ADVERTENCIA: Contenido Lemon (18)


CAPÍTULO 6

8 años antes

Yahiko supervisaba personalmente los entrenamientos de Kenji, los mismos ejercicios diarios que Kaoru le obligaba a realizar cuando era menor, siempre se había quejado de ellos, pero ahora, era ayudante de maestro, comprendió por fin la importancia de tantas repeticiones.

¡Vamos, muévete! Estas disminuyendo tu fuerza —regaño al joven.

¡Sí! —respondió mientras agitaba hacia adelante el shinai.

Kaoru se encontraba doblando la ropa perteneciente de todos, las separaba para cada uno llevarla a su habitación, en ciertas ocasiones fijaba su atención en los chicos que entrenaban, revisando que el samurai no abusara demasiado de su pequeño. De repente, se escucharon pasos detrás de ella y seguido unas cálidas pero conocidas manos reposaron en sus hombros.

Déjeme ayudarle —ella negó doblando la última prenda y acomodándola en el grupo de Yahiko. —Llegue tarde —se acuclillo recogiendo los grupos y se levantó —Iré a dejarlos en los cuartos —dicho esto se retiró. Algo pasaba por su mente, Kaoru lo sabía, después de los años juntos, conocía las manías que realizaba para cubrir algo.

¿Ya regreso padre? —Kenji se acercó secando su sudor con una toalla.

Sí, vayan a tomar un baño y vayan por un poco de tofu para la cena por favor —ambos se quejaron pero al notar la irritación en el rostro de la maestra no tuvieron más opción que hacerle caso.

¿Oro? ¿Termino la practica? —pregunto ayudando a Kaoru al apreciarla con la intención de levantarse.

Bienvenido de regreso —dijo después de agradecerle —Fueron a bañarse y les pedí que compraran tofu para la cena—lo que confundió al pelirrojo.

Pero tenemos tofu suficiente —

Así tendríamos un poco de tiempo para hablar, ¿Qué sucede, querido? —llevo sus manos al rostro del ex vagabundo.

¿Qué quieres decir? —dijo desviando su mirada pero ella afirmo su agarre volviendo su mirada hacia él, Kenshin suspiró, tomo sus manos entre las suyas y las beso —… ¿Por qué piensas que pasa algo, señorita Kaoru? —

Parece ser que no me conocieras, soy la esposa de Himura Kenshin, uno de los guerreros más fuertes, comprometidos y analíticos, puede que para el resto del mundo no se de cuenta de lo que intentas ocultar, pero para mí eres como un libro abierto —se libró de su agarre y paso sus brazos por la cintura del varón, quien sin dudar correspondió el abrazo, Kaoru cerró sus ojos al momento de sentir contacto con el ojivioleta, enterró el rostro en su pecho y se enfoco en su sentido inhalando profundamente sin llamar la atención del ex asesino, quien estaba perdido acariciando el cabello de su mujer. Lentamente se separó de él pero ella aún se encontraba en sus brazos que se mantenían su cintura. —Pólvora y tabaco, solo hay un lugar que vendría a mi mente donde obtendrías estos aromas, en el edificio del gobierno, específicamente en la oficina del señor Yamagata porque sentí un poco el aroma de yerbabuena —al oírla, el ojivioleta llevo la manga de su gi a su nariz confirmando lo que ella decía —Seguido de, no avisar que volviste a casa, ayudarme en algo que sabías no era necesario y que me llames "señorita" a solas .¿Continuo? —impresionado por la detallada explicación de la azabache libero una leve sonrisa de rendición.

Como se esperaba de usted, si que sí. Me conoce mejor que nadie… —murmuro acariciando su rostro.

Por eso, cuéntame que es lo que sucede, ¿Qué te atormenta? ¿El señor Yamagata requiere de tus servicios de nuevo? —él negó tomando sus manos.

Esta vez fue este humilde individuo quien fue a buscarlo —del interior de su ropa, sacó el periódico matutino y se lo tendió a la mujer para que lo leyese —Ya que mi camino con la espada termino, he estado pensando… vivimos en tiempos de paz pero… el sufrimiento aún esta presente… por más que el tiempo siga pasando, los desastres naturales, la pobreza y las guerras jamás desaparecerán—Kaoru escuchaba atenta mientras leía la primera plana de la situación en el país vecino, lo que mencionaba su marido era solo un poco de lo que estaba descrito ahí —Pienso que si aún estoy en condición de hacer algo, aún si no es empuñando una espada, me gustaría hacerlo —ella no lo interrumpió pero termino doblando el papel enfocando su mirada en él —Quiero compartir su dolor y sus miedos… el brindarles el valor necesario… por eso… —le era difícil, bastante, sabía lo que vendría pero no podía evitarlo, él prometió jamás guardarle nada y no pensaba en romper su promesa —Kaoru, ¿me lo permitirías? —le costaba mantener su mirada en ella, porque de la misma manera, nadie la conocía mejor que él, lo vio, la tristeza, el miedo, la decepción … reflejados en sus ojos.

