Saludos a todos, feliz navidad y prospero año nuevo atrasado. Ya han llegado mis vacaciones, por lo que debería tener más tiempo para escribir. Pero lamentáblemente, este verano coincide con mi práctica profesional. En donde tendre que trabajar a tiempo completo el verano entero salvo los fin de semana hasta marzo. Por lo que pido disculpas de antemano si este verano no publico tantos capítulos como en años anteriores. Pero aún así, trataré dehacer el mayor esfuerzo posible.


Pelea de Gallos

25 de Septiembre

—Y bien Hansen ¿Qué es lo que me has conseguido al respecto? —preguntó Su Majestad, el Rey Albert del Reino Espejismo al general Hansen de las Fuerzas Armadas de su nación. En donde los dos se encontraban en el despacho privado del rey en su palacio.

—Su majestad, tengo aquí mismo los resultados preliminares. En donde se realizaron pruebas tanto a los soldados como a los civiles que los acompañaron en las expediciones de búsqueda y rescate de supervivientes. Y también a ciudadanos de nuestro reino —respondió el general mientras depositaba sobre el escritorio una serie de carpetas con documentos e informes—. Los cuales empiezan a aclarar de a poco lo que ocurrió en esta supuesta "remoción de limitadores humanos".

—Lo escucho general.

—Muy bien... —prosiguió Hansen mientras abría y leía uno de los archivos. —Los resultados de los análisis médicos muestran que gran parte de los integrantes que participaron en las expediciones de búsqueda y rescate, tanto militares como civiles, mostraron capacidades físicas y cognitivas incrementadas muchas más veces de lo normal. Estas incluyen características tales como fuerza, resistencia, velocidad, coordinación, etc. En donde también se detectó un incremento en la actividad neuronal, especialmente en las áreas mencionadas anteriormente, incluidas la de los cinco sentidos básicos. En resumen, muchos de estos cambios recuerdan en gran medida a los de la remoción de los limitadores de los pokemón.

—Y estos cambios... ¿Han afectado a todos de la misma forma? —preguntó el rey intrigado. —Debo admitir que últimamente me siento con mucha mayor vitalidad que antes, pero que además de oír, ver y sentir mucho mejor que antes, no me siento particularmente más fuerte o veloz...

—Por lo visto no su majestad. El motivo sigue siendo un misterio, pero se tienen algunas teorías al respecto. Se cree que a diferencia de los pokemón, esta remoción de los limitadores ha sido selectiva, por decirlo de alguna manera.

—¿A qué se refiere con "selectiva"?

—Me explico. Por ejemplo, todos los soldados que participaron en la última expedición militar mostraron un enorme incremento en sus habilidades de combate. Muchos de los cuales presentan ahora un nivel que es comparable o incluso superior al de nuestros comandos y fuerzas especiales. Mientras que los soldados que se quedaron en el reino igual presentaron un incremento, pero no al mismo nivel que los que salieron afuera. En el caso de los civiles, todos los que se vieron obligados a combatir junto a nuestros soldados presentaron un súbito aumento en su habilidad para manejar armas de fuego y luchar, pero nunca al mismo nivel que nuestros soldados.

—O sea... ¿Me está diciendo que estas mejoras afectaron selectivamente a las personas de acuerdo a su nivel de entrenamiento y a las necesidades que experimentaban en el momento? —trató de adivinar el rey.

—Correcto, eso es lo que parece ser actualmente. Todos los sujetos analizados mostraron un incremento en sus capacidades tanto físicas como mentales de acuerdo a la situación en la cual se encontraban, talentos, habilidades, entrenamiento, etc. Las variables son muchas. Por ejemplo, la mayor parte de nuestros civiles en el reino no mostraron un incremento en sus habilidades de combate a diferencia de los soldados o los supervivientes que los acompañaban. Pero en su lugar la capacidad productiva y el rendimiento laboral de estos en sus respectivos trabajos si lo hizo de forma significativa.

Esto le hizo recordar una frase en latín al rey.

—"Suum cuique", "a cada uno lo suyo".

—Esa podría ser una buena forma de describirlo, su majestad. Incluso entre los civiles que acompañaron a las expediciones mostraron grandes variaciones en sus cambios de acuerdo a quienes eran, si combatieron o no, o incluso el estado emocional en el que se encontraban. Por lo que nuestros médicos y psicólogos proponen que debe de haber importante factor psicológico en la forma que se manifestaron los cambios.

—Y bien ¿Qué se sabe al respecto de las personas que ahora pueden hablar con los pokemón?

—Lamentablemente, eso sigue siendo un misterio todavía sin una explicación clara. Lo único que se sabe es que sólo los entrenadores o las personas que poseen y presentan un lazo emocional con sus pokemón pueden entenderlos. No solamente los suyos, sino que todo el resto tanto salvajes como de otros entrenadores.

—Entiendo... ¿Algo más, general?

—Esto, si... hay una última cosa... Que a primera vista puede parecer poco relevante pero ha vuelto loco a nuestros científicos.

—¿Qué cosa?

—¿Usted conoce acerca de bayas, su majestad? Que aparte de servir de alimento, muchos entrenadores pokemón las utilizan en sus combates por sus propiedades beneficiosas.

—Si... algo he oído...

—Pues bien, muchas de sus propiedades se manifiestan sólo en los pokemón. Ya que solamente ellos presentan las enzimas y demás procesos metabólicos necesarios para aprovechar todos sus componentes. El caso es que han aparecido últimamente reportes de personas que han ingerido bayas, y que estas han empezado a manifestar los efectos que sólo se veían anteriormente en los pokemón...

—¡¿Me está diciendo General que estos cambios no sólo están afectado nuestros cuerpos, sino que también están alterado nuestra propia bioquímica?!

—Por eso su majestad, es que se encuentran tan consternados. Las implicaciones de esto son muy amplias y abren muchos misterios acerca de nuestros propios cuerpos. Ya que nuestros científicos no saben si estos cambios se deben mutaciones genéticas causadas por la remoción de estos "limitadores humanos", expresión de genes reprimidos, epigenética modificada, etc. Lo único que se puede asegurar alteza, es que si esta crisis llega a pasar, habrán muchas publicaciones y discusiones al respecto en la comunidad científica. Eso es todo.

