Al menos para suerte mía y de todos ustedes. Justo ahora que termino mi práctica profesional y comienzo mi último año de universidad alcanzo a publicar un nuevo capítulo. Que lo disfruten.


Feliz Cumpleaños

4 de Octubre

Arthur, Batuo y Medicham se encontraban camino de regreso al gimnasio deportivo del Reino Espejismo tras una mañana entera de entrenamiento intenso. En el cual los dos maestros buscaban enseñarle a Arthur a controlar y a utilizar sus nuevos poderes en el aura que había obtenido tras completar su primer Ritual de los Siete Sellos.

—Buen trabajo Arthur, hoy ha sido una mañana provechosa.

—Muchas gracias Sifu. Ha sido agotador, pero estoy seguro que ha valido la pena.

Oficialmente, si Arthur estuviese en el Monasterio en Shanxi y Batuo siguiese siendo un maestro de este, el ya no sería más aprendiz de Batuo al ser ahora un monje. Por lo que ahora Batuo lo llamaba por su nombre en lugar de aprendiz. Pero como los monjes siempre seguían siendo instruido por otros de mayor experiencia, sabiduría y rango para mejorar sus habilidades en el aura, Batuo seguía siendo el superior de Arthur y por lo tanto seguía llamándolo respetuosamente Sifu junto a Medicham.

Pero entonces, cuando habían llegado los tres a la entrada del gimnasio, se encontraron con Max. El cual parecía haberlos estado esperándolos desde hace un buen rato.

—Hola Max ¿Qué haces aquí?—preguntó Arthur.

—¿Acaso nos buscabas? —preguntó Batuo también.

—Este... Hola Arthur y señor Batuo... ¡Y también señor Medicham, por supuesto! Si... los estaba esperando... —contestó Max con timidez.

—¿Necesitas algo? —preguntó Medicham.

—Si... Este... oye Arthur... ¿Recuerdas lo que habíamos estado hablado cuando estábamos camino de regreso al Reino Espejismo en la expedición militar?

—¿Hablando? ¿Acerca de qué? —se preguntó Arthur mientras intentaba recordar— Oh... no me digas que te estás refiriendo a eso...

—¿Sobre qué? —preguntó Batuo.

—Señor Batuo... quería preguntarle si a lo mejor era posible que usted pudiese entrenarme como su aprendiz para poder ser un monje igual que Arthur...

Tanto Batuo como Medicham se miraron entre ellos sorprendidos.

—¿Estás hablando en serio, pequeño? —preguntó el maestro monje.

—¡Si señor Batuo! ¡Mientras acompañaba a Arthur en la expedición militar, me di cuenta que quería ser también un Guardián de Aura como él! ¡Desde que murió mi madre, me di cuenta que ya no podía ser un niño indefenso que todo el mundo debía estar protegiendo y poniendo sus vidas en peligro por mí! ¡Así que he decidido que quiero ser un monje no sólo para poder defenderme, sino que también para poder protegerlos a todos, tanto a mi familia, a mis amigos y a mis pokemón también!

—¿Estás seguro, Max? Recuerda que te he dicho antes que las personas que deciden volverse Monjes Guardianes no lo hacen para volverse fuertes. Sino que al hacerlo, aceptan también llevar una vida de compromiso, servicio y responsabilidad con los demás. En donde uno debe actuar sin pensar en uno mismo primero. Además, el entrenamiento es muy difícil y no cualquiera puede soportarlo... —preguntó Arthur.

—¡Si es difícil no me importa! ¡Aunque tenga que ir al fin del mundo, aguantaré cualquier cosa si es que así puedo convertirme en un monje y ser como ustedes tres!

Batuo negó con la cabeza.

—Lo lamento pequeño, pero me niego...

—¡Por favor señor Batuo, deme aunque sea una oportunidad! —rogó desesperado Max mientras se colocaba de rodillas delante de él —Juro que seré un buen discípulo, que le obedeceré y que realizaré lo que usted me pida... ¡Tan sólo permítame ser su aprendiz, se lo ruego!

Batuo suspiró, en donde definitivamente ver a Max en ese estado le recordaba demasiado a Arthur cuando había venido a él prácticamente de la misma forma hace siete años atrás.

—Lo siento Max, podría considerar tu oferta, pero en realidad no puedo. Ahora mismo, todas mis fuerzas y energías están en entrenar a Arthur en sus habilidades en el aura ahora que las ha liberado. Quién sabe cuándo tendremos que salir de aquí y volver a enfrentarnos al peligro. Por lo que espero que si volvemos hacerlo, Arthur se encuentre lo más preparado posible para enfrentar cualquier desafío con el cual pudiese encontrarse ahora como el monje que es.

—Pero...

Batuo negó otra vez.

—Ahora mismo no puedo, Max. Eso no quita que no pueda considerar tu oferta para más adelante, cuando haya instruido a Arthur lo suficiente en el aura. Pero como he dicho, ahora toda mi atención debe de centrarse exclusivamente en él. Quizás a lo mejor de aquí a un par de meses podríamos ver algo, pero por el momento no puedo hacer nada por ti. Lo siento, pero debes ser paciente.

Max se levantó manteniendo la mirada baja, claramente deprimido y decepcionado.

—Entiendo...

Batuo se acercó a él.

—Que bien que lo hagas. Ahora bien, independiente de la decisión que tome, hay algo que necesito saber. Permíteme poder acercarme...

Max asintió y entonces permitió que Batuo posase una de sus manos sobre su cabeza. Entonces, cerrando los ojos y concentrándose, el maestro monje se dedicó a examinar el aura de Max. Dedicándose a examinar el estado en el que se encontraban los sellos de sus chakras. Y lo que vio lo dejo completamente sorprendido.

—¡No puedo creerlo! ¡¿Cómo no me di cuenta antes?! ¡Eres un Xingfu!

—¿Xingfu? ¿Qué significa eso?

—¡Significa "bendecido" Max! ¡Que ha diferencia mía, tienes potencial y sensibilidad en el aura de nacimiento! —comenzó a aclarar Arthur igual de sorprendido que su maestro.

—Un momento... entonces eso significa... ¡¿Que soy igual que Ash?! —se preguntó Max incrédulo, recordando la aventura que había tenido junto con su hermana, Ash y Brock en el Árbol del Comienzo en Kanto junto al Lucario de Sir Aaron.

—¡Así es! —contestó Arthur recordando aquella historia que alguna vez Max le había contado a él y a los demás —Y además... —entonces Arthur cerró los ojos y se concentró, pudiendo ver el aura de Max al igual que su maestro— Tienes un aura del tipo de hierba y de color verde al igual que mi Sifu... Aunque de una tonalidad de color diferente eso sí...

A Max le surgieron muchas dudas con lo que había dicho, pero decidió empezar por lo primero.

—¿Qué significa que sea un Xingfu para mi posible entrenamiento?

—Para el caso del entrenamiento de monje no mucho, la verdad —contestó Batuo—. Pero significa que si hubieras encontrado a alguien que fuese un guardián de aura y no un monje como nosotros que podemos entrenar a gente que no sensible, hubieras podido empezar a entrenar de inmediato con esa persona.

—¿Y entonces hubiera podido empezar a entrenar directamente en el aura como lo está haciendo Arthur ahora?

—No, Max. Incluso cuando en teoría podrías hacerlo, los monjes preferimos que ambos grupos de personas comiencen de la misma forma a entrenar sus cuerpos y mentes.

—Ya veo... —musitó algo decepcionado de oír que no podría aprender a usar aura de inmediato si comenzara su entrenamiento— ¿Pero qué es eso que mi aura sea de color verde y de tipo hierba? ¿Y a que se refieren con "chakras"?

Entonces Batuo y Arthur procedieron a explicarle de manera sencilla lo que eran aquellos conceptos tales como los dos habían estado discutiendo cuando Batuo había terminado de recuperarse de la expedición militar.

—Creo que voy entendiendo... Entonces, si tengo un aura parecida a la del señor Bauto... ¿De qué tipo y color es el aura de Arthur?

—Mi aura es del tipo dragón y de color amarillo dorado.

—Vaya... eso suena... bastante llamativo... —contestó Max intrigado.

—Ciertamente es un caso curioso—añadió Batuo—. La combinación de Arthur es una bastante poco común, es más, se puede decirse que es una de las combinaciones más raras que existen. Especialmente porque son muy pocas las personas que tienen un aura del tipo dragón de por sí. De donde yo vengo, en Shanxi, se considera que las personas que tienen un aura del tipo dragón están destinadas a hacer grandes cosas. Más aún si el aura es de color amarillo, dorado o semejante. En donde el dragón en Shanxi es un símbolo de poder y autoridad, mientras que el color amarillo lo es también. Por lo mismo, por siglos y milenios la combinación de ambos han sido los símbolos utilizados para identificar a los Emperadores de Shanxi. Pero no permitas que eso se te suba a la cabeza, Arthur. Que tu destino, sin importar cual sea, aún no ha sido revelado.

