Título: Change!

Sumary: Por culpa de los trillizos las personalidades de el mayor de los Sakamaki y la presa humana se intercambian, generando caos y desastres en la mansión. Una Yui indiferente y dormilona, un Shu responsable y educado. ¿Cómo podrán solucionarlo?

Pareja: ShuxYui [MencionesYuixTodos]

Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece, todo registro legal y de derechos son del diabólico Reject.

O

O

O

Reunión

O

O

O

La extrema quietud de la casa Sakamaki había sido bastante extraña en los últimos días con el desastre en que se habían convertido la humana y el rubio de la familia. Ahora parecía una total anormalidad experimentar algo de tranquilidad, pero precisamente aquello era lo que les hacía a los vampiros darle una cálida bienvenida a la paz, lo suficiente para rogarle para que se quedara.

Gracias a la fuerza que sea que haya intervenido la humana estaba atrapada entre toallas en los brazos de Shu, completamente inmovilizada. En otra situación, probablemente estuvieran peleando por semejante hecho, pero a base de prueba y error habían descubierto que lo mejor era permitir que se mantuviera como prisionera de esa manera o causaría más problemas.

Domada la bestia, al menos por el momento, todos procedieron a ocuparse en sus asuntos hasta nuevo aviso, y dejaron al vampiro rubio a cargo de la pesadilla andante.

El rubio la miraba continuamente, vigilando que no se escapara. Había intentando llevarla al cuarto anteriormente, planeando vestirla, pero cada intento había sido una fatídica oportunidad de escape apenas frustrada, por lo que decidió contenerla de ese modo por el momento, al menos para brindarles un descanso a los otros vampiros, que a pesar del nerviosismo presente ya estaban más calmados que antes.

Poco tiempo había pasado desde su última reunión en la que habían acordado una solución bastante drástica.

La chica se removía con bastante ansiedad, tratando de liberarse continuamente. Fue un duro trabajo soportar hasta que ella dejara de pelear, sin embargo lo logró. La pequeña humana, cansada de tanto esfuerzo se había quedado dormida entre sus brazos, pareciendo realmente inocente, y conmovió su corazón.

Aunque su aspecto era el de una muñeca, no estaba seguro del por qué nunca la había apreciado tan bella como era, ahí, entregada a la calidez de su cuerpo.

Shu deseaba que ella pudiera quedarse así por siempre.

Quizás fue por eso que bajó la guardia cuando no debió.

Cuando sus manos la soltaron ligeramente, buscando acomodarla ella se soltó de repente, caminando confusamente hacia el centro de la sala.

OoOoO

Yui abrió lentamente lo ojos, desorientada, observando aquél desolador paisaje de lo que una vez fue la hermosa mansión Sakamaki, siendo incapaz de entender el por qué de la situación. No mucho después sintió el aire frío sobre su piel y se miró, percatándose de que estaba desnuda en el medio de la sala derruida, sin recordar cómo o cuándo fue que llegó a ese sitio y a ese estado exacto.

Normalmente gritaría, entrando en pánico, pero su mente y pensamientos estaban demasiado desordenados para hacer algo aparte de quedarse congelada.

—Yui...—exclamó con un ligero toque de ternura una voz que le hizo reaccionar inmediatamente. —¿Estás bien?

La pequeña rubia creía que estaba soñando, o tal vez era una pesadilla, de otro modo no podía entender como es que Sakamaki Shu estaba frente a ella, mirándola con tanta ternura y preocupación que parecía una hermosa ilusión en la antesala de la muerte. Su corazón no soportó la belleza de su rostro sereno y el contorno delicado de su sonrisa dedicada a ella, latiendo fuertemente sin control alguno. Todo su cuerpo se cubrió con el rojizo carmesí de la vergüenza más absoluta, incluyendo sus orejas.

Y entonces, lo recordó.

Estaba desnuda.

—¡Ahhh!

Un espantoso grito lleno de agonía resonó fuertemente en toda la mansión y sus alrededores, retumbando dolorosamente en los sensibles oídos de todos los vampiros, aquellos que de momento permanecieron bajo resguardo prefiriendo fingir que no escucharon nada y seguir a salvo en el segundo piso, dejando al rubio mayor lidiando con el problema.

Pálida y aterrada, Yui corrió directamente hacia Shu, tratando inútilmente de cubrir su vista con sus pequeñas manos que ni en broma alcanzaban a su objetivo.

—¡No mires, no mires! ¡NO MIRES, POR FAVOR! —suplicó, desesperada, con los ojos llorosos haciéndola lucir bastante adorable para él.

—¿Por qué? No es una gran vista...—respondió el rubio con ligera burla, observándola brincar continuamente para poder alcanzar su rostro, sin lograrlo. Más allá de lo divertido y entretenido que era ver su linda cara hacer pucheros molestos, hubo una pequeña parte de su ser que le recordó que esa clase de respuesta era mucho más acorde a su manera original de ser.

La de ella también.

