Título: Change!

Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?

Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece, todo registro legal y de derechos son del diabólico Reject.

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¡Devuelvan a Shu!

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Poco después de que Subaru terminara agarrando a sus hermanos a golpes, y por ende, destruyendo el sillón, alegando injusticias, manoseos hacia su trasero (que esperaba fueran de Yui o bien Laito puede darse por muerto), un extraño peso en su cuello (que al final resultó ser la humana usándolo como caballo), y jaloneos que terminaron por despeinarlo, el resto de hermanos tuvieron que conformarse con sentarse (bien portaditos) en el suelo, luego de que Shu les amenazara con castigarlos. Si Yui seguía evolucionando a peor era razonable temer por lo que pudiera empezar a convertirse el rubio mayor.

—Bien, ya que parece que seguirán interrumpiendo la historia, tendrás que llegar al punto de una buena vez, Laito —ordenó el pelinegro, cansado de que su autoridad en esa casa se haya vuelto una burla total. Mirando a los trillizos, el albino y a Shu acomodados sobre el suelo le hizo sentirse de alguna manera como si estuviera a cargo de una guardería o un grupo de preescolar y empezaba a creer que preferiría que esa fuera la realidad.

—Ah~ —reclamó el del sombrero. —Pero yo quiero contar como es que Shu-kun y el adorable TsunTsun terminaron en vestidos entallados~

Reiji, sin saber si quería saberlo para burlarse o temer por su propia cordura, resopló con fastidio, sabiendo que no importaba lo que intentara, Laito sí o sí les contaría esa historia. Como era de esperarse el albino se fue de nuevo contra el castaño, empezando una riña corporal que sorprendentemente no involucraba a Ayato, ni Shu, aunque de él ya bien podría estar esperando que un día de estos les pidiera su apoyo para unirse a un convento.

Se juró a sí mismo que cuando recuperara su puesto de responsable de la casa (y madre temporal) empezaría la venganza.

Reiji, viendo que no pararían pronto, les interrumpió.

—De acuerdo, solo di la maldita historia y dejen de pelear de una buena vez…

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Después de lograr escapar del chismoso de Ayato y el resto de sus hermanos, Laito guío a Yui por un lugar para ambos prácticamente desconocido, el laboratorio del cuatro ojos, ya que eran raras las ocasiones en que el pelinegro dejaba poner un pie ahí a nadie que él no autorizara.

—Estamos a salvo bitch. Este es el último lugar dónde pensarán en buscarnos. Nfu~ —canturreó, tomando a la blonda por los hombros sin que esta pusiera mucha resistencia. Extrañado, le miró, ella parecía haberse quedado repentinamente en trance y sus ojos se notaban algo perdidos, causándole bastante gracia. —Vaya, parece que me regalas esta oportunidad perfecta para beber de tu sangre…—murmuró divertido, acercándose lentamente directo a su cuello sin que ella respondiera. La observó, todavía estaba con sus ojos rosados perdidos en la nada, era raro verla nuevamente en ese estado mental después de todo el alboroto que había ocasionado en las últimas horas, pero siempre era bueno recordar viejos tiempos. —Ah, ya entiendo~ lo que quieres es que beba de ti, ¿cierto bitch-chan…? Nfu~

Sin cuidado encajó sus colmillos en la tierna piel de su cuello, apenas consiguiendo que ella gimiera de dolor. Succionó con ímpetu, dispuesto a hacerla gritar con todas sus fuerzas, pero apenas el primer trago de sangre llegó a su paladar Laito la soltó de inmediato y prácticamente lo escupió.

—¡Ahí están! —escuchó decir a Subaru, quién fiel a sus creencias de que la violencia era la respuesta, rompió la puerta de una patada, provocando que la madera se fuera a estrellar contra numerosos frascos de vidrio y estantes. Reiji lo mataría.

—¿Qué demonios…? —exclamó con molestia el castaño, sin importarle el hecho de los hubieran encontrado, olvidando incluso su manera característica de arrastrar las palabras en un ritmo burlón. La humana sabía espantoso, su sabor había cambiado por completo, y lo peor de todo es que ella olía como…

—¡Laito, deja de jugar con nosotros y ven aquí en este mismo instante!

El reclamo de mamá Shu lo detuvo de cualquier resolución que estuviera a punto de hacer. Miró a la rubia, quién parecía haber despertado finalmente, empujándole de repente. Laito tropezó hacia atrás, golpeando los estantes y derramando el producto de un frasco sobre los dos…

Un espeso humo les rodeó a ambos, y cuando el mayor y el menor de la familia quisieron mirar que les había pasado descubrieron con asombro que no había nada. Laito y la humana técnicamente se desvanecieron ante sus propios ojos, sin embargo, sin que Subaru o Shu lo supieran, ellos seguían ahí, mirándolos confundidos.

