Disclaimer: Boku no Hero Academia no me pertenece. Sólo utilizo sus personajes de forma no lucrativa. La imagen de la portada no me pertenece, la edición de la misma si. La historia es 100% mía, cualquier semejanza con otra es pura coincidencia o plagio por parte de la otra.
Palabras: 5113.
Fecha de publicación: 27/3/2020. 13:05 hs. ¡Feliz 2do aniversario "WMCM"!
El paisaje que observaba a través de la ventana del autobús iba cambiando con su velocidad. De un momento a otro, los árboles desaparecieron para abrirle paso al inmenso azul del mar. Los gritos emocionados de sus compañeros la aturdieron por unos instantes, pero ella sonrió de todas formas, suspirando ante la inmensidad del horizonte frente suyo.
Finalmente había llegado el día que sus compañeros habían anhelado tanto: el viaje de fin de curso. Habían decidido por votación que su destino sería la playa tras haber investigado si el clima los acompañaría o no. Serían cuatro días de sol y arena para la clase 2-A y algunos no podrían estar más emocionados. Media hora más tarde, el autobús se detuvo frente a la posada en la que se quedarían. Como si fueran niños de preescolar, un pequeño grupo salió atolondradamente del vehículo en dirección a la playa, ignorando las llamadas de atención de los profesores que los habían acompañado.
Momo esperó a que Jirou, quien había viajado a su lado, se levantara y saliera para imitarla.
—¿Ya has estado por aquí? —Una voz masculina la sorprendió y provocó que se volteara.
—Pensé que ya habías bajado —le dijo a su novio, quien se acercaba desde el fondo del autobús. Esperó a que se acercara a ella para volver a emprender su salida del vehículo—. Y no, es mi primera vez aquí —respondió a su anterior pregunta.
Esquivaron los bolsos que los profesores bajaban del autobús para unirse a sus compañeros, quienes habían bajado a la playa. Más de uno se había descalzado para sentir la tibia arena en sus pies o para acercarse al agua. Ese pequeño momento de libertad fue interrumpido por Aizawa, quien les llamaba para registrarse en la posada y organizar las habitaciones.
Era una pequeña posada de estilo japonés y estaba a una calle de la playa. Desde afuera se veían dos balcones que daban al exterior y una cerca que cerraba el patio interno. Cuando ingresaron al lugar se encontraron con Aizawa y Midnight, quienes eran los encargados de los alumnos durante el viaje.
—Sé que todos estamos cansados por el viaje, así que vamos a hacer esto rápido —dijo Aizawa bostezando mientras abría el cuaderno que estaba bajo de su brazo—. Las habitaciones ya fueron asignadas. En la primera habitación dormirán todas las chicas, véase Ashido, Asui, Hagakure, Jirou, Uraraka y Yaoyorozu. En la segunda habitación dormirán Midoriya, Kaminari, Mashirao, Todoroki y Hanta; en la tercera Koji, Mineta, Kirishima, Aoyama e Iida. En la cuarta dormirán Satou, Bakugo, Tokoyami y Mezo. Los profesores estaremos en la habitación que les sigue, por si nos necesitan. Somos los únicos clientes en la posada, pero eso no significa que tengan libre albedrío. Es un viaje escolar y naturalmente habrá tiempo de ocio, pero siguen siendo estudiantes de la UA, así que habrá varias actividades orientadas a su formación como héroes. Por ahora vayan a sus habitaciones y organicen sus cosas. Cuando terminen vuelvan aquí; cenaremos y les entregaremos los programas con las actividades y los horarios para todo.
Cada quien tomó su equipaje y fueron subiendo al segundo piso, donde se encontraban las habitaciones.
—¿Qué deberíamos hacer esta noche? —preguntó Ashido a sus compañeras mientras dejaba su bolso en un rincón de la habitación y comenzaba a explorar, siendo seguida por Uraraka y Hagakure.
—Pues, ahora cenaremos y después subiremos a dormir, creo yo —respondió Momo mientras extendía el futón que le correspondía para dormir esa noche—. Aún no nos han dado el cronograma y acabamos de llegar. Técnicamente, el primer día de actividades es mañana.
—No creerás que no nos juntaremos con los chicos en la noche para jugar fuera de la vista de los profesores —dijo Mina con tono juguetón mientras se colgaba de la espalda de la subdelegada.
—No está permitido que salgamos de nuestras habitaciones durante la noche —recalcó Momo, separándose de su compañera con gentileza.