—Muchas gracias General, puede retirarse entonces.

El general Hansen procedió a recoger los documentos que había traído, se despidió de su rey con una reverencia y procedió a salir del despacho. El rey Albert giró su silla y procedió a mirar a través del ventanal atrás suyo que le permitía contemplar su reino.

¡Pero por Arceus! ¿Qué nos está ocurriendo? Sea quien sea que haya causado estos cambios, debe de ser un amigo o un aliado ya que claramente esto nos beneficia... ¿Pero quién podrá ser? Lo único claro es que necesitaremos de estos y de toda la ayuda posible si es que queremos sobrevivir... —pensó.


—¿Qué más puedo decir? ¡Felicidades a los dos por finalmente dejar sus diferencias atrás y reconciliarse! —felicitó Nick a Arthur y a Claudia.

Los tres se encontraban sentados en la misma fuente de soda junto al parque en la cual Nick y Claudia solían reunirse tras haber llegado al Reino Espejismo.

—Bueno, ya era hora ¿No? —contestó Arthur—. Al final eso ocurrió hace tanto tiempo que ya no valía la pena seguir. Además de que al fin pudimos aclarar los detalles que no conocíamos los dos, y de todas formas, el mérito se lo merece Claudia ya que ella fue la que decidió tomar la iniciativa. Porque la verdad, no estoy seguro si yo hubiese sido capaz de hacerlo.

Claudia se sintió un tanto abochornada ante el halago.

—¡Vamos, que tampoco es para tanto! Ya que de todas maneras, fui yo la responsable de haber ocasionado todo eso y era mi responsabilidad.

—Aún así, fue muy valiente de tu parte. Siempre he considerado que tú has sido la más valiente y fuerte de los tres, incluso más que Andrés. —aseguró Arthur.

—¡Oh, vamos Arthur! No es para tanto... —respondió ella aún más avergonzada.

—Aunque es una lástima que Andrés todavía no quiera hablar ¿No? Para que así los tres puedan volver a ser los viejos amigos de antes. —Añadió Nick.

—Sí... —contestó Claudia suspirando algo deprimida— Aunque entiendo si no quisiera hacerlo...

—Tranquila Claudia —respondió Arthur tratando de animarla—. Al final tarde o temprano tendrá que reconocer y aceptar que he decidido ya no seguir guardándote rencor, y que ya no vale la pena seguir estando enojado.

—Eso espero... —respondió ella dirigiendo su mirada lánguida en dirección al parque que tenían al lado. —Un momento... parece que está sucediendo algo en el parque. —mencionó intrigada.

—¿Qué cosa? —Preguntó Nick mientras miraba al parque también.

Nick pudo notar que se estaba formando un círculo tanto de personas como de algunos pokemón alrededor de dos figuras. Las cuales haciendo un poco más de esfuerzo, pudo ver que eras dos Blaziken.

—Un momento... ¿No son esos dos Bruce y Rose? Parece que se están mirando hostilmente...

—¡¿Qué?! —exclamó ella.

—¡Vamos Claudia, debemos saber lo que les pasa! —Insistió Arthur preocupado mientras se levantaba de la mesa y comenzaba a correr en dirección al parque.

—¡Espera que ya voy! —respondió Claudia mientras se levantaba y lo seguiía.

Los dos corrieron hacia el parque y se acercaron al grupo de gente formada alrededor de sus Blaziken, viendo ambos a varias caras conocidas en el proceso.

—¡¿Que está ocurriendo aquí?! —Preguntó Arthur en dirección a Max que estaba junto con Jirachi y sus demás pokemón, además de Brendan, Jennifer, Alyssa y su hermano Thatcher.

—No lo sabemos... —respondió Max—. Todo andaba bien hasta que los dos empezaron a mirarse seriamente, se acercaron y empezaron a discutir...

—¿Discutir de qué? —preguntó Claudia.

—¿Acaso vas a seguir llamándome polluelo? —preguntó Bruce serio y molesto a Rose.

—¿Y por qué no debería seguir haciéndolo? Si es la pura verdad. —respondió la hembra Blaziken con los brazos cruzados confiada y segura—. Comparado conmigo, tú no eres más que un polluelo recién salido del cascarón.

Bruce se puso firme y adoptó una pose de combate.

—¡Retráctate ahora mismo de eso o conocerás mis puños, Rose! ¡Ya he esperado demasiado tiempo y es hora que tengamos nuestro combate!

—¡Hey, hey! ¡Aguarden un momento los dos! ¡¿Qué demonios está pasando aquí?! —Exigió saber Claudia.

—¡Detente Bruce! ¡¿Qué te pasa?! ¡Nunca antes te había visto comportarte de esa manera?! —exigió saber Arthur también.

Bruce miró con el rabillo del ojo a Arthur antes de seguir observando firmemente a Rose.

—Desde que nos conocimos, Rose se la ha pasado tratándome de manera irrespetuosa llamándome polluelo. Y entonces, a partir de ese momento, he estado buscando la oportunidad de demostrarle lo equivocada que está ¡Y ahora ese momento ha llegado! —contestó determinado.

—¡Un momento! ¡¿Toda esta pelea es nada más porque ella te dice polluelo?! —preguntó Arthur incrédulo.

—¡Rose! ¡¿Es verdad lo que él dice?! ¡¿Por qué no me has dicho nada de esto hasta ahora?!

—¡Por supuesto que es cierto! ¿Y sobre por qué no he dicho nada? Porque simplemente es un problema entre los dos y nada de lo que deberías preocuparte, Claudia —contestó ella adoptando una posición de combate también—. Es más, me he asegurado de ir aplazando nuestro combate hasta que todos estuviesen a salvo aquí en el Reino Espejismo. Cuando nuestra ayuda no fuese tan necesaria a pesar de la insistencia de este polluelo tan impaciente. Pero la verdad, ahora que lo pienso... Hace tiempo que tenía ganas de tener un combate serio y poner en su lugar a otro Blaziken... —musitó ella relamiéndose.

