Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Buenas, disculpen la demora, es que estuve haciendo un nuevo perfil de Wattpad (si, aunque usted no lo crea). Obviamente no subiré todas las historias, probablemente solo las más tranquilas sin escenas de sexo, aunque sabemos que eso no me garantiza nada, pero bueno, ahí iré a intentar nuevamente. Por eso la demora, había olvidado todo el tiempo que se pierde haciendo las portadas (además edito del carajo jajaja), cargando los datos, etc, etc. Así que tengan paciencia iré subiendo poco a poco lo que me parezca mejor. Y desde ya les agradezco tanto el enorme apoyo, soy una persona muy afortunada, muchísimo.

Ahora sí, a la historia! Por cierto, son las tres y media de la mañana, lo traté de corregir pero seguro hay errores, sorry but not sorry je.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime, la historia si es de mi invención.

Advertencias: Lenguaje vulgar, palabras altisonantes, en capítulos más avanzados habrá tensión, peleas, gritos, sangre, y voodoo. Ya lo saben.

Nota de Autor: Este fic va dedicado con muchísimo amor para Crazy Ackerman, para tí mi reina Lotty Land (ella si sabe hacer fics de Halloween geniales), para Lizzy, para Ana Gabriela Armitage Smith, Seika Saibara, Ed Ramirez, Iarouk y para todos aquellos amados seres que me tuvieron paciencia y siguieron esperando mi regreso, los amo mucho. Gracias.


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"Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa".

Alfred Adler

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DÍA CUATRO – ROJO

Se despertó al alba, al parecer Eren al fin había podido dormir profundamente, eso era bueno, había notado profundas marcas de ojeras, se notaba que no eran recientes. Vaya a saber cuánto tiempo llevaba desvelándose por él, por el trabajo, por las preocupaciones.

Sintió la tentación de besarlo, pero si lo hacía lo despertaría y no quería interrumpir su sueño. El sol comenzó a elevarse y se puso de pie para cerrar las cortinas. El mar estaba calmo, sereno, como si la noche anterior no hubiera estado sacudiéndose el mundo allá afuera. Que interesante, tenía la sensación de estar atrapado dentro de una burbuja de tiempo-espacio, una cómoda, agradable burbuja veraniega. Sonrió para sí mismo y decidió ir a anticipar el desayuno, ya sea que Eren bajara a tomarlo con él o no.

Cuando pasó cerca de la cama vio la ropa de su marido y la recogió, al igual con la suya, tomó un cambio nuevo y con cuidado se retiró de la habitación, cerró la puerta y se dirigió al baño, dejó la ropa nueva para tomar un baño y luego fue al lavadero para poner la otra a lavar. Antes de colocar las prendas revisó los bolsillos y encontró las llaves del auto en el pantalón de Eren.

Se quedó mirando esa llave extraña, era recta y tenía algunas entradas, nunca había visto algo como eso antes, tampoco el celular ese con la pantalla tan chata y brillante. A veces no estaba seguro si quería saber qué más había fuera de esa costa en la que estaba ahora, pero otras veces quería correr y conocerlo todo. Puso la ropa a lavar y se dio una ducha rápida, cuando salió del baño notó que Eren no había bajado aun, al parecer iba a dormir mucho más.

Puso el agua a calentar y salió a recibir la brisa fresca de la playa. Miró al auto, estaría estacionado a unos cien metros. Se calzó los pies y caminó hacia el mismo, sintiendo que el corazón se le aceleraba más y más, sintió escalofríos, aún el sol aún no había comenzado a calentar demasiado y la brisa estaba fuerte. Era una especie de camioneta de color rojo, brillante, repasó con sus dedos la fría superficie, no recordaba haber visto un material como ese, parecía como plástico.

Miró la llave y notó que había un candado cerrado dibujado en el porta llave y un candado abierto, toco el botón del candado abierto y se sorprendió cuando hizo un pequeño ruidito de destrabe y las luces de giro se prendieron brevemente. Se acercó temblando a la puerta del conductor, miró hacia el espejo del costado pero no estaba puesto. Eso lo sorprendió mucho. Se metió dentro del coche y el espejo retrovisor tampoco estaba. Suspiró derrotado, de verdad esperaba poder ver su reflejo, pero al parecer no iba a poder ser.

