CAPÍTULO 5
Yahiko tenía sus manos colgando entre sus piernas, se encontraba sentado frente al pozo de agua del dojo, después de pasar la noche en vela intentando reunir información que lo guiara a su ahijada, afortunadamente, Kaoru había descansado tranquilamente toda la noche, regreso dentro donde las jóvenes estaban intranquilas, no habían pegado ojo en toda la noche esperando noticias por parte del moreno. Tsubame le dio un vaso con agua el cual termino en un par de segundos y se lo regreso.
—¿Por qué pasa ahora? Kaori es muy pequeña para estar sola en otra prefectura —dijo Suzume.
—No —contestó de inmediato Yahiko —No justifico lo que hizo, pero es muy lista, no dejaría a Kaoru, así como así, algo debió haber pasado —
—Pero ¿si alguien la reconoce? Sabemos que el hermano Kenshin aún tiene muchos enemigos, muy apenas pudimos cubrir la situación de la hermana Kaoru, si se enteraran que la hija menor de Battousai y su esposa están indefensas y sin protección…—replicó Ayame.
—No conocen lo suficiente a Kaori, ella no es tonta, nos dedicamos a que aprendiera a no brindar información innecesaria, lo único que me mortifica es que no haya llegado aún. Si se fue en la noche, llego en la mañana a Kobe, si realmente solo fue por su objetivo, ya debió haber llegado hace horas —
—¿Ya te contactaron Misao y Aoshi? —pregunto Gensai, pero él negó con la cabeza.
—En la madrugada recibí un telegrama de ellos, irán de inmediato a Kobe y después vendrán aquí a Tokyo para ver a Kaoru. Pero no he recibido nada más. —
—Entonces solo queda orar porque regrese a salvo, y que nuestra Kaoru pueda resistir hasta que puedan llegar todos —dijo el doctor. —Aún me queda alguien para avisar de la condición de ella —del interior de su manga saco un pergamino diferente a los que sus nietas hicieron.
—¿Para quién es eso? —pregunto el joven samurai.
—Ella misma la escribió, a una persona importante para ella —no dijo más y volvió a guardarla. —Hijas, necesito que vayan a hablar con el señor Tanaka y la señora Oda, para que traigan las cosas para recibir a los invitados. Tsubame, Kaoru esta descansando muy bien, no creo que se levante pronto, si empieza a tener síntomas, dale un poco de la infusión que deje en su habitación. —la chica asintió y después se dirigió con Yahiko —Iré a realizar el encargo que me encomendó, después iré al consultorio por varias cosas, y recogeré a Megumi en el puerto junto con Tae —
—De acuerdo, iré a avisar a los estudiantes para que no vengan al entrenamiento hasta nuevo aviso —dicho esto cada uno salió a realizar su papel del día, mientras que Tsubame se encargo de cuidar a la maestra.
Estación de Tokyo
Ya saliendo de la estación, el sol iluminaba radiantemente a los residentes que se preparaban para otro día. Kenshin apreció el escenario frente a él, inhalo y exhalo profundamente, finalmente estaba en su ciudad y muy pronto en su hogar. Kaori lo miraba sonriente y le dio un apretón a su mano causando que regresara su mirada con ella.
—¿Estás feliz de volver a casa? —pregunto inocentemente.
—Sí, mucho. —el pelirrojo no pudo evitar sonreír con gran entusiasmo. —¿Qué les parece desayunar primero? —se dirigió a los jóvenes quienes asintieron. —Nos acompañará, ¿verdad señorita Kaori? —se agacho a su altura. Ella estaba sorprendida, pensó que en el momento que bajasen del tren, cada uno iría por su lado y eso la entristeció un poco, no sabía porque, pero sentía una gran tranquilidad al lado del amatista.
—Pero… es desayuno familiar ¿no?, no me gustaría molestarlos, además, debo regresar a mi casa. —Kenshin se desilusiono un poco por la duda en la pequeña.