Los segundos pasaron sin que ninguno hablara, esperando impacientemente por la reacción de ella, dirigió su vista hacia su pecho donde la mujer le sostenía el periódico, él lo tomo entre sus manos y volvió a mirarla, ella sin embargo, dio media vuelta con su semblante serio caminando lentamente, sintió una punzada en su corazón, le dolía el pecho ver esa expresión en su rostro.

Kaoru… —llamó con la intención de detenerla extendiendo su brazo hacia ella.

Saldré a caminar un poco… —informo deteniendo su andar.

Iré contigo —respondió de inmediato, los brazos le quemaban, quería abrazarla y decirle que olvidara su deseo, si con eso volverían a estar como minutos antes.

No es necesario, Yahiko y Kenji volverán en cualquier momento, siento pedírtelo pero ¿puedes empezar a preparar la cena? —

Por favor, déjame acompañarte… —susurro desesperado ignorando lo que decía,

Estaré bien, Kenshin. —no estaba seguro si fue el tono de su voz, o que lo llamará por su nombre nuevamente, pero sabía que necesitaba estar a solas, no podía cambiar nada; decidió respetar el tiempo privado que ella deseaba y no siguió insistiendo.

Ten mucho cuidado —simplemente dijo y sin respuesta la mujer desapareció del pasillo con intención de salir de la residencia. Kenshin escucho las voces de los jóvenes volviendo del mandado y como se despedían de su esposa.

Oye Kenshin, trajimos el tofu que Kaoru nos encargó —dijo Yahiko acercándose con el mayor junto con Kenji. El exasesino volvió a guardar el periódico en el interior de su gi y recibió el recipiente de bambú con el alimento.

Bienvenido a casa, padre —saludo el niño de manera respetuosa

Estoy en casa, veo que te esforzaste en la práctica de hoy—respondió sonriendo, ocultando su tristeza, acariciando su cabeza con su mano libre.

Vamos, Kenji, preparemos el baño antes de que la fea vuelva. —el niño asintió y se fue con su instructor, mientras que Kenshin se dirigió con paso pesado a la cocina, mantenía su mente ocupada pensando en lo que podría preparar para la cena, era imposible para él, no quitaba de su mente la reacción de la ojiazul.

Ya anocheciendo, Kenshin comenzó a servir a Yahiko y Kenji sus respectivos platillos, estos ya aseados comenzaron a devorar la comida en el momento que recibieron su plato, Kenji usaba una simple yukata ya preparado para dormir, mientras que Yahiko se había puesto el uniforme del Akabeko, ya que esa noche trabajaría por una reservación de un cliente importante.

Padre, ¿no tienes hambre? —el niño le pregunto a Kenshin que fijamente miraba la entrada esperando que apareciera cierta maestra. —Madre dijo que vería al abuelo Gensai —

¿Eso dijo? ¿Se sintió mal cuando no estuve? —

No realmente, pero es extraño, ¿Paso algo Kenshin? —pregunto Yahiko. En ese momento, Kaoru entró al lugar y de inmediato el mayor se levantó para recibirla. —Te tardaste, fea. ¿Dónde estabas? —

Estoy en casa. —saludó —Fui con el Dr. Gensai, ¿recuerdan? —

Bienvenida de vuelta. Ya está lista la cena, Kaoru. Dame un momento, en seguida te sirvo —dijo Kenshin volviendo a la cocina pero ella lo detuvo.

No gracias, Kenshin. Hoy no tengo apetito, iré a tomar un baño—

Entonces, iré a preparártelo, lo tendré listo en seguida —nuevamente la chica lo rechazo, y esto no fue inadvertido por el samurai, habían peleado probablemente, fue lo que pensó, y por un momento agradeció el tener trabajo esa noche para no aguantar la tensión en el ambiente.

Esfuérzate en el trabajo hoy, Yahiko —se dirigió a él y este asintió.

