Mi intención era tratar de haber publicado un poco más temprano después del capítulo anterior. Pero de todas maneras, dos meses de espera es una mejora considerable al tiempo que me he estado tardando en el último tiempo. Ojalá pueda tardarme en tiempo similar o menor para los próximos capítulos.


El Bosque Prohibido

Tras el anochecer, cuando su grupo se había detenido para descansar un par de horas, Ninetales aprovechó de recorrer el campamento. No tenía idea del por qué lo estaba haciendo, pero algo dentro de ella la motivaba en intentar encontrar a alguien.

—¿Eres tú sesenta y cuatro? —le preguntó a un Arcanine.

—No, yo soy sesenta y dos—respondió este.

Entonces buscó y procedió a dirigirse a otro.

—¿Eres tú sesenta y cuatro?

—No, soy sesenta y cinco.

Maldición... todos estos 'clones' se ven y huelen igual... —se decía a si misma frustrada mientras continuaba buscando entre los Arcanine del campamento.

Tras unos minutos ella dio con otro.

—¿Eres tu sesenta y cuatro?

—Sí, soy yo ¿Se me han asignado nuevas órdenes? —preguntó con la misma seriedad que había visto la vez pasada frente a los Alakazam.

—Este... en realidad no... Yo solo... —ella titubeo, aun confundida—Solo quería hablar contigo...

—¿Hablar? —preguntó el Arcanine— ¿Acaso traes nueva información que reportar sobre la misión actual?

—¡No! ¡Cualquier cosa menos acerca de la misión! —exclamó Ninetales cansada de cómo estos clones solo pensaban en su trabajo y nada más.

—Si no tienes nada importante que decir acerca de la misión o nuevas órdenes, entonces solo estás perdiendo mi tiempo. Tengo otras cosas importantes que hacer—sentenció dándose la vuelta procediendo a irse.

—¡No, espera! —dijo ella persiguiéndolo y poniéndose delante de él para interrumpirle el paso—¡Quiero hacerte algunas preguntas! Por ejemplo... ¿En verdad no tienes algún nombre?

—¿Nombre? —respondió el Arcanine extrañado—Yo no tengo nombre. Tengo un número y ese es sesenta y cuatro del primer lote. Ese fue el número que se me asignó al salir del tanque de cultivo, no tengo otro.

—¿De verdad?... Eso suena... tan triste...

—¿Triste? ¿Por qué debería serlo? Soy el clon de un Arcanine, un soldado del ejército de Uxie y una herramienta lista para ser usada en cualquier momento. Con un número basta para el registro y es rápido para ubicarme en el campo de batalla. Por lo que no necesito de un nombre—respondió como si estuviese diciendo algo completamente evidente.

Verlo de hablar de esa forma la apenaba por dentro debido al hecho a que no se veía más que como un número y como algo para ser usado y desechado en combate. Ninetales sentía que debía hacer algo al respecto y hacer que él también pudiese verse como el pokemón que era al igual que ella y no solamente como un clon.

—Sé que muchos de nosotros por lo general llevamos simplemente el nombre de nuestra especie, pero también llevamos muchas veces motes... Por lo que estaba pensando de que a lo mejor tu también podrías tener uno...

—Acabo de decirlo, no necesito de uno.

Ninetales entonces comenzó a pensar. Entonces, se le ocurrió una idea que podría servir.

—Quizás desde tu punto de vista y el de tus compañeros clones tienes razón, pero... ¿No te has puesto a pensar de que también trabajas con pokemón normales como nosotros? ¿Pokemón que no están acostumbrados a trabajar con otros llamados simplemente con números? Por lo que creo que también necesitas de un apodo además de tu designación oficial para facilitar la comunicación con el resto...

—Lo que dices... tiene algo de sentido... —admitió el clon de Arcanine—Pero eso se saldría completamente del protocolo de nuestros superiores, por lo que no es admisible—sentenció inflexible.

—Pero... ¿No podrías al menos permitirme ponerte una designación que solamente utilice yo contigo? Si vamos a trabajar juntos de aquí en adelante, lo mejor será que tengas una clara y fácil de recordar durante el campo de batalla. Lo cual podría a lo mejor marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de una misión. No tienes porque necesariamente verlo como un nombre o un apodo, si no que míralo en vez como un nombre código si así se te hace sentir más cómodo—insistió ella intentando ser elocuente.

El Arcanine exhalo un tanto frustrado de la obsesión de esta Ninetales de querer salirse del protocolo.

—¿Si te dejo ponerme una designación no oficial, prometes dejarme en paz? —preguntó él.

Ella esbozó el equivalente a una sonrisa y asintió.

—¡Por supuesto! A ver... déjame pensar...

Ninetales comenzó a pensar una lista de posibles motes, incluido si conocía alguno de algún Arcanine que ella conociese de antes. De entre todos, uno se imponía en su mente. Pero... ¿En verdad quería utilizar ese? ¿No había alguna mejor opción? Ella intentó pensar en una distinta, pero algo le decía que aquél era el indicado.

—¿Que tal Maverick? —preguntó ella un tanto nerviosa.

—Como sea—dijo el dándose la vuelta—. Si con ese dejas de molestar me da lo mismo cómo me llames...

Con estas últimas palabras, Seseinta y cuatro ahora llamado Maverick, procedió a retirarse. Ella lo dejó irse, suspirando aliviada de que todo hubiese marchado bien.

Pero a la vez que ocurría todo esto, a la distancia, un Alakazam había observado la escena entre los dos. Alfa sacudió la cabeza, preocupado por lo que había visto, por Ninetales y de lo que ella buscaba con todo esto.

