Título: Change!

Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?

Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece, todo registro legal y de derechos son del diabólico Reject.

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Agua por todos lados

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—B-Bueno, parece que hemos exagerado un poco...

Shu, claramente molesto por el desastre que habían causado con su escándalo, alzó una ceja ante la expresión utilizada por Laito.

La mansión se encontraba destruida, Kanato había terminado por prender la sala en llamas, gritando histéricamente que si no podían destruirla la llevaría al infierno junto con todos ellos, mientras Subaru había golpeado repetidamente su cabeza contra la pared, causando varias grietas y que la casa se viera inestable. Ayato al final de su escandalo había empezado a reír histéricamente y luego se quedó callado en su sitio, con los ojos perdidos, como si su consciencia de se hubiera marchado a un lugar muy lejano, mientras Reiji permanecía desmayado en el rincón.

Con el fuego apagado, humo saliendo por todos lados, y las columnas que apenas y soportaban el peso de la mansión probablemente tendrían que salir del lugar para la reconstrucción.

¿Qué parte de todo eso fue "un poco"…?

El castaño río nerviosamente, mirando a Reiji tirado por ahí, esperando que resucitara mágicamente y aceptara explicar el proceso a su hermano mayor. En vista de que eso no estaba sucediendo, y ninguno de los otros estaba lo suficientemente cuerdo para apoyarlo, tragó saliva y le miró ligeramente asustado, tratando en vano de despejar la tensión.

—Ah, Shu-kun, tu que estás en ese estado, no tienes idea de lo horrible que es para nosotros verte ser la mamá…

—¿¡Ma-mamá!? —gritó escandalizado el rubio, enrojeciendo hasta las orejas. Ah, gracias a Dios ese lado de Yui todavía estaba disponible para desviar el enfado. Notando esto, el vampiro trillizo intentó apelar al lado maternal y jugar al niño desvalido, utilizando una expresión ligeramente avergonzada y con sus ojos mirando ligeramente a un lado, apenados, con el entrecejo fruncido con clara melancolía.

—Bueno, tú sabes… Aquella mujer que nos dio la vida siempre fue tan…—Hizo un gesto de dolor. Shu relajó su expresión, luciendo apenado por el pasado, mientras el castaño sonreía internamente, felicitándose por su brillante plan. —Verte tan preocupado y cuidándonos tan sinceramente es tan extraño, sin embargo, a la vez es tan… —Laito regresó sus ojos verdes para observarlo apenado, dejando que una tenue sonrisa se dibujara en sus labios, demostrando que a pesar de todo, era agradable su gesto fraternal. Shu lució arrepentido por su aparente agresividad y Laito tuvo que contenerse de saltar a burlarse por su ingenuidad. Fue un fatality total. —Puede sonar extraño, pero… Gracias.

—¡No es cierto, lo que te diga no es cierto…! ¡No tienes idea de lo mucho que…!—repentinamente el pelinegro saltó frente a ambos, exclamando conmocionado por tal afronta a su dignidad, siendo callado por el trillizo de inmediato.

—Ah, Reiji-kun es un poco tímido, no se lo tomes en cuenta…—masculló el del sombrero, perturbado, negando con la cabeza. Y con cuidado, se acercó al oído del pelinegro para murmurarle en secreto —Cállate, ¿es qué quieres arruinarme el plan?

Shu los observó, primero confundido, después pareció caer completamente en las mentiras del trillizo malvado y sonrió apenado, aunque a decir de ambos vampiros, podía notarse la felicidad que le causaba por su maldita sonrisa angelical.

Terrorífico. ¿El instinto materno de Yui era tan fuerte o en el fondo Shu deseaba tanto el amor fraternal? Aquellas eran preguntas que sería mejor no saber.

—Bueno, puedo entenderlo —pronunció el rubio, tratando de ocultar su alegría con un brusco tono ronco y totalmente forzado. —Sin embargo, la casa es un caos ahora ya que Kanato…—hizo una breve interrupción y luego señaló las escaleras, dónde una enorme cantidad de agua descendía por ellas. —¿Qué es eso?

Subaru, que se mantenía al margen de todo, cuidando que Kanato no volviera a intentar llevarlos a todos a su "fuego purificador", finalmente habló.

—¿Y Ayato? —preguntó llamando la atención de todos.

El pelirrojo no estaba por ningún lado y las escaleras se estaban convirtiendo en una cascada de agua, sumando a que la rubia humana se encontraba desaparecida desde un buen rato… Aunque no querían decirlo, temían lo peor.

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Siguiendo el origen del agua, los cuatro vampiros llegaron a uno de los baños del segundo piso. Omitieron buscar a Ayato en otros sitios, a sabiendas de que esta nueva Yui tenía el gusto culposo de molestar abiertamente al trillizo, quizás en una respuesta inconsciente de devolverle parte de sus maltratos.

—Debemos tener cuidado —advirtió Laito. —El demonio que vive en este cuarto debe tenernos algo preparado.

