Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Segundo capítulo, amorcitos, espero les guste, trataré de subir uno por día. Los amo mucho y les agradezco con todo mi corazón los preciosos reviews que estuve recibiendo estos días, no tienen idea lo mucho que sus palabras hacen brillar mi alma. Gracias!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime, la historia si es de mi invención.

Advertencias: lenguaje vulgar, palabras altisonantes, en capítulos más avanzados habrá tensión, peleas, gritos, sangre, y voodú. Ya lo saben.

Nota de Autor: Este fic va dedicado con muchísimo amor para Crazy Ackerman, para tí mi reina Lotty Land (ella si sabe hacer fics de Halloween geniales), para Lizzy, para Ana Gabriela Armitage Smith, Seika Saibara, Ed Ramirez, Iaouruk y para todos aquellos amados seres que me tuvieron paciencia y siguieron esperando mi regreso, los amo mucho. Gracias.


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"No dejes que te hagan dudar de ti mismo. A todos los grandes visionarios de la historia

se les ha dicho que estaban locos en algún momento."

Michele Jaffe

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DÍA DOS - NARANJA

Al día siguiente amaneció nublado, pero igual de cálido y agradable que el día anterior.

Amanecieron temprano y decidieron ir a dar un paseo por los alrededores. Levi sentía que iba recobrando sus fuerzas poco a poco, se sentía mejor.

—¿No debo tomar medicinas?

—No hace falta, el último tiempo fueron retirando los sueros y los medicamentos paulatinamente. Lo importante es tu nutrición, caminar es el mejor ejercicio para que tu cuerpo se rehabilite, pero no debemos excedernos, así que cuando te empieces a agotar solo dímelo, ¿de acuerdo?

—Lo haré. Por cierto, quería preguntarte sobre Casius y Mirko, ¿ellos están bien?

Levi se refería a sus amados gatos siameses, como pasaba mucho tiempo solo en la casa Eren se los había regalado a poco tiempo de haberse casado para que le hicieran compañía. Mirko era un regalón, amoroso y simpático, mientras que Casius era tímido, esquivo, excepto con él. Más de una vez le había gruñido a Eren cuando se acercaba a su esposo, parecía una especie de guardián sobre protector.

Eren se quedó en silencio y miró al horizonte, Levi presintió la respuesta y una clara angustia le contaminó el pecho.

—Ellos… partieron hace un tiempo ya. Mirko se deprimió mucho, iba siempre a acostarse sobre tu lado de la cama, pero Casius… él huyó una noche y nunca pude encontrarlo de nuevo. Lo buscamos más de seis meses, ofrecí recompensas, publiqué sus fotos en el barrio y los alrededores, salí incontables veces con la camioneta a verificar las calles, los baldíos, incluso pregunté casa por casa. Me siento un poco responsable, nosotros nunca nos llevamos bien del todo. Mirko se quedó conmigo —Levi notó que sus ojos volvían a humedecerse—. Murió en mis brazos, estaba viejo pero sano hasta que comenzó con problemas para orinar. Lo llevé a los mejores lugares, pero no pudieron salvarlo. Lo siento mucho.

Su marido se detuvo y se sentó en la arena, no pudo evitar largarse a llorar. Normalmente Levi no era una persona que mostrara sus emociones, incluso cuando su madre partió, no había llorado en el funeral, siempre había sabido ocultarlo todo del mundo exterior. Sin embargo, sus hijos felinos, su pequeña familia, aquellos que le hacían fiestas cada vez que volvía de hacer una compra o del trabajo, ellos que estuvieron a su lado en los peores momentos, en sus días oscuros, en esas horas que se abrazaba al alcohol para sobrellevar sus temores… Nunca más estarían allí, y él jamás tendría la posibilidad de despedirse de sus fieles angelitos.

—Lo siento —dijo Eren abrazándolo, tratando de ayudarlo a sobrellevar ese dolor.

—Ellos estuvieron siempre para mí y yo… yo no estuve para ellos.

—No fue tu culpa, ¡Dios! Siempre me sentí terrible sobre esto.

—¿Por qué?

—Esa noche… si no hubiéramos discutido, fue mi culpa.

—Hey, no digas eso, tú no me empujaste contra el auto que me atropelló, fue un accidente.