—¿Estás pensando lo mismo que yo, bitch-chan? —musitó el castaño, al notar que ni siquiera podía verse a sí mismo, deduciendo que Yui debía estar en la misma situación que él. Invisible.

Una pequeña risa apenas audible fue su respuesta.

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—Entonces así fue como terminaron de ese modo —exclamó Reiji, asimilando lo dicho. Lo único que le faltaba, que esos idiotas pusieran en ruinas su laboratorio.

—Así es, Reiji-kun. Luego de eso bitch-chan y yo nos escabullimos a la habitación de Shu y encontramos ese licor del infierno que le envió la madre de Subaru la última vez.

El albino, reaccionando de inmediato, se lanzó a tomar al castaño por las solapas de su camisa y sacudirlo en busca de respuestas.

—¡Pensé que había destruido esa cosa la última vez! ¿¡De dónde lo consiguió Shu!?

—P-porque m-me pre-preguntas a m-mi…—pronunció el trillizo entrecortadamente debido a los constantes ataques del menor, como pudo, señaló al rubio, que les miraba extrañado, como si apenas recordara ese hecho. —É-Él f-fue qu-quién lo… ¡tenía…! Ah, Su-Subaru-kun, a e-este ritmo te voy a vo-vomitar encima…

Con asco, finalmente le dejó ir, pero apuntó su mejor mirada asesina contra el primogénito. Bien podría ser impulsivo y agresivo, pero Shu era el mayor, su favorito, el más fuerte (hasta dónde él sabía) y además, aunque le causara náuseas, no podía ir contra esa personalidad bien portada que le recordaba a Yui. Por supuesto, ignoró los comentarios de Laito, murmurando cosas como "injusticia" o "voy a exponer al mundo su amor prohibido por Shu…"

—Bien Shu, ¿qué tienes que decir a eso? —proclamó Ayato, que había estado extrañamente calmado desde el inicio. No, pensó el pelinegro, si le miraban más de cerca parecía ligeramente nervioso, agitado, y su rostro estaba sonrojado, pero pálido. Como si temiera y disfrutara algo a la vez…

Eso le recordaba, ¿y la humana…?

—Yo…—masculló el blondo, mirándoles a todos con algo de culpa, en especial a Subaru. Recordaba que su personalidad original lo había guardado para emborrachar a Reiji cuando estuviera fastidiando, pero si ahora lo pensaba bien no podía entender como había intentado hacer algo para dañar a su querido hermano. —Lo siento, no pretendía robar un preciado recuerdo de tu madre, si te soy sincero, no puedo entender por qué lo hice…

Los cinco vampiros le miraron sin palabras.

Tras asimilar las horripilantes palabras que había pronunciado su hermano mayor, incluso el pelirrojo dejó atrás de inusual calma y empezó a dar vueltas por toda la sala, junto a al resto de vampiros aterrorizados por la escena más repugnante y apocalíptica que jamás hubieran deseado presenciar.

—¡Finalmente ha pasado, Shu se ha vuelto la chichinashi! —gritó, encabezando el caos como siempre, el gran ore-sama, entrando en pánico mucho más rápidamente que los demás.

—¡Este es el fin Teddy, es el final! ¡La humana va a matarnos a todos y Shu la protegerá…! —comenzó a soltar en llantos histéricos Kanato, abrazando a su osito de peluche, encogiéndose sobre su sitio, sin atreverse a mirar nada más.

—¡No, no, no, el maldito vago no puede estarme haciendo esto…! —replicó Reiji, tomándose los cabellos con tanta fuerza que empezaban a desprenderse. No podía soportar el traje, estaba sofocándose, y como pudo se abrió el chaleco y la camisa, mientras jadeaba fuertemente, demasiado impresionado para lograr pensar con claridad.

—Mi dulce bitch-chan, mi querido Shu-kun…—lloriqueó el castaño, tan dramático como sus trillizos. —¡Perdidos para siempre…!

Mientras Subaru se debatía entre desmayarse o darle un puñetazo al rubio, que estaba desconcertado, solo pudo contemplar y unirse al caos de sus hermanos, mientras corrían de un lado a otro, desesperados.

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Notas de Kou: Y nomás no llega la parte del vestido xD Es algo sencillo, así que espero no haber creado demasiadas expectativas… ¿Cómo han estado? No solo ha sido un largo tiempo sin publicar un cap en esta historia, sino que además estuve como medio año sin aparecer, sorry -.-U Siento si le falta gracia, pero estamos entrando en la recta final de la historia y necesito dar algunas explicaciones para poder resolver el tema de Yui/Shu y su cambio. El siguiente también tendrá una conversación "seria" a medias, pero también viene la escena de la bañera (?) O si, Yui no puede decir que actúa como Shu si no se mete a la bañera… con algunas diferencias…