Primero quiero pedir perdón por la demora de 6 meses (Oh, por Dios...) en publicar. A pesar de que ya no tengo clases en la universidad, he estado ocupado en los experimentos de mi tesis de bioquímica. Por lo que me ha sido casi imposible encontrar ganas de escribir hasta ahora en verano. Además, este año fue uno muy dificil en el ámbito familiar y económico, por lo que no descarto la posible de que eso me haya afectado también. Espero que el proximo año pueda ser más productivo.


No hay Descanso para los Cansados

10 de Noviembre

A la mañana siguiente, Arthur, Batuo y Medicham regresaban de su entrenamiento diario cuando vieron que un par de hombre bien vestidos y portando gafas de sol los esperaban en la entrada del gimnasio.

—¿Desean algo? —preguntó Batuo a los dos hombres con amabilidad.

—¿Son ustedes Batuo y Arthur? —preguntó uno de ellos. Después que asintieran, el hombre continuó—. El general Hansen y su Majestad el rey Albert los esperan en los Cuarteles Generales de las Fuerzas Armadas del Reino Espejismo y desean hablar de algo importantes con ustedes.

Los tres se miraron extrañados, preguntándose el porqué dos de las figuras más importantes del Reino Espejismo los estarían buscando. Intrigados, y sin desear desafiar las órdenes de su Alteza y de dos hombres que parecían ser de Inteligencia. Guardaron sus cosas de entrenamiento en el gimnasio y decidieron seguirlos a los cuarteles generales en el poblado del Reino. En donde tras pasar varios puntos de control en donde confirmaron sus identidades, los dejaron entrar en el edificio y los llevaron a una gran sala de reuniones.

—Esperen aquí, el General Hansen y su Majestad ya están en camino—les dijeron antes de retirarse.

Arthur, Batuo y Medicham examinaron la sala y se dieron cuenta de que mucha gente conocida y sus pokemón se encontraban sentados o dando vuelta por ahí.

—Oh, Arthur, señor Batuo. Parece que los llamaron a ustedes dos también—les dijo Nick sentado junto a Claudia.

—Bueno, con la gente que se encuentra aquí era de esperar que terminarían viniendo también. Por lo visto todos los que estamos aquí han tenido contacto de una u otra forma con el ejército del Reino Espejismo o sus expediciones—opinó ella.

—¿Alguien sabe para que nos llamaron? —preguntó Brendan, el cual estaba también presente—No me digan que nos quieren mandar a otra expedición afuera...

—¡Sí es así, me niego a que Max salga otra vez! ¡Es demasiado peligroso e irresponsable enviar a un niño allá afuera, y como su padre tengo derecho a que no lo hagan! —informó Norman furioso ante aquella idea, el cual se encontraba junto a su hijo Max y Jirachi.

—Sifu ¿Cree usted que Brendan tenga razón? ¿Puede ser que nos estén convocando para otra expedición? —preguntó Arthur a su maestro.

—Ahora mismo no puedo asegurar nada, Arthur. Lo único que sé es que para la expedición pasada nos convocaron de manera similar. Pero he sentido en el aura circundante algo diferente... una especie de tensión y miedo en todos los militares y agentes que he visto camino hasta aquí...

Arthur asintió, dándose cuenta que también podía sentir aquella tensión. Finalmente, un militar entró en la sala y dio un comunicado.

—¡Atención! ¡Con ustedes el General Hansen, y su Majestad y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas del Reino Espejismo! ¡El Rey Albert!

Ante este anuncio, los dos personajes mencionados hicieron su entrada en la sala. En donde los presentes se irguieron en señal de respeto al monarca del país que les había dado asilo. En donde el rey procedió a subirse detrás de un podio al fondo de la sala.

—Pueden tomar asiento si así lo desean —Indicó.

Después de que todos tomaran asiento y guardaran silencio, el rey Albert retomó la palabra.

—Seguramente todos ustedes se estarán preguntando porque el General y yo los hemos convocado. La razón de esto se debe a que tenemos algo muy importante que comunicarles a ustedes como refugiados del país vecino que nos rodea. Para esto, le entrego la palabra al General Hansen que les explicará de qué se trata todo esto.

El Rey se bajo del podio y acto seguido el General Hansen lo reemplazó.

—Estimados refugiados—comenzó a decir —. A pesar de que la situación de nuestro reino es incomparable con la que existe en el resto de la región de Hoenn, tampoco estamos exentos de nuestros propios problemas. Como ustedes habrán podido seguramente notar, últimamente han empezado a haber problemas de escasez y de abastecimiento de ciertos productos. Esto se debe a que nuestro reino es incapaz de producirlos, y por lo tanto siempre hemos tenido que importarlos desde afuera. Y con el colapso de las comunicaciones y el transporte debido a la remoción de los limitadores, esto se ha vuelto actualmente imposible. Pero eso sí, algo que podemos asegurarles para que no se preocupen ni tengan miedo, es que a ninguno de nosotros les faltará el alimento ni pasará hambre. Ya que nuestro reino, a pesar de ser pequeño, no está tan sobre poblado como en otros lugares y todavía tenemos la suficiente capacidad de producción de alimentos como para mantenerlos a todos ustedes y a más refugiados que puedan venir en el futuro. El único inconveniente, será que a pesar de que habrá comida suficiente para todos, esta no será necesariamente de la misma calidad ni variedad que antes. Ya que no disponemos de la capacidad de fabricar todo tipo de productos ni posibles substitutos. Por lo que una vez que se acaben los últimos de estos, no habrán más y lo mismo sucederé con otros.

Ante esta declaración, se escucharon algunos murmullos de protesta en medio de los presentes. Pero aún así conscientes de que aquella situación era probablemente inevitable.

—Pero este no es el principal motivo por el cual los he convocado a todos ustedes. La verdadera razón es la siguiente. A pesar de que no habrán problemas con el alimento, tememos que hayan problemas con otro producto muy importante del cual dependemos del mundo exterior para su disponibilidad: energía. Específicamente los combustibles que utilizamos para generar energía eléctrica. Ya que nuestro reino carece de suficientes recursos energéticos ni plataformas de obtención de energía renovable como para satisfacer su demanda de energía eléctrica actual. En donde si la cosa continua así, tendremos que empezar en unos meses más a racionar la energía que nos queda realizando cortes programados y prohibir el uso de ciertos dispositivos. Y después de ahí, quien sabe lo que tendremos que hacer para estirar lo poco que nos quedará hasta que finalmente ocurra el apagón definitivo. Además de esto, también presentamos problemas de abastecimiento de otros productos, especialmente medicinas. E incluso nuestra capacidad de reponer municiones y mantener en buen estado el armamento de nuestras Fuerzas Armadas es limitado. Por lo tanto, hemos empezado a considerar que nuestra única esperanza de poder sobrevivir a largo plazo es ponernos en contacto con algún otro grupo de supervivientes afuera del Reino que pueda disponer de lo que necesitamos.

El público presente empezó a murmurar entre ellos preocupados ante estas noticias.

—¿Pero dónde? ¿Quién podría ayudarnos afuera con lo que nos falta? Afuera no hay más que muerte y destrucción...—se preguntó Jennifer.

Yo sé donde puede ser... —pensó Andrés sentado entre el público frunciendo el ceño.

—Pero para fortuna de todos nosotros —prosiguió el general—. Gracias a los supervivientes provenientes de Ciudad Petalia, disponemos de información de un sitio el cual podría ser nuestra salvación. Un lugar que según la información que hemos obtenido, y si todo ha ido bien en aquel lugar, puede ser que sea el único lugar en toda la región que se encuentra intacto e inafectado por la remoción de los limitadores aparte de nuestro reino...

Entonces la habitación se oscureció y un proyector se encendió iluminando un telón detrás de Hansen, el cual mostraba un mapa de la región de Hoenn. El cual realizó un zoom a un sitio ubicado al noreste de la masa terrestre principal de la región.

LaRousse... —confirmó Andrés tal cual como sospechaba.

—¡Este lugar, damas y caballeros, es Ciudad LaRousse! —indicó Hansen —De acuerdo a la información recopilada por los supervivientes de Ciudad Petalia en los Cuarteles Generales de la Corporación Devon en Ciudad Férrica. La cual ha sido amablemente confirmada por el hijo y heredero de aquella compañía, Steven Stone, aquí presente. Señor Stone, si usted pudiese decir con sus propias palabras a nuestro público lo que me ha dicho... —solicitó mirando Steven ubicado en medio del público.

Steven asintió, se levantó de su asiento y se dirigió adelante tomando el lugar de Hansen en el podio.

