Declaimer: Ni "Naruto" ni los demas personajes del fic me pertenecen, todo es autorioa de Kishimoto Masashi.

Esta historia es epecial es una adptación de la novela "Never got over you" de Whitney. Pero adecuare la historia para que se acomode a la personalidad de Sasuke e Hinata, no sera una copia total, pero sí muy muy igual al original.

Espero no estar haciendo nada ilegal …

Resumen:

Hace nueve años y medio, te casaste con un hombre que no era yo.

No era ni la mitad de mi…

Hace nueve horas y media cruzaste la puerta de mi sala de juntas multimillonaria para una entrevista de trabajo.

Aunque todos los presentes en la mesa cayeron en tu encanto (falso, obviamente) y te aplaudieron, yo no pude hacerlo. No pude evitar notar tus manos desnudas de joyas, específicamente el dedo en el que deberia estar tu alianza. No pude evitar notar que eras aun mas sexy ahora que la noche en que nos conocimos.

Honestamente no queria contrarte, pero no tuve opción. (Fui superado en las votaciones 16-1, pero creeme, conseguiste este trabajo por defecto.)

Cuando firmaste los papeles y nos dimos la mano, no mencione el hecho de que no "me esperaste" como lo prometiste hace años, o que simplemente seguiste adelante con tu vida como si lo que teniamos no significara nada. En cambio, insistí en que mantuvieramos las cosas cien por ciento profesionales .

Asi que, para que conste. Me he olvidado de ti y de todas los momentos que hemos compartido. (Esto incluye la forma en que tu cuerpo se siente debajo del mio, la forma en que tu risa solia hacerme sonreir, y la forma en que solias decir mi nombre sin aliento, durante horas.)

Definitivamente no estoy en negación, todo esto es cien por ciento verdad. Nunca me oiras decir que nunca te he superado, o que sigues siendo lo mejor que he tenido nunca, o que aún ahora, casi después de diez años, sigues teniendo un efecto en mi. No. Por que no es verdad.

Te lo digo yo.

Sasuke Uchiha

Sasuke - te casaste. Al final fuiste como todas las de tu clase, mezquina, superficial, o quizá aun mas astuta, me tenias colado por sí el otro no cai ? hump! Te hubiera dado todo, pero lo perdiste, pero de nuevo nos cruzamos, conocerás un poco de mi nuevo yo. No lo olvides, ya te superé.

Hinata -" con un adios, y con un te quiero y con mis labios en tus dedos", te fuiste y te perdi, fue un consuelo saber que pensabas volver. Me alegra que consiguieras lo que querias y ser lo que querias ser. Pero prefiero a ese Sasuke que se quedaba conmigo aun sin tener nada. Pero me abandonaste, ahora solo quiero una vida tranquila, ya te superé.

Esta historia es una adptación de la novela "Never got over you" de Whitney

"Ya te superé"

By Kislev

Capitulo I; Las secuelas de tu y yo

Prologo

Sasuke Uchiha

-24 de septiembre del 2018-

PARA : HINATA HYUGA

Japón Tokio

Zona residencial; Futako-tamagawa

Mansion Hyuga

Hinata, como sabes siempre he preferido los número, y las listas a las explicaciones y frases extensas, así que permíteme darte algunas importantes antes de escribir esta lista

- 2,5 - 810 - 27 - 7 - 1

Cuatro.El número de veces que podría hacer que te corrieras en una sola noche. (Más si usara mi boca.) Entre doblarte sobre el borde de mi cama, agarrar puñados de tu cabello mientras te presionaba contra las ventanas, y deslizar mi verga tan profunda y dura dentro de ti, que mi nombre era lo único que podías decir durante horas después, creo que ambos podemos estar de acuerdo en que nuestro sexo era impecable, perfecto.

Dos y medio. La distancia, en horas, entre nuestras viejas casas en el lago. Un viaje que hice todas las noches durante todo un verano, sin falta, sin dudarlo. Cuando me necesitabas, cuando sonabas como si me necesitaras, hacía ese viaje para verte.

Ochocientos diez. El número de invitados a tu lujosa y millonaria boda. (La boda en la que te casaste voluntariamente con un hombre que era y será siempre, sólo la mitad de mí...) Es curioso, no recibí una invitación, pero para que lo sepas, el pastel de la recepción estaba un poco seco. Seguramente tú y el novio podrían haber comprado algo que supiera mejor que eso...

Veitisiete. El número de marcas de belleza que estropean la parte interna de tu muslo izquierdo. Tambien es el número del mes de diciembre que es tu cumpleaños, el que nunca celebran.

Siete, es tu número favorito (No tiene sentido que saque el ASUNTO, sólo pensé que deberías saber que siempre me di cuenta de las pequeñas cosas.)

Uno El número de veces que rompiste la única promesa que me importaba. Ya que de alguna manera te graduaste de una línea de escuelas preparatorias de élite sin saber lo que significa la frase ''Espérame'', adjunto la definición en el reverso de esta postal.

Aún no has explicado qué demonios pasó, qué demonios te llevó a abandonar todo lo que construimos juntos. (Y todavía no puedo creer que haya tenido que enterarme de tu compromiso a través de la prensa...)

Sé que nunca serás feliz con un hombre como él, pero cuando finalmente te des cuenta de esto y te arrepientas, no te sorprendas cuando haya pasado de página (con varias otras paginas tal vez, quien sabe?)

Sinceramente,

El hombre que te dio el último amor real (y los mejores orgasmos) que jamás conocerás.

Sasuke Uchiha

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-

—¿Umm.. Señor?— La agente postal de pelo rojo miró mi postal y sacudió la cabeza . —Realmente creo que es mejor si envía este tipo de cosas en un sobre cerrado.

—Necesito asegurarme de que lo lea al momento del reparto.

—Bien. Bien...— Se aclaró la garganta. —Puedo garantizar que varias personas van a leer esto mucho antes de la entrega, así que creo que debería considerar comprar algo más que una simple estampilla. Esto parece un poco personal.

—Es más que personal—. Le di mi tarjeta de crédito. —Cárgueme el sello, por favor.

—Espere un segundo—. Lo puso a un lado y me miró a los ojos. —¿Supongo que esta es su primera ruptura real?

Sabía que debería haber usado el maldito quiosco en lugar de entrar aquí.

—Tomaré su silencio como un sí—, dijo. —Sé que no me pidió consejo, pero por el sonido de esta carta, supongo que la ruptura aún está fresca.

No dije nada. Señalé mi tarjeta de crédito

—Sabe, cuando la angustia es nueva, tendemos a decir cosas que no queremos decir. Estamos demasiado ocupados procesando todos nuestros sentimientos y…

Bloqueé mentalmente sus palabras, golpeando con los dedos sobre el mostrador y esperando que sus labios dejaran de moverse.

Contrariamente a lo que ella pensaba, la ruptura no era para nada "fresca". Hoy se cumplía el decimoctavo mes desde la última vez que hablamos. Y mientras Hinata probablemente estaba recorriendo los viñedos del sur de Francia y viviendo el fastuoso estilo de vida que siempre había conocido, yo seguía luchando por dormir por la noche. Seguía dándome la vuelta y alcanzándola, incluso cuando estaba acostado junto a otra persona.

—Si yo fuera tú...— La psicóloga postal seguía hablando. —Destruiría esta postal, saldría de aquí con la cabeza en alto y me comprometería a probar cosas nuevas. Cuanto antes lo hagas, antes podrás empezar a superar a esta mujer—. Sonrió cuando me entregó mi tarjeta de crédito.

—Además—, dijo, —no pareces mucho mayor de veinte años ahora mismo. Estoy seguro de que tu joven amor fue intenso, pero más tarde, cuando lo mires de nuevo, estoy segura de que verás que nunca fue del tipo 'para siempre' que se construyó para durar—. Finalmente se tomó un respiro. —Entonces, ¿qué dices?

—Dame un maldito sobre. (Vieja entrometida)

Capitulo I; Las secuelas de tu y yo

Sasuke

EEUU

La reputación de Seattle por los cielos grises y las lluvias incesantes debería haber sido el primer aviso en contra de mi mudanza aquí. El segundo aviso debería haber sido un empate entre cualquiera de las cosas que hicieron que mis semanas transcurrieran a paso de caracol: El tráfico parado que obstruía las calles por las tardes, la sequía de citas durante meses, y las reuniones de la sala de juntas insoportablemente aburridas que me hicieron preguntarme por qué cambié una carrera en la que usaba mis manos por este hombre blando, empujador papeleo, en traje y corbata.

