Ladies and Gentlemen!

Tenía que escribir algo como esto o explotaría. ¡Es en serio! ¡Fue un capitulo realmente importante e interesante de ver! Incluso con una amiga nos quedamos ¡Totalmente anonadadas! Porque además, fue lo que adivino una amiga de ver enfrentar a estos dos hermanos. ¡Fue completamente maravilloso! Ver lo importante que fue para Lucia el enfrentar a Shiori para poder darse cuenta de lo que estaba mal como de las mentiras dichas. Fue lo más hermoso y una batalla tan intensa que nos quedamos con ganas de más.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


"Las mentiras más crueles son dichas en silencio."

-Robert Louis Stevenson-


Todo era mentira.

El mundo siempre miente.

Los adultos siempre mienten.

Incluso los niños que, se creen, inocentes de todo lo que se encuentra a su alrededor, aquellos pequeños seres que no tienen ninguna culpa y que su única obligación es el vivir con felicidad antes de que pueda existir todo tipo de arrepentimiento dentro de ellos. En algún momento de su tierna y dulce infancia, tienen que llegar a mentir.

Nadie está exento de las mentiras que disfrazan la verdad y provoca que todo lo que se encuentre a nuestro alrededor. Que aquellas mentiras sea aun más hermosas a pesar del daño que causa a nuestros corazones como del peso que nuestros hombros se obligan a cargar solo para seguir recordando que son felices viviendo en aquella mentira que construyeron y que están dispuestas a seguir hasta el final de sus vidas como los perros siguen sus colas. Todo lo que se conoce en el mundo, es una completa mentira que fue construida desde hace tiempo que en estos tiempos no puedes llegar a saber, que es real o no. Es imposible el querer quitar y romper las mascaras de aquellas personas que son felices viviendo en una mentira para evitar salir dañados, para evitar romperse más. Es imposible que uno, sea capaz de romper su propia mascara para evitar salir más dañado, para evitar que las personas que te aman y que amas, salgan heridos por culpa de las malas decisiones.

Que todo sea culpa de aquellas mentiras silenciosas que te van acabando y que no sabes en qué momento, armaste toda una historia que no eres capaz de encontrar la verdad detrás de la raíz de todas esas mentiras.

Todo lo que se encuentra en el mundo, es una felicidad fingida, es un dolor que esta disfrazada de felicidad porque fue aquella verdad la que se perdió en el camino, la que con el tiempo, fue olvidada porque creyeron que no era importante, porque afirmaron que no era como todos desearon. Porque no era lo que siempre quisieron, es que prefirieron dejarla en el olvido y enfocarse en aquellas mentiras que los mantenían con vida, que los mantenía con una gran sonrisa en su rostro.

¿Qué era mejor en la vida?

Vivir en un mundo de mentiras donde aquella falsa felicidad está en la palma de la mano y es capaz de encontrarse en cada esquina para evitar que uno se pierda aunque eso significara que la persona se sintiera como una marioneta porque no somos capaces de encontrar otro estilo de vida más que ese.

O vivir en un mundo de verdades donde la tristeza es la que siempre nos golpea tan duro que nuestro cuerpo es capaz de estrellarse con el piso y sin la motivación de querer levantarse, de mirar al cielo y apreciar aquel brillo. Donde las lagrimas son las que adornan el rostro y el dolor es el único capaz de matarnos lentamente.

No conocen otra cosa en la vida, más que las mentiras.

Quizá.

Ese es el principal error de los humanos.

El primer error que se transformo en su pecado más grande.

Creer en las mentiras.

Engañarse para disimular que son felices.

¿Realmente lo eran?

No.

Al final en cuenta, siempre existirá un límite donde no serán capaces de soportar y la bomba explotara.

En cualquier momento. En un pequeño pestañear.

Es que esas mentiras empezaran a ser descubiertas y todo lo que se construyo a su alrededor, caerá como un muro que aplastara todo. Es que toda aquella oscuridad de la que todo ese tiempo quisieron escaparse, los envolverá como si se tratase de un viejo amigo.

¿Qué pasa cuando una persona decide abrir los ojos?

