Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Que tal, mis amores? No pueden creer que vaya a cumplir con terminar una historia? Jajaja (ahora dilo sin llorar). Bueno, vamos por el quinto día, dos capítulos más y se termina, ya están todas las cartas sobre la mesa, solo resta pensar cómo es que se va a resolver todo esto al final y cruzo los dedos para que la mayoría de ustedes no adivine el final, ya que son tan inteligentes que muchos ya habían trazado la historia antes de llegar al capítulo tres.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime, la historia si es de mi invención.

Advertencias: Lenguaje vulgar, palabras altisonantes, en capítulos más avanzados habrá tensión, peleas, gritos, sangre, y voodoo. Ya lo saben.

Nota de Autor: Este fic va dedicado con muchísimo amor para Crazy Ackerman, para tí mi reina Lotty Land (ella si sabe hacer fics de Halloween geniales), para Lizzy, para Ana Gabriela Armitage Smith, Seika Saibara, Ed Ramirez, Iarouk y para todos aquellos amados seres que me tuvieron paciencia y siguieron esperando mi regreso, los amo mucho. Gracias.


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"La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad".

Cicerón

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DÍA CINCO - AZUL

Había un altar contra el muro que tenía las dos ventilaciones, esas ventanas pequeñas, arriba casi contra el techo. Estaba bastante sucio, lleno de arena por todas partes. Había una especie de pentagrama o algo como eso, lleno de símbolos y marcas raras, parecía hecho de pintura negra, con trazos poco precisos (como si lo hubieran hecho a los apurones), y varias velas consumidas y a medio consumir en diversas partes del suelo, negras y rojas.

Levi tragó saliva, parecía un escenario sacado de una película de terror. Se acercó al altar con cautela. Había dos figuras grandes, como de un metro o más, parecían hechas con cemento o alguna cosa similar, una era como una mujer africana, tenía una serie de collares y colgantes enganchados por diversas partes de su cuerpo, muchas más velas a sus pies, pétalos de flores, cabellos de vaya uno a saber qué, plumas, todo desparramado allí y un cuenco con alguna cosa seca y de mal aspecto, color verduzco, dentro. La otra figura parecía una especie de demonio con una panza prominente y colmillos como de jabalí, ojos excesivamente grandes, sintió escalofríos. Observó todo alrededor y encontró una especie de morral a un costado, el que había vislumbrado por la mañana.

caminó hasta el bolso y se agachó, levantó algunas cosas que salían de adentro, parecían copias de libros, una calculadora, un celular sin batería, había una bufanda negra, la tomó entre sus manos, le resultaba vagamente familiar, aunque estaba seguro que no la había visto antes, la acercó a su rostro y sintió un aroma que lo estremeció, no sabía porqué, era un perfume muy agradable. La dejó a un costado y revolvió un poco más, encontró una cartuchera, parecía el típico bolso de estudiante universitario. Al fondo encontró una billetera, había una buena cantidad de dólares en ella, un par de tarjetas de banco internacional y una identificación. La tomó entre sus dedos y leyó: "Armin, Arlert", año de nacimiento 1996.

—Armin... —Sacó el anillo que tenía en un bolsillo.

"A", como A de Armin, no de Ackerman.

No, definitivamente no era de Ackerman.

Dejó la identificación y levantó el celular, la pantalla estaba negra, lo puso frente a su rostro y entonces tuvo que sentarse mientras se le hacía difícil respirar. Su rostro de mejillas redondo, la punta de su nariz como una pequeña bolita, los labios más hinchados, los ojos más grandes. Su corazón latía tan fuerte que estaba seguro que podía escucharse a kilómetros de distancia.

—Es una pesadilla, sí, tengo que despertar, tengo que despertar, por favor, despiértenme.