—Sí, pero aun así, yo… soy de lo peor.

Se quedaron abrazados en la costa un buen rato, en silencio, hasta que las lágrimas dejaron de salir. Eren lo llenó de sutiles besos, como si intentara curar sus heridas emocionales, era reconfortante.

Al fin retomaron la marcha, tomados de la mano, con tranquilidad, escuchando las gaviotas y sus graznidos, deteniéndose para levantar alguna concha, algún caparazón de caracol o cangrejo que les llamaba la atención. Como si no hubiera preocupaciones o temas de los que encargarse, como si la vida nunca los hubiera lastimado.

Cuando emprendieron el retorno Levi se sintió un poco débil, por lo que Eren ofreció su espalda para llevarlo a cuestas y ayudarlo un poco.

—Dime si te cansas —dijo Levi acurrucándose contra la espalda su marido.

—Jamás, me da gusto cargarte así.

—Me recuerda a los tiempos en que éramos novios y tú eras tan lindo conmigo.

—Prometo no descuidarte esta vez.

—No lo hacías, tu carrera también era importante.

—No, nada es más importante que tú, aprendí mi lección.

Levi sonrió y aspiró el perfume de su esposo, sí todo era confuso y complejo, pero en ese momento, escuchando las olas de fondo, sintiendo la calidez de su cuerpo, renovando el amor que se tenían, se sentía dichoso, se sentía amado otra vez.

Cocinaron juntos el almuerzo, entre risas y complicidades. Una ensalada fresca con aceitunas, queso, arroz integral, aceite de oliva, no estaban siguiendo una receta específica, más bien creaban lo que tenían ganas. En cierto momento Levi lo observó detenidamente. Era notable el paso del tiempo.

Pequeñas arrugas adornaban la comisura de sus ojos, su cabello le llegaba hasta los hombros, nunca lo había visto de esa manera antes. Ahora que estaba siendo más consciente de su entorno, comenzaba a notar las huellas que iban dejando los años. Miró sus propias manos, no encontraba gran diferencia, probablemente porque habían estado inactivas, inertes, volcadas en silencio sobre la cama de algún hospital, ¿o habría estado en su casa?

Era como resucitar, como nacer de nuevo, todo se sentía desconocido y a la vez familiar, hasta los sonidos le producían sensaciones extrañas. Sus manos estaban impecables, increíblemente blancas, las uñas cortas, pulcras. Por primera vez se examinaba con curiosidad y Eren notó esto, más no le dijo nada.

Miró sus antebrazos, pálidos y delgados, no recordaba que su cuerpo fuera así de frágil, si bien su piel siempre había sido clara, recordaba que era de ejercitarse, salir a correr, ir al gimnasio, era surreal observar la enorme cantidad de masa muscular que había perdido. Probablemente el médico tuviera razón, observarse en ese estado no era la mejor idea.

Notó las venas azules perfilarse debajo de la delgada piel de sus brazos, sin embargo, al llegar a la articulación, un detalle le llamó la atención. Tocó con sus dedos de la mano contraria la zona, se sentía suave, lozana, completamente sana. Examinó del otro lado para notar lo mismo, miró sus muñecas y el dorso de sus manos, siempre palpando con sus dedos como si estuviera buscando algo.

—¿Sucede algo, amor?

—No lo sé. Eren, durante el tiempo que yo… bueno, que estuve internado, ¿nunca me canalizaron? No tengo marcas o moretones, o cicatrices de los sueros…

—Lo intentamos el primer tiempo, ahora la tecnología ha avanzado mucho, para evitar infecciones y que las venas se deterioren, a ti te instalaron una sonda endotraqueal, a través de la cual te suministrábamos proteínas, vitaminas, agua y todo lo que tu cuerpo necesitaba. Eso y el respirador, que con el tiempo te lo removieron cuando pudiste empezar a respirar por ti mismo. En buena hora que no te hubieran lastimado y que no te quedaran cicatrices.

—Ya veo. Estoy muy delgado, demasiado.

—Tranquilo, mi amor —Eren se acercó para tomar su rostro entre sus manos y lo besó con devoción—. No te preocupes por estas superficialidades, tu cuerpo va a recuperarse, cuando menos lo creas volverás a ser el de siempre. Por mi parte yo te veo más hermoso que nunca, no importa cómo luzcas, te amo, te amo, te amo.