No puede evitar mirar a sus espaldas y darse cuenta de todo el dolor que estuvo causando. Las lagrimas que se derramaron como el punzante dolor en el pecho que era capaz de quitar el preciado aire. Aquellos errores, aquellas falsas sonrisas, aquellas ilusiones que se fueron apagando hasta que desaparecieron como aquellos sueños que simplemente, querías cumplir pero que ahora, solo están en el olvido. Aquellas mentiras silenciosas que empezaron hacer más daño, que provocaba aquella desconfianza, que provocaba aquella inseguridad, aquella infelicidad.

Más sin embargo.

Lo más importante.

Es cuando te das cuenta del daño que hiciste sin darte cuenta del mismo.

Todos somos víctimas de las mentiras. Todos somos víctimas del silencio.

No hay ninguna escapatoria.

¿Por qué es que se está hablando de esto?

Porque las "mentiras" será nuestro protagonista principal, donde el dolor será su compañero y las lagrimas serán algo que es inevitable de ver.

Nuestra historia principal empieza de esta manera. Donde nuestros dos protagonistas, se dan cuenta de aquel dolor que era invisible a sus ojos pero a sus corazones, es que se prefería seguir engañando, pretender que nada ha pasado, que las cosas no han cambiado cuando fueron ellos los que cambiaron para evitar salir lastimados, para evitar que alguien viera aquellas debilidades y se burlaran de los mismos por aquella desgracia. Ni cuando se trata de aquellos dos hermanos de cabellos blancos y ojos de color rojo que eran felices al lado de sus padres, que eran capaces de caminar tranquilamente a su lado mientras aquellas hermosas sonrisas eran capaces de adornar su rostro como las usuales carcajadas de todo niño pequeño que se es capaz de escuchar en aquella bella etapa de la vida. Sentir que con un solo parpadeo, es que les quitaron todo, es que todo se esfumo de sus manos y aprendieron a vivir de la mala manera.

El dinero se acabo por culpa de las personas malas que estaban detrás de ellos. Aquella felicidad se esfumo que no era necesario el querer pelear por la misma cuando no existía nada, cuando solo era un simple recuerdo que se esfumo de sus manos que ahora, era tan doloroso que era imposible el querer mantener una pequeña sonrisa y soltarse a llorar porque no lograban comprender que fue lo que hicieron para merecer un destino como ese. Sus padres murieron y los dejaron a la deriva con personas que empezaron acabarse todo lo que por derecho, les pertenecía. No tenían nada, excepto, a ellos mismos. Era lo único que les quedaba.

Y aun así.

Decidieron mentirse.

Cuando Lucia y Shiori afirmaban que se encontraban bien, mientras mostraban una sonrisa. Era cuando realmente estaban mal, tenían tantas ganas de llorar, de salir corriendo y huir de aquel lugar para gritar de lo más profundo de su pecho. Pedir que les regresaran a sus padres o que simplemente lo que estaba pasando en ese momento, se tratase de una pesadilla que en cualquier momento, serían despiertos por sus padres a base de besos y cosquillas, serian abrazados y acunados en sus brazos mientras escuchan una suave nana para volver a dormir y sus manos unidas volverían a juntar. Pero no, esta era la cruel realidad en la que se encargaban de vivir, en la que a pesar de que se tenían al otro, lo que mejor decidieron hacer, es mentir sobre como realmente se sentían.

Decidieron mentirse.

Decidieron engañar sus corazones.

Decidieron engañarse y meterse con tanta mentira que pronto, empezaron a olvidar aquella verdad que se encarga de perforar sus pechos y que provoca que sus hombros se sientan más pesados.

Decidieron engañar a todo el mundo y tratar de que todos vieran de que eran unos grandes y muy unidos hermanos que por nada del mundo los iban a separar. Que los que los unían, era un lazo mucho más grande al ser los únicos que se preocupaban por el otro a pesar de los terribles tutores que les robaron todo. Pretendían ser aquellos hermanos perfectos que sonríen y que disimulan que todo está bien, que no hay problemas a pesar de las malas rachas que puedan tener, es que siempre sonreían, es que siempre mostraban aquel lado lindo del otro para evitar preocupar al otro y darse cuenta que nada estaba bien.

