Título: Change!

Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?

Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece. Todos sus derechos son del diabólico Reject. Y algún día me casaré a la Shui con todos(?)

[¿Alguien más se imagina a Reject personificado en Reiji?]

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Escape

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El rubio suspiró, conmovido por la lamentable escena.

Tras algunos largos y pesados minutos de silencio dónde se daban a sí mismo el pésame, intercambiando miradas, decidió que era hora de actuar y poner un orden. Sus hermanos menores le vieron levantarse de su sitio, observándolo con curiosidad, ahora que estaban seguros del cambio en su actitud, por más que trataran de negarlo o disimular estaban a la espera de cada una de sus palabras o acciones. El vago rubio de la casa convertido en aquél modelo de responsabilidad que ni siquiera Reiji en sus más locos sueños fue capaz de imaginar era algo que esperaban en la misma cantidad que le temían.

El pequeño sofá individual de color amarillo se privó de su figura alta, que a paso elegante y decidido avanzó hasta encontrarse frente a frente con la seductora amenaza que ahora tenía al borde de la muerte (no literal) al más pequeño de la familia.

—Yui —Llamó con el tono más grave que logró conseguir, ignorando los nervios. Ella lo ignoraba, frotándose contra el albino del mismo modo en que la vio hace un rato. En un ligero descuido de la rubia Subaru extendió su blanca mano, implorándole con la mirada que la tomara y lo salvara. Ni siquiera era capaz de hablar con el rojo color de su rostro brillando a juego con sus ojos rubís. Si fuera él mismo quizás sonreiría con burla y le diría que era un ridículo, quizás no y se compadecería, pero ahora tenía una personalidad diferente y el exagerado gesto de dramatismo lo preocupó demasiado. —Yui, retírate —Ordenó. —. De inmediato, lo que haces está mal… —Volvió a reclamar, pero seguía sin hacerle caso.

Pensó en sí mismo, en aquello que solía detenerlo cuando la molestaba a ella. Tragó pesado y se sentó como pudo en el diminuto espacio que ambos dejaban, palmeando con la suficiente fuerza sobre sus piernas, creando un ruido que llamara su atención. Supo que funcionó cuando ella giró a verlo.

Sin preguntarle nada le dio la vuelta como pudo, logrando que le soltara una patada en la cara a Subaru que terminó por noquearlo. Cuando la tuvo en su regazo comenzó a acariciar su cabello con el mayor cuidado posible, escuchando los pequeños suspiros de satisfacción. Se aseguró de seguir el movimiento hasta que estuvo dormida, aunque realmente no tuvo mucho sentido, el hermano que deseaba salvar de todos modos fue vencido de una manera inesperada.

—Cielos…—escuchó la exclamación de Reiji cuando se acercó a ellos y se dio cuenta que no fingía. Con el mayor sigilo que le había visto jamás se acercó al hijo de Christa y lo revisó, asintiendo a la pregunta no dicha de todos. —Parece estar bien, solo sufrió una pequeña conmoción —agregó, mirando de reojo con desprecio a la joven durmiente.

—Bitch-chan es tan bonita~ —Murmuró el más pervertido de ellos, con una tenue sonrisa de admiración en su rostro sonrojado. Aunque él solía ser el de los comentarios más extraños en los momentos más inoportunos nunca había sido tan sincero respecto a su opinión. En esa casa tenían una gran tendencia a mentir sobre sus sentimientos por la humana. El rubio suspiró resignado, y tenían el descaro de llamar al albino un tsundere cuando todos negaban lo evidente. Inconscientemente la presionó más contra su cuerpo, sintiendo su delicada silueta. Ella estaba en esa situación por su culpa, por los maltratos que sufría, y no estaba seguro de por qué hasta ahora empezaba a verlo y sentirse culpable.

Ah, esa bondad crónica de la humana. Con tales emociones fluyendo por su sistema entendía por qué ella era tan sentimental. Aunque gracias a eso también había sido la única mujer hasta ahora en sobrevivir y lograr enamorarlos.

Los otros se acercaron, estaban acostumbrados a moverse sin ser detectados por lo que no vio necesario pedirles que no hicieran ruido. Pero lo hubiera hecho.

