CAPÍTULO 2
La pequeña ciudad no era muy bulliciosa en comparación a Kyoto o Tokyo, sin embargo, se podría notar el ambiente animado de parte de los pobladores. Kenshin admiraba las calles y el rostro de los habitantes en su día cotidiano común y corriente, con un ligero equipaje compuesto por una pequeña bolsa grisácea sobre su hombro y su sombrero de paja que lo protegía de los rayos ultravioletas. Ya pasaba un poco de mediodía, durante la mañana ayudo a los tripulantes del barco a bajar las cargas con el objetivo de obtener un poco dinero para conseguir algo de comer y pasar la noche en algún hostal cercano. El viaje de regreso no le preocupaba mucho, estaba acostumbrado a caminar largas distancias, pero no quitaba sus ganas de volver de inmediato, su plan era pasar primero a ver su maestro y a sus amigos de Kyoto antes de volver a Tokyo, porque definitivamente pasaría mucho tiempo para volver a salir de su hogar. Tenía tantos deseos de ver a sus amigos a quienes no veía desde casi 9 o 10 años, y que decir de su familia, ansiaba volver a estrechar entre sus brazos a su esposa y su hijo, estaba mas que preparado en finalizar su camino con la espada y dedicarse completamente a ser un padre amoroso y un marido atento, después de todo, es lo que sentía que Kaoru merecía después de su apoyo incondicional en su decisión de volver a irse.
—Bueno, bueno, ¿Dónde sería bueno comer algo delicioso? —casualmente un transeúnte lo escucho cuando paso a su lado.
—El restaurante que está aquí a la vuelta es delicioso y barato —el pelirrojo le agradeció amablemente y después de intercambiar un par de palabras y despedirse se dirigió al lugar recomendado.
—¡Bienvenido! —una joven detrás del mostrador del fondo saludo al oji violeta que apenas ingreso en el lugar —En un momento lo atiendo —
—Muchas gracias —respondió retirándose el sombrero. El lugar estaba lleno, podía escucharlo a pesar de las cortinas de paja que cubrían los espacios, había comensales disfrutando alegremente la comida, los empleados corriendo con las ordenes, y uno que otro varón celebrando con al parecer bebida desde temprano, Kenshin sonrió nervioso y se dirigió al mostrador —Disculpe… —
—Deme un momento, en lo que se desocupa alguna mesa, lo acomodare con gusto —comento mientras recibía dinero de otro cliente.
—Este humilde individuo no tiene problema con esperar, pero si no fuese molestia, ¿brindarme oportunidad de asear mis manos? —
—Oh, claro adelante, este pasillo a la derecha se encuentra el pozo de agua —Kenshin sonrió agradecido y camino hacia la salida trasera del restaurante, visualizo el pozo, pero al parecer no era el único, había una joven de cabello oscuro y suelto que tenía problemas en subir la cubeta de agua, se apresuro y con su mano detuvo la cuerda llamando la atención de la chica que lo miró.
—Permíteme ayudarle —le brindo una sonrisa y ella algo apenada se retiró, con ambas manos y casi sin esfuerzo, jalo la cuerda subiendo la cubeta hasta la superficie —Adelante —señalo el objeto a la señorita.
—Se lo agradezco mucho —la joven tomo uno de los hishaku cercanos y lo sumergió en la cubeta para proceder a lavar sus manos, cuando termino, volvió a sumergirlo y al sacarlo espero expectante a un confundido Kenshin —Por favor, estire sus manos —el mayor agradeció y enjuago sus manos al momento en que la joven dejaba caer el agua, repitieron el proceso una vez más y volvieron a dejar los artículos donde estaban.
—Disculpe las molestias —comentó Kenshin volviendo a tomar sus cosas.
—No se preocupe, gracias por ayudarme, ¿también está consumiendo aquí? —
—Aún no, me encuentro esperando que un espacio se desocupe, pero creo que tardara un poco —respondió liberando una ligera risa.
