CAPITULO 4

Kenshin abrió sus ojos lentamente, su primera impresión fue su hijo que estaba sentado frente a él acariciando el cabello de su mujer, al parecer también se acababa de despertar, después su mirada bajo y se enfocó en el peso que yacía en sus piernas, la pequeña dormía plácidamente y tenía su mano aferrada a su gi, acaricio su cabeza y seguido observó la ventana, aún seguían en movimiento lo que significaba que durmió cerca de un poco más de una hora.

—¿No pudiste dormir? —preguntó Kenshin.

—Cuando empecé a vivir con Chizuru, ella constantemente tenía pesadillas, así que en las noches me levantaba a escucharla cuando se levantaba asustada y sudando, últimamente ya no ha tenido esos ataques, pero se me quedo de hábito el velar por su sueño —explicó. Segundos después, sintieron la disminución de velocidad en el transporte seguido de una sacudida para finalmente sentir el freno del tren, lo que ocasiono que la pareja se moviese hacia adelante.

—¿Qué?... ¿Qué paso? ¿Llegamos Kenji…? —la chica se apoyó en su brazo izquierdo aun adormilada buscando la razón de su despertar brusco, sin embargo, Kenji volvió atraerla contra él con más seguridad y sus labios tocaron la coronilla de su frente.

—Shh… duerme, tranquila, es la parada de medianoche, volveremos a movernos en unas horas. —susurró contra su frente volviendo a acariciar su melena.

—Mmm… —al sentirse refugiada en los brazos de su esposo, la chica inevitablemente volvió a su sueño. Kenshin estaba conmovido por las atenciones que su hijo le brindaba a su mujer, a pesar de ser tan joven, se veía en sus ojos una madurez en cuanto al amor y confianza que tenían como pareja. Sintió como Kaori se removía incomoda, el mayor dedujo que sentía presión en su pequeño cuello, así que, con cuidado de no despertarla, la tomó por las axilas y termino acogiéndola en sus brazos como si de un bebé se tratase, al notar como la pequeña se acurrucó más sobre su plano estómago, sonrió enternecido, le recordaba a Ayame y Suzume cuando eran más pequeñas. Kenji no perdió de vista ese momento, la felicidad en los ojos de su padre era obvia, podía notar que la niña se empezaba a ganar el corazón del exguerrero, sonrió para sus adentros al recordar que también Kenshin lo arrullaba de esa manera cuando era muy pequeño, eran los pocos recuerdos felices que tenía con él.

—Te gustan mucho los niños, ¿verdad? —Kenshin despegando su vista de la niña, volvió con su hijo —Cuando era niño también me dormías así, usabas tus piernas cruzadas como si fuese alguna cuna —

—¿Lo recuerdas? —este asintió —Ayame y Suzume eran igual, siempre querían estar jugando y estaban pegadas conmigo, fue extraño de tenerlas cada día en el dojo intentado llamar mi atención, a solo visitas irregulares cada semana en compañía del doctor, sin darme cuenta ellas habían crecido y aunque por una parte lo entendía, me sentí un poco solitario al terminar mis deberes mucho antes de lo que usualmente tardaba, después terminaron mudándose y ya pasado este tiempo, ya deberían estar casadas ahora. Cuando llegaste al mundo, me brindaste una de las mayores alegrías en toda mi vida, bueno en nuestras vidas, las primeras semanas yo estaba contigo todo el tiempo, tu madre había tenido ligeras complicaciones durante el parto por lo tanto tuvo que quedarse en la clínica. En ese transcurso Yahiko y yo tuvimos muchos problemas porque eras muy curioso, siempre gateabas en lugares que jamás se nos hubiesen ocurrido y cuando llorabas no entendíamos la razón —

—Vaya, siento las molestias —murmuro divertido al escuchar sus hazañas de pequeño.

—Nos cansábamos cada día, pero ¿sabes? Cuando te tenía entre mis brazos, ya exhausto de explorar, yo me olvidaba de todo con solo apreciarte dormir, en mi mente no me entraba la idea que un ser tan precioso proviniera de mí, el ser padre es una de las más grandes bendiciones que pude tener. Nunca pude agradecerle lo suficiente a tu mamá por tanto que me ha dado—la imagen de la mencionada estaba en la mente de ambos. —¿Cómo… estaba tu mamá después de que me fui? —Kenji suspiró al recordar las primeras semanas con la ojiazul.