Arthur asintió con humildad.

—Por supuesto maestro, un color es un color nada más. Soy consciente de que no soy la única persona con un aura del tipo dragón en el mundo.

Batuo asintió satisfecho por la respuesta.

—Muy bien Arthur, ayúdame a ordenar algunas cosas en el gimnasio primero y entonces estás libre.

—Está bien, Sifu. Lo sigo.

—Yo me quedaré esperando a Arthur, por lo que estaré aquí afuera —Dijo Max mientras los dos entraban. Y tras un rato, Arthur salió y los dos comenzaron a caminar juntos por las calles de la capital del Reino Espejismo.

—Oye Arthur, hay algo que me pregunto... Entre las cosas que mencionaron hablaron de esos chakras y otras cosas más... Me pregunto... Ustedes dicen que son siete ¿Qué pasa si un monje consigue liberarlos todos?

—Bueno... técnicamente son sólo los humanos los que tienen siete, mientras que los pokemón sólo tienen seis. Normalmente la mayoría de los monjes como mi Sifu y Medicham consiguen liberar hasta cuatro chakras, una menor cantidad cinco y tan sólo unos cuantos maestros de gran poder consiguen liberar seis. La persona que consigue liberar los siete es una persona muy especial, conocida entre los monjes como el Avatar.

—¿Avatar? ¿Quién es el Avatar? —preguntó Max interesado.

—El Avatar es un héroe legendario que aparece una sola vez cada cierta cantidad de siglos para liderar a los Monjes Guardianes de Shanxi en tiempos de gran necesidad. Sólo puede haber un Avatar a la vez, y por lo que tengo entendido, sólo han habido hasta ahora seis de ellos a lo largo de la historia milenaria de los Monjes Guardianes.

—Ah, ya veo. Entonces debe de ser muy difícil poder liberar los siete chakras si es que el Avatar aparece una sola vez cada varios siglos. Pero me pregunto, si sólo los humanos tienen siete chakras, y los pokemón solamente seis... ¿Entonces significa que los pokemón no pueden convertirse en Avatares? ¿A qué se debe eso?

Arthur asintió.

—Así es, solamente los humanos pueden aspirar a llegar a convertirse en el Avatar. Y sobre el motivo del porqué, eso se encuentra en las historias de la mitología de Shanxi y la creación de los Monjes Guardianes. La gente de Shanxi al igual que nosotros dice que hace tiempos inmemoriales, cuando no existía el mundo, que Arceus apareció y lo creó junto con los pokemón.

—¿Y a los humanos también, verdad?

Arthur negó con la cabeza.

—Según las creencias de la gente de Shanxi, Arceus creó el mundo y los pokemón, pero no a los humanos.

—¿Qué? Pero entonces... ¿Quién los creó?

Arthur se detuvo, extendió las brazos y giró brevemente sobre sí mismo contemplando el cielo.

—Los habitantes de Shanxi creen que el universo fue creado por una fuerza cósmica denominada Tian. Una especie de dios creador que es la fuente original de todo lo que existe. En donde antes de Tian, solamente había caos y desorden. Él es el Padre Celestial, Señor de los Cielos y creador del Tianxia, o sea, todo lo que se encuentra debajo de él, debajo del cielo. En donde él le dio orden al caos que había antes de la creación. Pero Tian por sí mismo no podía interactuar con el universo que había ordenado, por lo que recurrió a crear a seres que hiciesen el trabajo por él y que cumpliesen con su voluntad. Estos son los Tianzi, o Hijos de Tian. Hay muchos de estos Tianzi que cumplen con diversos roles y que corresponden a los múltiples dioses que la gente de Shanxi adora. Uno de estos es Arceus, pero que en Shanxi es conocido como Pangu.

—Entonce, dices que la gente de Shanxi cree que el mundo y los pokemón fueron creados por Arceus... ¿Entonces ellos creen que los humanos fueron creados por otro de estos "Tianzi" en lugar de él?

—Exacto. Los habitantes de Shanxi y los Monjes Guardianes creen que el ser humano fue creado por otro Tianzi llamado Paoxi. Y que fue él mismo el que se contactó con el primer Monje Guardían, Shi Yongxin, y le ordenó que fundara el Monasterio de donde provienen y el cual es el sitio donde se entrenan. En donde le enseñó a Shi Yongxin el secreto de los chakras y el cómo poder liberarlos.

—¿Pero qué tiene que ver esto con que los humanos tengan siete chakras y los pokemón no?

—Cuenta la leyenda que antes que apareciera el ser humano, primero estuvieron los pokemón creados por Arceus a su imagen tras crear el mundo. Entonces, fue la voluntad de Tian de crear a una nueva especie completamente diferente a la de los pokemón para que fuesen los guardianes de la creación en este planeta. Pero para esto,el creador no podía ser Arceus, ya que todo ser vivo que hiciera sería un pokemón más y él quería algo diferente. Entonces, apareció otro Tianzi, Paoxi, que se ofreció en crear a la nueva especie para que fuese única y diferente a los pokemón de Arceus. El primer intento que realizó fue un fracaso, ya que a pesar que era físicamente diferente a la de los pokemón. Su mente y su interior no era más diferentes que uno de ellos. Lo intentó varias veces más, pero ningún resultado era suficiente como para satisfacer a Tian. Entonces, un día decidió que la única forma de crear a una criatura idónea era que esta contuviese la misma esencia divina de un Tianzi. Y para poder hacerlo, decidió sacrificar su propio cuerpo material y entregó un fragmento de su propio espíritu para crear un ser que estuviese moldeado a partir de su propia carne, y que contuviese una parte de su mismo espíritu. Imbuyéndolo con el mismo poder que un Tianzi. De esta forma, Paoxi creó al primer hombre y a la primera mujer. Y este fragmento de su espíritu que cada humano posee hasta el día de hoy corresponde al séptimo chakra que carecen los pokemón. Esto le confirió al ser humano también aquella "chispa" que le ha permitido sobreponerse a los pokemón y dominar sobre ellos. Pudiendo desarrollar herramientas, tecnología y todas las capacidades necesarias como para construir una civilización. A diferencia de los pokemón que no han podido hacerlo sin importar lo fuertes o inteligentes que puedan ser.

—Ya veo. Pero entonces ¿Qué pasó al final con Paoxi?

—Paoxi perdió su cuerpo físico y se vio obligado a convertirse en un mero espíritu como Tian. Por esto, es que él ya no pudo seguir manifestándose en el mundo material con un cuerpo a diferencia de otros Tianzi como Arceus. Como espíritu, Paoxi ya no podía seguir residiendo en la tierra y se vio obligado a retornar junto con Tian a los cielos. Pero antes de hacerlo, se le permitió poder quedarse un tiempo más, el cual aprovechó para enseñarle a los primeros seres humanos todo lo que necesitaban saber como para poder sobrevivir por sí mismos. Entonces, un día, partió para nunca más poder volver.

—Bueno… eso suena bastante triste… ¿Pero entonces podía seguir comunicándose con ellos si es que pudo hablar con Shi Yongxin?

—De manera limitada, sí, a veces podía. Ni yo mismo tengo claro como lo hizo. Quizás a lo mejor debería preguntarle a mi Sifu más tarde al respecto… El caso es que Paoxi pudo contactarse con Shi Yongxin y le reveló el secreto de los chakras a cambio de dos condiciones: Una era que creara a los Monjes Guardianes para proteger y resguardar a los habitantes y a los pokemón de Shanxi.

—¿Y la otra?

—La segunda fue por un motivo más bien personal ¿Recuerdas que dije que había perdido su cuerpo y que se vio obligado a irse de regreso a los cielos? Digamos que Paoxi se sintió muy triste y deprimido por no poder estar más tiempo con sus creaciones. A las cuales consideraba como sus propios hijos. Entonces, se dedicó varios siglos y milenios para pensar e idear una posible forma de poder regresar con ellos. Y entonces un día, se le ocurrió finalmente como hacerlo. Se dio cuenta que todos los seres humanos en teoría, estaban hechos a partir de su propia carne, y que cada uno de ellos contenía una parte de su mismo espíritu. Que de cierta forma, sus creaciones eran candidatos perfectos para volverse hospederos de su espíritu en el mundo material.

—O sea… ¿Me estás diciendo que el rol del Avatar es?...

Arthur asintió.