Sin embargo, el tercer aviso fue el que no vi venir. Me sorprendió, me costó millones de dólares y me hizo darme cuenta de que algunos números mienten. Cuando compré esta compañía -Pier Autumn Coffee-, me dijeron que tendría el control total de cada aspecto.

Lo que no me dijeron fue que esta compañía estaba trabajando en secreto en una oferta pública inicial, y como había fallado tontamente en mi investigación semanas antes de la venta, tuve que darme cuenta de que realmente no había "comprado" una compañía en absoluto. Había comprado un montón de malditas acciones, e incluso como CEO, cada decisión ejecutiva que tomara tendría que ser examinada por una junta de dieciséis miembros. Una junta que odié desde el primer día.

Pensaban que yo era mezquino, y yo pensaba que eran demasiado estirados. Pensaban que no era lo suficientemente sensato, ya que "sólo veía las cosas en blanco y negro", y yo pensaba (No, lo sabía) que era el único multimillonario en la sala, así que sus opiniones no importaban.

Estábamos atascados el uno con el otro, y los empleados a menudo se veían obligados a elegir un bando. Así que despedí sin piedad a quien eligiera el suyo.

A partir de hoy, sin embargo, estaba poniendo fin a nuestra guerra. Recibía a todo el equipo ejecutivo en mi superyate y escribiría un nuevo conjunto de reglas de la compañía como una forma de hacer una tregua.

—''Si alguno de ustedes alguna vez va a mis espaldas y pide una segunda opinión a la junta, les garantizo que los despediré'', ¿es demasiado duro, Blue?— Miré al único ser en el que confiaba, mi Husky siberiano gris y blanco. —¿Crees que debería dejarlo así, o añadir otra cláusula?

Ladró tres veces.

—Tienes razón—. Pulsé mi bolígrafo. —Añadiré otra cláusula.

—¿Sr. Uchiha?— Mi jefa de servicio al cliente, Glinda, entró en mi oficina. —Sr. Uchiha, ¿ puedo darle el resto de las estadísticas que pidió?

—Sólo si puedes resumirlo para cuando termine mi próxima frase.— Añadí, 'Retendré tu sueldo y encontraré la manera de demandarte' a mi manifiesto.

—Dunkin' Donuts nos ganó en tres categorías, Starbucks nos ganó en dos, pero nosotros les ganamos a ambos en siete.

—Grandioso. Gracias—. Esperé a oír el sonido de sus tacones chocando contra el suelo, la puerta cerrándose justo después, pero ella estaba de pie con los brazos cruzados.

—¿Hay algo más, Glinda?— Yo pregunté.

—Sí—. Ella entrecerró los ojos hacia mí. —Tengo dos hijos en la universidad, una hipoteca de cuatro mil dólares, y una letra mensual de 700 dólares para el coche. También tengo una factura de cable muy cara, una factura de servicios muy alta, y todavía estoy pagando mi deuda estudiantil de 40.000 dólares de hace más de una década.

Pestañeé. —No estoy realmente en el negocio de ofrecer préstamos personales a los empleados, ya que ya firmo su cheque de pago dos veces al mes—, dije, sonriendo. —Pero si me pides consejo financiero, parece que estás viviendo un estilo de vida que aún no te puedes permitir. Sugiero cortar el cable...

—Esto no se trata de pedirte un maldito préstamo o de querer tu consejo financiero—, siseó. —Se trata de algo de lo que he querido hablarte desde hace mucho tiempo, algo que he tenido en el pecho desde hace mucho tiempo desde que tomaste las riendas aquí.

Me incliné hacia atrás en mi silla, tentado de despedirla por interrumpir mi manifiesto con lo que era claramente una mierda, pero le hice un gesto para que terminara.

—No creo que entienda que tener un trabajo, o no tenerlo, afecta al sustento de alguien, Sr. Uchiha . La gente tiene que ganar dinero para sobrevivir.

Levanté la ceja. Lo sabía muy bien; había hecho un trabajo duro y físico la mayor parte de mi vida y sólo había conseguido dinero hace poco menos de diez años.

—No puedes seguir despidiendo a la gente por capricho, cuando y donde te apetezca—, dijo, —y no puedo permitirme no tener una sensación de seguridad laboral—. Sacó un sobre de su bolso y lo puso delante de mí. —A partir de este momento, he terminado contigo y con Pier Autumn Coffee. Tomaré un trabajo en Starbucks antes de que encuentres la manera de ponerme en la guillotina.

—Honestamente no tenía planes de despedirte, Glinda—. Hasta el próximo mes. —Y en realidad no he despedido a nadie en mucho tiempo.

—Despediste a tu director financiero durante el desayuno la semana pasada sin ninguna razón.

—Definitivamente había una razón.

—¿Te importa compartirlo, entonces?

—No con alguien que ya no es un empleado—. Tiré su sobre a la basura. —Especialmente ahora que vas a la competencia. No me gustaría que Starbucks supiera lo que yo sé.

—Despediste a mi mejor amiga Carrie Edwards hace cuatro semanas. Sin previo aviso, por correo electrónico.— Su cara se enrojeció. —Ahora tiene que trabajar con su marido en su empresa de cuidado del césped, sólo porque te despertaste una mañana y tuviste ganas de despedir a alguien.

Golpeé mis dedos contra mi escritorio y me tragué mis pensamientos. Despedí a Carrie Edwards porque me siguió al baño de hombres en una fiesta nocturna de ejecutivos, porque me besó borracha mientras me frotaba la mano contra la entrepierna y decía que quería que la ayudara a cumplir una fantasía de "joder a mi jefe".

Aunque la había alejado suavemente y atribuido su comportamiento a la embriaguez, lo había vuelto a hacer días después cuando estaba cien por ciento sobria.

—No sabía que estaba casada—, era todo lo que podía decir.

—Exactamente—. Se burló. —Aunque lo supieras, estoy segura de que habrías encontrado otra forma cruel de dejarla ir. Así que, no te lo tomes a mal, pero eres literalmente la persona más mezquina para la que he trabajado. Me alegro de no estar cerca para ver cómo diriges esta compañía a la quiebra en un futuro no muy lejano.

—Espera un minuto, mantén ese pensamiento.— Incliné la cabeza hacia un lado. —¿Starbucks te ha contratado para ser su nuevo jefe de adivinación?— Yo pregunté. —¿Puedo hacerte algunas preguntas sobre lo que vendrá en mi vida o tus habilidades sólo sirven para unas pocas cosas?

—Seguro—. Cruzó los brazos, sonriendo. —Le diré exactamente lo que está a punto de suceder en su maldito futuro, Sr. Uchiha. Todos los ejecutivos a bordo de su yate, en este momento, están ignorando sus órdenes sobre el próximo acuerdo con Stanton.

En su lugar, están redactando un contrato preventivo que les dará la posibilidad de esquivarle cuando quieran, e ir directamente a la junta. Ya sabes, las dieciséis personas a las que realmente les importa esta compañía y no lo ven como otra compra de lujo.

Sonreí.

—Muchas gracias por mi fortuna. Me alegro de que mi futuro se vea tan brillante.

—De nada, imbécil—. Salió furiosa de la habitación, pero luego regresó. —¿Hay alguna forma de que llames al capitán y lleves el barco de vuelta a la costa? Siento que mi salida tiene menos efecto ya que no puedo irme ahora mismo.

—Te haré una aún mejor—, dije, poniéndome de pie. Mi sangre hervía ahora al oír su ''fortuna'', porque sabía que era verdad. También sabía que la única manera de poner fin a esto y hacer saber a la junta que yo estaba a cargo, era tomar una acción inmediata y masiva.

Caminé hasta la cubierta superior del barco y me paré cerca de los altos rieles. —¿Puedo tener la atención de todos, por favor?— Hablé con el micrófono del capitán. —Me he enterado de que los 40 directores a bordo han decidido no hacer lo que les pedí y se han puesto del lado de la junta, así que...— Hice una pausa, encogiéndome de hombros. —Estáis todos despedidos.

"¿Qué? "

"¿Hablas en serio? "

"Tiene que estar bromeando. "

Todos me miraban fijamente, sus caras una mezcla de shock, ira y confusión.

—Sois más que bienvenidos a pasar la noche en una de mis habitaciones de huéspedes o salones—, dije. —Elegí este superyate a propósito porque pueden dormir cómodamente cincuenta personas y las comodidades de entretenimiento son insuperables. ¿Alguien ha probado la bolera de la tercera cubierta?

