CAPITULO 3.5
La brisa fresca veraniega que solo se presentaba en el anochecer resoplaba en el dojo Kamiya, el único sonido apreciable era el del viento atravesando las puertas shoji de la residencia y ciertos golpeteos leves, los residentes compuestos por la hija del dueño, un exguerrero y el hijo de un samurái; estos dos últimos yacían durmiendo plácidamente en su habitación respectiva a excepción de la joven, quien se encontraba en una habitación ajena a la suya. La joven de cabello oscuro, tez clara y ojos azules se encontraba sentada con pincel y pergamino frente a ella, a su lado una especie de ábaco que utilizaba para llevar las cuentas de la casa, afortunadamente, ese mes no tendría problema para la comida y los impuestos, con la llegada de nuevos estudiantes y además de su trabajo enseñando en otros dojos, hasta le sobraba, estaba agradecida de haber ahorrado lo suficiente, después de investigar a sus alrededores estaba feliz de que sus planes del día siguiente pudiesen efectuarse sin contratiempos.
Mientras tanto, en cierta habitación, un varón de cabello escarlata, tez aperlada y ojos violetas parpadeo por ciertos ruidos ligeros casi imperceptibles, pero en cambio para él al tener sus sentidos más agudos eran más claro como el agua. Se levanto de su futón, encendió una vela cercana y salió de su habitación en busca de la fuente del sonido, paso por la habitación de Yahiko que compartía con Kaoru y abrió levemente el shoji, diviso a el aprendiz de tez morena y cabello oscuro durmiendo despreocupadamente en una posición incómoda, Kenshin se acercó, lo acomodo y volvió a arroparlo sonriendo tiernamente, extrañado al encontrar el futón extendido de Kaoru vacío, se dirigió a buscar a la joven maestra. Al final del pasillo vio luz en la habitación que recordaba Kaoru menciono eran los aposentos de sus padres, al acercarse escucho sonidos de cierre de cajones y finalmente un soplido para extinguir la luz, seguido los pasos de Kaoru quien apareció abriendo la puerta corrediza sorprendida de ver al ex vagabundo frente a ella.
—Kenshin, discúlpame, ¿te desperté? —
—Oí varios ruidos extraños y me preocupé un poco al no encontrarla en su habitación —dirigió una mirada detrás de ella y notó la tinta en sus manos, por fin dedujo lo que realizaba al reconocer los extraños golpeteos y el que estuviese escribiendo —¿Todo bien para este cierre de mes, señorita Kaoru? —
—Por favor, ¿puedes llamarme por mi nombre cuando estemos a solas? —reprocho infantilmente.
—Perdóname, aún me estoy acostumbrando —sonrió nervioso. La joven se acercó a él y algo titubeante tomó la mano libre del pelirrojo, su vista se enfocó en sus ojos comunicándose con la mirada, Kenshin entrecerraba lentamente los ojos como esperando lo que pensaba la chica, al notar esto Kaoru al percibir su acción como un permiso otorgado, se inclinó levemente y torpemente dio un par de toques con sus labios sobre los de él para finalmente liberar el aire que estaba conteniendo al unir en definitiva su contacto en un suave beso. Kenshin se concentró en sus sensaciones y delicadamente correspondía la muestra de amor por parte de la menor, poco a poco comenzaba a acostumbrarse al ritmo lento e inexperto de la chica, no llevaban mucho de haber confesado los sentimientos que tenían el uno por el otro y después de lo sucedido con Enishi, Kenshin no quería perder más tiempo al darse cuenta de que en un cerrar de ojos, ella fue arrebata de su lado y que finalmente comprendiera lo importante que era para él. Cuando se separaron, Kaoru bajo la mirada con un sonrojo notorio, lo que enterneció al espadachín, se liberó de su agarre y le paso el pulgar por los labios acariciándolos para reposar su mano en su mejilla y sonreír bobamente enamorado de sus facciones.