La situación parecía ponerse cada vez más seria y los dos Blaziken parecían estar a punto de comenzar a pelear en medio del parque lleno de gente y otros pokemón asustados que no tenían nada que ver con lo que pasaba.

—¡¿Alguien sabe lo que pasa?! ¡Rápido antes que terminen haciéndole daño a alguien! —imploró Arthur desesperado.

—¡Arthur, creo saber lo que les pasa! —respondió Brendan —¡Alguna vez oí decir a mi padre que los Blaziken son criaturas sociales muy competitivas! ¡En donde viven en manadas y suelen pelear entre ellos para establecer jerarquías y relaciones de dominancia! ¡Quizás los dos desean pelear en el fondo para poder establecer quién manda sobre el otro!

Tras oír esto, Nick tuvo una idea y dio un paso hacia adelante, avanzando hacia los dos Blaziken e interponiéndose entre los dos con los brazos y manos extendidas hacia ellos.

—¡Haber, haber! ¡Un momento los dos! ¡No pueden simplemente ponerse a pelear aquí! ¡Esto ya no es como en los viejos tiempos en donde los pokemón podían pelear en cualquier parte! ¡Si lo hacen, harán un tremendo alboroto, asustaran a todo el mundo, alguien podría salir herido, la policía podría llegar a tratar de detenerlos o incluso algo peor! ¡Es más, hasta incluso podrían llegar expulsarnos del reino! ¿O acaso a alguno de ustedes le gustaría que le sucediese aquello a Arthur o a Claudia? ¡Así que cálmense los dos y escúchenme!

Los dos Blaziken continuaron mirándose fijamente sin mover ningún solo músculo, habiendo una tensión en el aire tan densa entre los dos que hasta parecía poder observarse a simple vista. Hasta que finalmente, los dos desistieron y relajaron sus posturas.

Arthur, Claudia y los demás suspiraron aliviados.

—Muy bien... así está mucho mejor... —Expresó Nick bajando las brazos— ¡Ahora escuchen! ¡Quizás esto es muy importante para los dos y posiblemente seguirán buscando una oportunidad para combatir aún en contra de nuestra opinión! ¡Así que propongo que ustedes puedan luchar, pero en algún lugar en donde no puedan hacerle daño a nadie ni causar un revuelo!

—¡¿Qué?! —contestaron todos al unísono.

—¡Nick! ¡¿Estás hablando en serio?! — preguntó Claudia

—¡Arthur! ¿Conoces algún sitio en donde puedan pelear tranquilos los dos? —preguntó Nick.

—Este... bueno... Conozco un sitio el cual Batuo y yo planeábamos utilizar cuando continuáramos con mi entrenamiento que está lejos de la ciudad... Pero Nick... ¿En verdad crees que es inteligente hacer esto? Los limitadores ya no están, y podrían fácilmente hacerse daño o incluso matarse...

—¿Matarnos? —preguntó Rose soltando un bufido— A mi no me interesa que el polluelo muera, tan solo deseo poner en su lugar.

—Lo mismo digo, tan solo quiero demostrarle que simplemente no puede estar faltándome el respeto. —contestó Bruce.

Arthur y Claudia se miraron indecisos.

—¡Escuchen! —dijo Nick acercándose a ambos— Entiendo que a ustedes no les guste esta idea, a mí tampoco me gusta... ¡Pero si Brendan tiene razón, sus instintos los obligarán a luchar hasta que el deseo de establecer dominancia sea satisfecho! ¡Lo sé por mi tiempo con el Profesor Elm en Johto! Así que lo que sugiero es dejarlos pelear, asegurarnos de que ninguno de los dos se hagan demasiado daño en el proceso y terminar de inmediato con este asuntos ¿Me siguen?

Los dos bajaron la mirada pensativos.

—Si no hay otra opción... —musitó Arthur.

—Entonces no queda más que hacerlo. —contestó Claudia asintiendo.

—Bien, ahora Arthur ¿En donde decías que estaba aquel sitio que mencionabas?


Momentos más tarde, todos se encontraban en un prado cercano a un bosque alejado de la ciudad y del palacio del Reino Espejismo. En medio de este, se encontraban Bruce y Rose, y lejos a una distancia segura se encontraba el resto.

—¿Seguro que desean estar aquí? Esto podría tornarse peligroso... —Preguntó Arthur.

—¡Yo quiero quedarme a ver, Arthur! —respondió Thatcher— ¡Desde hace mucho tiempo que quería ver un combate entre un pokemón tuyo y el de otro entrenador! ¡Y ante cualquier problema, Minum y Plusle me pueden proteger a mí y a mi hermana.

Entonces los dos pequeños pokemón asintieron de acuerdo.

—¡Por supuesto! —dijeron ambos pokemón eléctricos.

—¡Pienso lo mismo que Thatcher, Arthur! —contestó Max— ¡Prometo no meterme en problemas, y que de todas formas Gardevoir, Gallade y mis otros pokemón pueden ayudarnos en caso de que algo salga mal!

—Y tú Alyssa... ¿Segura que quieres estar aquí? — le preguntó Arthur preocupado por ella.

—Si mi hermano quiere quedarse aquí, no puedo simplemente dejarlo solo. Además, tengo a mi Magnemite conmigo ante cualquier cosa —le aseguró ella.

—¿Jennifer?

—Creo que mientras esté con Brendan sus pokemón y mi Chansey, estaré a salvo. No te preocupes por mí Arthur.

—¿Así que te quieres quedar a mirar, eh Brendan? —preguntó Arthur finalmente.

—Sí, la verdad es que tengo curiosidad de ver de nuevo a Bruce en un combate pokemón. Tu sabes, Nick y yo lo conocemos desde incluso antes que fuera un Blaziken cuando te acompañamos.