Nadie respondió.

—Es muy bonita—, dije, sonriendo. —Ocho carriles y brillo en las bolas oscuras.

—Sr. Uchiha...— Glinda estaba de pie frente a mí otra vez, con la cara aún más roja que antes. —Con el debido respeto, ya que ha despedido a todos y estamos en medio del maldito océano, ¿nos dirigiremos a la costa pronto?

—Lo dudo. Creo que voy a hacer que el capitán navegue hasta al menos la medianoche.

—Entonces, ¿cómo diablos salimos todos de la nave?

—No lo sé—. Me encogí de hombros. —Llama a la Guardia Costera. O como tienes que pasar todo lo que haces por la junta, coge tu teléfono y llámalos.

Capitulo II; Consecuencias

Sasuke

''¿Tienes alguna idea de cómo van a reaccionar los accionistas cuando se enteren de lo que has hecho? ''

''¡Juro por todo lo que poseo que haré todo lo que esté en mi poder para arruinarte en la prensa si no vuelves a contratar a los cuarenta ejecutivos antes de medianoche! ''

''No puedes tomar decisiones como esta sin consultar primero a tu junta directiva. Pero ya que eres tan condenadamente inteligente, ¿quién queda para venir a trabajar mañana? ¿Cómo diablos vas a dirigir tu negocio sin...? ''

He borrado el buzón de voz de otro miembro de la junta. Sus palabras fueron unas de las más bonitas que he recibido hasta ahora, pero no me eché atrás en mi decisión.

Era una de las pocas personas que realmente creía en el concepto de lealtad, y no tenía ningún deseo de tratar con traidores de dos caras. Tampoco creía en mantener las relaciones más allá de su fecha de vencimiento, así que iba a terminar este fin de semana con una disociación total de otra persona que ya no quería en mi vida.

Encendiendo mi teléfono en silencio, me detuve en el camino en el Chateau y esperé a que el valet se acercara a mi coche.

—Bienvenido de nuevo, Sr. Uchiha—, dijo mientras abría mi puerta. —Su invitado le espera en la mesa siete, señor. Ha pedido lo de siempre y el personal está esperando para servirlo.

—Gracias—. Miré por encima del hombro, asegurándome de que había perdido al fotógrafo demasiado entusiasta que me había seguido durante la última media hora antes de entrar.

Cerca de las ventanas panorámicas que daban a las aguas del Estrecho de Puget, estaba la mujer con la que había salido los últimos ocho meses. Una agente literario de alto perfil, ella seguía siendo impresionante como siempre con rizos rojos que enmarcaban su rostro en forma de corazón.

Sus ojos marrones se encontraron con los míos cuando me acerqué a la mesa.

-.-.-.

—Hola, Karin.

—Hola, Sasuke—. Se sentó un poco más recta. —¿Hay alguna razón por la que querías que me reuniera contigo aquí en vez de recogerme como de costumbre?

—Muchas razones—. Me senté y me abstuve de decir nada más mientras la camarera llenaba nuestras copas de vino.

—Bueno, Sasuke cuales sean las razones, me alegro de que no me pidieras que me uniera a ti en otra sinfonía.— Sacudió la cabeza. —No entiendo cómo alguien puede disfrutar escuchando un montón de cuerdas graznando y chillando. Eso no es música de verdad.

Tomé mi vaso y noté que la camarera había garabateado una nota en mi servilleta.

Llámame :)

Estoy dispuesta a ser tu compañera...

555-3612

—Quiero decir, ¿mataría a la orquesta para tocar algunos éxitos de la radio de vez en cuando?— Karin seguía hablando. —Algunos de los violinistas podían incluso dejar sus instrumentos y cantar de vez en cuando, también.

—Lo pondré en el buzón de sugerencias—, dije, mientras los camareros ponían el primer plato.

—Amo tanto este lugar—. Me sonrió. —¿No vas a pedir sal extra como siempre antes de comer?

—No lo creo—. Mi plan de ser cordial por lo menos durante una hora ya se había esfumado. No podía fingir esto ni un segundo más. —Sé lo tuyo con Shigetsu, mi ex director financiero. Por supuesto, estoy seguro de que te dijo que renunció, pero debes saber que lo despedí.

Dejó caer el tenedor a su plato. Su mandíbula se abrió de par en par.

—Si te sirve de consuelo—, dije. —Planeaba despedirlo el mes que viene, pero como sabes, puedo ser bastante mezquino.

—¿Qué?— Parecía genuinamente confundida. —¿Qué estás diciendo, Sasuke?

—Digo que después de esta cena, ya no estamos juntos y eres libre de seguir follándote a nuestro amigo Shigetsu. Aunque estoy seguro de que no será tan emocionante ya que la emoción de hacerlo a mis espaldas ya no existirá.

Su cara palideció y aspiró un aliento. Miró alrededor de la habitación como si estuviera sopesando los pros y los contras de hacer una escena.

—Tu cena se está enfriando—, dije, llevándome un pequeño panecillo a la boca. —Ahora que John está desempleado, dudo que pueda permitirse el lujo de llevarte a lugares como éste. Si yo fuera tú, trataría de saborear este recuerdo tanto tiempo como pudieras.

—Jódete, Sasuke—. Siseó, inclinándose hacia adelante. —Si piensas por un segundo que me vas a dejar en un lugar público basándote en algunas suposiciones...

—Te vieron salir de su casa hace seis semanas.— La interrumpí. —Revisé tu linea de teléfono el mes pasado y vi que cada vez que decías que tenías un 'día en el spa', realmente te acostabas con él.— Me tomé mi tiempo para untar otro rollo. —Sé que no nos conocemos desde hace mucho tiempo en el gran esquema de las cosas, pero nunca he sido muy de compartir. Pero no estoy molesto, no tienes que preocuparte. Realmente no me importa.

Su cara estaba ahora tan roja como los tomates asados en su plato, y sus ojos estaban entrecerrados.

—Perdonen mi interrupción—. Un camarero se puso delante de la mesa. —¿Hay algo más que quiera que sirva con este plato?

—Mi ensalada no tiene suficientes huevos—, dije. —Por otra parte, por lo que parece, tal vez todos han saltado a la cara de mi cita.

Miró entre nosotros y se alejó lentamente. —Confío en que nuestra ruptura no se filtre a la prensa esta noche—, dije. —La semana que viene, publicaré una bonita declaración, eso he pensado. Una de esas, 'hemos decidido seguir siendo amigos y trabajar en nuestras carreras' cosas de ese tipo. Nadie necesita saber que el mismo día que cenabas conmigo, te acostabas con otra persona por la tarde.

Ella me miró fijamente y tomó su copa de vino. Luego la bebió.

—¿Es eso un 'no' a la declaración?— Le pregunté. —¿Me he dejado algo?

—Me gustaste mucho, Sasuke.

—Me alegra que lo aceptes, ya te refieres a nosotros en tiempo pasado.

—No lo hiciste fácil—. Me miró a los ojos. —No estuviste emocionalmente disponible durante los primeros tres meses.

—Y sin embargo, te quedaste por cinco más ...

—Nunca antes había salido con un billonario—. Parecía genuina. —Tú fuiste mi primero.

—Y probablemente el último.

—Sólo puedo asumir la mitad de la culpa por engañarte, sin embargo.— Parecía que estaba a punto de llorar, dándome la señal que necesitaba para salir de aquí. —Honestamente no quise hacerlo.

Hice la señal para la cuenta, y un camarero la puso en nuestra mesa en segundos.

—Te enviaré por correo electrónico la declaración antes de enviarla a la prensa—, dije, firmando el recibo. —Te daré una hora para hacer sugerencias que probablemente no consideraré.

No dijo ni una palabra.

—Bueno, los últimos ocho meses han sido agradables...— Hice una pausa, no podía ni siquiera mentir. —No, no lo han sido—. Me levanté y me ajusté la chaqueta. —Dile a Shigetsu que le dije 'Hola'.

Salí del comedor y entré en el pasillo. Presioné el botón del ascensor y oí a Karin gritando desde lejos.

—¡Sasuke! ¡Sasuke!

Presioné el botón de bajar de nuevo.

—¡Sasuke!— Su voz estaba más cerca ahora. —¡Sasuke, sé que puedes oírme decir tu nombre!

—No respondo al pasado.

—No me obligues a hacer una escena, Sasuke.

—Creo que es demasiado tarde para eso—. ¿Dónde diablos está el ascensor?

—Esta ruptura no es realmente sobre mí, ¿verdad?