—Eso ya lo veremos…
Pero esas palabras quedaron en el aire, puesto que después de comer el delicioso curry que había para cenar y ducharse, la gran mayoría cayó rendida ante el sueño.
El desayuno se servía a las 8:00 AM para aprovechar toda la mañana posible antes de que el Sol se hiciera peligroso, así que a las 7:30 AM los alumnos estaban siendo arrancados de la comodidad de sus habitaciones para preparase para comenzar el día. Poco a poco aparecían en el comedor quienes tenían un despertar más llevadero. El comedor tenía tres mesas largas para comodidad de todos, así que Momo y Jirou, quienes habían terminado antes que sus compañeras, se sentaron en la mesa en la que se encontraban los pocos que ya habían bajado, saludándoles. Pocos minutos después, Momo sintió que el lugar a su derecha se ocupaba y descubrió con grata sorpresa los bicolores cabellos de su novio.
—Buenos días, Shoto-kun.
—Buenos días —respondió él, algo somnoliento aún—. Sabía que bajarías temprano. —Ella rio.
—¿Dormiste bien? —preguntó curiosa.
—Algo. Kaminari habla dormido. Fue un poco incómodo. —Momo le sonrío con ternura y acomodó un mechón rojo que no había querido permanecer en su lugar. Un carraspeo la hizo exaltarse y recordó que Jirou estaba a su lado. Se acomodó en su lugar rápidamente y situó la vista al frente al tiempo de que más de sus compañeros aparecían en el comedor, haciendo barullo e incitando a que las conversaciones se formaran, creando un cálido ambiente mañanero. Momo sintió cómo la mano de su novio cubría la suya, enlazando sus dedos por debajo de la mesa, evitando las miradas de los demás. Poco tiempo después se hicieron las 8:00 y el desayuno fue servido.
—Podríamos bajar a la playa antes del almuerzo —comentó Kaminari, siendo regañado por hablar con comida en la boca—. No tenemos actividades.
Varios asintieron conformes con la idea, y teniendo el permiso, prepararon todo en cuanto terminaron de desayunar.
Las chicas se ponían sus trajes de baño en su habitación.
—Oye, Yaomomo, ¿aprovecharás estos días en la playa para pasar tiempo de pareja con Todoroki?
—A mí me ofendería si no lo hicieras —declaró Hagakure.
—Oh, Momo —dijo tratando de imitar una voz grave, dirigiéndose a Hagakure—, eres tan hermosa que podría besarte aquí mismo.
—Pero… Shoto-kun… —la chica invisible le siguió el juego a su compañera, tratando de imitar la voz de la Yaoyorozu—. No podemos besarnos frente a nuestros compañeros… Es tan… indecente…
El resto rio ante las ocurrencias del par. Momo se sonrojó y las regañó por imitarles de esa forma, pero sabía que era inútil, así que se resignó y las ignoró mientras terminaba de cambiarse, imaginándose aquella situación con su novio.
Era una mañana calurosa y algunos no tardaron en correr al mar, arrojando sus cosas en donde otros comenzaban a instalarse. Shoto bajó junto a sus compañeros de habitación, sin muchos ánimos, sentándose en la arena mientras veía a otros correteando y buscando algo para hacer. Fue consciente de que las chicas habían llegado cuando una mancha rosada y un conjunto de ropa flotante pasaron a su lado corriendo. Claramente no se distrajo mucho tiempo con ellas en cuanto sus ojos se cruzaron con el pareo blanco de su novia. Momo cruzó miradas con él y sonrió.
—Te ves bien —le dijo.
—Tú también —Momo le sonrió y, dejando sus cosas, atendió al llamado de sus amigas, que la invitaban a jugar en la orilla.
Disfrutaron hasta la hora del almuerzo y después comenzaron con las actividades planeadas con los profesores.
Momo cerró la puerta de la habitación, exhausta. Nunca habría imaginado que un viaje de fin de curso podía ser tan… abrumador. —Bueno, estamos en la UA, podía esperarse de una academia de héroes de este nivel…—. Habían pasado todo el día realizando actividades relacionadas con el entrenamiento físico, recordándole al campamento del primer año.
Las chicas habían terminado de bañarse y ahora les tocaba a los chicos, así que aún faltaba para la cena. Una pequeña risa maliciosa de Ashido le llamó la atención. Tenía su celular en la mano y parecía estar mensajeándose con alguien.
—¿Con quién te mensajeas, Mina? —preguntó Uraraka con curiosidad. La otra la miró con diversión.
