Los 11 de Konoha, así siempre nos han dicho y así siempre nos dirán. Es más ya hemos pensado en hacer un club o una secta. Tercero de colegio/secundaria fue terrible, inclusive estaba pensando en dejar de ir a la escuela los profesores ya decían que tenía talento nato que podía hacer de mi futuro el más prometedor de Konoha y quizás del continente, mientras miraba las nubes y contemplaba todas las posibilidades que podrían suceder con aquella decisión una melodía de flauta llamó mi atención. Debido a que estábamos en el techo del edificio más alto, me digné a mirar. Solo había visto a la pelirroja cuando ensayábamos en el curso de música, ella siempre estaba ahí. Konoha Junior había aceptado estudiantes de otros barrios dos años atrás así que la pelirroja era -evidentemente- notable.

—Te he visto tocar la guitarra, eres un asco, no tienes métrica pierdes el tempo y no puedes acompañar a la guitarra principal— dijo ella con un tono neutro

No era de las personas que se molestaban, pero su comentario hizo que levantara la cabeza y le regalara un bufido.

—Me gustas— eso fue lo único que dijo y comenzamos a tener una relación era difícil Tayuya no me tocaba nunca, no me dejaba tomarle la mano, lo máximo que hacía era besarme y cuando me besaba yo me olvidaba de todo. Me di cuenta de que me engañaba después de 6 meses de estar como un imbécil con ella.


—Eso es todo? es la historia más patética de todas, y ya he escuchado las de rock lee

—Cuando Shikamaru termino con Tayuya, Shikamaru entro en depresión, dattebayo

—Y luego llegaste tú, Temari


Konoha Junior era interesante, en un día toda la escuela se había ido a la mierda, uno de los pilares de la escuela se había caído, y nosotros los de Suna estábamos más que llenos de energía. El pobre niño que pretendía comerme no se había separado de la Hyuga, tenía esa necesidad de… desahogarme. Al día siguiente de que todo el rumor se esparciera me vi en la necesidad de hablar con el Nara.

—No es culpa del Inuzuka— le dije apareciendo detrás de él, olía tan delicioso, me mordí el labio —Tampoco es de la princesita— Ellos solo habían sido víctimas de una Súcubo, Tayuya era un súcubo. Las súcubos para nosotros eran la raza inferior solo se alimentaban de sexo, el más sencillo de los pecados, el más fácil de conseguir. No había súcubo que pudiera controlar sus poderes, ellos tienen una piel de tentación, literalmente, absorben energía mediante el tacto y mientras cometen el acto carnal podrían dejar muerta a la persona. Para los seres humanos la fidelidad y la infidelidad funcionaba de maneras diferentes a las nuestras —si le sirve de consuelo el Inuzuka no se ha acostado con ella— de lo contrario estaría en peor estado o muerto.

—Ahora eres doctora corazón y psíquica— me reí por su comentario, eran las primeras palabras que el Nara soltaba desde lo que había pasado la última vez

—Dile que use un Shichifukujin*— no evitaría que la súcubo se fuera, pero sí que ya no pudiera hacerle efecto el roce de su piel. —que lo traiga escondido—

Sin decir nada él se fue. Si quería sacar toda mi energía con el Nara debía alejarlo de la Hyuga. Terminando las clases tuve una gran idea, no es que los denominados nos dedicaremos a hacer el bien, de hecho, quién me viera pensaría que estoy loca.

—nē, nē, niña— interceptar a la Hyuga en el baño era un plan patético pero efectivo. —escuche que cortaste con el Inuzuka, pero vamos, eres una mujer fuerte ¿Y que si Tayuya te lo robó? Demuéstrale a ella que no te quitó nada, enséñales que puedes tener algo mejor—los humanos y sus dramas, ya tenía mucho tiempo en el que había aprendido que ellos nunca aprenden

—para que me ayudas? —el tono de desconfianza me hizo saber que la Mayor de las Hyuga no era idiota —no creo que te interese como me siento, si no te interesa como se siente Shikamaru, ¿Por qué te habría de interesar lo que me pase? —

—no has pensado que es por eso mismo? — y para los humanos las verdades a medias no eran mentiras —ayúdame a ayudarte—

—Kiba, no creí que Kiba fuera así, me mostró sus armas y luego desató la guerra— era cierto la gente de Konoha parecía tener muchas dependencias unos con otros —en mi opinión deberías demostrarle a Tayuya que tu sigues ganando, y demostrarle a él que eres más fuerte de lo que piensan—

Cuando la peli mora estaba a punto de hablar la besé, ella se quedó sorprendida no lo correspondió así que lo profundice un poco, la mejor arma que tenía para Alejarla de Shikamaru era dándole la energía que su estúpida depresión le quitaba, además para destruir a una Súcuba que roba energía es darle una sobrecarga de ello.