—No—. Me negué a interpretar un papel en su drama. —Se trata más bien de que te follas a alguien más a mis espaldas.

—Entonces, ¿esto no tiene nada que ver con Hinata?

—¿Qué?— Finalmente me di la vuelta, tomando nota de cuanta gente había a nuestro alrededor. Cuántos A.D.N. iba a insistir en que mi asistente ejecutivo se apresurara y obligara a la gente a firmar. —Nunca te he mencionado a Hinata.

—Nunca has tenido que hacerlo—. Se acercó, dejando que el rímel le corriera por las mejillas. —Durante los tres primeros meses de nuestra relación, los meses en los que no estabas disponible, decías su nombre mientras dormías. Al menos tres veces a la semana.

—Es una gran historia.

—Te despertabas en medio de la noche y hablabas de que ella te había encontrado en un lago, sentada en la última fila de algún recital, o dando un largo paseo a algún lugar llamado The Salted Shores Fair—, dijo. —Me llevó bastante tiempo darme cuenta de que no hablabas de nosotros, ni de mí. Estabas hablando de ella.

—Creo que estás exagerando.

—Ambos sabemos que no lo hago—. Se acercó más, bajando la voz. —¿Quieres saber algo más?

—Prefiero saber por qué el ascensor aún no ha llegado.

—Quienquiera que sea esta persona 'Hinata', claramente todavía te tiene agarrado—. Ahora estaba llorando, su pecho se movía de arriba a abajo. —Ella es probablemente la razón por la que estás tan distante, por la que tuve que ir a dormir con otra persona porque no estaba recibiendo lo suficiente de ti.

—Entonces, ¿Hinata te dijo que te cogieras a Shigetsu?— Crucé mis brazos. —¿Tuvieron esta conversación a través de mensajes de texto o por teléfono?

—Solía pensar que había algo malo con todas las otras mujeres con las que salías. Me preguntaba por qué nunca duraban, ya que eres un gran partido—. Se secó unas cuantas lágrimas. —Pero el problema no son ellas en absoluto... Eres tú y tu incapacidad para ver que alguna zorra con la que saliste hace mucho tiempo está completamente sobre ti, así que deberías seguir adelante y hacer lo mismo antes de que termines muriendo solo.

Las puertas del ascensor finalmente se abrieron, aliviándome de su indeseado discurso.

—Te enviaré un cheque para esta sesión de terapia—, dije, subiendo al ascensor y pulsando rápidamente el botón de "cerrar la puerta". —Gracias por la charla.

Las puertas se cerraron antes de que pudiera decir otra palabra, y saqué mi teléfono para enviar un correo electrónico.

ASUNTO: ACUERDOS DE CONFIDENCIALIDAD en el Chateau y revocando la seguridad para una ex.

Misao,

Necesito que esto se maneje en una hora. Además, por favor envíe un cheque a Karin por la cantidad de 250 dólares. Memo: Tiempo de terapia.

Sasuke Uchiha

CEO, Pier Autumn Coffee

Refresqué mi imbox , esperando su habitual "Lo tengo".

Cuando salí del ascensor y me dirigí al aparcacoches, intenté no pensar en las palabras de despedida de Karin. Traté de ver si había un poco de verdad en alguna de ellas.

No...

Ya había superado lo de Hinata. Ya no atormentaba mis sueños con su risa, ya no invadía mis pensamientos con sus promesas rotas, y ya no hacía que me despertara en medio de la noche preguntándome dónde diablos estaba.

Dejé de comparar a cada mujer con la que salía hace años, y seguí adelante con mi vida. De hecho, finalmente acepté que éramos jóvenes y tontos en ese entonces, y que ella claramente prefería estar con alguien que fuera el segundo mejor.

Recuperé mi coche del aparcacoches y me dirigí a mi casa en el ático, asegurándome de decirle al portero que Karin ya no era bienvenida. En el momento en que entré, abrí una cerveza y entré en mi amplia terraza.

Desde donde estaba parado, podía ver todas las cosas que atraían a millones de turistas aquí año tras año... las aguas del lago Unión, las suaves luces nocturnas de la ciudad, y por supuesto, la Aguja Espacial.

Abajo, en uno de los balcones más pequeños (mucho más pequeños), un grupo de universitarios bailaban contra la barandilla de cristal. Estaban posando para las fotos con trajes de superhéroes y caricaturas.

Observé durante varios minutos cómo Blancanieves fingía hacerle una mamada a Darth Vader. Pinocho decidió entonces hacer un "trío", pero Spiderman pensó que había espacio para cuatro.

¿Qué demonios estoy viendo?

Sacudí la cabeza al oír el sonido del tono de llamada característico de Misao.

—¿Sí?— Contesté al teléfono.

—He enviado a un interno para que se encargue de los A.D.N. y he revocado el acceso de Karin a todos los edificios del campus.

—¿Esto no podría decirse en un correo electrónico?

—Te envié uno para tus registros—, dijo. —Llamo porque es esa época del año en la que debo decirte, tíralo. De una vez por todas.

—¿Tirar qué?

—Um...— El sonido de los papeles revolviéndose estaba en el fondo. —El memorándum dice que tiremos esa caja azul y blanca de Hinata.

Dejé caer mi cerveza al suelo, rompiendo instantáneamente el vaso en pedazos.

—Para que sepas, este es como el quinto año consecutivo en que este recordatorio ha aparecido para mí—, dijo. —Todavía tienes que confirmar que lo has hecho. ¿Será este 31 de octubre el momento en el que finalmente lo cumplirás?

No dije nada. Mi mente estaba demasiado ocupada dando vueltas, procesando mis pensamientos recientes contra la verdad.

—¿Alguna vez me dirás quién es Hinata o por qué esta cita es relevante?— Había una sonrisa en su voz. —Quiero decir, ahora que lo pienso, puede que hayas confundido este día con otra cosa, ¿sabes? Es sólo Halloween.

—Gracias, Misao. Te veré mañana en el trabajo—. Terminé la llamada y volví a entrar en mi apartamento.

Deslizando la puerta del balcón, miré fijamente la enorme estantería de cristal en el lado opuesto de mi pared. Me acerqué a ella y abrí el cajón de abajo a la

izquierda. Dudando, aparté algunos recuerdos de mi vida como los viejos relojes de "Sasuke-kun", un violonchelo de peluche y fotos, y vi la "caja de Hinata".

No era realmente azul y blanco como decía el memorándum de Misao. Era una simple caja de cartón y estaba llena de dolorosos recordatorios que todavía podía recordar como si fuera ayer. Nuestras fotos, nuestras postales, nuestros recuerdos. Todo arruinado por su promesa rota, su traición.

"Te esperaré, Sasuke-kun. No importa cuánto tiempo … para siempre"

Puse los ojos en blanco ante sus mentiras y recogí la caja. La llevé a través del condominio y a la cocina, finalmente la tiré a la basura donde pertenecía.

Allí. Era oficial. Hinata ya no me afectaba.

Me serví unas cuantas cervezas más, leí más emails molestos, envié unos cuantos mensajes de "Estás despedido" a algunas personas que ya no me gustaban, y luego me fui a la cama.

Me las arreglé para dormir unas cuatro horas antes de despertarme y volver a la cocina. Saqué la caja de Hinata de la basura y la devolví al fondo de su cajón.

—No es sólo Halloween...— Me dije a mí mismo, suspirando. —Es la noche en que nos conocimos.

Capitulo III;

Hinata

31 de octubre 2008

—Y uno... dos... uno, dos, tres, cuatro...

Dibujé mi arco contra las cuerdas de un violín, dejando salir una respiración profunda mientras la primera nota del Lacrimosa de Mozart reverberaba por la sala de conciertos.

Mientras el director movía sus manos, las notas volaron de mis cuerdas y al aire, suspendiéndome en una realidad diferente.

En esa versión de mi vida, no sólo no había pillado a mi mejor amiga follándose a mi novio días antes de mi recital.

Sakura y Naruto. Mi mejor amiga y el amor de toda mi vida. No habia necesidad de una herida así, no lo entiendo ni lo voy a entender. Ellos dos en la parte trasera de su auto, amándose como sí yo hubiese sido la villana que los separo. La que se interpuse entre ellos, o eso me grita mi conciencia. Ya lo sabias

La música me transporta a una dimencion donde me gustaban mis padres, y sólo tocaba música cuando me apetecía. No había falsos amigos que me mintieran constantemente, no había ninguna responsabilidad de un clan ortodoxo y clasista, y sobre todo, había una libertad absoluta.