—Paoxi determinó que era posible para un ser humano poder alojar al espíritu de Paoxi en su interior. Para que así el pudiese volver a manifestarse en el mundo físico y estar así de nuevo con sus creaciones. Pero para poder hacerlo, necesitaba de un candidato lo suficientemente puro espiritualmente y separado de los lazos materiales de este mundo. Para que de esta forma fuese lo suficientemente compatible como para poder recibirlo. Tal como una persona capaz de abrir sus primeros seis chakras y abrir el último que corresponde a su fragmento del alma de Paoxi. El cuál es la parte del ser humano que le permite a Paoxi poder ligarse y unirse con su cuerpo. Este humano capaz de recibir el espíritu de Paoxi, es el Avatar.

Max soltó un silbido, impresionado ante las tantas cosas extrañas que había oído.

—Y tú Arthur ¿En verdad crees en todo esto? De partida nunca antes había oído hablar de que existieran otros seres divinos aparte de Arceus…

—Bueno, todas las culturas humanas alrededor del mundo tienen distintas mitologías y dioses. Pero muchas veces estos dioses son muy parecidos entre ellos y realizan cosas muy semejantes a pesar de que a veces llevan nombres o apariencias distintas. Entonces, hay muchos que postulan que a lo mejor estos dioses en realidad son los mismos, pero conocidos y manifestados delante de otras culturas y civilizaciones de manera diferente. Entonces, es posible que a lo mejor en este país se le haya dado a Arceus el rol de ser tanto el creador de los humanos como de los pokemón. Mientras que el conocimiento de Paoxi se haya perdido a lo largo de su historia ¿Pero sobre lo que yo creo? La verdad es que todavía no estoy muy seguro… Pero hay que reconocer que esta versión tiene mucho más sentido ¿Por qué los humanos son tan diferentes a los pokemón? ¿Porque nosotros hemos podido construir civilizaciones y ellos no? ¿Por qué no evolucionamos como ellos? ¿Por qué no nos reproducimos por huevos? La verdad es que siento que las historias de la gente de Shanxi permite resolver muchas de estas dudas a diferencia de los que creen solamente en Arceus.

—Sabes Arthur… ahora que lo pones de esa forma… Siento que a lo mejor tengas razón en todo esto. Ya que en verdad son muy extrañas todas estas diferencias que tenemos con los pokemón. Pero me pregunto… ¿Se sabe cuando apareceré el próximo Avatar?

—¿La verdad, Max? No tengo ni la menor idea. Pero con todo esto de la remoción de los limitadores, quizás ya sea momento de que uno vuelva a aparecer para que nos ayude a superar todo esto de Ho-Oh, Uxie y la remoción de los limitadores.


Jennifer caminaba de regreso al Palacio del Reino Espejismo llevando las compras que le habían encargado las otros Joy con las que vivía. Aunque mejor dicho, los paquetes y las bolsas en sí las llevaban el Fantasma y su Dusclops que la acompañaban. A los cuales había encontrado en el camino de ida.

—¿En verdad no quieres que ayude con algo? Por mi no sería ningún problema —preguntó ella.

—¡No te preocupes Jennifer! ¡Que esto no es nada que no podamos llevar sin problemas! —aseguró él con aparente confianza.

Pero ella podía notar con claridad que en realidad les estaba costando, y que tan solo decía eso para parecer caballero delante de ella. Incluso con su máscara puesta.

Finalmente, tras un arduo camino de regreso y varios tramos de escaleras difíciles. Los tres consiguieron llegar a su puerta a los aposentos que compartía ella con su parentela.

—Muchas gracias a los dos por su ayuda.

—No fue nada, Jennifer —contestó el Fantasma con falsa modestia mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo para secarse el sudor de la frente. —Ante cualquier problemas que tengas tan sólo llámanos y te echaremos una mano. Aunque la verdad no tengo idea para que compraste tantas cosas… incluso si ustedes son varias Joy parece un tanto demasiado… Pero supongo que ese no es mi problema ¡Que estés bien Jennifer!

Entonces los tres se despidieron y los dos se fueron por su camino a otra parte. Cuando los perdió de vista, Jennifer soltó un suspiro de alivio. Sintiéndose un tanto culpable de haberse aprovechado de la amabilidad de ambos y haberles ocultado el verdadero propósito de toda aquellas cosas, especialmente la comida. Ciertamente parte era para ella y las demás Joy, pero la mayor parte tenía otra propósito.

—¡Ah, Jennifer! ¿Trajiste lo que te pedí? —preguntó Andrés acercándose.

—Sí —respondió ella.— He traído lo que me pediste para la fiesta de cumpleaños sorpresa de Brendan.

—¡Muy bien, perfecto! Ahora, hablando de la fiesta que es dentro de cinco días, quería hablar contigo y los demás de algunos preparativos finales que hay que hacer.

—Muy bien. Termino de entrar todas estas bolsas y te acompaño.

Entonces, tras terminar de ingresar las bolsas y paquetes entre los dos y las demás Joy que esperaban en el interior. Andrés procedió a llevarla a donde vivían él y su madre en el palacio. Tras entrar, vio a las personas de siempre que la esperaban. En donde ella y otras personas eran las cabecillas responsables de organizar la fiesta sorpresa de Brendan. Específicamente, eran las personas más importantes y cercanas a él. Estaban su padre el profesor Birch, Nick y Arthur además de ella y Andrés que era el responsable principal.

—Muy bien todos. Ahora nada más queda decidir el lugar en donde se va a realizar la fiesta y la lista definitiva de invitados —comenzó a decir Andrés cuando todos estuvieron sentados—. En donde para ambas cosas tengo un par de ideas preliminares. Primero veamos el lugar de la fiesta.

Entonces procedió a dejar en medio de la mesa en la cual estaban una serie de fotos y folletos.

—Mi idea para el lugar de la fiesta, es en un centro de aguas termales tipo onsen qué hay cerca en la ciudad. El cual tiene entre otras cosas, una sala de eventos de buen tamaño como para realizar una fiesta que se puede arrendar y el cual me parece el mejor lugar lugar posible para hacerla. Sírvanse de ver los folletos y las fotos del sitio. Incluso tiene termas para pokemón.

Los demás presentes empezaron a ver el material.

—Vaya, no tenía idea que esto estaba aquí… —mencionó Arthur.

—Yo lo había visto por fuera, aunque no sabía que el sitio se podía arrendar para celebraciones... —añadió Nick.

—Aunque me pregunto… ¿No será muy caro arrendarlo? —preguntó Jennifer.

—Si se fijan en los precios, podrán ver que en realidad no es tanto —comenzó a responder Andrés—. Ya hice los cálculos, y obtuve que si entre todos los invitados nos ponemos con algo de dinero, es posible hacerlo.

Birch siguió leyendo el folleto que tenía un momento más y posteriormente asintió.

—Bueno, ciertamente no puedo pensar en otro lugar mejor. Yo diría que por mi está bien ¿Alguien más tiene alguna otra sugerencia para el lugar?

Los demás organizadores negaron.

—Yo tenía pensado proponer el gimnasio en donde suelo entrenar con mi Sifu. Pero creo que la idea de las termas es mejor —indicó Arthur.

—Me pregunto cómo será un onsen… nunca antes he ido a uno… —se preguntó Jennifer.

—Es bastante divertido y relajante —respondió Nick—. Alguna vez fuimos con Arthur y Brendan a los de Pueblo Lavacalda y lo pasamos bien tanto nosotros como nuestros pokemón.

—Muy bien, entonces queda decidido, realizaremos la fiesta sorpresa ahí. Más tarde llamaré al centro para realizar la reserva y organizar todo. Ahora entonces, queda decidir el tema de la lista final de invitados. Yo ya confeccioné una lista preliminar, por lo que me gustaría que ustedes la examinaran y me dieran su opinión sobre posibles modificaciones. Por cierto profesor Birch, estoy pensando que también puedan venir adultos y no solamente gente joven. Ya que además de fiesta de cumpleaños, quisiera aprovechar esta oportunidad para que otras personas que estuvieron en la caravana de Ciudad Petalia o en la expedición militar puedan pasarla bien también.

—¡Oh! ¡Que considerado, Andrés! —contestó el Profesor—. Estoy seguro que a los demás les encantará la idea.

—Tomen una copia de la lista cada uno.

Entonces Andrés le pasó copias de la lista a todos y ellos procedieron a leerla en silencio por un rato.

—Vaya… veo que tienes pensado a invitar a Alyssa, a su hermano y a su abuelo... Por mi está bien... —mencionó Arthur.

—Por supuesto, a pesar de que ellos no estuvieron tanto tiempo en la caravana, fueron parte importante también —respondió Andrés con una leve sonrisa ocultando más de lo que mencionaba. En donde él sabía y parecía evidente que Alyssa era la chica por la cual Arthur se encontraba interesado. Y Andrés quería ayudarlo con ella en agradecimiento por haberle ayudado a él a acercarse a Ángela. —Ahora tan solo queda pensar el cómo me las voy a arreglar para que Ángela vaya también y sacarla de su aislamiento… —pensó rascándose la barbilla pensativo.

