Capítulo 8

Kenji y Chizuru se encontraban fuera de la habitación de la heredera del Kamiya Kasshin, Megumi al apreciar la sombra de los dos jóvenes, se levantó y abrió el shoji encontrándose con la joven pareja.

—¿Por qué no entran? —

—Creímos que aún estaban atendiendo a la señora Himura—contestó cortésmente Chizuru.

—¿Y tú eres? —

—Es Chizuru, déjalos entrar por favor, Megumi—la voz dulce de Kaoru llegó a los oídos de ambos jóvenes, la doctora asintió y se retiró por el pasillo dejándoles la entrada libre. La chica entrelazo su mano con la del chico y tras una mirada entre ellos, entraron a la habitación y se sentaron al lado del futón donde yacía Kaoru —Volvemos a vernos, querida —

—Sí, ¿Cómo se encuentra? —preguntó inclinándose a ella.

—Mucho mejor, discúlpame por no recibirte de manera apropiada… —

—No se preocupe, me da mucho gusto conocerla —la mujer sonrió y después enfocó su mirada en su hijo quien estaba cabizbajo desde que ingresó.

—Bienvenido a casa, Kenji. Has crecido mucho, déjame ver tu rostro hijo, por favor. —el joven se acercó un poco más hacia ella y la observó directo a sus ojos, Kaoru sonriendo dulcemente, colocó su mano en su mejilla y la acarició —¿Has estado alimentándote bien? ¿Cómo ha ido tu entrenamiento? —

—… ¿Por qué no me reclamas?... —

—¿Por qué tendría que reclamarte algo? —

—Desaparecimos todos estos años, te dejamos sola en tu condición… y —Kaoru le colocó un dedo en sus labios.

—No te culpes por eso, fue mi error haberme confiado, no haberme atendido a tiempo tampoco, y no contarles a tu padre y a ti lo que sucedía conmigo. No lo sabías, estoy segura de que si hubieses estado enterado, cuidarías de mí y de tu hermana —

—Mi hermana… —murmuró tomando la mano de su madre entre las suyas —¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? —

—Lo supe semanas después de que te fuiste, iba a ir por ti, pero recibí una carta del señor Hiko. No quise molestarte, así que mejor te di la libertad de hacer lo que deseabas—"deseabas", la última palabra resonó en su mente, la culpabilidad se hacía mayor en el joven al asimilar que la pobre mujer dejó ir sus deseos más preciados para que él y su padre cumplieran los suyos.

—…Lo lamento… —

—Acepto tus disculpas, aunque no son necesarias, debo admitir que si me hicieron mucha falta Kenshin y tú, pero es egoísta de mi parte decírselo —

—¡Hazlo, por favor! Yo no debí separarme de tu lado después de lo que el viejo hizo, falte a su promesa cuando se fue, a pesar de que me llegaron tus cartas los primeros meses, no me atreví a abrirlas, sigo siendo un obstinado y malcriado hijo que ni siquiera debería tener derecho en hablar contigo… —

—Eres un tonto, igual que tu padre, siempre quieren cargar con culpas innecesarias. Kenji, ¿Qué no ves lo que tienes a tu lado? —el chico ladeó su rostro hacia su esposa quien permanecía callada y con la mirada triste.

—Chizuru… —

—Encontraste el amor, cariño. Después de seguir el camino que elegiste, tras sacrificios, pudiste fortalecerte y encontrar un tesoro tan valioso, alguien que solamente tú puedes proteger. Yo estoy más que dichosa en saber que mi familia estará en buenas manos, y que vivirán una vida larga y feliz. —Kenji liberó una de sus manos y entrelazo la suya con la de Chizuru, sus ojos se cristalizaron y sonrió humildemente al notar el rostro de arrepentimiento de su marido —No te arrepientas de lo que hagas, son decisiones que te llenan de alegría si fueron las correctas, si no es así, aprendiste de esa experiencia y no cometerás el mismo error. Tienes frente a ti un gran futuro cariño… —Kenji asintió y sin poder evitarlo derramó un par de lágrimas mientras sonreía. Justo en ese instante, entró Tsubame con un envoltorio de tela en sus manos, se inclinó con Kaoru quien agradeció y tras susurrarle algo, la castaña asintió, rodeo el futón y se sentó frente a Chizuru colocándolo frente a ella, para después retirarse de la habitación.

