Título: Change!
Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?
Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]
Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece. Todos sus derechos son del diabólico Reject. Y algún día casaré a la Shui con todos(?)
[¿Alguien más se imagina a Reject personificado en Reiji?]
O
O
El sufrimiento de Ayato
O
O
Ayato había creído que Reiji exageraba, no había sido tan difícil cuidar de la humana en su visita al parque, pero definitivamente tendría que haberle escuchado cuando sus últimas palabras fueron que sufriría, literalmente. Apenas el pelinegro lo dejó a solas con la humana Ayato se moría del aburrimiento, y cometió el peor error de todos, molestarla.
Había decidido que esperar era molesto, porque se puso a buscar los ingredientes para preparar takoyakis, intentaría hacer algo y si no salía, llamaría de vuelta al cuatro ojos porque cuando ore-sama quería algo, debía tenerlo.
Fue así que abrió la puerta del infierno.
—¡Oi, chichinashi! —Reclamó molesto el pelirrojo, esquivando cuanto fuera posible los múltiples empaques de comida desconocida, latas e incluso uno que otro familiar.
¿Qué mierdas guardaba Reiji en esa alacena? O aún mejor, ¿de dónde salían tantos animalejos para lanzar? Los pocos segundos que le dejó de espacio fueron suficientes para percatarse que cada que lanzaba algo los familiares recuperaban todo lo posible para devolvérselo. Incluso, unos cuantos descarados se acercaban gustosos para ser usados como proyectiles contra él.
¡Esos malditos traidores!
¡¿Por qué nunca habían sido tan efectivos cuando él los había necesitado!? No tuvo tiempo de seguir maldiciendo, la avalancha había regresado, pero fue demasiado tarde para percatarse de ello, una lata de sardinas le había prácticamente roto la nariz.
—¡Oi, estúpida chichinashi, creí que teníamos un trato! —exclamó colérico, tomando en el aire los proyectiles y regresándolos.
—Mientras sigas impidiendo mi sueño… —musitó, con la voz perezosa y desgarbada, pero el brillo de sus ojos rosados se había vuelto peligroso. Ayato tragó duro. —Eres mi enemigo —sentenció, con la sonrisa ladeada y sus orbes llenos de malicia.
Antes de que pudiera entenderlo o al menos intentar esquivarlo los familiares que la habían ayudado lo lanzaron con fuerza hacia adelante, acercándolo contra la barra de la cocina, junto enfrente de la alacena. En menos de un segundo, gracias un ágil movimiento la pequeña rubia lo sujetó por el cuello, apresándolo con fuerza entre sus piernas desnudas.
La suave piel de sus muslos hizo contacto directo con su nuca, y la falda escolar quedó atrapada por sobre su cabeza de forma ridícula, cubriendo su cabello rojo como si fuera una especie de sombrero. Si se detenía a pensarlo con cuidado, lo único que llevaba Yui ahora eran las bragas, lamentablemente para el pelirrojo no hubo ni un momento para imaginarlo, en medio de su descuido Yui había aumentado su agarre, hasta el punto de empezar a asfixiarlo.
¡Esa jodida humana estaba tratando de ahorcarlo!
—¡Suél-Suéltame maldita plana! —Exigió, con la voz forzada por la dificultad para respirar. Pero la rubia lo ignoró, aplicando la fuerza necesaria para lograr su cometido.
Cuando Ayato finalmente dejó de oponer resistencia Yui lo dejó caer contra el suelo de una linda patada en su rostro.
—Es una lástima que no puedas morir de verdad —soltó con aburrimiento, alzando los brazos para darle la bienvenida a las criaturas nocturnas que la habían ayudado, acurrucándolas junto a las dos iniciales que le cuidaban.
Acomodó su cuerpo lentamente y volvió a cerrar la puerta de la alacena.
Algunos sirvientes que veían la escena desde las sombras sonrieron con admiración y entusiasmo, Yui no solo se había ganado la lealtad de cinco de los familiares principales de Shu y Ayato sino también el corazón de la servidumbre.
Oh bueno, ya lo tenía pero ahora la querían más.
Salieron, dejando tirado en su sitio a Ayato, quién despertó varias horas después e hizo lo que cualquier vampiro sensato haría en su situación, la acusó con su hermano mayor.
—Ey, Shu, ¡ven a placar a tu monstruo!
OoOoO
Al escuchar los gritos exaltados de Ayato, llamándolo con desesperación desde la cocina y ver que el cuarto de la rubia se encontraba vacío supo que significaba aquello, problemas. Se secó el cabello apresuradamente con la toalla, afortunadamente se había vestido primero, pensando en que no debía tardarse.
