El rostro de Sasori estaba tan rojo como su pelo, y se acercaba a gran velocidad de manera agresiva, en unos cuantos segundos más estaría donde yo estaba. Se notaba que sus intenciones no eran para nada amigables, por lo que me preparé para defenderme.

En el pasado veía muchas películas de Bruce Lee, así que esperaba poder acordarme algo para ver si podía hacerle frente a mi compañero de clase. Pero a pesar que estaba mucho mejor, la condición de mi cuerpo no me favorecía, incluso cuando mi adversario era más pequeño que yo.

Me coloqué en guardia, un pie detrás de otro, y girando ligeramente el torso de modo que el puñetazo que estaba a punto de soltarle a mi atacante fuera más poderoso. Planeaba darle en la cara, eso lo detendría y no trataría de pelear de vuelta. Estaba a unos escasos dos metros y saltó hacia mí con visibles intenciones de jalarme el cabello. Solté mi golpe.

Deidara se interpuso.

El chico de melena dorada apareció de la nada para empujar a Sasori fuera del alcance de mi ataque, pero no pude detenerme y el pequeño cuerpo del muchacho de largos cabellos salió volando un par de metros, arrastrándose por el suelo gracias al impacto de mi golpe. El pelirrojo se encontraba un poco más cerca mio, y había perdido su… ¿¡Su brazo!?

Noté como todos mis compañeros de clase se acercaron, formando un círculo alrededor de nosotros tres. No podía sentirme más avergonzado, todos me miraban, era el centro de atención de nuevo desde el primer día, y había golpeado a mi amigo. De la multitud salieron corriendo Hidan y Kakuzu hacia Deidara, Kisame a Sasori e Itachi a mí.

No podía oír lo que me decía mi preocupado primo, solo observaba mi "obra". Todo el lado izquierdo de la ropa de Deidara estaba lleno de tierra, Hidan y Kakuzu se encontraban de cuclillas cerca suyo, el primero pasando sus dedos por sus cabellos dorados para acomodarlas detrás de su oreja, y el segundo trataba de limpiar toda la tierra. Un poco más cerca estaba Sasori, mirándome con cara de furia, Kisame trataba de tranquilizarlo, pero él no escuchaba ni podía dejar de mirarme, ni cuando agarró su brazo ortopédico para volverlo a colocar en su lugar no me apartó sus ojos color miel de encima.

- ¡¿Qué está pasando aquí!?-

Por un demonio, lo que faltaba. El profesor de educación física se hizo presente abriéndose paso entre la pequeña multitud, su pelo corte de tazón rebotando mientras se acercaba corriendo hacia donde estábamos ya no me parecía gracioso. Su voz potente resonó mientras me gritaba apuntándome.

- La profesora Tsunade me había comentado de usted Obito Uchiha ¿No puede estar una semana sin meterse en problemas? – Eso mismo me preguntaba yo – ¿Y ustedes como curso no impidieron que estos tres se pelearan? Por eso mismo toda la clase queda castigada, vendrán a hacer mantenimiento a las ocho de la mañana del día sábado de la próxima semana –

Algunas personas se quejaron en voz baja, pero nadie parecía echarme la culpa, por suerte. Todos se fueron dispersando para dar inicio a la clase de educación física más incómoda de la historia.

Sasori no paraba de mirarme con ojos llenos de furia, incluso me hizo mal un pase a propósito cuando jugábamos basketball. Yo tampoco estaba muy contento que digamos, pero me contuve de hacerle zancadilla varias veces durante la clase, sabía que eso empeoraría nuestra situación. Me preguntaba por qué diablos se había enojado conmigo, hasta donde recordaba no había hecho nada para enfadarlo. De hecho, ayer se rio de mi cuando intenté molestar a Deidara en la clase del profesor Iruka ¿Qué hice mal entre ayer y hoy para que explotase de esa manera conmigo?

Al terminar la clase nos fuimos todos a los baños a cambiar la ropa deportiva por el uniforme de diario. Konan al ser la única chica tenía todo el baño de mujeres para ella sola, la envidiaba, yo tuve que encerrarme en una caseta mientras todos se burlaban de mi timidez. Mi entusiasmo por educación física se fue al instante.

