Advertencias: SasuHina lento, no espero que la historia tenga un avance rápido, longfic, a.u.

Ningún personaje dentro de la historia me pertenece.

Shooting Star.


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Por la mañana un escalofrío había recorrido su espalda sin saber qué hora era se sentó y abrió los ojos observando en silencio un punto fijo frente a su futón, estaba sudando, sus pequeños mechones negros se pegaban a su frente, alzó su mano y la llevó su frente, tocando las pequeñas gotas de sudor que se mantenían ahí, se quedó quieto y bajo su mano a su cuello deteniéndose ahí, sintió la presión de la misma forma en que la había sentido durante su sueño, su respiración se había normalizado pero no los escalofríos, sentía sus manos temblar y solo espero a que la sensación del miedo se fueran.

No era consciente de cuando los rayos del sol comenzaron a entrar por su ventana, rozando la manta que le cubría y la puerta se abrió, dejando que viera la imagen de su madre con un delantal atado a la cintura, con una sonrisa que desapareció un poco con preocupación al verle ahí sentado, la vio arrodillarse a su lado y tomar su rostro entre sus dos manos: — Sasuke, cielo ¿estás bien?

Paso sus manos por su cara, tocando su frente buscando algún indicio de fiebre que al no encontrar le siguió preguntando y al no tener respuesta su mirada se mostró más preocupada así que le abrazó en silencio, como si supiera que tuvo una pesadilla. Una mala pesadilla.

Tras un rato su madre salió y el volvió a acostarse quedándose dormido hasta que el sol le dio en la cara y se puso de pie, caminando en silencio tras acomodar su cabello hasta ver a su madre en la cocina con su padre ya sentado ahí leyendo informes del clan.

Buenos días cielo, siéntate es hora de desayunar — le saludo su madre y con un asentimiento somnoliento se sentó, su padre le miró y siguió leyendo en silencio.

Espero unos minutos y su madre dejó un tazón con sopa frente suyo para luego dar el de su padre y sentarse a comer en silencio hasta que mencionó a su hermano y como reflejo levantó la mirada: — Itachi regresa esta tarde de su misión

¡oh! Me alegra tanto, lleva días en esa misión — continuó su madre sonriente y el tan solo se mantuvo en silencio, feliz pero nervioso sin saber si es que era correcto emocionarse por la llegada de su hermano frente a su padre. — Sasuke, ¿te sientes bien? — su madre extendió su mano por sobre la mesa y la tomo, le sonrió y el asintió, comenzando a comer.

Por la tarde su padre se había ido a una reunión con jefes del clan y su madre había salido a comprar lo suficiente para la cena a sabiendas de que su primo Shisui llegaría con Itachi de la misión y muy posiblemente se quedara a cenar ahí como solía hacerlo.

Entonces él se quedó sentado en el patio, moviendo sus piernas mientras observaba como el sol que por la mañana había tocado su rostro ahora desaparecía poco a poco dejándole, se sentía perdido, como si estuviera soñando que estaba ahí tranquilamente esperando la llegada de su madre para preparar la cena acompañada de su padre y más tarde de su primo y hermano, en ese momento recordó la pesadilla que le había despertado por la mañana, una fría sensación que subía por sus brazos y le prohibía moverse, no sabía lo que era ese líquido rojizo que cubría sus dedos ni porque estaba en medio de las calles sollozando mientras sus ojos ardían.

Cuando había despertado la sensación permanecía y el ver a su madre le calmo, pero no pudo decirle nada y solo volvió a dormir, desde ese momento se sentía intranquilo, había dejado de balancear sus piernas y ahora solo yacía sobre la madera del pórtico hasta que un leve tintineo proveniente de la puerta del jardín indicaba que alguien había llegado.

Con prisas se sentó, disimulando que no había estado hace tan solo segundos acostado viendo el cielo en silencio pensando sobre sus pesadillas. — Sasuke ¿Qué estás haciendo? — escuchó a su hermano decir, de pie frente a los arbustos sosteniendo lo que parecía ser una bolsa en su mano izquierda y en su espalda una mochila. Estaba de regreso su hermano. De forma natural una sonrisa surco en su rostro y se apresuró a la puerta para recibirle entusiasmado, dejando en un segundo plano sus ideas, Itachi se mostró feliz de ver a su hermano llegar a su lado preguntando como le había ido cual niño pequeño y es que aún es un niño se dijo a si, estaba cansado y tenso por la nueva situación entre su clan y la aldea, pero aquello no era algo que le diría a su hermano.

Sentado en el descanso de la entrada comenzó a quitarse lo que traía encima y con Sasuke a su lado extendió su mano hasta tocar con sus dedos índice y medio su frente. — Tenemos todo el día para hablar de ello Sasuke, habla con calma.

Ambos comenzaron a caminar mientras conversaban de la misión, una conversación común de cada vez que Itachi volvía de alguna misión. Más tarde llegó su madre junto a su padre, ambos conversando mientras pasaban por la puerta con bolsas con alimentos en sus manos, pronto la cena estaba en el horno y sus padres se unieron a la conversación, entre monosílabos de su hermano respondiendo a preguntas que siendo un niño Sasuke no entendió y no le pareció algo a destacar y tras la cena aquellas preguntas siguieron.

Por lo que una vez su plato se encontró limpio salió hacia el pórtico, en silencio se sentó y observó el cielo, había visto siempre el cielo y las estrellas le generaban interés, su hermano solía decirle que había misiones, cuando era más joven, que estando con complicaciones había tenido que guiarse viendo las estrellas.

En su momento Sasuke se maravilló por sus palabras y siempre que podía o quería mantenerse en calma mientras su padre hablaba con su hermano tras una misión, salía y observaba las estrellas.

No supo cuándo es que su hermano salió y se sentó a su lado con un suspiro cansado. – Madre me dijo que por la mañana te veías mal, ¿estás bien?

Asintió y volvieron a quedarse en silencio hasta que el mayor tranquilamente comenzó a hablarle acerca de una historia que había escuchado de paso en algún pueblo:

Las estrellas fugaces aparecen pocas veces durante la vida de una persona o al menos fue eso lo que dijo aquella mujer en el pueblo, decía que cuando no aparecen cuando eres feliz porque no hay nada más que te puedan dar, entonces esperan y cuando tu corazón está en un punto donde el dolor es algo que no puedes soportar, una aparece en el cielo y si tienes algún deseo que anheles con todo tu corazón se cumplirá.

El menor le miró con atención tras terminar de contar su historia y el mayor acaricio su cabeza con suavidad sonriéndole con calma. — ¿Has visto alguna estrella, hermano?

A veces quisiera ver una, tonto hermano menor.

¿podré pedir un deseo cuando la vea? ¿cualquier tipo de deseo? — tras una ligera sonrisa por parte del mayor golpeo su frente con la menor fuerza posible.

Las veras cuando lo necesites Sasuke así que no te preocupes ni preocupes a madre, no hay nada por lo que debas despertar en las mañanas al borde del llanto, siempre te cuidare, tonto hermano.

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Palabras: 1,243 sin contar las notas del inicio.

¡Gracias!