—Bueno, entonces ¿Como se supone que va a ser la cosa? ¿Van a pelear ellos dos solos o les vamos a dar órdenes como lo hacíamos en los viejos tiempos? —preguntó Claudia.

—¡Nada de órdenes, Claudia! ¡Esto es algo exclusivamente entre los dos! —exclamó Rose a la distancia.

—¡Así es, de solo los dos y nadie más! —confirmó Bruce.

Nick dio otro paso al frente, juntó las manos en su boca y gritó hacia los dos.

—¡Tan solo les pido que no utilicen ningún ataque peligroso como fuego, o cualquier otro que le pueda hacer un daño irreparable al Reino Espejismo! ¡No podemos permitirnos meternos en un problema con las autoridades!

—¡Descuiden, nos asegurarnos de no hacerlo! — aseguró Bruce.

—¡No es problema, no necesito fuego ni nada demasiado pintoresco como para vencerte! — aseguró Rose.

—Esto en definitiva se va a poner interesante... —musitó Nick en voz baja, admitiendo también su interés por el combate.

Hubo entonces un silencio que duró varios segundos, en el cual solo el murmullo del viento se podía oír en el ambiente.

—¡¿Estás listo polluelo?! ¡Atrápame si puedes! — exclamó Rose poniéndose en posición de combate.

—¡Vas a aprender a no llamarme más polluelo! —respondió cabreado Bruce mientras comenzaba a correr hacia ella, daba un gran salto y caía encima de ella con una patada voladora.

Rose, con presteza, dio un salto hacia atrás e hizo que la patada de Bruce terminara haciendo solamente un agujero en el suelo. Entonces de inmediato, Bruce comenzó a arrojar una serie de puñetazos en dirección a ella, los cuales Rose comenzó a bloquear sucesivamente. Finalmente, Bruce intentó a golpear a Rose con un fuerte derechazo, pero a último momento Rose se agachó y evadió el golpe. Dejando a Bruce con el brazo extendido y con la guardia completamente abierta. Aprovechando la oportunidad, Rose preparó su puño y golpeó a Bruce con gran fuerza. Lanzándolo a volar lejos hacia atrás y haciendo que cayera al suelo.

—Ella es fuerte en verdad... eso no cabe duda... —musitó Arthur.

—¡Haber Arthur, quiero dejarte clara una cosa! —comenzó a jactarse Claudia sonriente y orgullosa de Rose— Puede ser que hayamos hecho las paces... ¡Pero no creas que por eso voy a dejar de apoyar a Rose para que venza a Bruce! ¡Vamos Rose, tú puedes ganarle! ¡Patéale el trasero a ese otro Blaziken!

Arthur le asintió con una sonrisa.

—Y yo no esperaría menos de ti, Claudia. Al final, que gane el más fuerte nada más.

—Yo pude ver a Rose pelear en un combate pokemón antes de la remoción de los limitadores. Por lo que puedo atestiguar que ella es sumamente fuerte. Y tiene sentido: ella tiene mucho más años de experiencia que Bruce por haber comenzado a viajar y a combatir con Claudia desde que ella comenzó su viaje pokemón hace siete años atrás. Mientras que Bruce con suerte tiene un par de meses siendo un Blaziken —le comentó Nick a Brendan mientras este último asentía, los cuales se encontraban uno junto al otro próximos a Claudia y a Arthur.

—Así es —contestó Brendan.

Bruce se levantó rápidamente del suelo, agarró impulso y corrió hacia Rose. Trató de golpearla de nuevo, pero otra vez ella esquivó el golpe con un movimiento hacia un costado e intentó hacer que él cayera al suelo golpeando sus piernas con Puntapíe. Bruce prediciendo la jugada, dio un salto mortal hacia arriba esquivándola. Y aprovechando la situación, utilizó su inercia para caer con una patada que pilló a Rose demasiada distraída como para poder evadir, golpeó su cuerpo con éxito e hizo que retrocediera varios pasos. Entonces Bruce prosiguió con una patada que la golpeó de lleno y arrojó hacia atrás.

—Vaya vaya... así que el polluelo puede defenderse también... —musitó ella tras recuperarse del cuerpo

—Estoy más lleno de sorpresas de lo que puedas imaginar... le contestó de vuelta.

—¡Fue tan sólo un golpe de suerte Rose! ¡No le hagas caso! —respondió Claudia ante una mirada y sonrisa furtiva proveniente de Arthur.

La pelea continuó. A pesar de que Bruce hacia todo lo posible con las limitaciones impuestas al combate, claramente Rose era la más capaz de encestar más golpeas y ataques en él que los que podía hacer Bruce en ella. En donde con cada minuto que pasaba, parecía cada vez más evidente que la ventaja estaba con ella.

Se nota que la edad y la experiencia hacen que Rose parezca ser mucho más fuerte que Bruce. Si esto sigue así, dudo mucho que pueda ganarle—pensaba Max viendo el combate—. Pero a pesar de la situación en la que se encuentra, Arthur no parece estar tan preocupado de lo que estaría yo en su lugar... —se preguntó extrañado.

Efectivamente, mientras Claudia se encontraba gritando y animando a Rose, Arthur se encontraba nada más con los brazos cruzados observando el combate en silencio. En donde por su mirada, parecía estar sumido en sus pensamientos analizando cada detalle de él.

¿Por qué Arthur parece estar tan tranquilo?... ¿Acaso tiene algo en mente que nosotros no sabemos?

Mirando a los demás, Max pudo confirmar que tanto Brendan como Nick sonreían levemente y parecían estar algo ansiosos. Como si estuvieses aguardando expectantes a que algo ocurriese.

—¡Vamos Bruce, tu puedes derrotarla también! ¡No te rindas! —exclamó Thatcher siendo el único otro que vociferaba a favor del Blaziken de Arthur.

—¡Ja, no digas tonterías Thatcher!le contestó Claudia confianzuda ¡Mi Rose es mucho más fuerte y experimentada que Bruce en incontables combates más que él! ¡Es imposible que pueda vencerla!

—Yo que tú Claudia, no estaría tan confiado. —respondió Nick.