Levi tomó un de las manos de su marido entre las suyas y besó su palma con cariño, pero entonces notó algo que le puso la piel de gallina. Eren tenía unas monstruosas y horribles cicatrices en sus muñecas. Repasó las mismas con su dedo índice, eran casi tan gruesas como un dedo y eran varias. Su marido retiró su extremidad de inmediato y retrocedió algunos pasos.

—¿Eren?

—No. No quiero hablar de esto.

—Pero, ¿qué te sucedió?

—Levi, no ahora, te lo contaré… más adelante, hoy no, te lo pido por favor.

—Prométeme que me lo dirás.

—Lo prometo, ahora, vamos a almorzar, ya está todo listo.

Era evidente que muchas cosas oscuras habían sucedido mientras estuvo "dormido", por llamarlo de alguna manera. Poco a poco su curiosidad de saber cuál era el mundo que le tocaba vivir ahora empezaba a despertarse.

Luego de los primeros bocados decidió indagar un poco más.

—¿Qué fue de Mikasa? —consultó Levi evocando a su prima, la única familia que le había quedado viva.

—Le pasó de todo, pero no te preocupes, ella ahora está más que bien. Se casó con un idiota, tuvo un hijo, se divorció y se fue a vivir a Australia.

—¿Australia?

—Así es, bueno es zoóloga, quería empezar de nuevo. Allí conoció a un guardabosque, Jean se llama, es un chico algo torpe pero parece de buen corazón. Él y Kyle se llevan genial, lo ha adoptado por completo, la última vez me dijo que es probable que se casen, seguro nos invitarán.

—¿Kyle?

—El hijo de Mikasa.

—Wow, tengo un sobrino, ¿qué edad tiene?

—En este momento está por cumplir los siete, tengo fotos, ¿quieres verlas?

—¡Por supuesto!

Eren manipuló su celular, Levi no escatimó exclamaciones de asombro al ver lo nítida que se veían las fotos. Se emocionó notablemente al ver las imágenes de su prima embarazada, de cuando había dado a luz, de ese hermoso niño que era idéntico a ella. Incluso conoció a ese tal Jean, se veían tan felices y hermosos los tres. Sus dedos repasaron la pantalla y nuevamente las lágrimas colmaron sus ojos.

—Ah, me siento tan aliviado, tengo tantas ganas de conocer a Kyle, quisiera abrazar a Mikasa.

Eren secó sus lágrimas y llenó su rostro de besos.

—Extrañaba tanto poder conversar así contigo —dijo su marido—. A veces te soñaba —al mencionar esto su expresión se desdibujó por completo, parecía como si le asustara recordar eso—, y dolía tanto despertar luego y saber que eso no era real.

—Bueno, pero ya pasó, hemos llorado mucho estos días, ¿cierto?, es hora de sonreír.

—Sí, así es mi amor. ¿Cómo te sientes?

—Mucho mejor, estoy recuperando mis fuerzas.

—¿Hay algo que quisieras en particular? Me refiero, pasó mucho tiempo sin que comieras las cosas que realmente te gustan.

Levi lo pensó un momento mientras pinchaba algunos ingredientes de su ensalada.

—Realmente me gustaría comer una buena rebanada de sandía.

Eren abrió grande sus ojos y se golpeó la frente con la palma de su mano derecha.

—No puede ser que haya olvidado ese detalle. Lo siento mucho, pero no tenemos sandías, mañana tal vez vaya al pueblo, trataré de conseguirte una.

—No es algo tan urgente tampoco.

—Es que de todas formas debo ir, hay algunas cosas que debo comprar que se han estado terminando.

—Quiero ir contigo, llévame por favor.

—No, eso… no es posible aún.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Por tu salud, tu sistema inmune no está restablecido, un simple estornudo de una persona con gripe puede hacerte un daño terrible. Debes tener paciencia, amor.

—Pero entonces, ¿cuándo podré volver a la civilización?

—No te enojes, todo lo que hago es por tu bien. Escucha, si todo sale bien, podemos tomar recaudos, mmm, tal vez un barbijo, lentes, una gorra, guantes de silicona, pero al menos necesitas estar aquí por una semana.

