Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Tercer capítulo, y wowwww! Estoy llena de Sherlok Holmes por todas partes, estoy orgullosa de mis lectores! Tan inteligentes y perspicaces todos, le han atinado a muchas partes de la historia, pero aún así tengo fe que puedo shokearles con mi final (¡vamos, Lunita, tú puedes!). Bueno, vamos con un poco de romance para dulcificar este fic Hallowindezco (?). Los amo, gracias por ser tan lindos, a ver si adivinan qué fic voy a actualizar en estos días? See you!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime, la historia si es de mi invención.

Advertencias: lenguaje vulgar, palabras altisonantes, en capítulos más avanzados habrá tensión, peleas, gritos, sangre, y voodú. Ya lo saben.

Nota de Autor: Este fic va dedicado con muchísimo amor para Crazy Ackerman, para tí mi reina Lotty Land (ella si sabe hacer fics de Halloween geniales), para Lizzy, para Ana Gabriela Armitage Smith, Seika Saibara, Ed Ramirez, Iaoruk y para todos aquellos amados seres que me tuvieron paciencia y siguieron esperando mi regreso, los amo mucho. Gracias.


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"Más vale ser vencido diciendo la verdad

que triunfar por la mentira."

Mahatma Gandhi

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DÍA TRES - ROSA

Levi se despertó, aún no amanecía, sin embargo el horizonte comenzaba paulatinamente a aclararse en la lejanía. Notó las sábanas desprolijas a su costado pero frías. Sin duda Eren se había acostado allí pero ahora no estaba. ¿Se habría levantado para ir al baño?

Escuchó unos murmullos apagados provenir del pasillo y se sintió intrigado. Dejó la cama y tratando de hacer el menor ruido posible salió de la habitación. A medida que se acercaba esos murmullos iban cobrando fuerza, entonces se dio cuenta que era alguien llorando y susurrando cosas. Su piel se erizó.

Descendió las escalas con cuidado y cautela, sintiendo como su corazón se aceleraba más y más. Caminó por el pasillo de la planta baja y entonces llegó hasta el final del mismo, había una habitación, como una especie de lavadero y Eren estaba de rodillas sobre el suelo, cubriéndose el rostro con una tela, mientras lloraba desconsoladamente.

—Lo si-siento, ugh, perdón, perdóname, ugh.

Su espalda se sacudía en espasmos a causa del desconsuelo y Levi sintió una punzante angustia invadiéndolo. No pudo evitar acercarse por inercia, quería consolarlo de alguna manera, ¿por qué lloraba así?

—¿Eren? —lo llamó con suavidad y puso su mano sobre su hombro.

Lo que no se esperaba era la violencia de la reacción de Eren que se giró y lo empujó con tanta fuerza que lo tiró duramente contra el piso, haciendo que se golpeara la parte de atrás de su cabeza.

—¡Levi!, ¡lo siento, oh, lo siento mucho! Me asustaste.

Lo ayudó a sentarse y lo abrazó con fuerza mientras respiraba agitado.

—Lo siento, lo siento, lo siento, discúlpame, ¿estás bien? ¡¿Estás bien?! ¡Oh, Dios!

Lo levantó entre sus brazos y lo llevó a un sofá en el living, lo depositó con cuidado y fue a prender las luces ya que aún estaba algo oscuro. El hombre estaba refregándose la cabeza en el lugar del golpe donde un ligero chicón se estaba formando.

—Ya, ya, estoy bien, solo fue un golpe. ¡Ouch!

Eren corrió la cocina para volver con hielo en una bolsa, temblaba y se lo veía notablemente afectado.

—Perdón, perdón, mi amor, reaccioné mal, no te escuché, me asusté.

—Lo sé, lo sé, no era mi intención asustarte. Cálmate. ¿Por qué estabas llorando? ¿Pasó algo?

—No, yo, tuve un mal sueño. Hace años que sufro de pesadillas y solo… me alivia llorar. No quería que vieras esa parte tan lamentable de mi —dijo bajando la cabeza.

Levi dejó la bolsa de hielo a un costado y lo abrazó con cariño y refregó su espalda.

—No debes seguir aguantando las cosas tú solo, ahora estoy contigo, ¿cierto? Tal vez mi salud está algo delicada, pero también quiero reconfortarte, puedes confiar en mí, Eren. Ya no debes llevar esa pesada carga tu solo.

