun. Nfu~
—Dicho de otro modo, era su única opción. Pero ahora que eso ha cambiado y es la humana quién se comporta así estamos en serios problemas.
Todos lo miraron, intrigados.
—¿Qué quieres decir con eso? —Preguntó Kanato.
—Nosotros somos seis. Si se empezará a comportar como él no solo se la pasará durmiendo tirado en algún lado, ella se divertirá haciéndonos la vida imposible las pocas horas que logre despertarse. Tiene más posibilidades de dónde escoger.
Escucharon los gemidos ahogados de su hermano menor, clamando por piedad. Yui realmente estaba disfrutando ponerlo en apuros, y si eso seguía así… Los cinco vampiros se miraron entre sí, pensando lo mismo. Estaban jodidos.
Más sonidos ahogados.
Por lo pronto alguien tendría que salvar a Subaru…
OoOoO
Notas de Kou: ¡Siento mucho la tardanza! Dije que el sábado, pero como no tengo internet en casa me fue imposible publicar. Intenté del celular, pero por alguna extraña razón wattpad me deja la historia como borrador y no me deja actualizar TwT ¿Les he dicho cuánto las quiero? ¿No? ¡Yo las amo!
He subido una nueva historia, por si gustan pasar a leer. Un LaiYui lemon, versión yuri. Menores de edad abstenerse... sé que no me harán caso xD Se llama "Rendirse al placer"
Como me tardé les dejo un adelanto:
—Esto es en serio, ¿cuánto llevas aquí…?
—Son muy ruidosos, intenté huir, pero… —Bostezó. —Es muy problemático.
