NOTA: Los personajes no son de mi propiedad, sin embargo la historia y el OC lo son.
Capítulo 1
—¿Estas bien, mami? —una pequeña de ocho años se encontraba al costado izquierdo del futón donde se encontraba una mujer de mediana edad respirando con dificultad.
—Kaori, espera aquí, iré a buscar al Dr. Genzai —un joven de tez oscura salió corriendo de la habitación hacia la penumbra de la noche en busca del mencionado. La pequeña, de cabello azabache, tez clara y ojos violetas asintió levemente y regreso a tomar la mano de su querida madre.
—Estoy bien cariño, solo me atragante un poco… —susurró en un intento de calmar a la pequeña, esta misma solo sonrió levemente y coloco su pequeña mano en su frente para revisar la temperatura de la mujer, por supuesto, no era necesario hacerlo, ella apreciaba las gotas sudor en su cuerpo lo que demostraba la fiebre que tenía.
—Debes tener más cuidado, mami. —comentó sonriendo. Agarro uno de los trozos de tela cercanos y lo remojo en el cubo ya preparado de agua, lo exprimió y prosiguió a colocarlo en la frente de la mujer, quien dio un leve respingo al sentir el contacto con la fría compresa en su piel caliente.
—Gracias… —
—El tío Yahiko regresará pronto con el abuelito y podrá revisarte. Solo tenemos que esperar un poco, no vayas a irte al cielo aún, ¿de acuerdo? —advirtió de manera divertida.
La mujer de larga cabellera del mismo color que la pequeña, pero de ojos azulados, sonrió ante esto, un par de años habían pasado desde que se entero de su enfermedad, ella sabía su destino, después de todo, su madre pasó por lo mismo, sin embargo, ella había sufrido menos con esta misma, debía agradecer por haber llevado una vida llena de movimiento y ejercicio para mejorar un poco su sistema inmune pero no quitaba el hecho de que ella partiría de ese mundo. Al contrario de ella, su madre nunca la preparo para este hecho, por lo tanto, Kaoru sufrió su partida repentina; no quería que su pequeña sufriera lo mismo, es por eso, que desde el inicio le comento lo que pasaba y que de un momento a otro ella sus abuelos vendrían a recogerla y llevarla al paraíso. Al principio, la pequeña no comprendía, y muchas veces lloraba y se enojaba con la ojiazul, pero finalmente ella comenzó a aceptar todo poco a poco, y terminaba diciendo que allá arriba era un lugar precioso y que volverían a encontrarse después. Sus amigos al principio estaban en desacuerdo en informarle a Kaori, pero con el tiempo al ver a la niña asimilarlo y mostrar su entusiasmo en ayudar y convivir con la enfermedad de su madre, se contagiaron de igual manera y llevaban el día a día con normalidad.
—Tranquila, aún falta mucho tiempo para que me vaya, no voy a dejar que te quedes con mis kimonos tan fácilmente —la pequeña soltó una risa fingiendo sorpresa —Así es pequeña traviesa, ya me he dado cuenta de que te los pruebas sin mi permiso —
—¡Es que son preciosos! Me siento mayor con ellos… —
—Aún estas muy pequeña, cielo. Disfruta estos años, juega, diviértete y olvídate de las apariencias, créeme, cuando crezcas vas a odiarlo —
—¿Cuándo crezca seré tan bonita como tú? —pregunto mientras se acostaba tiernamente sobre su estomago y sostenía su cabeza con ambas manos mientras agitaba los pies en el aire.