Pero incluso antes de que pudiera cuestionarse el por qué, Yui repentinamente se desvaneció entre sus brazos. Con cuidado la envolvió de regreso en las toallas, dispuesto a aprovechar la oportunidad de vestirle esta vez sin peligros, antes de llamar a todos sus hermanos y tratar de averiguar que había pasado esta vez.

Cuando ella volvió a despertar, con ropa esta vez, la dulce y angelical humana había desaparecido nuevamente y en su lugar estaba esta chica mala que solo quería joderles la vida a todos.

OoOoO

Yui había regresado a su antigua forma de ser, aunque no por mucho tiempo. Muy pronto se había desmayado, y ahora estaban aquí, con ella volviendo a ser la humana salvaje atrapada, esta vez con ropa, entre toallas en los brazos del rubio mayor, esperando aquella no tan deseada pero necesaria visita.

La solución de Reiji había sido complicada de aceptar, especialmente por el hecho de que debían tragarse su orgullo, pero no tenían ninguna alternativa de momento. Bueno, estaba el hecho de pedir ayuda a esa persona, pero preferían dejarlo como última opción.

El timbre sonó y Reiji acudió a brindar la cortesía necesaria, abriendo la puerta para dejar pasar a sus invitados de esa noche. Más pronto de lo que les hubiera gustado aparecieron ante su mirada los últimos miembros de el clan de los fundadores con una sorpresa inesperada, Mukami Ruki, a su lado.

—Creí que solo habías llamado a los dos idiotas —mencionó molesto Kanato, abrazando con mayor fuerza a Teddy mientras se acurrucaba en su rincón del sillón. Había insistido en volver a su cuarto para estar lejos de la humana y dejar de seguir presenciando el espectáculo lleno de vulgaridad en que se había convertido, pero por consenso general de todos los hermanos, al llamar a los inmortales originales debían permanecer unidos también.

—Para nosotros también es una sorpresa —mencionó Shin, en tono alebrestado. No podía reaccionar correctamente al ver a la humana envuelta en una toalla en brazos del primogénito Sakamaki, siendo cuidada como una cría.

Una vista bastante desagradable para todos, a decir verdad.

—¡Ruki-kun, estás estorbando la pasada! —canturreó en voz alegre el vampiro idol, apareciendo por detrás de su hermano pelinegro, mirando por encima de su hombro. —¡Wow, esto si que es una vista impresionante! —mencionó con los ojos entrecerrados, sonriendo maliciosamente, ocultando tras su rostro la molestia provocada por los celos ante tal muestra de intimidad. —¿Por qué Shu-kun tiene a Yui-chan así...?

Reiji, previniendo el seguro desastre ante la conocida posesividad de todos ellos para la humana, les detuvo, evitando que se formara un gran conflicto.

—Deberán escuchar primero —ordenó, molestando a los fundadores por su tono.

Yuuma, y Azusa, que esperaban el paso de su hermano mayor a la casa tras de todos ellos, fueron advertidos por la mirada de Ruki, suponiendo que no era un tema tan simple para haber llamado a sus peores rivales.

El Mukami mayor avanzó y tomó asiento, ignorando el mandato por esta ocasión, percatándose de que la situación no era algo normal de inmediato.

—Viendo que fue hace más de tres días que el ganado debería estar en nuestra casa según lo acordado, algo debe estar pasando con ella, ¿me equivoco? —cuestionó, cruzándose de brazos.

Ante esta suposición hubo un ligero asentimiento de los Sakamaki inconsciente, y fue entonces que los fundadores tomaron asiento, dispuestos a ignorar la osadía de Reiji por ordenarles algo, por esta vez.

Reiji suspiró, contentándose con que pararan los conflictos por esta ocasión. Ellos solo habían llamado a los últimos Tsukinami, por lo que no se explicaba la presencia de esos cuatro que les acompañaron a sentarse en la sala antes de su breve explicación.

Vinieron por Yui. Vaya maldita coincidencia.

Estaba tan desesperado que por esta ocasión estaba dispuesto a entregarla.

Por supuesto, junto con Shu.

Que bueno sería que se los llevaran a los dos.

Carla miró fijamente el rostro dormido de la pequeña humana con un gesto molesto, teniendo una mala sensación. Su posesividad era de las más conocidas entre ellos, sin embargo mantuvo la compostura al notar que la actitud de ambos rubios era extraña.

Y decidió romper el silencio.

—¿Para qué me llamaron?

OoOoO

Notas de Kou: Hola mis pequeños querubines hecho de algodón y azúcar que solo me saludarán y no me van a quemar en la hoguera porque he tardado mucho, ¿verdad...? xD

La jodí al hacer el capítulo porque repetí algo que ya pasó en el cap anterior y no me acordaba, así que tuve que volver a escribirlo. No me terminaba de convencer, al final ese capítulo se partió en dos y todas las explicaciones vendrán en el que sigue. Después serán el caos y la destrucción (?)

PD: Los amo, no me maten :3