Por que mi vida parece una jaula. No son las normas, ni la etiqueta rigurosa que tenia que seguir, tampoco la responsabilidad futura de velar por el clan, no. Era esa asfixiante sensación de no vivir tu vida, sino una copia de los deseos de los demas, sentir la voz propia siendo ahoga por voces ajenas, sentirse encadenado a opiniones de personas que ni siquiera se tomaban el tiempo de conocerte, mucho menos preocuparse por ti.

Un Clan era una carcel. Una cárcel, una jaula dorada.

A medida que el veía las notas de la página llegar a su fin, el mundo real regresaba lentamente, y el sueño de una vida diferente desaparecía.

Me puse de pie y me incliné, deseando sentirme orgullosa de este momento, como si fuera mi sueño. Como si ser conocida como una de las violinistas más talentosas del país fuera un honor. Sin embargo, después de quince años de entrenamiento extenuante bajo los mejores maestros, todo lo que sentí fue una sensación de falsedad y obligación.

—¿No es la Srta. Hyuga un talento increíble?— El director sonrió e hizo un gesto para que yo saliera del escenario una vez que tomó el micrófono. —Estamos más que honrados de tenerla aquí con nosotros esta noche.

…-…..-

—Es lo mejor que te he escuchado tocar—. Dijo mi madre, mi padre sonrió. —Y créeme, eso es decir algo. Empiezas a superarte a ti misma cada vez, convirtiéndote en una joven fenómeno en ciernes.

—No, estuviste mucho mejor la semana pasada.— Mi hermana menor, Hanabi, sonrió. —Sólo mi opinión, sin embargo. Escuché dos notas fuera de lugar.

Me reí, pero nuestra madre le echó una mirada fría. Sus ojos grises de piedra lo decían todo.

Deja de jugar. Estamos en público ahora mismo.

Había otras personas observándonos, escuchando en privado cada una de nuestras palabras. Como "La Familia Hyuga" -prácticamente la realeza en la orilla sur del Lago Tahoe- siempre exigía que nos comportáramos perfectamente cuando había otros alrededor.

—¿Qué tal si celebramos tu actuación con una cena?— Mi madre levantó su copa. —Podemos brindar por la pérdida épica de Juilliard. (Una escuela privada a la que no asisti)

—Hinata y yo tenemos planes para esta noche—. Hanabi se sentó, pareciendo algo asustada. —Planes sólidos e irrompibles, madre.

—Oh, ¿en serio? ¿Qué son?

—Las hermanas Senju nos invitaron a una fiesta privada—. Me echó una mirada de "por favor, no me contradigas". —Nos perdimos la última, y odiaría perderme otra.

—Bueno...— Mi madre se dio un golpecito en la barbilla, la respuesta era evidente con su sonrisa. Estaba encantada cuando salíamos con alguien cuya riqueza era comparable a la nuestra. —Supongo que está bien. Vuelvan a casa a medianoche.

La fiesta empieza a las 10 y Konohamaru nos recogerá.

Por favor, vístete como si fuera una FIESTA DE HALLOWEEN y no una FIESTA DE TÉ.

¡Son bienvenidos a esta increíble noche, por adelantado!

-HH

P.D. Ahora que estás soltera, deberías intentar que te follen esta noche...

...o por lo menos encontrar un tipo que pueda hacer que tus bragas se mojen. :)

Horas después

Presioné mi espalda contra la pared, viendo a Cenicienta aplastar a Batman bajo luces rojas y blancas parpadeantes. Habia un sin fin de parejas demaciado "cariñosas" por ahí.

Las fiestas clandestinas a las que le gusta ir a Hanabi siguen una lista de elementos (Mintio en lo de la Fiesta de las hermanas Senju). Música a todo volumen que sacudía las paredes del almacén abandonado, una enorme hoguera fuera que estaba a pocos metros del lago (el baño de borrachos siempre empezaba a medianoche) y suficiente humo de hierba en el aire, que probablemente todos estábamos muy drogados por poderes.

Me sentia demaciado expuesta y estaba más que lista para quitarme mi (muy zorra) disfraz de ninja. Un short que parecia mas boxer negro que nada, medias negras transparentes a la pierna, y una blusa kimono con un obi ajustado. El calzado igual Ninja, incluso tenia vendas en la pierna y los tobillos. Exentrico, pero ni mucho menos el mas entre los que habia por ahí.

Eran sólo las once y media, y aunque sabía que no había manera de que Hanabi se fuera de la fiesta temprano, necesitaba saber exactamente cuándo podía contar con volver a casa.

Me abrí paso entre las princesas, Shogunes, y samuráis, y pasé de los personajes de dibujos animados y los unicornios, y la encontré siendo manoseada y besada en una esquina.

—Hola—. Tiré de la cola de su disfraz de gatito. —¿Sarah Kay?

—Ugh—. Se dio la vuelta. —¿Qué, Kate?

—Creo que voy a pasar un rato junto a la hoguera.

—Um, ¿de acuerdo?— Parecía confundida. —¿Necesito mostrarte dónde está, o podrás encontrar las llamas naranjas gigantes por ti misma?

Puse los ojos en blanco. —¿A qué hora nos vamos esta noche?

—A las tres en punto, probablemente.

—Mamá dijo que volvieramos a las cuatro. Toma dos horas conducir de vuelta a casa.

—¿Y? Haremos que Ronnie acelere en todas las carreteras secundarias, y sólo hará falta una

—¿Pasa algo malo, nena?— Su novio, Ronnie, se quitó la máscara. —¿Qué está diciendo Kate?

—Dice que nos dejará en paz y tratará de encontrar una manera de disfrutar esta noche.— Sarah Kay entrecerró los ojos hacia mí. —Y no va a hacer que nos vayamos de esta fiesta antes de tiempo, como hizo la última vez.

—¿En serio?— Levantó la mano para chocar los cinco. —Me alegra saber que finalmente has aprendido a divertirte, Kate.

Lo dejé colgado y me fui. Salí y caminé alrededor de la hoguera hasta que encontré un banco vacío.

Necesitaba una forma de matar las próximas dos horas, y saqué mi teléfono. Mi batería sólo estaba al siete por ciento, pero de todos modos me conecté a Facebook.

Lo último que necesitaba ver era que mi ex mejor amiga y mi ex novio actualizaran el estado de su relación, pero ahí estaba. Ni siquiera esperaron un mes antes de echarle más sal a la herida.

Tristemente obsesionada con su audaz traición, me hice clic en la foto de sus nuevos tatuajes "Mía para siempre". "Tuya por siempre"

¿Cuándo demonios se los hicieron? ¿Antes o después de que los atrapara?

Mientras hacía clic en su nuevo álbum de fotos "Te amo", una risa fuerte cortó el aire nocturno y me hizo mirar hacia arriba.

Justo frente a mí, bajo una farola iluminada, una chica con un disfraz de ángel estaba presionada contra el chico más atractivo que había visto en mi vida. Sin embargo, no le prestaba atención al ángel mientras ella se reía en su pecho.

Me miraba fijamente. Esto empezaba a incomodarme

Traté de apartar la mirada de él, como si no me diera cuenta de su mirada, pero no pude evitarlo. Era el epitome de belleza masculina hechas realidad, caminando a la perfección con una pizca de arrogancia.

Sus ojos negro y profundos brillaban bajo la luz mientras mantenía su mirada en la mía, mientras pasaba una mano por su pelo negro.

Tragando, lo miré por última vez notando la camiseta blanca que abrazaba los músculos de su pecho, los tatuajes negros y grises que serpenteaban desde sus mangas hasta sus muñecas, y los vaqueros azul oscuro que colgaban de su cintura.

¿Cómo puede un hombre tan arrogante tener tan buen aspecto?

Parecía tentado a acercarse a mí, pero me levanté y me dirigí al almacén. No, no quería que se me acercara.

De repente un panico se apodero de mi, fue una reacción exagerada e instintiva. Pero algo me decia "Alejate de él"

En el momento en que llegué a los escalones, oí el sorprendente sonido de las sirenas desde atrás. Dando la vuelta, vi una flota de coches de policía que bajaban a toda velocidad por la colina. Sus luces azules y blancas parpadeaban en la oscura noche.

Diez patrullas se detuvieron bruscamente al borde de la puerta, pero ninguno de los policías salió. Simplemente encendieron sus luces altas, haciendo que la hoguera se detuviera por completo.

"¿Qué demonios está pasando? "

"¿Qué están haciendo? "

"¿Alguien contrató a Strippers vestidos de policía? ".