—¿Qué día es hoy?

—Martes.

—¿Entonces el próximo lunes?

Eren sonrió, pero de una triste manera.

—Sí, el lunes sería perfecto.

—¿Podrías decirme… en qué año estamos?

—En el 2019.

Sintió escalofríos. Probablemente en alguna oportunidad había leído alguna novela ligera sobre personas que viajaban a través del tiempo, ¿habría visto una película, tal vez?, ¿lo habría soñado?, ¿Se lo habría contado alguien? Sin embargo la ficción era una cosa y la realidad era otra completamente diferente.

No hizo más preguntas, aunque recordó, muy vagamente, porque a veces parecía como si sus recuerdos estuvieran empañados por una bruma, que Mikasa le había contado sobre alguna conocida o amiga, que estuvo cuatro años en estado de coma, que jamás pudo despertar. ¿Por qué estaba recordando eso?

Su tenedor revolvía entre las verduras mientras sus palabras cobraban mayor y mayor relevancia dentro de su cabeza.

"Su cuerpo se iba deteriorando, por la falta de movimiento le salían moretones constantemente en el cuerpo debido a la falta de irrigación sanguínea. Escoriaciones y lastimaduras aparecen debido a lo inerte que está tu cuerpo y el roce diario con las sábanas. Algunas estaban seriamente infectadas, incluso cuando tenían el mayor de los cuidados. Ponían sus piernas en alto dos veces al día para evitarlo, y sin embargo… como el cuerpo está débil, no se cura con la misma facilidad, por lo que una escoriación pequeña en su tobillo se volvió una úlcera que se terminó gangrenando… paulatinamente ese sector se puso más y más oscuro y no tuvieron otra opción más que cortarle la pierna. En ese lapso de tiempo perdió una pierna, y un brazo. Sus riñones también comenzaron a fallar. Su familia decidió desconectarla antes de que se convirtiera sólo en un torso con un corazón latiendo. Los médicos dicen que aunque hubiera vuelto a despertar, luego de tanta inactividad, no podrían precisar cómo sería luego. Probablemente hubiera tenido coágulos en su cabeza, pequeños derrames, una pérdida irrecuperable de neuronas, tal vez hubiera terminado confinada a una silla de ruedas, usando pañales de por vida, balbuceando incoherencias y teniendo la mente de un bebé. No lo sé, solo creo que lo más solidario que pudieron hacer es dejarla partir".

Esto lo había escuchado diez años atrás, se trataba de una persona que había tenido también un accidente cayendo de un quinto piso al que había sobrevivido. ¿La tecnología médica había avanzado tanto como para permitirle a él estar diez años postrado y luego levantarse como si nada?

Nuevamente volvió a mirar sus brazos delgados y blancos, sin marcas, sin cicatrices, impolutos.

Se forzó a comer aunque tuviera un nudo en el estómago, porque era necesario fortalecerse. No quería abandonarse a sus pensamientos pesimistas, debía confiar en Eren, después de todo las cosas eran como eran, no le daría más vueltas.

Luego del almuerzo, fueron a caminar por la playa. Eren le colocó bloqueador solar en sus brazos, cuello, cara, su toque era suave y delicado, como si tuviera miedo de quebrarlo. Esta vez se puso un short y llevaron un par de toallas. Con ayuda de su marido se metió al mar, se salpicaron mutuamente, gritaron, rieron, tragaron agua salada y finalmente se acurrucaron en la orilla, llenos de arena por todas partes, para disfrutar de la puesta de sol. Sin decirse nada, acompañándose mutuamente.

¿Qué tan afortunado podía ser? De estar en ese lugar paradisíaco, junto al amor de su vida, al hombre que lo había cuidado con tanto esmero, que no lo había abandonado por esos diez largos años. Gracias a Eren tenía una nueva vida.

Estaba muy agotado, por lo que nuevamente Eren lo cargó en su espalda al regresar. ¿Siempre había sido así de fuerte?

—Antes era yo quien debía cargarte cuando te ponías ebrio, también recuerdo que te llevé dos veces al hospital cuando te engripaste feo —susurró Levi contra su cuello, su marido sonrió.

—Y ahora puedo devolverte esas atenciones.

—¿Soy el débil ahora?