—Vamos a desayunar y después te acompañaremos a casa, es de mala educación rechazar una invitación —comentó Kenji, sorprendiendo a ambas mujeres y al mayor.
—Kenji… vamos Kaori, compartamos otro momento juntas—susurro Chizuru enternecida y después se dirigió a la pequeña. Kaori no pudo evitar que una felicidad fuese reflejada en su rostro, lo que captó la atención de Kenshin quien por un momento logró percibir la misma sonrisa de cierta maestra.
—¡De acuerdo! —exclamo alzando la mano que la unía al pelirrojo arriba. Dicho esto, encontraron un lugar abierto cercano, se acomodaron, ordenaron y disfrutaron de un rato más juntos. Después de terminar de comer, pagaron y salieron del lugar, ya fuera comenzaron a avanzar, veían los puestos de trabajo, mercancía y víveres comenzando a abrir, Kenshin y Kenji reconocían uno que otro, aunque también se llevaban con la sorpresa de novedades en los alrededores, mientras Chizuru y Kaori conversaban muy amenamente.
—¿Kaori? —se escuchó detrás de ellos, quienes se giraron a averiguar quién había llamado —¡Sabia que eras tú! —un niño de su misma edad, castaño se aproximó corriendo hacia ella.
—¡Takeo! —saludo alegremente la pequeña chocando sus manos con las de él, después vio sus libros en su brazo —¿Vas a la escuela? —
—Sí, hoy me toca cambiar el agua del florero. ¿Cuándo regresarás? ¡Todos te extrañamos! —
—Yo también, pero aún no es tiempo, intentaré regresar lo más pronto que pueda —
—Oh lo siento, ¿Cómo sigue tu mamá? —
—Aún esta descansando, por eso debo permanecer a su lado —la pequeña percibió la mirada de Kenshin y los demás y señalo con una mano a su amigo. —Él es Takeo, es un amigo que conocí en la escuela, Takeo ellos son mis amigos, el señor Kenshin, Kenji y Chizuru —los presentes lo saludaron con una reverencia y el niño de igual manera respondió.
—Un placer en conocerlos, cuando tengas oportunidad, ven a visitarnos, la maestra y los demás quieren realmente verte de nuevo. Por cierto, ¿Qué haces fuera de tu casa tan temprano? —
—Um… de hecho voy de regreso, me estaba despidiendo de mis amigos —extrañados por su respuesta, el niño se despidió de ellos y salió corriendo en dirección contraria. —Bueno, creo que es la despedida —
—Señorita Kaori, te llevaremos a tu casa —
—No es necesario, estoy segura de que mis tíos están preocupados, debería irme cuanto antes —se acerco a Kenshin y extendió su mano esperando que le regresara su bolsa, él dudó, pero finalmente se la devolvió. —Muchas gracias por todo, espero podamos vernos pronto. —hizo una reverencia y se dio vuelta con la intención de caminar.
—Espera —la detuvo Chizuru —Kaori, prometiste que acompañaríamos a Kenji y su papá a ver a su mamá —ella se devolvió hacia ellos —Pero es descortés llegar sin algo en las manos después de tanto tiempo, ¿Qué les parece esto? Yo acompañaré a Kaori a su casa, mientras ustedes pueden llevar algo para el almuerzo, podemos encontrarnos aquí mismo —
—Chizuru… pero no quiero… —Kenji interrumpió esta vez
—Me parece bien, oye, Chizuru nunca ha estado aquí, espero que la acompañes de regreso con nosotros, te la estoy encargando —
—Kenji —volvió su vista con Kenshin quien solo asintió con el improvisado plan —Muy bien, entonces iré a dejarle esto y regresare a acompañarlos —
—Tengan cuidado, Chizuru—dijo Kenshin a la joven quien asintió y se despidió con una reverencia, ambas se giraron y avanzaron por otra avenida —Bueno, ¿Qué deberíamos llevar para el almuerzo? —Kenji dejo caer sus hombros en señal de duda —Vayamos al mercado del puerto a ver las ofertas —sugirió, ya sin nada mas que decir, ambos se encaminaron en esa dirección.