—Umm no lo sé, tu madre tiene una belleza que es única en este mundo —Kaoru respondió con su "modesto y usual" tono, causando que la niña soltará un bufido de resignación y se girará sobre su espalda. La mayor levemente paso su mano por su cabello, acariciando levemente su frente, sonriendo gentilmente y recibiendo de la misma manera por parte de la niña la más grande de sus sonrisas. —No serás igual que yo… serás una mujer muchísimo más hermosa, valiente, inteligente y madura de lo que yo fui a tu edad… mi pequeña Kaori, siento tanto tener que ponerte en esta situación, no tengo las palabras para disculparme contigo por las mentiras que te estoy brindando… no me queda mucho, lo puedo sentir… sé que estarás en buenas manos, Yahiko y Tsubame cuidarán de ti en lo que tu padre y tu hermano regresan. —Kaoru podía sentir las lagrimas acumularse en sus ojos al pensar en su marido y su hijo quienes no mostraban señales de vida desde hace varios años. Ella sabía que Yahiko hacía todo lo posible por encargarse del dojo y además buscar a Kenshin, Kenji y Sanosuke junto con Megumi y sus amigos de Kyoto, desde un año antes que empeoro su salud, él se había dedicado a enseñar a los estudiantes en la mañana, y en la tarde se dedicaba a realizar diversos trabajos donde recolectaba información respecto a sus paraderos, sin mucho éxito la verdad. Tsubame se había mudado con ellos para ayudarla con las tareas domesticas y cuidar a Kaori por la mañana y en las tardes trabajaba con Tae en el Akabeko, agradecía infinitamente el sacrificio de ambos, no podía dejar uno de sus tesoros en mejores manos.
—¿En qué piensas, mami? —la oji violeta interrumpió sus pensamientos al ya no sentir las caricias de la azabache. La mencionada parpadeo un par de veces para disimular un poco sus ojos vidriosos.
—Pensaba en tus tíos, ya es algo tarde, Tsubame se esta retrasando, espero Yahiko se encuentre con ella en su regreso… —
—La tía Tsubame ayer dijo que se quedaría a ayudar a la tía Tae, mami. Estabas dormida, no la escuchaste —
—Oh vaya, no estaba enterada, soy la dueña de la casa y no se me informa de lo que ocurre aquí —murmuro molesta —¿Me pregunto que harán? ¿Será un nuevo platillo? Cuando Tae y Tsubame se quedan a trasnochar, es debido a algún cambio en el menú o una adición en él —
—¡No lo sabía! ¿Qué crees que hagan? —
—Ojalá algún postre nuevo… me encantaría algo dulce… —
—¿Cómo qué? —la oji azul se lo pensó seriamente, y de la nada recordó el rostro de cierto vagabundo, su largo cabello escarlata siendo mecido por el viento en su camino habitual por el río al lado de los cerezos que desprendían sus pétalos.
—Sakuramochi… me encantaría volver a comer… —
—Mañana puedo ir a comprarte uno con el señor Tanaka —se ofreció la pequeña mientras cambiaba el paño y lo remojaba de nuevo, Kaoru cerró los ojos y suspiro de alivio al sentir de nuevo el frío en su frente.
—Gracias cariño, aunque los del señor Tanaka son ricos, no creo que se comparen a los de Kobe… cuando salí de viaje con tu papá, antes de que tu hermano naciera, fuimos a muchos sitios, y ahí especialmente probé el Sakuramochi más delicioso, es un estilo que ninguna de las prefecturas puede igualar…—
—¿En serio? Oye mamá, yo sé que dije que no quería, pero ¿puedes contarme de mi papá y mi hermano? —la mirada de la pequeña se dirigía en diferente direccione para ocultar su pena, lo que enterneció a la ojiazul.
—Tu papá es una persona muy amable, y fuerte… ayuda a las personas que están en necesidad con su bondad y tu hermano es de un carácter más duro, pero de igual manera es gentil. —
—Ojalá regresen pronto para al fin conocerlos —
—¿Aún sigues sin querer saber sus nombres? —pregunto Kaoru, esperanzada en seguir contando de ellos a su hija.
—No, quiero conocer a mi padre y mi hermano sin saber nada, tengo tantas preguntas por hacerles, como ¿Por qué no están aquí contigo si te iras? Por lo que me cuenta el tío Yahiko, ellos son buenas personas, pero no entiendo porque no están con nosotros —Kaoru podía ver a través de ella, aunque ella estuviese fingiendo que no le importase, ella más que nadie quería conocerlos, y eso le dolía a la ojiazul, porque no estaba segura si llegaría el día en que pudiese interferir en caso de su regreso.
—Volverán, te lo prometo, y cuando pase, voy a darles a cada uno un golpe en la cabeza por haber quedado incomunicados —levanto su puño y lo agito levemente, causando risa en la pequeña.
—¡Sí, juntas! —Kaori junto sus manos en el puño de la mayor. En ese instante, entro a la habitación Yahiko junto con el Dr. Genzai y Tsubame.
