Título: Change!

Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?

Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece. Todos sus derechos son del diabólico Reject. Y algún día me casaré a la Shui con todos(?)

[¿Alguien más se imagina a Reject personificado en Reiji?]

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Parada de autobús

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Lo único que estaban provocando todas las vueltas de Reiji en medio de la sala principal, además de provocarle inquietud, era causar que Subaru comenzara a sentirse aún más nervioso. Y Shu sabía que, si no querían terminar con una mansión derruida sobre ellos, lo peor que podrían hacer era dejar que el menor de sus hermanos se volviera histérico.

Miró a su alrededor, observando con cautela la expresión preocupada de cada uno de los vampiros, no sabían disimular. Seguía sin poder creerse lo que los familiares les habían dicho sobre Yui, pues nunca antes les habían pasado nada similar. Para un humano promedio era imposible escaparse de la vigilancia de ellos, seguía sin entender cómo diablos le había hecho la rubia para lograrlo.

En cuánto les informaron los mandaron de regreso a buscar su rastro, y ahora esperaban que volvieran. El albino había renegado demasiado pero aceptó esperar unos minutos antes de actuar. Quizás estaba muy bien escondida o dormida por ahí, como él en sus ratos libres. Recordó una vez que buscaba algo en la cocina, no sabía qué, y terminó acomodándose en el pequeño espacio de la alacena, fastidiado por no hallarlo. No contaba con que se quedaría atorado y la humana lo hallaría varias horas después al buscar los ingredientes para ayudar en la cena.

Un suspiro profundo le sacó de su ensimismamiento. Laito permanecía inexpresivo, recostado sobre el sillón sin hacer ningún movimiento, mientras Kanato jugaba con Teddy, gesticulando y moviendo sus brazos como si tuviera al peluche en una obra de marionetas. Buscó al trillizo restante, sorprendiéndose de no hallarlo, mientras todos seguían conmocionados el pelirrojo ya había desaparecido de su vista, seguramente dispuesto a encontrarla a como diera lugar. Si conocía bien el carácter temperamental y orgulloso Ayato no podía permitir que lo lograra o algo muy malo le pasaría a la chica, tenía que protegerla.

—Detente Reiji —Clamó autoritariamente, tratando de verlo a los ojos, pero por alguna razón que desconocía el pelinegro ni siquiera deseaba mirarlo. Los otros tres fijaron su atención en ellos, saliendo del aparente estado de shock emocional que les provocó la sorpresa. —Eso no servirá de nada, tenemos que buscarla.

—No me preocupa ella, si es lo que intentas decir —Exclamó el de lentes, con un puchero que le recordó a la fase tsundere de Subaru. —De alguna u otra manera siempre acaba bien para ella. —Mentalmente asintió.

Su punto, aunque podría ser válido, no justificaba que siguieran ahí, en la sala común sin actuar. Por lo que lograba deducir sus hermanos se encontraban en un extraño estado de negación, y quizás él también se les uniría si no fuera porque la personalidad de la humana lo obligaba a ser comprensivo y emocional. En sus largos siglos de vida los familiares nunca habían fallado en su tarea, por lo que les costaba creer que hubiera escapado. Cuando todo esto acabara verificaría personalmente el tipo de entrenamiento que se les estaba dando.

—Esto es absurdo —Masculló el que más temía, el de ojos rojizos finalmente parecía a punto de dejar salir toda su frustración contra ellos. —¿¡Por qué demonios no me dejan ir por ella!? ¡Si los malditos familiares de porquería que tenemos no saben nada debe ser algo grave! ¡Ella sola no se puede haber librado!

—Creo que Subaru tiene razón —Clamó Kanato, interviniendo por fin. —Yui-san, por más que ahora se comporte como el vago de Shu no es suficiente para burlar a nuestros familiares.

Ambos tienen un punto, pensó Shu.

—¿Entonces que sugieren? —Interrumpió el rubio. —No tenemos su rastro y los familiares no logran dar con ella. La parte de buscar en la mansión está cubierta por ellos, solo nos resta ir a afuera y tratar de hallarla.

—¿Habrán secuestrado a bitch-chan? —Sugirió el castaño, esta vez el pelinegro habló.

—Es una posibilidad.

Sus informantes llegaron antes de que cualquiera siguiera con la conversación. De nuevo, no sabían anda de ella. Subaru les cuestionó, amenazándolos con reducirlos a golpes pero ninguno dijo nada relevante. No esperaron más para buscarla, esta vez ninguno pudo disimular la preocupación, aunque seguían sin entender la situación.

Reiji continúo con ese rostro serio y sin enfrentar sus ojos, sabía que algo ocultaba, y de su primera reacción no les había explicado nada. Estaba preocupado, no solo por Yui, sospechaba que se había dado cuenta de algo más.