—Pero también me doy cuenta de algo… —mencionó un tanto preocupado— Estoy viendo que aquí en la lista no tienes incluida a Claudia…

—Sí… me he dado cuenta también… —añadió Nick claramente disgustado.

Jennifer y el profesor Birch se miraron preocupados. Ya que sabían que aquel tema era algo delicado entre los tres.

—¡¿Otra vez con eso, Arthur?! ¡Claudia no se merece estar ahí y lo sabes!

—¡Andrés, entiende que he decidido perdonarla y dejar atrás lo que pasó!

—¡Aún no entiendo cómo demonios puedes perdonarla tan fácilmente después de lo que te hizo! ¡En tu lugar yo no lo haría tan fácilmente! ¡Ella traicionó la confianza de de los dos!

—¡Pues lo he hecho, y tendrás que asumir que así será de ahora en adelante!

—¡Sí, Andrés! ¡Ella ha pedido perdón por ello y Arthur ha decidido aceptarlo! ¡No hay ningún motivo por el cual ella no pueda ir! —añadió Nick.

—¡Ella te dejó tirado cuando más nos necesitabas! ¡Fue una maldita cobarde, Arthur, solamente yo estuve ahí a tu lado! ¡¿Acaso no lo recuerdas!? ¡Y tú no te metas en esto, Nick! ¡Que tú no estabas cuando sucedió!

—¡Oye, no hables así de Claudia! ¡Ella no es una cobarde!— increpó Nick.

—Y aprecio mucho lo que hiciste por mí, Andrés. No dudo que Claudia tuvo un momento de debilidad en ese momento y cometió un terrible error. Pero ella lo sabe y lo reconoce, por lo que he decidido darle una segunda oportunidad ¿Acaso no recuerdas cuando estábamos los tres juntos y éramos amigos en Ciudad Petalia? ¿Acaso no recuerdas cómo nos teníamos solamente a nosotros tres y a nadie más? Yo quiero que vuelvan esos momentos a cómo eran antes, Andrés. Por favor dale una segunda oportunidad también, aunque sea por los viejos tiempos... Si yo he sido capaz, tú también puedes…

Los viejos tiempos… —pensó Andrés.

Arthur sacudió la cabeza y la sostuvo con una mano presionándose la frente.

—¿Pasa algo, Arthur?— preguntó él.

—Pude oír lo que pensaste… Todavía estoy aprendiendo a controlar mis nuevos poderes en el aura y soy capaz de oír los pensamientos de las demás personas y pokemón por medio de sus impresiones emocionales que dejan en sus auras al igual que Batuo… Pero todavía me es algo difícil de controlar cuando las emociones de alguien son especialmente fuertes, pero con el tiempo debería aprender a hacerlo completamente… Batuo me ha puesto mucho énfasis en que los monjes no debemos utilizar nuestros poderes para violar la intimidad de las mentes de las personas a menos que sea estrictamente necesario...

Andrés asintió.

—Está bien Arthur, tú ganas… La añadiré en la lista de invitados, pero tan sólo espero no arrepentirme de hacerlo...

—Ya verás que no va a ser así. —respondió Arthur mientras él y Nick se miraban y asentían satisfechos.

Una vez que vio que las cosas se habían calmado, Jennifer levantó la mano para pedir atención.

—Disculpen… ya que estamos hablando sobre los invitados… creo que deberíamos invitar a alguien que falta en la lista…

—¿A quién? —preguntó Andrés.

—Me gustaría que pudiese invitar también a el Fantasma…

—¿Ese chico extraño disfrazado de Dusclops? No se… pensé en no añadirlo porque me he dado cuenta que a Brendan no le cae muy bien…

—Sí, lo sé. Pero me he dado cuenta que él se la pasa muy solo la mayor parte del tiempo y que prácticamente no comparte con nadie salvo conmigo y su pokemón. Me gustaría que participara para así poder darle una oportunidad de socializar y abrirse con los demás…

Andrés comenzó a pensar no muy decidido.

—No lo sé… algo me dice que Brendan se va molestar si lo ve a él en su fiesta…

—Por favor Andrés, añádelo en la lista de invitados… Prometo que me haré responsable de cualquier cosa que pueda suceder...—le imploró ella.

Andrés suspiró resignado.

—Está bien Jennifer, lo pondré en la lista… Pero cualquier cosa que suceda entre él y Brendan es responsabilidad tuya ¿Vale? Que nadie me meta en esto, por favor.

Ella asintió decidida.

—Entendido.

—¿Nadie más tiene problemas con la lista de invitados? ¿No? Pues bien, cuando me confirmen la reserva, nos reuniremos otra vez para decidir cómo organizaremos la fiesta en el sitio exactamente y cómo atraeremos a Brendan sin que sospeche…


Cinco días más tarde, ya atardeciendo, el profesor Birch se encontraba llevando a su hijo Brendan a algún sitio.

—¿Me recuerdas por qué estamos yendo a este lugar, papá?

—Te dije que estoy haciendo algo importante para los pokemón de los entrenadores bajo mi cargo que se encuentran hibernando en sus pokeball y me gustaría que lo vieras.

—¿Pero por qué aquí tan lejos del palacio? ¿Y por qué es aquí en un recinto de aguas termales? ¿Acaso planeas darle un baño a todos o algo así?

Entonces Birch lo llevó a la entrada de un salón grande, Birch abrió la puerta y lo invitó a pasar. El interior se encontraba oscuro, por lo que Brendan comenzó a tantear con su mano buscando el interruptor de la luz. Pero súbitamente, sintió que alguien cerca suyo se movía y encendió la luz por él.

—¡Sorpresa! —gritó una multitud de gente frente a él.

—¡¿Pero qué es esto?! —preguntó sorprendido mientras daba un salto hacia atrás.

—¡Es tu cumpleaños, Brendan! —respondió Andrés, el cual había sido él el que había encendido la luz.

Entonces Brendan vió que en medio de la sala había una gran cinta acompañada de globos y guirnaldas que efectivamente decía "¡Feliz Cumpleaños!".

—¡Oh, es cierto! ¡Me había olvidado completamente que hoy es mi cumpleaños! —respondió un tanto avergonzado de olvidarse de una fecha tan importante.

Entonces todo el mundo simplemente se largó a reír.

En el salón de eventos se vivía un clima de calidez y amistad. En donde los invitados conversaban en distintos grupos próximos a mesas en donde se servía comida para picar y bebidas de todo tipo. A su vez, varios parlantes distribuidos a lo largo del salón reproducían música para crear ambiente. Mientras que en un pequeño escenario, Nick empuñaba su guitarra acústica y tocaba algo de música para el deleite público.

Arthur se encontraba junto a la madre de Andrés por una de las mesas. Ella era una mujer de mediana edad de cabello rubio oscuro y bonitos ojos verdes. Ambos se encontraban hablando de distintos temas mientras veían a Andrés hablar con Claudia bebida en mano.

—Es tan reconfortante ver que pudiste hacer que Andrés invitara a Claudia a la fiesta. Me daba tanta pena ver lo frío y distante que era con ello cuando llegó al reino considerando lo amigos que eran los tres cuando pequeños...

Arthur asintió.

—Menos mal que de a poco todo está volviendo a la normalidad como era antes.

—Y tú, Arthur —dijo ella dirigiéndose a él—. Estoy muy orgullosa de ti por lo que has conseguido con Claudia, además de convencer a Andrés para esto. Sé lo mucho que sufriste por lo que pasó entre los dos, y me alegra ver que te estás esforzando en intentar cerrar aquella brecha que se formó entre los tres.

La señora Bradley suspiró.

—Ojalá mi marido pudiese ver esto… Y tus padres también, Arthur… Me imagino que estarían tan contentos...

Arthur miró hacia abajo con tristeza, pensando en sus padres desaparecidos.

—Me gustaría saber donde están…

—Oh, Arthur… perdóname por hacerte recordar todo eso… ¡A mí me encantaría saber donde están también! Sólo espero que alguna vez sea posible poder averiguar cuál fue el paradero de ambos. Pero no te preocupes Arthur… Mientras esté cerca, prometo ayudarte en lo que sea que necesites como el mejor amigo de mi hijo. Se fuerte Arthur… te he visto crecer desde pequeño y te has vuelto un gran hombre, sé que lo puedes lograr y que lo mejor está por venir sin importar lo difícil que están las cosas…

—Gracias señora Bradley, en verdad aprecio mucho lo que dice.

Posiblemente, de la familia y gente cercana que conocía, la madre de Andrés era una de las últimas personas que le quedaban de su infancia. En donde ella lo conocía desde hace muchos años y era posiblemente lo más cercano que tenía actualmente a una figura materna.

