CAPITULO 7

Kenshin y compañía estaban petrificados, los presentes a excepción de Megumi y el doctor observaban fijamente a los recién llegados, fue hasta que un sonoro espasmo provino de los labios de la maestra, la mujer detuvo sus movimientos y rápidamente con la ayuda del anciano la levantaron para que Kaoru tosiera y expulsase el líquido de su interior, sangre brotaba de sus labios en gran cantidad, Yahiko le coloco el recipiente con agua en sus muslos para que liberara todo, Tsubame y Kaori solo limpiaban lo que podían con lo que habían traído.

—Yahiko, Kaori, vayan con Sano y los demás, el doctor Gensai y yo estabilizaremos a Kaoru. Ayame y Suzume traigan ropa limpia y un futón nuevo por favor. —las jóvenes asintieron e ingresaron en la residencia —Tae, Tsubame, necesitaré que me ayuden a limpiar a esta señorita —

—Yo quiero ayudar —intervino la pequeña y Megumi le acarició el rostro con el dorso de su mano para no mancharla

—Tienes algo más importante que hacer ahora, déjame a tu mamá a mí —la niña fijo su vista en los ojos cerrados pero temblorosos de su madre, después a Gensai quien asintió.

—Vuelvo contigo en un momento, mami. Estás en buenas manos —le dio un ligero beso en su frente y salió del cuarto cerrando el shoji que daba la vista hacia el patio donde se encontraban los demás. Mantenía sus manos en los espacios de las puertas con la mirada triste, Yahiko se agacho a su altura y la hizo voltearse hacia él tomándola de los hombros para luego atraerla a su pecho, ella solo correspondió acurrucándose un poco con él. —…Nunca le había pasado esto… —

—Tranquila, todo estará bien, es de tu madre de quien hablamos. No te preocupes, estoy aquí contigo —susurro intentando confortarla, aunque sabía muy en su interior que mentía.

—Oye… —llamó Sano al joven quien lo miró separándose de la niña. —¿Qué demonios está pasando aquí, Yahiko? —pregunto con la voz dolida, y él suspiró. Kaori bajo al escalón de piedra para alcanzar sus sandalias y se dirigió con los cuatro.

—Siento que tuvieran que conocer a mi madre en estas circunstancias, espero les haya ido mejor, ¿Cómo le fue con su esposa, señor Kenshin? —el moreno se aproximó con ellos y acaricio la cabeza de la niña interfiriendo antes de la respuesta del mayor.

—¿Los conoces? —ella asintió y brevemente narró la convivencia del día anterior —Comprendo, no vuelvas a hacer eso jamás… nos tenías muy preocupados—regaño pellizcando su nariz.

—… Yahiko… Kaori es… —las palabras de Kenshin estaban atascadas en su garganta, Kenji quien estaba siendo abrazado por Chizuru conmocionados —…es ¿hija de Kaoru…? —

—Así es Kenshin, siento tener que informarte sobre ella en estas circunstancias, a ti y Kenji. Su nombre es Kaori Himura y acaba de cumplir 8 años—las rodillas de Kenshin no aguantaron sorprendiendo al peleador que se hinco a su lado. Kenji en cambio dejo caer sus brazos, mentalmente haciendo cálculos, ella nació el mismo año que él y su padre se habían marchado. El mayor lo recordó, cuando le confeso a su mujer su deseo y ella aceptó con gran pesar, esa noche se entregaron porque presentían que pasaría tiempo para volver a estar juntos, ¿Cómo fue tan ciego? Pensaba que era nostalgia ver a la maestra en el rostro de la pequeña, pero con esto cambiaba todo, claro que la veía porque poseía la misma sonrisa angelical que tanto amaba, sus ojos violetas provenían de él, ¿Quién más en Tokyo cercano poseía ese color? El sentir de protegerla y estar con ella de inmediato, todo tuvo relación finalmente, él era el padre de tan bello ser.