—¿Eh?

—Así es. Puede ser que no lo parezca, pero el verdadero combate aún no ha comenzado —añadió Brendan.

—¿Pero de qué están hablando chicos? ¿Acaso no pueden ver como Rose lo está destrozando? —preguntó Claudia extrañada señalando al combate. En donde podía verse a Bruce siendo arrojado por los aires de nuevos por una patada de Rose estrellándose contra un árbol.

—Puede ser que Rose tenga fuerza, edad y experiencia. Eso no lo dudo, Claudia. Pero hay algo que Bruce tiene a pesar de su juventud que Rose no y que le da una ventaja importante —prosiguió Nick.

—¿El qué?

Los dos se miraron, asintieron y contestaron al unísono.

—Arthur.

Antes de que ella pudiese preguntarles a qué se referían, Claudia se fijó en Arthur y pudo ver que él se encontraba mirando fijamente a Bruce. El cual también, le devolvió la mirada en cunclillas tras recuperarse del último ataque de Rose como si estuviese esperando alguna clase de indicación proveniente de él.

¿Pero qué están haciendo? —se preguntaron tanto Claudia como Rose.

Entonces Arthur le asintió de regreso.

—Está bien Bruce, te autorizo a usarlo.

—¿Autorizar?... —se preguntó Claudia.

¿Autorizar qué? —pensó Max con curiosidad.

—Ahora la verdadera fiesta está por comenzar... —informó Nick sonriendo junto a Brendan.

Bruce asintió de regreso y procedió a ponerse de pie. Pero esta vez, en lugar de asumir la típica postura de combate que suelen utilizar los Blaziken. Esta vez utilizó una que era completamente distinta.

—¿Cambió su postura?... —musitó Rose.

Entonces Bruce extendiendo su mano y dedos hacia ella y los movió hacia él. Invitándola y provocándola a acercarse a él.

¡No importa, como está él de cansado, estoy segura que no durará mucho más! —Resolvió a responder en sus pensamientos mientras descartaba sus dudas y volvía a correr hacia él para atacarlo.

Pero a último momento antes de poder golpearlo, Bruce se movió y sorpresivamente tomó de su brazo, inmovilizándolo completamente.

¿Qué?...

Pero antes de poder reaccionar, Bruce giró sobre su propio cuerpo, la hizo girar a ella también y en el momento de mayor inercia la golpeó con una patada y la soltó, haciéndola volar y caer al suelo con violencia.

—Pero... ¿Qué demonios fue eso? —se preguntó Rose extrañada mientras se recuperaba y volvía a levantarse.

—¡Guau, eso fue espectacular! —exclamó Thatcher sorprendido.

—¿Qué?... ¿Qué ha pasado?... Bruce ahora luce completamente diferente —se preguntó Claudia.

¿Acaso era esto lo que estaban esperando Nick y Brendan? —se preguntó también Max mirándolo a los dos.

Rose terminó de levantarse y se fijó en Bruce. El cual podía ver en su mirada una voluntad y determinación que no había visto antes. El de nuevo se quedó quieta en su nueva pose, invitándola a atacar otra vez.

—¡No crees que te lo dejaré tan fácil, polluelo! —contestó ella enardecida mientras volvía a la ofensiva.

Esta vez, Bruce comenzó a rechazar los ataques de Rose con facilidad. Y a su vez, la atacaba con movimientos que nunca antes había visto realizar en otro Blaziken que difícilmente podía rechazar. Los cuales combinaban una mezcla perfecta entre fuerza, velocidad, habilidad y destreza que comenzaban a hacer añicos a Rose.

—¡¿Qué es lo que está haciendo Bruce?! ¡Nunca antes había visto a un Blaziken pelear así antes! —afirmó Claudia.

Pero entonces, Claudia pudo observar que había algo en los movimientos de Bruce que se le hacían familiares. Ella trataba de recordar en donde los había visto, cuando de pronto, pudo entonces recordar que había visto a Arthur utilizar algo semejantes cuando lo había visto luchar en la expedición militar del Reino Espejismo.

—Un momento... ¡¿Bruce está utilizando artes marciales?!

—Así que por fin te das cuenta, Claudia —le confirmó Arthur mientras adoptaba la misma pose de combate que Bruce—. Desde el principio, a pesar de que tengo a otros pokemón, decidí que Bruce sería mi compañero como futuro Guardián deAura. Un puesto al cual se le puede otorgar a uno solo, y el cual recibiría el mismo entrenamiento de monje que yo. Desde que Bruce evolucionó a un Combusken y hasta poco antes de la Conferencia Colosalia, he estado instruyéndolo en las artes marciales y estilos de lucha que me enseñó mi sifu en preparación para ese día.

Mientras decía estas cosas, Arthur comenzó a atacar a un objetivo invisible en el aire delante de él. Replicando exactamente los mismos golpes, saltos y patadas que realizaba Bruce en Rose.

—Es usual que entrenadores artistas marciales entrenen a sus pokemón en sus mismas artes—continuó Arthur mientras seguía imitando los movimientos de Bruce—. Pero entonces me di cuenta que mayoría de los oponentes a los que me enfrentaban eran muchas veces niños de diez años de edad que con suerte sabían hacer un par de cosas por sí mismos. Menos aún enseñarles artes marciales a sus pokemón. Por lo que decidí que sería muy injusto con ellos si Bruce utilizaba todo su poder en ellos de inmediato, y que solamente los utilizaría contra enemigos fuertes que justificaran su uso.

—Entonces... ¿Bruce se estaba limitando su poder contra Rose todo este rato? —preguntó Claudia incrédula.

—Así es —corroboró Nick—. A lo mejor Rose es mayor y más experimentada, pero Bruce tiene un conjunto de habilidades poco comunes que lo hacen sumamente impredecible. Así que diría que esta es una pelea de experiencia contra habilidad.