Finalmente, los dos pudieron sentir como Andrés y Claudia comenzaban a alzar la voz. Los dos se fijaron en ellos y vieron que estaban discutiendo.

—¡ Así que fuiste tú el que le enseñó a disparar a Arthur con armas de fuego! ¡¿Y lo hacían más encima cuando eran pequeños?!— preguntó ella horrorizada gritándole.

—¡Sí! ¡¿Y qué?! ¡Tú no estabas ahí cuando lo hacíamos! ¡Además, siempre lo hacíamos lejos en donde no molestara a nadie! ¡Y sólo utilizábamos blancos inertes!

—¡Eres un idiota Andrés! ¡Entiendo que tu padre sea un militar! ¡¿Pero no te das cuenta del lío en el que se podrían haber metido si los encontraba la policía?!

—¡Mira Arthur! ¡Que tierno! ¡Se están peleando igual que en los viejos tiempos!… —mencionó la madre de Andrés con una sonrisa nostálgica.

Nick se acercó a Arthur y a la madre de Andrés algo preocupado tras terminar de tocar y bajar del escenario.

—Arthur… señora Bradley… ¿No deberían hacer algo al respecto para calmarlos en vez de quedarse observándolos?...

—Descuida Nick… Ya se van tranquilizar dentro de un momento a otro —contestó ella segura.

—¿Y eso cómo lo sabe?

—Porque Andrés y Claudia se han tratado así toda la vida. Cuando éramos pequeños, Andrés siempre hacía enojar a Claudia con las cosas que hacía, y ella siempre lo reprendía por ello con lo temperamental que es—respondió Arthur tranquilo—. Siempre se la han pasado discutiendo, pero en el fondo, ella lo hace porque está preocupada por él y eso es una buena señal.

—¿Una buena señal?

—Yo más bien me preocuparía si no se estuviesen hablando o gritando. Ahí entonces significaría que algo está andando mal. —respondió la madre de Andrés

—En verdad no lo entiendo… —respondió Nick confundido.

—Bueno, no por nada éramos conocidos como los tres chicos raros de Ciudad Petalia.

Nick arqueó los hombros rendido.

—Está bien, cada loco con su tema… —dijo antes de irse.

Arthur volvió a mirar a ambos. Cuando eran pequeños, Claudia era siempre la chica apasionada y ansiosa de realizar o probar cosas nuevas, mientras que a Andrés siempre se le ocurrían cosas interesantes que hacer. Aunque muchas veces Claudia lo retaba a él por lo descuidado y poco precavido que solía ser. Mientras que Arthur había sido siempre la voz de la razón que venía a apaciguar las cosas cuando estas se calentaban demasiado o si una idea era demasiada riesgosa. Y si es que llegaba a estar en problemas, siempre venían los dos a ayudarlo. Especialmente Claudia, algo que siempre apreció en ese entonces cuando era débil y no se podía cuidar bien solo. En donde ella no tardaba en soltarle todas las penas del infierno a quien sea que osara a meterse con él.

Viendo a los dos seguir discutiendo, especialmente a Claudia, Arthur no tardó en recordar lo muy bonita que le parecía ella cuando los dos eran pequeños y Claudia se enojaba con alguien, especialmente cuando ese alguien lo estaba molestando a él. Más aún ahora con lo grande que estaba tras todos estos años.


—¿Entonces fue de Andrés lo de hacer una fiesta? —le preguntó Brendan a Jennifer.

—Sí, parecía muy entusiasmado con la idea. Decía que desde llegamos al Reino Espejismo, no habían muchas cosas interesantes que hacer y propuso esto como una forma de animar las cosas.

—Bueno, supongo que cuando lo vuelva a ver le daré las gracias. Con todo lo que ha pasado desde la remoción de los limitadores, ni yo me acordaba de mi propio cumpleaños.

Entonces Brendan vio a cierta persona sentada sola en una esquina del salón. Una a la cual no esperaba ver ahí.

—¡Un momento! ¡¿Qué haces tú aquí en mi fiesta?! —preguntó Brendan indignado señalando al Fantasma, el cual se encontraba observando la fiesta a solas.

—¿Quién, yo? A mí no me mires que estaba invitado —respondió.

—¡¿Y quién lo hizo?!

—Fui yo, Brendan —contestó Jennifer.

—¡¿Fuiste tú?! ¡¿Por qué?!

—Porque pensaba que era buena idea tratar de hacer que el Fantasma saliese y pudiese compartir un poco con otras personas, ya que siempre lo veo sólo por ahí...

—¡¿Y por qué acaso estás tan preocupada de lo que pase a él?! ¿O acaso es por otro motivo a lo mejor? —preguntó Brendan un tanto celoso.

—¡No, lo juro! —respondió ella— ¡No es por ningún otro motivo!

—Tranquilos los dos —interrumpió el Fantasma tranquilo—. Aunque reconozco que no me caes bien, Brendan, tampoco quiero arruinarte tu fiesta en el día de cumpleaños. Yo solo estoy aquí porque Jennifer me lo pidió, y no tengo ningún problema en quedarme aquí sentado mientras pueda ver que todo esté bien con ella.

Brendan se lo quedó mirando seriamente.

—Mientras no te entrometas conmigo ni con Jennifer, puedes quedarte en la fiesta... ¡Pero si te veo tratándote de hacerte el muy amistoso con ella, juró que te sacará de aquí a la fuerza si es necesario!

—Descuida, doy mi palabra y honor de caballero que no intervendré contigo ni con tus deseos. Este es tú cumpleaños, por lo que tú pones las reglas, Brendan.

—Eso espero... Ahora Jennifer, vámonos de aquí, que no quiero que te juntes con este loco disfrazado...

Ella asintió y procedió a seguirlo, mientras miraba hacia atrás preocupado por el Fantasma. Cuando tras varios minutos después vio que Brendan se había calmado y estaba hablando con alguien más, Jennifer vio a Max por ahí junto con los otros niños invitados de su edad y le hizo señas para que se acercara.

—¿Qué pasa, Jennifer? ¿Sucede algo?

—Esto... sí, Max... Quisiera hablar contigo en privado afuera si es posible...

Max la miró un tanto extrañado, pero aceptó. Entonces los dos salieron afuera del salón de eventos.

—¿De qué se trata?

—He escuchado que conociste al Fantasma hace tiempo cuando viajabas con tu hermana y tus otros amigos ¿Verdad?

—¿Te refieres a Timmy Grimm? Sí, lo conocí cuando viajaba con Ash y los demás. Cuando estuvimos en Pueblo Verdegal para uno de los Concursos Pokemón de May y lo ayudamos a reconciliarse con sus padres.

—¿Y cómo era en esa época?

—Bueno... él no solía llevar su disfraz de el Fantasma todo el tiempo cómo lo ha estado haciendo ahora... Pero cuando no lo hacía, uno podía ver que era alguien bastante amable y sensible, si no es que algo tímido y reservado también. Pero cuando se ponía su disfraz para cuando participaba en los Concursos Pokemón junto a su Dusclops, se volvía alguien completamente diferente como cuando lo puedes ver ahora.

—Sí... eso veo... —contestó ella asintiendo— Pero ahora no sale nunca en público sin su traje...

—Lo he notado también... ¿Sabes? He oído que perdió a sus padres... — respondió Max pensando con tristeza en su propia madre, Caroline, la cual no había fallecido hace mucho tiempo en Ciudad Portual. —Así que creo que entiendo cómo se siente...

Jennifer se preocupó por unos instantes de haber cometido el error de hacerle recordar a Max el doloroso recuerdo de la muerte de su madre y se sintió culpable. Estaba a punto de comenzar a pedir disculpas cuando Max continuó hablando.

—Timmy siempre llevaba su disfraz cuando necesitaba sentirse más fuerte de lo que en verdad era, como cuando asumía el rol de el Fantasma para superar su timidez ante el público en los Concursos Pokemón. Quizás él está haciendo ahora lo mismo, pero ahora para poder soportar la muerte de sus padres. Ya que no siente capaz de hacerlo siendo solamente Timmy Grimm y necesita de el Fantasma para poder hacerlo. Pero temo que si se la pasa todo el tiempo disfrazado de esa forma, quizás llegue a un punto en el cual llegue a olvidarse de quién es él en realidad...

—¿No habrá alguna forma de quitarle el disfraz, Max? ¿Alguna forma de que pueda encarar a los demás siendo el verdadero Timmy Grimm? Tú lo conociste antes que yo y fuiste su amigo ¿No habrá alguna cosa que puedas hacer tú para ayudarlo? A lo mejor el te escuche mejor a ti que a mí...

—Bueno... en verdad me preocupa lo que le está pasando también. Quizás debería tratar de hablar con él en algún momento de la fiesta...