Sonreí sin decir más y salí de ahí, si mi plan funcionaba para final del día ella estaría lejos de Shikamaru.


—Shikamaru, estoy segura de que me ocultas algo

—Mendokusei, no te oculto nada

—Tayuya no te tocaba, pero te besaba, deberías estar muerto

—Pero no lo estoy

—Es por qué no me has contado parte de la historia


Tayuya era mi primer novia y claro como primera novia yo estaba esperando a hacerlo bien con ella, la presente a mi familia, la cuidaba…

—eh, flojo, Orochimaru quiere que vayamos a cenar con él

Nunca me agradó su profesor y yo tampoco le agradaba a él, no le gustaba que los examigos de Sasuke estuvieran cerca, pero para su mala suerte, su mejor alumna era mi novia.

Ese día en la cena estaban 6 de sus alumnos y todos los de Otogarakure. Cada uno con un acompañante, nada nuevo en esa cena exceptuando que Orochimaru no paraba de verme, tenían pláticas normales, Tayuya solía ignorarme por completo cuando de trataba de música.

Ese día las tormentas de Amegakure habían Sido tan intensas que habían llegado a Konoha y lo que había comenzado en una cena, había terminado en una pijamada. Orochimaru había Sido un músico muy virtuoso el más conocido de la ciudad, ahora se dedicaba en enseñar, después de un accidente con Jiraiya Sama se fue a la ruina, todo el dinero que había ganado se había ido en su programa de talentos y en alcohol.

Ya estaba acostumbrado a no dormir con mi novia, ella no me dejaba. Pero la tormenta no paraba y no podía dormir, cosa rara en mí, y es que estar en dónde no eres bienvenido puede volverte paranoico a las 3:15 de la noche.

Busqué a Tayuya en las habitaciones, pero todas estaban vacías, definitivamente sentí que algo estaba pasando, por un momento pensé que era una broma y luego me imaginé a Orochimaru tratando de sacarme los ojos mientras dormía o torturándome en algún lugar donde no se escucharán mis gritos. Al entrar en su habitación vi algo que si fue una novedad todos sus alumnos los veían copular ¿A quién? Si al profesor de música con su alumna estrella. Cuando notaron mi presencia, salí corriendo. Pocos minutos después él ya estaba tocando en mi habitación

—si cuentas algo de lo que pasó aquí, así seas el prodigio de Konoha me encargaré de que tu vida sea miserable—

Al volver a la escuela era oficial ya no andábamos. Cuando le pregunté a Tayuya por qué lo había hecho ella dijo "así podré hacerlo con cualquiera"

—Lo que estaban haciendo era un ritual, quién diría que Tayuya quería hacer que lo suyo funcionara, quería enamorarse de verdad de ti

Al terminar el día estaba dispuesto a ir a casa, no tenía que llevar a Hinara porque había decidido ir con Sasori a correr motos, las últimas horas se veía más animada. Mendokusei. Sus nuevos amigos solo nos traerían problemas podía saberlo.

—Niño, ¿vas para los valles no? — La rubia estaba hablándome, —¿Podrías llevarme a casa? — Quería decirle que no, pero ella me miraba con unos ojos traviesos mientras se mordía el labio… demonios, Temari me tenía idiotizado — ella se acercó a mi brazo y se colgó de él. —Por favoooor— sin duda se acercó para dejarme ver su ropa interior, era negra y en su piel blanca… maldita sea. Sus ojos se dilataron, era endemoniadamente sexy, que problemática.

En el camino puso su música —me gustan los Audi, sobre todo el R8 ¿lo compraste tú? — ella preguntaba cosas, podía notar que era fanática de los autos porque sabía más que yo sobre eso

—No— Quería llegar pronto a su destino, el cual no me había dicho —¿En dónde te dejo?

—Que desagradable, no llevo ni cinco minutos arriba, y ya me quieres bajar— cruzó los brazos haciendo que sobresalieran más sus pechos —¿Con quién irás al baile? —Ella dejó de jugar mientras guardaba sus manos en las bolsas del saco.