—Es muy tarde, no me has dicho, ¿está todo bien? —pregunto regresando al tema anterior, si ella estaba llevando la contabilidad tan noche, significaba que nuevamente estaban pasando por problemas económicos, si bien la situación había mejorado, el comprar equipo y remodelar el dojo para la comodidad de los nuevos estudiantes era una gran inversión, y que decir además, que se enteró por Megumi sobre la donación que le brindo a la doctora para abrir su clínica y además ella se encargaba de pagar las cuotas para que Ayame y Suzume estudiaran, Kaoru se dedicaba a ayudar a sus amigos en todo lo posible, no era de extrañar para él que estuviese preocupada por las cuentas —Tal vez deba ir temprano en la mañana al puerto a preguntar si hay trabajo disponible que pueda hacer —
—Claro que no, el encargado es uno de los enemigos de Sanosuke, te conoce y si vas a solicitarle empleo, estoy segurísima de que te dará un horario y actividades exhaustivas —negó de inmediato.
—A este individuo no le importa el trabajo pesado, quiero apoyarte con la casa y el dojo —segundo intento de convencer a la joven.
—Ya haces más que suficiente en encargarte de las tareas domésticas y que no muramos de hambre—bromeo con su mala habilidad en la cocina.
—Yo lo hago con muchísimo gusto, pero aún así…— ignorando la broma de la ojiazul.
—Kenshin, aquí me ayudas muchísimo, cuidas de las niñas, ayudas a los estudiantes, preparas el desayuno, la comida, la cena, lavas casi a diario y mantienes en armonía el dojo, eso ya es un trabajo pesado. No tengo problema en que quieras ayudar, pero debes recordar que no debes forzar tanto tu cuerpo y la mayoría del pueblo te conoce y sabe de tu pasado, siguen con la mentalidad cerrada y no quiero que te maltraten ni te exploten —Kenshin se ignoró lo que dijo después de que mencionara sobre su cuerpo, no sabía que ella estuviese enterada de su condición médica.
—¿Lo sabías? —preguntó acariciando con su pulgar la mejilla de ella, cuando comprendió a que se refería, Kaoru mostro una mueca de remordimiento al darse cuenta de que le había hablado de más al espadachín.
—Perdón, no culpes a Megumi, fui yo quien la obligo a contarme después de que por accidente tirara su carpeta con tu archivo, sabía que no querías preocuparme y por eso no te comenté nada al respecto. ¿Estas… molesto conmigo? —Kenshin dio un soplido apagando la vela que llevaba consigo y la dejo en el suelo, después con ambas manos acaricio ambas mejillas de la chica y con cariño pego sus labios a su frente.
—Sabes perfectamente que jamás me enojaría contigo… pero mi deseo de ayudarte sigue en pie —respondió separándose de ella.
—Eres más testarudo que yo, muy bien Kenshin, con dos condiciones —el espadachín escucho atentamente —Número 1, será de medio tiempo, y Megumi tiene que supervisar que las tareas que te encomienden no sean riesgosas, ya que finalmente estamos juntos… quiero pasar el mayor tiempo posible contigo, quiero vivir el día a día a tu lado —Kenshin dio un asentimiento de cabeza y enseguida Kaoru con ambas manos sostuvo la mano izquierda del espadachín dándole un leve beso en los nudillos de él —Más que una condición, es un favor, no, más bien un deseo que me gustaría que cumplieras…—
—Lo que sea que este en mi alcance para que seas feliz… —contesto de inmediato sin siquiera razonar lo que había dicho.
—Por favor… conviértete en mi familia —asombrado, extrañado, y alagado, eran los sentimientos que reflejaban el rostro del varón, por supuesto que ya había considerado un futuro de por vida al lado de Kaoru, él pensó que lo más prudente era ir despacio en su relación, darle tiempo a ella de acostumbrarse a tener una mejor convivencia, ahorrar lo suficiente para comprarle el anillo que tan maravillada la tuvo en el día de Tanabata por equivocación, preparar la boda, el banquete, Kenshin tenía muy poco que ofrecerle y en su opinión ella no merecía eso, ni siquiera Yahiko estaba enterado lo que había entre ellos. Vio el reflejo de expectativa en los hermosos zafiros de la joven, toda duda se disipo y con gran deleite, le brindó una de sus más sinceras y cálidas sonrisas y asintió.