Revisó rápido la cajuela del lado del acompañante y cayeron algunas cosas, se agachó para recogerlas, había varias tarjetas de identificación de algunas personas. Levi las tomó entre sus manos y las comenzó a revisar, llegó a tomar unas cuatro, pero no sabía si habría más. Eran muchachos jóvenes en su mayoría, a decir por las fechas de nacimiento, todos entre 1995 y 1998. ¿Quiénes eran estas personas? ¿Por qué Eren tenía sus identificaciones?

Su mente quedó en blanco un buen rato, volvió a dejar las cosas en su lugar con manos temblorosas, entonces notó una cosa dentro de la cajuela, una llave que bien podría ser la que abriría el sótano, dudó un poco pero terminó guardándosela en el bolsillo. Salió del auto y antes de trabar, sintió la necesidad de revisar el baúl. Lo abrió y entonces encontró dos palas, un pico, algunas herramientas como pinzas, destornilladores, velas negras y rojas, un bolso negro de mano que no se animó a abrir y los espejos del auto. Se quedó en shock, pero cuando estiró la mano para tomar uno escuchó que Eren lo estaba llamando a los gritos.

—¡LEVIIII! ¡LEVIIII!

Rápidamente cerró la cajuela y puso la alarma y corrió por el otro lado de la casa. Para entonces Eren ya se había hecho con la playa y estaba buscándolo con desesperación. Apareció por el lado contrario al del auto y levantó su mano para saludar, sintiendo que el corazón se le iba a salir del pecho. Su esposo corrió hacia él, ya estaba con los ojos húmedos y lo abrazó con tanta fuerza que le hizo doler.

—¡Jesús! ¡No me asustes así! ¿Dónde estabas?

—Salí a tomar un poco de aire, solo quería ver el amanecer y luego caminé un poco.

Eren lo miró con algo de duda, pero luego suspiró y volvió a abrazarlo como si tuviera miedo que fuera a desintegrarse en el aire.

—Por favor, avísame la próxima vez, realmente me asusté.

—Ya, tontito, tranquilo.

—Estás helado.

—Vamos a desayunar, me vendría muy bien un café cargado.

—Sí, vamos. Te prepararé huevos estrellados con tocino —dijo sonriendo, le tomó de la mano y caminó hacia la casa.

Levi lo siguió dócilmente, pero por dentro estaba desarmándose. La situación se tornaba cada vez más sombría y ya no podía seguir haciendo la vista a un lado. Pero... ¿debería preguntarle a Eren directamente? Fingir que nada sucedía le estaba costando cada vez más y más. Entraron y se sentó en el sofá, tomó una revista que había en un compartimento de una mesa ratona, era del año 2018, trató de hacerle el interesado en los artículos, pero lo cierto es que su mente no dejaba de hacerse preguntas y formular hipótesis.

Eren puso música romántica a reproducir, y comenzó a cocinar mientras tarareaba con alegría. El celular sonó y lo levantó, sacó la sartén del fuego y salió por la puerta. Levi se levantó, dejó la llave del auto sobre la mesa y en puntas de pie se acercó a la puerta de entrada que había quedado apoyada para escuchar.

—No puedo volver ahora y ya te dije que no pueden hacer ese procedimiento si no estoy ahí para firmar. ¡No lo sé, Reiner! te pago para que mantengas las cosas en orden. Me importa una mierda si el Hospital quiere iniciar acciones legales, estoy en medio de la nada en África, volveré cuando pueda volver. Haz lo que tengas que hacer, el dinero no es un problema, solo que no hagan nada hasta el lunes, no daré mi consentimiento.

Escuchó los pasos de Eren regresando y corrió de nuevo al sofá y agarró la revista, su corazón otra vez latiendo a todo dar. Eren entró, caminó hacia él y Levi lo miró de regreso, trató de sonreír.

—¿Te estás poniendo al día? —dijo Eren cabeceando hacia la revista.

—Uh, sí.

Su marido se acercó hacia él y Levi sintió miedo, Eren tomó la revista y la dio vuelta para dársela de regreso.