—Disculpe… —se dirigió a la maestra, prosiguió a tomarlo con cuidado y abrirlo justo como ella le mencionó y dentro de este se encontraba un listón bastante suave y bien cuidado color índigo.

—Madre, ¿eso es…? —Kenji reconocía esa prenda donde fuese.

—Es mi favorito, me gustaría dártelo como obsequio, Chizuru. —

—¿Esto le pertenecía a usted, señora? —pregunto acariciando la fina tela.

—Así es, ese listón fue testigo de muchos eventos importantes en mi vida, tuve más cuidado de usarlo porque en una ocasión tu padre lo llenó por completo de sangre, no saben el trabajo que me costó dejarlo como nuevo —se quejó al recordar la primera vez que fue secuestrada.

—¿" Mi padre"? —Chizuru por un minuto creyó que hablaba con Kenji, pero notó que la mujer no le había retirado su mirada.

—Claro está, hablo de Kenshin. —con dificultad y con ayuda de su hijo, Kaoru se incorporó, y se sentó sobre sus rodillas —Me alegra mucho haberte alcanzado, estoy muy feliz de convertirme en madre por tercera ocasión. Mi hijo puede ser un cascarrabias para su edad, pero tiene muy buen corazón y te garantizo que te cuidara y amara por el resto de su vida, por favor, ten paciencia con él, te entrego y te encargo uno de mis más grandes tesoros —lentamente Kaoru se inclinó hacia ella y tomándola por sorpresa Chizuru se levantó para ayudarla a incorporarse y volver a acostarla. Nuevamente tomó la mano de Kenji y tras mirarlo con gran amor, se regresó a quien ahora se convertía en su madre y su mano libre reposo en el cobertor que yacía sobre Kaoru.

—Nunca he sido más feliz que el tener a Kenji a mi lado, le prometo que dedicaré el resto de mi existencia a complacerlo y compartir una vida llena de amor y felicidad. Le agradezco mucho por tan maravilloso obsequio, honrada y humildemente se lo acepto de todo corazón, mamá —ella no pudo evitar llorar de la felicidad que tenía, tras su aceptación, Kenji abrazo por los hombros a la joven afirmando su relación

—¿Por qué no le ayudas a colocárselo, hijo? Quiero ver cómo le queda —sugirió en referencia al listón. Chizuru le brindó la prenda y se giró para darle la espalda, con cuidado, Kenji recogió un poco de su cabello en una media coleta dejando la mayoría de su cabello suelto ya que a él le encantaba como se le veía a la joven. Tras terminar, Kaoru la halago de muchas maneras y ella agradeció avergonzada —Bien, ¿Por qué no le cuentan a esta mujer cómo se conocieron? —ambos ya relajados asintieron.

—Conocí a Kenji en mi pueblo natal, lamentablemente yo… —


—Oh aquí están, no tuve oportunidad de saludarlos —Megumi divisó a los tres caballeros en el pasillo en el lado opuesto de donde se encontraba. De inmediato, Sanosuke se levantó y la doctora fue rodeada fuertemente entre sus brazos—Ya, ya… —susurró correspondiendo al abrazo.

—…Joder, cuanto te extrañé… —la acuno más contra él enterrando su rostro entre sus cabellos.

—¿Qué te he dicho de ese lenguaje? —murmuró divertida abrazándolo con más fuerza, después de un par de minutos rompieron el contacto pero sin separarse de sus brazos, Megumi acarició el rostro del varón sonriendo tiernamente —En serio, mira nada más, necesitas arreglarte ese cabello —

—Es parte de mi atractivo, es corte "vagabundo" como Kenshin —

—¿Oro? —exclamó confundido el mencionado —¿Mi cabello se ve mal? —le pregunto a su hija pero esta negó.

—Papá es muy guapo —afirmó infantilmente. Kenshin volvió a estrecharla entre sus brazos frotando su mejilla contra la de ella con su respuesta.

—No le mientas, Kaori —bromeó Yahiko. Por unos cuantos minutos olvidaron el tema principal, y nuevamente reían como en los viejos tiempos, la doctora se separó del viajero y se acercó a Kenshin, quien dejo gentilmente a la pequeña en brazos de Yahiko, y correspondió al abrazo de la pelinegra con mucho cariño.

—Tiempo sin verte, Ken —susurró.