Al llegar al aula junto a Itachi y Kisame, vi como Sasori ya estaba vestido y en su asiento designado, observándome con los ojos entrecerrados. Le miré tratando de intimidarlo, pero con un solo ojo no creo que pudiera hacer mucho. Sabía que no me dirigiría la palabra cuando pasé a su lado y no abrió la boca para nada.

Tocó el primer receso y Sasori se quedó en su asiento, como si estuviera echando raíces. Todos, hasta Kakuzu que siempre se quedaba, se marchaban, y como yo no quería estar con él a solas en el aula salí detrás de mis compañeros.

Recordé que había herido a Deidara y lo busqué con la mirada. Ahí estaba, junto a Hidan y Kakuzu. Ya no llevaba la ropa de deportes, por lo que sus vestimentas estaban limpias, en su lado izquierdo podía ver pequeños raspones, pero como solía tapar toda esa parte de su rostro con su largo cabello no vi mucho. Su expresión era la de siempre, ceño fruncido, y labios apretados de modo que su boca era solo una línea. Parecía estar bien, pero quería preguntarle de todas maneras, así que apreté el paso hasta llegar a su altura.

-Hey…Deidara…-Saludé en un hilo de voz.

-Hola Tobi, hm- Su voz sonaba normal, sin pizca de furia

- Acerca de lo de esta mañana…lo siento, no era mi intención golpearte, era para Sasori.

- Lo sé, yo salté porque no quería que Sasori te golpeara…yo quería golpearlo antes- Me miró sonriendo de manera siniestra, pero yo sabía que no tenía intenciones de golpearlo.

Mientras seguía al trío de bromistas me di cuenta que subíamos a la azotea.

- Hola, Hidan ¿Cómo estás, Hidan? Yo bien, Hidan, acabó de hacer que castiguen a todos, Hidan. – Protestó el chico de los ojos púrpuras

- Yo…lo siento, no era mi intención- Balbuceé

- Oh, era broma – Se rió mientras pasaba sus dedos por su pelo claro peinándolo hacia atrás – Todos sabemos que el que tiene la culpa es Sasori por provocar. Además, todos los años es lo mismo, siempre nos castigan.

- ¿En serio?

- Sí, es verdad, ya nos estaba extrañando que hasta no ahora no haya un castigo colectivo. Es tradición.

- El año pasado fue culpa de Konan y los gemelos - intervino Deidara – No daré detalles, pero hacer macetas de papel como proyecto para los clubes no es buena idea.

- Oh Dios, ya puedo imaginarlo- De hecho, no, no tenía idea, pero supuse que seguramente tuvieron que limpiar.

- Sep, imagina todo el abono que tuvimos que limpiar. - Deidara confirmó mis sospechas.

Pasé ese receso enterándome de anécdotas divertidas de otros años. Como cuando Kisame, Itachi y Yahiko en primaria llevaron cada día botellas de agua para meterlas en sus casilleros, al cabo de unos días tuvieron suficientes para convertir el armario de las escobas en una pequeña piscina. Como toda la clase sabía del plan los castigaron a todos.

Otro año Nagato tenía una bolsa de leche agria y la lanzó al ventilador del techo del aula insitado por todos. El curso apestó por días, el hedor era tan insoportable que las clases se pasaron en el pasillo hasta que la pestilencia se fuera. Otro castigo colectivo.

Uno de los más recientes involucraba a Sasori y a Deidara, una bomba de humo y a los del otro salón. No hace falta decir que los pobres se llevaron el susto de sus vidas. Castigo colectivo.

Por eso no me habían culpado ni nada, estaban acostumbrados a que alguien los metiera en problemas todos los años, era casi como una tradición. Ahora era prácticamente "de la familia" gracias a este problema con Sasori.

El timbre sonó justo cuando me contaban la anécdota de cuando Hidan y Kakuzu se ganaron el apodo de "dúo zombie", bajamos de mala gana, con el sentimiento de conversación animada hecho pedazos. No hablamos de otras cosas cuando entramos al aula a pesar que me moría por oír más.