—Lo sabrán esta noche.
Y esa misma noche, ya estaban preparadas para dormir desde hacía una hora, pero Mina insistía en quedarse despiertas más tiempo. Jugaban a las cartas cuando escucharon que alguien tocaba la puerta, lo cual extrañó a Momo, puesto a que ya había pasado el toque de queda para sus compañeros y no había razón para que algún profesor apareciera.
—¡Abran! —se escuchó claramente la voz de Kaminari desde el otro lado de la puerta.
—¡Idiota! ¡Habla más bajo o nos descubrirán! —Esa era la voz de Sero.
Mina corrió a abrirles y entraron rápidamente, y con los brazos llenos de bolsas de frituras, varios de sus compañeros.
—¿Y los demás? —preguntó extrañada.
—Si llegábamos todos juntos se iba a escuchar, así que venimos de a tandas —explicó Kirishima.
—¿Se dan cuenta de que si los descubren aquí vamos a estar todos en problemas? —preguntó Jirou, sin comprender la inconsciencia de sus compañeros.
—Hoy le tocaba vigilar a Midnight, así que llegamos a un pequeño arreglo con ella —dijo Kaminari sentándose en el suelo y abriendo uno de los paquetes—. Nos dijo que no gritemos, bebamos alcohol ni hagamos cosas indecentes. —Kirishima rio por la forma en que lo dijo.
—Y conseguimos convencer a todos para que vinieran —dijo Sero.
Y así fue. Mientras reían por las estupideces que hacían unos cuantos, la puerta volvió a sonar y entraron quienes faltaban.
—¡Bien! ¡Ya estamos todos! —exclamó Mina, siendo acallada por Jirou—. Ahora podemos comenzar por el plato fuerte.
La gran mayoría la vio revolver entre sus cosas hasta dar con una botella vacía.
—Verdad o reto.
El ambiente era de lo más peculiar. Ya llevaban varias rondas jugando y más de uno había escogido reto, así que había desde atuendos extraños hasta videos comprometedores en algunos celulares.
—Bien… —La botella había girado y señalado a Momo, quien había escapado milagrosamente de todos los turnos. Hagakure, quien debía preguntar, rio con malicia—. Yaomomo, ¿verdad o reto?
Temiendo de la capacidad de preguntar cosas comprometedoras de sus compañeras, Momo tuvo que pensar bien antes de responder. —Reto —respondió al fin, insegura aún.
—Te reto a… —Toru trató de generar tensión mientras todos la miraban expectantes—. Besar a Todoroki, en los labios.
—Ellos ya son novios, no tiene lógica —dijo Kaminari, acomodando la falda que tuvo que ponerse en una de las rondas anteriores.
—Pero nunca se han besado frente a alguien —replicó la invisible.
Momo se sonrojó, ya que era cierto. Preferían guardar los gestos románticos para cuando estaban solos, pero teniendo los ojos de los demás encima se levantó de su lugar a regañadientes, caminando hacia donde estaba su novio. Él también se paró, pero se quedó en su lugar. Todos miraban expectantes.
—¡Y nada de besos cortos! ¡Tiene que durar cinco segundos al menos! —exclamó Hagakure antes de que se acercaran lo suficiente. Momo la miró con recelo y suspiró para volver a encarar a Shoto, quien la miraba con diversión.
Algo insegura, tomó el rostro de su novio con sus manos y lo besó suavemente, cerrando los ojos mientras escuchaba los silbidos y aclamaciones de sus compañeros.
Uno…
Shoto tomó a su novia de la cintura y profundizó el beso.
Dos…
Momo abandonó sus mejillas…
Tres...
Y rodeó su cuello con sus brazos.
Cuatro…
Sintió un flash de una cámara.
Cinco.
Y se separaron lentamente.
Entonces fueron conscientes de que seguían pendientes de ellos, reclamando que lo repitiesen, pero Momo volvió a su lugar y Shoto se sentó nuevamente. Iban a volver a girar la botella cuando la puerta fue abruptamente abierta por Aizawa, quien había despertado por el barullo anterior. Tras quince minutos de reprimenda, los varones fueron mandados a sus habitaciones: la fiesta había terminado.
Al día siguiente, el ambiente tenso se seguía sintiendo durante el desayuno. La expresión de enfado de Aizawa se mantuvo mientras les explicaba lo que harían aquel día. Momo y Shoto habían quedado uno junto al otro antes de realizar la actividad.