—Oh, si es así, y si no le importa, puede acompañarnos a nuestra mesa, ya al final puede pagar lo que usted haya ordenado—ofreció la chica.
—Es muy amable de su parte, ¿no tiene problema? —
—Para nada, por favor —ella señalo alegremente la entrada de regreso, Kenshin hizo una leve reverencia otorgándole el paso primero e ingresaron nuevamente donde se encontraron con la joven que atendía el mostrador. —Disculpe, este caballero comerá con nosotros—la mujer asintió y volvió a sus deberes.
—Este humilde servidor se lo agradece, no he ingerido bocado desde ayer en la tarde—avanzaron hasta un par de espacios antes de la entrada principal.
—No se preocupe, de todas maneras, es amplio el espacio —dijo ya abriendo levemente la cortina.
—Te tardaste, ¿Qué estabas haciendo? —se escucho desde el interior una voz joven masculina.
—Lo siento, Kenji. Tuve problemas con la cubeta del pozo, pero este amable señor me ayudo, lo invite a comer con nosotros ya que el lugar está lleno —Kenshin pensó en su pequeño al escuchar el nombre de su hijo, pero al abrir la cortina en su totalidad y visualizar el rostro, aunque familiar pero ya de un varón joven lo sorprendió completamente. De igual manera, este mismo quien al principio tenía una mirada de molestia, palideció completamente al reconocer el rostro de su padre, lo que no fue desapercibido por la chica quien los miraba a ambos que se encontraban boquiabiertos. —¿Kenji? ¿Lo conoces? —
—Ah… vaya… —el mayor finalmente articulo palabra, aprecio las facciones de su hijo, si que había cambiado, el cabello un poco más oscuro que el suyo sujetado en una coleta alta, los ojos amables de su madre, y podría decirse que medían lo mismo —Has… crecido mucho… hijo —Chizuru se llevo una mano a su boca al oír lo que menciono el pelirrojo. A diferencia de ella, Kenji solo cerro los ojos y se hizo un lado, dirigiendo una mirada a la chica.
—¿Qué esperan? Siéntate aquí, Chizuru, ya ordené un poco de todo en tu ausencia —la chica asintió y se sentó en el lado derecho del chico, mientras que Kenshin esperaba aun de pie —Si no vas a sentarte, puedes esperar otra mesa —
—Le ayudare con sus pertenencias señor —la azabache estiro sus brazos en dirección al exasesino, quien, tras considerarlo unos segundos, se los brindo y se sentó del lado contrario de la mesa. Kenshin se quedo observando a su hijo, mientras que este solo bebía de la taza de té sin dirigirle la mirada. Estaba tan absorto en sus pensamientos, que no notó que la chica colocó una taza y le servía té frente a él. —Adelante —
—Gracias —le dio un sorbo largo casi terminando con la bebida, la volvió a dejar en la mesa, y al notar el recipiente casi vacío, Chizuru volvió a llenarlo —Disculpe, no me he presentado con usted. Himura Kenshin, un placer en conocerle —realizo una reverencia en dirección a la joven.
—Igualmente, puede decirme Chizuru, un gusto conocerlo —de igual manera se inclinó hacia él y justo en ese momento, un empleado traía consigo una bandeja con lo ordenado, procedió a colocar en sobre el cubo con los leños encendidos para que siguiese hirviendo y cociendo los ingredientes en la bandeja. Después de que se retiraron, la joven comenzó a servir algunas de las porciones ya cocidas y las pasaba hacia Kenshin y Kenji quienes agradecieron por la comida y comenzaron a degustarla. Pasaron los minutos y no había conversación alguna por parte de los varones, lo que incomodó a la chica, de ninguna manera se esperaba que su día tuviera esa sorpresa. Comía lentamente, metida en sus pensamientos, lo que llamó la atención de la persona a su lado.