—Estaría muy agradecida si lo hicieras, Max.

—No hay problema, veré lo que puedo hacer.

Ella asintió y volvió a entrar en la fiesta, mientras que Max se quedó afuera pensando.

Aunque me preguntó por qué Jennifer estará tan interesada en ayudar a Timmy... Entiendo que yo lo conozca de antes, pero... —se preguntaba a sí mismo.

Entonces la puerta del salón volvió a abrir y vio salir a un pokemón. Específicamente a Sparkle, la Raichu de Nick. La cual parecía llevar una especia de bandeja con algo líquido en sus manos. A la vez parecía estar de muy buen ánimo, con las mejillas coloradas y se tambaleaba un poco como si estuviese algo mareada.

—Sparkle ¿Qué te pasa? ¿Y qué hacías adentro? —preguntó Max extrañado, ya que se suponía que los demás pokemón estaban reunidos afuera cerca fuera del salón.

—¿Eh?... ¿Puesh que hashiiaaa? *hic* Tan sholo viene adentro un ratito bushcando algo pa' la shed y me encontré con eshto tan rico y shabor a frutash y bayashhh *hic*Ashí que deshidí shevármelo afuera para tomármelo toodo shoolaaa... ¡Digo!... Compartirlo con lo' demaaash pokemón afuera, shí... shí... *hic* Eshpecialmente las frutash que eshtan tan riquíshimaasss... *hic*

—Estee... está bien...

Entonces Sparkle procedió a irse a un lugar más lejano del salón, justamente al lado contrario de donde se encontraban los demás pokemón. Cuando esta se dio vuelta y volvió a encararlo.

—Oye Maashhh... *hic* Ahora que lo recuerdo... Oí que viajashte con un entrenadorsh que tenía un Pikashuuu... *hic*

—Sí... debes estar refiriéndote a Ash y a su Pikachu...

—También escusheee que eshe Pikashuu no quería evolucionaarshhh... *hic* Que she negaba a reshibir una piedra trueno para convertirshe en Raishuuu... *hic*

—Sí, eso cierto. Alguna vez Ash contó esa historia...

Entonces Sparkle comenzó a partirse de la risa.

—¡Ja, ja, ja, ja, ja!... ¡Qué Pikashu más eshtuupido!.. *hic* ¡¿Cómo esh que piensha volvershe másh fuershe shi esh que no quiere evolucionarshhh... *hic* ¡Esh realmente un tonto! *hic* ¡Ni aunque fueshe el último Píkashuu del mundo, lo elegiría como pareja para mí o para alguna de mish poshiblesh hiijashhh... *hic* ¡Já!... —dijo mientras se iba.

La puerta del salón se volvió a abrir y Max vio salir a Nick agitado.

—¿Qué sucede Nick?

—¡Máx! ¡¿Viste a Sparkle salir por aquí?! —preguntó él.

—Sí... se fue por ahí... —contestó señalando por donde se había ido —Estaba comportándose de una forma un tanto extraña y llevaba algo consigo... ¿Sabes que era?

—¡Esa tonta se coló mientras nadie miraba y se llevó toda una bandeja con ponche! ¡Estoy seguro que se la llevó para bebérselo todo ella sola!

—¿Ponche? ¿Para qué se llevaría y bebería todo el ponche?

—¡¿Pues para que más?! ¡Por el alcohol por supuesto! ¡Cuando estaba en Johto, una vez Sparkle se coló dentro de una fiesta, le entró curiosidad, se robó y se bebió varias latas de cerveza quedándose toda embriagada! ¡De ahí en adelante que le ha entrado un gusto por el alcohol, y ahora debo encontrarla y quitarle el ponche antes de que se lo tome todo y se meta en problemas o algo mucho peor! —respondió mientras se iba corriendo en su búsqueda.

—¿Pero qué?... —se dijo a si mismo Max incrédulo y sin ser capaz creerse todo lo que había visto y oído.


Arthur, tras limpiarse debidamente como indicaba el reglamento del establecimiento, se detuvo delante de la terma y se quitó la toalla quedando completamente desnudo. Entonces, procedió a meterse dentro del agua cálida y refrescante de la fuente hasta el cuello bajo la luz de las estrellas de esa noche.

—Ahh, que bien se siente... —expresó satisfecho.

—Sin duda alguna, parece que fue una buena idea celebrar la fiesta aquí... —respondió Nick cerca suyo, el cual ya se encontraba adentro relajándose apoyado sobre unas rocas.

Los dos se encontraban en una de las varias termas del sector para hombres. En donde otras cercanas, se encontraban otras personas tales como el Profesor Cozmo, Steven, Norman, el Profesor Birch y Álex. El cual a este último ya no se lo veía mucho desde que había empezado a salir oficialmente con Katrina.

—Me recuerda mucho cuando estuvimos en esa ocasión en las termas de Lavacalda junto con Brendan para mi pelea de Gimnasio contra Flannery... Hablando de Brendan... ¿Dónde está? ¿Y dónde está Andrés también? ¿No se supone que ahora se iban a bañar también? —preguntó Arthur.

—No sé... no los he visto... Quizás se quedaron ocupados haciendo algo y de ahí ya vienen en un rato más... Ahh... que relajante es esto...

Los dos se quedaron así quietos disfrutando del agua por un rato.

—¿Y al final pudiste encontrar a Sparkle? —preguntó Arthur.

—Sí... la pude encontrar. Al final me la encontré escondida detrás de una despensa durmiendo como un tronco y con una bandeja de ponche completamente vací que dejarla durmiendo la borrachera en el pokeglov, pero al menos no le ocurrió nada grave. Demonios... ¿Cómo es que puede ser tan borracha? Al final la tonta tendrá que perderse el poder bañarse en las termas...

Arthur se rió para sus adentros.

—Me parece gracioso... Sparkle es el primer pokemón bebedor del que oigo...

—¡Oye, que no es gracioso! No quiero que se meta en líos con alguien o algo mientras esté embriagada...


En otra fuente lejana a la de Arthur y Nick, se encontraban Thatcher, Kenny, Tommy y Max. En donde los primeros tres hablaban o jugaban en el agua, mientras que Max esperaba a que entrara alguien adentro. Entonces, de la caseta junto a la terma en donde los usuarios se quitaban la ropa y se limpiaban previo a entrar, se asomó y emergió Timmy Grimm. El cual se encontraba sin su disfraz del Fantasma y cubierto tan solo con una toalla.

—¡Vamos Timmy, que no hay ningún problema, puedes salir! —le informó Max.

Entonces Timmy procedió a avanzar lentamente con timidez a la terma con la mirada puesta en el suelo. Quedándose finalmente parado delante de ella.

—No te preocupes... que nadie nos está mirando y somos tan sólo los cinco... —volvió a asegurarle.

Timmy miró cuidadosamente a los lados, confirmando que efectivamente nadie más lo miraba sin su disfraz. Entonces asintió y procedió a quitarse la toalla, para luego entrar y buscar un lugar en donde poder sentarse. Tras encontrar uno, finalmente soltó un suspiro de alivio.

—¿Ves que no es tan malo?

—Si no fueras porque tú me lo has pedido, Max, yo no me habría quitado el traje para bañarme en las termas. Que no tenía pensado hacerlo, y honestamente, ya no me gusta salir en público sin estar vestido de el Fantasma...

—¿Pero por qué, Timmy? ¿No se supone que el traje y el nombre de el Fantasma no son más que tu identidad artística para cuando participabas en los Concursos Pokemón?

—Bueno... la verdad Max... es que para mí el Fantasma se ha vuelto mucho más que eso... Para mí, el Fantasma ha sido una forma en la cual he podido dejar de ser tímido y poder expresarme delante de todos... Una forma en la cual puedo dejar de ser quien soy y volverme alguien más fuerte y valiente de lo que normalmente sería... Si no fuera por el Fantasma, no habría sido capaz de hacer muchas cosas... Como por ejemplo seguir adelante tras la remoción de los limitadores...

—Tras lo que le pasó a tus padres... ¿Verdad? —preguntó Max.

Timmy agachó la mirada con los ojos llorosos, soltando un sollozo mientras asentía.

—Los extraño mucho, Max... Y justo tuvo que pasar todo esto después que tú, Ash y los demás nos ayudaran a reconciliarnos y volver a estar juntos como una familia de verdad... Y sin el Fantasma, sin poder ser él, no podría soportar todo esto... Cada vez que estoy solo con mi Dusclops, me quito el traje y pienso en mis padres... No puedo evitar largarme a llorar...

—Lo sé, te entiendo... yo igual perdí a mi mamá...

Timmy tornó la cabeza hacia él.