—No tengo mucho que pueda ofrecerte… pero si es suficiente para tu felicidad, este individuo estará más que gustoso en brindarte todo lo que tiene… —mando todo al olvido, ya vería como se las arreglaría, lo único que quería era que ella le perteneciese, que nada pudiese interrumpir su unión, si Kaoru quisiese casarse la mañana siguiente, él no le importaría estar desde temprano en el registro civil a su lado. Las lágrimas se vieron reflejadas de inmediato en los ojos de la joven ante la respuesta del ojivioleta.
—Por supuesto que sí… —fue lo único que articulo a decir y Kenshin la cubrió con sus brazos, en cambio Kaoru se acomodó en su pecho escuchando su palpitar y aspirando el usual aroma fresco característico de él.
—Vamos a ser una familia… —susurraba el pelirrojo sin poder creérselo todavía, apretó más a la joven contra si y la mecía alegremente, causando que ella liberara ligeras risas.
—Kenshin, me aplastas —murmuro divertida y de inmediato el espadachín la liberó.
—Perdón, ¿te hice daño? —
—No, tonto. Estoy muy bien —respondió volviendo a unir sus labios con los de él. De inmediato correspondió tomando el rostro de la joven en sus manos y pasando a acariciar sus mejillas con sus pulgares, después de un par de cariños más, se abrazaron nuevamente y a Kenshin se le ocurrió una idea que no había considerado.
—Kaoru, volviendo a lo anterior… —ella algo fastidiada lo encaró —No me de esa expresión, señorita. Ahora con más razón hay que hablar de este tema. —
—Kenshin, acaso, ¿te molesta que sea yo quien provea? Sabes que me molesta que… —la cortó de inmediato colocando un dedo en sus labios.
—Claro que no, estoy muy orgulloso de ti, pero ya que en un futuro representare el papel de cabeza de familia, debería afrontar mis nuevas responsabilidades, de hecho, hay algo que no te había contado —
—¿Qué sucede? —
—Yo… tengo recompensas con el gobierno, las rechace en su entonces, pero me comentaron que, si cambiaba de parecer, podría reclamarlas… sé que es una gran suma, ¿Qué opinas? —
—¿Qué quieres hacer tú? —
—No fue lo que te pregunte, Kaoru —
—Si las rechazaste fue por un buen motivo, ¿te sientes bien aceptándolo? —esta vez fue ella quien tomo su rostro entre sus manos, con su mano derecha comenzó a acariciar su cicatriz, como recordatorio de las promesas que él se había planteado.
—…No… arrebate muchas vidas, no podría dormir si aceptase algo tan trivial como el dinero… pero si es para cuidarlos, creo que podría hacer una excepción… —contesto tomando la mano que lo acariciaba y besando la palma de esta.
—Entonces olvídate de que alguna vez hablamos de esto, no sacrificare la paz y tranquilidad que has conseguido hasta ahora, por favor, Kenshin, estaremos bien ¿confías en mí? —
—Más que a nada… —junto su frente con la de ella como agradecimiento.
—Ahora, ya terminamos con esto, es tarde, y hay que descansar —dijo la ojiazul, Kenshin asintió y de la mano regresaron a la habitación de Kaoru y Yahiko, cuando llegaron, y vieron nuevamente al niño durmiendo con el cobertor fuera, rieron levemente y volvieron a arroparlo. —Kenshin, necesito pedirte un favor —hablo por susurro para no despertar al joven.
—¿Qué necesitas, Kaoru? — respondió de la misma manera.