—¿Tío los conoces? Creí que dijiste que no dijera… —

—Ellos no son extraños pequeña, bueno, solo la jovencita al lado de Kenji, disculpa no saludarte —ella negó para que no se preocupara —Ese sujeto que da miedo, es amigo de Kaoru, y ellos dos… —se agacho a su altura y la tomó por los hombros —No será posible hoy, pero pronto, iremos por el menú especial en el Akabeko en compañía de ellos, ¿recuerdas lo que significaba si pasaba eso? —

FLASHBACK

Oye tío —el moreno bajó la mirada a la niña de 4 años que tironeaba de su hakama

Kaori, ya te he dicho que no entres al dojo cuando hay entrenamiento, puedes salir lastimada —regaño cargándola para sacarla del recinto.

Es que quiero ayudar a tía Tsubame en la cocina, quiero preparar algo rico para cuando mi papá y mi hermano lleguen —comentó sonriente.

Kaori, no creo que ellos vengan hoy… —la sonrisa se convirtió en decepción y el aprendiz se arrepintió por haber comentado eso —P-pero ¿sabes? A ellos dos les gusta mucho la comida de Tae, cuando regresen, yo mismo los invitaré con el menú de lujo, ¿Qué te parece? —

¡¿Crees que les guste?! —pregunto emocionada y este asintió acariciando su cabeza —Entonces, ¡ayudaré a la hermana Tae cuando llegue ese día para hacerlos felices! —

¡Si, estoy seguro de que lo disfrutarán! —

FIN DE FLASHBACK

La niña se llevó sus manos a sus labios dirigiéndose hacia ellos, completamente en shock al entender la referencia que le dijo su padrino.

—Entonces… ellos son… —Yahiko asintió, ella comenzó a hipar, con las lágrimas amenazando resbalar por sus mejillas, al pelirrojo le quemaba el pecho al visualizar la tristeza de la pequeña

—Kaori… —llamo a susurro Kenshin y extendió su mano hacia ella, pero como respuesta ella desvió su mirada, y se alejó en dirección al interior del dojo siendo seguida por las miradas de los presentes, principalmente el más afectado era el mayor de ellos.

—Vamos adentro, en lo que terminan con Kaoru —dicho esto siguieron a Yahiko y los reunió en la habitación principal, acomodo una mesa y se dirigió a preparar té.

—¡Hermano Ken! ¡Hermano Sano! —Ayame, Suzume y Tae hicieron su aparición y las dos jóvenes se acercaron a abrazar a cada uno.

—No puedo creerlo, ¿realmente son ustedes? —abrazo alegremente Sano a Suzume mientras acariciaba su cabello.

—Se han convertido en unas hermosas mujeres, así es —adulo Kenshin abrazando a Ayame.

—Nos da tanto gusto volver a verlos —se aproximó Tae a abrazar a ambos —Oh, cielos, Kenji, has crecido tanto —la mujer se acercó a abrazar al muchacho quien avergonzado correspondió a la muestra de afecto. —¿Y esta jovencita? —

—Déjeme presentársela, ella es Chizuru, mi esposa —se alejó de la gerente y rodeó con su brazo los hombros de la mencionada, quien solo hizo una reverencia.

—Oh cielos —mencionó sorprendida y el resto de los integrantes tenían la misma expresión.

—¿Hablas en serio Kenji? —preguntó Yahiko ingresando al salón con una bandeja —Vaya, hombre, qué gran sorpresa nos has dado… —

—Comparado con lo que acabamos de presenciar, lo dudo —dijo secamente volviendo nuevamente al ambiente tenso y desalentador.