—Los primeros días estuvimos bien, o eso creí yo, hasta que una noche me di cuenta de que ella sollozaba y oraba, siempre mencionando tu nombre, yo creí en ese instante que solo era por esa noche, pero continuó haciéndolo, y aunque muchas veces la consolé, sentí que no fue suficiente, así que decidí irme para traerte de regreso, pero no era lo suficientemente fuerte, fui a buscar al maestro y termine quedándome con él —

—Kenji, yo… yo realmente lo siento —

—¿Sientes qué? ¿El habernos abandonado? —preguntó sarcástico lo cual lastimo fuertemente al mayor.

—Sé que no tengo perdón, herí los sentimientos de Kaoru y los tuyos por mis deseos egoístas —

—¿Egoístas? —repitió confundido el espadachín —No me interesan tus disculpas viejo, y más por las noches que mi madre se desveló por ti, pero no tengo derecho a juzgarte ni nada que perdonarte porque yo también seguí mis deseos egoístas como dices —

—Pero tú querías que regresará para estar con ustedes, eso no es egoísta hijo —replicó Kenshin.

—Tampoco es egoísta ayudar a los necesitados, sé que elegiste el camino de la redención por tu pasado, el maestro me contó muchas cosas, no te comprendí bien al no estar enterado de eso, por eso… creo que soy yo quien te debe una disculpa, por comportarme tan ruin contigo. —el corazón de Kenshin se estrujo enormemente al notar la mirada seria y arrepentida de quien era su primogénito, no tenía palabras que decirle y al notar el ambiente pesado que se formó, Kenji carraspeo su garganta como dando a entender a cambiar de tema- Posó su mirada nuevamente en Kaori y recordó la competencia anterior. —Oye, ¿notaste algo en ella hace rato? —al seguir los ojos de Kenji posarse en Kaori la estrechó aún más en sus brazos.

—¿Te refieres a su mirada de guerrera en el puesto? Probablemente su familia se dedicaba a las artes marciales, recuerda que su padre y su hermano fueron a la guerra —

—Es extraño, siento como si ya la hubiese visto antes… mencionó el Akabeko, probablemente conocí a su padre o su hermano —

—El destino puede jugar muchas veces en nuestra vida —dijo mientras arreglaba el flequillo de la pequeña. —Quiero ayudarla… —

—¿Con su mamá dices? —

—Si hasta ella sabe que su mamá se irá, quiere decir que su enfermedad es realmente grave —

—Ella dijo que tiene familiares, dudo que puedas adoptarla —

—Tal vez si converso con ellos, incluso si no es para adopción, el visitarla seguido, que pase al dojo tiempo con nosotros, antes de irme Kaoru y yo planeábamos tener otro niño, una pequeña señorita le haría buena compañía a ella, después de estar rodeada entre tantos hombres, ¿no lo crees? —lo miro y este solo levanto su hombro izquierdo —Parece agradarles a ti y a Chizuru, ¿no te gustaría una hermana pequeña? —las voces murmurando llegaron hasta los oídos de Kaori, quien abrió los ojos lentamente y lo primero que vio fue la barbilla del caballero que conoció esa tarde, se sintió arropada y cómoda entre sus brazos y al no querer interrumpir intentó volver a dormir.

—… No es tan simple, apenas la conocimos el día de hoy, no puedes solo interferir en su vida como así, además tenemos que enfocarnos en casa, no sabemos lo que nos espera, en como reaccionara madre… —Kenshin no quería pensar en eso, por mas que intentaba darle vuelta al asunto, pero el tema salía a la luz, ¿Cómo hablaría con ella? ¿Qué paso en su vida todo este tiempo? ¿ella aun quisiese estar con él? En comparación a sus 30, claramente había cambiado, seguía siendo delgado pero su juventud ya no era notoria, a Kaoru no le importaba en lo más mínimo, él lo sabía, pero no podía evitar sentirse con baja autoestima.

—¿Tienes miedo de regresar a casa…? —los pelirrojos se enfocaron en la débil voz de la ojivioleta —Esta bien, es normal estar preocupado después de lo que hiciste… —la niña le extendió su mano y tras unos segundos, Kenji la sujeto suavemente con su mano libre —Las mamás tienen un infinito amor por sus hijos, pueden hacer cualquier cosa y perdonar por el gran amor que tienen… estoy segura que tu mamá te recibirá con los brazos abiertos para abrazarlos a ambos. —dirigió su vista de igual manera a Kenshin —Podemos afrontarlo juntos, haré la parte difícil con ustedes, si es posible, me gustaría invitarla a mi casa para que platique con mi mamá, podrían llevarse bien y ella se daría cuenta que no es la única que pasó por ese dolor y además… podría dar un poco de esperanza a mi mamá… si ustedes lograron regresar… tal vez mi padre y mi hermano lo hagan también... —ninguno de los dos podía articular palabra, estaban con sentimientos encontrados, ella esperaba una respuesta y lo único que Kenji pudo hacer fue asentir, mientras que Kenshin volvía a acariciar su flequillo.