—No podré supervisar el entrenamiento matutino, ¿podrías hacerte cargo? —
—Este individuo no tiene problema, pero esta curioso, ¿saldrá temprano? —
—Sí, tengo un par de vueltas que hacer, no debería tomarme mucho —
—Puedo ir por ti, Kaoru —se ofreció saliendo de la habitación y Kaoru lo siguió al pasillo cerrando el shoji tras de sí.
—No es necesario —
—Al menos déjame acompañarte… —Kaoru hizo un ademan de guardar silencio al escuchar un suspiro de Yahiko.
—Shh… se puede despertar… no te preocupes, Kenshin, recuerda con quien estás hablando —el mencionado coloco sus manos en sus hombros.
—No lo puedo evitar, quiero estar contigo todo el tiempo, en cualquier momento puedes desaparecer de mi lado… no quiero volver a pasar por eso —sus ojos amatistas brillaban con preocupación y ella lo notó, hacía referencia a lo que le comentaron sobre su supuesta muerte, retiro sus manos de sus hombros y las llevo ambas a sus labios.
—Te prometo que eso no pasará, dijiste que confiabas en mí, ¿no es así? —resignado el exasesino asintió y no objetó más.
—De acuerdo, haré lo que dices, volveré a mi habitación, ve a dormir —murmuro señalando con la vista la habitación. —Buenas noches, Kaoru —dio media vuelta para ir a la habitación contigua.
—Buenas noches, Kenshin. Te amo —un leve rubor apareció en su rostro y sin esperar respuesta, dio vuelta para volver a ingresar a la habitación, pero antes de abrir la puerta corrediza, su muñeca fue cubierta por el agarre del pelirrojo, extrañada se dirigió a él.
—Yo también te amo… —acortó la distancia entre ellos volviendo a unir sus labios con los de ella, sin embargo, este fue diferente, completamente ansioso y embriagador, con su brazo derecho rodeo la cintura de Kaoru mientras que con la izquierda acariciaba parte de su rostro. La maestra al principio le costó corresponder, pero finalmente al acostumbrarse al ritmo de Kenshin, disfrutaba las nuevas sensaciones que experimentaba en ese momento, cuando termino el contacto unieron sus frentes y él aún la sostenía por la cintura.
—¿Quién eres y que hiciste con mi apenado vagabundo? —bromeó la maestra, el ojivioleta sin saber que responder solo rio quedamente y tras un casto beso, la libero y espero a que entrara a sus aposentos para él volverse e ingresar a su habitación.
—¡Más alto! ¡Yamada, tus piernas están muy abajo! ¡Yahiko con más fuerza! — Las ordenes de Kenshin a los estudiantes resonaban en el interior del dojo en el entrenamiento matutino, no perdía ningún detalle y caminaba entre ellos. —Es todo por hoy, hicieron un muy buen trabajo —dio un paso al frente y realizo una reverencia, seguido de un "Gracias por la lección" y otra reverencia más pronunciada hacia el mayor, se dispersaron en busca de los materiales de limpieza para el aseo del recinto. Yahiko se separo del grupo de estudiantes y se acercó a Kenshin.
—¿Qué pasó con la fea? —aunque el mayor quiso reclamar esto, sabía que el chico lo decía sin intención de ofender, en su opinión era más de cariño.
—La señorita Kaoru tuvo cosas que hacer. Le pidió de favor a este individuo la supervisión del entrenamiento de hoy —
—Nada mal, Kenshin. Realmente deberías considerar convertirte en maestro —alentó el moreno esperando que aceptara, no estaría mal conocer un poco del Hiten Mitsurugi Ryuu.
—Su maestra es la señorita Kaoru, además mi estilo es casi inútil ahora que estamos en una era de paz. Encárgate del resto, iré a preparar el desayuno —Yahiko asintió y Kenshin se retiró. Pasó cerca de una hora y media, los estudiantes ya habían terminado de asear y se retiraron a sus residencias, mientras que el escarlata y Yahiko se encontraban ya terminando su primer alimento del día.