En medio de la oscuridad de la noche, con solo la luz de la luna para iluminarlos, un grupo de personas acompañados por sus pokemón se acercó al gran portón de la muralla de troncos que cercaba en su totalidad al Bosque Prohibido. Hagen dio un paso al frente y lo contempló por unos instantes antes de tornarse al resto.

—Según las instrucciones que encontramos en las cabañas de los guardabosques, el mecanismo que abre la puerta debe de estar por aquí—informó el Comandante.

Max bajo la mirada triste. El había sospechado desde el principio que era lo más probable que hubiese ocurrido, pero aún así, le entristecía el hecho de haber encontrar los restos masacrados de los guardabosques en su cabañas incluidos a los del Viejo Obee y sus pokemón mientras buscaban información respecto al bosque.

Dos de los cuatro soldados que acompañaban a la expedición además de Hagen se acercaron al portón y comenzaron a examinarlo de cerca.

—¡Comandante, creo que hemos encontrado la palanca a la cual se referían las instrucciones! ¡Parece que el mecanismo está en buen estado!—informó uno.

Hagen asintió.

—Bien, procedan a abrir el portón.

—¡Sí, señor!

Los dos soldados jalaron de la palanca, y tras ello, comenzó a sonar el ruido de engranajes y otros mecanismos adosados a la muralla que se activaron. Lentamente, las dos puertas del portón comenzaron a abrirse. Revelando tras estas como las fauces de una bestia las profundidades oscuras y frondosas del Bosque Prohibido.

—Muy bien, ustedes dos se quedaran aquí vigilando el portón y cubriendo nuestra retirada—informó Hagen a los dos soldados—. Arthur y el señor Batuo serán nuestros exploradores de avanzada y reconocerán la situación en frente de nosotros con sus sentidos y poderes en el aura para identificar cualquier clase de peligro al cual nos acerquemos. El resto avanzará a mis órdenes y los pokemón formaran un perímetro protector alrededor de nosotros. Si Max está en lo correcto, la base de los pokemón que nos atacaron debería estar cerca del centro del bosque al pie de una zona montañosa por una laguna y unas cascadas. Avanzaremos hasta allí, encontraremos una forma de rescatar a nuestros prisioneros y saldremos de ahí lo más rápido posible ¿Entendido?

Los demás asintieron y entonces Hagen continuó.

—Debido a la interferencia electromagnética de la zona, no podemos comunicarnos por radio ni pedir fuego de apoyo desde el Groudon ni utilizar los sensores de los Pokéglov, por lo que estaremos completamente aislados ahí dentro. Así que para informar al Groudon que la misión ha sido un éxito, lanzaremos una bengala verde al cielo. En caso de que la misión haya sido un fracaso o nos veamos obligados a retirarnos, lanzaremos una bengala roja. En caso de que el control del portón se vea comprometido, los guardias de este lanzaran una bengala amarilla. Ahora, procedan a colocarse las máscaras y a encender sus linternas.

A la orden, los humanos presentes tomaron máscaras antigás que tenían con ellos y comenzaron a ponérselas. A su vez, encendieron las linternas accesorias acopladas ya sea a sus fusiles de asalto o pistolas.

—Max nos ha informado de que este bosque es una reserva de pokemón tipo planta. Por lo que es altamente probable que nos enfrentemos a pokemón capaces de utilizar ataques tales como Espora, Somnífero, Paralizador o Polvo Veneno. Por lo que utilizar estas máscaras debería protegernos de estos. Lamentablemente, no poseemos máscaras compatibles para pokemón, debido a esto los que no sean tipo planta o no sepan el movimiento Velo Sagrado tengan cuidado ¿Quedó claro? —preguntó Hagen tras terminar de ponerse la suya y los pokemón respondieron afirmativamente —Recuerden mantenerse juntos y no se separen. En un bosque denso y oscuro como este es fácil perderse y no poseemos de radio como para comunicarnos en caso de que algo ocurra. Y recuerda Max, nunca te separes de alguno de nosotros ni actúes por cuenta propia a menos que sea estrictamente necesario.

—Entendido, Comandante—contestó Max intentando ajustarse bien la máscara antigás, en donde Hagen se acercó para ayudarlo a hacerlo y asegurarse de que estuviese bien puesta.

Entre ellos, Timmy se sentía aliviado de poder ponerse una. No era su antifaz de siempre, pero tras el respirador y las ventanas circulares a nivel de sus ojos, algo de seguridad y alivio le otorgaban.

—¿Está bien así? —preguntó Batuo con la suya puesta—Nunca antes había necesitado ponerme una de estas.

Hagen y los cuatro soldados se acercaron y confirmaron que Arthur, Batuo, Andrés, Nick y Timmy tuvieran sus máscaras ajustadas. Y una vez que estuviesen todos confirmados que fuese así, se prepararon para avanzar.

—Arthur, señor Batuo ¿Están listos? —preguntó Hagen.

Los dos asintieron y se colocaron delante del portón con el resto detrás de ellos.

—¿Todos preparados? ¡Adelante!

Con aquella orden, la expedición de rescate procedió a avanzar hacia adelante, atravesando el portón hasta perderse en medio de las tinieblas de aquel bosque el cual la luz de la luna era incapaz de atravesar.

—No puedo creerlo... simplemente no puedo creerlo... —se decía Brendan a sí mismo—¿Cuales son las posibilidades? ¡Segunda vez! ¡Segunda vez secuestrado! ¡Primero allá en Ciudad Férrica donde esos malditos pandilleros y ahora aquí por pokemón salvajes! ¡Mi suerte no podría ser peor! —exclamaba.