Después del corto silencio vinieron las carcajadas estridentes de Ayato, burlándose de su hermano menor y su posterior golpe contra la mesa, cortesía de Kanato. En medio de la desesperación para callarlo y que no despertara a la chica había tomado a Laito por el cuello de la camisa y se lo había lanzado. Por suerte el ruido no la despertó o él mismo los habría castigado. Los dos trillizos cayeron muy cercanos a sus pies, el castaño sobre el pelirrojo, obteniendo una buena vista de ella. Mientras que el orgulloso vampiro trataba de sacárselo de encima, Laito estaba fascinado con la cara durmiente de "su bitch-chan" y no paraba de repetir que él también quería cuidarla.

—Es hora de dormir —Los amonestó Shu con la voz calmada. Reiji evitaba mirarlo a los ojos, así que se decidió a terminarlo todo por él mismo. —Mañana seguiremos hablando de esto.

No fue necesario repetirse. Los trillizos sonrieron nerviosos antes de irse de nuevo, huyendo de su hermano mayor y el pelinegro había desaparecido con Subaru sin decirle. Miró de regreso a la humana, al menos dormida no causaba tantos problemas.

OoOoO

El estridente grito matutino del hermano menor alertó al resto de habitantes de la casa. En menos de un segundo todos los Sakamaki se hallaban reunidos en la sala común, observando con fastidio al albino, que caminaba visiblemente nervioso, formando círculos.

—¿Qué demonios sucede? —Preguntó el pelirrojo. —¡A ore-sama no se le despierta de su siesta!

—Te entiendo Ayato-kun~ —Canturreó su trillizo. —Hasta para nosotros que somos tan hermosos las siestas de belleza son importantes. Nfu~

—¡Eres un…!

Tardó más Ayato en lanzársele y caer al suelo que Laito en esquivarlo de un movimiento. El otro trillizo bufó furioso, mirándolos con desdén. Los gritos habían interrumpido el sueño de todos, incluyendo a Teddy.

—¡Quieren callarse de una puta vez! —Bramó furioso el de cabello blanco, golpeando el muro con su mano derecha. Antes de que alguno pudiera reprenderlo por los daños continúo en un tono más desesperado: — ¡No está!

—¿No está quién? —Cuestionó Kanato.

—La humana —Masculló con rabia. El rubio tomó la palabra.

—La dejé en su cuarto hace poco y su aroma aún está fresco por la mansión —Su voz se tornó más seria, y sus ojos demandantes pero el menor no cedió ante su escrutinio. — ¿Por qué dices que se fue?

—No está en ningún lado, ya la he buscado.

—Te repito, la dejé hace poco —Volvió a hablar el rubio. Miró el reloj de la sala y luego al albino, pero su expresión comenzaba a preocuparlo. —Exactamente veinte minutos, es muy poco tiempo para…

—No sean imbéciles, ¿¡acaso no se dan cuenta, bola de idiotas, que Yui se ha escapado!? —Siguió gritando.

—Eso es imposible Subaru-kun. Nfu~ Nuestros familiares la vigilan todo el tiempo —Replicó el del sombrero.

—Entonces pregúntales lo que me acaban de decir.

Cuando confirmaron lo dicho, comenzaron a buscar como locos por toda la mansión. Era peor de lo que habían esperado.

OoOoO

Notas de Kou: Bien, sé que no alcanzó a entrar lo que les adelanté, pero el capítulo estaba quedando muy largo. Ya verán como en el próximo capítulo si encontrarán a Yui… Y estoy casi segura de que querrán pegarle por ocurrente xD ¡Muchas gracias por sus votos y lecturas! Nunca les he agradecido antes por seguirme, lo siento, pero aquí va: ¡Muchas gracias por ser mis followers! Me quedo con una sonrisa tonta cada que veo una alerta de wattpad (que, por cierto, anda de diva y a veces no me avisa o me avisa y no me sale nada) He subido la última parte de Anhelo carmesí, por si gustan leerlo. Tiene drama, drama y más drama, además de ser oscuro y no tan feliz.

Esta vez llegué temprano, ámenme (?)