Manejar bicicleta camino a mi casa fue complicado y doloroso, pero lo logré a pesar que sentía que me desarmaba. Podía sentir costras formándose bajo mi ropa. Cuando me iba miré atrás unos segundos, Tobi quería ir detrás de mí, pero Hidan lo detenía.
Al llegar, mi abuelo me recibió gritándome, preguntando por la sangre y la mugre en mi ropa. Mi hermana estaba llorando, no sé cómo me veía, pero seguramente lo suficientemente mal para que Kurotsuchi llorara. No quise hablar ni dar explicaciones, no quería contar lo sucedido, solo pasé de largo y me encerré en mi habitación para echarme en cama y llorar en privado.
Esa noche no cené. Tenía vergüenza y asco de mí mismo por lo que era, por quién era, por todo lo que tenía que pasar por ser yo.
No quiero ser yo
Daría casi cualquier cosa por ser alguien diferente. Quisiera enamorarme de una mujer, como todos dicen que debo hacer. Quisiera que me gustasen las mismas cosas que a mis compañeros. Quisiera ser normal.
Obito se me vino a la mente. Cómo lo odiaba. Lo odiaba por no haberme dejado morir ahí. Odiaba sus chistes tontos, su manera torpe de andar, su ingenuidad, la increíble expresividad de su rostro a pesar de estar totalmente vendado, su voz profunda que contrastaba con su manera de hablar de niño. Lo odiaba por haberme enamorado.
No era la primera vez que me enamoraba de un hombre, el primero fue Itachi, y a pesar de que era solo un enamoramiento fugaz, este volteó mi mundo. Fue cuando descubrí que no era muy heterosexual que digamos. Capitán del equipo de fútbol juvenil del pueblo, el mejor alumno de la escuela, el amor de todos los profesores, y, en ese entonces, el presidente del curso. Perfecto.
Poco me duró la atracción hacia Don Perfecto. No era más que un señor me-creo-lo-mejor-del-mundo. Además, la belleza se encuentra en la imperfección y en el cambio y progreso constantes. Itachi no era ninguno de esos, además, no sentía que apreciara el arte lo suficiente.
Luego estuvo Sasori, mi primer novio. Negué que me gustaba cerca a un año, pero finalmente, cuando el me confesó sus sentimientos empezamos una relación, la cual duró como dos semanas y terminó porque él era un fanático del control y tenía miedo de que lo dejara. Cuando terminamos sentí un alivio tremendo, hasta sentí que mi arte mejoró ya que ese chico me trataba como si fuera su pupilo más que su pareja.
Tobi era diferente a ambos.
Tobi, en cambio, apreciaba el arte y siempre quería aprender más acerca de este, me gustaba cuando me preguntaba cómo hacer las cosas. Además, él era cambio, progreso y constancia, siempre luchando a pesar de tener todo el cuerpo lastimado y usar vendas en el rostro. Entonces pensé, si él podía salir de esa situación, yo también podía.
Me levanté de la cama y me sequé las lágrimas. Tomé un pequeño espejo que se encontraba encima mi mesita de noche para ver el estado de mi rostro y noté cómo uno de mis ojos se estaba hinchando poco a poco. Genial, lo tendría morado mañana. También mi labio inferior estaba reventado. No quise ver mi cuerpo, me patearon en el piso múltiples veces, seguramente estaba peor, pero tenía que cambiar mi uniforme, el cual estaba con manchas de sangre, huellas de zapatos y olía extraño.
Decidí que lo mejor que podía hacer era bañarme, así que eso hice, evitando verme. Peiné mi flequillo al otro lado, de modo que tapaba mi ojo morado. Una vez que estuve vestido me dirigí a mi habitación, dispuesto a dormir.
Cerré la puerta y me lancé a la cama. Estaba pensando en Tobi y en lo que sentía por él, quería decirle lo que sentía, pero no sabía cómo.
Deidi- La voz de Kurotsuchi me devolvió a la realidad - ¿Puedo pasar?
Ok – Le respondí mientras me sentaba en los pies de mi cama – La puerta está abierta
Mi pequeña hermana tenía una hoja de papel en las manos. Me la entregó, era un dibujo hecho con crayones de ella, el abuelo y yo. Los tres estábamos agarrados de las manos y rodeados de corazones y flores rosados. Era hermoso.
Sé que estás triste y por eso quería hacerte un dibujo para que te sientas mejor -Me dijo con su voz de niña
Está muy bonito, muchas gracias, hn-la abracé suavemente
Sé que a veces no hablas de lo que sientes porque te da vergüenza, pero yo creo que estar triste no es algo para sentirte mal, todos nos ponemos tristes, hasta los perros.
Si, los perros también lloran – Reí un poco
Debes decirles a las personas cómo te sientes para que te ayuden. Incluyendo al hombre guapo -Sonrió con malicia
¿El quién?