Ahora puedo verlo... —se decía a si mismo Max admirado mientras contemplaba a Arthur y a Bruce, recordando también la ocasión en la que los vio luchar contra su padre— Por lo que vi en aquella ocasión en el gimnasio y lo que veo ahora, puedo ver que los dos comparten una conexión y relación que va mucho más que la de un simple entrenador y su amigo pokemón. Si no que también la de un discípulo y su maestro. En donde Arthur le ha entregado a Bruce, al igual que señor Batuo con el, algo que muy pocas personas pueden entregar y que pueden compartir tanto humanos como pokemón. Entonces, por todo esto, puedo ver que Arthur es una clase de entrenador pokemón superior a la normal. Pudiendo ser hasta que incluso mejor que Ash... —siendo esta persona alguien a la cual Max admiraba mucho como entrenador.

Gardevoir, la cual se encontraba junto a Max, tornó su mirada hacia él. Admirada de cómo a pesar de que Max era todavía un niño, era capaz de producir esa clase de pensamientos tan profundos para su edad. Porque de la misma forma que él podía percibir sus pensamientos, ella podía percibir los de él.

El combate continuó, y con el tiempo, Rose comenzaba a adaptarse a los movimientos de Bruce e iba de a poco aprendiendo a evadirlos y a contraatacar. Pero en donde anteriormente parecía que ella tenía la ventaja, ahora la pelea parecía más bien estar igualada. En un momento, Rose dio un salto hacia atrás para hacerse más espacio.

—¿Qué pasa? ¿Acaso te rompí una uña? —preguntó Bruce maliciosamente.

—Oh, vas a pagar por decir eso —contesto ella de regreso más bien divertida que enojada.

Rose trató de contraatacar de nuevo, el bloqueó sus golpes y una de sus patadas. Hallando entonces la oportunidad de verla con la guardia baja, le plantó un sólido golpe en el rostro. Rose retrocedió un par de pasos un tanto aturdida y adolorida. Entonces Bruce pudo notar como de su boca comenzaba a emanar un hilillo de sangre por un costado.

Demonios... creo que esta vez me pasé... —pensó él titubeando.

Pero para su sorpresa, ella dirigió su rostro hacia él. Y sacando su lengua, se relamió la boca y probó de su propia sangre. Junto a su gusto metálico, aquello provocó que una sensación primigenia e intensa despertara dentro de ella.

—Más... —proclamó eufórica.

Rose contraatacó de nuevo con mayor intensidad y fiereza que antes, tomando un tanto de sorpresa a Bruce. En donde se podía ver que ella volvía a tomar de a poco el control del combate. Finalmente, Rose tomó a Bruce de los dos brazos dejándolo desarmado.

—¡Ya soy capaz de ver todos tus movimientos, polluelo! ¡Tú no puedes vencerme!

Bruce se deshizo del agarre con una patada. Ella intentó golpear de regreso, pero súbitamente, él cambio de nuevo a otra pose de combate y Rose se detuvo.

¡¿Qué?! ¡¿Volvió a cambiar su estilo?! —se preguntó ella.

—¡¿Bruce sabe más estilos de artes marciales?! —le preguntó Claudia a Arthur.

—¡Por supuesto! Lo que estaba utilizando antes eran movimientos del estilo Garra de Braviary —dijo imitando la primera pose que había adoptado Bruce—. Ahora lo que acaba de hacer es adoptar la pose inicial del estilo Scyther del Norte—dijo esta vez adoptando dicha pose y realizando unos cuantos golpes en el aire con esta—. Bruce también sabe algunos movimientos de otros estilos tales como Bajiquan, Taijiquan, Baguazhang, etc. —Y mientras enumeraba estos estilos, Arthur cambiaba su pose y movimientos de acuerdo a estos. Impresionando a Claudia más aún y a los otros que no conocían de esto.

Rose volvió a intentar atacar, pero se vio sobrepasada por los movimientos desconocidos de Bruce. Cabreada y molestada de esto, comenzaba a perder la paciencia y la concentración en el combate. Volviéndose cada vez más errática y descontrolada en sus movimientos.

—¡Rose! ¡¿Qué te pasa?! ¡Tranquilízate! ¡Si sigues peleando así te vas a dejar ganar! —imploró Claudia gritándole.

—Parece que Rose está cayendo bajo uno de los efectos de la remoción de los limitadores. Al parecer, ahora los pokemón pueden caer bajo un efecto de "sed de sangre" y entrar en un estado de desenfreno violento. —teorizó Brendan recordando que al Slaking de Norman le había ocurrido algo parecido en el pasado, preocupando a Claudia.

—¡Bruce, haz algo para detenerla! ¡No permitas que ella se salga de control! —rogó Arthur.

Bruce, acatando la orden, esperó la oportunidad adecuada. Y cuando ella se le arrojó encima otra vez, Bruce procedió a cambiar de estilo de nuevo para confundirla, la golpeó, agarró e inmovilizó con una llave. Y antes de que ella pudiese reaccionar para liberarse, Bruce se agacho y dio un gran salto hacia arriba llevándosela consigo.

—¡Ahora te vas a calmar y me vas a dejar de llamar polluelo! —proclamó Bruce mientras daba un giro y arrojaba a Rose contra el suelo utilizando Movimiento Sísmico.

Rose se estrello violentamente contra el suelo, dejándola adolorida y casi inmóvil. Tras regresar al suelo, Bruce se acercó a ella, se agachó y encerró a Rose con una llave en el piso, haciéndola gritar de dolor mientras hacía fuerza.

—¡Ríndete!

—¡No!

Entonces Bruce aplicó más fuerza, y mientras ella hacía más esfuerzo para soltarse, más fuerte y dolorosa se volvía la llave. De la misma forma prosiguió el forcejeo por varios minutos más en donde Rose insistía en no rendirse, y mientras esto sucedía, los demás humanos y pokemón presentes aguardaban expectantes la conclusión del combate.

—¡He dicho que te rindas!

—¡Jamás me rendiré ante un simple polluelo!

Bruce volvió a hacer más fuerza en su llave y Rose gritó más fuerte aún. Hasta que finalmente, con el pasar del tiempo y el dolor que sentía, su mente nublada comenzó a despejarse y de a poco comenzaba a perder fuerzas.