Apenas le entraba aire y le dio un ataque de hipo de los nervios incontrolables que sentía. Tal vez... tal vez solo estaba equivocado, sí, había visto mal, solo era un reflejo a medias en la pantalla de un celular o algún aparato similar. Inspiró varias veces para ver si podía calmarse, pero sabía que seguir negando lo evidente era insostenible. Siguió revolviendo, había libros, libros sobre geología, piedras, estudio de suelos. A un costado notó algo a lo que no le había prestado atención, guantes de látex, envoltorios manchados y una caja de tintura de color negro. tenía sentido, porque este tal Armin, era rubio.

Eventualmente sintió los pasos de Eren a su espalda y se giró lentamente. Su esposo estaba serio, no parecía sorprendido o nervioso como él, se miraron por largos segundos y finalmente Eren habló.

—Supongo que estás confundido. Te lo contaré todo, responderé cualquier duda que tengas.

Levi tragó saliva, pero no pudo decir nada porque no le funcionaban las cuerdas vocales. Por lo que Eren decidió hablar por su cuenta, se quiso acercar pero Levi le hizo señas de que no lo hiciera.

—Esa noche hace diez años... pensé que tendríamos una cena memorable, Mikasa venía hablando conmigo, de lo mal que te veía, de que estaba muy preocupada, entonces decidí que lo mejor sería tomar un descanso. Quería contarte que en dos meses más iba a detener todo por al menos tres o cuatro meses. Quería darte una sorpresa, había comprado pasajes para que fuéramos a Grecia. Para que conocieras el mar al fin. Por un comentario tonto empezamos a discutir, todo fue escalando más y más, cuando quise acordar estábamos gritándonos. Yo era muy arrebatado, no pensaba bien las cosas, no te escuché. Tuve miedo yo pensé... que ibas a dejarme. Siempre me aterrorizó esa idea, de no tenerte en mi vida. Soy demasiado egoísta, lo sé. Y luego de todos estos años de reflexionar y reflexionar, no existe ni un solo día en el que no me culpe por lo sucedido.

Se apoyó contra una de las paredes del recinto y sacó un paquete de cigarros, prendió uno y le dio una larga bocanada. ¿Desde cuando fumaba? No recordaba haberlo visto hacer eso en esos días, ni tampoco recordaba haberle sentido olor a tabaco.

—Discutimos en el primer piso, te querías ir de la casa y yo quería impedirlo, discutimos, traté de obligarte —La voz de Eren se quebraba por momentos y sus ojos se iban humedeciendo—, te defendiste, pero habías bebido mucho, forcejeamos y perdiste el equilibrio. Te lo juro por lo más sagrado, mi amor, jamás tuve la intención de hacerte daño, fue un accidente, fue... Había sangre y yo entré en pánico, te quise llevar al hospital de inmediato, yo pensé, si espero una ambulancia no lo va a lograr se me va a morir en los brazos, pensé que estaba haciendo lo correcto, pero nos embistió una camioneta en el camino. Eso lo cambió todo. Me hospitalizaron y cuando desperté dos días después... tus ojos no volvieron a abrirse otra vez —las lágrimas comenzaron a brotar mientras sus ojos se enrojecían, carraspeó para poder aclarar su garganta y seguir hablando—. Sufriste una hemorragia, los médicos no sabían si era posible que despertaras, hice todo, todo lo que pude, visité a todos los especialistas, hice traer a los mejores profesionales, pero nadie podía darme una respuesta adecuada. Estaba desesperado, mi vida era un infierno, soñaba contigo cada noche. No podía llevarte a casa, tu estado siempre fue muy delicado, tu cuerpo estaba tan golpeado y roto. Debería haber sido yo, cada día lo deseo. Había temporadas en que parecía que mejorabas y en otras volvías a ponerte mal. A lo largo de estos diez años algunas veces parpadeaste, moviste tus dedos, hasta llegaste a murmurar algo. ¿Cómo podía abandonarte? Todos me rogaban que te desconectara, pero prefería morir antes que aceptar esa decisión. Era mi castigo, tenerte a mi lado pero a la vez tan lejos, estaba perdiendo mis esperanzas, hasta que conocí a la mambo Alika, ella me presentó a los loas —dijo señalando a las figuras—, Maman Brigitte y Papa Legba. Son dioses, del vudú. la mambo revivió mis esperanzas. me explicó detalladamente sobre un ritual antiguo a través del cual se podía transferir el alma de una persona convaleciente a un nuevo cuerpo.