—Hoy me enviaron la foto que nos sacaron ayer —dijo Shoto de repente, exaltando a Momo.
—E- ¿En serio?
—Si. Salió bastante bien —siguió, sin ver el efecto que tenía en su novia—. Podríamos ponerla en el álbum. —Shoto volteó para recibir una respuesta, pero se encontró con el sonrojado rostro de la chica.
—Podríamos… —respondió ella al fin.
—¿Te has puesto protector solar? —preguntó el joven momentos después—. El Sol está fuerte y tienes la piel sensible.
—Creo que si… —Momo lo pensó dos veces. Había estado tan concentrada en el aura agresiva que rodeaba a su profesor que en si se había terminado de preparar.
—Deberías ponerte de nuevo, más tarde, por las dudas…
—¡Yaoyorozu! ¡Todoroki! ¡Es su turno! —el grito de su profesor interrumpió la conversación. Ya la continuarían más tarde.
Sin embargo, no la continuaron más tarde. Por alguna razón, no habían vuelto a tener un momento de intimidad entre ambos y a Momo la comía la ansiedad. Se regañaba por ello: ella era una chica independiente que no necesitaba estar todo el día con su novio, pero ya se había acostumbrado a, al menos, coincidir con él varias veces al día. Ahora mismo, estaba en la habitación con sus compañeras. Ya habían cenado y estaban por dormir, pero se distrajeron hablando. Momo jugaba nerviosamente con su celular, dudando en si enviarle un mensaje a Shoto o no. Es decir, ellos se enviaban mensajes de buenas noches todos los días, pero aún era temprano como para hacerlo; tal vez estaba exagerando y era una tontería.
—¿Sucede algo, Momo-chan? —La Yaoyorozu se sorprendió ante la voz de Tsuyu.
—No, no —le restó importancia—. Sólo estaba pensativa.
—Y… ¿En qué pensabas? —preguntó Toru, curiosa.
—¿En Todoroki? —saltó Mina de la nada.
—¿Eh? —Momo se sonrojó.
—Te sonrojaste, pensabas en él —dijo Ashido con una sonrisa de satisfacción—. Por cierto, hoy no los vi juntos. ¿Discutieron?
La subdelegada suspiró, cosa que las chicas no pasaron por alto.
—No, no discutimos —respondió—. Simplemente hoy no se dio.
—Te ves algo triste —comentó Uraraka con un tono tímido.
—No pasa nada, es que… —Momo se sentía confiada entre sus compañeras para hablar de aquello, sólo esperaba que no indagaran demasiado—. Creo que ya me había acostumbrado a pasar gran parte del día con él y que hoy no hayamos estado juntos… Disculpen, creo que exagero —concluyó, restándole importancia.
—No exageras, está bien —dijo Jirou acercándose a ella y pasando un brazo sobre sus hombros—. Son novios, después de todo.
El resto asintió.
—Aunque… Por más de que sean novios, no los vemos darse muchas muestras de afecto —analizó Uraraka—. Todoroki no parece muy afectivo.
—En realidad, Shoto-kun es muy afectivo —declaró Momo, sorprendiendo a sus compañeras—. Yo soy más tímida que él en ese ámbito, pero nunca nos acostumbramos al hecho de que podemos tener muestras de afecto en público. Algunas costumbres nunca se pierden.
La Yaoyorozu sintió todas las miradas sobre ella y no se sentía con el humor para seguir hablando del tema, así que se excusó y salió de la habitación en busca de aire.
Shoto contemplaba la foto de usuario de Momo: era una de ellos dos de una cita pasada. Llevaba así un rato largo, titubeando en si enviar un mensaje o no. Aquel día no habían pasado casi nada de tiempo juntos y su mente le hacía extrañarla. Sintió un peso poco familiar sobre sus hombros y una voz animada lo aturdió un poco.
—¿Qué miras, Todoroki? —Denki había pasado uno de sus brazos por sus hombros y observaba lo que Shoto hacía.
Sus compañeros jugaban a las cartas antes de dormir y Shoto ya había perdido en el turno anterior; el hecho de tenerle sobre él significaba que el rubio también había perdido y se aburría. Denki fue consciente de la foto en la pantalla de su compañero y picó su costado con una clara expresión de picardía.
—Así que te hablabas con Yaomomo con todos nosotros presentes? —Su comentario llamó la atención un poco la atención de sus otros compañeros—. No debes comer en frente de los pobres, Todoroki.