Kaori y Chizuru llevaban buen rato caminando, ya estaban en área residencial, apreciaba los extensos terrenos de las familias maravillada, completamente diferente a las moradas de madera y paja de su pueblo natal.
—Ya estamos aquí, la entrada principal es del otro lado, esta es la trasera —la pequeña pasó su brazo para retirar el seguro de la puerta de madera, donde le cedió el paso primero a Chizuru, ya tras entrar las dos, avanzaron un poco y la azabache admiro el jardín trasero de la residencia de la ojivioleta, principalmente la gran cantidad de jazmines plantados detrás del pozo de agua, cubrían la mayor parte del muro que rodeaba la residencia, una pared completamente llena de flores que aromatizaban el ambiente. Estaban frente al edificio donde residían las habitaciones, la única con la shoji abierta que pudo apreciar, se encontraba en su interior una mujer descansando tranquilamente. Kaori se acercó, se quitó sus sandalias y entró en la habitación, le hizo una seña a la joven y ella imito las acciones de la pequeña, al entrar apreció mejor a la señora frente a ella—Regresé mamá… —susurró dejando sus cosas de lado.
—…Bienvenida a casa… —un débil murmullo salió de los labios de la maestra, quien con dificultad abría los ojos
—Lo siento, ¿te desperté? —ella negó levemente.
—…Llevo despierta desde hace rato… les diste a todos un susto de muerte… —ella se mostró confundida. —Anoche llegaron Ayame y Suzume… no sé que le dijiste a tu tío, pero estuvo buscándote toda lo noche… —Kaori se llevó una mano a su frente sabiendo la reprimenda que le esperaba —Discúlpeme, ¿usted es…? —dirigió su mirada a su invitada.
—Ella es mi amiga Chizuru, ella y otras dos personas me ayudaron a conseguirte esto —le mostró la caja con los dulces y Kaoru sonrió.
—No tenías que ir hasta allá por eso, pudo ser peligroso… —
—Quería consentirte un poco, es todo —la ojiazul débilmente acaricio su rostro con ternura.
—Gracias cariño… y a usted, por haber acompañado a mi hija hasta aquí, siento las molestias que le haya causado —intentó levantarse, pero enseguida Chizuru la volvió a recostar al notar la débil condición de la mujer,
—No se preocupe, la verdad es que nos la pasamos muy bien, ¿verdad? —se dirigió con una sonrisa a la niña quien respondió de igual manera.
—Eres muy linda y amable… ¿vinieron de Kobe solo para acompañar a Kaori? De ser así, quédense con nosotros… —ofreció.
—Le agradezco la invitación, pero en realidad vengo a ver a la familia de mi esposo, nos quedaremos ahí —
—Oh… vaya, ya estas casada, me hubiera gustado que conocieras a mi hijo… pero bueno ¿Qué se le puede —en ese instante Kaoru empezó a toser fuertemente, de inmediato Kaori se acerco a ella y con ayuda de Chizuru la sentaron y le sobaban su espalda. Al escuchar los quejidos de la maestra, Tsubame apareció en la habitación sorprendida de no solo ver a una mujer ajena a ella, sino también a su ahijada.
—¡La infusión! —la castaña se acerco a una jarra de barro en la esquina de la habitación, y comenzó a servir en un vaso. Mientras que la ojiazul seguía tosiendo fuertemente y jadeaba al intentar inhalar. Tsubame se acerco a ella y le coloco en los labios el vaso, con cuidado, ella bebió lentamente, causándole problema al no poder respirar en los intervalos que bebía la medicina. Cuando termino, la recostaron nuevamente y poco a poco comenzó a respirar con tranquilidad. —¿Se encuentra bien? —Kaoru asintió al verla preocupada, al entender su respuesta, fijo su mirada en Kaori y sin poder evitarlo, envolvió sus brazos alrededor de ella y comenzó a sollozar —¡Kaori, Kaori! ¡Estábamos tan preocupados! Que bueno que estas bien —
—Lo siento, lo siento —se disculpó separándose de la castaña —No quería preocuparlos tía Tsubame —el nombre se le hizo familiar a Chizuru pero no le dio mucha vuelta al asunto. —Te presento a mi amiga, Chizuru—Tsubame miro a la joven y la saludo con su cabeza, de igual manera ella y le contó lo mismo que le había dicho a Kaoru.