—Kaoru, ya llegamos —el joven se arrodillo junto con el anciano, mientras Tsubame se llevaba a Kaori fuera de la habitación.
—¿Cómo está, Dr. Genzai? —saludó débilmente Kaoru, mientras el mencionada la ayudaba a incorporarse. —Siento molestarlo tan tarde —.
—Nunca me molestas, pequeña. Ahora veamos, que sucede contigo —sonrió tristemente respondiendo a quien era considerada su hija.
—Creí que te quedarías con la tía Tae —dijo Kaori ayudando a Tsubame a lavar el arroz.
—Vi por la ventana como Yahiko iba con el doctor, asumí que había ocurrido algo —explicó cortando ciertos vegetales.
—Mamá solo se atragantó, eso fue lo que me dijo —por supuesto, esa mentira tampoco se la creía ella, Kaori era subestimada por los demás a su alrededor, ella misma tuvo que cambiar su mentalidad y ser independiente para cualquier situación que se presentase, a los 7 años ya había aprendido a cocinar, no era la mejor cocinera del mundo, pero su comida tampoco era mala, aprendió a leer y escribir por su cuenta con ayuda de los libros que uno de los estudiantes de su madre le mandaba de vez en cuando desde el extranjero, inclusive sabía un poco de alemán e inglés gracias estos mismos, cuando eran la citas con el doctor Genzai y ella tenía que esperar fuera, se escabullía hacia la oficina de él y revisaba los expedientes de su mamá y los tratamientos que el hombre recetaba. Cada vez un paso más adelante para en caso de estar sola, estar preparada para ganar tiempo en lo que recibía ayuda.
—Ya veo… —susurro la castaña volviendo a su labor.
—Tía Tsubame —llamó nuevamente la pequeña, y la joven detuvo lo que estaba haciendo para verla —¿Sabes donde queda Kobe? —
—¿Kobe? Queda muy lejos de aquí, pasando Kyoto y Osaka —
—¿Dónde vive la tía Misao y el tío Aoshi? ¿Es difícil llegar? —
—Un poco más lejos. No realmente, puedes ir en barco, aunque creo que ya por fin el tren de vapor llega hasta allá. ¿Por qué la pregunta? —
—Mamá me contó que viajó con mi padre, tenía curiosidad eso es todo —respondió tirando el agua con cuidado de no tirar el arroz.
—Cuando el señor Himura y tu hermano mayor regresen y tu mami se sienta mejor, podrían irse de viaje juntos —Tsubame se agacho a su altura y acaricio su cabeza. Kaori como siempre sonrió satisfecha de obtener la información que buscaba.
Posteriormente, un par de horas después, los residentes ya se encontraban en sus respectivas habitaciones descansando, Tsubame descansaba en la misma habitación que Kaoru para estar pendiente de ella, la habitación contigua era la de Yahiko y seguida la de la pequeña Kaori, quien contrariamente de sus familiares que dormían en sus respectivos futones, esta misma se encontraba preparando una pequeña bolsa con un par de cambios de ropa, y una pequeña bolsa con dinero que había ahorrado ayudando a un vecino cercano, si todo iba bien, podría comprar un boleto de tren o barco, iría a revisar primero, pasaría la noche en un hostal y si solo iba a comprar los dulces podría regresar a lo mucho en un par de días. Los guardo bien y se los amarro a su espalda, escribió una nota rápidamente y la dejó sobre el futón doblado. Con cuidado salió de la habitación y se dirigió a la salida, pero antes se arrodillo frente al shoji de su madre y realizó una leve reverencia.
—Vuelvo pronto, mamá. Por favor, espérame —dicho esto se levanto y se apresuro en salir de la residencia, y se encamino en dirección a la estación de tren.
Al día siguiente, un barco de carga apenas desembarcó temprano en la mañana en el puerto de Kobe, los rayos del sol apenas comenzaban a presentarse, cierto varón de tez clara y cabello extrañamente rojizo descansaba en la proa del barco con un sombrero de paja sobre su rostro, hasta que un tripulante se acercó hacia él.
—Señor, hemos llegado a Kobe, en breve abriremos la rendija —Kenshin se retiro el sombrero de su rostro y agradeció con una sonrisa, el joven regresó a sus labores y el pelirrojo se sentó dirigiendo su vista al amanecer, la neblina matutina comenzaba a dispersarse, sintió el aire helado y el leve sabor de la sal en sus labios, finalmente había regresado a Japón y muy pronto a su hogar que tanto anhelaba.