—¡Que locura!

—No es una locura, era cierto, ellos obraron el milagro.

—¿De qué estás hablando, Eren? Tú, perdiste la cordura, ¿qué fue lo que hiciste?

—Te dije que yo sería capaz de hacer cualquier cosa por ti. Debía intentarlo, el tiempo se me estaba acabando, tus órganos venían fallando desde hace bastante, mantener tu vida es prácticamente una proeza médica.

—¿Dónde está... dónde estoy...?

—Tu cuerpo, está en un hospital, lejos de aquí. No le queda mucho.

—Esta... ¿esta fue la única vez que...?

Eren terminó el cigarro y suspiró largo.

—No es tan sencillo hacer todo esto, hay tantos requisitos, elementos, y no es como si alguien quisiera ofrecerse voluntariamente.

—¡Dios, Eren!

—No maté a nadie, si eso es lo que te preocupa. Solo que hubo algunos... actos fallidos, ellos entraban en trance pero luego, todo se deshacía a las pocas horas, no podía lograr que el ritual se completara del todo y entonces, conocí a Armin. Él estaba realizando un último viaje, era geólogo y quería visitar estas tierras, era la última vez que lo intentaría. Cayó dormido por tres días, algo adentro mío lo supo, que había sucedido al fin —Se secó las lágrimas y se acercó a Levi quien retrocedió algunos pasos mirándolo con miedo—. Es el destino, Levi, se cumplió al fin.

—Estás enfermo, muy, muy enfermo, ¿en qué cabeza cabe que le vas a arrebatar todo a una persona solo para cumplir tus deseos egoístas?

—No me arrepiento —dijo recomponiéndose y volviendo a la frialdad y seriedad que a veces mostraba—, lo haría todo de nuevo, lo haría todas las veces que hiciera falta, ¿cómo crees que yo me hubiera resignado a perderte, a no poder hablar contigo, a darte la posibilidad de vivir toda aquello que no pudiste antes?

—¿Sacrificando a otro? ¿Qué pasará con Armin, lo pensaste siquiera?

Eren lo abrazó con fuerza, con posesividad.

—Nadie más me importa, solo tú, al diablo el mundo. De todas maneras Armin quería suicidarse.

Levi abrió sus ojos a su máxima expresión.

—Tenía muchos problemas, muchos traumas, sus padres murieron el año pasado, un vuelo privado en el que todo salió mal, entre muchas otras cosas, me contó su vida, él quería... internarse en el mar, y yo prometí que lo ayudaría. Dejó una carta, te la mostraré para que veas que digo la verdad.

Levi empujó con sus brazos y se alejó. ¿Realmente estaba siendo honesto? ¿O simplemente le estaba inventando una historia lo suficientemente creíble?

—Lo engañaste.

—Solo aproveché la oportunidad.

—¿Y que hay de los demás? ¿También eran suicidas?

—Estaba dispuesto a pagar el precio que fuera necesario.

Levi lo miró con decepción, con angustia.

—Esto no puede estar bien.

—Las cosas estaban mal, pero las reparé, encontré el equilibrio perfecto.

—¿De qué mierda hablas? ¿A qué puto equilibrio te refieres? ¡Esta persona no soy yo!

—Es una posibilidad de vivir.

—Me siento descompuesto, quiero... vomitar. ¡Dios mío! Esto es una pesadilla.

Levi se sentó en el suelo, sus manos temblaban y transpiraban frío.

—Te llevaré arriba.

—¡No me toques, no te me acerques! Estás loco, Eren.

—Tal vez lo esté, pero lo hecho, hecho está, ya no hay marcha atrás.

—¿Qué quieres decir?

—Las cosas no pueden volver a como eran antes, tomé el riesgo, pagué el precio, el intercambio se hizo.