—Quiero empezar diciéndoles que esta información se consideraba como clasificada para la mayoría de la población y disponible tan sólo para una pequeña parte del gobierno, el aparataje militar y el sector civil hasta que estuviese lista para ser revelada. El cual describía un plan denominado como el Plan de Contingencia Nacional Ante Catástrofes. El cual consistía de una serie de planes para las diferentes regiones para responder ante un posible desastre como una guerra o un desastre natural de grandes proporciones que pudiese poner en peligro a nuestra nación. Pero hasta donde yo tengo entendido, tan solo en la región de Hoenn se pudieron implementar los protocolos de su Plan de Contingencia a tiempo antes de la remoción de los limitadores. El cual describía la selección de un sitio que cumpliese con ciertas características en donde las personas más importantes del gobierno regional, la totalidad de las fuerzas militares de la región y los representantes más importantes del sector económico civil de esta junto con sus activos más importantes y valiosos, serían evacuados en caso de una catástrofe. Para el caso de la región de Hoenn, el sitio elegido fue Ciudad LaRousse. Esto se debe a que esta ciudad cumplía con muchas características considerables como deseables por los organizadores para su Plan de Contingencia Regional. Entre estas, estaba la capacidad de ser completamente autosustentable en la mayor cantidad de aspectos posibles. Lo cual conseguía debido al uso extensivo de fuentes energéticas renovables, y también por poseer una infraestructura extremadamente avanzada tecnológicamente que incluye el uso extensivo de tecnología en robótica y automatización para su funcionamiento.

Tras decir esto, la imagen del proyector cambió a una recopilación de imágenes de LaRousse. La cual mostraba una ciudad de tecnología de punta con hermosos paisajes y áreas verdes, edificios modernos y de apariencia futurista, aerogeneradores y paneles solares en todas partes. Las calles eran limpias y amplias, en donde tanto personas, pokemón y máquinas estaban presentes. Entre las máquinas, se podían ver basureros automáticos, máquinas expendedoras robóticas capaces de moverse de un lado a otro y robots formados por varias piezas flotantes en forma de cubos que al moverse parecían desafiar a la gravedad. En donde estas imágenes sorprendieron a muchos de los que no conocían aquel sitio o trajeron recuerdos a los que habían estado alguna vez.

—Pero el punto más importante para elegir a Ciudad LaRousse como el sitio de evacuación para el Plan de Contingencia de Hoenn, fue el desarrollo de un prototipo de generador capaz de desplegar una barrera de energía capaz de envolver a toda la ciudad en caso de una emergencia, creado por el famoso Profesor Lund —continuó Steven mientras mostraba una imagen del profesor en la pantalla—. En donde su creación fue motivada e inspirada por un incidente acontecido el año pasado, en donde Ciudad LaRousse fue visitada por un pokemón misterioso denominado como Deoxys, el cual se cree que es proveniente del espacio exterior y aquel evento es conocido como el Incidente de Deoxys. En donde su visita provocó la ira y el conflicto con el pokemón legendario Rayquaza en medio de la ciudad. Y por un breve tiempo, Deoxys fue capaz de generar una clase campo de fuerza que mantuvo a Rayquaza a raya y alejado de la ciudad hasta que fue capaz de destruirlo y entrar en combate con Deoxys. Para suerte de sus habitantes, el incidente pudo resolverse satisfactoriamente sin pérdidas de vidas. En donde este motivó al Profesor Lund en estudiar la posibilidad de crear barreras de energía para su uso en prevención de catástrofes —terminó de decir esto a la vez que el proyector mostraba imágenes de diferentes noticieros reportando el incidente.

Max recordaba el Incidente de Deoxys muy bien, ya que había estado ahí presente junto a Ash, May y Brock. Al oír a Steven mencionar al Profesor Lund, se preguntaba si Tory se encontraría bien también.

—Con todo estos antecedentes—prosiguió Steven—. Es muy probable que los protocolos de contingencia para la región se hayan puesto en marcha con éxito tras la remoción de los limitadores. Especialmente porque los supervivientes de Petalia reportaron que los Cuarteles Generales de la Corporación Devon habían sido en su mayoría vaciados y desvalijados de sus pertenencias. Lo que concuerda con los procedimientos del protocolo, los cuales indicaban el traslado de sus activos más importantes y valiosos por vía aérea directa a LaRousse. En conclusión, si todo el plan ha marchado bien hasta ahora, es muy probable que Ciudad LaRousse haya podido sobrevivir intacta a la remoción de los limitadores y que tenga de todo lo que el Reino Espejismo necesita para poder sobrevivir. En donde si pudiéramos entrar en contacto con ellos y contarles de la súplica del Reino, es posible que puedan ayudarlos de cualquier manera posible.

Los presentes empezaron a discutir con grandes ánimos. Si aquello que había mencionado Steven era cierto... ¡Significaba que aún había esperanza para ellos y para el Reino allá afuera!

—Muchas gracias señor Stone, ya puede retirarse—Indico Hansen ante el cual asintió y procedió a regresar a su asiento.

—Steven se desenvolvió muy bien allá adelante... —le comentó Batuo a Arthur en voz baja. —Puedo sentir en su aura que es un hombre de gran carisma y capacidad de liderazgo. Fácilmente puedo verlo sucediendo a su padre en los negocios o incluso siguiendo una carrera en política.

El General retomó la palabra.

—Como podrán suponer ahora, nuestra intención es enviar una expedición militar hacia Ciudad LaRousse, ponernos en contacto con sus líderes y si es posible llegar a un acuerdo que nos permita reponer especialmente nuestras reservas energéticas. En donde nuestra intención es enviar lo mejor que tenemos como fuerza militar en un viaje directo a LaRousse utilizando el vehículo Groudon que trajo consigo el Profesor Jacuzzi. En donde si todo sale bien llegaríamos en unos pocos días. Ahora sí, el motivo principal por el cual los hemos convocado es para saber si alguno se ofrece para unírsenos en esta expedición tan importante. Todos ustedes son entrenadores pokemón que han participado o han sido rescatados por nuestras expediciones anteriormente, en donde la ayuda de sus pokemón ha sido considerada como invaluable para nosotros. Por lo que si alguno de ustedes decide ayudarnos trayendo a sus pokemón en este viaje, lo apreciaríamos de gran manera. Pero tengan en cuenta que ninguno de ustedes está obligado a hacerlo si es que no quieren. Ustedes ya han perdido, luchado y sacrificado mucho como para volver a forzarlos a salir de nuevo allá afuera. Pero si ustedes lo hicieran, también podríamos aprovechar dejarlos en Ciudad LaRousse si es que así lo desean y si es que aceptan recibir más supervivientes. Y de todas maneras, aunque no nos acompañen, está en nuestra intención tratar de concretar alguna clase de acuerdo con LaRousse para que podamos trasladar a todos los supervivientes que prefieran estar allá que en el Reino Espejismo. No es necesario que tengan que decidir de inmediato pero... ¿Hay alguno de ustedes que desee unirse a la expedición ahora mismo?

Casi al instante, Andrés se irguió mientras alzaba la mano.

—Yo iré.

—¿Seguro? —preguntó el general.

Andrés asintió decidido.

—Mi padre es teniente coronel del ejército, por lo que si lo que dicen los documentos y Steven es verdad. Entonces significa que mi padre debe de encontrarse en Ciudad LaRousse ¡Debe ser así! Por lo que haré e iré a donde sea si es que así puedo encontrarlo. Mi Kecleon y mis Houndooms están a su disposición, General.

Hansen asintió conforme mientras Andrés volvía a sentarse. Entonces Arthur se levantó de su asiento también.

—Andrés ha sido amigo mío desde la infancia, por lo que no puedo permitir que vaya allá solo. Además, como nuevo Guardián de Aura es mi deber luchar por el bienestar de los habitantes de este Reino en medio de esta crisis. Más aún después de todo lo que han por nosotros desde que nos dejaron refugiarnos aquí.

—Y como Guardián de Aura también—procedió a decir Batuo que se alzó junto a Arthur—. Es deber mío no dejar a un camarada de lado. Mi fuerza y la de mi Medicham son suyas, General.

—Arthur y el Señor Batuo tienen razón—dijo Brendan irguiéndose—. Los amigos están para ayudarse el uno al otro ¿Verdad?

Nick y Claudia se miraron el uno al otro mientras asentían y se levantaban.

—¡Es verdad! —dijeron los dos al unísono.

—Yo también quiero ir —dijo levantándose Jennifer—. A lo mejor tengo solamente una Chansey, pero estoy segura que les será útil y trataré de hacer lo mejor que pueda para ayudar.

—Y yo iré para darle mi fuerza a Jennifer y a todos ustedes en esta noble misión junto con mi Dusclops—aseguró Timmy Grimm vestido con su traje de El Fantasma mientras Brendan lo miraba de reojo inquisitivamente.

—¡Eh, tampoco se olviden de nosotros! —dijeron Álex y Katrina sonrientes uniéndose al grupo.

Steven también se levantó.

—Al igual que Andrés, mi padre debe de encontrarse en Ciudad LaRousse por lo que iré para reencontrarme con él. Además, deseo confirmar si ciertas otras personas consiguieron evacuar o no a LaRousse también. Por lo que cuente conmigo y mis pokemón, General.

—Eh... chicos... Muchas gracias... en serio... —respondió Andrés mirándolos a todos. Claramente conmovido ante tanto apoyo.