—Si quieres pedir algo más, Chizuru. —ofreció Kenji, a lo que ella negó levemente, este tomó un trozo de carne y varias verduras colocándolos en el plato de la azabache —Asegúrate de comer bien —ella asintió agradecida y siguió ingiriendo sus alimentos, por supuesto, Kenshin era testigo de ese gesto. —Y bien, ¿terminaste lo que sea que estuvieses haciendo? —se dirigió a su padre.
—Sí… hice lo mejor que pude para ayudar, mi camino como vagabundo ya llegó a su fin. ¿Qué hay de ti, Kenji? Veo que tienes la sakabatou, supongo que Yahiko la heredó para ti, asumo que lograste dominar el estilo Kamiya Kasshin Ryuu —Kenji se tensó y bajo la taza de té que estaba bebiendo y se mantuvo en silencio con los ojos cerrados, lo que preocupo un poco al mayor. —Por cierto, ¿puedo preguntar porque estas tan lejos de casa? —
—La espada no me fue heredada, la tomé y me fui de casa para entrenar —si bien no era la respuesta que esperaba, tampoco la que le hubiese gustado recibir —Te explicaré como están las cosas, no perfeccione el estilo de la familia, me fui a entrenar con el maestro Hiko a una montaña de Kyoto, el estilo Hiten Mitsurugi como tú —los ojos de Kenshin se abrieron de par en par.
—¡Eso no lo puedo permitir! ¿Fue el maestro Seijurou quien te presiono? —el mayor casi se levanta al solo pensar a su maestro ir a su casa a buscar a otro discípulo, a su hijo, que robara la espada y dejara su hogar con su madre sola. Su esposa… sin él ni su hijo… no imaginaba el dolor que debía sentir después de tener finalmente una familia y volver a estar sola.
—No fue él, yo hable con Yahiko e investigue un poco por mi cuenta. —
—¿Dónde esta el maestro ahora? —
—Dijo que tenía asuntos que atender, que le tomaría aproximadamente un año, de la noche a la mañana me encontré yo solo en la cabaña, así que me fui y viaje por diferentes lugares del país y llegue a un pueblo escondido por Sasayama, ahí conocí a Chizuru —explico dirigiendo su mirada la chica. —Su pueblo fue abandonado por el gobierno, un criminal estuvo abusando de ellos en nombre de Makoto Shishio, tan incomunicados estaban que no se enteraron de que ese asesino lleva muerto años. Ayude a derrocar a ese sujeto y me quede unos meses, los residentes no tenían médico, apenas los suficientes cultivos para poder abastecerse, niños en las calles e incluso esclavos —la joven al escuchar esto bajo la mirada y por supuesto Kenshin no perdió ese detalle de igual manera que Kenji, quien discretamente coloco su mano sobre la suya.
—¿Fuiste vendida, señorita? —pregunto Kenshin a la mencionada quien no se atrevió a responder —Debiste pasar mucho miedo, ¿verdad? Sé lo que debiste pasar, este individuo también fue parte de una red de esclavos —Chizuru, sorprendida se dirigió a él.
—¿Usted también? …—este asintió y prosiguió.
—Sí, tuve tres hermanas que me protegieron después de que unos bandidos atacaran, ahí conocí al maestro y decidí entrenar con él —
—Creo que si me lo comentó el maestro —murmuro Kenji
—Continua, por favor —dijo Kenshin después de brindarle una sonrisa de empatía a la joven
—Me quede a ayudar al pueblo, con los cultivos, fui a buscar a un medico que estuviese dispuesto a mudarse, conocí mucha gente y prepare a algunos a defenderse. Chizuru me dio asilo en la casa de sus padres y… bueno… no podía quedarme más tiempo ya que el pueblo comenzó a mejorar, quería estar con ella así que le propuse matrimonio para que viniese conmigo—
—¿Oro?... —definitivamente, esto último no se le había cruzado por la mente, Kenji ni siquiera había pasado los 20 años y ya estaba casado, su vista se desvió a la de Chizuru que con una ligera inclinación de cabeza confirmaba. —Espera, dame un momento… —bebió su ya frío té de un sorbo y volvió a dejarlo en la mesa asimilando la información. —¿Acaban de casarse entonces? —
—Sí, llevamos una semana como marido y mujer, ¿algún problema? —pregunto con ligera molestia en su voz
—Le aseguro que Kenji es el hombre que he escogido, me esforzaré en ser la compañera de él para ser digna de llamarme su hija, suegro —Chizuru hizo una reverencia en su dirección pegando su frente al piso.