—¿Intercambio de qué? —Eren agachó la cabeza y se quedó callado—. No te guardes nada, Eren, dime todo lo que sepas en este preciso instante. Si llegas a guardarme algún secreto, por muy pequeño que sea, te juro que no te lo perdonaré.

—Ofrecí la mitad de vida que me queda a cambio. No me importa, así sea un solo año, si puedo volver a hablar contigo, es más que suficiente para mi —Se arrodilló y le tomó las manos—. Lo siento, lo siento tanto, mi amor, por esa estúpida discusión aquella noche, te lo ruego, perdóname, perdóname. Si quieres tomar mi vida, o si me pides que me mate, yo haré cualquier cosa que tú me digas, no lo dudaré en absoluto, solo te pido que me perdones. Llevo esta culpa y esta carga que apenas me permite respirar, ayúdame a perderla de una vez.

—Ya veo, todo se reduce a que querías ser perdonado y ya.

—¡No, no es así! Si no quieres perdonarme... entonces está bien, no insistiré, no lo haré, solo te pido que vivas, por favor.

—¿Qué sucederá con mi... mi cuerpo?

—Ya no pueden mantenerte con vida, dijeron que es inevitable que en cualquier momento tu corazón deje de latir.

—Sácame de aquí, no soporto este lugar.

Eren lo ayudó a subir las escaleras y salir. Levi dejó la casa y fue hasta la playa donde se sentó en la orilla y se quedó mirando el horizonte, perdido en sus pensamientos. Eren lo siguió pero se quedó detrás a una distancia prudente.

Tenía tanto por procesar, se sentía abrumado. Estaba en otro cuerpo, literalmente era como nacer de nuevo, se sentía tan perdido, como un ladrón, un saqueador que le estaba arrebatando su lugar a alguien, un impostor. ¿Qué se supone que tenía que hacer ahora? Ni siquiera su nombre le pertenecía ya. Solo era un alma errante que había quedado anclada a un cuerpo extraño.

No importaba lo que Eren dijera, ni sus justificaciones, ni su egoísmo, ni todo el amor que le profesaba, nada estaba bien. Al parecer el trauma y la culpa lo habías desquiciado.

Eren había dicho que no había marcha atrás, ¿eso significaba que no podía deshacerse el ritual? Pero incluso si existía una manera... ¿eso significaba que debería volver a ese cuerpo allá a lo lejos que se estaba muriendo? Él... ¿quería morir? Se abrazó a sí mismo. Incluso si existía una mínima posibilidad de aceptarlo, ¿qué sucedería luego? ¿Debería comenzar a vivir como una persona de la que apenas tenía una vaga noción? Se sintió inmensamente triste.

¿Y si Eren moría pronto? ¿Qué sería de él? Bueno, no era su culpa, él no había pedido que le hicieran eso, solo era una víctima de las circunstancias. Sintió rabia, frustración, se sentía tan injusto, lo empujaron, lo obligaron a ser parte de todo un juego macabro. ¿Y si Armin no quería morirse? ¿Cómo saberlo con certeza? ¿Qué tipo de relación tenía Eren con ese joven? Sacudió su cabeza, no era momento de ponerse celoso, había cosas mucho más importantes en juego.

Se acostó sobre la arena y se quedó mirando el limpio y celeste firmamento. El destino no había trazado eso para él, Eren lo había torcido, lo había quebrado y lo había amoldado a sus caprichos. ¿Y ahora qué?

Se quedó ahí tirado, esperando por una señal divina, pero no pudo ordenar sus pensamientos, era tan bizarra la situación, tan hilarante.

—El sol está muy fuerte —sintió la voz de Eren más cerca—, vamos adentro, deberías acostarte y descansar un poco.

Levi se puso de pie, sacudió un poco la arena de sus ropas y caminó a la casa, se sentía agotado, probablemente sería lo mejor dormir un poco. Subió a la habitación, se sacó la ropa y se metió entre las cobijas. No quería pensar más, tal vez si se dormía, al despertar... las cosas serían diferentes.

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By Luna de Acero.-