Sasori aún seguía ahí sin moverse, me miró con los ojos entrecerrados nuevamente antes de que me sentase en mi asiento. Al poco tiempo llegó el profesor de matemáticas y se colocó en frente de la clase con mirada triste.

- Antes de continuar la lección – Dijo el profesor después de aclararse la garganta – Necesito saber qué pasa con ustedes – Clavó su mirada parda en mi por unos instantes – Todos los años es lo mismo, siempre se andan metiendo en problemas, pero ya es el colmo ¿Qué tiene que pasar para que haya dos peleas en menos de un mes?

Nadie respondió

- Como su asesor – el profesor llevó una de sus palmas a su rostro, estaba decepcionado – Es mi deber asegurar el bienestar de todas las personas de la clase. Si tienen problemas con alguien o algo los molesta hablenme a mi antes de llegar a los puños, estoy seguro que todo puede resolverse de manera pacífica.

Dicho esto, y después de unos segundos de silencio, el profesor Asuma comenzó la clase. De repente me vino a la mente algo en lo que no había pensado en todo este tiempo ¿Cómo podían las abejas volar si sus alas eran tan pequeñas? Quiero decir, su cuerpo es demasiado grande como para que siquiera se eleven.

- Obito ¿Estás atendiendo? - El profesor Asuma interrumpió mis reflexiones.

No supe qué responder, además tener los ojos de todos clavados en mi me ponía nervioso. Asuma me miraba impaciente.

- Por favor atiende- Suspiró luego de unos segundos y continuó la lección.

Llegó el segundo receso y Sasori se fue a toda velocidad, y como no quería cruzarme con él en el patio o en los pasillos preferí quedarme en el curso a charlar con Konan, que ya empezaba a hablarme de que la próxima semana ya podría unirme a un club ya que habían terminado mi papeleo para poder participar de actividades de la escuela.

- ¿Ya sabes a cuál te vas a unir? - preguntó mi compañera.

- Estoy pensando en el club de lectura, parece bien-

- Oh. Te gusta leer ¿Verdad? Además, escuché que en ese club la mayoría son chicas- Levantó las cejas repetidas veces dándome una mirada pícara.

- No creo que ninguna chica se fije en mi- Señalé mis vendas.

- Bah, no seas así, estoy segura que debajo esas vendas se esconde un hermoso rostro, y si no, tu personalidad seguramente hará que alguien se fije en ti. Eres un buen chico, Tobi.

Estaba seguro que mi cara estaba roja debajo de toda la capa de vendas que lo cubría, podía sentir como me ardía toda la piel ¿De verdad una chica me había dicho guapo? ¿De verdad una chica como Konan me había halagado? Ella era hermosa, no hacía falta estar enamorado para notarlo. Sus ojos color ámbar me hechizaban, su piel tersa parecía porcelana, su pelo teñido de azul solo hacía resaltar más sus preciosas facciones, quería gustarle.

¿Por qué pensé eso?

El timbre interrumpió nuestra conversación y mis extraños pensamientos. Mi compañera se levantó del asiento vacío de Sasori al suyo, regalándome una sonrisa de despedida. Me sorprendí a mi mismo cuando noté que me quedé mirándola más tiempo de lo que debería ¿Qué me estaba pasando?

Empezó la clase de arte con la profesora Kurenai y pude no solamente sacar a Konan de mis pensamientos, sino también comprobar por qué todos decían que ver a Sasori y a Deidara dibujar era un placer. Esos dos lo hacían muy bien y por alguna razón observarlos se me hacía relajante a pesar que uno de ellos quería romperme el cuello.

Deidara tenía un pulso envidiable, Sasori era extremadamente habilidoso, hasta Itachi dibujaba bien, luego estaba yo, intentando sobrevivir ¿Por qué? ¿Por qué no puedo hacer bien las cosas que me gustan?

Amaba dibujar, pero lo hacía fatal. Le tenía envidia a Don Me Enojo Por Nada aka Sasori, y a Deidara ¿Ser gay les daba super poderes de dibujo? Porque si es así yo me apunto.