—Con Hinara— Era obvio que como había terminado con Kiba, yo iría con ella.

—Me alegra que sea con ella y no con cualquier zorra— Sacó un cigarrillo de esos largos —Si no estuviera con Itachi, yo habría ido contigo— mientras calaba su cigarro

—Deberíamos ser claros Temari, ya no quiero jugar— ella siguió fumando

—Me gusta más tu faceta de niño llorón— Era molesta, molesta y grosera.

—Déjame en paz, no quiero tenerte cerca, no quiero que me estés molestando, no quiero nada de ti— Trate de mostrarme lo más maduro posible, claro que no era difícil, eso me caracterizaba, pero en menos de un mes mi vida ya se había descontrolado, es más la escuela en menos de un mes me estaba yendo al carajo.

—Me gustas Nara, pero lo que te dije la primera vez es cierto— Aunque eso me dio una punzada en el pecho me gustaba que estábamos teniendo una conversación de adultos. Seguí avanzando el auto, aunque aún no sabía el destino de Temari, parecía un buen pretexto para hablar —¿Cuantos años tienes? — ¿sería eso lo que de verdad no me dejaba estar con ella?

—16— le respondí secamente

—Bueno yo tengo 19 este año me gradúo e iré a la Universidad— Quizá ese era el problema. Yo nunca pedí que me mandaran con ellos, yo estaría bien con mis amigos en primer grado de preparatoria, no esperando graduarme. Neji, Hinara y yo éramos los únicos que nos graduaríamos antes de tiempo.

—Yo también me gradúo este año, pero supongo que ya lo sabes— era obvio que ella me había investigado

—Detente— me exigió ella, me estacioné en el primer lugar disponible, Mendokusei, seguro se bajaría y me haría un drama. Problemática, inteligente, zorra, dramática… sexy… ya no sabía cómo definir a Temari. Y de repente me besó, esta vez no fue un beso de esos que ella exigía, donde dominaba, era un beso suave sobre mis labios, y como me gustaba su sabor mezclado con la menta de su cigarrillo. Profundice el beso un poco más, tenía que controlarme o terminaría confesándole la única cosa que no quería decirle: que me desconcertaba. Había muy pocas cosas en el mundo que no entendía y ella era una de ellas.

Sin decir nada prendí el carro de nuevo y la llevé a mi casa. —Podremos hablar mejor— Mentira, la quería ahí porque era un lugar seguro, si alguien de Konoha nos veía podría traer problemas.

—Shikamaru? — mi madre estaba en la cocina —oh, ¿quién es la señorita? — estaba a punto de presentarla pero ella se me adelantó

—Señora Nara, un placer yo soy Sabaku Temari, amiga de Shikamaru— Los ojos de mamá se abrieron tan grandes que creí que pondría a la rubia en un altar.

Traté de subir a Temari lo más rápido a mi cuarto, mi madre un poco dudosa prometió llevarnos algo que comer a pesar de que le insistí que no, Temari solo le sonreía. Cuando llegamos a mi habitación, la ojiazul inspeccionó toda mi habitación, miró las fotos se detuvo en aquella donde estábamos los 11 después de que Sasuke se alejara de todos, había unas con mi familia, unas más con la banda, el equipo de Tae Kwon Do.

—Antes, tu cuñado era parte de nosotros, Sasuke y Naruto eran inseparables, nuestras familias fueron muy unidas nuestros padres fueron amigos, pero Minato Sama y Fugaku Sama, abrieron una pequeña empresa y cuando juntaron lo suficiente se separaron— Las leyendas de ambas familias siempre eran interesantes —Al cumplir los 12 años Sasuke se separó de todos, y fue reclutado en Akatsuki— Temari siguió viendo las fotos —Hinara llegó aquí más o menos en esos días, su padre la mandó a un internado, muchos dicen que por que vio su talento pero ella dice que cuidar 3 hijas fue demasiado para él, se volvió mi mejor amiga—

—Y siguieron siendo doce— dijo en voz baja, aunque pude escucharlo —¿Eres supersticioso niño? — rodé los ojos, podía dejar de decirme niño alguna vez… ya le había demostrado que no lo era —apuesto a que cuando el Uchiha se fue la escuela se volvió un caos no?, todos se odiaban hasta que llegó la Hyuga— sus palabras me habían dejado boquiabierto no sabía cómo lo sabía, pero no se equivocaba

—El doce es el número del tiempo, del equilibrio entre el espacio y la tierra, 12 horas, 12 meses, 12 signos—No creí que Temari fuera de las que creen en esas cosas.

