Hola, mis queridos lectores. He venido con el capítulo final de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Se prohíbe resubir en otras plataformas o adaptar este escrito. NO AL PLAGIO.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, solo los utilizo sin ningún fin lucrativo.


Capítulo 4.

Yukio llegó al refugio lo más rápido que sus piernas se lo permitieron. Su respiración ardía, su corazón palpitaba tan fuerte que dolía.

—¿Qué sucedió, Yukio-kun?— Tora se acercó a él, preocupado —Estás pálido de muerte.

—Y-ya sé— tomó una bocanada de aire —... ya sé quién es el padre del bebé de Haruno-san.

—Tu expresión me dice que eso no es una buena noticia para nosotros— sintió miedo por el bienestar de su pueblo.

—Antes de decirle, quiero confirmarlo con ella, ¿dónde está?— interrogó.

—Tomando un descanso en su carpa— informó su líder.

El joven corrió al lugar indicado, seguido de cerca por el hombre, el cuál no podía ocultar su desconcierto. Sakura estaba sentada en su escritorio, descansando su cabeza entre sus brazos, mientras tomaba una siesta. Yukio se armó de valor, tomó la bata blanca que nunca se quitaba y la bajó un poco, buscando ver si tenía el símbolo de algún clan grabado en su blusa.

Tora palideció tanto como el joven al ver el abanico rojo y blanco, característico del clan Uchiha, grabado en las ropas de esa joven mujer.

—Mientras estaba en el pueblo, vi a Uchiha Sasuke y decidí observarlo porque noté que entraría al lugar donde ella se estaba quedando, entonces escuché algunas cosas que confirmaron mi teoría...— ambos tuvieron que guardar silencio porque ella estaba comenzando a despertar.

—Tora-san, Yukio-san, ¿se les ofrece algo?— preguntó Sakura medio dormida.

—Haruno-san, ¿Quién es el padre de su criatura? ¿Es él alguien peligroso?— se atrevió a preguntar el mayor de los hombres.

—Si ambos están aquí es porque ya lo averiguaron— intuyó al ver el terror plasmado en sus rostros, a pesar de sus tapabocas.

—Lamentamos mucho lo qué pasó— ambos se inclinaron ante ella.

—No lamente nunca haber salvado la vida de su pueblo— declaró con firmeza.

—Podríamos morir por lo que hicimos, la secuestramos para hacerla trabajar en contra de su voluntad a sabiendas de su estado— se excusó Tora.

—Mi esposo no va a asesinarlos, no mientras yo esté sana y lo haga entender lo qué está pasando aquí. Ya no se preocupen y levanten la cabeza.

—Ha sido usted muy buena con nosotros, Uchiha-san— Tora expresó agradecido.

—Independientemente que me hayan traído en contra de mi voluntad, no puedo hacer la vista gorda cuando las personas requieren de mis capacidades— les dedicó una sonrisa —. Honestamente quisiera seguir charlando con ustedes, pero deseo descansar un poco más antes de irme a trabajar de nuevo.

—Su esposo podría llegar en cualquier momento— habló Yukio —, lo vi llegar al departamento cuando estaba en el pueblo por provisiones y la casera lo puso al tanto de su situación, o por lo menos le dijo lo poco que ella sabe.

Sakura se golpeó la frente con la palma de la mano y suspiró con resignación, tendrá que atravesarse entre los impulsos asesinos de Sasuke y los aldeanos, ¡Y ella solamente quería dormir un poco más! Si no fuera porque tenía que evitar esa tragedia, se echaría a llorar intensamente.

...

Sasuke observaba con impaciencia a Karin mientras ella trataba de rastrear a su esposa. En su mente no dejaba de recriminarse por haberla dejado sola, quién sabe cuánto habrá sufrido en todo ese tiempo que lleva desaparecida, mientras él pretendía ser un hombre responsable en una misión que no le dejó la recompensa que necesitaban.

Y ahora que se veía en esa situación, se dio cuenta que no lo era. Como ninja, tiene deberes que cumplir para poder ganar dinero; como esposo, tenía el deber de protegerla a ella y a su futuro retoño. En ambos roles había cometido un error garrafal y estaba extremadamente furioso por eso. Quién haya sido la persona o personas que se la llevaron, sangrarán hasta la muerte, sufrirán en agonía por hacerla sufrir a ella.

—Si no calmas tu flujo de chakra, no puedo concentrarme y tardaré más en hallarla— Karin volteó a verlo con molestia —. Entiendo que estés preocupado, pero ya cálmate, verás que pronto podrás abrazarla de nuevo— dijo con una sonrisa burlona.

—Hmp— se dio la vuelta para que ella no viera el sonrojo que apareció en sus mejillas.

En cuanto el chakra pesado de Sasuke se relajó, pudo distinguir con claridad ese flujo de energía que había notado hace rato y que se alejaba a toda velocidad. Tenia el presentimiento que si lo seguían, los llevaría con la mujer.