Los gritos venían de la multitud, pero no quise esperar para averiguarlo.

Me puse detrás de los baños portátiles mientras más coches patrulla bajaban a toda velocidad por la colina, y empecé a redactar un nuevo mensaje de texto para Sarah Kay. Antes de que pudiera pulsar "enviar", una voz fuerte llegó a través de uno de los altavoces del coche.

—Si podéis oír mi voz, estáis en un gran lío—, gruñó un oficial. —Tienen diez minutos para salir de esta propiedad o pasarán el resto de la noche en la cárcel—. Si intentan conducir borrachos, o si han bebido y son menores de 21 años, pasarán el resto de la noche en la cárcel. Se le dará un test de alcoholemia a cada conductor esta noche y estamos comprobando cada identificación, así que no intenten hacerse los listos!

—¡Si no tenéis quien os lleve a casa, con gusto llamaremos a vuestros padres y les diremos exactamente dónde pueden recogeros esta noche en la cárcel! Oficial Graham, encienda mi maldito temporizador. ¡Diez minutos!

Me quedé paralizada, sin saber qué hacer. Por Kami, estabamos en un gran lio!

De repente, una multitud gritona corrió hacia el estacionamiento. Con el corazón golpeando contra mi pecho, seguí el ejemplo de los demás y corrí como si mi vida dependiera de ello.

La policía rompió su promesa de diez minutos y exigió una prueba de alcoholemia inmediata a quienquiera que atrapaban.

Mierda. Mierda. ¡MIERDA!

Tiré de cada manija de la puerta que pasé, esperando que alguna se abriera.

El Volvo rojo estaba atascado, el Chevrolet Cobalt blanco no se movió, y mientras tiraba de las puertas traseras de un viejo monovolumen gris, una pareja salió y se tiró al suelo a medio besar. Estaban tanteando y agarrándose el uno al otro sin ninguna preocupación en el mundo.

—¡Tú! ¡Quédate ahí!— Una voz fuerte gritó en mi dirección. No podia permitir que me atraparan, seria … no quiero ni pensarlo.

Corrí más rápido, moviéndome a otra fila de coches.

Se oyeron pasos pesados detrás de mí, pero seguí moviéndome. Intenté más manijas de autos.

No hubo suerte.

Y empezó a llover.

Ugh...

Me arriesgué rápidamente y miré por encima del hombro, viendo que los policías estaban arrestando a la pareja de la minivan y llevándoselos. Dejando escapar un respiro, me puse detrás de una enorme camioneta blanca y llamé a Sarah Kay.

Cógelo, cógelo, cógelo.

—¿Hola?— Ella respondió con el tercer tono.

—¿Dónde estás? ¿Saliste del almacén?

—¿Eh, Kate?— Se rió. —¿Por qué suenas tan asustada?

—Porque la policía está aquí arrestando gente por estar en esta fiesta ilegal a la que me hiciste venir.— Traté de no gritar. —¿Dónde diablos estás?

—Oh, um...— Se aclaró la garganta. —Me fui con Ronnie hace media hora. Teníamos hambre, así que decidimos comprar unos tacos en Camp Creek.

Dejé escapar un respiro, medio aliviada de que no estuviera en la parte de atrás de un coche de policía, medio cabreada de que no me mandara un mensaje para que fuera con ella. —¿Puedes hacer que Ronnie vuelva por aquí para recogerme?

—¿Eh?

—Dile que vuelva y me recoja—. Miré sobre la plataforma del camión y vi a un policía dándole a Peter Pan un alcoholímetro. Luego lo vi sacando sus esposas. —Si acelera, puede llegar aquí en quince minutos. ¿Estás ahí?

—Um, está bien, así que ...— Su voz se alejó, y yo retuve un grito.

Cada vez que Sarah Kay pronunciaba las palabras "Um, vale, entonces", el egoísmo o la estupidez estaba a segundos de deslizarse de sus labios.

—En realidad no fuimos a comprar tacos—, admitió. —Vamos de camino a casa de Ronnie y voy a pasar la noche. No te preocupes. Le dije a mamá que pasaría la noche en casa de los Walton y que irias más tarde debido a un dolor de cabeza. De nada.

¿Qué demonios?

—No tengo forma de llegar a casa, Sarah Kay—. Apreté los dientes. —"Ronnie" era mi transporte, ¿recuerdas? Juro por Dios que si no vuelves aquí ahora mismo...

—¿Estás ahí, Kate?— Me interrumpió. —¡Kate, se está cortando!

Tienes que estar bromeando.

—No hay nada malo con la recepción del teléfono—, dije. —Nada.

—Oh wow. Todo es pura estática mientras conducimos a través de esta arboleda de nogales.

—No hay nogales en este lado del lago, Sarah Kay. Deja de mentirme.

—¡Oh, no! La estoy perdiendo, Ronnie. Supongo que tendré que colgar e intentar llamarla más tarde—. Hubo una larga pausa, luego respiró profundamente.

Terminé la llamada. No tenía sentido seguir tratando de comunicarse con ella.

La lluvia empezó a caer un poco más fuerte, y yo suspiré.

El sonido de los pasos pesados quedó atrás una vez más, y ya no tenía ganas de perder el juego de coches abiertos. Hice lo único que se me ocurrió para salir de aquí.

Moviendo una fila, salté a la parte trasera del primer camión de plataforma que vi. Subí por los bordes y dejé escapar un suspiro de alivio al ver una lona y un equipo de pesca. Tumbada en el suelo, tiré de la lona sobre mí, y esperaba que el dueño volviera y se fuera pronto.

El resto lo averiguaré desde allí.

Los pasos pasaron por el camión, y oí a un policía detener a alguien para una prueba de alcoholemia.

—Vale, está autorizado—, dijo. —Ahora, sal de una maldita vez del lote, hijo.

Segundos más tarde, el camión se estremeció y rugió cuando cobró vida. Me aferré a la barandilla lateral y me mordí el labio inferior mientras el conductor se alejaba como un murciélago del infierno.

-.-.-.

Después de un tiempo, no se cuanto, sentí que el camión se dirigía lentamente hacia la izquierda. Luego se detuvo por completo.

Me asomé por debajo de la lona y vi las brillantes luces fluorescentes de una gasolinera. Dando un suspiro de alivio, esperé hasta que oí al conductor abrir la puerta de su coche y cerrarla. Hasta que le oí alejarse.

Esperé unos segundos más antes de rodar al otro lado de la camioneta. Entonces salí lentamente. Me iba a escabullir y salir de ahí.

—¿Estás disfrutando el viaje hasta ahora?— El sexy chico de ojos verdes de la fiesta estaba apoyado en el capó de la camioneta. (Mi alma casi sale de mi cuerpo) —Perdon por asustarte. Puedo ir un poco más despacio la próxima vez, si eso es lo que te gusta. (Goteaba sarcasmo en cada palabra)

No dije nada. Estaba demasiado ocupada mirando y dándome cuenta de que este hombre era mucho más atractivo de lo que pensaba. Me sentía intimidada

—Ahora que lo pienso—, dijo, acercándose, —no podría decir si tus gritos eran de placer o de dolor. ¿Quieres decirme cuál fue?

—Prefiero decirte que tienes que aprender a conducir—. Intente parecer una chica confiada y pedante. —Para que conste, no estaba gritando en absoluto.

—Oh, ¿en serio?— Levantó la ceja. —¿Qué crees que me hizo detenerme en la primera gasolinera que vi?

—Tal vez tengas un tanque vacío—. Traté de no perderme en sus ojos —Tal vez necesitabas conseguir más gasolina.

—No lo creo—. Sonrió y mostró un perfecto conjunto de blancos y nacarados dientes mientras me miraba. —No hay tal cosa como conducir con el tanque vacío en esta parte de la ciudad. ¿Estabas demasiado borracha para conducir tu propio coche esta noche?

—No—, dije. —Mi coche se fue sin mí, y no quería que me arrestaran por estar borracha a los veinte años …

—Entonces, ¿honestamente pensaste que saltar a la parte trasera del camión de un extraño era tu opción más segura?

Quería quitarle esa sonrisa de su bonita cara, no era mi noche, no podria intentar ser amable?

—Puedo llevarte a casa—, dijo, mirándome fijamente. —Si te interesa...

—Um-no. Está bien. Hay alguien a quien puedo llamar para que me recoja—. Saqué mi teléfono y vi que la batería estaba ahora en uno por ciento.