El hombre guapo, nuestro vecino
¿Obito? ¿Por qué a él?
¡Sí! Para que venga aquí a la casa y nos enamoremos, y nos casemos cuando nos hagamos mayores
¿No crees que es muy mayor para ti, hn? - Estallé en carcajadas
Tienes razón…creo que es más para ti, hermanito- Levantó las cejas
Creo que has comido mucho azúcar – La empujé suavemente – Ve a dormir, hn.
Le quitas la diversión a las cosas- Hizo puchero y se fue de mi habitación.
Hablar de mis sentimientos. Por primera vez sentía que debía escuchar a mi pequeña hermana.
Al día siguiente revisé mi teléfono tenía un montón de mensajes y notas de voz de mis compañeros preguntándome cómo estaba, qué había pasado, etc. Les respondí a todos que andaba bien, pero le mandé una selfie haciendo muecas al grupo de Whatssenger "Los explosivos" que tenía con Hidan y Kakuzu, sabía que ellos no me tratarían como un niño ni tendrían pena.
Hidan:
"Mira, tu interior y exterior por fin combinan"
Kakuzu:
"Obito te puede dar un tutorial de cómo esconder tu rostro"
Ahora lo que menos deseaba era compasión, y el dúo zombie eran los indicados, por eso eran mis mejores amigos. Les dije de salir con ellos un rato al bosque, pero ambos se habían guardado los deberes para último momento y pasarían la tarde trabajando en ello. Esto último no me agradó mucho ya que me quería verlos a ellos más que a nadie, pero comprendí la situación.
Me pasó por la mente lo que me dijo Kurotsuchi anoche y tomé valor para hablar con mi abuelo. Bajé las escaleras y lo encontré en el comedor devorando una naranja. Me senté en una silla cercana y me armé de valor, y justo cuando iba a abrir la boca él me interrumpió.
Yo era como tú cuando tenía tu edad. Siempre callado, siempre conteniendo mis sentimientos. Está bien que no quieras contarme si te gusta alguien o todos tus secretos, pero déjame ayudarte cuando te pasen cosas como las de ayer, háblame para que lo haga
Sí, abuelo, lo sé…lo siento. Es solo que me avergüenza todo lo que me pasa, hn…
Es normal sentir vergüenza cuando nos suceden cosas malas. Yo sé que muchas de las cosas que te van a pasar probablemente no las haya experimentado yo, pero quiero ayudarte y aconsejarte hasta donde pueda. Soy tu abuelo, puedes confiar en mí.
¿Puedo contarte lo ocurrido ayer?
Si tú lo deseas y si te sientes listo
Le conté al abuelo que me separé un momento de mi grupo de amigos porque luego de estar con tanta gente necesitaba un poco de tiempo a solas. Unos chicos de Eda, no le dije que los conocía, me encontraron y me arrastraron a los vestidores para darme una golpiza, supuestamente por "ser demasiado gay para existir". Traté de defenderme, pero no podía hacer nada contra cuatro tipos corpulentos que me jaloneaban el pelo, pateaban y golpeaban.
Tobi, el chico nuevo, apareció para salvarme- Continué la historia- Pero sabía que esos tipos podían hacerle algo porque él sufrió un accidente que lo dejó mal, te conté. Pero apareció Kakuzu y nos dejaron a todos en paz.
Tobi parece un buen chico – Me respondió el abuelo
Lo es – suspiré – Estoy agradecido con él
Deberías decirle
¿¡Qué cosa!?
Que estás agradecido
Por un momento pensé que se refería a los sentimientos que tenía por él y me asusté ¿Tendría que decirle? No me sentía listo, pero, si no era ahora ¿Cuándo estaría listo?
Esa tarde, luego de almorzar, le pedí al universo una señal, la que sea, para saber qué hacer con mis sentimientos hacia Tobi. Entonces empezó a hacer viento y cayó una fuerte lluvia. Era una tormenta.
Las tormentas son destrucción, pero una destrucción creadora, porque cuando aparecen las plantas crecen más hermosas que nunca. Las tormentas nutren la tierra.
En esos instantes me sentía así, una fuerza destructiva, pero sin la destrucción no puede haber creación. Tenía que destruir aquello que me mantiene callado si quería florecer. No solo porque Tobi me gustaba, sino, en general. No puedo quedarme así si quiero crear, si quiero que el mundo me escuche y vea lo que puedo hacer.
Me coloqué una bandita en la mejilla, tenía un pequeño rasguño que no me gustara que se viera, tomé unas cuantas esculturas explosivas y salí de mi casa con dirección al bosque, llevaba mi chubasquero para no mojarme. Me adentré entre los árboles, arrastrando mis botas para la lluvia en el lodo. Estaba en mi lugar feliz, donde me iba cuando necesitaba estar a solas conmigo mismo.