Kaori se encontraba en su refugio secreto, intentando secar sus lágrimas, el pecho le dolía y temblaba como gelatina. Aún no podía creerlo, su padre y su hermano había vuelto, y lo más curioso fue que la encontraran a ella, se sentía confundida, a pesar de que había imaginado el escenario tantas veces en su pequeña mente, pero en el momento en que le informaron que ellos eran sus familiares, no supo cómo reaccionar, se sentía engañada, ¿porque no le informaron que eran su familia? Tanto que ella les compartió sus sentimientos hacia ellos, sobre su madre, santo cielo, su madre, levantándose se dirigió a su habitación nuevamente, donde ambos doctores la recibieron junto con la joven mujer.

—Hey… —llamó débilmente la mujer a su pequeña extendiendo su mano hacia ella, rápidamente la infanta la tomó con ambas manos y la reposo en su mejilla —¿Qué sucede, cariño?... —

—Mamá ya se encuentra bien querida, fue solo un susto —Megumi le explicó al notar la inquietud de la niña. Kaori le agradeció con una leve sonrisa y volvió a enfocarse en los ojos cuestionantes de su madre.

—...Es solo que… —Kaoru acarició con su pulgar su piel y sintió el rastro de lágrimas en el rostro de la pequeña

—… ¿Te asusté mucho?... —ella asintió levemente —Lo siento, no era mi intención preocuparte… pero tengo la ligera sospecha que no es solo eso… —la pequeña apretó su mano delgada contra su mejilla —… ¿Conociste a papá? —el nombrar a Kenshin causó un respingo por parte de esta —Ya veo…las dos personas que mencionaste que te acompañaban, ¿eran Kenshin y Kenji? —nuevamente la pequeña asintió —...Oh cielo… ¿estás bien? —

—No lo sé mami… no sé cómo interactuar con ellos… —

—Kaori, pasaste tiempo con ellos, ¿no es así? —

—Pero eso fue antes de saber que era mi padre y mi hermano, ¿porque no me lo dijeron? —

—Pequeña, Kenshin y Kenji no estaban enterados —el doctor acaricio su cabeza al escuchar la pregunta de la niña.

—¿Cómo? —se volvió hacia él.

—Tu papá y tu hermano se fueron varios meses antes de que tu nacieras, era muy difícil contactarlos, por eso ellos no te reconocieron, lo más probable es que tampoco estén enterados de la situación de Kaoru —

—¿Eso es cierto mamá? —ella asintió —Entonces… mi padre y mi hermano… nunca nos abandonaron ¿verdad? —

—Creo que mi voz no te alcanzó, lo lamento… —murmuro dolida.

—Era muy difícil para mí aceptarlo, mamá, a pesar de que mencionaba que regresarían, una parte muy dentro de mí estaba convencida que no sería así. —

—Debe ser muy difícil para ti, ojala pudiera evitar que cargues con todo esto, lo único en lo que tendrías que preocuparte es en idear planes para jugar y divertirte—la azabache acarició nuevamente el rostro de su hija —¿Ya fuiste a darles su merecido? —ella no comprendió al principio y después rio divertida al recordar la promesa que tenían —¿Crees poder darles mi parte?...—se liberó del agarre de la pequeña, y con el dedo índice le hizo una seña para que se acercase. Kaori hizo caso y colocó su oreja a los labios de su madre, esta sonrió después de pedirle el favor y asintió. —Ve con ellos, ¿puede acompañarla, Doctor Gensai? —

—Yo y Tsubame nos quedaremos con ella, no se preocupe —dijo Megumi al mirarla preocupado. este asintió y de la mano con la pequeña salió de la habitación en dirección a donde todos se encontraban reunidos.


Kenshin intentó levantarse al visualizar al anciano con su hija ingresar al espacio, con un ademán el hombre le indico que no era necesario y este volvió a su posición.

—¿Cómo está Kaoru? —la preocupación en el rostro del escarlata era evidente. Gensai con ayuda de Kaori se arrodillo en el lado opuesto de la mesa, agradeció a la niña cuando le sirvió un poco de té

—Gracias, pequeña. —ella respondió con una sonrisa y después se enfocó en ambos pelirrojos que no la perdían de vista. Inhalo y con paso firme y seguro rodeo la mesa, quedando en un espacio entre Kenji y Kenshin, sin decir nada, levantó los brazos cerrando los puños, y los dejo caer al mismo tiempo en las cabezas de estos.