Su marido lo abrazó y lloró un rato entre contra su pecho hasta que se calmó del todo, para entonces ya había amanecido. Levi decidió preparar el desayuno, mientras silbaba batió unos huevos, leche y harina e hizo unos hotcakes esponjosos. Calentó agua, preparó café, hasta hizo algunas tostadas y puso la mesa. De alguna manera quería reconfortar a su marido.

Desayunaron pegados uno al lado del otro, dándose de comer mutuamente, prodigándose besos y caricias sutiles. Pero al mirar a los ojos aguamarina de Eren, volvía a encontrar esa oscuridad, ese rayón en el vidrio que no se podía ocultar, ni quitar.

—Antes que me olvide, aquí… —Revolvió entre sus bolsillos y sacó las alianzas de oro que solían usar antes. Eren tomó su mano, agarró su dedo anular y deslizó la joya, pero le quedó bastante grande—. ¡No puede ser! —soltó con decepción.

—Oh, realmente adelgacé demasiado —dijo Levi asombrado, sacó el anillo y lo probó en el dedo de en medio pero aún quedaba flojo, lo dejó al final en el índice.

—No se supone que debería ser usado ahí —comentó Eren con molestia mientras fruncía el ceño.

—No te ofusques, luego haremos que lo ajusten y ya.

Tomó el par y se lo puso a Eren sonriéndole con amor.

—Es como si volviéramos a casarnos.

—Tal vez deberíamos hacerlo, conseguir anillos acordes, anillos nuevos, como esta etapa. Por cierto, sería mejor que fuera al pueblo, no me esperes para el almuerzo, amor, son tres horas de ida y tres de regreso, trataré de no demorar. Aparte de sandía, ¿hay algo más que quieras?

—Quisiera ir contigo.

—El próximo lunes, amor —Eren besó su frente y lo miró con amor.

Levi frunció su ceño, tuvo una fugaz puñalada de dolor en su cabeza, y un recuerdo le brotó espontáneamente.

"—¿Crees que todo lo puedes arreglar con una cena, Eren?

—Supongo que si Erwin te la hiciera sería mejor para ti.

—¡Ay, por favor! Vuelves una y otra vez con esa tontería, no renunciaré solo porque tú ves fantasmas donde no los hay.

Casius que estaba en un costado de la habitación se acercó hasta ellos y le siseó a Eren arqueando todo el lomo en franco disgusto. Eren tomó la botella de vino de la mesa y ni siquiera lo pensó, se la aventó al felino que al menos tuvo el tino de esquivarla, la misma reventó en el suelo mientras Levi gritaba asustado.

—¡NO, NO! ¡¿Pero qué carajos haces, loco de mierda?! ¡Casius, Casius! ¡Podrías haberlo matado!

Comenzó a buscar al gato que había salido corriendo como alma que huye del diablo.

—Ese pedazo de mierda… no lo soporto —dijo Eren mientras peinaba hacia atrás sus cabellos.

Levi lo miró y sintió una enorme tristeza.

—Pues ese pedazo de mierda me ha demostrado más amor que tú en este último año —Levi hablaba con calma, no quería seguir discutiendo de ese modo, no debería haberle dicho nada para empezar.

Pero justamente por guardarse y guardarse las cosas habían llegado a ese punto. Ya no quería seguir fingiendo que todo estaba bien. Aún lo amaba, aún creía en su matrimonio, pero era necesario tomar algo de distancia, reflexionar, enfriarse. Luego podrían hablar como personas civilizadas.

—¿Me estás comparando con un puto gato?

—Ya basta, detente, no quiero discutir más. No quiero cenar contigo tampoco, lo mejor será que me vaya.

Eren le cerró el paso cuando quiso subir las escaleras.

—¿De qué hablas? Estuve planificando esto por más de dos semanas, conseguí tiempo solo para ti, ¿y ahora me dices que te quieres ir? ¿Qué diablos te sucede?

—No entiendo porque estás tan enojado, iré con Mikasa, me llevaré a Casius, tomémonos unos días y luego hablemos.

Levi lo esquivó y subió las escaleras con prisa, pero no llegó a terminar su recorrido, Eren lo agarró con mucha fuerza de la muñeca.