—Y tanto Kenny, Tommy y Anita los han perdido también. Los cuatro hemos perdido a parte o a toda nuestras familias, Timmy, y muchos otros que han pasado por lo mismo deben de poder entenderte también. Puede ser que haya perdido a mi madre, y no sepa dónde está mi hermana. Pero he decidido que no puedo seguir siendo débil o esconderme detrás una máscara o de los demás para sentirme a salvo. Que debo salir afuera y luchar por mi mismo aunque sea difícil. Muchos lo están haciendo, y espero algún día espero poder ser lo suficientemente fuerte como para salir en búsqueda del paradero de May...

—Vaya... quisiera poder estar tan decidido como tú, Max...

—Estoy seguro que puedes hacerlo tú también, Timmy. Hazlo por ti y tus padres, que estoy seguro que a ellos les gustaría que puedas seguir adelante. Y también si es posible, hazlo por Jennifer ¿Sabes? Fue ella la que me pidió que hablara contigo.

—¿Fue ella la que te lo pidió? —preguntó Timmy sorprendido.

—Sí, y por algún motivo parece estar muy preocupada por ti.

—¿Por mí? ¿En serio?... Vaya... —respondió ruborizándose un poco ante tal idea.

—¿Qué pasa Timmy? ¿Acaso te gusta Jennifer? —preguntó Tommy de manera maliciosa acercándose a los dos.

—¿Eh? ¡No, no es eso! —respondió Timmy negándolo nerviosamente.

—¡Oh, vamos! ¡Qué mientes muy mal! ¡Te has puesto rojo como una baya tamate! ¡Je, je! — respondió riéndose mientras se iba nadando de regreso.

¿Que a Timmy le gusta Jennifer? —se preguntó Max —No entiendo mucha de estas cosas, pero quizás sea por eso que se lo ve tratando de estar todo el tiempo con ella... —pensó.


Ángela se quitó la toalla y lentamente descendió dentro de la terma junto con las demás chicas. Tras sentarse, soltó un suspiro de alivio ante el contacto con las aguas cálidas y deliciosas de la fuente natural.

—¡Qué bien que hallas decidido venir a la fiesta de Brendan, Ángela! ¡Todos ya te estaban extrañando! —expresó Jennifer alegre.

—Sólo vine porque Andrés se puso demasiado insistente con ello... Por lo demás, debo reconocer que a lo mejor ya me cansé de estar tanto tiempo sin salir...

—Sé que no lo pasaste muy bien, Ángela. Te entiendo, yo igual perdí a dos de mis pokemón allá afuera. Aunque en mi caso no podría haber estado tanto tiempo encerrada, simplemente no soy así. Aunque mejor no hablemos de esas cosas, mejor relajémonos y disfrutemos del momento...

—Sí... hay que reconocer que el agua se siente muy bien... Quizás no fue tan mala idea haber venido después de todo... —respondió Ángela más relajada y animada.

—Estas termas me recuerdan mucho a las que hay en casa en Villa Brumosa... Me pregunto cómo estará la villa... Pero estoy seguro que con la enfermera Joy, los Nuzleaf que están ahí y el faro de la Piedra de la Luz. Todo estará bien y en orden hasta que volvamos... —añadió Alyssa.

Las cuatro chicas se encontraban en una de las termas del sector para mujeres. En donde las de menor edad como Anita, Stephanie y Natalia se encontraban compartiendo otra. Mientras que las de mayor edad tales como Katrina, Nicole, Rita, Julie y la doctora Abby ocupaban la suya también.

—¿Así que fue Andrés el que al final te convenció que vinieras? —preguntó Alyssa.

—Sí, lo acabo de decir... ¿Por qué te importa tanto? —preguntó de regreso Ángela.

—Ah, por nada... —respondió ella riendo para sus adentros— Si mal no recuerdo... hasta hace poco te dedicabas a perseguir a Arthur todo el tiempo...

—¡¿Acaso que estás insinuando?! —contestó la rubia incomodada por aquello.

—¡Verdad! ¡Había oído por ahí que hasta hace un par de semanas te proclamabas como la fan número uno de Arthur por su participación en la Conferencia Colosalia! —añadió Claudia echándole más leña al fuego.

—¡No sé de qué me están hablando! —negó Ángela mientras las demás se reían de aquella mentira tan evidente —¡Al menos no soy yo la que se lo pasa invitándolo a cenar o a pasear todo el tiempo con su abuelo y su hermano, o la que se lo pasó bailando con él toda la noche durante la gala cuando llegamos la primera vez aquí!

—¡Oh, es cierto! ¡Además oí que tú eras la que hablaba con Arthur todo el tiempo por el Pokeglov cuando estaba afuera en la expedición militar! —prosiguió Claudia.

—¡Admítelo, Alyssa! ¡A te gusta Arthur! ¿Verdad? —preguntó Jennifer.

—Yo... no... Aunque... puede ser que a lo mejor sí un poco... —reconoció Alyssa sonrojada a más no poder.

—Bueno, hay que reconocer que Arthur es bastante guapo... por eso quedé tan cautivada con él la primera vez que lo vi en la Conferencia Colosalia... Debo admitir que más de una vez me he preguntado como se ve debajo de esa capa y túnica de artes marciales que lleva todo el tiempo con todo ese entrenamiento que tiene en su cuerpo... Aunque con el paso del tiempo me he dado cuenta que otros chicos como Andr... ¡Digo! ¡Como otros amigos de Arthur! No están tan mal también... —opinó Ángela.

Claudia se recostó de espaldas con las manos detrás de la cabeza y contemplando el cielo estrellado.

Bueno, hay que reconocer que después de todos estos años que no lo veía. Nunca pensé que ese chico pequeño y debilucho que conocía de antes se pondría tan bien con el tiempo... —pensó Claudia recordando aquellos hombros anchos y esbeltos que había visto en su espalda durante la expedición militar. Debajo de aquel traje de infiltración militar ajustado que había llevado todo el tiempo—Un momento... ¡¿En qué demonios acabo de pensar otra vez?!

—¿Estás bien Claudia? Se te enrojeció el rostro de golpe... —preguntó Jennifer preocupada —¿No te sientes mal?

—¡No, no! ¡No es nada! —respondió Claudia riendo e irguiéndose de golpe —¡Debe de ser la temperatura el agua!

Mientras esto ocurría, Ángela se la había quedando observando un rato. Si mal no recordaba, Claudia era aquella chica que Arthur le había mencionado esa vez cuando le había enseñado a bailar vals para la gala de aquella ocasión. Esa que alguna vez había sido tan importante para él cuando había sido pequeño, pero que a la vez le había hecho tanto daño. Pero por lo visto, de alguna forma habían podido reconciliarse.

Para Arthur ella sí que debió de haber sido alguien importante si fue capaz de hacer las paces con ella con tanta facilidad... —pensaba.

—¿Y qué opinas de Nick, Claudia? —preguntó Alyssa —Veo que los dos son bastantes cercanos, y al parecer siento que tú le atraes un poco...

—¿Eh? ¿Y qué te hace pensar eso? Debo admitir que Nick es una persona agradable, simpática y que lo considero un buen amigo desde que nos conocimos antes de la remoción de los limitadores... Pero no creo que él me atraiga de esa forma... Además, no creo que a Nick le interese una chica como yo, que no tengo nada de especial, ni soy tan atractiva como alguna de ustedes... —respondió Claudia opinando lo contrario —O al menos no como Ángela, hay que reconocer que ella sí que se ve espectacular... —opinó ella observando a Ángela de reojo con algo de envidia. Que con su cabello rubio, ojos azules, cuerpo voluptuoso y curvilíneo, además de piel pálida y a primera vista suave y aterciopelada. Parecía entender porque chicos como Andrés se morían por ella.

—¡Vamos, que eso no es cierto! —respondió Jennifer —¡Pienso que tu también luces bonita y que puedes ser bien simpática también!

—Vamos, Jennifer... no es necesario que trates de hacerme sentir bien... Sé que soy enojona, torpe en cosas delicadas, poco femenina y siempre me ha gustado hacer muchas cosas de hombre... Incluso desde pequeña me han dicho muchas veces que soy una marimacho... Dudo mucho que a un chico le pueda interesar alguien como yo... —contestó un tanto triste.

Vaya... — pensaba Alyssa preocupada —Parece que la pobre Claudia tiene un serio problema de autoimagen...


—Oye Andrés... ¿A dónde me estás llevando? ¿No se supone que nos íbamos a ir a bañar en las termas también? ¿Y por qué tanto secreto? —le preguntó Brendan a Andrés. Ya que este parecía llevarlo a algún sitio agachados y de manera sigilosa.

—Espera y verás, Brendan. Te tengo una sorpresa para ti primero, y luego podremos irnos a bañar a las termas si así lo prefieres... —contestó mientras seguían avanzando.

—¿Pero qué clase de sorpresa?