—¡Oye Kaori! —Yahiko iba a levantarse para sermonear a la niña pero el Doctor lo detuvo

—Está bien, Yahiko —dijo Kenji levantando su mano.

—No interrumpa, por favor —continuó Kenshin, ambos dirigieron su mirada a los orbes violetas.

—Esto fue de mi parte, como mi mamá no puede venir, me pidió que yo lo hiciera —exclamó a los dos varones, quienes asintieron y sonrieron levemente, cerraron sus ojos en espera del segundo golpe. El primero en sentir un contacto en su mejilla fue Kenji, quien abrió los ojos y se topó con Kaori brindándole de la misma manera un beso en la mejilla a su padre, quien reaccionó extrañado igualmente. Colocando sus manos detrás de si y algo apenada dio un paso hacia atrás.

—Bienvenidos a casa… —no dijo nada más y salió corriendo de la habitación.

—Vaya… sin duda es la hija de la nena, tiene esos cambios de humor instantáneos —bromeó Sanosuke, recibiendo un codazo por parte de Tae que estaba a su lado.

—Vuelve a llamar a mi madre de esa manera, y te quito esa sonrisa de tu rostro —amenazó el primogénito

—Eh, suena interesante, mocoso. —sonrió arrogantemente

—Kenji, compórtate —reclamó su mujer pero fue ignorada por el joven quien mantenía la mirada fija en el peleador. Un carraspeo por parte del mayor de los presentes llamó la atención y cortó la batalla de miradas por parte de los varones.

—Volviendo a la pregunta de Kenshin —nuevamente la seriedad en la mesa se hizo presente —Kaoru por el momento se encuentra estable, afortunadamente actuamos rápido y pudimos expulsar la sangre que se filtró en sus pulmones. —

—Pero ¿qué pasa con la nena? ¿Porque esta así? —Gensai suspiró profundamente.

—Lo que tiene Kaoru la verdad es que no lo sabemos mencionar, ni siquiera el joven Yutaro y sus colegas han podido descubrir con certeza que es —

—¿Yutaro? ¿Él está atendiendo a Kaoru? Entonces, ¿el doctor que vino aquí un tiempo era amigo de él? —Gensai quedó pasmado por las preguntas de Kenshin.

—¿Cómo sabes que vino el Doctor Armstrong? —

—El poco tiempo que convivimos con Kaori, nos contó varias cosas, y quedamos asombrados con ciertos detalles de ella, uno de ellos fue que su madre tenía familiares médico y uno de ellos se quedó donde residía para tratarla. Incluso Kaori aprendió inglés para entender el tratamiento —a excepción de los recién llegados, el resto abrió los ojos completamente desorbitados

—¿Kaori qué? —exclamó sin creer Yahiko.

—¿Cómo? ¿No lo sabían? La niña habló con un par de extranjeros en el tren —dijo Kenji y los demás negaron con la cabeza.

—No solo eso, ella dio una gran presentación con diversos temas, es una niña muy inteligente, y demasiado culta. —habló el exasesino.

—Sabía que la subestimaba, pero no creí que tanto… —el ayudante de maestro se llevó su mano a sus sienes aun procesando lo dicho.

—Eso explica las infusiones que aparecían en la mañana, esa pequeña… —murmuro alegre el anciano —Continuando, el doctor se quedó un par de semanas en crear un tratamiento para ella —

—¿"Crear"? Espere doctor, ¿lo de mi madre es nuevo? —pregunto Kenji.

—No es que sea nuevo hijo, sólo que no conocemos más que otros dos casos como este, el de la abuela de Kaoru y su madre. —

—Un momento, ¿la madre de Kaoru falleció por la misma enfermedad? —Gensai asintió a lo cuestionado por Kenshin.