—Ríndete... —solicitó Bruce.

—Yo... yo... me rindo... —sentenció ella sin poder aguantar más.

Entonces Bruce soltó a Rose y ella colapsó en el suelo completamente agotada y fuera de combate.

—¡Rose ya no puede continuar, Bruce es el ganador del combate! —proclamó Nick recordando sus viejos tiempos como entrenador en Johto.


Claudia suspiró.

—Sé que debería estar agradecida que nadie salió demasiado herido. Pero aún así no puedo evitar sentirme deprimida de que Rose haya perdido.

—Te entiendo Claudia, que yo también soy entrenador. Al menos Bruce pudo detenerla antes de que la situación se saliese de control, y que tanto Gardevoir, Jirachi y Chansey estuviesen presentes para tratar sus heridas. —añadió Nick.

Ella asintió, los dos se encontraban en medio de uno de los muchos pasillos del Palacio Real del Reino Espejismo. Contemplando el atardecer por medio de una ventana abierta.

—Así que a eso se estaban refiriendo tú y Brendan ¿Quién diría que Arthur le enseñaría de sus propias artes marciales a uno de sus pokemón?

—Cuando lo acompañábamos, Arthur siempre se levantaba más temprano que todos nosotros a entrenar a Bruce e incluso a luchar con él. Así aprovechaba de no perder la forma a la vez que lo entrenaba para ser su futuro compañero de Guardián. Y tal como el dijo, siempre insistió en no querer que Bruce utilizara lo que aprendía en artes marciales para no darle una ventaja que el consideraba injusta contra otros entrenadores. Tan sólo lo dejaba cuando el enemigo era suficientemente fuerte como para justificar su uso. Si hubieses visto la Conferencia Colosalia, que por lo visto no hiciste, habrías visto a Bruce luchar de esa manera en la semi-final contra el rival de Arthur. A lo mejor perdió y quedaron en segundo lugar, pero que me parta un rayo si no fue esa la mejor batalla que he visto en mi vida.

—Sí, hay que admitir que la actuación de ambos, tanto de Bruce como de Arthur... Fue impresionante, en verdad impresionante... Los dos hacen un excelente dúo. Quién diría que Arthur volvería semejante entrenador tras todos estos años... —mencionó ella recordando los viejos tiempos en Ciudad Petalia cuando eran pequeños con una sonrisa tierna en su rostro— Ciertamente ha progresado mucho desde la última vez que lo vi...

Nick contempló la hora en su pokeglov, el artilugio que Arthur les había regalado a los dos que tenía tantas funciones útiles y que les había salvado la vida varias veces.

—¡Ya casi es hora de comer Claudia, vayamos antes que se queden con lo mejor!

—Está bien Nick, adelántate tú que debo ir al baño primero.

—Como quieras, pero trata de no tardarte tanto.

Los dos se despidieron y Claudia se dirigió al baño de mujeres más cercano. Pero mientras lo hacía, no se daba cuenta de que alguien se encontraba siguiéndola de cerca. Cuando Claudia dobló una esquina, una figura pequeña se asomó detrás de esta: era Lucy, la Lanturn celosa de Arthur. Había estado oyendo a los dos hablar de Arthur y la había estado siguiendo a ella desde que se habían reconciliado. La Lanturn se dedicaba a seguirla junto a Alyssa, y no estaba contenta con ninguna de las dos.


Arthur volvió a entrar en el gimnasio donde lo esperaban sentados Batuo y Medicham.

—Sifu, he regresado. —proclamó.

Los dos alzaron la vista.

—Hemos estado esperando desde tu última visita. Pero no pensábamos que regresarías tan pronto. —respondió el maestro.

—He resuelto mis asuntos pendientes, Sifu. Estoy listo para continuar y dar el último paso en mi entrenamiento.

Batuo se quedó contemplándolo por algunos instantes.

—Sí, puedo verlo en tu aura. Veo que al fin pudiste resolver los conflictos que te detenían e impedían tu progreso, aprendiz. Debo reconocer que no pensaba que serías capaz de resolverlo tan pronto...

—Bueno, respecto a eso... —interrumpió Arthur— fue Claudia la que tomó la iniciativa. En lo personal creo que por mi cuenta no lo habría hecho tan rápido.

—Ah, sí, ya veo. Lo he visto en su aura. Claudia es una mujer valiente sin duda, una que no teme ni titubea a la hora de actuar si ella siente que es lo correcto o es necesario. Pero dejemos de hablar de ella. Ahora toca hablar de ti ¿Dices que estás listo para terminar tu entrenamiento básico? ¿Qué estás listo para convertirte en monje?

—Sí, lo estoy.

—Bien, entonces toma asiento.

Arthur obedeció.

—Como sabes aprendiz, el Camino de los Monjes que nos lego nuestro fundador y primer abad Shi Yongxin, consiste en liberar nuestro chi o aura interior que se encuentra obstruido por nuestras pasiones terrenales que nos impide abrazar lo espiritual. Solo abandonando y superando estas pasiones, podemos desbloquear los chakras que son la principal fuente del aura de nuestros cuerpos.

—Sí, lo recuerdo. Nuestros chakras son siete y están ubicados en nuestro eje corporal que va desde la base de la columna vertebral hasta la cabeza. Normalmente estos están obstruidos por nuestras pasiones y tenemos muy poco acceso a nuestro aura. Para el caso de la gente que nace con el don de ser sensibles al aura, este flujo obstruido es mayor pero no a está a su máximo potencial.

—Así es aprendiz. Y para poder liberar nuestros chakras, se deben ir abriendo de a poco de forma secuencial por medio de un rito conocido por nosotros como el Ritual de los Siete Sellos. En donde las personas o pokemón que lo realizan deben enfrentarse a sus pasiones, y si las logran superar, consiguen romper uno de los sellos que obstruyen su aura y les permite volverse sensibles a él. A su vez, una vez liberado un chakra, el monje puede abrirlo o cerrarlo a voluntad para disponer de una mayor cantidad de aura en caso de que sea necesario. Y cuando un aprendiz logra liberar el primer chakra, obtiene acceso a su aura y se convierte en un monje.