—Oye, Kenshin. ¿A qué hora volverá Kaoru? ¿Crees que quiera su desayuno? —pregunto con la intención de comer su porción, pero los palillos del escarlata lo detuvieron al apreciar la mano del joven cerca de los platillos cubiertos.
—No estamos seguros de que haya desayunado, esperemos pacientemente hasta que regrese —y como si fuese un conjuro, Kenshin sintió el ki de Kaoru ingresando en la residencia —Ya llegó… —se levanto seguido de Yahiko en dirección al genkan principal, donde divisaron a la maestra con grandes bolsas de paja sobre su espalda, de inmediato Kenshin y Yahiko se acercaron hacia ella y le retiraron los pesados costales.
—¡Ah! ¡Que cansancio! —se dejó caer en el escalón que unía el interior del lugar con los brazos extendidos —Que bien huele, ¿hiciste sopa de miso el día de hoy Kenshin? —
—¿Se encuentra bien, señorita Kaoru? —se agacho a su altura y la ayudo a sentarse.
—¿Qué demonios trajiste aquí, fea? Pesa una tonelada, ¿tus asuntos eran estar cargando todo esto? —
—Lo vi como entrenamiento, no te preocupes Yahiko. Traigan esto a la estancia principal —ordeno y se alejó en dirección a la habitación seguida de los varones con las misteriosas bolsas. —Mi verdadera misión fue esta —del interior de su obi saco un pergamino y se lo tendió a Kenshin quien lo abrió y comenzó a leer mientras ella tomaba asiento en un cojín cercano.
—S-señorita Kaoru…—murmuro el escarlata sorprendido de leer lo que tenía en sus manos.
—¿Qué? ¿Qué es? —Yahiko se arrimo con el ojivioleta y leyó el documento —O-oye, ¿Por qué nuestros nombres aparecen ahí? —señalo en el fondo del documento seguido de un espacio en blanco.
—Este es el registro de propiedad de la residencia Kamiya, la señorita Kaoru nos incluyo como miembros familiares directos… —explico el mayor al aprendiz.
—¡¿Cómo?! Espera, déjame ver si entendí… —Yahiko se llevo las manos a su cabello.
—Que ustedes son propietarios de todos los activos de la familia Kamiya. Me tomó un tiempo, pero finalmente pude agregarlos, solo se espera su sello y firma para registrarlo oficialmente, así que Yahiko ve por los sellos y la tinta en la habitación de mi padre —algo asombrado y titubeante fue su reacción, pero se dirigió a donde la joven había indicado, mientras que Kenshin se acercó a ella.
—Kaoru, ¿Qué significa esto? —
—Debí hacerlo hace mucho Kenshin, ustedes se han convertido en mi familia, han protegido y cuidado este lugar con su vida, yo sola no puedo manejar esto —en eso regreso Yahiko con lo solicitado y lo dejo frente a ellos.
—Espera, entonces, ¿Qué son estas cosas? —dirigió su mirada a las bolsas.
—¿Por qué no las abren y lo descubren? Kenshin abre esta de aquí, y tú Yahiko esa —ambos acataron la orden y revisaron el interior, de estas mismas, sacaron distintas prendas, Yahiko asombrado encontró diferentes gi y hakamas, seguido de yukatas y prendas para el frío. Kenshin también sacaba montón de prendas más maduras de su talla
—¡Genial! ¿Esto es para mí? —pregunto el chico emocionado y ella asintió.
—Señorita Kaoru… esto es mucho, no recuerdo la ultima vez que tuve ropa nueva…—expreso alegremente el espadachín. —Debió costarle una fortuna —
—Anoche te dije que no te preocupases por el dinero, además estas prendas las obtuve con un gran porcentaje de descuento, son diseños de hace un par de años que sobraron, aproveche en ir temprano antes de que se llenara de personas, la dueña era amiga de mi madre y nos encontramos de casualidad hace unos días. No puedo dejar que mi hermano y mi futuro esposo usen la misma ropa casi siempre, debo proveerles lo mejor, valió la pena tanto esfuerzo —la habitación permaneció en silencio unos segundos hasta que finalmente Yahiko lo rompió.