—Ya veo, le agradezco mucho que haya traído a mi ahijada sana y salva —antes de responder, nuevamente Kaoru comenzó a toser y ambas chicas volvieron a presentarse a su lado.
—Chizuru, sé que les dije que los acompañaría, pero dudo que pueda separarme de mi mamá, ¿crees poder regresar por tu cuenta? —Kaori presentía en su interior que ese día iba a ser muy difícil y no quería involucrar más a sus compañeros de viaje
—No tengo problema… pero ¿no quieren que les ayude? —
—No es eso, me preocupa que se queden esperando, además tienes que conocer a tu suegra ¿no es así? No te preocupes, cuando tenga oportunidad, iré a buscarlos, igual ya sabes que son bienvenidos aquí —la joven solo asintió, se despidió y salió por donde había entrado y se encamino hacia el lugar que habían acordado.
—¡Volvimos! —Yahiko aviso desde la entrada del dojo, seguido del Dr. Gensai, sus nietas y Tae que ayudaban con el equipaje de Megumi quien había apenas hacia su entrada en la residencia Kamiya.
—¡Todo completamente fresco, señor! —le dijo el vendedor a Kenshin que revisaba los pescados.
—Suena bien, tal vez si debiéramos llevar unos cuantos al dojo —sugirió el mayor a su hijo.
—¿Dojo? Vaya si es para sus estudiantes, le haré precio por mayoreo —esto llamo por completo la atención del exguerrero —¿Dónde reside? —
—En el dojo Kamiya —respondió Kenshin
—¿Kamiya? Ah, creí que eran clientes nuevos, el joven Yahiko ya vino hace un par de días a abastecerse. Mi hijo practicaba el estilo Kamiya, pero tuvo un accidente y lamentablemente no pudo seguir con el entrenamiento —
—Siento mucho escuchar eso, señor. —le hizo una reverencia al vendedor.
—Le agradezco, no los había visto por aquí, ¿son nuevos en el dojo? —
—Mi esposa es quien se encarga de enseñar, él es mi hijo Kenji —el joven saludo cortésmente.
—¿Usted es el esposo de la señorita Kaoru? —pregunto sorprendido, incomodando un poco al pelirrojo quien asintió —Disculpé mi sorpresa, pero creí que la señorita, perdón, señora Kaoru era viuda, sabíamos que su marido viajaba mucho pero ya después no fue así, asumimos que usted había fallecido. Del joven Kenji, claro que lo recordamos, era un pequeño con mucha energía —el mencionado solo carraspeo su garganta—Bueno que alegría conocerlo por fin, ¿señor…? —extendió su mano hacia él.
—Kenshin —aceptó el gesto estrechando la mano del vendedor—Kenshin Himura a sus órdenes —
—Señor Himura, ¿cómo se encuentra su mujer? Hace ya bastante tiempo que no se presenta por el pueblo —cuestiono al finalizar el saludo, más la pregunta confundió a ambos espadachines.
—¿A qué se refiere? —pregunto esta vez Kenji, él claramente recordaba que cada domingo su madre le encantaba pasar el día paseando entre las calles de la ciudad, y era de ley que almorzaran en el Akabeko así lloviese, nevara o si se encontrara alguno enfermo.
—Ya desde hace varios meses que no he platicado con ella, siempre nos alegraba el día en compañía con una pequeña, ahora es Yahiko y su prometida junto con la niña quienes vemos seguido o en el mercado. —explicó. Nuevamente se miraron extrañados, sin embargo el vendedor no dijo nada más, y ya que les menciono que Yahiko ya había comprado, no era necesario adquirir algo, así que se despidieron y se retiraron en dirección al lugar acordado.