—Temari, sabe Itachi lo que pasó entre nosotros? —ella se volteo tan rápido como si hubiera dicho algo indebido

—No, él probablemente te mataría— ella sopesó un momento —No soy buena para ti, Shikamaru—

—Maldición, mujer, eso ya lo sé no sé qué demonios me hiciste, pero no dejo de pensar en ti— Ella me besó, me besó como si el mundo se fuera a acabar. Comencé a desvestirla, ella se dejó hacer con tranquilidad la besé por todos lados, su cuello, sus hombros, acaricié sus hermosos pechos sus caderas y su bien formado trasero, ella sabía que teníamos que ser silenciosos, pero escuchaba sus pequeños jadeos, mi música favorita. Sin pedírselo terminó de desvestirse, era hermoso verla haciéndolo como si fuera inmaculada. Sin hacerla esperar volví a ella, la subí en mi cómoda mientras prensaba sus piernas sobre mí. Con cuidado la cargué y la recosté en mi cama, me levanté un momento para quitarme el pantalón mientras la observaba, recostada, con sus cabellos rubios y su respiración agitada, sus pechos se balanceaban al compás de sus jadeos, parecía que estaba teniendo un orgasmo solo con verme quitar el uniforme. Con una línea de besos comenzando por sus pantorrillas vi que no podía más, mientras más me acercaba a su intimidad más trataba de controlar los gemidos, al llegar a ese lugar ansiado tuvo que morder una almohada, estaba tan húmeda y deliciosa que podría haberme quedado ahí para siempre pero no, no le daría esa satisfacción si iba a llegar lo quería sentir. Sin avisar entre en ella y llegó el primer orgasmo de su parte, pude sentir cómo se contraía a mi alrededor, mientras estaba agitada, con una sonrisa me besó otra vez con esos besos gentiles en los que podía sentir algo con ella. Comencé a moverme sin dejar de besarla, ella sonreía, sonreía entre cada caricia. Con agilidad ella cambió de posición quedando arriba. Sin moverse, acaricio mis labios con un dedo trazando un camino hacia el vientre. Después de unos momentos más, comenzó a moverse sobre mi miembro, tenía un dominio increíble sobre sus caderas, me pidió que llegara dentro de ella y así lo hice, sus órdenes eran mías.

—También me gustas— dijo ella mientras estaba recostada en mi pecho

—Demuéstralo— sentí como se tensó toda y comencé a acariciar su hombro —Demuéstralo, en la fiesta, ene l baile— no sabía que quería de ella, pero era un comienzo solo faltaba 1 día así que, si no funcionaba tendría un semestre para reponerme.

—Shikamaru… es más difícil de lo que crees, no depende de mí— Cuando decía eso me moví para quedar a lado de la cama dándole la espalda —En mi familia hay puros demonios Shikamaru— no dije nada, y me quedé dormido

Eran las 7pm y busqué a la rubia, su ropa ya no estaba en el piso, ¿se habría ido? mi madre seguro me habría despertado para llevarla… tenía el cabello todo desordenado, así que entre al baño

—Que estás haciendo? — había una línea de Sangre y Temari se había inhalado la mitad…—eso es sangre? — la cocaína era una cosa, pero esto...


La verdad es que me encanta escribir sobre estos dos, algo que quería comentar es que a penas este fin de semana acabe de ver Naruto, la siguiente comienzo con Boruto, fue algo muy bonito para mi por que conocí Naruto hace 12 años y unió la relación que tenía con mi hermano menor. Igual aunque ya sabía que pasaría lloré un poco.

Vamos a conocernos ¿Quien es tu Kunoichi favorita y la que menos te agrada? Tengo dos favoritas y obviamente son Hinata y Temari, aunque debo admitir que Hinara se me hacía una inútil en el anime :v y Temari porque siempre sta retando a todos. la Kunoichi que menos me agrada es Karin por que no veo que su existencia cambie algo si no esta. (ya sé que en Boruto tiene cierta relevancia)

En fin, espero les haya gustado y el proximo capítulo va a ser largo igual que este, así que a prepararse B|