Sí, me quedaré en el Akabeko hoy, para que mañana supervises el entrenamiento de los estudiantes —ella asintió y dejó el espacio. Dirigió su mirada a Kenji quien acababa de terminar y juntaba sus manos agradeciendo la comida —Oye, Kenji, ve a lavarte los dientes y prepárate para dormir, estoy seguro de que tu mama te levantara mucho más temprano, aprovecha todo lo que puedas —asustado con esto, el niño se despidió de ambos y salió corriendo a hacer lo pedido. Kenshin tomó asiento y comenzó a cenar con la mirada perdida —Ahora sí, ¿Qué sucedió? —el escarlata no dijo nada —¿Pelearon? —

—… No peleamos, solo… discutimos un asunto… —

¿Un asunto? ¡Ah! No me digas, ¿de nuevo con lo del bebé? Si te sientes presionado Kenshin, tienes tu derecho de expresarle que no deseas un niño por ahora —

¿Qué? No, no es eso. Al contrario, si fuésemos bendecidos con otro hijo, no podría ser más feliz —

Entonces ¿Qué pasa? ¿Puedo ayudar en algo? —

Gracias por tu preocupación Yahiko, pero resolveremos esto, no te preocupes, deberías apresurarte para no llegar tarde, de verdad deberías —el aprendiz asintió, se despidió del mayor y salió en dirección al restaurante.

Después de despedir a Yahiko, Kenshin se aseguro de cerrar bien la puerta, y regresó a recoger los platos y lavarlos, con el arroz restante preparo onigiris en caso de que Kaoru tuviese hambre, los envolvió y los guardo. Cerciorándose de haber recogido, cerro el shoji, y avanzo en dirección a ver a su hijo antes de dormir, y se encontró a Kaoru, arropando ya a un dormido Kenji, ella noto su presencia y lo observó.

Extrañamente se durmió temprano —murmuró acomodando su cobija —Te preparé el baño, ve antes de que se enfríe —ella no regresó su mirada hacia él, se quedó acariciando el rostro del pequeño. El ojivioleta agradeció, fue por una toalla y un yukata para cambiarse al finalizar el baño. El agua caliente lo ayudo a tranquilizar un poco su agobiado corazón, no recordaba alguna vez que ella actuase tan fría con él. De nuevo, pensó solamente en él, no considero que ya era padre de familia y la inseguridad que ella tenía respecto a la familia, tal vez no era buena idea después de todo, no estaba seguro de que tan grave era la situación, el tiempo que estaría fuera era incierto y no podría volver a lastimar a la mujer que amaba, no después de sus votos y promesas en el altar. Kenshin termino su baño y se dirigió a su cuarto que compartía con la azabache, al entrar se encontró la habitación oscura y a Kaoru acostada en el futón, cerró el shoji y se hinco para ingresar en el futón a su lado.

¿Kaoru? ¿Estas dormida? —pregunto con la esperanza que le respondiese, pero ella no abrió sus ojos. Resignado y deprimido soltó un suspiro —Buenas noches, descansa… —susurró y se acostó dejando sus brazos a sus costados sobre el cobertor, cerró sus ojos con el deseo de que el sueño lo venciese, pero no fue así, se mantuvo así unos minutos, hasta que la sintió removerse a su lado, no hizo movimiento alguno, pero sentía la mirada de la chica sobre él, seguido de esto, su mano fue cubierta por la de ella, como cuando se quedaron varados en la playa, esa noche durmieron tocando sus manos, solo que esta vez, él no se quedaría quieto, sin previo aviso, la atrapo gentilmente y dirigió su mirada hacia ella.

Lo siento, ¿te desperté? —pregunto la ojiazul y él negó.

No puedo dormir… —

Perdón —Kenshin se giro sin soltar su mano, y con la mano libre comenzó a acariciar el rostro de la joven.

No tienes nada por lo que disculparte, es todo lo opuesto, yo…—ella colocó un dedo en sus labios.

Sí que debo, me comporté terrible contigo esta noche, no debí tratarte de esa manera después de todas tus atenciones conmigo —el ojivioleta intento replicar pero ella volvió a silenciarlo —Tenía miedo, Kenshin, de decir algo equivocado, por eso salí a despejarme y pensar mejor las cosas. No voy a decirte que me alegrara tu petición, pero es algo que llevas en tu corazón y es importante para ti, por lo tanto, yo también debo tomarle esa importancia. Sobre lo que me preguntaste…—ella se enderezo y él la siguió, quedaron de frente, aún con sus manos unidas —Me di cuenta de que lo único que puedo hacer por ti, es apoyarte con todo mi corazón. Si este es el camino que elegiste, entonces avanza hacia adelante con confianza. La verdad es que yo, ya soy muy feliz con todo lo que me has brindado —dirigió su mirada a la pared que conectaba el cuarto de su hijo —Te estaremos esperando… aquí, con una sonrisa para recibirte —Kenshin no lo soporto más y con lágrimas en los ojos abrazó a la chica quien lo correspondió de igual manera sollozando en su hombro.