—Mejor digamos que eres el mimado.

—¿Cómo se llama este lugar?

—Estamos en Madagascar.

—¿En África?

—Sí.

—Tan lejos. ¿Cómo hiciste para traerme aquí?

—Detalles, detalles, siempre eres tan meticuloso, porque no dejas de pensar demás, no te hará bien. Solo disfruta.

—Está bien.

—¿Qué quieres cenar?

—Todo lo que haya, muero de hambre.

—¿Pastas, carne, una tarta?

—Un enorme filete con papas doradas.

—Entonces eso te haré.

—Eres como Papá Noel, pero en la vida real.

—¿No te lo dije antes? Haría absolutamente cualquier cosa por ti, mi amor.

—Soy tan afortunado.

Levi bebió cerca de un litro de agua fresca al llegar, se sentía agotado por lo que Eren le sugirió que se diera un baño y descansara un poco, que él lo despertaría cuando estuviera la cena. Decidió hacerle acaso.

Se dio una ducha rápida, para quitarse la sal y los restos de arena, tuvo que refregar todo su cuerpo, sin embargo algo le llamó la atención, estaba seguro que tenía una pequeña marca de nacimiento dentro de su muslo izquierdo. Era como una especie de mancha de color más oscuro, sin embargo no estaba allí. La buscó un buen rato, pero no estaba. También había un lunar rojo detrás de su brazo izquierdo, no recordaba tener lunares de ese tipo. Aunque lo más llamativo fue que en una de sus pantorrillas tenía una especie de escoriación, como si hubieran raspado por la zona hasta llegar a la carne. ¿Cómo es que no lo había notado antes? Estaba cicatrizado y con seguridad le iba a quedar una marca o una mancha, ¿de cuándo era eso? ¿Sería tal vez una marca de esas que Mikasa le había mencionado? ¿Por estar tanto tiempo acostado?

No, Solo se estaba poniendo paranoico, seguro era eso.

Al lavarse el cabello notó que estaba corto, ya no tenía su rapado habitual, miró algunos cabellos que se desprendieron y eran notablemente finos. ¿Tal vez su cuero cabelludo también se hubiera debilitado en ese lapso? Ojalá no se quedara calvo, bueno, una vez que se recuperara por completo, todo estaría bien.

Salió de la ducha, más cansado que antes, sería mejor que se acostara un rato. Subió las escaleras y se tiró en la mullida cama donde se durmió casi de inmediato.

Eren lo despertó con besos y mimos, aunque tenía sueño el hambre pudo más. Claro que Eren, previendo que estaba cansado les había subido la cena en una enorme bandeja. Ya le había cortado el jugoso filete y las papas estaban crocantes y deliciosas. Esta vez bebieron un delicioso jugo de frutas. Recordaron algunas cosas del pasado.

—Es cierto, tú solías decirme que mi jefe me coqueteaba —dijo Levi y Eren se puso muy serio—. Eso nunca fue así. Me preguntó que habrá sido de la vida de Erwin.

—Hey, este es nuestro tiempo, no hablemos de otros.

—Oh por dios, ¿te sigue afectando eso? —preguntó sonriendo divertido.

—No, ya no. Bueno, llevaré las cosas para lavarlas.

—Te ayudo.

—No, estás cansado. Acuéstate. Terminaré rápido y vendré contigo, no demoro. Por cierto, ¿te dije que te amo más que a nada en este mundo?

Levi acarició el rostro de Eren y lo besó con ternura.

—Me lo dices y me lo demuestras.

—Pero tú no me lo has dicho todavía —Eren volvió a ponerse serio y Levi enarcó una ceja—. ¿Me sigues amando, Levi?

—Que pregunta más tonta y obvia, por supuesto que te amo.

Solo entonces Eren sonrió, como si estuviera aliviado.

—Nunca dejes de hacerlo, yo no puedo vivir sin tu presencia.

Besó su frente y se alejó. Levi siguió su figura hasta que desapareció por la puerta. Extrañamente el ambiente había cambiado de repente, se tornó un poco inquietante. Tal vez solo estaba pensando demasiado de nuevo, decidió acurrucarse en el edredón mientras el acompasado sonido de las olas lo arrullaba y lo empujaba al descanso.

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By Luna de Acero.-