—Dudo que puedas leerla al revés —Comentó con gracia y le dejó un beso en la frente.

Recién entonces Levi miró las hojas y notó que la había estado sosteniendo al revés, ¡rayos! Los nervios le estaban ganando, apretó la misma para que no se notara el temblor de sus dedos y se rio tratando de seguirle la corriente. Su marido regresó a la cocina.

—Y... ¿quién te llamó?

—Oh, Reiner, es mi abogado, le dejé algunos asuntos del estudio a cargo y necesitaba preguntarme algunas cosas, ya sabes, trabajo. Cuando volvamos te lo presentaré. Es un tipo que parece super rudo, pero en realidad es bastante gentil, estoy seguro que te caerá bien, es excelente en lo que hace.

—Ya veo. Oye, Eren, ¿podrías escribirle a Mikasa? Es decir, creo que sería bueno avisarle, ¿no crees?

Largos segundos se extendieron en un silencio pesado, a pesar que la música romántica seguía reproduciéndose junto con el ruido de la sartén fritando los huevos. Pero Eren no respondió. Levi dejó la revista y se acercó con cautela.

—¿Eren?

—¿Sí?

—¿Escuchaste lo que dije?

—No, ¿dijiste algo? Lo siento, estaba perdido en mis pensamientos. Prueba esto, por favor, ¿está muy salado? —dijo acercándole una cuchara con algo del preparado.

Levi lo probó, estaba bueno.

—No, está perfecto. Te decía, ¿cuándo le dirás a Mikasa? Realmente quiero hablar con ella.

—Mañana le mandaré un mensaje, lo prometo.

—Me gustaría que me enseñaras como manejar un celular, también me gustaría tener uno.

—Claro, mi amor. El lunes cuando vayamos al pueblo te llevaré y elegirás el que quieras —respondió sonriéndole con ternura—. ¿Estás bien? Estás un poco pálido.

—Oh, tal vez tomé algo de frío esta mañana, no salí muy abrigado.

—Amor, no seas tan descuidado, ya te dije que te estás recuperando —Se quitó el sweeter que tenía puesto y se lo colocó, estaba cálido y olía bien—. ten más cuidado, no salgas solo, si te sucede algo yo... no sé qué haría.

—Gracias, seré más cuidadoso.

—¿Quieres poner la mesa? El café ya está listo y serviré en unos minutos.

—Sí.

En menos de un cuarto de hora estaban sentados disfrutando de una deliciosa comida, excepto que Levi estaba pasando un mal rato tratando de tragar los bocados porque tenía un enorme nudo en el estómago, pero no podía permitir que Eren dudara más de él.

—Por lo que veo estuviste ordenando y haciendo la limpieza, ¿eh? —dijo Eren sonriendo con melancolía—. Ah, algunas cosas nunca cambian.

—Es inevitable.

—No lo decía como algo negativo, al contrario —continuó, mientras tomaba la mano más cercana de Levi y le besaba los nudillos con cariño—, extrañaba tanto esos detalles que solo son tuyos.

—Lo dices como si hubieras estado con otras personas.

El semblante de Eren se volvió serio, frío y le dedicó una severa mirada a su esposo.

—¿Qué quieres decir?

—Nada, solo estaba bromeando —Se apresuró a responder mientras intentaba sonreír de nuevo.

—No bromees con esas cosas, no es gracioso. Yo jamás podría estar con otra persona que no fueras tu.

—No dije que lo hubieras hecho, solo fue... solo, un chiste, no te lo tomes tan mal, ¡caray! Esto está un poco fuerte, traeré más azúcar —dijo señalando el café, pero Eren se puso de pie.

—Ya la traigo yo.

Comieron un rato en silencio y Levi ya no pudo pasar ni un bocado más. Se sentía incómodo, la intranquilidad ganando más y más terreno.

—Por cierto, también me gustaría aprender a manejar, ¿me enseñarías?

—Por supuesto, aunque nunca quisiste aprender antes.

—Bueno, teniendo en cuenta que esto es como tener una nueva oportunidad para vivir, creo que debería ponerme un poco más osado, ¿no crees?

—Me encanta que te animes a nuevas cosas, te apoyaré y te ayudaré en todo lo que quieras hacer, mi amor.

