Esta historia participa en el reto Tropos, tropos everywhere del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Tropo: el patito feo que se convierte en cisne.

Personaje: Fleur Delacour.

Fleur Delacour no siempre fue hermosa. Cuando era niña, era incluso salvaje. Corría con el pelo suelto, enredado, se reía fuerte y no sabía bailar. Su padre reía cuando intentaba imitar los graciosos pasos de su madre y tropezaba. Y ella era, de hecho, muy feliz. Sus padres la amaban y sabía que siempre tendría los deliciosos eclairs de su madre para disfrutar.

En su cumpleaños número diez, su prima se burló de ella por su vestido manchado. Fleur no se había dado cuenta, (debía habérsele caído el jugo de manzana encima al beberlo), pero fue ahí cuando comenzó a darse cuenta de que ella no era igual que otras niñas. Las otras niñas hablaban en voz baja, se reían detrás de sus manos y procuraban agitar las pestañas o las rubias cabelleras. Sus dientes estaban derechos y sus mejillas sonrosadas, y no tenían jugo de manzana en el vestido.

Cuando Fleur entró a la Academia de Magia Beauxbatons, se esperaba que fuera refinada y se controlara, pero lloró todas las noches de la primera semana porque quería estar de vuelta en casa. Las demás niñas la veían mal, como si fuera, de alguna manera, inapropiada para ese lugar.

Fleur decidió ser bella a los trece años, cuando Briggite Vauluisant la avergonzó frente a todos porque se había puesto la capa del uniforme al revés. Y entonces se peinó, enderezó la espalda, le rogó a su madre que la permitiera arreglar sus dientes (que estaban un poquitín torcidos) con un hechizo… y aprendió a utilizar toda su magia veela. Porque, después de todo, llevaba la belleza en la sangre.

Cuando Fleur fue hermosa, decidió que el hecho de haber cambiado su aspecto no modificaba lo que había dentro de ella: su ansia de libertad y de aventura. Y cuando tuviera la oportunidad de demostrarlo, lo haría.