En medio de la muchedumbre, había una chicha con la mirada hacia abajo e indecisa. En la última expedición había perdido a uno de sus queridos pokemón. Lo cual era más de lo que había perdido alguna vez en su vida. Por lo que volver a salir allá afuera y arriesgarse a perder aún más le aterrorizaba. Pero si por algún motivo era por él, sentía que de alguna forma u otra podría hacerlo y que todo saldría bien.

—Yo también iré... —dijo Ángela. Lo cual hizo sorprender a Lucario, el cual se encontraba vigilando la sala desde un extremo lejano. Ya que pensaba que a lo mejor ella todavía no estaba lista para volver a enfrentar el peligro.

Sin lugar a dudas su influencia la está haciendo volverse más fuerte... —pensó complacido.

—Papá... yo también quiero ir... —musitó Max a su padre.

—¡No, de ninguna manera!—respondió Norman furioso —¡Hay demasiado peligro allá afuera por lo que no permitiré que salgas de nuevo del Reino Espejismo!

—Pero papá... yo también quiero ayudar y todos mis amigos van a ir... —dijo Max triste—También quiero ver si Tory el Profesor Lund se encuentran bien...

—Señor Norman, entiendo la preocupación por su hijo. Pero me gustaría que considerara que fuese también. En donde la participación de sus pokemón, especialmente la de su Gardevoir, fue esencial para la supervivencia de mucho de nuestros hombres. Muchos de esos hombres volverán a venir con nosotros, por lo que la participación de esa Gardevoir podría ser beneficioso para la moral de nuestros soldados.

—¡Con todo respeto, General! ¡¿Está insinuando en obligar a un niño menor de edad a participar en una operación militar extremadamente peligrosa?! ¡¿Porqué no pueden simplemente ir sus pokemón en la expedición a cargo de alguno de los amigos de Max?!

—Porque generalmente, a los pokemón de un entrenador no les gusta para nada estar lejos del suyo, y difícilmente aceptarían las órdenes de otra persona en aquella situación. Usted como Líder de Gimnasio, debería saber esto más que nadie. Tampoco estoy diciendo que Max tenga que ir sin usted. Además, la idea es viajar directamente a Ciudad LaRousse sin detenernos a menos que sea necesario o para rescatar a una cantidad importante de supervivientes. Y si en cualquier caso llegáramos a entrar en combate por algún motivo, su hijo podrá quedarse siempre en la retaguardia dentro de la seguridad del Groudon. Si todo sale a la perfección y no hay contratiempos, incluso es posible que la expedición no sea más que un simple paseo de un par de días a LaRousse—contestó Hansen.

—¡Por favor papá, ya no soy un niño pequeño! Prometo portarme siempre bien y hacer todo lo que digas en el viaje...

A pesar de que Norman no estaba para nada convencido, empezó a pensar que si se negaba, era muy probable que de nuevo Max lo desobedeciera y tratara de escaparse por su cuenta. Lo cual sería peor.

—Está bien, lo pensaré...

—Gracias papá...

—Lo entiendo perfectamente señor Norman, no es necesario que decida ahora mismo. Eso sí, si Max termina viniendo, además de que venga su padre hay una segunda condición—respondió el general.

—¿Cuál? —preguntó Max.

—Jirachi no puede venir en la expedición.

—¡¿Qué?! —preguntaron Max y Jirachi sorprendidos.

¿Por qué? —preguntó el pokemón triste y sin entender.

—Si mal no recuerdan. Durante la expedición en la cual se encontró a Jirachi, un grupo de pokemón misteriosos liderado por Alakazams atacó con la intención de capturar a Jirachi. En donde según la información obtenida hasta el momento, recibían órdenes de Uxie, un pokemón legendario de la región de Sinnoh conocido como el ser de la Sabiduría, y el Señor del Conocimiento por esos Alakazams. El cual al parecer, es aliado de Ho-Oh, el pokemón legendario de Johto responsable de la remoción de los limitadores...

Entre los presentes, Nick y Andrés sacudieron la cabeza aún sin poder creerlo. Los dos era provenientes de Johto por lo que conocían las leyendas que hablaban de él. Se suponía que Ho-Oh buscaba la paz y armonía entre los humanos y los pokemón. No ser la causa de tanta discordia, muerte y destrucción.

—Y según todos nuestros informes, Jirachi debido a toda la energía del Cometa del Milenio que guarda en su interior, emite una señal de aura tan poderosa que les permitía detectarlo y darle caza a grandes distancias con facilidad. Por lo que si salimos del Reino en el Groudon y esos Alakazam siguen buscándolo, es muy probable que nos vuelvan a encontrar y que nos ataquen de nuevo. Y eso es algo que no nos podemos permitir, por lo que Jirachi debe quedarse. La ilusión de los Togepi que nos protege cubre y enmascara el aura de Jirachi, por lo que aquí se encontrará a salvo.

—¡Pero él es mi amigo! No puedo dejarlo simplemente atrás!

—¡Y yo no voy a arriesgar las vidas de mis hombres por un sólo pokemon si puedo evitarlo! ¡¿Queda claro Max?! ¡Oh Jirachi se queda o te quedas junto con él aquí!—ordenó el General furioso.

—Pero...

Max... está bien... El tiene razón... —Interrumpió Jirachi flotando delante de Max—Ya causé demasiados problemas cuando me encontraron y soy consciente de que muchos murieron para poder traerme aquí... Si así puedo evitar que más inocentes sufran por mi culpa... entonces es mejor que me quede...

—Jirachi...

—Max, tampoco es como si no fueras a volver a verlo nunca más. Nada impide que cuando entremos en contacto con LaRousse podamos organizar un traslado rápido si es que desean quedarse allá. Incluso si esos Alakazam terminan sabiendo que Jirachi se encuentra en LaRousse, dudo que puedan hacer algo con la barrera de energía que tienen.

A pesar que Max no le gustaba tener que separarse de su amigo, comenzaba darse cuenta que era probablemente lo mejor para la expedición.

—Está bien... si voy con ustedes entonces Jirachi se quedará en el Reino...

—Muy bien, es bueno saber que has visto razón. Reconocer que uno está equivocado cuando otra decisión es mejor incluso si no te gusta, es un clara señal de madurez y que con el tiempo nos estamos volviendo adultos responsables—mencionó Hansen satisfecho—. Bien, si nadie quiere decir algo más, no queda más que informar que la expedición a LaRousse partirá dentro de tres días y que tienen tiempo hasta pasado mañana para informar si definitivamente van a acompañarnos o no—dijo Hagen fijándose específicamente en Max y Norman—. Pueden retirarse.


Batuo regresó junto con Medicham de regreso al gimnasio para ordenar algunas cosas. Ellos iban a partir en tres días, por lo que consideraba bueno organizar entrenamiento intensivo para Arthur antes del viaje. Pero a la entrada del gimnasio podía verse un niño esperando.

—No me digas... ¿Será Max de nuevo haciendo preguntas? —se preguntó Medicham.

—No, no es él... su aura es diferente...

Al acercarse más, el niño se dio vuelta, los saludó con la mano y corrió hacia ello.

—Ah, ya veo. Es el hermano de aquella joven de Villa Brumosa—confirmó Medicham.

—¡Señor Batuo, Señor Medicham! ¡Los estábamos esperando!

Junto al niño, había también un Minum y Plusle.

—Saludos Thatcher ¿En qué puedo ayudarte?

—Este... bueno... Quería hacerles una consulta... —Empezó a decir un tanto nervioso—Me enteré hace un tiempo que Max les consultó a si a lo mejor podían entrenarlo como Guardián de Aura...Sé que ustedes le respondieron que no por el momento ya que estaban concentrados entrenando a Arthur... Pero me pregunto... El día en que ustedes se desocupen y puedan entrenarlo a él... ¿No habría problema en que me pudiesen entrenaran a mí también?

Batuo y Medicham se miraron preocupados entre ellos. Al parecer Max no había podido contenerse las ganas de contarle la noticia a los amigos de su edad o algo por el estilo.

—¡Señores Batuo y Medicham! ¡Yo también quiero convertirme en un héroe como ustedes dos, como Arthur y como el héroe que salvó a mi aldea! ¡Ese ha sido el sueño de toda mi vida! —exclamó Thatcher emocionado.

—Tranquilo jovenzuelo, no te sobresaltes tanto... —solicitó Batuo—Entiendo que te sientas impresionado por el pasado de tu lugar de nacimiento. Pero ser un Guardián de Aura, especialmente un Monje Guardián, es más que ser un héroe que busca fama, poder o riquezas. Somos guardianes y protectores que nos humillamos a nosotros mismos para servir a los demás y mantener la armonía entre los humanos y los pokemón.

—¡Y justamente eso es lo que quiero! ¡Deseo convertirme en un Guardián de Aura para poder ayudar a la gente y salvar pueblos al igual que el antiguo Héroe de Villa Brumosa! —respondió Thatcher poniéndose firme como una especie de soldado.

Tiene entusiasmo sin duda... Pero siento que todavía es demasiado joven e inmaduro como para entender en verdad lo que significa seguir el camino del Monje... —opinó Medicham por medio de telepatía a Batuo.