—¿Podrías callarte, Brendan? —contestó Claudia cansada de oírlo quejarse desde que habían sido llevados a donde estaban ahora.

—Concuerdo con Claudia—añadió Reika—. Tus berrinches no aportan en nada en encontrar una posible manera de escapar de aquí.

Norman, el cual también se encontraba con ellos, no dijo nada al respecto. Estando demasiado preocupado pensando en su hijo y el cómo estaría él en este momento como para protestar.

Los cuatro se encontraban en el interior de lo que parecía ser una celda al final de una caverna. Mirando alrededor suyo, Reika consideraba bastante extraño el lugar. Primero, la celda presentaba barrotes metálicos. Además, había iluminación aunque pobre afuera de la celda que provenía de lámparas funcionado gracias a un generador eléctricos. En donde podía oírse el murmullo de este trabajando junto con el de agua corriendo a lo lejos.

—¿Qué es este sitio? —se preguntaba ella—Primero fuimos secuestrados por pokemom y llevados a ese bosque amurallado. Luego nos cubrieron la cabeza hasta que nos trasladaron a esta celda en el fondo de lo que parece ser una cueva detrás de una cascada. Pero la celda, las luces y ese generador... Este lugar parece construido y operado por humanos...

—¿Quizás es alguna instalación abandonada en medio del bosque? —propuso Claudia—¿Pero como simples pokemón sabrían poner en marcha algo como luces y un generador eléctrico?

—Entre los pokemón que nos atacaron habían Alakazam... —respondió la oficial—Por lo que sé, esa línea evolutiva es lo suficientemente inteligente como para saber poner en funcionamiento algo así. Pero lo que más me extraña es que los barrotes, la iluminación y el generador parecen ser nuevos o bien mantenidos. Por lo que este lugar no parece ser una instalación abandonada o al menos no recientemente...

Pero el fluir de sus pensamientos fue interrumpido cuando Brendan habló de nuevo.

—Oigan todos...

—¿Ahora qué quieres? —preguntó Reika hastiada preparándose para otro berrinche.

—¡No, esperen! ¡Esto en verdad luce importante! ¡Parece que no estamos solos, miren aquí al lado! ¡Hay un pokemón durmiendo!

—¿Eh?

Este anuncio llamo la atención de todos, incluido de Norman sacándolo de su estupor.

—¿Un pokemón dices? —preguntó Norman.

—¿Donde? —le siguió Claudia.

—¡Aquí! ¡Al lado de nuestra celda! —informó él.

Los tres se movieron donde Brendan miraba sujeto de los barrotes. Efectivamente, al lado de ellos había otra celda mucho más grande en donde un pokemón de gran tamaño roncaba suavemente.

—¿Qué pokemón ese? —preguntó Reika.

—Es un Venasaur... —respondió Norman—¿Pero que hace aquí encerrado con nosotros?

La expedición de rescata avanzaba cuidadosamente a través del bosque, observando atentos a sus alrededores mientras apuntaban con sus linternas hacia la oscuridad que los rodeaba.

Max se encontraba en el centro del grupo rodeado por sus pokemón. En donde Gardevoir se encontraba cerca de él llevándolo de la mano de manera maternal mientras Gallade vigilaba. A su vez, detrás de ellos se encontraban Grovyle y Breloom vigilando la retaguardia. En donde Grovyle parecía mirar con disgusto especialmente a Gardevoir.

—¿Qué pasa, Grovyle? —preguntó Breloom preocupado.

—¿Eh? No es nada, Breloom... —respondió tratando de evadir la pregunta.

—¿Es Gardevoir, verdad? Desde que nos unió junto a su hermano he notado que ella no te cae bien...

Grovyle soltó un leve gruñido.

—¡¿Y cómo es que ella podría caerme bien?! ¡Se supone que soy su primer pokemón entregado por el Profesor Birch! ¡Pero desde que esa tipa apareció, Max ahora se la pasa ahora todo el tiempo con ella! —exclamó él.

—Grovyle... tú no el primer pokemón que conoce y se hace su amigo, tan sólo eres su primer pokemón oficial como entrenador... —le contestó Breloom—De partida él me conoce a mí primero incluso antes que ella o tú y también están de antes uno de los Mightyena de Katrina y Jirachi.

—¡Está bien, está bien! Quizás tengas razón en eso...—admitió—¡Pero eso no cambia el hecho de que desde que llegó Gardevoir, Max parece ya no prestarnos atención!

Breloom se cubrió la boca con sus manos tras oír aquello, dándose cuenta de que Grovyle debía de estar celoso de ella. Aunque había que reconocer que tanto Gardevoir y Jirachi tendían a acaparar la atención de Max más que ellos dos.

—Si estás tan preocupado por ello ¿No deberías hablar con él?

—No lo sé... quizás debería...

Breloom asintió.

—Aunque ahora no es momento, estamos en una misión peligrosa y Max nos necesita ahora.

Grovyle asintió gruñendo a regañadientes. Si tan solo hubiese una forma de demostrarle a Max que él también podía ser fuerte e importante como Gardevoir...

Mientras avanzaban, Bruce y Rose se encontraban caminando juntos. Con ella estando distraída en sus pensamientos.

—Despierta, Rose. Si no estás atenta cualquier oponente podría emboscarte con facilidad—le increpó él.

Ella reaccionó dándose cuenta de lo que le ocurría y entonces asintió recuperando la compostura.

—Bruce... —musitó ella después de un momento.

—¿Si? —preguntó él sin bajar la guardia mirando alrededor suyo.

—Rescataremos a Claudia... ¿No es cierto?

Él asintió.

