Disclaimer: Boku no Hero Academia no me pertenece. Sólo utilizo sus personajes de forma no lucrativa. La imagen de la portada no me pertenece, la edición de la misma si. La historia es 100% mía, cualquier semejanza con otra es pura coincidencia o plagio por parte de la otra.
Palabras: 2382.
Fecha de publicación: 25/4/2020. 16:05 hs.
Shoto admiraba la forma en la que Momo podía dar una lección de literatura con tanta pasión. De literatura, de historia, de ciencias, de matemática, de cualquier cosa de la que tuviera conocimientos. Los exámenes finales estaban a la vuelta de la esquina y cada vez faltaba menos para graduarse como héroes. Eso significaba largas horas de estudio, estrés y falta de sueño para los estudiantes. Sin embargo, Shoto y Momo estudiaban juntos, así que el estrés pasaba inadvertido. El Todoroki nunca había disfrutado mucho del simple hecho de sentarse a estudiar una materia que no le interesaba para nada sólo por el simple hecho de mantener su promedio, pero el hacerlo con su novia lo hacía un millón de veces más disfrutable.
Estaban en la habitación del chico, sentados en el suelo, enfrentados y con una mesa baja entre ellos.
—Eres hermosa. —La explicación de Momo fue interrumpida por la grave voz de su novio. Ella se sonrojó.
—¿Estás prestando atención? —le preguntó Momo.
—Sí, pero de vez en cuando debo recordártelo.
Ella se cubrió el rostro avergonzada mientras que él se levantaba de su lugar frente a ella y se situaba a su lado. Tomó con delicadeza las muñecas de la chica y apartó las manos de su rostro para así poder besarla con suavidad. Ella correspondió al beso y en cuanto sus manos fueron liberadas las situó en las mejillas de su novio.
—Shoto-kun… Debemos estudiar —Momo trató de luchar contra sus deseos: debían estudiar y a su madre no le causaría nada de gracia que una de sus notas fuera baja por distraerse con su novio.
—Cinco minutos —dijo él. La Yaoyorozu lo pensó. Cinco minutos no deberían de ser demasiado…
—Sólo cinco minutos.
El primer examen había finalizado y todos pasaban sus hojas al profesor. Shoto volteó en cuanto escuchó un suspiro ahogado a su izquierda: Momo se cubría el rostro.
—¿Estás bien? —le preguntó con preocupación.
—Creo que los nervios me han traicionado…
Shoto se levantó de su lugar y se acercó a su novia. Le abrazó por la espalda y apoyó su mejilla en la coronilla de la chica. —Te fue bien, Momo. Eres la mejor.
Ella se dejó mimar y simplemente decidió aceptar sus palabras.
Cuando unos días después les entregaron el examen y Momo vio su nota, no la compartió con nadie y mantuvo una sonrisa falsa el resto del día.
—Debemos dejar de estudiar juntos. —Las palabras de Momo atravesaron a Shoto con fuerza. Ella acababa de volver a su habitación tras haber dado su usual lección a los compañeros que estaban más complicados con sus notas—. También deberíamos dejar de ir a la habitación del otro durante en la noche. Siento que nos estamos distrayendo demasiado…
Shoto la contempló. Ella tenía cabeza gacha y no lo miraba a los ojos: él podía imaginar su expresión de autocastigo.
—¿Cómo te fue en el examen? —preguntó de todas formas, aun sabiendo que la afectaba; él quería saber.
—Un 86 es lo suficientemente malo como para que mi madre llame para explicarme que las distracciones no están permitidas en mi vida… —El tono de derrota que tenía la voz de Momo era demasiado y Shoto comenzó a sentirse mal.
—Si es lo que tú quieres, entonces lo respetaré —le dijo con un toque de tristeza.
Esa noche ambos se quedaron con una sensación amarga.
Los días siguientes ambos comenzaron a distanciarse lo suficiente como para que sus compañeros se dieran cuenta de que algo estaba sucediendo entre ellos. No sería la primera vez que sucedía: es decir, todas las parejas tenían sus altibajos y ellos no eran una excepción. Si bien unos decidieron ignorarlo para centrarse en sus estudios, algunos se acercaron a preguntar, sólo para recibir la misma respuesta por parte de ambos:
—No pasa nada malo, son sólo los exámenes.
Las interacciones de Shoto y Momo se centraban en las comidas y algunas veces conversaban durante los recesos, en el salón de clases. Quienes recibían el apoyo de Momo para los estudios podían notar que poco a poco Momo iba pareciendo más y más cansada; sin embargo, cada vez que alguno preguntaba si todo estaba bien, ella respondía que sí.