—Es uno de esos casos muy extraños, no estoy especializado en el tema, pero según la teoría del doctor Armstrong, deriva de los genes —al notar las expresiones de confusión en los presentes prosiguió a explicar —Nosotros estamos compuestos por una cadena de herencia genética, esta información esta recopilada por muchos genes de nuestros antepasados por parte del lado de ambas familias, del padre y la madre—

—Viejo, despacio, que no entiendo nada de lo que estás diciendo… —Sanosuke levantó la mano completamente confundido.

—Lo acabas de mencionar Sano, "Kaori es sin duda su hija por sus cambios temperamentales", o Kenji por ejemplo, el color de su cabello y sus habilidades deriva de los genes que Kenshin le brindó, y sus ojos azules son pertenecientes a Kaoru, el color de ojos de Kaori pertenece a Kenshin, el cabello y su personalidad provienen de Kaoru. Estos se dividen en genes dominantes y recesivos, es un poco complicado explicar esto debido a que no soy especialista en esto, pero si lo ves en el punto de probabilidad… los dominantes son los que se expresan con mayor intensidad y en su mayoría provienen del padre —

—¿Probabilidad? Si es como menciona Doctor Gensai, si tomamos en cuenta los genes de Kaoru, ¿había probabilidad que ella no hubiera contraído esto? Es decir, si su padre no tenía esto, era más probable que ella no… —

—Cuando hable de la abuela de Kaoru, me refería a la paterna, si el linaje de Koshijiro hubiese estado limpio, la mamá de Kaoru hubiese sido la última. tengo entendido que los padres de su madre fueron comprometidos en un mismo pueblo, lo más probable eran familiares lejanos. Debido a que el gen lo poseían Koshijiro y su esposa, no es de extrañar que Kaoru lo hubiese heredado. —

—Pero ¿porque apenas nos estamos enterando de esto? Kenshin ¿la nena te contó al respecto? —Sano se dirigió al hombre y este negó con su cabeza.

—Lo único que me contó de mis suegros, fue que su padre murió en batalla y su madre de una enfermedad, pero no estaba enterado de esto —

—Kaoru no quiso decir nada, fue hasta después de que Kaori cumpliese 5 años… la encontré desmayada una ocasión que venía de comprar con Tsubame y Kaori. Al principio me dijo que solo fue cansancio, conforme pasaron las semanas, empezó a despertarse tarde, perdió el apetito y perdía el conocimiento de a ratos —explico Yahiko —Megumi vino en cuanto le informe al doctor Gensai —

—Kaoru era consciente de la enfermedad desde que tenía 10 años, sin embargo, notamos que a los 16 no presento síntomas como su madre o su abuela, fue hasta después de lo de Enishi, que la revisé y afortunadamente el pronóstico era bueno, el 80% seguridad de no padecerla —

—Pero no era el 100%... —Gensai liberó un profundo suspiro con las palabras llenas de dolor del muchacho.

—Así es Kenji, lamentablemente Kaoru cayó en ese 20%, es curioso como resumes la vida en números… supongo que ayudo mucho el que ella mejorara su sistema inmune a través de la práctica del kendo —

—...Maldición… —Kenji golpeaba sus muslos con frustración, le quemaban los ojos al comprender por lo que su madre estaba pasando —...Maldición… —

—Querido… —Chizuru detuvo sus movimientos y le apretó la mano, sin embargo no fue correspondida, y abruptamente se levantó para salir del lugar —¡Espera, Kenji! Discúlpenos —enseguida la joven siguió a su marido después de despedirse con una reverencia de los presentes.

—Maldita sea… —murmuró Sanosuke llevándose una mano a sus cabellos.

—Entonces… mis hijos también…Kaori ella... —A Kenshin le tembló la voz con solo imaginar el futuro que le esperaba, sus nervios fueron calmados levemente al notar la sonrisa mínima del anciano.