—Por supuesto, tú me ayudaste a proteger a Arthur de ese Metagross plateado hace tiempo. Lo mínimo que puedo hacer ahora es ayudarte a salvarla a ella. Volverá con nosotros como sea—afirmó el Blaziken.

Ella bajó la mirada con las manos juntas hacia atrás.

—Bruce... yo... También quería aprovechar de decirte que agradezco que hayas estado ahí para detener mi caída allá en el pueblo... —ella guardó silencio unos instantes mientras pensaba en cómo seguir—Cuando Claudia quedó fuera de mi alcance, perdí las esperanzas... Por lo que si no hubieses estado ahí para detenerla, lo más probable es que hubiese muerto... —admitió.

Bruce tornó la cabeza hacia ella mirándola a los ojos. Su rostro ya no estaba serio ni firme, si no que en su lugar la contemplaba de manera apacible.

—No lo habría hecho de otra manera... —sentenció antes de regresar su mirada hacia adelante para continuar su vigilancia.

Rose continuó observándolo sin desviar su mirada, esbozando el equivalente a una sonrisa. Conociendo cómo solía ser él, aquellas eran probablemente las palabras más dulces y amables que Bruce le había dirigido hasta ahora. En respuesta, ella se arrimó en él y acercando su pico, lamió dulcemente el costado del de Bruce tomándolo de sorpresa.

Gracias... —le dijo ella al oído con la misma dulzura, tan cerca de su canal auditivo que podía sentir la humedad de su aliento alrededor de este—Eres un buen pokemón, Bruce...

Separándose satisfecha, Rose procedió a dejarlo tranquilo. Bruce sentía como su corazón palpitaba fuertemente en su pecho, a la vez que una sensación de calor placentero lo envolvía y recorría completamente. Él sacudió la cabeza buscando recuperar la compostura y trató de hacer como si aquello no lo hubiese afectado. Pero aquello no podía engañar a Rose, la cual soltó una risita a sus expensas.

Mientras ocurría esto, Andrés el cual se encontraba al centro de la formación, se fijó primero en Nick ubicado delante suyo el cual lucía completamente concentrado y absorto en la misión. Lo que llamaba su atención ya que desde que lo había conocido al llegar al Reino Espejismo y presentado por Arthur, nunca lo había visto tan determinado. Aunque ciertamente, él parecía bastante cercano a Claudia y alguna vez había viajado junto con Brendan y Arthur. Por lo que tenía motivos para estar preocupado por ellos dos. Pero también se preguntaba si a lo mejor no había algo más, considerando los rumores que corrían en el grupo especialmente entre las chicas tales como Ángela.

Dejando pasar el asunto en su mente, se fijó a su derecha en donde estaba Timmy. El cual a pesar de la máscara antigás, se veía claramente inquieto y nervioso. Muy diferente a como normalmente se veía cuando llevaba su disfraz de el Fantasma. Andrés nunca había hablado mucho con Timmy ni sido cercano a él. En donde principalmente el chico se lo pasaba solo a excepción de con Jennifer y Max los cuales lo conocían mejor. Pero de todas maneras, el había luchado junto a él durante el incidente de los Swalot en Pueblo Verdegal. Por lo que no podía evitarse sentir un grado de preocupación por él, especialmente en una situación tan peligrosa como la que ellos estaban.

—Timmy... ¿Estás bien?... ¿O mejor prefieres que te diga Fantasma? —se corrigió a si mismo recordando que él prefería que lo llamasen por su apodo.

—No, Timmy está bien... ya que de todas formas no llevo mi máscara puesta y esta que llevamos no es más que un pobre sustituto... —respondió—Y sobre si estoy bien, he estado mejor en otras situaciones... pero reconozco que pensaba que estaría mucho peor ahora... —admitió.

Andrés asintió con una sonriso detrás de su máscara, dándose cuenta de lo mucho que había cambiado desde que había aparecido.

—Definitivamente Jennifer ha sido una buena influencia para ti, Timmy—entonces procedió a darle unas palmaditas en el hombro—. Descuida, encontraremos a Brendan y a los demás para que así puedas darle las buenas noticias a ella. Y recuerda que nos tienes a nosotros, a nuestros pokemón y a tu Dusclops para cubrirte las espaldas.

En la vanguardia del grupo delante de todos se encontraban Arthur, Batuo y Medicham los cuales caminaban con confianza por el bosque. Ya que debido a los sentidos de los tres en el aura, podían sentir la presencia de cualquier ser vivo cercano y de cualquier posible emboscada.

—Sifu—dijo Arthur de pronto—. No es mi intención cuestionarlo, pero... ¿Para qué decidió en verdad permitir que Max viajase con nosotros? Este bosque es posiblemente muy peligroso y no apto para un niño como él.

—Una parte del porqué lo hice se debe a que tengo el presentimiento de que su experiencia previa en este lugar podría sernos útil de alguna manera—contestó el anciano—. El otro motivo, es que deseo poder estudiar más en directo su comportamiento cuando es sometido bajo presión y estrés.

Aquello último hizo pensar a Arthur.

—Es acerca de que Max es un Xingfu... Una persona con sensibilidad al aura... ¿No? ¿Acaso está considerando en verdad la posibilidad de hacerlo su aprendiz? —preguntó él.

—Es algo que he estado considerando profundamente, Arthur... No todos los día uno se encuentra con un Xingfu, por lo que desaprovechar una oportunidad como esta podría ser poco sabio considerando lo peligroso que se ha tornado el mundo y lo mucho que al parecer va a necesitar a los Monjes Guardianes ahora.

—¿Entonces planea entrenar a Thatcher también? —preguntó Arthur esta vez refiriéndose al hermano de Alyssa —Por lo que tengo entendido él también es un Xingfu.