Todos parecían ponerle mucho esmero a sus dibujos. Hasta Kurenai notó que estaba luchando, y, para el disfrute de mi nuevo enemigo y para vergüenza mia se acercó a indicarme con más cuidado que a los demás.

La clase terminó y entregamos nuestros trabajos a la profesora. El mio era el peor seguramente. Me daba vergüenza el solo pensar que una deformidad como la que había hecho estaba cerca de las obras de arte de mis compañeros.

Era hora del almuerzo, tomé mi botella con zumo de manzana y la comida de adentro mi mochila y me fui con Itachi y Kisame a la azotea. Sasori volvió a quedarse en el curso, sin mirarme ni dirigirme la palabra.

- ¿Saben por qué Sasori está tan enojado conmigo? - Les pregunté a ambos, pero sabía que era más probable que Kisame supiera algo.

- No, ni idea – Itachi se metió una gran bola de arroz a la boca

- Sí…pero no te daré muchos detalles- Me dijo Kisame apuntándome con sus palillos – Es vida personal de Sasori

Digamos que te vio haciendo algo que a él no le agradó para nada. Según yo lo está malinterpretando, pero tú sabes cómo es ese chico, es muy extraño. Solo eso te diré.

- No entiendo que pudiera haber hecho, ayer estábamos bien- Respondí pensativo, Kisame se estaba comportando muy extraño con el tema de Sasori.

- Ese es el problema…no sabes qué hiciste…hablaré con él.

No entendía lo que Kisame decía, era como si estuviera hablando en clave. Itachi solo asentía, fingiendo que sabía de lo que hablaba seguramente.

- Cambiando de tema… ¿Sabes a que club te unirás? La próxima semana reanudamos actividades, y luego de vacaciones de invierno es la semana aniversario de la escuela, y tu club posiblemente tenga que involucrarse en algo– Me dijo Itachi, engullendo lo que fuera que estuviera comiendo.

- Hey, no me bombardees tanta información – Agité mis manos, palmas abiertas- Aún lo estoy pensando…el club de lectura me está llamando, por otra parte, me gustaría hacer deporte, pero eso tendría que esperar…

- En el club de lectura hay muchas chicas – Espetó Kisame – Probablemente te acosen por ser de último año y encima el único chico.

- Creo que todos se olvidan que soy una momia – Respondí algo irritado.

- Esa autoestima…más alta que la torre de Tokio – Dijo sarcásticamente mi primo, dando fin a su almuerzo, justo a tiempo ya que tocó el timbre llamándonos a entrar a clase de biología.

Bajando de la azotea y caminando por los pasillos hasta el curso sentí un pequeño pinchazo en mi estómago, seguramente me había hecho pasar con el frío, nada que un buen sorbo a lo que restaba de mi zumo no arreglara. El dolor parecía haberse calmado, y lo mejor era que me quedaba un poco más de jugo, lo acabaría dentro el aula.

Atravesé el umbral del aula, bebiendo lo último del jugo, y me dirigí a mi asiento, pasando inevitablemente al lado de Sasori, que sentado en su pupitre me miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Me planté frente a él, intrigado, pero irritado al mismo tiempo.

- ¿Qué es tan gracioso? ¿Tengo algo en la cara? - Le pregunté sin disimular mi molestia

- Oh…permíteme presentarte a alguien- Me respondió mientras de su bolso sacaba lo que parecía ser jarabe para la tos, lo destapo y pasó la boquilla del envase por sus fosas nasales, olfateando el contenido – No tiene olor, ni sabor…el asesino perfecto.

- ¿A qué te refieres? - Sentí otro pinchazo en el estómago, esta vez más fuerte.

- Oh, nada, espero que tengas papel higiénico.

Sentí otro pinchazo, tan fuerte que me obligó a doblarme de dolor mientras sujetaba mi estómago. A continuación, sentía que me empezaba a hinchar de gases que probablemente dejarían un desastre marrón en mis pantalones si les permitía ir. Salí corriendo del aula, dejando mis pertenencias atrás y con una mano en el trasero para evitar un accidente, la risa de Sasori resonaba a mis espaldas.