—Mucho la verdad, señorita Megumi —respondió. Tras unos segundos, se separó de ella, y seguido apretó sus manos con humildad y se inclinó hacia ella —Muchas gracias por cuidar de Kaoru, le aseguro que no olvidaré esto que ha hecho por mi familia —

—Ken, levanta tu cabeza, está bien. No tienes nada que agradecer, yo también quiero mucho a esa niña. Qué pena que tengamos que estar en estas circunstancias —dijo con pesar, después enfocó su mirada en la pequeña —Parece que ya te reconciliaste con tu padre —Kaori afirmó con su cabeza y un "Sí" salió de sus labios.

—¿No estabas con mamá? —

—Se quedó hablando con tu hermano mayor, creo que se quedaran un rato ahí —

—¿Kaoru está bien? —pregunto Sanosuke.

—Sí, solo necesita descansar. —

—Aquí estas, Yahiko —Tsubame apareció por el pasillo aproximándose al grupo. El muchacho se levantó y fue a su encuentro.

—¿Qué sucede? —

—La señorita Tae y las niñas traerán un poco del Akabeko para comer, quise hacer un poco de miso para la señorita Kaoru pero no hay suficiente tofu para más tarde. ¿Podrías conseguir más? —

—Ah, de acuerdo, iré en seguida —

—Yo iré, tío Yahiko —alzó la mano Kaori.

—¿Estás segura? —ella asintió y esperó con la mano abierta a que el muchacho tomara dinero del interior de su manga.

—No hace falta, Yahiko. —Kenshin tomó la mano de la niña y la sostuvo —Yo acompañare a Kaori, ¿Algo más que necesiten? —después de discutirlo con la castaña, le comentaron que no era necesario nada más. —De acuerdo, entonces regresaremos pronto, vamos hija—

—Sí, ¡volvemos pronto! —se despidió de ellos y después continuó el camino con Kenshin. Salieron de la residencia y se encaminaron en dirección al mercado, fueron 20 minutos después que el mayor recordó que no llevaba el recipiente del tofu —No te preocupes, vayamos con la señora Takayama, ella puede prestárnoslo y mañana se la regreso —

—Oh ¿y cuál es el puesto de la señora Takayama? —se dejó llevar por la pequeña, y conforme avanzaban, varios comerciantes saludaban a la niña, quien correspondía y aprovechaba para comentarles del regreso de su padre, tras varios saludos y presentaciones, finalmente llegaron al puesto de la mujer.

—Oh cielos, querida Kaori. Que sorpresa, ¿qué te trae por aquí? Oh, ¿y este caballero? —pregunto al divisar al escarlata.

—¡Es mi papá! Regreso de su viaje. Saluda papi —contestó emocionada.

—Oh sí, mucho gusto, Himura Kenshin a sus órdenes —saludo de manera avergonzada

—Un placer en conocerlo, me llamo Takayama Izumi. Que alegría conocer al esposo de Kaoru, por cierto, ¿cómo se encuentra? —

—Mi esposa está descansando en casa, le agradezco su preocupación. —

—Para nada, espero se mejore pronto, si hay algo en lo que pueda ayudar, por favor no dude en decirme, ella es una joven que queremos mucho en esta familia —

—Nuevamente, le agradezco mucho sus intenciones, y ya que se ofrece, mi hija me comento que pudiese vendernos un poco de tofu, sin embargo, este servidor olvido por completo traer nuestro propio recipiente —

—Claro que no hay problema, solo que se me terminó el de esta mañana, en una hora más llegará mi marido con más, ¿podrían esperar? —

—No hay problema, Kaori no ha comido, la llevaré por algo y regresamos, ¿se le ofrece algo, señora Takayama? —pregunto amablemente Kenshin a la mujer

—Gracias por el ofrecimiento, pero me encuentro muy bien, adelante —tras asentir, el varón volvió a tomar de la mano de su hija y se retiraron

—¿Tienes hambre Kaori? —

—Un poco, ¿y tú? —

—No mucho, pero mejor comemos ahora para cenar a la hora indicada. ¿Qué te gustaría comer, hija? —

—¡Anmitsu! —pidió alegre.

—Pequeña, eso es un postre, primero debes comer algo —

—Umm… entonces, ¿qué te gustaría comer a ti, papá? —

—Lo que sea que desees, hija —esta se quedó pensando sin saber que responder —¿Qué te parece un poco de udón? —

—¡Sí! El restaurante del señor Nara está por aquí, vamos —tirando de la manga de su gi lo jalo y felizmente volvió a ser guiado por ella. Al llegar al lugar, Kenshin ordenó una orden de udon para ella y para él, arroz y pescado, ayudó a su hija a lavarse las manos y cuando recibieron los platillos comenzaron a comer, luego de un rato, como Kaori seguía mencionando que quería su anhelado postre, el exguerrero se lo ordenó y pocos minutos después, disfrutaba sonriente como la pequeña degustaba felizmente el dulce.