—Tú no me vas a dejar, eres MI esposo.

La mirada de Eren era en verdad, tenebrosa…"

—¿Qué sucede, amor? ¿Estás bien?

—Sí, sí, solo… uuff, me duele la cabeza.

—Te traeré una pastilla.

Cerró sus ojos y masajeó sus sienes, podía sentir a su corazón latiendo y su sonido era tan extraño como perturbador.

Tenían problemas, como todas las parejas. Eren trabajaba demasiado y él lo extrañaba mucho, se había acostumbrado a pasar las noches sobre el sillón, esperándolo, mientras sus fieles gatetes se enrollaban en su falda o se acurrucaban a su lado. Primero fue una copa, luego dos, luego media botella, y los fines de semana no importaba cuánto. Podía estar ebrio y no se le notaba en absoluto, tal vez fue por eso que nadie notó su deterioro.

No fue sino hasta que Mikasa lo regañó porque fue a visitarlo un lunes por la mañana, que era día festivo, y aún ni eran las diez de la mañana y él ya se había terminado una botella entera de Ron. Había huecos afectivos que se dedicaba a llenar con alcohol, pero al final quedaban vacíos de todas maneras.

Tomó la pastilla que le acercó su marido, se besaron brevemente y salió para subir a la camioneta que tenían afuera. Se quedó contra el marco de la ventana viendo cómo se alejaba, evocando esa sensación amarga de estar esperando y esperando eternamente.

Tenía seis horas hasta su regreso, de manera que decidió acomodar un poco. Notó que el piso tenía partículas de arena por todas partes, seguro el viento de afuera las arrastraba. Barrió, limpió los muebles con una franela, cambió las sábanas y sacó la ropa sucia. Fue hasta el lavadero al final del pasillo y metió todo dentro del lavarropas.

Allí también estaba muy sucio. Trajo la escoba y comenzó a barrer, notó que el sector donde había encontrado a Eren en la madrugada, estaba cubierto por una especie de alfombra removible. Se agachó y tiró de ella, sería mejor barrer debajo. El piso que apareció era de madera y lo más extraño es que había una especie de tapa o entrada de forma rectangular. Se acercó y tocó con las yemas de sus dedos el borde. Encontró una manija que tiró hacia afuera y trató de abrir pero no pudo. Luego notó que había una cerradura debajo de la manija. Rebuscó por todas partes, pero no encontró ninguna llave que abriera el lugar. Se sentó sobre la tapa pensando como abrirla, intentó con unos alambres que encontró en una caja de herramientas, pero no era tan sencillo el mecanismo.

Tal vez Eren tuviera la llave, ¿qué habría ahí dentro? Salió afuera y rodeó la casa hasta que encontró dos pequeñas ventanas contra la base de la casa, seguramente eran ventilaciones al interior de esa especie de sótano. Se agachó y trató de abrirlas pero estaban trabadas. Los cristales muy sucios, percudidos al parecer por la arena, el agua y el aire salado. Buscó la franela y refregó y refregó, poco y nada aclaró la vista, se notaba que del lado de adentro también debían estar sucios.

Pegó la frente a una de las ventanas y trató de mirar hacia adentro. Apenas se llegaba a distinguir algo. Había alguna inscripción pintada en el suelo, o un dibujo, el piso parecía de cemento y una mochila, o bolso o cartera, tirada a un costado de dónde salían algunos papeles. No se podía ver mucho más. Caminó alrededor de la casa, buscando tal vez otra forma de ingresar a ese lugar, pero no había otra entrada. Se quedó un momento afuera contemplando el mar, pero al subir las escaleras algo debajo de las mismas, algo que brillaba, llamó su atención.

Se agachó y estiró su mano para revolver entre las piedritas y entonces sacó un anillo extraño, algo que nunca había visto antes. Parecía de plata, tenía una letra en el frente, una A en letra inglesa, era delicado y bonito. No pudo evitar las ganas de probárselo y le entró justo en el dedo anular. Como si hubiera sido hecho exactamente para él. A de "Ackerman", que extraño era todo eso, pero parecía que hubiera estado esperándolo, escondido entre las piedras. Se lo quitó y lo guardó en el bolsillo del pantalón, luego se lo mostraría a Eren, tenía un poco de óxido, de manera que lo limpiaría adecuadamente, antes de usarlo.