—Una la que sé que te va a gustar... Ya tienes quince años ¿No? En muchas partes del mundo en distintas épocas se te consideraría un adulto. Por lo que pensé que sería conveniente hacer algo "especial" al respecto ahora que tienes esa edad...

—No sé... por algún motivo esto no me gusta...

—¡Deja de quejarte tanto, Brendan! Que estoy seguro que después de lo que te voy a mostrar no te vas a arrepentir de haberlo hecho...

Tras varios metros más de avance sigiloso, Andrés llevó a Brendan delante de una cerca alta de madera. Y sosteniendo uno de los tablones que estaba ligeramente suelto, Andrés lo corrió un poco. Abriendo una abertura lo suficientemente grande como para mirar lo que había detrás.

—Aquí es Brendan... Asómate por ahí y dime qué es lo que vez...

Con mucho nerviosismo, Brendan comenzó a acercarse lentamente a la rendija, y por un breve instante vio lo que había detrás antes de alejarse bruscamente con el rostro hirviendo al rojo vivo.

—¡¿Pero qué estás haciendo Andrés?! ¡Allí detrás se encuentra la zona para mujeres de las termas!

—¡Baja la voz Brendan! ¡No querrás que nos descubran! Y sí, ahí está el sector de las mujeres donde se están bañando... ¿Nunca te has preguntado como se ve Jennifer debajo de todo esa ropa?...

—¡¿Qué?! ¡No! ¡Eso sería inapropiado!

—¡Vamos, no seas aguafiestas! ¡Estoy seguro que más de alguna vez lo has pensado!

—¡¿Y por qué demonios no invitaste a Arthur a hacer esto si se supone que él es tu amigo!?

—¡Porque sé que él es un santurrón que se negaría hacerlo! Pero mientras él se lo pierde, tu tendrás la oportunidad de deleitarte con las bellezas que se encuentran detrás de la cerca...

Entonces Andrés procedió a acercarse a la abertura de la cerca para mirar a través de ella.

—Me pregunto cómo se ve Ángela... Se me hace agua la boca con tan sólo pensar que voy a poder contemplar aquellos grandes, hermosos y redondos pechos desnudos que tiene... —se dijo a si mismo completamente embobado con la idea.

Estoy seguro que esto va a terminar mal... —pensó preocupado Brendan mirando a todas partes nervioso.


En otra parte de las aguas termales, en el sector para los pokemón. Los pokemón de todos se encontraban relajándose en varias de las fuentes de aguas termales disponibles para ellos. Las cuales no se encontraban separadas entre machos y hembras a diferencia de la de los humanos. Porque para los pokemón, las diferencias de sexo entre ellos no eran relevantes.

Lucy salió a la superficie del interior de una de las termas.

—¡Ahh, que deliciosa y cálida está el agua! ¡Hace tiempo que no encontraba un sitio en donde poder nadar también! —exclamó la Lanturn contenta.

Kaiser y Bahamut se encontraban hundidos hasta el cuello deleitándose con la sensación del agua. Bruce lo hacía también, mientras que Leonard se encontraba adentro meditando mientras hacía levitar sus dos cucharas con sus poderes psíquicos.

Lucy comenzó a mirar hacia las otras termas donde se encontraban los pokemón de los demás entrenadores.

—Oye Bruce, no veo a Rose ni a otros de los pokemón por ninguna parte ¿A dónde se habrán ido? —se preguntó ella.

—Rose y otros pokemón de sus respectivas entrenadoras se fueron a vigilar el exterior de las termas donde se encuentran bañándose para evitar que mirones vayan a espiarlas desnudas. Para los humanos, especialmente para sus hembras, aquello es un asunto bastante serio —respondió el Blaziken.

—Ah, ya veo...


—Andrés...

—¿Qué pasa Brendan? Ángela aún no se ha dado vuelta como para poder verla de frente...

Entonces Andrés sintió como un dedo le tanteaba el hombro. En donde a él le pareció extraño porque el dedo que lo había tocado se sentía como si no fuese de una mano humana...

Andrés tornó la mirada a Brendan y vio como este miraba paralizado del miedo hacia atrás. Cuando Andrés lo hizo también, vio que no solo estaba Rose, sino que también estaba Lucario, la Chansey de Jennifer, el Magnemite de Alyssa, el Furret de Julie, el Delcatty de la doctora Abby y los tres Mightyena de Katrina. Todos ellos miraban a los dos con disgusto.

—Oh... mierda... —musitó Andrés aterrorizado.

Momentos más tarde, Rose que iba adelante de todos los pokemón cargando a ambos jóvenes llevándolos por la ropa en una mano cado uno, arrojó a Brendan y a Andrés al suelo. Mientras que delante de ellos, se encontraban Claudia, Ángela, Alyssa y Jennifer cubiertas con sus toallas y mirándolos aprensivamente.

—Oh... hola Claudia... Juro que puedo explicarlo... —trató de excusarse Andrés.

—Andrés... te conozco desde hace muchos años y sé que eres un completo imbécil... ¡PERO NUNCA PENSÉ QUE ERAS UN MALDITO PERVERTIDO!

Entonces Claudia corrió hacia él con el puño preparado y esbozando una expresión en el rostro que sólo podía describirse como la de un demonio del inframundo enfurecido. Entonces, ella le propinó un golpe tan fuerte en la cara que lo mandó a volar contra la cerca. Haciéndolo atravesarla completamente y lo hizo caer noqueado con un gran chapuzón dentro de una terma.

Brendan, completamente aterrorizado por lo que había visto. Se postró delante de ellas y empezó a balbucear y a sollozar tratando desesperadamente de disculparse.

—¡Por favor perdónenme, no era mi intención espiarlas! ¡Fue Andrés el que me obligó a venir aquí y ni siquiera sabía que era lo que quería hacer! ¡Juro que nunca me atrevería verlas de esa manera! ¡Así que por favor les pido, no me maten!

Entonces las chicas se miraron y comenzaron a cuchichear entre ellas algo que no podía oír a la vez que se le acercaban alguno de los pokemón a hablar con ellas también. Pensando que estaban decidiendo su destino, Brendan empezó a tiritar enormemente. En donde estaba a punto de hacerse en sus pantalones de puro miedo.

Claudia finalmente soltó un hondo suspiro.

—Tranquilo Brendan, que hemos decidido no hacerte daño —le respondió ella mientras le acariciaba el gorro sobre su cabeza intentando tranquilizarlo —. Creemos que estás diciendo la verdad... ya que los pokemón confirman que solamente vieron a Andrés espiándonos. Además, pienso que sería de muy mal gusto golpear al cumpleañero en su propia fiesta...

Las demás chicas asintieron afirmativamente mientras comenzaban a irse.

—Iremos a avisar a los encargados del lugar para que vayan a ver lo que pueden con la cerca y a sacar a Andrés de la fuente. Pero por favor Brendan, trata la próxima vez ser más cuidadoso a donde te llevan —le suplicó Jennifer preocupada hacia él mientras se alejaban.

Lentamente, mientras sentía que las chicas se iban. Brendan comenzó lentamente a levantar la cabeza y a sentarse sobre el suelo mientras inspiraba y exhalaba profundamente para tranquilizarse. Mientras todavía las veía alejándose, se dio cuenta de algo.

—Un momento... solamente están llevando toallas...

Entonces sintió como algo cálido le bajaba por el rostro, Brendan se palpó y contempló su mano.

—¿Me está sangrando la nariz?...

Mientras contemplaba sus dedos manchados con su propia sangre, sentía como un calorcillo bastante agradable le bajaba por todo el cuerpo.

—Si Jennifer se entera de esto me va a matar... —se dijo a sí mismo con un suspiro un tanto avergonzado.


Finalmente un par de horas más tarde, todos los invitados humanos y pokemón se encontraban reunidos dentro del salón de eventos alrededor de una mesa en la cual se encontraba Brendan esperando ansioso. Finalmente, entró Andrés con el rostro inflamado y con varias heridas remendadas por medio de varios parches y curitas. Llevando consigo una torta de cumpleaños con quince velas encendidas a la mesa. Tras depositarla delante de Brendan, miró lentamente hacia Claudia, la cual le devolvió una mirada hostil. Entonces lentamente y con una sonrisa incómoda, se apartó sin darle la espalda. Escabulléndose rápidamente en medio del público mientras este comenzaba a contar hasta tres.

"Cumpleaños feliz
te deseamos a ti
feliz cumpleaños Brendan
que los cumplas feliz."

Entonces, pidiendo tres deseos, Brendan inspiró hondo y sopló apagando todas las velas.


Espero que les haya gustado los contenidos de este capítulo. Por lo general no soy fanático del fanservice, pero creo que cuando es en pequñas cantidades y bien justificado, no es ningún problema.