—Yo no estoy comiendo nada —le dijo con ingenuidad y extrañez.
Kaminari puso una falsa expresión de seriedad y lo miró con reproche.
—No te hagas el inocente —y cambió su expresión—. Tú eres el único de la clase que tiene novia; deberías transmitir tus conocimientos a tus compañeros solteros. —La atención de sus compañeros se había volcado completamente hacia Todoroki: Kaminari había tocado un tema interesante.
—¿De qué debería dar consejos? —preguntó Shoto.
—De cómo rayos conseguiste que Yaomomo se enamorara de ti sería un buen inicio —comentó Sero, abandonando sus cartas y acercándose al Todoroki. Kaminari asintió.
—Pues… —Shoto rememoró el día en el que Momo le dijo que estaba enamorada de él—. Cuando me di cuenta de que estaba enamorado de ella, Momo ya estaba enamorada de mí, así que no estoy muy seguro de cómo pasó —respondió, para la desilusión de sus compañeros—. Pudo haber pasado después de hacer la práctica en parejas de primer año: comenzamos a hablar más seguido y simplemente fuimos conociendo más del otro. —Cuando Todoroki se dio cuenta, tenía la completa atención de todos sus compañeros.
—Con que así fue… —comentó Denki. En ese momento, su mirada se iluminó—. Oye, Todoroki. Tú sales con Yaomomo —Todoroki asintió extrañado ante la obviedad— y Yaomomo es la mejor amiga de Jirou —Shoto volvió a asentir—. ¿Tú tienes alguna idea de cómo podría llamar la atención de Jirou? —preguntó para la sorpresa de los presentes.
—¿Jirou-san? —preguntó Midoriya.
Denki asintió. —Creo que me enamoré —declaró.
—A ti te atrae cualquier cosa que tenga falda, Kaminari —le dijo Sero en modo de reproche.
—¡Pero no es simple atracción! —se defendió—. De tanto ver a Todoroki y Yaomomo irradiando ése aura rosada enamoradiza tengo ganas de estar con alguien —explicó—. Además, Jirou es genial como persona, música y heroína —dijo con firmeza—. Y su forma de rock de ser también es genial.
Kaminari sintió las miradas de todos sobre él y avergonzado señaló a Todoroki. —¡Por tu culpa ya parezco una damisela enamorada! ¡Quiero tu aura de enamorado lejos de mí! —y comenzó a lloriquear infantilmente abrazando a Midoriya, quien palmeó la espalda del rubio sin saber qué hacía.
Shoto, sin terminar de comprender qué rayos sucedía, decidió abandonar la habitación. Caminaba por los oscuros pasillos de la posada y tras haber visitado el baño, volvía a la habitación esperando que las cosas se hubieran calmado, pero una corriente de aire lo espabiló e hizo que se volteara hacia su origen: una de las puertas que daban a los balcones estaba entreabierta. Se acercó con curiosidad sólo para descubrir una figura femenina viendo el despejado cielo estrellado, ensimismada. No se había dado cuenta de que el joven observaba embobado los azabaches cabellos sueltos que cubrían su espalda.
—¿Momo? —preguntó extrañado, sobresaltado a la Yaoyorozu, quien ahogó su exclamación con una de sus manos.
—¡Shoto-kun! Me sorprendiste… —dijo llevando una mano a su pecho, sintiendo su agitado corazón.
—Lo siento, no quería asustarte. —Shoto se acercó a la joven y se situó a su lado—. ¿No podías dormir? —preguntó.
—No —respondió y fijó su vista al cielo—. Salí a tomar aire o a estirarme un poco, pero vi el cielo desde la ventana y salí por impulso —explicó con voz suave—. El cielo aquí está tan despejado… No es como el de la ciudad.
Shoto miró al cielo también y se sorprendió al ver la gran cantidad de estrellas. Memorias de su pasado nublaron su mente de repente.
—Antes de que mi kosei apareciera —comenzó a relatar en voz baja, obteniendo la atención de su novia—, en las noches de verano solíamos salir al patio con mi madre y mis hermanos. Madre decía que las estrellas cumplían deseos, así que con mis hermanos cerrábamos los ojos y pedíamos deseos a las estrellas.
Momo lo miró enternecida y tomó su mano, enlazando sus dedos.