Sin darse cuenta que el otro lloraba por el otro. Sin darse cuenta que el dolor que sentían, era mutuo. Sin darse cuenta que mientras uno lloraba, el otro caía de rodillas mientras se culpaba que era por su culpa que nada era como antes. Se culpaban de que nada salía a la perfección, se culpaban de que si hubieran estado en los brazos de sus padres, en lugar de haberse tomado de las manos y caminar como si no importara, justamente estarían descansando al lado de sus padres sin tener que preocuparse sobre lo que pasara con ellos y con su futuro. No tendrían todas aquellas preocupaciones y temores sobre un camino completamente desconocido. No tendrían porque sufrir de esa manera, no tendrían porque seguirse mintiendo. Todo mundo cambia y ellos se mintieron, ellos cambiaron que era imposible reconocerse, que era imposible regresar a cómo eran antes. Donde solo eran dos pequeños niños que les gustaba jugar a lo que sea y perseguirse para causarse cosquillas. Donde si Shiori se caía, ahí se encontraba a su lado para cargarla y curarle la herida y evitar que la misma se soltara a llorar porque eso era lo que menos le gustaba, donde si Lucia se caía, su pequeña hermana siempre estaría a su lado para darle un pequeño beso en las mejillas y pedirle que llorara porque eso hacia bien al corazón. Una vez que se encontraban bien, es que se miraban, soltaban alguna que otra carcajada y seguían jugando, seguían en su mundo, totalmente despreocupados de lo que suceda a su alrededor.

Aquellos pequeños niños que se tomaban de las manos completamente despreocupados de lo que suceda a su alrededor, que salían corriendo al parque para jugar en los columpios o en aquel cajón de arena para armar sus castillos de arena y aunque al final terminaban llenos de tierra, siempre se metían a bañar juntos, con muchas carcajadas, con muchas libertades, como siempre debió ser. Que se leían cuentos para antes de dormir y les gustaba comer lo que su madre les preparaba mientras su padre intentaba atacarlos por la espalda y darles muchas cosquillas de las que siempre se rendían porque no podían aguantar tanto.

Dulces momentos que desaparecieron, dulces verdades que solo les causaba dolor. Lagrimas tras lágrimas, dolor tras dolos y pesar tras pesar.

¿Por qué era tan difícil el regresar a esos tiempos?

Un momento que ya no va a regresar, un dulce recuerdo que solo se desvanece porque los cuentos de hadas no existen, porque aquel tiempo en el que fueron tan felices, ya no existen. El daño estaba hecho y seguía creciendo en ellos que simplemente, no se creían capaces de hablar con el otro para poder mencionar que nada estaba bien en sus vidas. Cada que la determinación brillaba en sus ojos y se armaban de valor, simplemente, se dejaban caer y preferían hablar de otra cosa antes de contar sobre los problemas que cargaban. De los miedos que estaban sintiendo como de las preocupaciones que tenían cada día.

Ese fue su mayor error.

Mentirse.

Hacer creer que todo estaba bien cuando realmente, nada estaba bien.

Que Shiori cada día empezara a sentirse más culpable porque conocía a la perfección a su hermano mayor y saber que aquella sonrisa como la tranquilidad que mostraba, no era la correcta. El temor de que algo más le pase a ella, se preocupaba más por ella que por él. Se enfocaba más en ella que en sus estudios como en las amistades que siempre ha deseado querer para Lucia. Cada día, le dolía el pecho, miraba por la ventana, soltaba suspiros antes de soltarse a llorar y maldecirse porque no estaba bien, nada estaba bien con ellos que ahora, Lucia no pudiera ser una persona normal por culpa de ella, no podía tener una vida normal por culpa suya. Que Lucia cada día se esforzaba por sonreír, se esforzaba por mentirle de que tenía amigos y disfrutaba de su vida aunque realmente no se sintiera de esa manera, prefería pensar y ver la sonrisa de Shiori antes de decir que no estaba bien en un mundo de mentiras y lleno de soledad. Mentirle por cada cosa que pasaba, incluso porque ella no se sintiera bien, ahí estaba él para mentirle en lugar de decirle todas las cosas que el doctor le conto, que en lugar de mejorar, estaba empezando a empeorar.

Fueron aquellas mentiras las que ya no soportaban pero por el otro, es que las aceptaban.

¿Cuándo fue que dijeron la verdad? No lo pueden recordar.

¿Cuándo fue que se dirigieron una sonrisa sincera y soltaron carcajadas como cuando eran unos pequeños niños? Parece tan lejano que suena como un sueño.

¿Cuándo la última vez que se miraron para poder adivinar que nada estaba bien? Preferían desviar su mirada antes de leer lo que tanto peso le ponía a sus almas.

Así era su vida. Una mentira. Así era como estaban acostumbrados a vivir. Y como tal, en algún momento, es que explotarían porque ya no podían soportar más.