—¿Los extrañas…? —pregunto el mayor y ella volvió y ella volvió su vista hacia él separándose del espadachín.

—No sé si es "extrañarlos", como le mencioné, no conviví con ellos, pero si me gustaría conocerlos, sé que son buenas personas y… quiero imaginar que no estaré completamente sola cuando mis abuelos vengan por mi mamá… tengo a mis tíos, pero… ellos a lo mejor tendrán su propia familia y no quiero interferir… —

—Dudo que piensen de esa manera… —

—Lo sé, ellos me aman al igual que yo a ellos, pero ¿y si tienen un hijo? Estarán muy ocupados y estaré para apoyar, pero no será lo mismo. Si mi hermano volviera, me gustaría que me llevará a caminar, jugar juntos, que me cuente sus aventuras, o saber qué recuerda de mí… —Kenji inconscientemente tomaba nota mental de cada uno de los deseos de la niña, tal vez su padre tenía un punto valido, pero no se iba a quedar mucho tiempo en Tokyo, así que descarto las ideas de nuevo.

—¿Y tu papá? —pregunto Kenshin curioso.

—… Creo que primero lo golpearía, al igual que mi hermano, mi mamá y yo nos lo prometimos, por no haber mantenido comunicación con nosotras… —Kenji y Kenshin estaban extrañados por completo porque esperaban otro tipo de respuesta —Después… me presentaría con ellos y les haría muchas preguntas… y los perdonaría a ambos… abrazaría a mi papá… no estoy segura si seria mi primer abrazo, pero a lo mejor la ultima vez que me sostuvo fue cuando era bebé… —Kenshin la acomodo mejor en sus brazos y ella sonrió agradecida, poco a poco comenzaba a cerrar los ojos de nuevo y el exguerrero lo notó.

—Vuelve a dormir, continuaremos nuestro viaje en la mañana… —ella asintió, volvió a darles las buenas noches y se acurruco nuevamente en el oji amatista.

—… Si vas a hablar con su familia… yo te acompaño… —fue lo único que dijo Kenji y se acomodo con Chizuru para intentar descansar un poco. Kenshin se quedo despierto unos minutos más apreciando a la pequeña, no sabía por qué, pero algo lo llamaba desde su corazón, fuese como fuese, y con permiso de ella, haría lo necesario para tomar el rol de su padre y estar pendiente de sus necesidades.

TOKYO

Yahiko exprimió otro trozo de tela y lo coloco en la frente de Kaoru que yacía dormida respirando débilmente. Tsubame se encargó de ir a cambiar el agua, en el transcurso de la tarde, la ojiazul había devuelto la mayoría de lo poco que había consumido, y no dejaba de estar cansada, fue pocas horas antes que finalmente pudo digerir un poco de sopa y arroz, e ingerir el medicamento, con esto solo quedo una leve fiebre, pero su tono de piel adquirió un tono mejor.

Los jóvenes al notar que Kaoru descansaba bien se dirigieron a la cocina a preparar algo para ellos ya que no habían tenido tiempo de cenar, rápidamente con el arroz sobrante, Tsubame le preparo onigiris, mientras que Yahiko preparaba un poco de té. Enseguida se escucharon golpes en la entrada del dojo, el moreno los contó, cuatro golpes seguidos y un conteo de dos segundos que anunciaba el quinto, era una señal que habían acordado ya que dejaban la puerta abierta para cualquier emergencia llevar a Kaoru a la clínica, los cinco golpes significaban que eran personas enteradas de la situación de la maestra. Esperaron a que ingresaran a la cocina, no fue mucho, ya que escucharon pasos en el pasillo, el shoji se abrió, y el doctor Genzai apareció con dos jóvenes.

—¡Ayame, Suzume! —saludó el moreno a las chicas quienes sonrieron al ver a la pareja.

—Tiempo sin verlos, Yahiko, Tsubame —dijo Ayame con una reverencia, portaba un kimono verde azulado y el cabello largo completamente suelto, a su lado su hermana menor, Suzume con kimono anaranjado y su cabello recogido en una coleta hacia un lado.

—Ha pasado mucho, ¿Cómo esta tu esposo Ayame? —preguntó Tsubame.

