Temari: - Seré sincera a partir de este momento toda la perspectiva que tengan de mí y de mis hermanos se irá a la mierda. Por favor, mantengan piernas y brazos dentro del vehículo, el viaje al infierno este punto de comenzar.


Desperté muy nerviosa, no había querido hacer palabra alguna con mis hermanos, Kankurou estaba tan frustrado estos días, el peso de ser la cabeza de la familia lo estaba matando. Les preparé el desayuno a mis dos hermanos y sin decir nada me fui.

Como Demonizado tienes dos personalidades, una de bajo perfil que te da ese "don" y la otra mitad, esa parte que aún sigue siendo humana. Siempre había sido una persona racional, pero Shikamaru Nara parecía ser esa medicina que adormecía la parte demoníaca de mi alma. No sabía cómo lo iba a tomar, parecía ser más maduro de su edad y la madurez es solo un sinónimo más de incredulidad.

Decidí no ir a mis primeras clases y pasarlo con los Akatsuki-Taka, me sorprendió ver a la mayor de las Hyuga, negué con la cabeza.

- Ahora estás con el lado oscuro? - le pregunté mientras encendía un cigarro

- No todos los caramelos son dulces - replicó sonriendo y llevando mi cigarrillo a sus labios

- Sal de aquí, te consumirán ¿Ya te acostaste con Sasori? - Ella solo se río, y soltó el humo del tabaco

- Ni en sus mejores sueños - caló una vez más y preguntó - Y tú ya dejaste de jugar con Shikamaru? - Me reí como ella había hecho unos momentos antes

- A partir de hoy, Shikamaru no volverá a ser como antes, no podrá - LA peli mora dejó de ponerme atención al parecer estaba bastante drogada.

La hora del almuerzo llegó, esperé afuera del salón al Nara, cuando me vio, comencé a sentirme nerviosa, lo tomé de la mano y lo jalé rumbo al estacionamiento.

- Espero sepas conducir motocicleta porque tenemos dos horas para explicarte la historia de la humanidad -

LA casa estaba vacía, vivíamos en una pequeña mansión promedio, ni tan austera ni tan pretenciosa. Lo llevé a nuestro salón y es que ahí estaban todas las respuestas, lo vi hasta cierto punto maravillado con todos los libros, caminé hacia el primer estante.

— En tu cultura, este libro habla de la historia de Japón, no es muy diferente a lo que vives hoy en día — abrí las primeras páginas del libro — también ahí comienza mi historia de vida, Shikamaru Nara— cambié de página a — Adán y Eva, Ask y Embla, Enki y Adapa, Aruru y Enkidu ¿te suena? se supone que ellos dieron comienzo a la humanidad, en palabras más o menos, pero siempre hubo alguien detrás no?, Dios, Caos, Jesus, yaveh, allah, Jah, Shangdi, Shiva, Buda, Kami — cada vez hablaba más rápido — Todos son lo mismo, solo que las personas necesitan creer en algo que les haga sentir que van en dirección hacía algún lugar, joder, los humanos necesitan saber que hay más allá de la muerte y creen que si son buenos irán a un buen lugar pero que si son malos mi padre los castigará — Shikamaru tenía el ceño fruncido

— Tu padre? — Como explicarle el origen de la tierra a un mortal?

— Maldición Shikamaru, le dan muchos nombres en todos lados, lucifer, belcebú, Kengu, todos son la misma persona, son fuerzas que la humanidad no puede entender — Sentí que me hervía la sangre cuando lo escuché reír, se estaba burlando de mí.