—Por favor, levante su cara, no tengo derecho en ser llamado de esa manera, pero le agradezco mucho, por favor, cuide mucho de mi hijo —Kenshin imito a la joven y después de unos segundos incomodos en silencio volvió a interferir. —Supongo que van a Tokyo a presentarla con Kaoru, ¿no es así? Estuviste casi un año fuera… debe estar preocupada… —
—No realmente… —
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Kenshin extrañado y Kenji suspiró.
—Dejé la casa hace 8 años… y el maestro y yo nos movíamos frecuentemente por lo tanto no era posible mantener contacto… —la reacción de Kenshin no se hizo esperar.
—¡¿Qué demonios dices?! ¿Estas bromeando? ¡Kaoru ha estado sola todo este tiempo! ¿Cómo pudiste dejarla atrás? —
—¡Ni se te ocurra a juzgarme! ¡No tienes ningún derecho de reclamarme! ¡Has estado desaparecido muchísimo más tiempo que yo! Así que no me vengas con idioteces como esas, ¡yo tuve que consolarla cuando lloraba por ti! —reclamo furioso, la verdad le cayo como balde de agua fría, si antes estaba ansioso en ver a su mujer, ahora estaba desesperado en estar a su lado, disculparse y mantenerla en sus brazos, Kenji tenía razón, él era el menos indicado en reclamar, al igual que él no había mantenido contacto por miedo a que fueron contra ellos por su pasado como asesino.
—Por favor, cálmense —la joven interfiero al sentir el ambiente tensarse más.
—¡Ya te dije que no! —se escucho frente a la cortina de su espacio, distrayéndolos de la situación en la que se encontraban, Chizuru la abrió ligeramente y diviso a quien parecía ser la dueña del negocio y una pequeña niña frente a ella.
—Por favor, me robaron mi dinero y la policía aun no me ha dado respuesta, puedo ayudar a llevar ordenes, sé cocinar un poco, y puedo ayudar con los quehaceres domésticos. —la pequeña se sentó de rodillas y le imploro pegando su frente al suelo.
—Aunque me pidas eso, eres muy pequeña para darte un trabajo, siento no poder ayudarte, pero si la autoridad descubre que una infanta trabajo aquí, tendré problemas —
—Se lo ruego, solo necesito para el boleto de regreso y comprar unos dulces —
—Por más que me lo pidas… —
—Entonces ¿tiene problema si obtengo de sus clientes? Entreteniéndolos un poco —sugirió.
—Es mejor a que deje que vayas a otro lado, adelante, buena suerte —le dijo honestamente y regresó a su despacho. La pequeña se levantó, se dio ánimos y por un segundo la mirada de ella y Chizuru se encontraron, inclino la cabeza a modo de saludo y después tomo aire y exclamo en voz alta.
—¡Buenas tardes, querida gente de Kobe! ¿Qué tal están pasando su día? Puedo ver que disfrutan el ambiente y la comida de este acogedor negocio —al notar que la mayoría levanto sus cortinas para averiguar lo que ocurría, prosiguió —¿Qué les parece un poco de entretenimiento? No me considero un talento, pero en mi humilde opinión se me da un poco el canto, ¿me darían la oportunidad de interpretarles algo a cambio de lo que sea su voluntad? —Kenshin y la joven pareja había dejado lo que estaba haciendo para prestar atención a la niña, al escuchar algunos asentimientos y murmullos de aprobación, la pequeña junto sus pies y junto sus manos como si orara, dejando su voz fluir en un tono completamente dulce y quedo.