Miré en los escaparates y vi un enorme cartel rojo y blanco.

¡SIN INSTRUCCIONES!

¡NO HAY CARGADORES DE TELÉFONO!

¡NO HAY MILENIALS TONTOS!

SI, TENEMOS VAPE!

—¿Tienes un cargador de teléfono?— Le pregunté.

—No—, dijo, todavía me miraba fijamente. —No importaría si lo hiciera de todos modos. No hay servicio de celular en este tramo de la carretera.

—¿Qué?— Miré mi teléfono otra vez y noté que no había barras de servicio. –En definitiva estaba "salada".

—Como estaba diciendo...— Esa sonrisa sexy se extendió lentamente por su cara otra vez. —Estaré encantado de llevarte a casa esta noche. ¿Dónde vives?

— Futako-tamagawa —. No podía creer que esto estuviera sucediendo realmente. —La orilla sur del lago —dije timidamente. Odio esta timidez

Sus ojos se abrieron de par en par. —Eso está a dos horas de distancia.

—Por lo tanto, es por eso qué prefiero llamar a alguien de allí para que venga a buscarme.

—Las únicas personas que viven en Futaki-tamagawa son los sucios turistas y las engreídas y desconocidas familias de Ototsuki y Hyuga—.

Sacudió la cabeza. —¿Puedes creer que esos gilipollas piensen realmente que son de la realeza?

Tragué, sin saber qué decir.

—¿Supongo que tus padres trabajan por ahí?—, preguntó.

—¡Eh!— Un hombre mayor salió repentinamente de la estación y nos miró fijamente. —¡Si ustedes dos idiotas no están aquí para comprar gasolina o bocadillos, pueden follarse con los ojos en otro lugar! ¡Mi estación es sólo para clientes de pago!

El chico sexy de ojos negros y sonrisa pedante se rió y dio un paso atrás. —¿Quieres algo de adentro?

Sacudí la cabeza y él me miró de arriba a abajo, me clavó en el lugar con su mirada calurosa.

—Vuelvo enseguida.

Mientras se alejaba, intenté pensar en todos los misterios de asesinatos que había visto a lo largo de los años. Intenté recordar si "la chica salta a la camioneta del tipo, el tipo ofrece un paseo, el tipo le corta la garganta a la chica" fue alguna vez un episodio destacado.

Definitivamente había uno como ese, pero era la chica la que ofrecía el paseo.

Salió de la tienda minutos después, armado con dos bolsas de papel marrón.

—Bien, este es el trato—, dijo, lanzándome una bolsa de Cheese Puffs. —Tienes dos opciones. Plan A: puedo llevarte a unos 16 kilómetros por la carretera y puedes llamar a quien conozcas para que venga a buscarte.

—Me gusta ese plan—. No necesitaba escuchar el otro. —Hagamos ese plan.

—O—, dijo sonriendo, —hay un plan B, donde puedes ahorrarle tiempo a todos dejando que te lleve a casa.

—¿Cómo exactamente ese plan te ahorra tiempo?

—Porque si eliges el Plan A, voy a esperar hasta que esta persona venga a buscarte—, dijo. —No voy a abandonarte y dejarte esperar sola.

—Entonces, ¿eres un caballero? —Estaba asombrada y me sentia culpable por haberlo prejusgado.

—deberia sentirme ofendido por tu asombro princesa-ninja? — Sonrio —no lo lamentes soy un oportunista—. Volvio a sonreir , y yo sentí mi corazón acelerarse contra mi pecho, sentí mis rodillas debilitarse.

No entres en el coche con este hombre, Kate. Los asesinos en serie también pueden ser muy sexys.

—Aprecio el cumplido, pero no soy un asesino en serie—. Me miró y me di cuenta de que había pronunciado esas palabras en voz alta. —Aquí—.

Sacó su billetera y la abrió, mostrando su licencia de conducir.

Encima de su foto estaba su nombre. Sasuke Uchiha

Según los números que aparecen debajo, su cumpleaños fue un mes Julio, y era tres años mayor que yo.

Guardó su licencia y tiró las bolsas en el camión. —Entonces—, dijo, tirando suavemente de mi oreja izquierda, —¿tengo que preocuparme de que seas una asesina en serie? ¿Tienes un nombre?

—Hin... Himeko— Tosí, recordando lo que había dicho sobre mi familia. —Himeko Himura

—Hmmm—. Se acercó, el olor de su colonia me hizo querer cerrar la brecha entre nosotros y exigir que presionara sus labios perfectos contra los míos. —Así que, Himeko Himura, ¿qué va a ser? ¿Estás esperando o estás montando? Plan A o Plan B?

—Plan A.

Sólo me costó media hora de viaje en el camión de James para entender lo que Hanabi quiso decir con "un tipo que puede hacerte mojar las bragas". Las mías estaban al borde, debido a que James me miraba cada vez que disminuíamos la velocidad, o jugaba suavemente con "mis" Shurikens, que se caian del portashuriken de mi pierna.

Los únicos sonidos que había entre nosotros eran los vientos que se precipitaban contra las ventanas abiertas y el débil sonido del agua del Lago Tahoe golpeando contra la orilla en la distancia.

Aún así, a menudo, me miraba y sonreía de una forma que hacía que las mariposas revolotearan contra mi estómago. O me daba un bocadillo y dejaba que sus dedos se mantuvieran contra los míos unos segundos más de lo necesario.

Al acercarnos a la curva cerca de las afueras de Reno, se aclaró la garganta.

—¿Con quién viniste a la fiesta?

—Mi hermana y su novio—, dije. —Fue su idea en primer lugar.

—¿Qué hay de tu novio?— Me miró mientras nos acercábamos a una señal de stop.

—Mi novio no pudo venir.— Me encogí de hombros, de repente empece a sentirme mas comoda. —¿Qué hay de tu novia? Seguro que no le gustaría que te llevaras a casa a una chica cualquiera después de haberla besado contra un árbol.

Dejó salir una risa baja. —Probablemente no lo haría. Si fuera realmente mi novia.— Hizo una pausa. —Era una amiga borracha y yo estaba ayudando hasta que su verdadero novio apareció.

—Ohh

—Es la verdad—, dijo. —Además, si la hubiera besado, puedo garantizar que no habría podido irse tan fácilmente. No habría sido capaz de mantener el equilibrio en absoluto, y estoy bastante seguro de que sería ella la que se sentaría en mi asiento delantero sintiéndose excitada, no tú.

Ignoré su comentario de "sentirse excitada" y crucé mis piernas. —¿Honestamente crees que eres tan bueno? —El alcohol me estaba dando valor

—Sé que lo soy.

—Bueno, por si sirve de algo—, dije, —creo que estás siendo demasiado arrogante con tus habilidades. Mi novio me da muchos besos increíbles, y nunca he tenido problemas para alejarme de ninguno de ellos.

—Entonces suena como si necesitaras un nuevo novio.— Sus labios se curvaron en una sonrisa. —Tenemos que hacer una parada en veinte minutos.

—¿Es en el lugar donde la policía encontrará eventualmente mi cuerpo?

—No, ese lugar está a diecisiete millas de distancia. Todavía tenemos mucho tiempo antes de llegar allí.

Le eché un vistazo y se rió.

—Sigues descruzando y volviendo a cruzar las piernas—, dijo. —Supongo que necesitas ir al baño. Eso, o...— Su voz se apagó, y no me molesté en preguntarle qué intentaba insinuar con ese "o".

Me sonrojé y miré por la ventana mientras pasábamos por más montañas de Reno.

Se detuvo en una salida y condujo su camioneta al estacionamiento de un centro comercial. Subió la temperatura del salpicadero y se desabrochó el cinturón de seguridad.

—No tengo que ir al baño—, le dije.

—Soy consciente—. Sonrió antes de salir. —Vuelvo enseguida

¿Hubo algún episodio de Asesinato Misterioso sobre una chica que se deja en el aparcamiento de un centro comercial segundos antes de que el tipo vuelva y le prenda fuego al coche?

James regresó minutos después, con una taza de café y una manta azul en la mano.

—Aquí—. Me entregó el vaso a mí primero. —Dos azúcares, ¿verdad?

—Sí. ¿Cómo lo adivinaste?—

Señaló la parte de atrás de mi funda de teléfono. El logo de Pier Autumn Coffee, una hoja roja anaranjada, fue impreso bajo dos terrones de azúcar como mi elección de "cómo tomo café".

—Mis vecinos van allí todo el tiempo—. Me dio la manta. —Tengo esto para ti ya que estás mojada ...— Dejó salir una risa baja. —De la lluvia.