Entró a la casa, el mar estaba picada y el viento muy fuerte, notó que unos nubarrones oscuros se acercaban con rapidez. Cuando ingresó volvió a mirar hacia el pasillo, sintió una energía extraña en el ambiente, como si él ya hubiera estado en ese lugar antes. ¡Qué extraño!

Siguió escarbando y buscando por toda la casa, encontró algunas llaves pero ninguna pertenecía al sótano.

Salió a dar una vuelta, está vez mirando con mayor atención a su alrededor, estaba desolado, la playa se extendía tanto a derecha como a izquierda de manera infinita sin que hubiera indicios de civilización por ninguna parte. Ni barcos, ni aviones, solo naturaleza pura. Se abrazó a sí mismo y se sintió solitario.

Volvió adentro, se hizo un sándwich y comió mientras bebía limonada. Luego se dio una ducha y se fue a dormir, sería mejor descansar y esperar a Eren. No tenía ganas de ir a recorrer la playa. Se sentía cansado y algo deprimido. Tenía muchas preguntas, pero las haría cuando su marido regresara.

Se acurrucó entre las colchas y miró su mano, allí donde reposaba su anillo, que delgados eran sus dedos ahora. Sus párpados se fueron cerrando y cuando menos acordó estaba dormido.

Se despertó sobresaltado cuando un poderoso trueno explotó en la lejanía provocándole una herida luminosa al cielo que lo encendió por unos segundos. Se sentó en la cama sintiendo a su corazón latiendo con fuerza. Notó que estaba en las vísperas de una gran tormenta. Salió de entre las colchas y al bajar sintió una conocida y melancólica música.

Eren había puesto en reproducción continua "Crazy" de Gnarls Barkley, que en su momento había sido uno de sus temas favoritos y bajó las escaleras con una sonrisa en el rostro, meneando su cabeza. Eren estaba adornando una canasta de sandía fresca llena de bolitas de melón, sandía (claro) y piña. Levi tomó un bocado y disfrutó de su dulzor, luego se dieron un sentido beso mientras Eren lo tomaba de las manos y lo hacía bailar al ritmo del tema.

—Te extrañé —dijo Levi cuando lo apretó de la cintura contra su cuerpo.

—Yo te extrañé más, te extrañé cada día de estos tortuosos diez años.

—De acuerdo, me ganaste.

—Hay un cuenco de crema en la heladera, ¿quieres sacarlo?

—Claro. Por cierto, sería mil veces mejor si tuviéramos chocolate derretido.

—Mmm, nada de chocolate para ti, mi amor, el doctor dijo que no es recomendable en tu condición.

—¿Es en serio?

—Muy en serio, vas a tener que conformarte con crema batida, está muy buena por cierto.

—¿Qué hora es?

—Las siete.

—¿Por qué no me despertaste?

—Te veías muy cómodo descansando.

—Pero ya he dormido mucho, no quiero dormir más.

Se acercó a su marido y unieron sus manos entrelazando sus dedos, apoyó su cabeza contra su pecho y escuchó a su poderoso corazón latiendo, cerró sus ojos y se dejó arrastrar por la atmósfera cálida e insinuante.

Eren soltó una de sus manos un momento y manipuló una especie de control remoto ridículamente pequeño, "Creep" comenzó a sonar, pero no era la versión original de Radioheat, era una mujer cantándola en un ritmo exageradamente lento, voz melodiosa, profunda, agradable.

Eren bajó las luces del recinto, ¿eso era posible de hacer? Este nuevo mundo tenía tantos secretos y sorpresas por descubrir. Puso sus manos alrededor de su rostro y le acarició las mejillas con sus pulgares. Acercó sus labios y se besaron despacio, profundo.

—Dulce —susurró Eren al sentir la esencia del melón que Levi había comido minutos antes.

—Soy muy feliz.

—Yo también.

Lo arrinconó contra la mesada de la cocina y lo levantó con facilidad de las caderas para sentarlo y hacerse un lugar entre sus piernas. Levi sintió como si un reguero de pólvora se le encendiera por debajo de la piel, se sentía tan intenso, probablemente porque sus sentidos habían estado dormidos por tanto tiempo. Sus manos buscaron colarse por dentro de la remera de Eren, palparon esa piel dorada y anhelada, mientras sus bocas seguían explorándose y deleitándose, sin apuros.