Pienso lo mismo. A diferencia de Max, carece de un propósito en verdad claro a parte de querer seguir fantasías juveniles. En done Max lo ha adquirido tras enfrentarse a la cruda y cruel realidad en donde ha sufrido grandes pérdidas y penurias—respondió Batuo de la misma manera.

¿Púes entonces qué le decimos?

Déjame primero confirmar si es un Xingfu primero antes de decidir. De eso dependerá lo que hagamos.

—Antes que todo Thatcher—dijo Batuo al chico—. Necesito saber algo de ti, por lo que te pido por favor que me dejes acercarme.

Thatcher asintió confundido y entonces Batuo se acercó a él. Al igual que Max, el maestro apoyó su mano sobre su cabeza y comenzó a leer el estado de sus chakras.

Definitivamente al igual que Max... Thatcher es un Xingfu...

¡Por Pangu! ¡¿En serio?! ¡¿Dos Xingfu en una misma área?! —preguntó Medicham sorprendido.

Es verdad Medicham... Pero conociendo la historia del sitio de donde viene Thatcher y lo que podía percibir de su aura a primera vista... Tenía mis sospechas que a lo mejor pudiese ser así... Por lo tanto, es muy probable que la hermana sea una también...

Batuo retiró su mano de la cabeza Thatcher.

—Disculpen... ¿Para qué fue eso? —preguntó el chico.

—Al igual que Max, parece que tienes el potencial de convertirme en un Guardián de Aura...

—¡¿En serio, significa que podría convertirme en un héroe?!

—En teoría, sí. Pero sobre si entrenarte o no, ahora mismo no puedo decidir si lo haré o no por lo menos hasta después de la expedición a Ciudad LaRousse. Pero prometo que lo consideraré.

—¡Muchas gracias a los dos! —exclamó Thatcher propinándoles una reverencia a los dos —¡Prometo ser el mejor alumno del mundo si es que me aceptan! ¡Estaré esperando el día en que pueda volver a verlo después de la expedición!

Tras decir esto Thatcher se fue corriendo del gimnasio junto con sus dos pokemón.

—¿En serio lo vas a considerar? —preguntó Medicham.

—Sé que a lo mejor él no es el mejor caso... ni tampoco Max lo sea también... Pero recuerda las palabras que oí del guardián encerrado dentro la Piedra de la Luz que protege la aldea natal de donde vienen esos dos hermanos: "Deberás de prepararte para combatir en esta lucha. Tú objetivo es ahora preparar a todos los que puedas para esta guerra, ya que el mundo los necesitará." En donde el mencionó una fuerza maligna responsable de la liberación de los libertadores, una que resultó ser Ho-Oh. Quizás los dos no sean los mejores candidatos para tomar el camino del Monje, pero el mundo necesita a los Guardianes de Aura de nuevo. Necesita de los Monjes otra vez. Y mientras la profecía no se cumpla, debo entrena todos los Guardianes que pueda para detener los planes de exterminio de Ho-Oh y sus secuaces hasta que ese día llegue y los Monjes regresen...

—¿Por qué sospechabas que él y la hermana podían ser Xingfus?

—El aura de los dos, aunque diferente, es muy semejante al del guardián encerrado dentro de esa piedra...

Medicham agrandó los ojos.

—¿Sugieres que esos dos son sus descendientes?

—Es posible que lo sean. Por lo que tengo entendido, el héroe se fue de la aldea tras dejarles la Piedra de la Luz. Pero nada dice que él no haya podido tener un amorío con alguna de sus habitantes y engendrar descendencia antes de irse.

El pokemón se rió para sus adentros.

—La historia tiene en verdad la curiosa tendencia de buscar repetirse. Aunque si lo consigue o no, eso es algo completamente distinto—dijo Medicham.

Batuo lo miró seriamente.

—El camino que está tomando Arthur es uno peligroso para un Monje. Es uno de muchas tentaciones y que puede tanto salvar a una persona como condenarla y llevarla a la perdición. Por lo que él debe caminar con cuidado. Normalmente no lo habría permitido, pero tú ya sabes. Aunque seguimos el camino del Monje, oficialmente no lo somos por lo que no tengo la autoridad moral de prohibírselo. Solo advertirle de los posibles peligros.

Medicham lo miró de reojo con seriedad

—No olvides cómo fue en gran medida que terminamos aquí...

Batuo desvió la mirada hacia otro lado, inundado por la nostalgia de eventos que sucedieron hace mucho tiempo.

—Lo sé, amigo mío... lo sé...


—Así qué... Vas a salir de nuevo... ¿Verdad?—Preguntó Alyssa.

—Si, en tres días vamos a partir en dirección a Ciudad LaRousse para tratar de ponernos contacto con sus autoridades y ver si ellos son capaces de ayudarnos a solucionar los problemas del Reino—respondió Arthur.

Era la noche tras el día de la reunión. En donde los dos se encontraban sentados en una banca de la plaza principal del poblado del Reino Espejismo compartiendo un rato a solas.

—¿Estarás mucho tiempo fuera?

—No puedo saberlo a ciencia cierta. Se supone que este será un viaje mucho más corto que los anteriores porque lo haremos en vehículo y será directo. Pero no sé qué pasará exactamente cuando lleguemos ni cuánto tiempo estaremos en LaRousse.

—Pero... ¿Volverás al Reino Espejismo? ¿Verdad?—preguntó ella preocupada.

—¡Por supuesto! ¡A mí no se me ocurriría dejarte a ti, a tu hermano y a tu abuelo de lado! Incluso si por algún motivo de fuerza mayor estuviera obligado a quedarme... El General Hansen dijo que trataría de ver si era posible que otros de nosotros que se quedan aquí puedan trasladarse a LaRousse—trató de asegurarle y calmar sus preocupaciones a la vez que la tomaba gentilmente de una mano —. Si es necesario... volveré por ti y tu familia...

Ella cubrió la mano de Arthur con su otra.

—Arthur, yo... Tengo miedo de que te suceda algo... Tuve especialmente miedo cuando oí de lo mal herido que quedaste peleando contra esos Alakazams que les daban caza...

—No te preocupes Alyssa... Al final todo salió bien y la Gardevoir de Max se aseguró que saliera bien parado...

—¡Arthur, por favor! ¡Tan sólo te pido que la próxima vez que salgas a pelear trata de ser más cuidadoso!

—Tranquila Alyssa... Yo... ya aprendí mi lección, en donde me di cuenta que lo que hice fue una completa estupidez... Alyssa... te prometo que a partir de ahora haré todo mi esfuerzo para no volver hacer algo como aquello de nuevo... Ya te he dicho antes, que muchas veces cuando me enojo o me dejo nublar la mente por las emociones, me es muy fácil perder el control de mi mismo... De la misma forma que pasó hace siete años o cuando nos enfrentamos a esos Metagross... Más aún ahora que soy un Guardián de Aura completo, por lo que debo empezar a actuar como uno...

—Arthur... No sé si te lo habré dicho antes, pero quiero que sepas que desde que te conocí allá en mi aldea natal... Eres posiblemente el chico más importante e interesante que he conocido en toda mi vida... —empezó ella a decir mientras empezaba a acurrucarse en su costado. Lo cual lo tomó de sorpresa a la vez que sentía que su corazón empezaba a palpitar más rápido—Antes de conocerte a tí Arthur, para mí los antiguos héroes Guardianes de Aura no eran más que cuentos que habían ocurrido hace mucho tiempo atrás y que habían desaparecido para siempre... Pero a decir verdad... Siempre desde pequeña viví soñando con la idea de algún día poder conocer uno, pero nunca pensé que en verdad lo terminaría haciendo... menos aún a uno de mi edad...

Esto último lo dijo en un tono bastante coqueto mientras soltaba una de sus manos de él y le empezó a acariciar un brazo, lo que puso a Arthur más nervioso aún. Pero casi de inmediato, Alyssa dejó de hacerlo, se irguió y empezó a mirarlo con un rostro de preocupación.

—Arthur, estoy muy orgullosa de todo lo que has hecho y avanzado como aprendiz de Guardián a uno completo... Pero siento que eres demasiado importante para mí como para perderte... Así que por favor Arthur, prométeme que de aquí en adelante serás más cuidadoso contigo mismo... Si vuelve a oír que algo malo te sucedió de nuevo o incluso peor, no sabría si podría soportarlo... Así que por favor... prométeme volveré a verte... —le imploró acercándose cada vez más a él

Él asintió decidido mientras la tomaba de ambas manos. Acercándose más y mirándola fijamente en sus hermosos ojos verdes.

—Lo prometo...