—¿Niña? —pregunto Kenji rompiendo el silencio que tenían
—Dijo que acompañaba casi siempre a Yahiko y Tsubame, tal vez finalmente se casaron y formaron una familia —fue la única deducción que llego a la mente del espadachín.
—¿Tú crees? —contesto alegremente el menor al pensar en la posibilidad de tener una prima.
—Si que nos hemos perdido de mucho, de verdad que sí. Me gustaría ir a ver al Dr. Gensai y la señorita Tae, ¿me acompañarías? —
—Pero Chizuru y Kaori… —
—Oh es verdad, entonces vayamos a invitarlos a casa para recogerlas lo más rápido posible —propuso, Kenji dudó por un momento pero al final accedió. Primero fueron a la clínica Oguni, tocaron varias veces al lugar pero nadie atendió, dándose por vencidos continuaron hasta el Akabeko. —Buen día —saludó Kenshin ingresando al local.
—¡Bienvenidos! —un muchacho se acerco a ellos sonriente —¿En que les puedo ayudar? ¿Espacio para dos? —
—No, muy amable, gracias. En realidad, este servidor busca a la señorita Tae —negó con su mano.
—¿La señorita Sekihara? Lo siento, ella tuvo que retirarse, y no estamos seguros cuando volverá —
—¿Esta todo bien con ella? —pregunto preocupado Kenshin.
—Sí, solo nos dijo que recogería a un familiar y después iría a ayudar a una amiga suya —
—Comprendo, muchas gracias, disculpe las molestias —ambos espadachines se retiraron con una reverencia y volvieron a la avenida. —Hoy parece que todos están ocupados, parece que sí —
—Es muy sospechoso, ¿no lo crees? —el mayor no continuo la conversación, sin ningún nuevo plan en mente, volvieron al lugar donde se separaron de las jóvenes, afortunadamente, Chizuru ya estaba esperando, al notar a la chica sola Kenji fue corriendo hacia ella. —¿Estas bien? ¿Qué haces por tu cuenta? ¿Y la niña? —preocupado la reviso de arriba abajo y termino con buscar a la ojivioleta, Kenshin se acerco con ellos apenas para oír la explicación de la azabache.
—Tranquilo, no llevo mucho, Kaori no pudo acompañarme, su madre comenzó a sentirse mal de repente, quise quedarme con ella pero estaba preocupada que esperaran —
—Esa niña… —susurro Kenji.
—¿Cómo viste a su madre? —preguntó el exasesino.
—Si parece llevar tiempo enferma, estaba muy pálida y débil, pero tiene una de las sonrisas más amables que jamás haya visto —aduló llevando sus manos a su pecho.
—Deberíamos ir después a saludarla —extrañados por la propuesta de Kenji, Chizuru y Kenshin se miraron y soltaron una leve carcajada lo que avergonzó al tercero —¡¿Qué es tan gracioso?! —
—Es solo… que parece que ya le tomaste cariño a Kaori, Kenji. Y eso que se la pasaron riñendo y compitiendo —el ojivioleta asintió de acuerdo con lo explicado por la joven, el mencionado solo desvió la mirada sonrojado.
—Iremos más tarde en compañía de Kaoru, si podemos hacer algo para ayudar —la chica asintió —Ahora, vayamos a casa —dicho esto los tres empezaron a emprender camino, extrañamente para Chizuru, en su mente reconocía uno que otro puesto de trabajo del camino de donde había provenido, en su mente se decía a si misma que la familia Himura debía vivir cerca de la familia de Kaori, cuando tomaron una calle diferente, empezó a comparar los trayectos, dieron vuelta en una esquina y mientras avanzaban, del lado contrario una silueta alta se acercaba en la misma dirección. Kenji se coloco al lado de Chizuru tras enfocar su mirada en un hombre alto encapuchado que se aproximaba en su dirección, y este también era consciente de la presencia de ellos, se detuvieron los cuatro frente a las puertas del dojo Kamiya. Kenshin intento ver su rostro, pero la capucha cubría la mayor parte.