—Le está yendo muy bien en el trabajo, se quedó a cuidar a la bebé—Yahiko no notó a Kaori con ellos, dedujo que había ido directo a ver su madre. —Hicimos lo que nos dijeron, hemos mandado las cartas a Aizu, Hokkaido y Kyoto avisando la situación de la hermana Kaoru. También a donde el hermano Sano nos dijo y esperamos puedan contactarse con el hermano Kenshin y Kenji. —

Con una seña, Gensai llamó al pelinegro fuera para dirigirse a la habitación de Kaoru, Yahiko dejo a las jóvenes conversar y acompaño al anciano, en su trayecto le explico todo lo que la ojiazul había padecido, cuando llegaron a su cuarto y notar que estaba como siempre, dejó al doctor revisar a la maestra y volvió con Ayame y las demás buscando con la mirada a Kaori, esperando que estuviese con ellas y en el momento que entró se quedo petrificado con la pregunta de Ayame.

—¿Y cómo está la pequeña Kaori? —Tsubame confundida dirigió su mirada con un preocupado Yahiko.

—¿Qué quieres decir, Ayame? —cuestiono esta vez el moreno a ella —¿No está contigo? —

—No entiendo, hermano Yahiko, ¿a que te refieres? —

—Kaori fue contigo esta mañana a Yokohama, dejo una nota diciendo que la invitaste a pasar el día contigo —las hermanas se miraron confundidas y preocupadas.

—No hemos intercambiado cartas desde hace meses, es imposible que le haya dicho eso —Tsubame y Yahiko no sabían que hacer, no querían llamar a atención de Kaoru para no alarmarla.

—Yahiko, ¿Qué hacemos? —pregunto preocupada la castaña

—Cuiden de Kaoru, iré a echar un vistazo a la estación —fue lo único que dijo y al intentar salir de la habitación Suzume lo detuvo.

—Estuvimos un buen rato ahí esperando que nos dejarán pasar, la hubiésemos visto—el joven dio un golpe de frustración a una viga cercana

—¡¿Dónde demonios se metió?! Tsubame, ¿te dijo algo? ¿la notaste rara? —ella negó ya con lágrimas en los ojos. —Tranquila, por favor, intentemos pensar… —se acercó a ella y la abrazó. En ese instante entro Gensai, y se alarmó por el ambiente tenso.

—¿Qué sucede? —

—Abuelo, Kaori esta perdida —le informo Suzume y el mayor abrió los ojos completamente pasmado, después se dirigió a Yahiko preguntándole con la mirada.

—¿Eso es verdad? —

—En la mañana dejó una nota diciendo que iría a Yokohama con Ayame —el anciano se enfocó esta vez en la mencionada y ella negó confundida

—Kobe… —susurró Ayame en los brazos de Yahiko quien no escucho bien lo que dijo —Kaori me pregunto por la ubicación de Kobe —se separó abruptamente del joven.

—¿Kobe? ¿Qué rayos haría yendo hasta allá? —

—No lo sé, mencionó algo acerca del señor Himura, y ya no dijo nada más —Yahiko se llevo su pulgar a sus labios mordiéndose.

—De acuerdo, quédense aquí y cuiden de Kaoru, no le mencionen nada aún, iré a que manden un telegrama a Kyoto y que contacten a Aoshi y Misao que son los más cercanos —le dio un beso rápido en la frente a Tsubame y salió corriendo del lugar en dirección a la penumbra de la noche.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

El silbato y el vapor generado del tren inundo la estación de Tokyo, seguido de campanadas por parte del conductor. Los pasajeros poco a poco bajaban del transporte, incluidos por supuesto, ciertas personas, Kenji bajó primero, ayudando a Chizuru y seguido de Kaori quien dio un brinco de manera infantil con cuidado de no mover mucho los dulces que llevaba en su mano derecha, detrás de ella Kenshin cargando las bolsas de todos por su hombro izquierdo, antes de bajar, Kaori le extendió su brazo libre y con cuidado Kenshin la aceptó sin soltarla, al intercambiar miradas entre ellos, se encaminaron hacia la salida de la estación, Kenji y Chizuru a la izquierda de Kenshin y Kaori que no habían soltado sus manos.


Quiero hacer este pequeño espacio para agradecer a kaoru-sakura para agradecerte infinitamente por dejarme un review en cada capítulo tan rápido, he estado respondiendo, pero no he recibido respuesta, espero si te esten llegando :)) Te agradezco infinitamente que le dediques un poco de tu valioso tiempo a este humilde servidora. ¡Estaré esperando por tu opinión de nuevo!