Se tele transportó al lugar de los gritos, encontrando al pelirrojo con una gran huella de una pata en su rostro y un poco de sangre seca que aparentemente salió de la nariz. Si hubiera sido él mismo se habría burlado, pero ahora como un responsable hermano a cargo la preocupación se hizo cargo, se abalanzó de inmediato a revisarlo, buscando más heridas y preguntando si estaba bien.
Con un fuerte manotazo Ayato lo apartó, y señaló furioso a la alacena.
—¡Yo estoy bien, pero tú hazte cargo de ese demonio!
La alacena. El demonio. Rápidamente todo hizo conexión.
Esto me trae recuerdos, pensó.
Se acercó despacio, tocando la puerta para llamar.
—No hay nadie —respondieron de inmediato
—¿Y entonces quién me contesta? — Replicó divertido
—Esto es una grabación, si quiere dejar su mensaje…
—Vamos Yui, déjate de bromas y abre la puerta
—Necesitas una contraseña para entrar.
—¿Contraseña? —cuestionó, alzando una ceja. Lo admitía, uno de sus pasatiempos favoritos cuando no dormía era molestar, pero esta "actividad", por así decirlo, era nueva. El solía ser mucho más callado y menos propenso a las bromas fuera de su territorio seguro. O su personalidad estaba "evolucionando" y adaptándose a ella, o Yui estaba segura de poder manejarlos a todos. No sabía cuál era peor.
—Sí, la necesitas —replicó ella, sacándolo de su ensoñación. —Y como sé que no tienes ninguna, vuelve en otra ocasión.
El trillizo los miraba con una expresión dividida entre la diversión, el fastidio y el rencor. Por un lado era entretenido ver como la rubia se las ingeniaba para sacar de quicio a todo mundo, por el otro, aunque las huellas físicas ya habían sanado desde hace rato él todavía podía sentir el dolor de los humillantes golpes. Pero toda idea de venganza se esfumó en cuanto vio cómo su hermano mayor abría la puerta de la alacena sin importarle las consecuencias, el aire se les escapó y un sudor frío comenzó a inundarle las sienes al ver esa pequeña pero aterradora humana los miraba fríamente, molesta por la irrupción a su "vivienda"
Sus oídos captaron la curiosa conversación, y se dispuso a prestar atención, para saber si 3en algún momento debía huir por su vida.
—Suerte Shu, no me caís tan mal… —murmuró.
—Eres una molestia —declamó con voz ronca la rubia, mirándolo fijamente. Para su mala surte el otro rubio no se amedrentó, con una sonrisa, decidió captar de táctica.
—Te había dicho que te quedaras en tu habitación, este no es un lugar para que duermas —masculló serio, observando de reojo a los familiares que hacían el intento por ocultarse en sus brazos. Genial, sus propios sirvientes en su contra, con razón le fue tan fácil escapar. —Vamos a tu cuarto, ahí hay una cama.
—¿Es una invitación? —preguntó coqueta, la cara de sorpresa de Ayato en la lejanía fue la causa de su divertida carcajada siguiente. —Oh, ya entiendo —continúo, ignorando el rostro tenso y sonrojado del vampiro mayor que la reprendía con sus ocelos azules, escandalizado como una madre. —Estás celoso … ya que Ayato me ha mirado las bragas…—en un instante la estupefacción de él cambió a una mirada colérica, dirigida a su asustado y nervioso hermano, que negaba con las manos, incapaz de defenderse.
—¡Y-Yo no, n-n-no vi! ¡Ella me estaba ahorcando y…!
—Luego hablaré contigo.
—Tú también quieres verme las bragas—pronunció la rubia, atrayendo la atención de ambos de regreso. —Ten…—Y acto seguido, se levantó la falda con velocidad, pintando de mil tonalidades de rojo a ambos Sakamaki.
Luego cerró la puerta.
—¿Q-Qué haremos? —cuestionó el pelirrojo. —¡Es un monstruo!
—Por ahora… dejémosla dormir ahí, no hay poder humano, vampiro o demoniaco que consiga lograr lo contrario.
Shu decidió quedarse a vigilarla, era lo más que podía hacer, Ayato huyó en cuanto terminó su turno y Subaru llegó a reemplazarlo.
OoOoO
Notas de Kou: Mi internet esta del asco, así que aunque quiero no puedo responderles porque apenas y puedo cargar el cap.
Wow, esto está mucho más largo de lo planeado, pero se los debo por la tardanza. Lo siento mucho, tuve un bloqueo HORRIBLE con esta historia, hasta que por alguna extraña razón soñé que Ayato, Shu y Yui despertaban con lindos vestidos, resaca y todos maquillados. Eso saldrá a futuro, se los juro xD
Espero que les guste, ¡son unos amores, todos ustedes! Por esperarme, por seguir leyendo, comentando y dando follow y favoritos. Por cierto, ya está actualizada Ánima, por si gustan leerla, la publiqué antes porque está la dejé por error en el trabajo en vez de mi correo xD