—¿Eh? ¿Kenshin? —una voz profunda pero infantil provino del extraño encapuchado.
—¿Oro? —exclamo el mencionado y después fue levantado del suelo como si un niño fuese.
—¡No has cambiado casi nada! Pero te ves más viejo —exclamó alegremente viéndolo hacia arriba, el pelirrojo de inmediato reconoció esa energía.
—¡Sano! —la capucha fue descubierta por parte del peleador después de dejar nuevamente a Kenshin en el suelo, se saludaron como usualmente lo hacían y finalizaron con un medio abrazo y una palmada en la espalda —Ha pasado tanto tiempo. ¿Acabas de regresar de un viaje? —
—¡Sí! —después enfoco su mirada detrás de la espalda del espadachín, al notarlo, Kenshin se giró y extendió su brazo hacia ellos —No me digas, ¿este es Kenji? —dijo acercándose a la joven pareja. —¡Creciste un montón, cabrón! —sin cuidado alguno le revolvió el cabello a Kenji quien le retiro la mano fastidiado, seguido fijo su vista en la joven quien estaba algo nerviosa por la fuerte presencia del extraño. —Espera, ¿tuviste una niña? ¡No se parecen en nada! —se dirigió al mayor quien reía nervioso.
—No, no lo es, bueno biológicamente, no es mi hija —
—¿Adoptaste? —
—No, Sano. Ella es Chizuru, es mi nuera —la chica se avergonzó un poco por como fue presentada y después realizo una reverencia al castaño.
—Mi nombre es Chizuru Himura, un placer en conocerlo —el peleador quedo estático varios segundos procesando lo mencionado.
—¡¿EH?! ¡¿Cómo?! Espera ¡¿Qué edad tienes Kenji?! —el muchacho solo suspiro fastidiado de tener que explicar su estado civil.
—Cumpliré 19, ¿algún problema? —
—¡NO JODAS! A esa edad yo apenas conocí a Kenshin y Kaoru, ¿Cómo tu mocoso termino casado con una hermosa señorita antes que yo? —reclamo al mayor tomándolo por el gi mientras Kenshin solo negaba nervioso con sus manos alzadas.
—Bueno, bueno, me alegra saber que tienes aún esa energía característica tuya, discúlpelo, señorita, este hombre es Sagara Sanosuke, un amigo intimo de la familia, se la pasa viajando por el mundo, la ultima vez que estuvimos juntos fue cuando Kenji aun era muy pequeño —ella asintió comprendiendo.
—Lo que sea que necesites jovencita, estoy a tus ordenes —sonrió como respuesta a lo citado —Oh es cierto, entonces ¿Qué esta pasando Kenshin? Los veo muy tranquilos, y por sus bolsas también estuvieron fuera —
—¿A que te refieres? —pregunto confundido.
—Pues recibí estas cartas, no he terminado de leerlas todas, pero la ultima que recibí fue de hace un mes, de parte de Yahiko, no he ido a casa a revisar si hay nuevas, pero en esta menciona que regresará de urgencia, así que aquí me tienen, ¿Qué sucede? —del interior de su capa mostro el montón de pergaminos sin abrir.
—¿Me permitirías verla? —Sano se la dio y Kenshin comenzó a leer, no se especificaba la razón, pero en efecto, estaba bastante clara la desesperación del regreso del peleador. —No lo sé, la verdad Sano, nosotros tampoco hemos hablado con nadie desde hace varios años —
—¿Qué quieres decir? —Kenshin explico todo sobre su ausencia y también el entrenamiento de Kenji —Ya veo, deben estar nerviosos por cómo están las cosas, ¿no es así? —ambos pelirrojos descendieron su mirada. —Oigan tranquilos, lo más probable es que tenga que ver con mis deudas, espero que la nena no haya tomado responsabilidad —Sanosuke siguió con su mirada a los ojos de Kenji quien desenvaino rápidamente su espada y apuntaba a su cuello
—¿A quien le dices "nena"? —susurro amenazador.