Ella cerró sus ojos y trató de acercar su boca a la suya. Intentando sellar aquel pacto, aquella promesa, con un beso. Su primer beso para más encimo. Arthur se sintió enormemente tentado a hacerlo ¿Por qué no? Alyssa era una chica hermosa, amable y sobre todo femenina y trabajadora. Una chica de provincia de educación tradicional y enchapada a la antigua que de seguro sería la esposa, madre y ama de casa perfecta en caso de que ella terminara casándose con alguien. Además, ella había estado con él desde hace bastante tiempo, oyendo todos sus problemas y apoyándolo tanto en las buenas como en las malas desde que se habían conocido. Y siendo honesto, el no podía decir que no se sentía atraído por ella de cierta forma..

Pero por algún motivo, no pudo. No era capaz de hacerlo. Alyssa abrió los ojos y lo miró preocupada de verlo tan urgido.

—¿Qué pasa, Arthur? ¿Sucede algo?

El también se preguntaba así mismo qué era lo que le sucedía. Desde un punto de vista lógico y racional, no había nada que le impidiese besarla ella y pasar su relación al siguiente nivel. Pero simplemente no podía. A menos qué...

El rostro de Alyssa se tornó de súbito grave e irritado.

—No me digas... ¿Es ella verdad?

—¿Ella? —preguntó estupefacto.

—¡Por supuesto! ¡¿Quién más va a ser?! ¡Claudia! ¡No creas que no me he dado cuenta de la forma en que la miras! ¡O de cómo desde que ella llegó al Reino Espejismo ya no me miras y tratas de la misma forma que antes! —le increpó frustrada.

Alyssa soltó sus manos de él.

—¡Arthur! ¡Ella te hirió en tus sentimientos y te abandonó por siete años! ¡¿Qué clase de amiga es esa?! ¡Olvídate de ella por favor! ¡Tú me puedes tener a mi en vez a partir de hoy!

Él simplemente no sabía que decir, en donde apartó su vista de ella a un costado muerto de vergüenza. Alyssa empezó a retroceder lentamente, en donde su rostro reflejaba horror puro.

—No puedo creerlo... Entiendo que a lo mejor ella te haya gustado cuando eras pequeño ya que te protegía junto con Andrés de los matones y todo eso... Pero lo que te hizo... ¡¿Cómo puede seguirte gustando una chica así?! ¡¿Qué tiene ella de especial que yo no tenga?! ¡Arthur, la he visto con mis propios ojos! ¡Es una bruta que ni siquiera es capaz de enhebrar una aguja por su cuenta!...

El rostro de Arthur se tornó de golpe serio y duro como una piedra.

—Lo siento Alyssa... Pero voy a pedir que te detengas en este mismo instante... —le dijo muy seria y fríamente.

Aquella reacción fue tan inesperada para Alyssa que la hizo detenerse completamente de despotricar. Ya que nunca había visto a Arthur en verdad furioso.

—Y también, lo siento... —siguió ahora triste—Alyssa, reconozco que has sido alguien muy importante para mí en todo este tiempo desde el momento en que te conocí... Pero ahora mismo, siento no estoy listo para tomar una decisión definitiva...—sentenció sin ser capaz de levantar la mirada hacia ella.

Ella se levantó de la banca y empezó a retroceder sin quitarle la mirada de encima.

—Eres... ¡Eres un estúpido!

Entonces Alyssa dio media vuelta y se fue corriendo dejándolo solo.

Probablemente lo sea... —pensó él.

Tras varios minutos de correr, ella ya había salido del parque y se encontraba caminando por las calles del poblado del Reino Espejismo mirando al suelo mientras las personas y unos cuantos pokemón pasaban cerca de ella. Hasta que ella finalmente alzó sus ojos sus ojos llorosos al cielo estrellado.

Ella va a estar en la expedición, lo sé... —se decía a sí misma—Debo hacer algo, no puedo permitir que las cosas vayan simplemente así... No me puedo permitir dejarla ganar tan fácilmente...


Al día siguiente, Claudia observaba sus alrededores desde su asiento en la fuente de soda de siempre junto a Nick: el parque al lado de esta, los edificios, la gente, los pokemón. Todo.

—Definitivamente voy a extrañar este sitio... —dijo finalmente ella.

—¿No es verdad? —respondió Nick—Incluso si el Reino Espejismo no es muy grande que digamos, ya me estaba acostumbrando a estar aquí. Y bueno, cualquier cosa es mejor qué volver a salir allá afuera...

—Pensaba que con llegar aquí toda esta pesadilla de los limitadores iba a terminar y que todo volvería a la normalidad en la medida posible, pero al parecer las cosas no están más qué recién comenzando... Siendo honesta, yo en lo personal me habría quedado en el Reino... Todo lo que ocurrió allá afuera simplemente me superó en todo ámbito...

Nick asintió, todavía recordando aquel ataque de pánico que había tenido ella durante la última batalla antes de llegar.

—¿Y por qué no te quedas simplemente? Claudia, todos la pasamos mal allá afuera. Es más, yo no le desearía a nadie, si siquiera a mi peor enemigo lo que tuvimos que pasar desde que todo esto comenzó hasta que llegamos aquí. Por lo que yo no te juzgaría si lo hicieras.

Claudia negó con la cabeza.

—No puedo Nick, en la expedición van a estar Arthur y Andrés. Y ellos justo con el resto de los soldados del Reino Espejismo van a necesitar de la fuerza de mis pokemón. Además, se los debo Nick... Es verdad que a los dos los dejé por siete años, por lo que debo empezar a saldar mi deuda con los dos. En donde me he prometido a mi misma no volver a dejarlos de lado por muy difícil que puedan ser las cosas. Más aún que los dos han decidido perdonarme y dejarme volver a ser partes de sus vidas... especialmente Arthur...

Nick giró los ojos un tanto hastiado de oír ese nombre de esa manera otra vez

—Está bien Claudia... si te sientes mejor así contigo misma entonces hazlo... Yo también voy a estar allá. Por lo que ante cualquier cosa puedes contar conmigo... ¿Vale? —le contestó tratando de alentarla a la vez que posó por unos breves instantes su mano sobre la suya.

Ella asintió. Entonces miró la mano que Nick había tocado y comenzó a pensar. Aún recordaba cuando había estado bañándose durante el cumpleaños de Brendan con las demás chicas, en donde Alyssa le había hecho un comentario acerca de Nick que había descartado al principio. Pero con el paso del tiempo, había comenzado a preguntarse de a poco si a lo mejor había algo de verdad en él. Ya que ciertamente Nick parecía comportarse de manera diferente con ella que con otra persona. Lo cual le parecía y la hacía sentirse extraña, ya que personalmente nunca se había sentido como alguien atractiva o deseable para un hombre en comparación con las demás chicas que había conocido en vida. También estaba lo de haber fallado miserablemente en enhebrar una aguja delante de Alyssa, pero además, ella había tratado de animarla hablándola de las cualidades que supuestamente la redimían después de aquello.

—Nick...

—¿Sí, Claudia?

—Sé que esto a lo mejor va sonar un poco extraño... pero quiero preguntarte una cosa y me gustaría que seas lo más sincero posible... Tú crees que en comparación con las demás chicas que conoces... ¿Que yo también puedo ser bonita?

Aquella pregunta sobresaltó completamente Nick.

—¡¿Eh?!

Oh por Arceus, la he cagado... en verdad la he cagado... Eso ha sonado terriblemente mal y he hecho completamente el ridículo... —se decía a sí misma muerta de vergüenza.

—¡Pero por supuesto Claudia! ¿Por qué no podrías serlo también? Bueno... yo al menos pienso que sí... —respondió juntando los dedos un tanto abochornado—¡El punto es! Que cualquier mujer sin importar cómo sea o cómo se vea puede ser atractiva para alguien, incluso si no te das cuenta. Ya que posiblemente existe un gusto diferente por las mujeres por cada hombre que hay. Pero me pregunto, Claudia ¿Por qué piensas eso de ti? ¿Qué te hace verte de esa manera? —preguntó preocupado.

Ella suspiró.

—Cuando era pequeña mis únicos amigos eran Andrés y Arthur, y solamente jugaba con ellos porque odiaba y nunca me salían bien las típicas cosas de niñas... Solamente me gustaban y hacía bien las cosas de chicos, por lo que las demás siempre se reían a burlaban de mí diciéndome cosas cómo que no era una dama de verdad o que había nacido con el cuerpo equivocado...

Nick agrandó los ojos, ahora creía entender el porqué ella se sentía tan insegura de sí misma, y el porqué sus dos viejos amigos eran tan importantes.

—Claudia... es terrible oír eso... ¿Pero sabes qué? ¡Ellas están equivocadas! Quizás ellas sólo tenían una idea muy rígida y simplista de lo que es femenino, y una que encuentro bastante superficial por lo demás. Al menos para mí es mucho más complejo que simplemente lo que a uno le gusta hacer o no. Algunos hombres son deportistas, otros son intelectuales, etc. No por ser alguna de esas cosas uno es mas menos hombre. De la misma forma, pueden haber mujeres que les gustaba salir afuera al patio y ensuciarte jugando como tú tal como me has dicho antes, o en su lugar quedarse adentro a jugar con muñecas. Pero en ninguno de los dos casos una es menos femenina que la otra. Sino que considero que existen diferentes formas para cada mujer de expresar su feminidad a su propia manera ¿Y sabes qué? En mi caso desde el principio, nunca consideré que fueras menos mujer, femenina o bonita que cualquier otra chica que haya conocido antes. Sino que para mí, tú tienes tu propio encanto que te hace única y especial.