Arcoíris no dejes de resplandecer
y sentir cómo el viento sopla con fuerza
Y al amanecer cantaré sólo por ti
al mirar al cielo no te dejo de pensar
Las aves ya quieren volar, hacia el este deben partir
Nada las va a detener, llegarán hasta el fin.
Este paraíso tan cerca del mar
donde hay tormentas y hasta tempestad
Ahí quisiera otra vez nacer pues ahí no morirá el amor
Este paraíso y su melodía
Estaré cantando siempre su canción
Pues, aunque todos se marchen hoy
No los voy a olvidar jamás
Kenshin y Chizuru al terminar de escuchara aplaudieron maravillados con la canción de la niña, y no fueron los únicos, ya que el resto de los comensales que no habían prestado atención desde el inicio, decidieron acercarse un poco más, especialmente las familias con niños. La pequeña de cabello oscuro al notar que llamo la atención del resto decidió seguir con su estrategia.
—¡Son muy amables! ¡Se los agradezco! Ahora ¿Ustedes están actualizados en lo que sucede en el mundo? Déjenme decirles, que su servidora esta muy interesada en las noticias referentes a estudios científicos o medicina. ¿Les gustaría conocer un par de datos curiosos? —al escuchar la aprobación del publico continuo —¿Ustedes sabían que el órgano más grande de nuestro cuerpo es la piel? En periódicos extranjeros, se ha informado que la piel promedio de un adulto es de 2 metros cuadrados y puede llegar a pesar 5 kilogramos, ¿no les parece interesante? —
—¡No sabía eso! —se escucho desde uno de los espacios cercanos —¡Cuéntanos más! —
—¡Con mucho gusto! Ahora, ¿sabían ustedes que el único órgano que puede regenerarse es el hígado? Aún son teorías, pero se está probando que es así, si es cortado puede volver a regenerarse —
—Eso explica como he salido vivo en diversas ocasiones… —susurro sorprendido Kenshin, esto lo escucho Kenji y no pudo evitar pensar en una situación graciosa de su padre.
—Probablemente ya los aburrí con la medicina, ¿Qué les parece acerca de nuestro mundo? Somos seres completamente insignificantes con lo enorme que es nuestro planeta, ¿pero que hay más allá? La luna, el sol, las estrellas, anteriormente se pensaba que la Tierra era cuadrada, después se probó que era lo contrario, nuestro planeta es redondo, y gira en torno al Sol, esto debido a la fuerza de atracción de movimiento, lo que se conoce como gravedad, esto lo menciono un británico, hace un par de siglos se descubrió Uranio, ¿Qué más habrá allá fuera de lo que no somos capaces de ver? —al obtener exclamaciones de asombro, decidió finalizar con algo más —Ya que tengo amigos de mi edad, me gustaría contarles una historia, ¿les parece? —al escuchar esto, niños que estaban con sus familias se acercaron hacia ella y se sentaron en el suelo esperando escuchar lo que ella comentó. —Esta historia se llama "Cenicienta" y fue escrita por los hermanos Grimm. Ahora, había una vez una joven… —y así continuo, más personas se acercaron con ella atentos al relato y como le dedicaba emoción en cada detalle, por supuesto, fascinados también Kenshin y Chizuru estaban,
—Ya pasó tiempo, deberíamos irnos —sugirió Kenji, obteniendo reproche por parte de su esposa y su padre.
—¡Espera un poco, Kenji! —
—Queremos saber si el príncipe encontrara a Cenicienta —comento Kenshin quien llamo a un empleado cercano atento a la historia, le pidió una orden y algo distraído fue a la cocina a preparar lo encargado.
—¿No estabas satisfecho? —pregunto el joven y este Kenshin solo sonrió y siguió escuchando el relato de la pequeña.