El baño más cercano se encontraba un piso abajo, lo lograría. Solo debía moverme más rápido, pero mi cojera no me dejaba, maldito sea el día en que esa roca se llevó mi motricidad y a mi madre.

Me topé con Nagato cuando bajaba por las escaleras. Lo saludé rápidamente, rogando por mis adentros que me dejara pasar pronto.

- Hey Tobi- Su voz era lo único suave que no necesitaba – Espero que sepas que ya puedes inscribirte a un club, la próxima semana reanudamos actividades.

- Sí…lo sé…ahora…yo necesito…

- Sí, además depende el club que elijas tu participación en la semana aniversario de la escuela va a variar y…

Este chico no solía hablar y ahora parecía que no le daba la gana de callarse.

Por cierto, sobre el castigo del sábado, espero que no te sientas mal, nadie te echa la culpa. Yahiko está organizando junto a Konan como vamos a repartirnos las tareas, tenemos la ligera sospecha que…

Dios mío, Nagato ¿Qué no ves que estoy muriendo aquí?

Recuerda que antes de las vacaciones de invierno tenemos exámenes, si tienes dudas o algo siempre puedes preguntarnos, estaremos muy contentos de ayudarte, ahora eres de la familia. Recuerda que tu barrio te respalda…

Sentía que si no me iba pronto sentiría como el caldo caliente del mal de estómago se escurriría por mis mejillas, y no precisamente las de la cara. Lo peor era que Nagato continuaba hablando.

- Sí, Nagato, lo que digas- Interrumpí su discurso emotivo acerca la amistad y el compañerismo y continué bajando a la máxima velocidad que mi maltratado cuerpo me permitía.

Llegué al pequeño baño, dos de las tres casetas estaban ocupadas, o cerradas por dentro. Me encerré en la tercera, y una vez me senté en el trono descargué toda mi furia en forma líquida.

Suspiré de alivio, solo para pocos segundos después darme cuenta que en lugar de papel higiénico estaba pegado un post-it con una cara feliz dibujada con marcador color rojo, la cual me miraba de manera burlona. Esto había sido premeditado.

Palpé mis bolsillos, rezando a todos los dioses, a todos los amigos imaginarios, a todo a lo que fuera posible rezar, que tuviera papel o por lo menos algo útil. Encontré mi teléfono, podía hablarle a Itachi para que me trajera algo con que limpiar mi retaguardia. Escribí un mensaje de texto con desesperación.

Tobi:

"Itachi creo que Sasori me ha envenenado, estoy en el baño y no hay papel higiénico ¿Podrías traerme un poco?"

Itachi:

"n pued hblr stams n clas

Ire l fnl"

Perfecto, lo único que faltaba. No me atrevía a hablarle a nadie más, no tenía la confianza para pedir papel higiénico a ninguna otra persona, además, sabía que nadie se atrevería a salir de clases con esa profesora.

Me resigné a quedarme ahí toda la hora, qué bien que tenía algunos juegos descargados en mi teléfono. De vez en cuando mi cuerpo botaba más residuos que debían ser sólidos, pero gracias a Sasori eran líquidos. Si salía vivo de esto juraba que hundiría su cabeza en este mismo inodoro.

Se me acabó la batería justo cuando escuché a alguien entrar.

- Tobi ¿Estás aquí? – Era la voz de Itachi, sonaba entre preocupado y asqueado, y no lo culpaba, estuve como mínimo una hora eliminando mis miserias.

- Sí – Respondí algo inseguro - ¿Estás solo?

- Sí…- Había algo de duda en su voz

Por encima la puerta de la caseta llena de dibujos raros en la cual me encontraba encerrado vi como sobresalía una cresta de cabello oscuro, la cual se movía de manera sigilosa, pero a la vez muy graciosa. Itachi estaba mintiendo.

- ¿Seguro? – Pregunté escéptico viendo la cresta desparecer.

- Sí - Su voz sonaba nerviosa.

- Bah, Itachi, todos somos amigos aquí – Dijo una voz familiar entre risas, la cresta volvió a aparecer.

- Traje a Kisame – Dijo mi primo en un suspiro.

- Lo que no trajo es papel – Rio su acompañante.