—¿Y?— cuestionó él con molestia.

—Encontré una pista que probablemente nos llevará a ella— se levantó y comenzó a seguir el rastro que alejaba más y más. Él la siguió sin dudarlo.

Un par de kilómetros después, comenzó a ser consciente de la presencia de la pelirrosa.

—Puedo percibirla— notificó —, está a unos nueve kilómetros al norte en lo que parece un refugio de guerra. Pero no está sola, hay aproximadamente veinte shinobis a su alrededor y más de sesenta civiles. Deben tenerlos de rehenes junto a ella, aunque Sakura está aislada de los demás.

—Andando— Sasuke aceleró el paso, dejando muy atrás a la pelirroja.

Aterrizó en medio de un campamento a la mitad del bosque. Sus ojos brillaban listos para la batalla, su katana en su única mano, sedienta de sangre y sufrimiento.

Sin embargo, la furia que corría hirviente por sus venas, se enfrió al analizar el entorno. Las personas en ese lugar tenían trajes blancos que los cubrían de pies a cabeza, sus rostros cubiertos con tapabocas y gafas de bioseguridad. Algunos iban entrando a lo que parece ser un refugio bajo tierra y otros entraban y salían de una carpa a otra, con lo parece material para estudios médicos.

Guardó su katana y suspiró con pesadez, seguramente Sakura debía estar por allí trabajando. Arqueó una ceja cuando vio a dos hombres correr despavoridos hacia él e inclinarse ante su presencia.

—¡Tenga piedad con el muchacho, Uchiha-sama!— comenzó a vociferar el más viejo —Yo fui quién dio la orden para que trajera a su esposa en contra de su voluntad, si va a castigar a alguien, hágalo conmigo. Perdone la vida de este joven.

Sasuke no entendía lo qué estaba pasando, pero lo que si puede entender, es que ellos la trajeron a ese lugar bajo amenazas. Si le hicieron daño o no, determinará su actuar definitivo.

—Sasuke-kun— su voz logró que bajara la guardia y desactivara sus ojos ansiosos y tenebrosos—, ven aquí— le hizo señal desde una carpa.

Inmediatamente Sasuke se movió hacia ella, olvidándose del par de imbéciles cobardes y la pelirroja. Al entrar, ella estaba sirviéndole un té, sin siquiera mirarlo, sin molestarse en explicar qué demonios estaba pasando.

—Sakura— llamó impaciente.

—No digas nada, ven acá— le tomó la mano y lo ayudó a lavársela, con una sola mano es difícil lavarlas correctamente —. Tómate esto— buscó la taza de té y se la entregó —, luego te pondré un cubre bocas.

Prefirió tomar su té en silencio, buscando las palabras adecuadas en su cabeza para no explotar. Vio que su cabello había crecido un poco más, su vientre estaba mucho más grande y sus pies están tan hinchados que pareciera que fueran a reventar sus sandalias. Se le veía preciosa, a pesar de lo cansada que luce.

De pronto, ella lo abrazó con fuerza, escondiendo su rostro en su pecho.

No sabes lo preocupada que estaba por ti— su voz tembló —. Cuando me atraparon, estaba frustrada porque creí que te quedarías solo de nuevo. Me odiaba porque volverías a sufrir y no fui lo suficientemente fuerte para proteger a nuestro bebé.

—Pero está todo bien, ¿verdad?— apretó el agarre de su cintura —¿Nadie te hizo daño?

—Era un pueblo obligado a exiliarse por culpa de bandidos. Estaban muriendo, pero nadie quería ayudarlos, así que tomaron medidas desesperadas— explicó con paciencia —. Sabes que no puedo darle la espalda a quién me necesita.

—Venía dispuesto a matarlos a todos— Sakura levantó la cabeza para mirarlo a los ojos —, tuve miedo de haber llegado demasiado tarde.

—Sabía que lo harías, las personas que fueron a pedirte misericordia, apenas hoy supieron que tú eras mi esposo y vinieron a avisarme que venías— soltó una risita —. Traté de mantener nuestro matrimonio en secreto para no atraer visitas indeseadas.

—¿Por qué tengo que usar cubre bocas? ¿Qué tenía ese té que me diste?

—Es precaución, no quiero que te contagies con el virus con el que he estado combatiendo desde que me hicieron venir— explicó —. Es de fácil transmisión y puede ser letal, todavía estamos probando si la vacuna funciona en los animales de prueba y luego la probaremos en humanos. Ese té te ayudará a fortalecer tu sistema inmunológico.

—¿Y tú por qué no tienes tantas protecciones?— cuestionó con dureza.

—Mi byakugou me ayuda con eso— sonrió con arrogancia —, pero cuando salgo a atender pacientes, me coloco mi debida protección.

—¿Y el bebé?— acarició su vientre con delicadeza, sintió unas pataditas en respuesta.

Sintió una calidez en el pecho, ama cuando aquella criaturita reacciona a su voz y al toque de su mano.