Al mismo tiempo, en un bosque lejano, un joven de no más de 20 años abría sus ojos levemente, se encontraba descansando en un árbol cercano, abrazando su espada, una costumbre que adquirió con el tiempo, dio un vistazo a su alrededor y finalmente poso su vista en el bulto que se encontraba a su lado. Cubierta por una manta y descansando pacíficamente, una joven de tez clara yacía dormida, al observarla este solo libero una ligera sonrisa y después dirigió su mirada al cielo. Se levanto y estiro, sacudiendo de su hakama la suciedad que adquirió durante la noche, después se arrodillo con la joven a su lado.
—Chizuru, despierta. Chizuru, ya amaneció, estamos a poco de llegar al pueblo, podremos desayunar algo ahí —la movió lentamente hasta que la mencionada, de cabello oscuro finalmente entreabrió los ojos.
—Buenos días, Kenji. —saludó adormilada.
—Buenos días —respondió sonriendo.
A su vez en Tokyo, Yahiko ya se encontraba levantado, preparándose para recibir a los estudiantes, dio un vistazo rápido a la habitación de Kaoru quien dormía pacíficamente, lo cual lo tranquilizo, seguido se dirigió a la habitación de su ahijada.
—Kaori, ya amaneció. —llamó desde detrás del shoji. Al no recibir respuesta, asumió que estaba en la cocina y prosiguió a encaminarse hacia el lugar. Al llegar se encontró a Tsubame sirviendo el arroz en los platos respectivos de cada uno.
—Buenos días, Yahiko —saludo la castaña —Ya esta listo para que Kaori y tu vengan a desayunar —
—¿Kaori no está aquí? —pregunto extrañado casi sentándose en el cojín frente a la mesa.
—No la he visto esta mañana, creí que se quedo dormida por estar despierta anoche —respondió sentándose. El joven volvió a levantarse y regreso de nueva cuenta a la habitación de la pequeña.
—¡Oye! Kaori, ya levántate, Tsubame ya preparó el desayuno —de nuevo silencio absoluto —¡Kaori! No me hagas echarte agua, pequeña perezosa —Yahiko ya preocupado se atrevió a deslizar levemente el shoji y revisar el interior, pero fue su sorpresa ver en el centro de la habitación el futón perfectamente doblado. —¿Kaori? —se acerco y observo una nota doblada encima del ya mencionado objeto, la tomo en sus manos y la abrió.
"Tío Yahiko, tía Tsubame, olvide decirles ayer que la tía Ayame me invito a pasar una noche en Yokohama, tomaré el primer tren matutino, ¡vuelvo mañana en la tarde! Cuiden de mamá por favor"
Kaori
—Esa mocosa… —murmuró fastidiado pasando una mano por su cabello, en eso ingreso la castaña extrañada.
—¿Y Kaori? —
—Ah, se fue con Ayame esta mañana —
—¡¿Ella sola?! —pregunto asustada.
—Tranquila, Yokohama esta a un par de horas de aquí en tren, dice que tomó el matutino, no hay de que preocuparse, Ayame la recibirá… y es conveniente… —dirigió su mirada a la pared que conectaba con el cuarto de Kaoru —Genzai dice que Kaoru no tiene mucho tiempo… —Tsubame se entristeció y se apoyó en el costado derecho de Yahiko quien sin retirar la mirada, la abrazo con su brazo y acariciaba su cabello mientras la joven lloraba discretamente en su hombro.
Mientras tanto, el silbato del tren la despertó abruptamente, Kaori se enderezo del asiento, se había quedado dormida durante el transcurso del tren, abrió la cortina de papel que cubría su ventana y visualizo la estación con ligeramente personas iniciando un nuevo día cotidiano en Kobe, bueno una pequeña aventura comenzaría el día de hoy, se mentalizo con eso en mente, y recogió su bolso para posteriormente bajar del transporte.
Nota final:
¡Volví! Haha Este es un nuevo proyecto que tuve en mente después de sufrir de nueva cuenta con uno de mis animes favoritos, espero sea de su agrado :))
—KaryKC