Por primera vez en mi vida, estuve tentada de decir: —A la mierda. Llévame a casa contigo—. No podía creer que quisiera experimentar por primera vez con alguien como él

—¿Alguna vez te han dicho que muchos de tus pensamientos se reflejan en tu rostro?— James me miró mientras arrancaba el motor, esa sonrisa arrogante tirando de sus labios otra vez. —Si quieres ir a casa conmigo, estoy más que abierto a eso. ¿Es eso lo que quieres?

Ni siquiera sabía qué decir. Tomé mi café y evité mirarlo durante los siguientes minutos, sin confiar en mí misma para pronunciar palabras decentes.

—¿Cuánto dinero para gasolina te debo por este viaje?— Le pregunté, finalmente.

—Ninguno—, dijo. —Me conformaré con tu número de teléfono.

—No creo que a mi novio le guste eso. — Ademas por que un chico como él, quisiera mi numero?

—No creo que tu novio exista.— Se agachó y cogió una bolsa. —Por cierto—, dijo, poniéndola en mi regazo, —Esa pequeña gasolinera vendía cargadores de teléfono. Te compré uno.

—¿Qué? ¿Has tenido esto todo el tiempo?

—Es una forma interesante de decir, gracias—. Sonrió con suficiencia y esa pedanteria tan suya

—Gracias por esconder el cargador del teléfono durante una hora y media—. Lo enchufé al encendedor y conecté mi teléfono. —Fue muy considerado de tu parte. —por que estaba enojada?

—Si te lo hubiera dado antes, te habrías desplazado por los medios sociales todo el tiempo. Imaginé que te haría concentrarte en mí, en vez de dejar que te obsesionaras con las cosas en línea.

—Yo no habría hecho eso—. Hice una pausa, literalmente entrando en Facebook en el momento en que mi teléfono se cargó al uno por ciento. —

Vale. Tal vez tengas razón. Aunque es solo un hábito. No estoy obsesionada en absoluto.

—Estoy seguro—. Se rió y se subió a una rampa.

—por cierto ¿No estoy en Facebook?— Afirmo. —No, y nunca lo estaré.

—¿Por qué no?

—Porque no es así como funciona la verdadera amistad en mi mundo—, dijo. —¿Cuántos amigos tienes ahí?

—Dos mil,

—¿A cuántos de ellos podrías haber llamado para venir a buscarte y traerte a casa?

Cero. No contesté.

—Exactamente—. Me miró. —¿Qué camino tomo desde aquí?

No había prestado atención, no me había dado cuenta de que estábamos a sólo media milla del largo y sinuoso camino que llevaba a Residencias Hyuga. —Puedes dejarme justo ahí arriba en ese campanario. Puedo caminar a mi casa desde allí.

Me disparó una mirada. —¿Crees que conduje hasta aquí para dejarte en un campanario?

—No, pero...— Traté de inventar una excusa. —Pero...

—Pero no está sucediendo—, dijo. —Si te preocupa que te aceche, no lo hagas. No tengo el hábito de conducir dos horas y media a través del lago cada noche.

—Bien, no era eso lo que pensaba—. Bueno, ¿qué tal si me dejas en el estacionamiento a tu izquierda?

—¿Qué tal, no?— Puso el coche en el aparcamiento. —¿Realmente te avergüenzas tanto de dejarme dejarte en la puerta de tu casa? No puede ser tan malo.

Un fuerte golpeteo vino de repente de fuera de su ventana.

—Bájalo ahora—, dijo una voz profunda. —No sé a dónde diablos crees que vas, pero estás demasiado cerca de esta propiedad privada.

Sasuke-san bajó la ventana, y una luz fuerte me iluminó la cara.

—¿Hinata-sama?— Era Ko-san, nuestro maldito guardia de seguridad. —¿Es usted?

Joder. Asintío con la cabeza.

—Sí.

—Oh—. Guardó su linterna y miró a Uchiha-san. —¿Por qué no se detuvo en la torre de guardia y dijo que estaba aquí para dejar a la Srta. Hyuga?

—No sabía que iba a dejar a la Srta. Kensington.

—Bueno, la próxima vez, sólo estaciona allí, ¿de acuerdo?— Dio un paso atrás y señaló adelante. —Continúa y ten cuidado en el camino de la finca.

Muchos giros y vueltas.

—Lo haré—. Subió la ventanilla y se dirigió hacia adelante.

Sentí su mirada sobre mí mientras se tomaba su tiempo para conducir por la carretera arbolada.

Aclaró su garganta unas cuantas veces, tratando de llamar mi atención, pero yo mantuve los ojos pegados a los jardines fuera de mi ventana.

Cuando finalmente llegamos a la escalera de doble piedra que se encontraba frente a la mansión inspirada en el castillo de mi familia, apagó el motor y salió del camión.

Caminando hacia mi lado, abrió la puerta. —Entonces, Hinata Hyuga

Pronunció cada sílaba de mi nombre con una sonrisa. —¿Quiere que le ayude a salir del coche, o su equipo de mayordomos saldrá y lo hará por usted?

—Bien, lo siento, mira—, dije. —No quise mencionarte mi verdadero apellido por una razón—. Tomé su mano mientras me ayudaba a salir del camión.

—¿Y qué razón es esa?

—Por lo que dijiste antes sobre que mi familia es engreída y está fuera de contacto.

—Lo son.

—Sí, pero de cualquier manera—, dije, —ya tenias y tienes unos prejuicios bastante horribles sobre mi familia.

—¿Es algo de esto cierto?

—Todo es verdad—. Lo admití, mirándolo a los ojos. — Lamento haberte mentido, sumimasen Sasuke-kun

—Hmmm—. Se acercó y me quitó suavemente la diadema de conejo del pelo. —La próxima vez, sé honesta sobre quién eres. La mayoría de los chicos se molestan mucho cuando una chica les miente la primera noche que se conocen.

—¿Tú, estas molesto?

—No ahora, quiza hace un año mi reaccion habria sido distinta—. Sus labios se curvaron en una sonrisa.

—Entonces, ¿no estás enojado porque te mentí?

—No—. Me envolvió un brazo alrededor de la cintura, tirando de mí contra su pecho. —No lo hagas de nuevo...— Presionó su boca contra la mía antes de que pudiera decir otra palabra, antes de que pudiera prometer que no lo haría, y el tacto de sus labios borró cada una de las fantasías que había tenido durante nuestro viaje.

Su boca era perfecta, suave pero firme, y no pude evitar cerrar los ojos mientras seguía usándola conmigo. Deslizó su lengua contra las comisuras de mi boca, exigiendo que le dejara controlar nuestro beso.

Cerré los ojos mientras me apretaba un poco más la cintura, ya que me besaba como ningún hombre me había besado antes.

Le rodeé el cuello con los brazos y le pasé los dedos por el pelo. Mientras él profundizaba nuestro beso, intenté retroceder para tomar un respiro, pero no me dejó. Me mordió el labio inferior con fuerza, obligándome a abrir los ojos.

No tuvo que decir ni una palabra. Su mirada de ojos negros lo dijo todo. —Este beso lo dirijo yo,

Asentí lentamente, aceptando sus términos, y cerré los ojos una vez más.

Rápidamente volvió a controlar mi lengua con la suya, mordiéndome el labio inferior hasta que me quejé.

Con nuestras bocas aún cerradas, me empujó suavemente contra la puerta de su camión.

Su polla se endureció contra mi estómago, y sentí un repentino y necesitado dolor entre mis muslos.

Oh, Dios mío…

Frotando sus manos por mis lados, susurró contra mis labios. —Mírame.

Sacudí mi cabeza, todavía en trance, el dolor entre mis muslos creciendo con cada segundo, cada toque de sus labios.

—Hinata—, repitió, rozando su mano derecha contra mi espalda. —Mírame…

Le obedecí y le miré fijamente a los ojos.

Manteniendo su mirada fija en la mía, empujó lentamente la tela de mi traje hacia un lado, pasando su dedo por mis bragas de encaje y frotando suavemente su dedo contra mi femineidad.

Mi respiración se hizo más lenta al hincharme bajo su toque, mientras me daba otro beso en la boca.

Las palabras, "Por favor,", estaban en la punta de mi lengua, pero apartó su mano y me dio un último beso que casi me pone de rodillas.

—Ahora—, dijo, retrocediendo mientras me miraba de arriba a abajo, —Muéstrame lo fácil que es alejarse de ese beso…