Y otra vez se perdía en la cálida mirada de su amado, en esos ojos que ahora se mostraban calmos, bellos, transparentes, cualquier oscuridad o duda había quedado completamente descartada. ¿De verdad iba a dudar de Eren? ¿De la persona que estuvo a su lado de manera incondicional durante diez años? ¿La que había preparado todo ese paraíso para que él pudiera cumplir su deseo de conocer el mar?

En sus años de matrimonio nunca había visto actitudes hostiles en su marido, excepto esa noche, la de su quinto aniversario. Una punzada de dolor le picó en la cien y le hizo fruncir un poco el ceño. Pero antes de eso Eren jamás... jamás... era incapaz de matar una mosca, era cierto. Bueno, tal vez una que otra vez había renegado con Casius, ese día le había arrojado la botella, pero también era porque había aguantado mucho tiempo las constantes agresiones de su querida mascota, ese día había perdido los estribos.

Un pitido molesto le inundó los oídos y cerró sus ojos. Eren nunca... ¿nunca? ¿Nunca había tenido una mirada de odio, resentimiento o rencor? No. Sí había tenido actitudes violentas, aunque nunca hubiera llegado a ponerle un dedo encima, lo había visto estallar en ira, romper planos y trabajos de meses, estrellar cosas contra la pared, arrancarse los cabellos. Pero... ¿quién no tuvo alguna vez un episodio así en su vida? Todos llegamos al límite a veces, ¿cierto?

Cierto.

—¿Amor, te sientes mal?

Abrió los ojos y enfocó a su esposo, a su expresión preocupada, gentil, genuina.

—Sí, me duele la cabeza.

—No comiste casi nada, ¿quieres que te prepare otra cosa? —dijo mientras se ponía de pie e iba a buscar una pastilla para el dolor.

—No, está bien. me desquitaré en el almuerzo, no te preocupes, no es gran cosa.

Tomó la pastilla y aspiró una gran bocanada de aire. Adentro suyo había una tormenta enorme, entre una parte de su psiquis que pujaba por creer y apostar a su matrimonio y a las palabras de Eren, mientras otra parte se rebelaba, despotricaba y crujía sin cesar quebrando toda su confianza y lógica.

—¿Quieres acostarte un momento?

—Sí, eso haré —quiso levantar la vajilla pero Eren lo detuvo.

—No, mi vida, deja, yo me encargo, ayer estuviste limpiando mucho, es lo justo. Además quiero que descanses, porque no te dejaré dormir mucho esta noche —comentó con expresión pícara y luego se acercó para besarlo en los labios brevemente.

Levi se forzó a sonreír otra vez. Tal vez todo le costara más por el dolor, seguramente luego de una pequeña siesta se pondría mejor, sí. Subió las escaleras y se quitó el sweeter y los zapatos antes de meterse en la cama. Apretó el acolchado entre sus manos mientras sentía que se le nublaban los ojos, ¿por qué se estaba haciendo tanto problema? todo tendría una explicación coherente, él estaba pensando demasiado las cosas e imaginando monstruos donde no los había.

Sin embargo, no pudo evitar ponerse a pensar en esa última noche de consciencia, esa noche hace diez años donde todo cambió. ¿Por qué habían empezado a discutir?

"—¿Ya estás ebrio otra vez?

—Déjame en paz, Eren, no parece molestarte cuando te vas y bebo por mi cuenta."

Giró para un lado y para el otro en la cama, mientras sentía a la angustia treparle por la garganta. Entonces abrió grande sus ojos al recordar aquello.

"Estaban en el primer piso de la casa, discutiendo abiertamente, trataba de llegar a la habitación para armar un bolso e irse a lo de Mikasa, pero Eren le cerraba el paso tercamente, completamente molesto.

—¡No! No te vas a ir, es lo que haces siempre huir. Bebes para huir, nunca enfrentas las cosas.

—¿Qué sabes tú, Eren? Nunca estás en casa, ¿qué carajo puedes saber tú lo que siento, lo que me pasa?

—Entonces hablemos.

—Hoy no, necesito calmarme y pensar las cosas, déjame pasar, no te comportes como un crío.