—Pidamos un deseo —le dijo con dejo de inocencia en su tono. Shoto la miró con ternura y volvió a ver al cielo, cerrando los ojos mientras devolvía el apretón de la mano de Momo y pedía un deseo para sus adentros, recordando aquellos tiempos donde parecían una casi familia feliz y jugaba con su madre y sus hermanos. Abrió los ojos tras haber pedido su deseo, llegando a ver como Momo aún tenía los suyos cerrados y los abría segundos después.
—¿Ya pediste tu deseo? —le preguntó curiosa.
—¿Y tú?
Ella sonrió.
—Si.
Se despidieron y cada quien volvió a su habitación. Momo se durmió de tirón en cuanto dejó su celular tras haber enviado su mensaje de "Buenas noches" a Shoto. Ambos durmieron con deseos y estrellas en sus mentes. Con deseos de una vida y una familia feliz.
Finalmente había llegado el día libre y todos habían bajado a la playa. Momo se había sentado en una sombra, abandonando el juego con sus compañeros y observando divertida cómo jugaban y comenzaban a enterrar a Kaminari en la arena. Dirigió su mirada al joven recostado a su lado, quien dormitaba tranquilo. Tras unos minutos, Shoto se removió y abrió sus ojos. Se incorporó y se levantó, extendiéndole una mano a su novia, invitándola a levantarse también.
—¿Quieres caminar un rato? —le preguntó.
Momo asintió y tomó la mano ofrecida, poniéndose su sombrero para protegerse de los rayos del sol de la tarde. Así tomados de las manos, emprendieron su caminata, ignorando las miradas curiosas de algunos compañeros.
Caminaron con calma, intercambiando pocas palabras, disfrutando el sonido del mar, mojando sus pies con las olas atrevidas que llegaban más lejos, hundiendo sus pies en la arena húmeda, siempre tomados de las manos. Habían avanzado bastante cuando decidieron detenerse un poco antes de emprender la vuelta. Se sentaron en la arena, un poco alejados de la orilla para no mojarse. Momo extendió su mano libre en la arena tibia y hundió sus dedos en ella.
—Este lugar es hermoso… —dijo en voz baja, cerrando los ojos y reposando su cabeza en el hombro del otro.
—Hay mucha paz —Shoto le dio la razón y reinó el silencio, salvando el ruido de las olas.
Se mantuvieron en silencio hasta que decidieron que era hora de regresar.
—Adelántate —dijo Shoto—. Quiero tomar una foto.
Momo asintió y avanzó lentamente. Él sacó su celular y tomó una foto del mar. A continuación, giró y, rápidamente, tomó una fotografía a la espalda de su novia.
—¿Shoto-kun? —Momo giró y él tomó otra fotografía con su expresión de sorpresa. Seguida a esa tomó otra de su rostro sonriente—. Tomemos una de los dos.
Ella se detuvo y él avanzó hasta colocarse a su lado y tomar una foto de ambos. A esa foto le siguieron otras muchas y, finalmente, emprendieron su camino de vuelta.
—¡Vengan a ayudarnos! —Fueron los gritos que sus compañeros les dirigieron cuando volvieron.
Habían obtenido el permiso para hacer un fogón en la playa esa noche y estaban preparado una gran pila de troncos y ramas para encender el fuego. Ambos se dirigieron al grupo y comenzaron a ayudar con los preparativos.
Todo estaba listo cuando el atardecer tiñó el cielo y el mar de tonos anaranjados y rojizos. Habían pedido permiso para usar la cocina del lugar y así preparar algunos platillos sencillos para cenar en la playa. Vigilados por los profesores y con ayuda del kosei de Shoto, encendieron el fuego y comenzaron con su pequeña celebración.
La noche avanzó animadamente entre charlas, bromas y algunos regaños de Aizawa, quien terminó resignándose y acompañando a sus alumnos.
Estaban todos sentados en círculo alrededor de lo que quedaba de la gran hoguera, que ahora era una pequeña fogata alimentándose de los pocos troncos que quedaban. La conversación que mantenían entre todos había perdido su volumen. Era tarde y eran los únicos en la playa, puesto que los profesores los habían dejado solos con la condición de que si no volvían antes de las 12 habría graves consecuencias. Aún faltaba media hora y pensaban disfrutarlo al máximo y al límite. Contaban sobre las cosas que habían hecho en esos días y lo que harían cuando volvieran.
El clima había refrescado un poco y el fuego no calentaba lo suficiente. Momo, quien estaba sentada a la izquierda de su novio, se acercó a él inconscientemente. Shoto no tardó en pasar su brazo por el hombro de ella. La acción no pasó desapercibida por algunos de sus compañeros, pero no dijeron nada para ver si la situación evolucionaba.
