Disclaimers: Todo lo de Harry Potter es propiedad de JotaKá, y de la Warner Bros, más no mío, solo los utilizo sin intención de obtener remuneración económica.
Esta viñeta es parte del evento anual Drinny-Con 2020 que organiza este año la página de FB Drinny All The Way.
DG
La charla no le estaba agradando para nada así que fingió un poco y se levantó de su asiento como si haber estado sentado por tanto tiempo lo tuviese fastidiado y no la charla que estaban teniendo, normalmente disfrutaría su tiempo con su novia pero ella había estado planeando un viaje a la playa.
La playa era el lugar menos favorito en el mundo para Draco Malfoy, su piel extra blanca solía quedar de un rojo espantoso y ese no era en sí el problema principal sino que al final del día terminaba poniéndose millones de pociones para controlar el ardor tan insoportable en su piel irritada.
Si a eso sumaban el calor extremo y la piel pegajosa era suficiente para que le provocaran arcadas, odiaba el sudor y el mal olor, y la playa garantizaba todo aquello pero su novia pensaba que era lo mejor del mundo, el mar la arena y bronceado natural, a Ginny Weasley era la clase de soñadora y aventurera que podía amar aquello.
—Será maravilloso, ya lo verás –sonrió emocionada, levantándose del sofá y yendo hasta él.
La cercanía de la chica le agradó, era la única clase de calor que le gustaba tener cerca, y lo único pegajoso y sudoroso que no le importaba, pero sabía que ella quería la experiencia completa, salir de fiesta, todo.
—Segura que quieres ir a la playa.
La joven sonrió al ver su cara de tortura, besó la mejilla de su novio y rodeó su cuello, provocando una cara de aceptación de que por muchos pucheros que hiciera, la decisión ya estaba tomada, debió hacer la negativa desde el primer momento en que ella pidió opinión y él contestó su típico "A donde tú quieras, yo no tengo problema". Pues ya lo tenía.
—La playa es uno de mis lugares favoritos ¿por qué no te gusta? –Sonrió.
—Porque no me gusta el calor, el sudor y la piel irritada a menos que todo eso te involucre a ti, desnuda –ella sonrió.
—Quien imaginaría que eres un pervertido.
—Claro, lo dice la chica que sólo usó un listón rojo como diadema el día de mi cumpleaños y llegó a mi oficina así.
—Llegué con un abrigo puesto, no llegué desnuda –aclaró.
—Claro, en cuento cerraste la puerta el abrigo se desapareció.
—Te gustó el regalo ¿o no?
—Ya te lo dije, eres lo único caliente que me gusta.
Dicho eso la joven comenzó a comenzar su persuasión para que él dejara aquel berrinche y aceptara el hecho de que irían a la playa para sus vacaciones.
—Eres buena negociando –sonrió.
—Lo sé, aprendí de los mejores.
—Pensé que lo aprendiste de mí –besó su cuello.
—No eres mejor negociando que los gemelos, cariño –sonrió.
—Eso es lo que tú crees, y lo que te he dejado creer durante este tiempo, la verdad es otra –sonrió divertido.
—Bueno, en serio, solo me has mostrado tus habilidades en otras cosas, y sí, eres excelente, pero negociando, lo dudaré.
—Bien, entonces, si te lo demuestro ¿olvidarás la playa como destino de vacaciones?
—Sí –se alejó divertida.