—En... ¿En serio?...

Nick asintió.

—Lo digo con la mayor seriedad del mundo.

Claudia dedico un par de instantes a digerir aquellas palabras.

—Yo, Nick...Gracias... en verdad muchas gracias... Nunca nadie me había dicho algo así antes... —respondió Claudia conmovida y casi en lágrimas—Hasta hoy he vivido toda mi vida pensando que era menos que las demás... Pero ahora veo... que estaba equivocada...

—Descuida, lo importante es que te hayas dado cuenta. Si tienes otro problema del cual hablar, no dudes es decirme—le dijo sonriente.

Y parece que también confirma mi sospecha, que al parecer Nick se siente atraído por mí tal como dijo Alyssa en el cumpleaños...Y bueno, tampoco puedo decir que no me hace sentir halagada y todo eso... Pero lamentablemente... simplemente no siento lo mismo... Perdóname Nick...Has sido un gran amigo todo este tiempo pero no puedo devolverte lo que me quieres dar...

Pero había una duda más importante que esa.

¿Qué podre hacer para decirle esto sin romperle el corazón?...Tampoco quiero que sufra...


Un día después.

—Así que... Ya te vas mañana ¿Eh? —dijo Cozmo.

—Así es, me voy en camino a Ciudad LaRousse y de ahí no se por cuento tiempo más nos volveremos a ver. Porque lo más seguro es que me termine quedando allá después de llegar—contestó Steven. En donde los dos se encontraban parados en la entrada del lugar de trabajo de Cozmo en el Instituto Real de Geología del Reino Espejismo

—Entonces... se puede decir que este es el adiós... —contestó Cozmo a la vez que estiraba su mano hacia él.

Steven extendió su mano y la recibió con un apretón.

—Fue un placer trabajar con usted, Profesor. Gracias a su ayuda pudimos descubrir el meteorito y acercarnos más a desentrañar los misterios de su conexión con Jirachi y el Cometa del Milenio. Conexión que posiblemente nos salvó la vida a todos en el camino.

—Oh... no es para tanto... Su ayuda fue también vital... —respondió un tanto abochornado al no estar acostumbrado a recibir halagos.

—No es necesario tanta modestia, Profesor. Es gracias a sus conocimientos y a su experiencia como geólogo que estas cosas pudieron conseguirse. Ahora bien, Cozmo, no es necesario que esta despedida sea para siempre. Quizás este Instituto le ha podido servir hasta el momento en sus investigaciones acerca del meteorito. Pero dudo que disponga de absolutamente de todo lo que necesite...

—¿Qué está sugiriendo, Steven?

—Le sugiero que sí logramos ponernos en contacto con LaRousse y organizar un medio para que otros supervivientes en el Reino puedan ser trasladados y permitidos vivir allí. A lo mejor pueda invitarlo a usted también a trabajar en la Corporación Devon, y continuar su investigación acerca del meteorito con nosotros si es que ha vuelto a iniciar sus operaciones allá y si es que le doy una carta de recomendación a mi padre. En donde estoy seguro que nuestras instalaciones serán mucho más avanzadas y apropiadas para su investigación, además de otorgarle el equipo, personal y financiaciamiento que necesite para un proyecto como aquel.

—En... ¿En serio? ¿Haría usted eso por mí? —preguntó el Profesor consternado ante el tamaño semejante oferta.

—Por supuesto. Ya que a usted no lo considero sólo un amigo, sino que también la persona más capacitada en la región, incluso antes de la remoción de los limitadores, para hacer este trabajo. Aunque ojo, esto sólo vale si efectivamente se confirma que la situación en Ciudad LaRousse está tan bien como indicaban las expectativas del Plan de Contingencia Regional y que la ciudad todavía está en pié ¿Me promete que lo considerará si nos volvemos a ponernos en contacto?

Cozmo asintió sonriente.

—¡Por supuesto! Muchas gracias por todo, Steven. Espero que Arceus permita volver a vernos de nuevo, pero por ahora, debo regresar al trabajo.

Cuando Cozmo se dio la vuelta y se preparaba para regresar al interior del edificio del Instituto de Geología cuando Steven habló de nuevo.

—A propósito, antes de que se me olvide. Me fui a despedir de Julie antes que usted, por lo que me gustaría decirle una cosa antes de irme: ella es una buena mujer y necesita de un buen hombre que la acompañe. Por lo que le pido que haga su mejor esfuerzo posible, Profesor.

—¿Eh?...

Cozmo se dio la vuelta sorprendido de aquellas palabras, pero vio que Steven ya le daba la espalda y caminaba alejándose rápidamente de él. El profesor tan sólo se detuvo ahí y asintió sonriendo.

Steven... Gracias... Prometo que haré todo lo que esté en mi poder para tratar de hacerla feliz...

Steven continuó caminando de regreso al Palacio del Reino Espejismo de regreso a su cuarto. Aún tenía que terminar de arreglar sus cosas para mañana, además de querer confirmar algo que le llenaba de dudas.

Profesor Cozmo... Profesor Takao Cozmo... Juro que he escuchado ese apellido antes en algún otro lugar...

Cuando llegó a su habitación, se sentó en su escritorio y volvió a encender su computadora portátil. La cual poseía una base de datos completa de información acerca de la Corporación Devon. Steven abrió la base de datos y en el buscador colocó el apellido Cozmo. Tras unos cuantos segundos de búsqueda, la base de datos dio un resultado positivo. Intrigado y un tanto nervioso por la expectativa, Steven abrió el resultado y comenzó a leer.

Profesor Raizoh Cozmo... Familia: Una esposa y un hijo de nombre Takao Cozmo... Ocupación: Miembro del Equipo de Investigación y Desarrollo del Proyecto Malvamar de la Corporación Gran Malvalona...

Con sólo leer esto, a Steven se le comenzó a recorrer un escalofrío y a colocar los pelos de punta.

Estado: Fallecido tras accidente laboral en el Proyecto de Investigación y Construcción de Absorbedores de Energía Vital proveniente de pokemón para el Proyecto de Usos Aplicados de la Energía Infinita...

Tras terminar de leer esto Steven estuvo a punto de cerrar la pantalla de su computadora. A la vez que comenzaba a empalidecer y a sudar frío. Pero armándose de valor, continuó leyendo.

Fecha de fallecimiento: 15 años atrás...No, no, no, no, no, no, no, no ¡NO! ¡No puede ser! Por Arceus... ¡No! —Comenzó a gritar mentalmente a su vez que perdía la compostura— Si Takao se llega a enterarse de esto, si llega a enterarse de que la Corporación Devon era la que tiraba de los hilos y la que estaba detrás de la Corporación Malvalona y de los Proyectos Malvalonova y Malvamar... ¡Cozmo no me lo va a perdonar nunca por lo que le pasó a su padre! Ese maldito Proyecto Malvalanova... Ese maldito intento de mi padre para adjudicarse el proyecto y la financiación del gobierno en la construcción de una ciudad subterránea que sirviese para el Plan de Contingencia Nacional Ante Catástrofes de la Región de Hoenn... Ese maldito proyecto que necesitaba de una fuente de energía tan grande para poder alimentar una ciudad de tales proporciones... Ese maldito proyecto que llevó al descubrimiento de la Energía Infinita y de la extracción y uso de energía vital de los pokemón para diferentes usos... Esa mancha... Esa maldición... Ese secreto oscuro que arrastra mi padre y su empresa... Y por lo tanto... a mí también...


Era la noche del último día antes de la partida de la expedición, en donde Norman se encontraba esperando a alguien en un balcón del palacio apoyado de la baranda. Tras un par de minutos, alguien llegó.

—¿Me buscabas, Norman?

Era Nicole, una de las tres hermanas que había rescatado la caravana de Petalia de una manada de Slakings que las había esclavizado junto muchos Lotad para mantenerlos alimentados de bayas y darles de beber todos los días. Y justamente era la hermana que Norman había ayudado a rescatar directamente.

Norman tornó la vista hacia ella.

—Hola Nicole. Y sí, quería hablar contigo—dijo a la vez que seguía mirando el paisaje del balcón.

Ella se acercó a su lado. Desde la muerte de Caroline y de manera esperable, Norman se había aislado considerablemente de los demás mientras pasaba el luto por la muerte de su esposa. Luto que todavía continuaba. Básicamente, entre los pocas personas con las cual todavía conversaba un poco era con Frank, el antiguo alcalde de Petalia, con Verónica, la oficial Jenny que había asumido el cargo como jefa de la policía de Petalia tras la muerte del antiguo jefe en Ciudad Portual, ocasionalmente con Steven Stone tras su llegada. Y con Nicole, la hermana que Norman había rescatado. Por lo que de cierta manera, tras su rescate se había formado una especie de vínculo entre los dos que comenzó a manifestarse tras la llegada de todos al Reino Espejismo despúes del fallecimiento de Caroline. Uno en el cual ella estaba para oírlo a él cada vez que necesitaba a alguien a su vez que Nicole hacía lo posible para tratar de sacarlo de su aislamiento. No era como si hubiese conseguido hacer mucho todavía, porque en gran medida, sólo el tiempo era capaz de cerrar una herida tan grande como perder a alguien al cual le habías jurado amor eterno hasta la muerte. Pero al menos lo intentaba.