Batuo agachó la cabeza por un momento pensativo.

—A pesar de que acabo de decir que quizás no sea sabio desaprovechar una oportunidad como esta... Siento que quizás no es conveniente tomar a Thatcher como discípulo... No parece tomar con seriedad lo que involucra el tener que convertirse en un monje y parece verlo más bien como una de manera de satisfacer sus fantasías de poder convertirse en un héroe como el que salvó su aldea hace mucho tiempo. Incluso acerca de Max tengo mis dudas...

—¿Como cuáles?

—Max parece desear convertirse en un monje tan solo porque ambiciona el poder en el aura que pueda otorgarle el entrenamiento para convertirse en uno, no porque tenga un verdadero sentido de vocación. En donde él desea aquel poder para paliar la frustración e impotencia generadas por la muerte de su madre y por el miedo de sentirse incapaz de defender a los que él aprecia. Aquella ambición y emociones han impulsado y motivado a mucha gente a lo largo de los siglos a superarse. Pero una vez que han obtenido algo de aquél, muchos de aquellos no satisfechos, han buscado más y más sin control alguno. Max siendo un monje podría convertirse en una fuente de salvación y consuelo para muchos. Pero a su vez, la tentación del poder y querer más de él podrían convertirlo en un tirano que podría traer desolación y sufrimiento a todos en su lugar—explicó Batuo—. Por lo qué la presencia de Max aquí también tiene como objetivo darme la posibilidad de poder observar y estudiar su comportamiento para conocer de antemano a qué clase de persona estaría recibiendo bajo mi tutelaje y si aceptar recibirlo como mi próximo discípulo.

Arthur asintió, pero a su vez, no pudo evitar sentirse identificado con aquellas palabras. Ya que al igual que Max, Arthur había acudido donde Batuo originalmente porque deseaba volverse más fuerte, frustrado de lo débil que se había sentido de niño.

—Por el aura puedo sentir lo que estás pensando, Arthur... ¿Por qué decidí entrenarte a ti cuando eras igual o incluso peor que Max en su momento? Podría responderte diciendo que originalmente no deseabas ser un monje y que tan solo querías que te enseñara artes marciales. Lo cual es cierto porque hasta que comencé a entrenarte me presentaba tan sólo como un simple maestro de artes marciales que ocultaba su pasado como Guardián de Aura. En donde me revelé y te ofrecí convertirse en mi aprendiz de Monje Guardián mucho después. Pero te estaría mintiendo, porque incluso un simple maestro en artes marciales toma en cuenta cosas como aquellas antes de entregarle sus conocimientos a alguien ya que el poder de por sí trae una gran responsabilidad con él. Lo que puedo decirte por ahora, eso sí Arthur, es que tuve mis motivos para hacerlo...—entonces tornó su mirada hacia él esbozando una leve sonrisa—Pero a pesar de las dificultades y los tropiezos a lo largo del camino incluso hasta ahora, si has llegado tan lejos como para que te llegase a considerarte como uno y abrir tu primer chakra... Significa que en realidad no debía de estar tan equivocado ¿No?

Tomado de sorpresa, Arthur sonrió de regreso. Pero antes de que pudiese decir algo, Medicham alzó una mano al aire concentrado.

—¿Lo sienten? —preguntó.

Ambos se dieron cuenta inmediatamente acerca de lo que se refería y asintieron.

Comandante, tenemos una situación delante de nosotros—comunicó telepáticamente Batuo a Hagen con sus habilidades en el aura a larga distancia.

Informe—solicitó de regreso.

Hemos detectado un gran grupo de pokemón tipo planta detenido delante de nosotros, los cuales no parecen habernos detectado. Tampoco detecto presencia de Alakazam o de otros pokemón del tipo psíquico.

Entendido, procederemos a aproximarnos y analizar la situación antes de seguir con algún curso de acción. Debemos averiguar si efectivamente son tropas pertenecientes al grupo que nos atacó o algo más.

Un par de minutos más tarde, la expedición se reagrupó no muy lejos de la fuerza del grupo de pokemón desconocido para discutir la situación y el cómo seguir.

—Una de nuestras opciones—comenzó a decir Hagen—sería aprovechar que tenemos el factor sorpresa, rodear al grupo de pokemón tipo planta y abrir fuego contra ellos en un ataque coordinado von los nuestras. De esta manera podríamos exterminarlos rápidamente y con baja probabilidad de bajas en nuestro lado.

—Militarmente hablando, sería lo más conveniente si consideramos a este grupo como hostil—añadió Andrés.

—¿Pero cómo sabemos si en verdad es hostil? —preguntó Max—¡Quizás no tienen malas intenciones!

—¿Y cómo puedes saber si eso es así? —le increpó Nick—Los que se llevaron a Claudia y los trajeron a este bosque ¿Y si tal vez ese grupo está justamente vigilando para repeler alguna incursión como está?

—Yo... —dijo Max tratando de pensar algún contraargumento recordando a los habitantes del bosque la última vez que estuvo—Entiendo que a lo mejor pueda ser así , pero tan solo me gustaría que esto no tuviese que terminar en violencia...

Hagen pensó unos instantes.

—¿Qué piensa usted, señor Batuo? —preguntó el comandante—Con sus sentidos especiales usted puede sentir más información de ellos que cualquiera de nosotros.