—…Y entonces, el ministro decidió retirarse al confirmar que ninguna de las hermanas era dueña de la zapatilla—
—¡No! —gritaron los infantes —¡Cenicienta esta arriba encerrada! —exclamo una pequeña.
—Y en ese momento… "Esperad, por favor, mi señor. ¿Podría probármela?" dijo Cenicienta apareciendo en el último momento cuando el ministro estaba en la puerta siendo despedido por la malvada madrastra —
—¡Sí! —Chizuru exclamo de emoción —El ministro verá que ella es a quien el príncipe está buscando… —Kenji la observo con ternura al verla emocionada.
—La madrastra intento hacer cambiar de parecer al ministro, convenciéndolo que Cenicienta era solo de servicio, pero claro, las ordenes del rey y el príncipe eran absolutas, toda damisela tenía derecho a probarse la zapatilla, se acerco a Cenicienta quien se encontraba ya en el último escalón y la ayudo a sentarse, con la orden en su mano, mando llamar al encargado de la zapatilla. Por supuesto, la malvada madrastra no estaba conforme y decidió hacer de las suyas, interpuso su bastón causando que el encargado tropezara y la zapatilla de cristal cayera al suelo, rompiéndose en miles de pedazos… —
—¡Es una bruja! —comenzaron a quejarse los niños —¡Eso es trampa! Oh no, Cenicienta ya no podrá probar que ella es con quien bailo en el baile —otros comentarios por parte de los clientes fueron escuchados.
—Cuanta maldad en la madrastra, de verdad que lo es… —dijo Kenshin —Ahora Cenicienta no solo perdió la oportunidad de ser feliz, el ministro pagará con su vida… —
—No se preocupen, queridos amigos míos, este cuento tiene un final feliz, el ministro quedo en shock y asustado porque recordaba la amenaza que le había hecho el rey mientras la malvada mujer sonreía victoriosa, pero Cenicienta estaba tranquila, "Tal vez pueda ayudaros" le comentó al hombre que estaba en llorando a mares. "No, señorita, estoy perdido, no hay nada que pueda hacer". Y en ese momento… —la narradora dejo en suspenso a todo el lugar, no se escuchaba nada, estaban expectantes —Tal vez debería dejarlo para otro día —los reclamos no se hicieron esperar, estaban ansiosos por saber el final de la historia.
—¡Por favor, cuéntenos que sucedió! —
—¡No nos deje con las ansias! —
—Que Cenicienta pueda ser feliz…—Chizuru junto sus manos casi orando.
—¡Bromeo! —exclamo alegre la pequeña —Cenicienta reviso uno de sus bolsillos en su vestido y dirigió su mirada a la del ministro, "Pero yo tengo la otra zapatilla", la reacción de alivio y alegría del ministro fue notoria, finalmente había encontrado a la joven misteriosa, sin perder tiempo, se lo coloco en su pie y perfectamente entro sin problemas. Por supuesto la malvada mujer estaba que ardía por que su plan no funcionará. Finalmente, Cenicienta fue llevada al palacio, se reencontró con el príncipe, se casaron y vivieron felices por siempre. El fin —una ola de aplausos y exclamaciones por parte del publico no se hicieron de esperar, se acercaron a ella y la felicitaron, ella no esperaba ganar tanto, pero estuvo contenta con el resultado de su esfuerzo, muchas personas le dieron monedas de cobre y plata, inclusive un par eran de oro, con eso era suficiente para dormir en un hostal, comprar los dulces para su madre y volver a Tokyo. Cuando finalmente la multitud se disipo, quedo frente a un hombre con una cicatriz en su mejilla y una mirada amable.
—Fue maravilloso, este humilde individuo quiere invitarle a comer como agradecimiento —dijo señalando el espacio donde Kenji y Chizuru la esperaban.
—Por favor, acompáñanos —le dijo la azabache a la pequeña.
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NOTA: La letra adaptada pertenece a Marianneboss