—No seas exagerado —reclamó el albino, apartándolo del camino y tomando el pomo de la puerta para girarlo. —Aún con la personalidad de Shu, es una humana sin ninguna clase de…

No alcanzó a reaccionar y evadir el montón de agua que salió de la nada, trayendo consigo un pelirrojo a la deriva, que los llevó a los dos a ser aplastados contra el resistente barandal que por pura fortuna no se rompió con el peso de ambos. Laito sonrió diciendo "te lo dije" en tono cantarín, mientras Shu acudía a ver si les había pasado algo y Reiji dudaba sobre entrar a o no a enfrentarse al malvado jefe final.

—¡Chicos, en verdad los he extrañado! Me he estado aburriendo tanto con Ayato…—expresó alegre la causante de sus males, aún dentro del baño. Todos se tensaron, e inmediatamente adoptaron una postura de defensa, a la espera de la señal para huir o atacar, solo el rubio, responsable como era ahora, y habiéndose asegurado de tanto el albino como el pelirrojo se habían puesto de pie y estaban a salvo, se adelantó para sermonearla y ponerla a limpiar ese desastre, encontrándose con la enorme sorpresa de que efectivamente Yui se encontraba ahí, pero con un pequeño gran inconveniente.

—¡Chichinashi está desnuda…! —lanzó como grito de guerra el escandaloso de Ayato, y de inmediato todos los hermanos reaccionaron.

Un vampiro le cubrió los ojos al otro, así sucesivamente y al final solo quedó Shu para ver el delicado cuerpo desnudo de la rubia que salía de la bañera. Por supuesto que todos protestaron. Avergonzado y severamente apenado, mientras la joven humana les miraba sonriendo tan malditamente diabólica como solo ella sabía ahora, Shu solo trataba de mirar a otro lado, específicamente a la pelea que se había desatado tras cubrirle los ojos a Reiji, qué había tomado a Ayato, a lo que él había tapado a Subaru, que casi rompió el cuello de Laito al tomarlo, y quien por ubicación y siendo el único capaz de controlar a su histérico hermano, fue el encargado de Kanato.

—¡Ah, demonios, déjenme mirar a bitch-chan! —exclamó Laito, siendo cubierto por Subaru, que estaba a un paso de sangrar por la nariz, aunque el castaño con su expresión de lujuria tampoco estaba muy lejos de él. —Subaru-kun, estoy seguro de que ambos queremos ver~

—A-a m-mí no me interesa ver —exclamó Subaru, a pesar de que seguía tratando de zafarse.

—¡Suéltame maldito cuatro ojos, quiero ver que tan plana es la chichinashi en verdad…!

—No es cómo si no hubieras visto nada cuando estuviste con ella en ese cuarto, Ayato —masculló Kanato, frustrado, peleando contra la fuerza de su trillizo castaño. —Laito, exijo que me sueltes. ¡Necesito mirar si Yui-san ha engordado como Teddy dijo! Como el diseñador de ropa, ¡es por el bien de la alta costura!

—Maldito vago, si no vas a poner el orden, suéltame. ¡Necesito verificar que la humana se ponga ropa apropiada para calmar este desastre! —reclamó el pelinegro, y con todo el dolor de su corazón, su hermano mayor tuvo que dudar de su sincero corazón al notar como estaba rojo hasta las orejas, al igual que él.

—Basta, guarden silencio —dijo Shu. Hubo un momento de calma en el que se aplacaron, sin embargo, fiel a su personalidad, Ayato siguió protestando.

—Ay, dejen de llorar todos, chichinashi ni siquiera tiene culo o tetas que ver.

Un abrumador silencio se hizo presente, y antes de poder detectarlo, la humana había caminado al lado del pelirrojo.

—¿Estás seguro, Ayato-kun? —Murmuró insinuante la rubia, colocando una mano sobre su pecho expuesto por la camisa abierta. Shu giró el rostro por respeto, aunque ganas no le faltaban para verla, solo que incluso él tenía una ligera idea de que tanto se podría volver en su contra.

Los demás no podían saber de lo que estaba haciendo, pero sospechaban que era malo. Ayato, que había estado bufando momentos antes, parecía haber recordado algo y se quedó callado, para proceder a desmayarse. Reiji, al sentir que su objetivo caía se soltó del rubio y lo sostuvo por instinto, rompiendo la cadena y causando que todos se soltaran, momento que Yui aprovechó para huir de ellos.

Shu suspiró, y tomó una toalla, para perseguir a la niña fugitiva que andaba por toda la casa sin ropa. ¿Así se sentiría un padre cuando su pequeño se escapaba del baño? Tal vez y tenían razón sus hermanos, se estaba volviendo la mamá.

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Notas de Kou: Ah, por fin terminé. Ya tengo previsto como terminará, pero es complicado llegar a ello U.u Por lo pronto mamá Shu reprenderá a su niña y Laito revelará el misterio que no ha podido contar a través de estos capítulos sobre Yui. ¿Alguien sabe ya que dirá?

Lamento la enorme espera, espero que les haya gustado. Muchas gracias por sus comentarios y por seguirme, mando muchos besos a todos, son mi gran apoyo para continuar.