— Temari si no querías que fuésemos novios no tenías que inventar estas… cosas — recargué ambos brazos en el escritorio de caoba — Dame la mano — el Nara rodó los ojos y lo besé. No, este no fue un beso normal fue un beso del diablo. Mis ojos estaban tan dilatados que podía ver las pulsaciones de su ritmo cardiaco, estaba nervioso, pero no asustado. — Esto te va a doler — Sus palpitaciones se hicieron más cortas cuando terminé de decirlo, tomé una de las plumas de Kankuro y la clavé en la palma de mi mano. Los besos del diablo eran besos vudú. Me dolió verlo gritar. — necesito que me creas, necesito que no huyas, quédate Shikamaru estoy en caída libre desde este momento — El pelinegro se dolió un poco levantándose del piso y me abrazó, nunca nadie me había dado un abrazo tan cálido, por un momento quise ser un ángel y poder sentir dulzura...

— Enséñame — lo miré a los ojos y le di un beso más, en parte para deshacer la maldición y porque su palabra me estaba haciendo extremadamente feliz

Aunque aún parecía un poco incrédulo saqué unos libros más — Hay categorías de demonios, pero pasa lo mismo que con dios, es lo mismo, todos somos lo mismo. Ustedes los seres humanos son realmente egoístas, olvidan sus orígenes para darles un nuevo significado que los haga sentir menos insignificantes — lo volteé a ver — lo siento no es crítica, aquí es donde nos tenemos que situar — señalé una página del libro — En el cielo son unos imbéciles, creen que dios les la respuesta, tienen la famosa jerarquía ya sabes, la mitad de los humanos creen que lucifer es el encargado de sus malas decisiones, pero realmente él se alimenta de ellas. Si me preguntas la gente que le teme a Dios es la que más lo alimenta. — Shikamaru estaba impávido, pero teníamos poco tiempo y el show debía continuar —si revisas tu historia familiar verás que tienen relación o con un ángel o un demonio, ustedes los humanos no quieren saber de su pasado y no saben que eso les facilitaría demasiadas cosas — Lo observé un poco mortificado mirando su mano — okey comencemos, mi padre es lucifer, mi madre es Lilith, ellos existen, pero en realidad son padres de todos los demonios de todo su ejército. Los 7 Lores del infierno, se han encargado de castigar y regular a quienes lo merecen. Lucifer y Lilith dieron vida a sus 7 primeros hijos de ahí en fuera, nosotros somos creación de esas mezclas, los súcubos son hijos de asmodeo y una hija no reconocida de afrodita, Ahí es donde entramos nosotros, somos hijos de Leviatán e Izanami, el primer hijo de esta relación joder, está muy relacionado con esta ciudad. Cuando lucifer nos vio nos encomendó una misión, ir a la tierra y convertirnos en las personas que dirijan el eje de su mundo para qué no se destruyan, no venimos a castigar solo venimos a hacer que no se lleven a la autodestrucción por qué su fin del mundo es nuestro fin. Hitler lo intentó, intentó dirigir el mundo y fue castigado por mi padre. — Shikamaru estaba tratando de relacionar todo lo que yo le decía —los vampiros, los duendes, todo eso existe Shikamaru, inclusive los fantasmas y Las almas. Todos somos una conexión con el cielo y el infierno — era muy poco tiempo para explicarle todo a un chico que usaba la lógica

—entonces tu eres un demonio bueno? — Pregunto él y me pude percatar que dudaba varias cosas de lo que le acababa de decir —

—no hay un bueno o malo, yo me alimento de tu tristeza, de tu miedo, de tus sentimientos malos de lo que te consume o te agobia, no te los quito yo no soy un ángel, yo te los provoco, quieres coger? Hagámoslo hasta que no nos quede fuerza en el cuerpo, eso me da fuerza— Shikamaru río

—entonces lo que siento por ti es un hechizo— estaba bastante confundido, suspiré y sonreí

— no hacemos hechizos, provocamos emociones — suspiré — tenemos habilidades del diablo, y como demonizados, bueno tenemos algunas más habilidades—

— Entonces debo creer que no vienes a hacerme daño? — El tono de voz de Shikamaru era dudoso, no sabía si no confiaba en mi o lo que le acaba de decir, o ambos. Estaba en su derecho.