- Cállate, las otras casetas deben tener.

A continuación, sentí un pequeño temblor en la caseta de al lado junto a un sonido de forcejeo.

- Mierda, está cerrada – Protestó Itachi.

- Creo que Sasori pensó en todo- levanté la voz para que me escucharan.

- ¿Y si vas por debajo la puerta? Creo que eres lo suficientemente pequeño para pasar – Dijo Kisame luego de unos segundos.

- Buena idea – Le respondió Itachi.

Unos pocos segundos después escuché como la caseta de al lado se abría, y luego un rollo de papel apareció rodando desde debajo la puerta de la mia. Se repitió la operación con la última que estaba cerrada, o eso es lo que asumí por el sonido.

El tacto del papel higiénico con mi trasero era como escuchar el coro de los ángeles, como comer cuando tienes hambre, como dormir estando cansado. Era la calma después de la tormenta. Largué la cadena y mi desesperación se fue junto al agua que se arremolinaba en el inodoro. Me sentía más ligero…en todos los sentidos.

- Gracias, chicos…- Dije aún dentro la caseta

- No te preocupes.

- Tendré que hablar con Sasori muy seriamente- Dijo Kisame, con algo de decepción en su voz.

- Se supone que él te cuenta todo y tú no nos advertiste de esto, eres un pésimo amigo para Tobi, Kisame – Gruñó Itachi.

- Ey, ey, ey – Kisame sonaba algo ofendido – Sasori no me dijo nada, tampoco pensé que estaba tramando algo. Aunque admito que sabiendo que es un rencoroso debería haber previsto algo. Seré más atento en el futuro.

Salí por fin a la luz, me sentía revitalizado. Aunque sabía que luego tendría que volver al baño, iba a disfrutar ese pequeño momento que se llamaba felicidad, felicidad de tener estómago estable por poco tiempo.

Itachi había traído mis cosas, de verdad era un buen tipo y el título que le di de "el mejor primo del mundo" no era en vano. Era un sujeto muy amable y sociable, todo lo contrario a mí, retraído y difícil de tratar. Tal vez debería intentar de ser un poco como él, así podría llevarme mejor con las personas. Eso sí, no volvería a mi pasado de payaso.

Una vez que tuve mi mochila sobre los hombros, Kisame se ofreció a llevarme a toda velocidad en su bici montañera a mi casa, todos sabíamos que este momento era la paz antes de la tormenta para mi cuerpo. Nos apresuramos a salir de la escuela hacia donde todos estacionaban sus bicicletas.

Me monté en el rack trasero de la bicicleta de Kisame y este partió a toda velocidad con Itachi adelantándonos. En este momento me alegraba de no poder manejar una aún, porque si pudiera seguramente Sasori hubiera aflojado los tornillos, puesto polvo pica pica o algo peor.

Unos metros delante de nosotros se encontraba mi primo. Nuestro plan era que él pudiera llegar antes que nosotros a mi casa, abrirme la puerta con las llaves que le di antes partir, y meterme al baño rápidamente. Sabíamos que yo perdería el tiempo tratando de accionar la cerradura y con la desesperación terminaría teniendo un vergonzoso accidente.

Cómo estaba planeado, Itachi llegó antes, abrió la puerta de mi casa y esperó. Llegamos al porche y corrí a encerrarme al baño. Misión cumplida.

Hey, este cap tardó más de lo esperado debido a que no quería soltarlo sin ilustración (pueden verla en mi página de tumblr - creependart- ) y para empeorar las cosas empecé a trabajar y eso me quita tiempo e inspiración (Lo siento mucho!).
Acerca los ejercicios de Obito, se algo de eso debido a que mi hermano cuando era niño se fracturó el brazo y estuve presente en sus curaciones. Además, ese mismo niño estudia fisioterapia.
Por cierto, en la parte del laxante me inspiré en el fanfic de nombre "intruso"de Alphabetta (en fanfiction, leanlo, es excelente) ya que que me pareció una muy buena alusión al veneno de Sasori.
Gracias por su paciencia, sus amables comentarios y por seguir esta historia. Y recuerden, algunas personas son el camino para llegar a tu destino.