Eren besó su cuello, normalmente era tan receptivo en esa zona, pero esta vez apenas sintió un cambio, lo que sí le sorprendió fue cuando Eren acarició su espalda por debajo de la camisa que llevaba puesta, arqueó la misma ante sus toques y suspiró pesadamente. Se sintió un poco confundido, pero a la vez quería más, no quería detenerse a pensar.

Se desnudaron mutuamente mientras seguían acariciándose y besándose. Eren escupió en su mano y juntó sus penes para frotarlos de manera suave y apretada. Levi gimió en un agudo ridículamente alto, por lo que mordió su labio inferior, su propia voz era una distracción. Buscó la boca de su marido y bebió de ella, una y otra vez, respiró de su aire, acalló esa voz extraña que le nacía de la garganta y simplemente disfrutó de esos roces íntimos y lascivos.

En pocos minutos ambos acabaron, Levi antes y Eren después. El más alto se encargó de lavarse las manos y limpiar sus cuerpos con una toalla de mano empapada de agua tibia. Luego se abrazaron en esa misma posición, desnudos, disfrutando del cuerpo y la compañía del otro. Eren lo llenó de besos, era casi irreal, poder volver a estar así de cerca después de haberse alejado tanto.

—Nada, absolutamente nada volverá a separarnos, mi amor —Dijo Eren apretándolo contra su cuerpo.

Se ayudaron a vestirse entre sonrisas y más besos. Cuando Eren estaba con él Levi podía olvidarse fácilmente del mundo, de las heridas, de la tristeza, del pasado.

Cenaron en la cama, mientras el ventanal frente a ellos se empañaba con las gotas de la tormenta. Una azucarada, exquisita cena.

—Gracias —susurró Levi apoyado contra el fornido torso, Eren acariciaba acompasadamente sus brazos de una manera agradable.

—¿Por qué?

—Por esperar por mí, por no abandonarme.

—Jamás podría.

Levi acarició el brazo más cercvano de Eren y miró esas horribles cicatrices.

—Cuéntame.

—No.

—¿No tienes confianza en mí? No quiero secretos entre nosotros, por favor.

Eren dudó un poco, pero finalmente decidió abrirse, después de todo no era algo que podía seguir ocultando.

—Cuando te internaron… los pronósticos eran desalentadores. A veces los médicos quieren prepararte para lo peor. Hubo dos momentos en que tu corazón se detuvo y yo… yo no quería vivir en un mundo sin ti. No soportaba la idea de verte ahí postrado, día tras día, yo debería haber tenido ese accidente, no tú.

—No digas eso, ¡no lo digas ni en broma!

—Me pediste sinceridad, así fueron las cosas. Volví una noche a esa casa vacía y fría, donde cada rincón me recordaba a nosotros. No pude soportarlo, cada minuto solo quería morir. Recordaba nuestra pelea, tan absurda y estúpida, debería haber sido yo, debería haberme quedado callado, no debería haber gritado, todo fue por mi culpa.

Levi sintió ganas de llorar, quería decirle que no, pero a la vez había una parte de él, una muy pequeña, que sentía que estaba de acuerdo con Eren.

—Ambos hicimos mal las cosas.

—Mikasa me encontró, de algún modo sobreviví, entonces pensé que si debía seguir con vida es porque tenía un propósito, debía cuidarte, debía hacer todo lo que pudiera para traerte de regreso. Ahora que te miro, que puedo volver a tenerte a mi lado, sé que el universo tenía trazado este plan para nosotros. Para volver a encontrarnos, para estar juntos por siempre. Te amo tanto, Levi, pero tanto. Perdóname, por favor, te lo suplico, necesito que me perdones por todo lo que te hice, por hacerte sentir solo, por no estar para ti cuando me necesitabas, jamás volveré a cometer ese error.

Levi cerró los ojos, creyó en ese destino, creyó todas y cada una de las palabras que nacían del corazón de su marido. Tenía una nueva oportunidad, y eso era todo lo que importaba.

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By Luna de Acero.