—¿He… hermano? …espera un momento, ¡¿futuro esposo?! ¿Te refieres a Kenshin? —señalo al mayor, ella se levantó y entrelazo sus dedos con los de él.
—Señorita Kaoru…—
—Vamos, ¿Qué quedamos de llamarme así? —reclamo la chica. —Finalmente te lo confesamos Yahiko, Kenshin y yo estamos comprometidos —
—¡Espera, espera! ¿Desde cuándo? ¡Kenshin, explícame! —pregunto exaltado al no darse cuenta.
—Bueno, llevamos poco de iniciar nuestra relación, pero quisimos esperar un poco, apenas anoche le prometí a Kaoru contraer nupcias con ella—respondió nerviosamente al chico. —Aunque pensé que sería una sorpresa para ti, yo también me la lleve con esto… queremos formar una familia Yahiko —
—Entonces… cuando dijiste… "hermano", ¿te referías a mí? —esta vez se dirigió a Kaoru.
—Por supuesto, ¿Quién más tomaría el rol? Has cuidado de mi muchas veces, Yahiko, hemos pasado por mucho, te convertiste en mi primer aprendiz —se soltó de Kenshin y se acerco al chico, en cada paso las lagrimas del moreno comenzaban a derramarse por sus mejillas, Kaoru se hinco frente a él tomando sus manos —Aunque peleemos a cada rato, disfruto cada una de ellas y tu compañía, te has convertido en uno de mis soportes principales, cuando llegue a casarme con Kenshin me convertiré en Himura, por lo tanto, tu tendrás la responsabilidad de heredar mi más mayor tesoro, el estilo de mi familia. Sé que no te lo digo seguido, pero eres muy importante para mí, y te amo, ¿Qué dices? ¿Me aceptas como tu hermana? —
—Sí… sí… ¡Sí! —limpiándose rápidamente las lágrimas se abrazó fuertemente a ella mientras lloraba de felicidad al saber que oficialmente tenía una familia nuevamente.
—Ya, ya… eres un llorón, Yahiko —sonrió tiernamente con algunas lágrimas de igual manera.
—Cállate fea —fue lo único que articulo mientras se separaba de ella, y Kenshin miraba la escena conmovido, Kaoru le señalo con los ojos los sellos que había preparado con anterioridad y el mayor los recogió y se los otorgó junto con el documento. Kaoru sacó otro pergamino de su obi explicando que era la adopción de Yahiko, ambos documentos los extendió en el tatami y le brindo los artículos al moreno, quien después que fue explicado donde usarlos, con una emoción notoria firmó ambos pergaminos, al terminar Kenshin y Kaoru aplaudieron.
—Bien Yahiko, oficialmente eres un Kamiya ahora. Kenshin, te toca firmar a ti —le extendió su sello y el pincel, el mencionado se hinco a su lado y al obtener los objetos, honrado ubico su nombre, busco con su mano izquierda la de Kaoru y tras una mirada de cariño y un apretón, coloco el sello sobre el papel y escribió su nombre.
—Está hecho… —Kaoru se abrazo a su hombro izquierdo aun con sus manos tomadas y Yahiko apoyo su mano en el hombro derecho de Kenshin. —Ahora que lo pienso, te convertirás en mi cuñado, Yahiko—
—¡Es verdad! Ya que el padre de Kaoru no estará presente en su boda, ¡yo seré quien te ponga a prueba para dictaminar que eres el correcto para Kaoru! —apunto al mayor con su dedo índice.
—¿Oro? —exclamo confundido el pelirrojo.
—¡Más vale que te prepares Kenshin! —advirtió el menor, y tras esto, Kenshin se dirigió con la ojiazul, después hacia sus manos aún unidas y el momento finalizo con carcajadas por parte de la pareja, ese fue el inicio, de su futura vida juntos como familia.