—¿Qué es lo que pasa?

Norman agachó la cabeza.

—Al final decidí que Max y yo iremos en la expedición a Ciudad LaRousse...

Ella lo miró sorprendida.

—¿En serio?

—Sí... Al final llegué la conclusión de que si no le permitía ir, Max se las arreglaría de nuevo para escaparse del Reino con la expedición al igual que la vez anterior. Ese chico cuando está decido a hacer algo, puede ser muy testarudo...

—Me pregunto si eso vendrá de su padre...

—Quizás... —dijo sonriendo por un breve instante—O quizás también un poco a su madre...

Nicole lo miró preocupada.

—¿Cómo ha estado todo?

—¿Qué quieres que te diga Nicole? Aún la extraño... más qué nada del mundo... También a veces pienso en cómo quizás a lo mejor no fui el mejor esposo del mundo y que pude haber hecho más para tratar de hacerla feliz a ella y a mis hijos... Oh, May... extraño tanto a May y estoy tan preocupado de cómo estará ella y si es que se encuentra bien en Johto...

Ella suspiró, un tanto triste de no poder hacer nada significativo para mejorar sus ánimos. Tras quedar huérfana junto con sus otras dos hermanas a temprana edad, entendía el dolor de aquel hombre.

—Me da pena no poder ayudarte de alguna manera Norman...

—Tranquila Nicole, no estás obligada a hacer nada por mí... Me basta con que escuches los desvaríos de un hombre miserable como yo...

Nicole le tomó de un hombro.

—Norman... Ahora debes mantenerte fuerte por Max y hasta el día en que puedas aprender del destino de May... Pero dime ¿Me llamaste sólo para hablar o fue por algún otro motivo?

Norman asintió, recordando el motivo original de la conversación.

—El general Hansen nos advirtió que si los acompañábamos en la expedición, Jirachi debía quedarse en el Reino para evitar que los Alakazam que persiguieron a la última expedición nos puedan seguir. Max ya se hizo la idea, pero de todas manera, estoy sin alguien quien pueda cuidar a Jirachi mientras no estamos. Por lo que me preguntaba si a lo mejor tú y tus hermanas podían ayudarnos.

—¿Cuidar de Jirachi? ¡Por supuesto! Estoy segura que a Natalie le gustará hacerse su amigo y jugar con él.

El antiguo Líder de Gimnasio suspiró aliviado.

—Muchas gracias, Nicole. Me has quitado un gran peso de encima.

—No hay de qué, Norman. Si esto te ayuda a estar más tranquilo durante el viaje, con gusto mis hermanas y yo ayudaremos en lo que podamos ¿Eso eso es todo?

—Sí Nicole, ahora debo irme a dormir para estar descansado para mañana.

Los dos caminaron fuera del balcón de regreso a los pasillos del palacio.

—Buenas noches Norman. Espero que llegues sano y salvo junto con Max a Ciudad LaRousse. Y que nos podamos volver a ver pronto.

—Gracias, buenas noches también a tí. Y sí, espero que también podamos volver a vernos.

Norman se dio la vuelta y procedió a regresar a su habitación. En donde Nicole continuó observándolo hasta que se perdió en una esquina.

Norman, eres un buen hombre... Tu también mereces volver a ser feliz algún día...

Entonces, Nicole se dio la vuelta procedió a regresar donde sus hermanas.


Finalmente, llegó la mañana del día de partida de la expedición. En donde todos los voluntarios llevando sus cosas procedieron a ir a un gran hangar donde también se solía guardar el dirigible en donde originalmente Max y sus demás amigos habían llegado por primera vez al Reino Espejismo. Las compuertas del hangar se encontraban abierta y se podía ver como los ochenta soldados del Reino a los cuales iban a acompañar trabajaban en los último preparativos para poner en marcha al Groudon. El vehículo blindado de grandes proporciones creado por el Profesor Jacuzzi que había usado para llevar a una de las expediciones del Reino Espejismo de regreso a casa. Detrás de los voluntarios, se encontraba todo el grupo de personas y pokemón que venían a despedirlos.

Entonces dos soldados se aproximaron a ellos.

—Es un placer volver a ver tantas caras conocidas otra vez —dijo uno hombre.

—Y para mí es un gusto volver a trabajar con usted, capitán Hagen. O mejor dicho, mayor Hagen—respondió Steven.

Junto a Steven, se acercó otro hombre.

—También es gusto para mí volver a verla, Teniente Yoshida. Aunque parece que ahora es Teniente Primero.

Reika asintió sonriente.

—Hola de nuevo Álex, y no se preocupe. Trataré esta vez de no volver a tirarle un edificio encima.

Álex se rió, incluso si para el resto el comentario no tenía nada de chistoso, especialmente para Katrina. Ya que Álex por poco fue aplastado por uno mandado a demoler por la Teniente Reika durante la batalla contra los Swalots en Pueblo Verdegal.

—Eso espero Teniente, me gustaría poder llegar a LaRousse libre de escombros.

—Bueno, ahora que al parecer las presentaciones están hechas, me gustaría que procedan al interior del Groudon a dejar sus cosas en sus habitaciones. La Teniente Yoshida los guiará y tendrán un par de minutos para despedirse de sus seres queridos antes de partir—indicó Hagen.

Entonces los voluntarios procedieron a subir a bordo del Groudon por la compuerta trasera abierta a la bodega de carga. La Teniente Reika que los guiaba a bordo tomó la palabra.

—Como podrán ver, hemos realizados algunas modificaciones al Groudon para este viaje. Entre ellas, la bodega ha sido modificar para no solo guardar nuestros suministros, sino que también para poder recibir y alojar supervivientes en caso que encontremos más en el camino a modo de campo de refugiados.

El grupo tomó entonces las escaleras al segundo nivel del Groudon, dejando la bodega de carga atrás.

—La cabina del piloto y la cocina son más o menos iguales que antes. Pero el comedor ha sido modificado apropiadamente para ser también una sala de reuniones y de recreación. Incluyendo un proyector para mostrar información durante ellas, el cual también puede ser usado para ver películas o incluso jugar videojuegos en una consola de última generación que hemos traído a bordo—continuó ella.

Ante esta información mucho de los presentes, especialmente hombres, asintieron interesados en probar estas funciones más adelante.

—Hemos también reabastecido la enfermería con lo mejor que pudimos encontrar y la hemos preparado mejor para recibir y atender heridos en caso de que entremos en combate. Incluso podemos hacer cirugías si es necesario. Y la sala de comunicaciones ha sido modificada para convertirla en una autentica sala de operaciones tal como el Centro de Información de Combate o CIC de un buque de guerra.

En donde adentro de la sala, se podían ver a muchos soldados operando los equipos tales como cámaras, radares, sensores, equipos de comunicación, los cañones del Groudon, etc.

—También hemos mejorado el armamento y el poder de fuego del Groudon, ahora además de los cuatro cañones de antes, también hemos puesto ametralladoras y lanzagranadas en posiciones fijas de las pasarelas del segundo nivel. De esta manera, consideramos que seremos capaces de enfrentarnos a cualquier clase de peligro que nos encontremos en el camino.

Finalmente llegaron a la zona de las habitaciones de los tripulantes.

—Como ya sabrán los que estaban antes, las habitaciones tienen literas para máximo cuatro personas. Al ser catorce personas sin contar los pokemón que tendrán que dormir dentro de sus Poke Balls o en otro lugar, los hombres ocuparan dos habitaciones completas y las mujeres una. Max y Norman al ser familia, compartirán por el momento una para ellos dos. El cómo los hombres quieren distribuirse entre las dos es tema suyo. Eso es todo. Si quiere buscarme por cualquier motivo estaré en la sala de operaciones y tienen media hora para dejar sus cosas en las habitaciones y despedirse afuera.

La teniente Reika dejo entonces el sitio y todos empezaron a organizarse rápidamente. Al final decidieron que Arthur, Andrés, Brendan y Nick dormirían en una habitación. Mientras que Batuo, Steven, Álex y El Fantasma dormirían en otra. Tal como dijo la Teniente, Ángela, Claudia, Jennifer y Katrina dormirían juntas. Tras dejar sus cosas, salieron a despedirse a los que tenían a alguien esperando afuera.

Arthur, Claudia y Ángela se despidieron de la madre de Andrés y finalmente ella de su hijo.

—Hijo... por favor mantente a salvo... —decía entre sollozos mientras lo abrazaba.

—Lo estaré mamá... prometo que volveré para buscarte después de encontrar a papá para que así volvamos a estar juntos de nuevo...

