Tres días.

Es increíble como la vida cambia en tres días. Estaba sorprendido de como mi vida no me di cuenta de que llevaba tantos años con una vida tan monótona, nunca me había interesado del todo, pero ahora, parecía lo más relevante, mejor mi vida social, salir de fiesta los viernes, inclusive les hablaba más a los chicos de mi clase, aunque creyeran que era inmaduro y yo creyera que ellos eran… problemáticos

Justamente ese miércoles había despertado antes de que Hinara llegara a casa y lo hiciese. Comencé a vestirme con el uniforme gris, mi cabellera espesa caía por mi frente cuando escuché el pitido de mi celular.

Me conecté un rato a Facebook y Vi las 35 peticiones de amistad, ningún mensaje y 2 notificaciones, aburrido... Solté un suspiro mientras escuchaba los pequeños tacones de Hinara subir las escaleras.

Abrí la puerta antes que ella, noté su expresión de sorpresa,

—Oh vaya— Se limitó a decir levantando una ceja.

—Shikamaru, te vez diferente— dijo ella entre cerrando los ojos, rodé mis ojos pues no quería iniciar esas charlas con ella,

—Me visto igual— levanté los hombros con serenidad, fingí un bostezo y caminé hacía la cocina.

—No sé, la mirada que tienes...— siguió diciendo ella tras de mi —Shikamaru— ella me miró fijamente —¿ocurre algo? — suspiré con desgano, no quería hablar de eso con ella, por lo menos no ahora, sabía que ella me diría algo que sería cierto y me tendría pensando en cosas problemáticas...

—¿que debería ocurrir? —mientras servía su cereal favorito y yo preparaba un poco de té

—Pasa algo con tus padres? — insistió

—Nada—

No sabía que me pasaba y realmente no tenía ninguna intención de saberlo, todo era muy problemático y no tenía ganas de hacerlo más problemático, que problemático.

—Es ridículo que nos obliguen a tomar actividad física— se quejaba la pelirrosa, mientras hacía su blusa un top

—Sakura, podrías dejar de quejarte— le pidió TenTen haciendo sus estiramientos.

Así funcionaba el colegio para Sakura Haruno, ella se quejaba de algo y alguien más lo solucionaba. Era una desgracia que su grupo y el mío tuvieran clase juntos, no me gustaba la actividad física, pero podía pasar tiempo con mis amigos, a veces no entrabamos a esa clase e íbamos a la alberca o volvíamos a la cafetería, pero ese día fue la excepción, una inolvidable excepción...

Temari, la nueva, se veía espectacular, jugueteaba en la barra de gimnasia. No pude evitar acercarme lucía fabulosa con sus piernas extendidas a lo largo de la barra haciendo una línea paralela, me quedé impresionado con la elasticidad, en uno de sus giros pude sentir su mirada, tenía una sonrisa malvada, una sonrisa deliciosa.

—Sasuke— exclamó la rubia mientras el azabache estiraba sus manos, ella se deslizó sobre sus manos para posar sus caderas entre su regazo

—Itachi te espera— La acomodó en el piso y ella juguetonamente le deposito un beso en a mejilla muy cerca de los labios

—Que asco— Las palabras salieron de mi por arte de magia, — Vámonos de aquí chicos— La familia Uchiha solía ser muy snob, así que eso significaba una sola cosa, la familia de Temari era amiga de los Uchiha y eso no podría ser agradable, recordaba muy bien a la familia de Sasuke, desde que su padre había ganado las elecciones en Konoha y ahora representante del distrito de la hoja los hermanos Uchiha cambiaron se volvieron más altaneros, pretenciosos e hijos de puta, también desde que Sasuke y Naruto habían peleado ninguno de los hermanos Uchiha se comunicaba o acercaba a alguno de nosotros.

Las clases de ecología eran tan... aburridas, aunque el profesor Yamato era bueno, yo no podía pensar en ayudar al mundo cuando solo veía las piernas de Temari.

—Chicos—el profesor estaba hablando y yo con un audífono puesto no podía oírle.

—Blah blah, trabajo... blah blah blah... Hinara... blah no.… blah Shikamaru—

—¡que? — no había escuchado bien, pero lo que había entendido no me gustaba

—Si, pero debido a que ustedes dos son los alumnos más destacados del ciclo y siempre hacen los trabajos juntos, y como hay una chica nueva decidí que usted será caballeroso y hará el trabajo con ella— porque no puedo verla sin tener una erección, maldita sea, tenía tantas ganas de decirlo.

—Que problemático—mascullé

—Wo, wo, wo— Hinara estaba molesta, y es de la clase de personas que no quieres ver molesta —y yo que? —

—Con Sasori— sonrió —el necesita acreditar y creo que usted le hará bien— el pelirrojo solo rodó los ojos

Oh, no con él, con Sasori no, era un idiota, un idiota y sexual e idiota, no eran buenas combinaciones.

—Pero...— vi como la rubia se levantó de su lugar y se inclinó para cruzar sus brazos en mi mesa ¡por dios, que culo! no dejaba de verlo

—No te preocupes querida, no lo trataré mal, lo prometo— Maldita sea porque tenía que tener 16 años y las hormonas tan putamadre alborotadas

—Shikamaru— Yamato sensei indicó que Hinara se cambiará al sitio de Sasori así la rubia paso a mi lado y Hinara se despidió de mi como si caminara hacia su desahucio.