—Siento que Max podría tener aunque sea algo de razón—aportó el maestro monje—Uno podría sospechar fácilmente que el grupo podría ser hostil. Pero hay ciertas cosas de él que me hacen dudar. Primero, el grupo está compuesto en su totalidad por pokemón del tipo planta y no están acompañados de Alakazam u otros pokemón del tipo psíquico al igual que el grupo que nos atacó. Aunque esto podría explicarse si es que estos son pokemón nativos del bosque al servicio de ellos. Pero segundo, las emociones que percibo de ellos no parecen calzar con las de un grupo como aquél. Ya que por algún motivo, siento en ellos miedo, dudas e incertidumbre. Como si sintiesen atrapados e inseguros de sus posibilidades de sobrevivir. Por lo que algo me dice que posiblemente este grupo no está relacionado con el que nos atacó.

—¿Entonces que propone?

Batuo tornó a su mirada a Max.

—Tú habías dicho antes de que este bosque era una reserva exclusiva para pokemón del tipo planta ¿No es así? —preguntó él.

—Exacto—respondió.

Asintiendo, Batuo procedió a regresar a Hagen.

—Entonces propongo enviar a algún pokemón del tipo planta de los nuestro para que se acerque a investigar y que recolecte información de ellos. Si ven a otro pokemón de ese tipo, podrían pensar que es un habitante de este bosque haciendo que sea más fácil ganarse su confianza. De este modo, podríamos averiguar de manera más certera sus intenciones antes de actuar.

El Comandante acercó su mano a su barbilla pensativo.

—La verdad es que aquella idea podría funcionar... pero entonces... ¿A quién enviaríamos?

—Tenemos al Shiftry de Brendan, al Tropius de Claudia y también tenemos al Grovyle y Breloom de Max para elegir—informó Andrés.

De entre los pokemón mencionados, Grovyle alzó una mano.

—¡Déjenme ir a mí a hablar con ellos! ¡Averiguaré todo lo que le está pasando! —exclamó el pokemón emocionando viendo que esta era su oportunidad de demostrar su valía ante Max.

Hagen dirigió la mirada al Grovyle pensativo sin dejarse convencerse.

—No lo se... No es que no pueda ser pero creo recordar una cosa... Max, tu Breloom hasta hace poco era un pokemón salvaje ¿Verdad?

Max asintió.

—Sí, lo conocí hace tiempo pero recién me rencontré con él y lo capturé cuando nos encontramos con Álex antes de llegar al Reino Espejismo ¿Porqué pregunta?

—Porque de los pokemón del tipo planta aquí presentes, todos salvo Breloom han nacido en cautiverio o fueron pokemón hace muchos años. Por lo que siento que alguien como Breloom tiene experiencia más fresca para interactuar con ellos. Por lo que considero que él es nuestra opción más segura.

Mirando alrededor suyo un tanto confundido, Breloom se apuntó a sí mismo con sus garras.

—¿Entonces quieren que yo vaya? —preguntó.

—¡Pero yo quiero ir! —protestó Grovyle.

—¡Nada de peros! —respondió Hagen—¡Max será tu entrenador, pero yo soy el que da las órdenes!

Max se acercó a Grovyle.

—Disculpa Grovyle, pero estoy de acuerdo que la lógica del Comandante tiene sentido... Pero no te preocupes, estoy seguro de que ya habrá otra oportunidad en donde puedas ayudar... —le dijo a su pokemón tratando de alentarlo.

Grovyle gruñó para sus adentros de nuevo cada vez más frustrado de sentirse inútil en comparación con los demás pokemón de Max.

Breloom se acercó lentamente a lo que parecía ser el campamento del grupo de pokemón nativos de este bosque. El cual se encontraba un tanto nervioso de la posible manera en que ellos podrían recibirlo sin saber si a lo mejor lo atacarían de inmediato. Hasta que de manera sorpresiva, dos Sunflora emergieron del follaje frente a él.

—¡Alto de ahí, intruso! ¡No des un paso más! —exclamaron con rostros serios.

Breloom se detuvo de golpe y exclamó sorprendido mientras los dos pokemón se acercaban y lo miraban inquisitivamente.

—¡Tú debes ser un espías de los usurpadores! ¡Has venido a averiguar nuestra posición y avisar a tus nuevos amos! ¿No es cierto? —continuaron.

—¿Espía? ¿Usurpadores? ¿Qué están diciendo? —dijo Breloom honestamente sin entender.

—¡No te hagas el tonto! ¡Si fueras uno de los nuestros te reconoceríamos de inmediato!

Breloom trató de pensar algo con lo cual defenderse.

—Pero si yo tan solo he estado viviendo en el bosque con mis hermanos en paz hasta ahora... ¿Acaso a ocurrido algo importante sin que nos diéramos cuenta?

Los dos Sunflora se miraron entre ellos estupefactos.

—¿No sabes lo que ha pasado con el Rey? —preguntó uno.

Él no sabía a qué se referían con algún rey, pero decidió seguir el juego.

—¿El Rey? ¿Le ha pasado algo al Rey? —preguntó Breloom con falsa preocupación.

Los dos se miraron de nuevo y entonces el segundo habló.

—Por algún motivo parece que tú y tus hermanos han estado viviendo debajo de una roca al último tiempo... pero si es así parece ser que debemos llevarte con el Príncipe... ¡Síguenos sin apartarte y no hagas ningún movimiento brusco!

Entonces los dos Sunflora procedieron a escoltarlo en dirección a su campamento. En donde tras unos instantes entró en un claro rodeado de una gama numerosa y diversa de pokemón del tipo planta que lo miraban con desconfianza.

—¡Espera aquí y no te muevas! —ordenó uno del os Sunflora—¡Que aquí todos te estamos vigilando!

Los dos Sunflora lo dejaron solo mientras el resto del campamento se aseguraba de que él no se fuese a ninguna parte. Tras varios minutos, los dos pokemón flor regresaron escoltando a un Ivysaur. El cual era observado con reverencia por los demás llamando la atención de Breloom.