Los exámenes pasaban, las notas eran recibidas con tristeza y frustración por algunos y con felicidad por parte de otros. Momo volvía a su racha de 100 y Shoto no se quedaba atrás.
Los días pasaban y los estudiantes de pasaban gran parte del día en sus habitaciones estudiando, aunque no faltaban los días en los que alguno tiraba todo al demonio y decidían que debían descansar antes de explotar. Sin embargo, algunos sentían que habían perdido tiempo mientras se relajaban y lo contrarrestaban quedándose hasta tarde estudiando, tirando el resultado de su tiempo de relax a la basura.
Todoroki cerró aquel libro con fuerza y miró el reloj en su pared: eran las 2:35 AM. Por un momento, dudó en si arrojarse por la ventana para acabar con todo o no. Recapacitó y observó su celular, titubeando en si mandar un mensaje o no. Desechó la idea en contra de su voluntad y decidió que ya era hora de dormir.
Lo que más le molestaba a Todoroki era que hacían dos semanas que no podía estar tranquilamente con su novia. ¡Por Dios, cómo extrañaba su compañía, sus besos, todo ella!
Se recostó en su cama después de apagar la luz, cruzando sus brazos tras su nuca y contempló el techo de su habitación. Durmió pensando.
A la mañana siguiente, Shoto observó las ojeras en la mayoría de sus compañeros. Ese día tenían algunos de los últimos exámenes y se veía que muchos se decantaron en estudiar hasta tarde. Lo que más le preocupó, fue el hecho de que Momo bajara más tarde de lo usual y con una clara expresión de cansancio. Ella se sentó junto a él y, tras saludar a todos, procedió a desayunar.
—Te ves mal, Momo... —Shoto le expresó su preocupación a la chica. Ella simplemente le sonrió.
—Estoy bien, sólo un poco cansada. —Le restó importancia—. Había algo que no terminaba de entender, así que me quedé leyéndolo hasta tarde.
El bicolor se mostró inconforme y preocupado.
—Te vas a enfermar si sigues así.
Ella sonrió con cansancio y dejaron la conversación ahí.
—Todo el mundo, entreguen sus hojas. —La voz de Aizawa sonó junto al timbre que indicaba el fin de la hora. Sin ganas, los alumnos entregaron los exámenes y cada quien fue a lo suyo en cuanto el profesor desapareció por la puerta.
Shoto observó cómo Momo se estiraba en su lugar y se recostaba sobre el escritorio.
—¿Estás bien? —le preguntó preocupado. Momo alzó la cabeza y observó a su novio.
—Sí, sólo estoy cansada.
El bicolor no quitó su expresión de preocupación. No parecía simplemente cansada, sentía que había algo más, pero no terminaba de entender lo que le transmitían esos ojos azabaches.
—¿No quieres ir a la enfermería a descansar? —volvió a preguntar, cansino.
Ella negó con la cabeza y se enderezó completamente al tiempo que Jirou se acercaba para conversar, recuperando la postura y simulando su cansancio.
No volvieron a hablar en toda la jornada, aunque Shoto nunca desvío su mirada preocupada de la pelinegra, quien sentía los ojos bicolores clavados en ella, pero trató de ignorarlos.
Estaba harto. Llevaba dos días sin poder establecer una conversación decente con ella y eso lo estaba sacando de quicio. Lo sentía, Momo estaba llegando a su límite lentamente y parecía que no hacía nada para evitarlo.
—Wow, Yaomomo. Nunca te había visto preparándote tanto para los exámenes. —Shoto se volteó a dónde provenían las voces. Ashido se acercaba a la pelinegra, quien estaba en el sofá de la sala común de la residencia, leyendo con devoción los apuntes en su regazo.
—Mi madre tiene grandes expectativas en mí y no quiero defraudarle —explicó sin levantar la vista de su cuaderno.
Shoto estaba en la cocina y escuchaba la conversación. Recordó cuando ambos hablaron con los Yaoyorozu y recordó que la madre de Momo había dicho que no quería que sus notas bajaban por su relación. Recordó cuando su padre habló con ambos y recordó cuando habló de que su relación se entrometería en sus estudios y su carrera. En ese momento, los hilos se unieron dentro de su cabeza.
—Soy un idiota.
Sin pensar bien lo que hacía, se dirigió a su novia y le arrebató su cuaderno.
—¡Shoto-kun! —exclamó sorprendida.
—Tómate un descanso antes de que te haga mal —dijo Todoroki con cansancio y frustración.