—Entonces ¿Cómo es que será el ritual, Sifu?

—Todo a su debido momento, aprendiz. El primer chakra que debes liberar, es el que se encuentra en la base de la columna, conocido por nosotros como el Chakra de la Preservación. El cual se encuentra obstruido por las cosas o las emociones que nos provocan temor. Debes dejarlas ir aprendiz, solo de esa forma podrás abrirlo. Ahora cierra los ojos, respira profundamente y vacía tus pensamientos.

Arthur obedeció a Batuo y entró en una pose de meditación.

—Ahora concéntrate, concéntrate en lo que más te da miedo.

Tras varios minutos de meditación, Arthur abrió los ojos y se dio cuenta que ya no estaba sentado en el gimnasio, si no que de pié en la habitación de un hospital.

Un momento... ¿Qué es este sitio? Por algún motivo me parece familiar...

Arthur miró sus alrededores, dándose cuenta que adentro había una camilla ocupada por alguien que se veía herido y vendado en varias partes. Ese alguien, era él mismo de hace siete años atrás.

Ahí estoy yo justo después de que me diesen aquella paliza...

El pequeño Arthur se veía triste, y se pasaba todo el rato alternando la vista entra el reloj de la habitación que marcaba la hora, la ventana viendo la posición del sol y la puerta de entrada. Entonces, vio como la manilla de esta se movía. Por un breve instante se corazón palpitó lleno de anhelo, pero cuando vio que los que entraban eran solamente sus padres, no pudo evitar sentirse desilusionado. No es que estuviese enojado o disgustado que fuesen ellos o de verlos, sino que en realidad estaba esperando a otra persona.

Esperando a que llegase Claudia...

De pronto, de un instante para otro, ya no se encontraba en la habitación del hospital, si no que en vez estaba inmerso en medio de un vacío oscuro. En donde en enfrente suyo se encontraba de pié el pequeño Arthur hospitalizado.

—¡Tú debes saber donde está! ¡¿Donde está Claudia?! ¡¿Por qué no ha venido a verme?! —le preguntó a Arthur.

Arthur se quedó estupefacto con un nudo en la garganta y sin saber que responder.

—¡¿Donde está Claudia?! ¡Quiero verla! O acaso... ¿Ya no quiere verme?... ¿Acaso ya no quiere ser más mi amiga?

El pequeño Arthur comenzó a sollozar mientras Arthur comenzaba a avanzar hacia él.

—Sí... eso debe ser... No hay otra explicación de porque no quiera venir... se ha olvidado de mí y no la voy a volver a ver nunca más... Al igual que a todos... no le importo al igual que al el resto...

Ahora lo entiendo, a esto es lo que más le tengo más miedo: a la soledad. A no tener a nadie a mi lado, a estar completamente solo, sin nadie con quien compartir, sin amigos, absolutamente nadie. Al igual que antes de conocer a Andrés y a Claudia.

—No, eso no es verdad —contestó el Arthur mayor agachándose delante de él—. Claudia no vino porque estaba asustada, asustada de enfrentarte y encarar la vergüenza de no haberte podido proteger de esos matones que te golpearon. Además, tampoco estás sólo: tienes a Andrés y tienes a tus padres. Ellos siempre estarán contigo en todo, incluso aunque estén lejos y no sepas si los vas a volver a ver... Además, ellos no son los únicos, en el futuro apareceran nuevos amigos como Brendan o como Nick. También están Ángela, Max y su padre Norman, el Profesor Birch, y por supuesto Alyssa, su hermano Thatcher y el abuelo de los dos. En fin, hay muchas personas a las cuales te falta por conocer ¡Incluso tendrás a varios pokemón que serán tus amigos! ¡Así que no estarás solo en ningún momento!

—De verdad... ¿No estaré sólo?

—¡Así es! ¿Y sabes que es lo mejor? ¡Claudia va a regresar!

—¡¿En serio?! ¡¿Ella va regresar?!

—Se tardará un tiempo, eso no cabe duda. Pero sí, al final ella regresará y explicará todo porqué lo hizo. Quizás al principio te pueda costar entender sus razones, pero sobre todo, ella va a estar completamente arrepentida y va a querer tan sólo volver a ser tu amigo. Entonces depende de tí si quieres volver a aceptarla a ella como amigo de nuevo.

—¡Por supuesto que lo haré, los dos nos habíamos prometido a salir juntos en nuestro viaje pokemón mientras Andrés se quedaba en Ciudad Petalia cuidando el rancho de su madre! ¡Si no la perdono! ¿Cómo podre cumplir aquella promesa?

—¿Ves? ¿Ya te sientes mejor?

—Muchas gracias seas quien seas... Me has dado esperanza... Ahora... ya no tengo miedo...

Entonces el pequeño Arthur se desvaneció, dejando a Arthur solo en aquel vacío.

Felicidades Arthur, haz completado el primer ritual de los Siete Sellos y estoy muy orgulloso de ti —resonó la voz de Batuo—. Tras un largo camino, has dejado atrás tus miedos y ahora estás listo para abrir tu primer chakra y convertirte en un Monje Guardián.

Entonces de la nada, apareció lo que parecía una gigantesca puerta. La cual parecía estar cerrada por siete sellos circulares ubicados uno sobre el otro verticalmente. Por los bordes de la puerta y a través de las grietas de los sellos, se podía ver luz dorada colándose. En donde el sello ubicado en la parte más inferior comenzó a resplandecer fuertemente.

¡Arthur, acepta tu destino y tu poder!

Finalmente, el sello se rompió, y a través de la abertura del sello roto comenzó a colarse una enorme cantidad de luz dorada que inundó el vacío en el cual se encontraba. A la vez que sucedía esto, Arthur sintió que un enorme poder despertaba dentro de él.


Eso es todo por el momento, me imagino que mucho de ustedes esperaban los sucesos de este capítulo.