—¡Su majesta real, el Príncipe del Bosque! —proclamó uno de los Sunflora.

Los presentes realizaron una reverencia. En donde dándose cuenta que supuestamente el debía de conocer a este príncipe, Breloom hizo rápidamente una reverenciatambién.

—Según me han informado mis guardias... Parece que tú y tus otros hermanos no se han enterado de lo que han estado ocurriendo... —comenzó a decir el Ivysaur.

Breloom asintió, nervioso de no arruinarlo todo ¿Quién sabe lo que podría ocurrirle si ofendía a este "Príncipe"?

—A pesar de que podría parecer extraño para muchos de nosotros, este bosque es grande y puede ser que algunos todavía no se hayan enterado de las noticias más recientes. Especialmente los que viven en los confines más apartados—continuó el Príncipe dirigiéndose primero al resto—Ahora escucha bien Breloom... —continuó ahora con él— Alrededor de un mes atrás, llegó al bosque un grupo de pokemón liderados por un Alakazam a los límites del bosque pidiendo una audiencia con mi padre, el Rey.

Tras asentir otra vez Breloom, el Príncipe del Bosque procedió su relato.

—Mi padre decidió concederles aquella audiencia, especialmente porque prometían explicarnos el extraño incidente ocurrido meses atrás en donde tras ese gran dolor todos nos volvimos más poderosos. Explicándonos que aquel evento había ocurrido gracias a un pokemón llamado Ho-Oh. El cual trabajando junto al señor de los Alakazam, Uxie, había proclamado que con el nuevo poder que se nos había conceido había llegado la hora de reclamar el mundo de los humanos y exterminarlos. Preguntándonos si no quería que los ayudáramos en su cruzada a cambio de una alianza de ayuda mutua. Pero mi padre se negó, ya que a nosotros no nos interesa lo que ocurre afuera del bosque y tan sólo queremos vivir en paz con nuestros asuntos. Por lo que les dio hasta el día siguiente para que se fuesen.

—¿Pero qué pasó entonces? —preguntó Breloom—¿Al final no se fueron?

—Exactamente. A la mañana siguiente y de manera sorpresiva, mi padre cayó enfermo de una misteriosa enfermedad. Los Alakazam se acercaron a nosotros y me solicitaron si podían examinar a mi padre para determinar lo que tenía. Yo, preocupado, permití que lo examinaran. Entonces cuando volvieron, explicaron que mi padre estaba afectado por una enfermedad rara y delicada. Pero que no temiésemos, porque ellos tenían un tratamiento para la enfermedad aunque este era largo y dificultoso. Por lo que tenían que quedarse más tiempo para poder administrarlo. A regañadientes acepté porque temía por la salud de mi padre. Pero al final aquella decisión ha sido posiblemente la peor que he tomado hasta ahora...

El Ivysaur dio suspiró antes de continuar.

—Los Alakazam y sus pokemón seguidores se quedaron por varios días cuidando de mi padre... Hasta que un día el líder de los Alakazam apareció tras verlo y dijo que finalmente que mi padre había cambiado de opinión y que aceptaba formar una alianza con Ho-Oh y Uxie... Yo inmediatamente me acerqué para pedirle explicaciones, pero los Alakazam me detuvieron diciéndome que mi padre seguía delicado de salud y que lo mejor era que no me acercase. Con el paso de los días y las semanas, más Alakazam y otros pokemón ajenos al bosque comenzaron a llegar incluidas esas extrañas abominaciones semejantes entre ellas. En donde por algún motivo nos obligaron a que les diésemos pequeñas muestras de nuestros cuerpos o de nuestra sangre, y nos informaron que pronto comenzarían a construir una nueva base de ellos en el bosque según los términos de la nueva alianza. A partir de ese momento no aguanté más que estuviesen mancillando nuestro bosque y a sus habitantes, por lo que exigí ver a mi padre inmediatamente. Y que si no me lo permitían, lo tomaría como un acto de que nos estaban mintiendo y que tan solo se estaban aprovechando de nosotros hablando por mi padre en su lugar. Y como se negaron, organicé una sublevación en contra de ellos. Pero como la mayoría temía desobedecer las órdenes de mi padre en caso de que fueran ciertas, no todos se me unieron y me vi obligado a escapar a lo profundo del bosque con mis seguidores y así estamos hasta ahora. En donde estamos tratando de luchar una guerra de escaramuzas contra los Alakazam invasores, sus lacayos y colaboradores. En un intento rescatar a mi padre que estoy seguro que en realidad es su prisionero, recuperar el control del bosque y finalmente expulsarlos.

Breloom se encontraba boquiabierto, incrédulo ante aquella historia.

—¿Y qué me dices, Breloom? ¿Tú y tus hermanos se nos unirán a nuestra causa para restaurar el bosque a su legítimo dueño? ¿O tendremos que verte como a un enemigo y acabar contigo ahora mismo?

Breloom miró alrededor suyo mientras los demás pokemón leales al Príncipe lo miraban seriamente aguardando su decisión.

—Yo... probablemente mis hermanos y yo podamos ayudarlos... —comenzó a responder—Pero quiero comenzar informándole, su alteza, que quizás ellos no son necesariamente pokemón del tipo planta ni pokemón propiamente tal...

El Ivysaur y los demás pokemón abrieron sus ojos y exclamaron sorprendidos.

—¿A qué te refieres? —preguntó el príncipe.