—Tranquilo Kenshin, por supuesto que me encargue de eso, Kenji notoriamente es muy parecido a ti, él no padecerá esto, con Kaori es diferente ya que puedes ver realmente cual es el gen dominante, pero es gracias a ti que ella tampoco tendrá que pasar por esto, aunque sigue siendo una teoría, no podemos dar todo por sentado. —

—¿Qué tengo que ver yo en esto?... —

—Kenshin, tu herencia genética es abrumadora, con tanta experiencia, lo más probable es que tu cuerpo haya creado defensas muchísimo más fuertes que las de un ser humano común Después de enfrentarte a Enishi, te dimos máximo 5 años porque tu cuerpo iba a resentir en gran escala, pero mírate, hijo, regresas después de arduo trabajo en una guerra y ayudando personas en infortunios, muchísimos años después del pronóstico que te dimos Megumi y yo. Casi 20 años después, a este tiempo tú deberías estar cuidándonos desde arriba... la última carta que recibí fue de hace unas semanas con el diagnóstico de Kaori, gracias a ti, Kenshin, la niña podrá vivir una vida plena y feliz, no hay que apresurarnos, pero es muy mínimo el porcentaje que ella lo padezca —

—¿Que tan mínimo doctor…? —Gensai sonrió ampliamente

—Menos del 1%. —el suspiro de alivio en el escarlata fue notorio y se llevó una mano a su pecho respirando con dificultad, agradeciendo internamente el saber que su pequeña estaría bien —Kaoru será quien termine con esto lamentablemente, la medicina avanza rápido, tenemos unos cuantos años más para en caso de los futuros hijos de Kenji o Kaori sean diagnosticados, estemos preparados —

—Pero… Kaoru… ¿cuánto…? —tenía miedo de escuchar la respuesta, no lo había sentido desde que su excuñado secuestró a su esposa, recordó la gran depresión que sintió cuando pensó que había muerto, si antes batalló para levantarse, estaba seguro de que en esta ocasión no lo lograría, y la mirada baja de los que ya estaban enterados no ayudo en nada.

—Dos o tres días a lo mucho, Kenshin. Lo siento. —

—¡MALDITA SEA! ¡Carajo, no! —Sanosuke gritó llevándose las manos a sus ojos conteniendo las lágrimas —Kaoru… Kaoru… ella… ella es como mi hermana pequeña… no puede estar pasando esto… —Ayame y Suzume se acercaron hacia él y lo abrazaron llorando a su lado. Yahiko tenía la mirada fija en Kenshin quien se quedó estático ante la sorpresiva noticia. El moreno se levantó y se posicionó detrás de Kenshin, lo tomó de los hombros y lo llamó, lentamente él lo observó aún impactado, no opuso resistencia cuando el muchacho lo ayudó a incorporarse y lo sacó del lugar diciéndoles a sus amigos que tomarían aire fresco.


—Kenji, espera —el joven caminaba furiosamente en dirección a la salida del dojo pero su mujer lo detuvo tomándolo del brazo —¿A dónde vas? —

—Saldré a caminar un poco —respondió tajantemente sin siquiera mirarla.

—Iré contigo entonces —

—Quiero estar solo —

—Pues que mal, eres mi esposo e hice un juramento, en las buenas y en las malas te acompañare —

—Suéltame, necesito distraerme —susurro frustradamente pero ella apretó su agarre —No puedo quedarme, no pueden verme así… —finalmente la observo, sus ojos cristalinos chocaron con los de ella.