Fueron aquellas mentiras las que provoco que una sombra decidiera tomar el cuerpo de Shiori. Se aprovecho de la debilidad de la misma por culpa de aquella enfermedad como también, el pesar de su corazón. Que decidiera aprovechar aquellos sentimientos negativos para poder destruir a sus enemigos aunque se tratase de su hermano que no estuvo en ese momento que más lo necesitaba, que no estuvo en ese momento para evitar que aquello le sucediera. ¿Qué mejor oportunidad para poder hablar con la verdad y desmascararse que esa?

Fue lo que provoco aquellas mentiras de ambos hermanos.

Fue aquello lo que Lucia necesitaba para darse cuenta de las verdades que Hiro le decía siempre. ¿Quién se preocuparía por él? ¿Quién lloraría por él? ¿Por qué no puede sonreír y decir lo que realmente decía? La respuesta era bastante simple. Tenía miedo de que todo eso, pudiera ser utilizado como una debilidad, tenía miedo de preocupar más a Shiori aunque eso provoco que se sintiera más culpable de que no pudiera tener una vida normal. Que no se permitiera llorar, amar y querer, odiar y luchar por aquello a lo que tanto le gustaba, aquello que olvido pero que en ese momento, se dio cuenta de cuánto daño tenían. Todo por culpa de las mentiras es que habían llegado a esa situación.

Es que en ese momento que Shiori y Lucia se enfrentaban. Era imposible para el mayor, el no atacar y hacer daño a su hermana porque la amaba tanto que también, era demasiado doloroso. Es que amaba lo que hacía, jugar, pasar el rato con Hiro. Es lo que tanto le gustaba hacer, aunque quisiera ocultarlo, era demasiado imposible ocultar lo que su corazón tanto quería, lo que tanto necesitaba. Por eso, tomando aquella determinación en sus manos, es que decidió hacer algo más por su hermana antes de derrotarla como liberarla de aquella sombra que solo estaba provocando problemas aunque también, le ayudo a que fuera digno del verdadero poder de aquella carta legendaria que consiguió.

Porque la amaba con locura como un hermano mayor siempre quiere proteger a su hermano menor.

Hacerle saber que era aquello que tanto amaba a parte de la misma y poder encaminarse al lado de su amigo para poder sentir y saber lo que significaba tener uno como Hiro a su lado, tener un largo camino por el cual recorrer para poder recuperar aquella felicidad que le arrebataron de las manos y así, poder hacer feliz a Shiori.

Aunque estén en las buenas o en las malas. Nunca alejarse como esa vez que tuvo que pasar aquello para que se dieran cuenta de que estaba algo mal con ellos.

Cuando Lucia iba empezar a correr, una vez que los servicios médicos llegaron con Shiroi, sintió como su hermana lo detenía de la manga. La miro con atención, se notaba tranquila que solo sonrió tranquilo para darle un poco de confort.

-Algún día, deberías de presentármelo

-¿A quién?

-A tu amigo -Sonrió Shiori, soltó una pequeña risita al ver el rostro rojo de su hermano.- Al chico que te hizo entrar en razón y te devolvió la sonrisa, debe ser muy importante para ti ¿No es así?

Lucia se quedo en silencio, como si meditara aquellas palabras. Al final, sonrió.

-Así es -Sonrió, se acerco a ella y le dio un beso en su frente.- Algún día te presentare a Hiro, serán buenos amigos aunque es muy ruidoso

-Puedo imaginármelo -Soltó una pequeña risita.- Estaré esperando -Sus ojos pesaron.- Quiero conocer al chico que me regreso a mi hermano, al chico que ahora ocupa un lugar especial en tu corazón

Y se quedo dormida. Ante aquellas palabras, solo sonrió con dulzura por su hermana. La despidió y echo a correr para alcanzar a Hiro. En el proceso, subió su mano a su pecho y sonrió.

Ahora que todo estaba tranquilo y las mentiras ya no eran necesarias cuando se hablaría con la verdad y nada más que la verdad.


¡Muchas gracias por leer!

Sin dudar, fue un gran capítulo, incluso una buena animación con un buen dialogo y momento. Tanto que creemos que Lucia es un gran personaje para Shadowverse porque ¡Vaya que avance de personaje tenemos! Estor realmente emocionada para saber que va a pasar.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Jueves 5 de Noviembre de 2020