—…Gracias, gracias… de verdad… Kaoru... te prometo que haré lo mejor para salvar a tantos como pueda… —ella asintió y con sus dedos comenzó a retirar las lágrimas del rostro de él.

—… No hay nada que agradecer. Solo por favor, querido, vuelve a casa… no me dejes sola… —imploro viéndolo a los ojos, de inmediato, él volvió a tomar sus manos entre las suyas y las beso en repetidas ocasiones.

Volveré, sin importar qué, a tu lado, amor mío —Kenshin se acercó a ella y la besó en los labios, dulce y gentilmente, atesorando cada sensación en su mente y su corazón, soltó sus manos para acunar su rostro y profundizar el beso, lentamente disfrutaban el dulce vaivén que compartían, el ex vagabundo se acercaba poco a poco hacia ella, tomando la iniciativa, paso una de sus manos a su hombro indicándola que comenzara a recostarse, ella como respuesta, lentamente descendía mientras se sostenía del cuello de su esposo, para finalmente quedar debajo de él, aún sin romper su dulce contacto. Kaoru se separo de él lentamente, y lo observaba, comenzó a acariciar su rostro, apreciando cada rasgo característico de él, nuevamente y ansiosa atrajo su rostro hacia ella para besarlo con mayor intensidad. Kenshin la beso de inmediato, dejándose llevar por ella, fue su sorpresa al sentir el contacto de su lengua en sus labios, por supuesto, le cedió el paso y correspondió de igual manera; lentamente sus besos descendieron a través de sus mejillas, y llegar a su cuello el cual gustosamente recibía las húmedas caricias por parte de él. El varón realizo su recorrido con los labios pasando por sus clavículas y sus hombros, hasta el valle de sus senos, sin titubear abrió un poco la yukata y con su lengua saboreo uno de ellos que salió a la vista, causando un jadeo en ella que lo incitó a repetirlo.

Kenshin… —llamó débilmente al no sentir más las caricias por parte del escarlata.

Shh… aquí estoy, mi amor —contesto enderezándose, abriendo su yukata para liberar sus brazos y que cayese dejando la parte superior de su cuerpo libre. Volvió a recargarse en ella para volver a besarla, sin embargo, fue Kaoru quien esta vez, y para sorpresa del espadachín, al momento de juntar sus labios, la joven lo hizo girarse para quedar esta vez ella sobre él, lo cual no le molesto demasiado al sentir su peso sobre él, la abrazo por la cintura para acercarla mas a él y sintiera lo deseoso que estaba por estar con ella. Los besos de su mujer realizaron el mismo recorrido que él le había brindado, sentía sus labios subir y bajar por los costados de su cuello, mientras él la acariciaba, desabrochando poco a poco la cinta que amarraba la prenda que usaban.

Oh Dios, Kenshin… —susurró en su oído al sentir el palpitar del miembro en su vientre. El exasesino volvió a atraerla hacia él reclamando sus labios, y tomándola de los brazos para volver a su posición inicial, la yukata de la joven se abrió por completo, dejando a la vista el exquisito cuerpo de la ojiazul que solamente Kenshin era testigo de apreciar. —Mmm… espera… —susurro contra sus labios al sentir los dedos de su marido acariciando su intimidad.

Aquí… —inevitablemente uno de sus dedos ingreso en su interior causando que la chica arqueara su cuerpo y su busto quedara frente el pelirrojo, quien sin perder un momento, atrapo uno de los pezones con sus labios, mientras lentamente movía su dedo dentro de ella, guardando cada gemido y expresión en su mente.

Por favor… ya… —suplico viéndolo a los ojos, Kenshin hizo caso, deshizo el nudo de la prenda, y pasando el cobertor sobre ellos, se posiciono sobre su mujer, y pausadamente ingreso en su interior. —Oh cielos… —

Comenzó lentamente a entrar y salir en ella, tomo los brazos de la chica y los entrelazo para que lo abrazara por el cuello, ella instintivamente levanto sus piernas brindándole mas acceso para que tuviese libertad de moverse como él quisiese y Kenshin aprovecho esto para abrazarla y descender sus labios hasta el cuello de ella nuevamente, saboreando su piel y su aroma.