Al final se dispersaron, y aunque ninguno lo dijo expresamente, todos pensaron que quién la encontrara se la quedaba, no permitirían que otro se les adelantara.

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La luz del sol resultaba molesta, pero para Ayato, lo era mucho más la silueta de aquella no mujer sin tetas, recostada como si nada pasara sobre la banca metálica. Aún no había alertado a los otros hermanos de su posición, en cuánto escuchó los gritos de Subaru diciéndole que la blonda no estaba salió de inmediato para buscarla, era su presa, era suya y no permitiría que se escapara.

—¿Esto es en serio? —Agregó con cierto tono irónico el pelirrojo, después de encontrarla tan lejos de la mansión. Más exactamente en la parada de autobús más cercana, lo que eran varios kilómetros. Sin embargo la blonda permanecía cómoda en el gris asiento, ocupándolo como cama y con la apariencia tan fresca como si no hubiera caminado nada. —¿Cuánto llevas aquí chichinashi? —Preguntó con genuina curiosidad, olvidándose por un momento de su molestia.

Saber que ella no era la misma de siempre le causaba un extraño sentimiento de alegría e incomodidad. Por un lado, le gustaba que la plana de alguna manera pareciera aceptarlos, el juego de coqueteo que empleaba ahora con ellos era bueno pues quería decir que no los despreciaba, por el otro, que no fuera el único que disfrutaba de aquello era frustrante, además de que lo ponía evidentemente celoso. Su orgullo no podía con eso. Y quizás, solo quizás, muy en el fondo de su negro corazón extrañaba a la rubia amable que le sonreía con cariño. Pero seguramente era porque le parecía descarada, extrañarla era ridículo.

—Son muy ruidosos —Respondió ella. Ayato casi deja salir a su engreído interno que peleaba con Shu al escucharle tan absurdas respuestas — intenté huir pero… —Bostezó. —es muy problemático.

—¿Qué? —Bramó en un murmullo, estupefacto. De todas las posibilidades que podría ejercer una rubia pequeña con el carácter de su hermano mayor jamás imaginó que se decidiría a escapar de la mansión. Shu era un maldito zorro astuto, y hasta eso se lo había contagiado con su personalidad a la chichinashi. Había esperado el menor descuido para escurrirse de su cuarto y, de alguna misteriosa manera, avanzar cinco kilómetros en menos de media hora, a pie, porque no había otra forma de descender de la colina en que estaba la mansión si no había llamado a un taxi.

El silencio y su sorpresa fueron rotos por el sonido del autobús deteniéndose en su lugar habitual. Acto seguido, Yui alzó los brazos para que la cargara.

—Vamos. Súbeme al autobús para escapar.

Por acto reflejo Ayato la cargó, y sin meditar en sus palabras, avanzó con ella hasta subir al vehículo. El chofer de la unidad, al ver la cara de idiota del pelirrojo y el bello rostro sonriente de la joven se extrañó, pero creyó la versión rápida de ella de que solo estaba nervioso porque acababan de empezar a salir juntos. Ayato no escuchó ni entendió nada por estar perdido en su mundo paralelo dónde chichinashi le pedía huir con él, era tanto el shock que su mente había reemplazado la situación con una fantasía de ambos.

Sin que lo notara la blonda le sacó la cartera, pagó el pasaje de ambos y haló de sus cabellos rojos en dirección al asiento como si tirara de las riendas de un caballo. Para cuando el vampiro se dio cuenta de su situación ya habían pasado quince minutos y Yui se había quedado dormida entre sus brazos.

—No está tan mal —Se dijo.

No quería, pero tenían que volver a la mansión. Solo que, quizás tardarían un poco… Medio día estaría bien.

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Notas de Kou: Ya lo sé, quieren matarme xD Alguien me preguntaba que cuando le llegaría su momento a ore-baka y aquí esta. Disfruten, porque el capítulo que sigue será de Shu :3 Quizás no me crean, pero llevo como un mes con insomnio y ayer tuve que dormir temprano porque ya no lo soportaba. ¿Adivinan a qué hora desperté? ¡Las seis de la tarde! Tenía años que no me pasaba y ahora temo porque seguro que esta noche no vuelvo a dormir.

Aprecio todo el esfuerzo que hacen por dejarme un review, un follows y un fav ¡las amo, las amo, las amo! Son las mejores. Sobretodo considerando que casi nadie actualiza en este pequeño fandom y que no somos tantas, sus reviews se siente mucho más especiales TwT Dios, no tengo palabras para decirles cuando las quiero y me hacen feliz. Nos leemos muy pronto 3