—¿Verte cómo? ¿Te da pena que tu familia se preocupe por ti? —Kenji bajó la cabeza y su cuerpo tenso comenzó a relajarse —Aquí estoy, no estás solo… déjame apoyarte… —Chizuru liberó el brazo del espadachín y dirigió sus manos a su rostro cabizbajo, sintió la humedad en sus mejillas e intento hacerlo levantar su rostro pero él se negaba, acarició sus mejillas tratando de disipar el flujo continuo de sus lágrimas, nuevamente intentó volver a alzar su rostro y al lograrlo, Kenji se dejó llevar por ella, no le importaba que ella viese sus debilidades, hipo varias veces antes de que ella dejará su cara para pasar sus brazos por su cuello, de inmediato el joven la abrazó fuertemente por la cintura y hundió su rostro en el espacio entre su cuello y su hombro y lloró.—Esta bien, está bien, Kenji… —

—La abandoné… —sollozó nuevamente —No lo sabía… de haberlo… yo jamás…—

—Lo sé, querido. No es tu culpa… —

—Mi madre… mi madre… —le costó respirar al presenciar recuerdos de su infancia en su mente, los momentos felices que pasó con quien era uno de los grandes amores de su vida —Chizuru, perderé a mi mamá…a mi dulce mamá… mi mamá se irá y no puedo hacer nada para evitarlo… —ella no pudo decir nada debido al gran nudo en la garganta que tenía, sin avisarle y de manera rápida le dio un beso a los cabellos del muchacho y lo siguió consolando.


Yahiko se llevó a Kenshin al lado opuesto de la residencia y se sentaron en uno de los pasillos sin decir una palabra. El escarlata tenía la mirada fija en un punto inexistente en el suelo, el moreno lo observaba, esperando una señal por parte de su cuñado.

—…Gracias, Yahiko…—débilmente el mayor le agradeció —Lamento haberte dejado con todo esto… debiste tener muchas dificultades, asumiendo mis responsabilidades —el exasesino se regresó sobre sus rodillas y con gran humildad se inclino hasta tocar su frente en el suelo hacia el moreno quien estaba sorprendido y consternado. —Te agradezco tanto, el haber cuidado de mi esposa y mi hija —

—Oye, Kenshin, levántate, por favor. No fue nada, hombre, yo mantuve mi promesa contigo, no tienes nada que agradecer. —lo hizo levantarse para que volviese a su posición inicial —Kaoru es mi hermana y me hizo muy feliz el saber que sería tío por segunda ocasión, es a ti a quien yo debería agradecer Kenshin, si no me hubiesen salvado, no estaría aquí. —

—…Al parecer no estaba hecho para el matrimonio… nuevamente perderé a mi mujer sin poder hacer nada… —

—Kenshin, esto no es tu culpa, son cosas inevitables que no podemos interferir —

—No sé que hacer, Yahiko… —la voz del escarlata tembló, y finalmente comenzó a sollozar —La perdí una vez, y gracias a ustedes pude levantarme porque cabía la posibilidad de estar a su lado nuevamente… pero ahora… no creo poder hacerlo, no sé qué haré sin ella… —

—Kenshin… —el muchacho le coloco una mano en su hombro en señal de apoyo. Levantó su vista al ver a Sanosuke llegar y sentarse con ellos, le paso el brazo por el cuello a quien consideraba su mejor amigo y lo atrajo a si en un medio abrazo.

—La voy a perder, Sano… mi amada Kaoru… —el dolor se reflejo en la voz del vagabundo y esto afecto en gran medida a ambos hombres, ya que ellos tres eran los más apegados a la joven mencionada. —No fui el mejor padre, mucho menos el mejor marido… ella me esperó tanto… ¿Cómo podré devolverle tanta dedicación? —

—Calma, amigo. Estamos aquí para apoyarte, más que nunca tienes que ser fuerte… —esto ultimo lo hizo separarse del peleador.

—¿Fuerte? ¿No lo entienden? ¡Mi único propósito y fuerza en esta vida es Kaoru! No podre soportarlo… no de nuevo… no soy fuerte… —oculto su rostro entre sus manos agachándose hasta quedar en sus rodillas.