—…Kaoru… —gimió en su oído al sentir las piernas de la madre de su hijo atraerlo con más fuerza, las embestidas y los movimientos de ella se coordinaron y a un ritmo constante la siguió penetrando —…Así amor, un poco más… —

—…No puedo… —el calor era insoportable, quería más, su cuerpo le exigía moverse más rápido pero sentía que no podía. Kenshin notó esto y afirmo su agarre en sus piernas embistiendo más profundo, saciando los deseos de la chica. Kaoru mordió su dedo para no dejar salir los gritos de placer que se acumulaban en su garganta, sintió el cambio de ritmo del varón, así como un hormigueo en su interior se hacía presente. Kenshin se recargo en sus codos aún con su mujer apoyándose en su cuerpo, descendió su rostro hacia la curva entre su cuello y su hombro y aumento la velocidad.

Te amo, te amo, te amo, Kaoru…—susurro en el oído de ella cada que se movía, ambos al mismo tiempo se tensaron al sentir el placer momentáneo liberarse de sus cuerpos. Kaoru libero sus brazos y sus piernas de Kenshin y se dejo caer en el futón jadeando, mientras que el escarlata se derrumbó sobre ella de igual manera. Con cuidado, salió de ella y se coloco a su lado y la aprecio con mucha ternura, de igual manera ella, acariciando su rostro para besarlo levemente.

Fue hermoso, mi amor… —susurró acurrucándose contra él.

Lo fue… de verdad que lo fue… —la acomodo mejor entre sus brazos y dejándose vencer por el cansancio, ambos quedaron profundamente dormidos en los brazos del otro.

Un par de días después, Kaoru estaba con Kenji y Yahiko en el puerto despidiéndose del exguerrero.

Cuídate mucho, Kenshin —dijo el moreno abrazándolo.

Lo haré, te encargo el dojo y a mi familia —el joven asintió y le cedió el paso al niño, Kenshin se agacho a su altura y lo cargo en sus brazos para abrazarlo —Cuida de mamá por mí, Kenji —

¿Tienes que irte? —pregunto con lagrimas en sus ojos y Kenshin solo se limitó a sonreír tristemente.

Es mi deber, Kenji, en cuanto termine, regresare de inmediato, lo prometo —lo abrazo nuevamente, el menor sollozo un poco y asintió con su padre, posteriormente Yahiko lo cargo para que Kaoru se despidiese del oji violeta.

Ten mucho cuidado, y no te sobre esfuerces demasiado —dijo arreglando su gi evitando mirarlo, sin embargo, Kenshin levanto su barbilla con su mano y en el instante que el amatista y el zafiro se encontraron, las lagrimas fueron inevitables, ella se lanzo a sus brazos y Kenshin correspondió abrazándola con fuerza y besando su coronilla. —Esperaremos por ti, te lo prometo, por favor, vuelve con nosotros a salvo… —

Así será, cariño. Cuando menos te lo esperes, volveré a estar a su lado, cada día ustedes estarán en mis pensamientos. Los amo, a todos ustedes —en ese instante el silbato del barco anunciaba la ultima llamada para abordar, Kenshin con todo el dolor de su corazón, buscó los labios de la joven y le brindó su último beso por el momento, ella correspondió con todo su ser para otorgarle todo su amor. Entre lágrimas, ambos se separaron y mantuvieron sus frentes unidas —No lo olvides, amor mío, nuestros corazones están conectados, no importa el momento, estaré contigo, así como tu estarás conmigo —ella asintió y sollozo sin poderlo evitar —…Te amo, más de lo que puedas imaginar… —

Yo también, te amo demasiado… ve con cuidado, querido —

Ya me voy —él asintió antes de responder y le brindó una última mirada a los tres integrantes de su familia, quienes asintieron y le desearon buen viaje, se encargó de recoger sus pertenencias y subió al barco. Nunca se imaginó, que a su regreso, años después, enfrentaría una situación más delicada y abrumadora.


No sé como, pero esto salió, literal, es mi primer lemon que escribo, siento yo que la verdad no es la gran cosa, pero me siento feliz que por fin me atreví a escribirlo, espero con el tiempo mejorar. Les juro que este capítulo, salió de la nada, hasta yo misma me sorprendí, no me había pasado desde el fic de Sasuke y Sakura, pero bueno, aqui esta.

Nuevamente, muchas gracias por los review tan bonitos que me dejan, ¡me hacen muy feliz!

Les mando un abrazo, cuídense, saludos :))