Exploté algunos pájaros de arcilla, salté en los charcos, recolecté hongos y algunas bayas. Estuve en el bosque hasta las seis de la tarde, cuando empezaba mi seria favorita, así que volví a casa para verla.
Cómo si no fuera suficiente, el capítulo de ese día trataba de la protagonista femenina declarando sus sentimientos al protagonista masculino. Era una fuerte señal, pero se hizo más fuerte cuando a la hora de escuchar música puse mi reproductor en aleatorio y me apareció una canción de Slowdive, la banda favorita de Tobi, llamada Slomo, la cual tenía una letra...adecuada
Give me your love, it's a curious love
Give me your heart, it's a curious thing
Our lady of the shipwreck is
Running thru the storm
Her skirts blown back, hands to the fore
My love and I go
It's a curious woe
Like dreamers at dawn
Awake but not yet
You give me your heart
It's a curious thing
Give me your love
It's a curious love
It burns and it slides
It's a curious ride
Give me your heart, yeah
Give me your heart
My love and I go
It's a curious woe
We're younger than clouds, younger than clouds
It burns and it slides
It's a curious ride
Give me your heart, yeah
Give me your heart
Si esta no era señal suficiente, no sabía cual otra era. Me alisté para salir a pesar de la lluvia, tenía que ir a decirle.
Con dificultad, logré subir a la pendiente llena de barro hacia la casa de Tobi. Tenía el corazón a mil por hora y no sabía qué demonios iba a decirle, ni cómo, solo sabía el cuándo.
Me detuve en porche de su casa, respiré hondo y toqué el timbre. Las rodillas me temblaban, y de repente sentí que me quedaba sin voz. Los segundos antes de que Tobi abriera la puerta me parecieron eternos.
Llevaba una sudadera color negro y unos pantalones azul marino, las vendas de su rostro se encontraban inusualmente sueltas, por lo que pude ver un poco, solo un poco, más de su rostro. Me miraba con su único ojo a la vista lloroso, no podía ver más de su expresión, pero notaba que sentía dolor de tan solo verme. También me dieron ganas de llorar.
- Hey, hola, pasa – se hizo a un lado, invitándome a pasar
- No, hn – Le dije rápidamente, con un nudo en la garganta -Esto será rápido
- Bueno, entonces dime de una vez para que no te resfríes, está lloviendo fuerte.
No supe que decirle, no tenía nada planeado, le dije lo primero que se me vino a la mente.
- Me resultas un sujeto molesto, me irritas y siempre me andas molestando
- Dime algo que no sepa- Casi sentía que volteaba su ojo
- Me gustas – Le dije de manera atropellada
- Ok, eso no sabía
- No te lo digo porque ayer me "salvaste", no lo tomes así, me interesas desde que nos castigaron y ya no podía callarme más.
- Ya... – El pobre parecía desconcertado
- Entonces, espero tu respuesta, cuando quieras... y ya, adiós, hm – Me fui, corriendo, sin más.
Al llegar a casa me volví a encerrar, pero estaba demasiado feliz, como si hubiera sacado algo importante de mi sistema. Estaba gritando por dentro. Era una sensación liberadora, como si hubiera aumentado mi nivel de valentía.
Le envié un mensaje de voz a Hidan, sin poder contener mi emoción le conté todo lo ocurrido. Esperé impaciente su respuesta, y cuando vi que la palomita que indica que leyeron un mensaje tuyo se volvió doble y luego se volvió de color casi salto de la emoción, y peor al ver que me salía que estaba escribiendo.
Hidan:
"Ok, me alegro por que seas valiente, pero ¿¡Tobi!? Nunca me dijiste nada 😒"
Deidara:
"No se lo dije a nadie, ni a mi sombra "
Hidan:
"Yo te hubiera ayudado a conquistar a tu Ken, Barbie😘"
Deidara:
"Leer la Biblia no es un método de conquista legítimo"
Hidan:
"Cállate, no iba a hacer eso"
Deidara:
"Espero no se haya molestado y me deje de hablar"
Hidan:
"Si te hace daño voy a embalsamar a la momia"
Deidara:
"Ja ja"
Hidan:
"En serio"
A continuación, me envió una foto de un muñeco de trapo cubierto de papel higiénico con la descripción de "Tobi". Estuvimos hablando unos minutos más antes de dormir, por primera vez quería que fuera lunes, capaz y me respondía que sí, aunque yo estaba conforme con ser amigos.
A pesar que todo estaba tranquilo últimamente, la tensión del día de hoy y el de ayer me hizo darme cuenta que me hubiese gustado reunirme con todos los del salón para un evento Akatsuki. Manejar bicicleta con ellos me resultaba des estresante. Pero no hubo ninguna reunión en mucho tiempo y me daba algo de pena que se pierdan las buenas costumbres.
Cerré los ojos y no soñé nada, tal vez por la impaciencia de que fuera lunes.