—¡No! No dejaré que te vayas, así tenga que obligarte.

Levi lo miró sorprendido, pero a la vez comenzó a enojarse, podía sentir las venas de su frente y su cuello hincharse ante la molestia que se iba incrementando a medida que la discusión escalaba más y más.

—Tú no me vas a impedir que me vaya, así tenga que patearte, así que más te vale que me dejes pasar, ¡no estoy bromeando!

—¡No!

Trató de abrirse paso empujándolo por un costado, pero Eren lo sujetó con excesiva fuerza de los costados de sus brazos, zamarronéandolo en el proceso de manera dolorosa.

—¡No te irás!

—¡Suéltame, cabrón!

Levi se zafó del agarre y le propinó una feroz bofetada que le hizo girar el rostro a su marido, una notable marca roja le pintó la mejilla de inmediato y Eren se agarró la zona mirándolo sin dar crédito a lo que sucedía.

—Estás haciendo que saque lo peor de mí, Eren. Ya basta, necesito mi espacio, unos días para calmarme y pensar, no fuerces más esto.

—Tú no me vas a dejar, ¡no me abandonarás!

Nunca había visto esa expresión en el rostro de su esposo, tan sombría y enojada, que incluso le hizo retroceder unos pasos. Muy bien, podía venir por ropa después, se iría con lo que tenía puesto, por lo que se giró para bajar las escaleras pero Eren lo sujetó del brazo, de una manera tan brutal que Levi siseó al sentir como se comprimían sus músculos ante su agarre, tiró de él y Levi tiró del lado contrario.

—¡Suéltame, maldición!

—¡No, no te irás!

—¡Eren, carajo, te golpearé!

Su furia estalló por completo y le tiró un puñetazo directo a la mandíbula, pero Eren reaccionó con rapidez y esquivó el golpe a a la vez que soltaba su brazo.

Estaba ebrio, inestable y entre que lo liberó del agarre y el envión del golpe que intentó propinar, perdió el equilibrio. Eran pocas escalas desde un primer piso a la planta baja, pero cayó hacia atrás dando con el filo de uno de los escalones justo en la nuca. Fue un claro sonido de algo quebrándose, un dolor tan fuerte y agudo que le hizo proferir un grito ahogado. Aunque Eren intentó atajarlo, su cuerpo terminó de rodar hasta quedar desparramado abajo.

Fue como si hubieran desconectado su cabeza de su cuerpo, no lo sentía, solo el dolor y el sabor a sangre en la boca. Los gritos de Eren le parecían tan lejanos, no estaba seguro de lo que había sucedido. Al parecer Eren lo levantó del suelo mientras lloraba y se descontrolaba más y más. Lo llevó de inmediato a la camioneta que tenían en ese momento y lo metió del lado del acompañante, le puso el cinturón, por momento se le nublaba la vista, Eren tenía las manos llenas de sangre y el rostro lleno de lágrimas.

Manejó como un maniático al hospital, pero no recuerda que hubieran llegado, solo una luz potente viniendo de un costado y embistiendo la camioneta, entonces todo se volvía negro".

Estaba en shock, quedó quieto y en silencio mirando el techo blanco de la habitación. Eren entró a la misma y lo escuchó revolviendo en el placard.

—Amor, iré a tomar una ducha, trata de descansar ¿sí?

No supo cuanto tiempo le llevó reponerse, no sabía ni cómo lograba respirar. Se puso de pie, bajó las escaleras agarrándose de la baranda, temblando, lo único que le faltaba era volver a caerse. Las piernas apenas lo sostenían. Escuchó el ruido de la ducha y Eren tarareando desde adentro del baño. Caminó por el pasillo y fue hasta la alfombra que cubría el sótano.

La corrió, sacó la llave y la colocó. Era la correcta. La giró dos veces y entonces sintió el "clic" del seguro cediendo. Tiró del picaporte y se abrió por completo. Sentía ganas de vomitar, con algo de esfuerzo se deslizó dentro tanteando las escalas porque estaba bastante oscuro. Palpó las paredes hasta que dio con el interruptor de luz.

Cuando llegó abajo su boca se abrió por completo. Esto era peor que una pesadilla, porque esto era real.

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By Luna de Acero.