—Espera, Kenji —interfirió Kenshin —Sano le dice así de cariño a Kaoru, desde que se conocieron, así se llevan—aun desconfiando, Kenji volvió a enfundar su espada.
—Nada mal niño, después me gustaría un enfrentamiento contigo, ¿serás tan fuerte como Kenshin? —
—Tonterías —Chizuru lo tomó del brazo y al sentirla relajo su semblante.
—Ya, ya, ¿Por qué no entramos? —dicho esto, Kenshin notó que la puerta estaba abierta, lentamente la abrió y dio paso primero a la pareja, y después él y Sano ingresaron. Estaban finalmente ahí, el viejo dojo Kamiya, su hogar que no veían desde bastante tiempo atrás.
—Que recuerdos… —susurro Sano con una sonrisa en su rostro, y Kenshin asintió con él. Al contrario de los varones, Chizuru sintió el aroma familiar de los jazmines, dirigió su mirada a su izquierda y notó el muro casi cubierto por ellos, se adelanto un poco y vio el mismo pozo y la misma entrada trasera por donde había ingresado. Kenji se acercó con ella y la tomó de la mano.
—Si que se extendieron, es la flor favorita de mi madre —ella no podía respirar de la impresión que tenia al reconocer donde estaba —¿Chizuru? ¿Qué sucede? —al notar extraños a los dos jóvenes, Sano y Kenshin dejaron sus pertenencias en el suelo y se acercaron con ellos.
—¿Pasa algo, Kenji? —pregunto Kenshin
—Oye, ¿Qué pasa? —insistió el joven a ella, quien se llevó ambas manos a su boca.
—¿Señorita Chizuru? / ¿Qué pasa, jovencita? —dijeron al mismo tiempo los mayores, y ella se dirigió a ellos.
—Yo… yo… esta es… —ella trago con dificultad —…Esta es la casa donde vive Kaori… —Sano reflejo confusión, pero fue diferente para Kenshin y Kenji que palidecieron en un instante.
—¿C-cómo? —murmuró Kenji.
—¿No esta confundida, señorita Chizuru?... —ella negó y explicó brevemente la entrada trasera y el muro lleno de jazmines. Y justo al terminar de explicar se escucharon gritos más adelante. Sin perder tiempo se dirigieron a la fuente de tan aterrador sonido, corrieron para encontrarse con una escena que jamás esperaban, antes de llegar se vio a un muchacho tirando una tina con agua rosácea, y volviendo a llenarla con agua limpia del pozo, regresando, corriendo al interior de la habitación frente a este.
—¡Uno, dos, tres! ¡Uno, dos, tres! ¡Vamos, Kaoru! ¡Tu puedes! —la voz de Megumi resonó en el cuarto, los recién llegados estaban estáticos con lo que tenían frente a ellos, Tae, Ayame y Suzume en la esquina de la habitación llorando, las espaldas de Yahiko y el Dr. Gensai acuclillados frente a un futón que se teñía de carmín, a Megumi dando compresiones constantes en el pecho de Kaoru quien yacía inconsciente, y finalmente ingresando con toallas limpias, Tsubame y Kaori apresuradas en apoyar a la mujer, fue Tae la que finalmente notó la presencia de los cuatro integrantes.
—¿Sano? ¿Joven Ken? —pregunto llamando la atención de los presentes, Yahiko de inmediato se giró para confirmar lo que había escuchado.
—¿Qué… que… está pasando aquí?... —fue lo único que salió de los labios del exvagabundo, sin palabras de ver yacer a su mujer en esa dolorosa situación.
¡Muchas gracias por los review! Me hicieron muy feliz, espero este capítulo sea de su agrado :))