— Vuelas? — su pregunta me sacó una carcajada era muy valida

— No — El pobre Nara estaba ahí parado como a dos metros de mi

— No sé qué decirte Temari, no es esto lo que tenía en mente, no entiendo que tiene que ver esto con los Uchiha — de todo lo que había dicho solo se había quedado con eso, y eso que no mencioné su nombre ni una sola vez

— En realidad necesitaríamos todo un día para hablar de eso — Los orígenes de su ciudad, de su mundo, maldición, estaban ahí tras la historia de esa familia. Me acerque a él sin ánimo de engatusarlo,

— Temari… debo estar completamente loco por ti, porque creo en todo lo que me dices— esas palabras me sacaron una sonrisa, algo raro pero que sí, el Nara provocaba

— ¿De verdad me crees? —

Él se sonrió — Es la única manera en la que se podría explicar cómo todo cambió cuando llegaron tú y tus hermanos— lo miré un poco dudosa — no estoy siendo condescendiente—

— estas siendo lógico, lo sé— lo interrumpí ¿cuánta suerte podría tener? un chico que había entendido todo a la primera

— así que se alimentan de nuestras malas emociones y las provocan— Shikamaru sopesaba todo, parecía que repetirlo era necesario para él — ósea que ese día en la casa de Sasuke… el azufre...—

— Canto de sirena, en algunos libros de piratas se menciona que cuando las sirenas atraían a los marineros, el humo no era por el frío, era azufre— 100% de sinceridad

— ya — Shikamaru seguía con la mirada baja — has usado esos poderes conmigo? — uy sabía que lo preguntaría

— sí, solo una vez para que follaramos, en la fiesta de Itachi— si la sinceridad no funcionaba recurriríamos al plan b. El río

— supongo que tus hermanos… son demonizos— traté de no corregirlo — quién más? —

— Shikamaru no puedo decirte, el que te diga quienes son no sirve de nada no puedes hacer nada— pelear no serviría

— Entonces por qué me lo dices Temari? — Se acercó a mí como si estar más cerca hiciera más creíbles mis razones

— Porque me gustas niño, mira Shikamaru, la razón por la que no pude darte una respuesta es esta, yo vine a Konoha con una misión, el único factor que no estaba contemplado era que me gustaras tanto— lo besé porque acababa de cometer un juicio imperdonable, si se enterara alguien me castigarían con estigmas — no sé cómo o que hacer, pero este plan se tiene que cumplir— tome su rostro en mis manos, a partir de hoy todo cambiaría necesitaba que él lo comprendiera

— Cuál es ese plan Temari? — entrelace sus dedos con los míos

— mi padre cometió un castigo imperdonable, para que sea redimido, debo casarme con Itachi— Shikamaru comenzó a reír con incredulidad

— Temari estoy tratando de tomar en serio cada palabra que me dices, pero esto… ¿qué esperas que haga? ¿que diga que todo está perfecto, que te cases y que yo te esperaré? — Shikamaru se soltó de mi agarre dejándome con una punzada en el corazón.

— Shikamaru, cuando una demonizada se casa… tiene dos opciones tener hijos con el mismo demonizado o le quitan toda su sangre y hacen un ritual para que se vuelva humana — lo miré a los ojos — entiendes? Humana...— Shikamaru se rascó la cien, parecía todo muy complicado

— Temari, yo...— lo besé, prácticamente me estaba desnudando ante él, si suena cursi, pero le estaba mostrando lo que a nadie más. — no sé qué creer, ni siquiera sé si esto es real o un pretexto, o quizás saliste de un hospital psiquiátrico— De acuerdo no quería recurrir al plan B

- te lo probaré, puedo hacer que Tayuya deje en paz al Inuzuka—

—Eso quiero verlo -

Konoha Junior quizás no estaba listo para el caos que acababa de jurarse.


hooola, así es volví despues de más de un año pero habia olvidado lo mucho que disfruto escribir sobre todo Shikatema 3 espero les guste