Tiempo después, la expedición de rescate se encontró dentro del campamente del Príncipe Ivysaur. Si ya los pokemón del grupo había visto con desconfianza a Breloom, esta era aún más ante la presencia no solo de humanos, sino que también de pokemón del tipo fuego los cuales eran los que más aprensión sentían debido a lo peligrosas que podían ser sus llamas tanto para el bosque como para ellos.

—¿A que habéis venido, humanos y pokemón forasteros? ¿Qué hacéis mancillando con vuestra presencia este bosque sólo para nosotros?

Hagen con la máscara antigás a un costado de su cadera, dio un paso al frente y tomó la voz en nombre de todos.

—Soy el Mayor Eric Hagen de las Fuerzas Armadas del Reino Espejismo. Y deseo comenzar primero pidiendo disculpas por haber entrado sin autorización a su bosque. Pero a ña vez, quiero aclarar que no era nuestra intención original. Si no que nos fuimos obligados a hacerlo ya que durante el viaje que realizábamos la gente y los pokemón bajo mi mando, fuimos atacados por un grupo de Alakazam y pokemón que tomó como prisioneros a varios de los nuestros amigos y escaparon en dirección a este bosque. Por lo que hemos venido aquí para rescatarlos.

—¿Que fueron atacados y atraparon a algunos de los suyos? —dijo el Ivysaur príncipe mientras comenzaba a pensar—Eso explicaría el motivo del gran movimiento de pokemón que detectamos este día y los ruidos extraños que se escuchaban a la distancia... ¿Pero cómo sabemos que ustedes no nos están mintiendo para hacer alguna clase de fechoría con nosotros y nuestro bosque? Ya fuimos engañados por esos Alakazam una vez... ¡No volveremos a ser engañados de nuevo!

—Breloom ya nos ha informado de lo que le ha sucedido, alteza—respondió Hagen—Así que para demostrar que nuestras intenciones son justas y legítimas, hemos traído a alguien que estoy seguro que usted podría reconocer, o al menos haber oído acerca de él que pueda hablar bien de nosotros.

Entonces Hagen hizo una señal con la cabeza atrás suyo y Max avanzó junto al Comandante sin su máscara antigás también.

—¿Un niño humano? —preguntó el Príncipe Ivysaur consternado—¿Cómo es que un humano como tú podría hablar bien de ustedes? ¡Nosotros no confíanos en nadie más que en pokemón de nuestro bosque!

—Quizás no me ha visto antes, Príncipe Ivysaur—Comenzó a decir Max—. Pero quizás habrás oído hablar de mí y de mis amigos. Si no me equivoco, tu padre al cual te refiere es el Venasaur que vi junto a ellos y mi hermana la última vez que estuve en este bosque hace tiempo. Similar a esta ocasión, un Skarmory secuestró mi hermana May y la llevó al interior del bosque, obligándonos a venir para rescatarla también. A la vez que repelimos a un grupo de malhechores que intentó secuestrar a pokemón de este boque. En donde al final el hijo del rey, un Bulbasaur, decidió abandonar el bosque y viajar con nosotros convirtiéndose en uno de los pokemón de mi hermana.

Aquella revelación sacudió al Ivysaur.

—¿Un Bulbasor? ¿Hijo del Rey? Mi... —el Príncipe guardó silencio unos instantes—Mi hermano... Ahora entiendo...Tú estabas entre los humanos que vinieron en aquella ocasión en donde se fue mi hermano antes de que yo naciera... Dime humano... ¿Está tu hermana contigo? ¿Está mi hermano mayor con ustedes? —preguntó ilusionado.

Max con tristeza negó con la cabeza.

—Lo lamento mucho, pero mi hermana y tu hermaoa no están con nosotros... Es más, no sé que ha sido de ellos... Tan solo sé que antes que esta catástrofe de la Remoción de los Limitadores ocurriese, ellos estaban en una tierra lejana viajando juntos...

El Ivysaur príncipe agachó la mirada triste también.

—Ya veo... es... una lástima... —dijo antes de alzar la mirada hacia Hagen—Veo que tenías razón humano, porque si el hermano de la persona con la cual decidió irse de viaje el mío está con ustedes, entonces significa que ustedes deben de ser de confianza. Permítanme presentarme formalmente entonces: soy el Príncipe Ivysaur, heredero a Rey del Bosque mientras mi hermano mayor, el primogénito de mi padre el Rey Venasaur se encuentra ausente. En donde yo fui engendrado tras su partida para tomar su lugar en caso de que mi padre falleciese antes de su retorno ¿Dicen que sus amigos han sido secuestrado por esos Alakazam y sus abominaciones? Si es así y deciden ayudarnos a recuperar el control del bosque de esos usurpadores, porque estoy seguro que mi padre en realidad no está enfermo, si no que en realidad ha sido tomado como rehén por ellos para gobernar en su nombre. Les dejaremos llevarse a sus amigos con ustedes y tránsito libre para salir del bosque ¿Que les parece? ¿Tenemos un trato?

Hagen dio un paso al frente delante de Max y comenzó a avanzar hacia adelante, lo cual puso en alerta a los guardias del príncipe. Pero entonces se detuvo y extendió su mano derecha hacia él. Confundido, el Ivysaur se quedó mirando sin saber qué hacer.

—Cuando dos partes entre humanos se ponen de acuerdo en algo, estos suelen estrechar una extremidad como acto de hermandad y entendimiento mutuo. En el caso de nosotros, suele ser la mano de brazo—explicó.

Entendiendo ahora, Ivysaur extendió una liana proveniente del follaje de sus espalda y con ella envolvió con cuidado la mano de Hagen. Entonces, el Comandante la sacudió con firmeza completando el gesto.

—Es un trato—sentenció.