Jennifer y Brendan se despedían del Profesor Birch el cual también les urgía a ambos que también estuviesen a salvo. Max y Norman se despidieron de Nicole, Rita y Natalie. En donde esta última llevaba a Jirachi en brazos.

—Cuida bien de Jirachi por favor—le pidió Max a ella.

—No te preocupes, Max. Me aseguraré de cuidarlo y jugar mucho con él para que así no esté tan triste—respondió la hermana menor.

Ella soltó a Jirachi y este flotó hacia Max, en donde los dos se juntaron en un abrazo.

Adiós Max... te extrañaré...

—Yo también te extrañaré, Jirachi... Prometo regresar lo antes posible para ir a buscarte y que estemos juntos de nuevo ...

Steven simplemente esperaba al lado de la compuerta de carga. Ya se había despedido de Cozmo el día de ayer que no podía estar debido a que a esta hora iba a estar ocupado en el trabajo y también de Julie. Ella todavía parecía estar un tanto afectada tras enterarse de que Steven ya esta una relación con alguien de antemano. Por lo que Steven no esperaba que necesariamente ella fuese a aparecer para despedirse de él en persona.

Al faltar menos tiempo para la partida, se les ordenó a todos subir al Groudon e ir a las pasarelas del segundo nivel. Entonces, una comitiva militar se acercó en vehículo al hangar, la cual llevaba a los monarcas del Reino Espejismo incluida la princesa Sara, al general Hansen y una banda instrumental. Todos los soldados de la expedición se forman afuera y saludaron en dirección a la comitiva. Esta se detuvo, sus integrantes se bajaron de sus transportes y el mayor Hagen se acercó a ellos.

—Su Majestad...mi Reina... Princesa... —se dirigió a los tres arrodillándose delante de ellos.

—Alzaos mayor Hagen—Ordenó el rey Albert.

Tras hacerlo, la Princesa habló.

—Mayor, usted sabe muy bien lo que está en juego. Nuestras esperanzas están con usted y su expedición.

—El futuro de nuestro Reino pende de un hilo, mayor Hagen. Asegúrese de cumplir con su deber y dar una buena imagen de nosotros ante las autoridades LaRoussianas.

—¡Entendido, mi General! —respondió Hagen con un saludo militar. Dirigiéndose ahora al rey Albert—¡Su Majestad, solicito permiso para dar inicio a la operación!

—¡En mi calidad de Monarca del Reino Espejismo y como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas del Reino Espejismo! ¡Le doy mi autorización!

Con una reverencia, Hagen se despidió de sus líderes y retrocedió. El resto de los soldados saludando, procedieron a retirarse en formación y entrar al Groudon . La compuerta se cerró, y con un rugido, los motores del vehículo blindado se pusieron en marcha. Ante esta señal, la banda instrumental formada empezó a tocar una marcha militar.

Con este acompañamiento de fondo, el Groudon comenzó a desplazarse y a salir del hangar. En donde soldados ubicados en la baranda saludaban firmes a sus reyes y a su general. Mientras que los voluntarios, se dedicaban a despedirse con sus brazos de las personas que dejaban atrás en el Reino. Mientras avanzaban, pasaron al lado del poblado principal del Reino Espejismo, en donde una muchedumbre de personas saludabas y gritaban palabras de ánimo. Ya sea a nivel del suelo o de las ventanas de los edificios aledaños a los que esperaban que fuesen sus salvadores.

Steven al igual que al resto saludaba a la muchedumbre. Y cuando estaban a punto de dejar atrás del pueblo, se dio cuenta que Julie estaba ahí presente en medio de la multitud sonriendo y saludando en su dirección. Steven sonrió también y saludó en dirección de Julie, esperando que a lo mejor ella lo hubiese visto.

Cuando el Groudon finalmente abandonó el pueblo, este se movió al túnel de salida del Reino, el cual lo esperaba con sus puertas de acero abiertas. El Groudon entró y comenzó a avanzar a través de él. Con sus ocupantes emocionados ante el inminente inicio de este nuevo viaje. Finalmente el vehículo llegó al final del túnel, el cual tenía sus compuertas cerradas.

Hagen, el cual estaba en su puesto en la Sala de Operaciones, recibió un mensaje por radio. Entonces tomando un micrófono, trasmitió un mensaje a través de la red de parlantes interna del Groudon.

Aquí el Comandante al habla, hemos sido autorizados para salir del Reino Espejismo.

Momentos después de dar su mensaje, las compuertas del túnel empezaron a abrirse permitiéndose que se colase la luz del día. Delante de ellos, el paisaje salvaje del mundo exterior dominado por la remoción de los limitadores se presento delante de todos. Entonces, una nueva voz habló por los parlantes.

Aquí su conductor el Profesor Jacuzzi al habla... ¡¿Están todos listos para una nueva aventura?! —exclamó emocionado.

Entonces, los motores del Groudon volvieron a rugir y este salió al exterior. Con la compuerta atrás de ellos empezando a cerrarse, y con ella, la seguridad del Reino Espejismo.


Una hora después de haber dejado atrás el Reino Espejismo, Arthur se encontraba sentado triste en las mesas del comedor mientras Brendan y Andrés inauguraban la consola de videojuegos del proyector. Los cuales se encontraban jugando un juego de disparos en primera persona de temática militar. Por los gritos de frustración de Brendan, Arthur suponía que Andrés estaba ganando. Lo cual era de esperar para él sabiendo que aquél género era uno de los favoritos de su amigo.

—¡¿Sabes qué, Andrés?! ¡¿Por qué no mejor jugamos el modo campaña en cooperativo?!

—Ya, ya, está bien llorica... —respondió orgulloso de sí mismo—He escuchado que como todos los juegos recientes de la saga, que la compaña no es muy buena que digamos pero supongo que al menos servirá para pasar al rato...

Arthur se encontraba pensando sin prestarle atención al juego. Pensando en cómo antes de abordar el Groudon, incluso había podido despedirse del abuelo de Alyssa y de Thatcher los cuales habían estado presentes. Pero sin presencia alguna de Alyssa.

Ella todavía debía de estar enojada conmigo como para no ir a despedirse...aunque en el fondo sé que me lo merezco...

De pronto, alguien salió de la cocina al comedor llevando una bandeja.

—¿Quieren tomar algo mientras juegan? —preguntó a los dos en la consola.

—¡Si, por favor! —contestaron Brendan y Andrés al unísono.

Un momento... —pensó Arthur.

Brendan se vuelta para tomar un vaso con jugo de bayas.

—Muchas gracias... ¡¿Eh?! —exclamó Brendan.

—¿Qué pasa, Brendan—preguntó Andrés dándose la vuelta—Un momento... ¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?

Arthur alzó la mirada de la mesa y vio quien era la que llevaba la bandeja. Y para su absoluta consternación, no era nadie más que Alyssa.

—¡¿Alyssa?! —exclamó Arthur.

—Oh... hola Arthur... —contestó ella abochornada—Me alegro de volver a verte...

La situación fue tan inesperada para los tres que Brendan y Andrés no se dieron el tiempo de poner el juego en pausa. Debido a esto, la partida de la campaña continuó y unos soldados enemigos se acercaron y le dispararon a los personajes de ambos hasta que murieron. Una cita apareció en la pantalla de game over:

"En la guerra no hay premio para el segundo lugar".


Si se lo están preguntando, sí, esa cita existe y es de Omar Bradley. Cita que he visto un par de veces en cierta franquicia de shooters sobre explotada...

Quiero también aprovechar de informarles que la siguiente publicación no será de La Persistencia. Si no que será de un proyecto especial one shot que he estado planeando escribir desde hace un buen tiempo con temática militar. Básicamente, muchos otros escritores de Poke Wars en inglés han estado empezando en planear o escribir historias basadas en el futuro de la saga, el cual se ha vuelto enormemente bélico y militarizado. En las cual ellos han empezado a mostrar las facciones que han creado, sus ejércitos, armamento, etc. En mi caso, estoy planeando en escribir una historia que es un adelanto de lo que pienso escribir más adelante despúes de La Persistencia y otra que viene después de esta sobre el futuro de la región de Hoenn.

Este one shot que planeo publicar máximo en febrero se llama Poké Wars: Las Batallas por Venir, y servirá para presentar mi propia facción post primeros años despúes de la remoción de los limitadores: La República de LaRousse. Facción que he estado años creando y planificando.

Incluso me he unido a otro autor de habla inglesa de Poke Wars llamado Titanic X que ha creado su propia facción ideologicamente similar a la mía en donde ambas se volverán aliadas y colaborarán juntas en otras historias. Una facción de nombre Los Reinos Unidos de Ransei, basada en la región del mismo nombre. Si estan interesados, el propio Titanic X ya ha escrito en inglés una historia en donde aparece la República de LaRousse de nombre Poké Wars Ransei Military Files - Weapons and Firearms. En donde LaRousse y su influencia empiezan a aparecer a partir del capítulo 8 en adelante por si no se aguantan de esperar hasta la publicación del one shot.