Era tarde, varios habían terminado agotados por el animado día, así que más de uno estaba dormitando en su lugar (si es que ya no se había dormido). Sospechando que algo así pasaría, Mina sacó de su bolso un marcador negro: varios terminarían garabateados esa noche. Sero tenía un bigote nuevo, a Midoriya le habían escrito "All Might" en la frente con un corazón, Denki tenía un pikachu en cada mejilla y así con varios compañeros. Cuando llegaron al otro lado de la ronda, Mina y sus cómplices se encontraron con Momo y Shoto, ambos dormidos y recostados en la arena, ella con medio cuerpo sobre su lado izquierdo y él rodeándola con un brazo. Era una oportunidad de oro, así que siguieron el proceso que habían seguido antes: foto de ellos dormidos y seguía la sesión con el marcador. Una risa malvada se escapó de la boca de Mina.
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A la mañana siguiente, Momo recordaba a duras penas cómo había vuelto a su habitación, pero le restó importancia. Ese era su último día allí, así que después de desayunar, debían preparar todas sus cosas para poder irse después del almuerzo.
Se levantó y el olor a salitre y humo la inundó: se habían acostado sin ducharse. Suspiró y tomó sus cosas para dirigirse al baño: faltaban para las 8 AM así que se ducharía antes de desayunar. Mientras se dirigía al baño, se cruzó con Midoriya, quien salía del baño de chicos.
—Buenos días, Midoriya-san —le saludó, haciendo que el joven levantara la vista.
—Oh, buenos días —le respondió, pero automáticamente su mirada se desvió a la frente de la chica—. ¿A ti también te dibujaron? Tardé bastante en sacar ese marcador, te conviene usar alcohol etílico y algodón antes de bañarte. Hay en el botiquín de primeros auxilios.
Momo no comprendió a qué se debió eso, pero Izuku ya se había ido, así que simplemente ingresó al baño. Claramente comprendió cuando se miró al espejo y vio que tenía grandes letras en su frente. "Señora Todoroki", decía en su frente, con un fuerte marcador negro. Protestó mientras buscaba el botiquín de primeros auxilios: debía borrar eso.
Media hora más tarde, volvía a su habitación para dejar lo que había usado en el baño y buscar su celular, que había quedado allí. Sus compañeras seguían durmiendo e iba a despertarlas, pero su celular vibró y revisó el nuevo mensaje. Fue ahí que descubrió que había más de cincuenta mensajes en el grupo de la clase, pero todos eran de la madrugada. El mensaje más reciente era de Shoto, así que lo abrió.
Buenos días, señora Todoroki.
Momo se sonrojó.
¿Shoto-kun?
¿Has visto las fotografías del grupo?
La pregunta extrañó a la Yaoyorozu.
No, no las he visto.
Míralas.
Tras ese mensaje, él se desconectó y ella, sucumbiendo ante la tentación, abrió el grupo de la clase.
La gran mayoría de los mensajes eran, en realidad, fotografías del fogón de la noche anterior. Las imágenes variaban e iban de un extremo al otro: fotografías de varios grupitos, de todos cargando la leña, del momento en el que algunos se pusieron a bailar alrededor del fuego, de todos comiendo, algunas selfies de algunos abrazando al profesor Aizawa, y muchas otras. Momo las miraba con calma hasta que llegó a las últimas, las cuales incluían a ella y a su novio muy juntos frente al fuego, varios de sus compañeros dormidos y con garabatos en la cara y, por último, ella y Shoto dormidos en una posición bastante comprometedora y otra de ellos con las frentes garabateadas: ella con un "Señora Todoroki" y él con un "Señor Yaoyorozu" y algunos corazones en una mejilla. Momo tuvo que retener una risilla, puesto que a pesar de ser algo vergonzoso seguía siendo cómico. Abrió el chat con Shoto y escribió un mensaje audaz antes de cerrarlo rápidamente y despertar a sus compañeras.
Te queda bien el apellido Yaoyorozu.
Cabe decir que, tras entrar en razón lo eliminó, rogando que no hubiese sido leído.
El desayuno transcurrió con relativa tranquilidad y con picos de risas cada vez que aparecía un compañero con restos de marcador en el rostro. Varios estudiantes quedaron dormidos y llegaron tarde al desayuno, lo cual hizo que se ganaran algunos regaños por parte de Aizawa. Todoroki se sentó alejado de Momo y ella no recibió ninguna señal de que su último mensaje haya sido leído, así que se permitió bajar la guardia.