—Devuélvemelo. —El tono de regaño que utilizó sorprendió a más de uno, incluyendo a su novio.
—No —respondió terco.
—Shoto. —La advertencia en su voz era clara y terminó llamando la atención de todos los presentes, pero ellos no parecían notarlo. Esta era la primera vez que ambos se hablaban de esa forma y en frente de todos.
—No.
—¡Devuélvemelo! —La pelinegra se levantó de su lugar y trató de recuperar el cuaderno.
Los testigos de la pequeña pelea los veían expectantes y contuvieron el aliento cuando el bicolor dejó caer el cuaderno y tomó a su novia por las muñecas, deteniendo sus movimientos y mirándole a los ojos.
El duelo de miradas se mantuvo largos segundos. Ninguno de los dos cedería y la tensión se palpaba en el aire.
—Shoto-
—Te estás haciendo daño, Momo —le interrumpió—. Descansa y después sigue —le dijo por lo bajo, para que sólo ella escuchara sus palabras.
—Pero-
Todoroki abrazó a la chica con dulzura, quitándole el aliento y sorprendiendo a los espectadores.
—Ambos somos responsables de nuestra relación. —Se separó brevemente de ella y la tomó de las mejillas. Juntó sus frentes ante la atenta mirada de sus compañeros, aunque varios comenzaron a alejarse para darles privacidad.
—Pero-
—No tienes porqué cargar con todo el peso de lo nuestro, Momo. —El ceño de ella se frunció en una expresión de frustración—. Nuestra relación está compuesta por dos partes: tú y yo. Ambos la llevaremos adelante y ambos nos enfrentaremos a quien crea que nuestras notas son un motivo para separarnos.
La Yaoyorozu se congeló ante esas palabras y la expresión de preocupación de su novio. Bajó la mirada, pero Shoto alcanzó a ver que sus ojos estaban cristalizados, reteniendo lágrimas.
El Todoroki suspiró y separó sus frentes, tomando la mano de la chica y enlazando sus dedos, guiándole a las habitaciones. Momo lo siguió con la cabeza gacha y de forma inconsciente, bajo la atenta mirada de sus compañeros.
Ya en la habitación de la joven, Shoto le guio hasta su cama, donde ella se sentó tratando de retener sus lágrimas. El joven se arrodilló en el suelo frente a ella y la tomó por las manos, brindándole caricias suaves.
—Momo —Shoto rompió el silencio que se había formado—. Necesito que me hables. No soporto ver cómo te destruyes estudiando: te haces daño y me duele.
Ella lo vio a los ojos y distinguió su preocupación sincera. Ya no retenía sus lágrimas.
—Es que todos tienen demasiadas expectativas sobre mí... —comenzó, sorbiendo su nariz y soltando las manos del bicolor para secarse las lágrimas, que no paraban de salir. Shoto se levantó y se sentó a su lado, rodeando sus hombros y atrayéndola a su pecho—. Mis padres esperan un promedio perfecto, nuestros amigos tienen esperanzas de que puedo ayudarles... —habló entre hipidos y con la voz sofocada en el pecho de Shoto—. Mi madre me llamó cuando llegó mi primera calificación: si mis notas bajaban de esa forma… nosotros... —Y rompió en llanto, abrazando fuertemente a su novio, quien no tardó en corresponderle con vehemencia.
Finalmente, Momo había colapsado. Shoto la resguardó en su pecho, tratando de servirle como el apoyo que necesitaba, sintiéndose horrible por no haberse dado cuenta antes y por haber tardado tanto en intervenir.
—Shh... —El bicolor acarició los sedosos cabellos oscuros de su novia—. Está bien, estoy aquí.
Minutos después, Momo se fue calmando paulatinamente. Todoroki siguió acariciando su cabeza.
—¿Mejor? —preguntó al sentir la tranquila respiración de la chica. Ella asintió—. Sé que tienes todas esas expectativas en ti, pero no debes dejar que te superen, Momo. Si me necesitas, aquí estoy.
La Yaoyorozu se separó de él y secó el rastro de lágrimas que había quedado en sus mejillas.
—Gracias... —le susurró juntando sus frentes.
Shoto sonrió y acercó sus labios hasta que se unieron. La besó por primera vez en tanto tiempo, con cariño. Momo correspondió rápidamente y devolvió el beso, enredando sus dedos en los cabellos bicolores. Shoto respondió tomándole de la cintura y ambos cayeron en la cama. Él terminó sobre ella y continuó besándola. Besó sus labios, sus mejillas, su mentón y continuó bajando, besando su cuello con cariño y dulzura, mimándola y haciéndole cosquillas, causando que ella riera suavemente. Momo contempló por unos segundos el bello rostro de su novio y notó las bolsas debajo de los ojos heterocromáticos.