—¿Profesora, al finalizar la clase Shikamaru y Yo podemos quedarnos a preparar el trabajo cierto? — los ojos de Temari se dilataron casi por completo, en ese momento se me hizo extremadamente sexy.

El timbre sonó Hinara obviamente iría a ver a Kiba y obviamente me quedaría solo con Temari, la respiración se me acelero por un segundo, no podría ser real, de seguro la rubia me diría que yo hiciera todo el trabajo mientras ella iba a beber té con los Uchiha, mendokusai

—Entonces, eres el más inteligente de la escuela— te diría en que tono lo dijo, pero... no lo sé, yo intentaba esconder mi creciente bulto en los pantalones

—ha— hasta donde yo sé somos más, los Hyuga, Itachi, Sasuke...— Genial Shikamaru, no podías cagarla mejor.

—Mmm si, todos tus amigos, niño listo— Temari puso sus dedos en mi pecho y ¡flasp! me besó. No me negué ¿que tonto lo haría?

Por la chucha, la chica besaba tan bien que hacía doler el bulto en mis pantalones sentía que explotaría, debía calmarme pensar en cosas malas, hambre, guerra, un gatito llorando, ella acariciando mi pecho mordiendo mi cuello, no, no segunda guerra mundial, cámaras de gas… sus piernas suaves...

—Tiremos— me dijo ella urgiendo con su voz y sobando mi entrepierna

—Pero yo...— si Shikamaru, dile que eres virgen, Pensé.

—Yo igual, es solo que tu…—puso mis manos sobre sus pechos

No pude evitar apretarlos, cabían en mis manos, pero no podía tomarlos por completo, no eran ni pequeños, ni grandes, perfectos. Ella me arrinconó y prenso sus piernas a mi cintura. La vi quitarse la blusa y su brassiere de encajes, vaya que era hermosa, hermosa y ágil, me encantaba. Estaba tan excitado que aún cargándola pude quitarme el pantalón. Pude restregarme sobre sus bragas, ella chilló. Se soltó de mi agarre y bajo por mis piernas chocando con mis ojos su mirada que era tan angelical, había maldad en sus ojos hermosos, nunca me habían hecho sexo oral, su lengua era tocar el cielo desde el infierno. Yo tenía que hacerme durar. Me empujó hacia la silla de profesores se alzó sobre mí y luego se dejó caer en mi erección. Por Kami, por Jashin por el mismísimo Kyubi, fue tan placentero y espectacular, Dios, ella sabía cómo moverse. Me dolía un poco cuando subía, pero cuando gemía me hipnotizaba me hacía sentir tan bien, tan llena de gozo, era como escuchar una canción feliz cuando estas triste. Pero lo que más me gustaba era como subían y bajaban sus pechos, no pude evitar no deleitarme con sus pechos, los mordí, los apreté, succioné los hice míos.

—Mas fuerte, maaaas— me pedía ella, mientras jalaba de mi cabellera, sus cabellos rubios me acariciaban el cuello, estaba a punto de correrme. Me paré de la silla para recostarla sobre el escritorio de Yamato, le alcé una pierna para llegar más profundo Ella no paraba de gemir, de pedirme más rasguñaba mi espalda, mis piernas me mordía los labios y en su momento movía sus caderas con un vaivén haciéndome gemir a mí. Esto solo era un poco mejor que tocar la guitarra.

—Me... yo— Ella se arqueo recostando su cabeza en mi pecho, me excitaba su elasticidad

—Llega dentro— me pidió suplicante. Ni siquiera pude negárselo ya me estaba viniendo.

Cuando acabamos ella no paró de besarme, me ayudo a vestirme y yo a ella no sin antes una ronda más antes de que se pusiera las bragas, y antes de que yo cerrara la bragueta de mi pantalón me hizo una rusa. Me dio su teléfono y me dijo que solo le hablara si era de la escuela.

Cuando estuvo en la puerta, y yo, ya habiendo analizado todo dije —espera, ¿por que yo? —

—Porque así podre hacerlo con cualquiera— me guiño un ojo y caminó a la puerta.

¡Vaya, fui tan idiota!, la chica solo quería sexo y yo se lo di... ¿porque se lo di?

—Mira eres muy lindo, tienes 19 centímetros ahí y mira me tiemblan las piernas, eres guapo, y eres inteligente, solo es que las mujeres como yo no merecemos algo como tu— suspiro—eres perfecto, pero no— cerró la puerta del salón

Me acomodé el cabello en la coleta, el uniforme y salí furioso, la primera regla que me había puesto era nunca salir -de nuevo- con una perra

Fui directo al gimnasio, no encontraría a Chôji, pero necesitaba descargar toda mi furia, estaba agotado, pero el enojo me hacía sentir adrenalina estaba furioso y feliz, vaya combinación.

—Shikamaru— la voz de Naruto apareció tras de mi

—Que— contesté secamente

—No has ido a las últimas clases del día, Asuma me mandó a buscarte—

—romperías tus ideales por una mujer? — le cuestioné quizás era el menos indicado para preguntar, puesto que se desvivía por Sakura, pero...

—Si, si es la mujer de mi vida— mala idea preguntarle

Esa tarde no deje de pensar más que en esa rubia letal, problemática, ágil y sexy.

¿me había elegido para su primera vez? ¿por que a mí? ¿era virgen? Una chica así no puede ser virgen

El punto es que cuando elegimos a alguien para lo que sea es porque es especial ¿no?

Shikamaru, basta

Que?

Estas arruinando esto, la historia, déjame continuarla, Hola, soy Hinara Hyuga.