—Ella echó de menos a papá— la cara incrédula de Sasuke hizo que su sonrisa se ensanchara.

—¿Q-qué?— balbuceó en un susurro.

—Omitiendo la parte en que para que esta labor no fuera excesiva para mí, tuve que solicitar equipo médico a Iwagakure; aproveché la oportunidad y pude averiguar el sexo del bebé. Tendremos una nena— lo besó en la mejilla.

—La casera me entregó unas botas tejidas que comenzaste a hacer para la bebé— dijo.

—¡Oh, cierto! Estaba aprendiendo a tejer con ella antes de venir aquí— relató emocionada —, es una suerte que me decidiera por el blanco y el rosa, en el fondo siempre supe que era una niña. Ahora que tenemos esa certeza, podemos ir de compras con un objetivo en específico.

—Acabo de recordar algo— frunció el ceño —, antes de saber de tu desaparición, tenía la intención de reclamarte por andar apostando y arriesgando tu vida innecesariamente.

—Sabes que no iba a dejarte toda la carga— debatió enojada —, no es mi estilo. Hacerlo no representaba un verdadero riesgo, estaba sentada la mayor parte de tiempo. Luego de desbancarlos a todos, me iba a casa y los mandaba a volar con mis puños si pretendían vengarse.

—Entonces supongo que ese cartel que hay en la entrada de cada casino que dice, «¡Se busca vivo o muerto al demonio panzón!» no es nada, ¿Cierto?— gruñó rabioso.

¡Malditas ratas, les gané limpiamente!— chilló furiosa.

—No se trata de si les ganaste justamente o no, sé que lo hiciste. Hablamos del riesgo que corriste.

—Vamos, cariño, no nos pasó nada malo— hizo pucheros, tratando de convencerlo.

¡Entiende que tuve miedo de perderlas!— su grito la dejó completamente atónita. Las lágrimas se acumularon en sus ojos —No llores, por favor— la abrazó de nuevo —. Me excedí al gritarte, lo lamento.

—Acepto las disculpas— secó sus lágrimas con la capa de Sasuke —, solo porque sé que tienes razón esta vez.

—¿Cuánto lograste recaudar?— se rindió, ya no había caso reclamarle por algo que pasó hace semanas.

—Mucho— pronunció orgullosa —, podremos comprar las cosas de la bebé y sobrevivir unas semanas después de su nacimiento.

—Será útil en nuestro viaje de regreso a Konoha— agregó él.

—Por ahora debemos permanecer en este lugar, no puedo irme hasta no acabar con la situación endémica de este pueblo— declaró.

Sasuke se sintió orgulloso de ella, sabe que cuando se trata de trabajo duro, nadie trabaja más que Sakura. Y está completamente seguro que logrará lo que se ha propuesto.

Sakura se atrevió a señalar sus labios con un rubor en sus mejillas, él supo lo que ella deseaba de él. No la había besado hace seis semanas, es obvio que ambos extrañan esos momentos, pero había una situación que requiere ser arreglada y ya habiéndolo solucionado, podría permitirse la exquisita fricción que forman sus bocas al tocarse.

—Molestia— sonrió de lado y la complació con un beso en los labios.

—¡Senpai!— una joven entró algo apresurada a darle una noticia a la pelirrosa, pero se detuvo en seco al darse cuenta que ella no estaba sola y los interrumpió —L-lo siento— se disculpó sonrojada.

—Iré en un momento— colocó el tapabocas sobre la mueca de fastidio de su esposo —. Puedes esperarme aquí y descansa un poco.

—Karin insistió en venir para ver si estabas bien, iré a hablar con ella— se apartó de ella.

—Entonces llévale uno— sacó otro tapabocas de su escritorio y se lo entregó —, voy a saludarla cuando me desocupe.

—No te excedas demasiado— ordenó —, luces cansada.

—Es mi responsabilidad, cariño— le sonrió antes de marcharse con la joven ninja.

Él lo entendía, ambos tenían responsabilidades que cumplir. Aún así, es su responsabilidad hacer que esa loca obsesiva con el trabajo, no se estrese demasiado. Solicitar otro trabajo acaba de quedar en segundo plano, es hora que cumpla responsablemente su rol como esposo y cuidarla.

Fin.


Sé que algunos quizás ya lo leyeron, pero me aparece como si no estuviera publicado y por eso lo volví a poner, disculpen. Chale, no dejaron al Sasuki matar al compa, pero bueno, tal vez pueda matar a los compás de los casinos y se desquitar con alguien. Aunque alguien tenía que regañar a Sakura por arriesgar la vida de la ensaladita, menos mal que tiene fuerza de elefante porque sino… me alegra que hayan llegado hasta el final, puesto que la temática del fic eran al responsabilidad al cumplir sus roles, por eso le di ese final del Sasuki orgulloso de su panzona.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en la siguiente historia, hasta la próxima.

EAUchiha.