—¿Y estas bolsas? —le preguntó al joven—. No puedo creer que no las noté en todo este tiempo… —murmuró mientras las acariciaba con dulzura.
Shoto detuvo sus acciones y la miró a los ojos.
—Mi cicatriz atrae toda la atención de las miradas, no te culpo—respondió con simpleza, cerrando sus ojos y reposando su cabeza en el pecho de Momo. Ella acarició sus cabellos bicolores con la misma dulzura con la que él la besó con anterioridad—. Solo… —suspiró—. Estoy muy cansado…
—Entonces descansemos —dijo ella, continuando sus caricias—. Me toca a mí mimarte.
— No es justo…—dijo él con somnolencia: las caricias en el cabello estaban haciendo su efecto—. Yo vine a cuidarte…
—Si tú me cuidas a mí, ¿quién te cuida a ti? —dijo ella. Él se quedó en silencio—. Eso me parecía. Sólo te dejaré cuidarme si me dejas cuidarte: somos un equipo.
—Está bien… —Shoto volvió a suspirar, casi ronroneando ante las caricias de su novia—. Pero no puedo cuidarte si te encierras aquí a estudiar como desquiciada.
—Volveremos a estudiar juntos.
—Pero sin distracciones.
—Sin distracciones. —Ella rio por lo bajo.
—Extrañaba estudiar contigo.
—Yo también.
—Falta muy poco para que todo termine…
—Dos proyectos y tres exámenes —recontó ella—. Podemos con esto.
—Sí…
La habitación quedó en silencio. Casi sin darse cuenta, ambos quedaron dormidos.
Hi pipol!
Acá Hati-chan, con otro capítulo de cuarentena :3
Y no tardé 8 meses :3
Cómo les va? Cómo les trata el encierro?
Yo me terminé Yakusoku no Neverland, La leyenda de Korra, The Dragon Prince y ahora empecé She-ra :3
Estoy a full con las series xd
Y bueno, este capítulo lo tenía planeado desde hace un montón. En serio.
Me basé en mí para describir a Momo en esta ocación. ¿Les hablé de mis notas? Yo fui el mejor promedio de mi clase como tres años seguidos, así que siempre tuve muchas expectativas en mis hombros. No era tan serio como lo que hice con Momo: mis padres no me obligaban a traer un 10 a casa (aunque los desaprobados eran castigados), pero mis compañeros siempre me tuvieron en un pedestal con el tema de las notas y en un momento jode. Jode mucho. Siempre estuve dispuesta a ayudarlos, pero incluso cuando les explicaba una y otra vez que no entendía el tema lo suficiente como para explicar seguían con el "Si a vos te sale todo". En 5to tuve un super bajón con física (quienes estén desde WMCM se acordarán) y ahí exploté. Superé eso y terminé aprobando, pero me volví a quebrar con el tema del ingreso a la universidad. Yo estaba frustadísima porque no entendía y sentía que e iba a ir mal, pero de todas formas ahí estaban todos diciendo: "No te preocupes, te va a ir bien", "Vos podés", "Dejá de exagerar, que siempre te va bien" Y ASÍ TODO EL TIEMPO. ESCRIBO ESTO CON UN NUDO EN LA GARGANTA. Y al final de todo: adivinen quién aprobó. Yo no. Y me cayó un millón de veces peor, porque todos habían insistido en que me iba a ir bien, y no me fue bien. Sentí que había decepcionado a todo el mundo. Parece una exageración, pero así se siente.
Y me descargué. Perdón, necesitaba esto. Creo que es la segunda vez que me pongo en la piel de un personaje para escribirlo...
Bueno, cortemos con sentimentalismos.
Y... ya no sé cómo seguir estas notas :p
Bueno, como siempre, agradezco a quienes comentan y me bancan en mis ausencias.
Gracias a los Guest, MonstaD y caro por sus reviews. Sepan que me alegran el alma.
Respondo siempre que puedo y a los que no tinen cuenta, por acá.
caro: Gracias como siempre por seguir comentando. Y, si todo sigue como planeo, en el siguiente capítulo debería aparecer Rei :3
Bueno, eso sería todo. Me voy a tomar un mini descanso esta semana por la JamBudWeek #2 :3
Y... Las quiero!
Nos leemos!
Se despide
Hati-chan