Los preparativos para su marchada pasaron sin pena ni gloria. Durante el almuerzo comenzaron los sentimientos de tristeza y cuando el autobús arribó varios se despidieron entre lágrimas y abrazos con los encargados de la posada; otra parte del grupo decidió que debían despedirse de la playa.
Esta vez, Momo volvió a sentarse del lado de la ventana y, para su sorpresa, Todoroki reclamó el asiento junto a ella. En cuanto el autobús comenzó a avanzar, la Yaoyorozu sintió cómo su novio rodeaba sus hombros con uno de sus brazos y volteó a verlo sorprendida y sonrojada, notando que él observaba el paisaje por la ventana.
—Shoto-kun —llamó su atención en voz baja—. Todos nos ven.
—Ya nos besamos frente a todos, creo que ya no nos tenemos que limitar de esta forma. —Momo no pudo contradecirle y simplemente se dejó mimar, reposando su cabeza en el hombro del joven, cerrando sus ojos y tratando de no pensar en sus compañeros: en ese momento, eran sólo ellos dos.
Y así fue a partir de ese momento. Comenzó a ser usual el ver a la pareja compartiendo tiempo de calidad ante todos en la residencia y fueron pescados varias veces besándose, pero simplemente lo dejaron ser. ¿Qué había de malo en ello?
—¿Entonces dices que quedaría bien como Shoto Yaoyorozu?
—¡Shoto-kun!
—También te quemaste la cara, no usaste protector solar.
Sí había llegado a leer el mensaje.
Okay, ya me olvidé cómo subir capítulos...
HI PIPOL!
Acá Hati-chan, resusitando tras MÁS DE 8 MESES DE HIATUS?!
QUÉ?!
NO JODAN
Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo.
No tengo palabras para describir lo horrible que me siento por haberles dejado tanto tiempo sin capítulo...
Fue un tiempo muy lleno de cosas... Así que les voy a contar lo que me pasó en este hiatus.
-Terminé el colegio oficialmente.
-Estuve todo el verano estudiando para el ingreso de la universidad.
-Se me rompió la computadora y perdí un montón de cosas que había escrito.
-Me mudé de ciudad.
-Me fue horrible en el examen de ingreso y desaprobé.
-Me volví a mi ciudad para hacer la cuarentena.
Y... Eso es todo...
Okay, ya no importa. Volvamos al fic.
Me costó demasiado hacer este capítulo. Tuve una época de más de dos meses sin escribir y me dejó oxodadísima, así que retomar me costó. PERO LOGRÉ TERMINR ESTO, ASÍ QUE SOY FELIZ.
No creo tener que agregar mucho a este capítulo... Tengo la escena de Momo y Shoto caminando en la playa desde inicios de 2019 xd
Y amo el Kamijirou también, así que el guiño me salió solo xd
Y bueno, si ven algún error en el capítulo, me harían un gran favor si me avisan :3
Espero que les haya gustado :'3
Y SABEN QUIEN CUMPLE AÑOS HOY?! WMCM! Así que me pareció una buena idea corregir este capítulo lo más rápido que pude para subirlo hoy.
Y saben que hermosa serie animada termina hoy? Steven Universe. Así que voy a tener un lapso de depresión antes de seguir escribiendo el siguiente capítulo :'''''''3 (Si no vieron SU, mírenla)
El siguiente capítulo ya lo tengo bastante avanzado, pero no sé cuánto tardaré en subirlo (no voy a tardar más de 8 meses de nuevo, así que no se preocupen)
Okay, estas notas están haciéndose kilométricas, así que voy a tratar de terminar por acá.
¡No sin antes agradecer a Caro, TraviesaK64 y MonstaD por sus comentarios en el capítulo anterior!
Comenten sin miedo que sus comentarios me alegran la vida y me ayudan a seguir escribiendo. Respondo siempre que puedo, y a los que no tienen cuenta les respondo por acá.
Caro: Llegaron los dos comentarios, así que no te preocupes y gracias doble :3 Ahí tenes tus deseos a las estrellas, muchas gracias por la idea :3
TraviesaK64: Gracias por el review y sí, Yaomomo es una niña valiente :3
Y bueno, creo que voy a empezar a agradecer a los comentarios y responderlos allá arriba, pero ya veremos.
Si tienen alguna idea y deseo para los capítulos, no duden en decirlo :3
NOS LEEMOS!
Se despide
Hati-chan