—Debes estar bromeando. ¡Eres de las personas con más coraje y valentía que he conocido en mi vida! —exclamo Yahiko —No eres el único sufriendo, Kenshin. Todos nosotros amamos y apreciamos a Kaoru, ¡por supuesto que nos duele también! Pero, no podemos demostrarlo, no en frente de ella, hay que continuar y aguantar, no solo por Kaoru, sino por tus hijos, piensa en Kenji y Kaori —y como si mencionar su nombre fuera el objetivo, la pequeña apareció y se acercó a los tres, vio a su nuevo amigo cabizbajo y se colocó frente a él. Con su pequeña mano, acarició el cabello de quien era su padre, haciendo que este alzara su húmedo rostro hacia ella.

—¿Estas bien?... —en su mente para ella era obvio que no lo estaba pero no se le ocurrió otra manera para iniciar una conversación.

—…No… no estoy bien… —

—¿Es por mamá? —él asintió —No te preocupes, mami solo se adelantará un poco, irá a un lugar feliz y bonito con los abuelos, y después podremos reunirnos con ella—

—… Yo sé… pero quiero estar con mamá… estuve solo muchos años… no quiero volver a estarlo… —no sabía en que momento, su cicatriz estaba siendo acariciada por la mano de su pequeña.

—No estas solo, tienes al tío Yahiko, a este señor extraño —Sanosuke hizo una mueca ofendido por el comentario —A la tía Tae, a las hermanas Ayame y Suzume, al abuelito Gensai, a la tía Megumi, a la tía Tsubame, a Chizuru, a Kenji… —mientras los nombraba contaba con sus deditos de su mano libre, al llegar al nombre de su hermano, se acercó al rostro del mayor y con sus dos manos empezó a retirar el rastro de lagrimas de su rostro, sin dejar de ver los ojos de quien era su progenitor —… y me tienes a mí, , si estas bien en quedarte conmigo…prometo que no te dejaré solo, papá… —Kenshin abrió de sorpresa los ojos conmovido al escuchar la última palabra por parte de la ojivioleta. Fue de un momento a otro, que Kaori sintió como era levantada del suelo para ser estrechada fuertemente en los brazos del pelirrojo. La pequeña sentía a su padre temblar y llorar contra ella, Sanosuke y Yahiko sonreían al ser parte de tan conmovedora escena. —¿Papi…? —se atrevió a decir intentando buscar su mirada.

—…Sí… aquí estoy, cariño. —le dirigió una de sus sonrisas más dulces y eso lleno por completo el corazón de la pequeña quien, nuevamente colocó sus manos en el rostro del mayor y retiraba las lágrimas de su rostro. Kenshin se dejó hacer sin objetar nada, sentía por fin la calidez de su hija entre sus brazos, estaba completamente enternecido con ella.

—Así me gusta verte, me gusta mucho tu sonrisa, papá —

—Y a mi me encanta que me digas papá—sonrió nuevamente depositando un leve beso en la punta de su nariz—Lo siento mucho, Kaori. Prometo que no me alejaré de tu lado esta vez, ni de Kenji, si me lo permites claro está —sentó a la pequeña en sus piernas y comenzó a acariciar su cabello, ella asintió feliz y nuevamente lo abrazo, siendo correspondida de inmediato —Gracias, Kaori… por perdonar a este hombre sin valor… —

—No digas eso, no tuve nada que perdonarte, estabas salvando y ayudando a personas, eres un héroe. No puedo estar más orgullosa de tener un padre como tú—Kenshin no lo pudo evitar y acaricio las mejillas de la pequeña y alegremente ella hizo lo mismo, se hinco en los muslos del pelirrojo y junto su frente con la de él sin cortar la mirada —Vamos a pasar por esto juntos, papi. Seremos una familia de nuevo por mamá, hasta que nos volvamos a encontrar con ella, no importa que, yo te quiero —

—Y yo a ti mi pequeña Kaori, juntos cariño, no soltaré tu mano esta vez…—