—¿Esta rico, hija? —preguntó limpiando la comisura de su boca con el pulgar.

—¡Sí! Muy rico, ten pruébalo —Kenshin se negó diciendo que era de ella, pero Kaori siguió insistiendo —Di "Ah" —hizo gesto abriendo su boca.

—Ah...—se resignó y aceptó el bocado que la pequeña le ofreció saboreando las frutas y la gelatina —Mmm… Está muy rico, hija —ella sonrió alegremente y volvió la vista a su pequeño plato.

—No es necesario que me digas "hija" a cada rato... —

—¿Oro? Lo siento, no me había dado cuenta, ¿te incomoda? —

—No es eso… solo que es extraño… —

—Entiendo lo que sientes, pero es inevitable… este hombre está muy feliz de ser tu padre, sí que lo es—dijo sonriendo. Tras un poco de tiempo más en el restaurante, agradecieron por la comida, pagaron y se retiraron. Kaori quiso llevar a su padre a su escuela, donde alcanzó a sus compañeros en la salida y aprovecharon para jugar un rato. Kenshin platico un poco con su maestra y llegaron al acuerdo que en el inicio del siguiente ciclo escolar ella volvería a asistir a clases —Si pudiese contarle a este servidor las cuotas, por favor. —

—No se preocupe por eso señor Himura —

—Pero ella… —

—Supongo que aún no ha tenido tiempo de platicar con su mujer, la señora Kaoru ha brindado generosas donaciones año con año, desde que Suzume y Ayame estaban aquí, como agradecimiento, el maestro Shimada le brinda la educación a Kaori sin cuota, por eso mismo no hemos ido a buscarla por su atraso, sabemos que se encuentra delicada de salud su madre. Toda la comunidad está haciendo lo que puede para ayudar, regresándole tanto cariño y apoyo que ella nos ha brindado. Tal vez no lo sepa, pero la mayoría de estos niños son pacientes del Doctor Gensai, ninguno de ellos ha tenido que preocuparse por la adquisición de medicinas o las consultas —

.

—Ya… veo —Kenshin sentía más orgullo que culpabilidad, al ser notificado de las acciones de su mujer. La maestro terminó por despedirse y él le deseo buen día, notó que su pequeña seguía jugando alegremente, decidió dejarla divertirse un poco más y se sentó a esperar en un árbol cercano. Se quedó pensando en lo último mencionado, él recordaba que apoyaba a las nietas de Gensai, pero era totalmente ajeno sobre las donaciones, aunque eso explicaba muchas ocasiones irregulares en sus primeros años casados.

FLASHBACK

Kenshin y Kaoru transitaban por el mercado, rara vez tenían tiempo para salir ellos solos, esa semana Aoshi y Misao llegaron de visita, y su hijo de 6 años Kenji quedo muy encariñado con la pareja, fueron invitados a pasar unos días en el Aoiya, pero debido al aumento de los estudiantes en el dojo, rechazaron la oferta. Sin embargo, Kaoru notó que Yahiko trabajaba más de lo necesario, pensó que sería bueno darle unos cuantos días, le propuso la idea y tras varias negaciones terminó cediendo, siendo convencido por la maestra al decirle que podría llevar a Tsubame. Kenji al enterarse que su tío acompañaría a los visitantes, de una u otra manera obtuvo el permiso de sus padres para que los acompañase a Kyoto. Así que por lo menos unos 5 días, la pareja era libre para pasar tiempo juntos, y ese día no era la excepción.

Kaoru termino la practica matutina, esa mañana muchos jóvenes decidieron enfrentarla como oponente, por supuesto cada uno fue derrotado, al terminar la clase, los dejo limpiar el dojo como de costumbre y salió del recinto con una toalla en su cuello. Divisó a su marido quien se acercó llevando un poco de agua, ella aceptó y de un trago terminó con el líquido refrescante.

Gracias, Kenshin —

No hay porqué, buen trabajo el día de hoy —

Se motivaron, ocho de ellos quisieron probar suerte conmigo hoy, claro que no se las deje fácil. Aún les faltan años de entrenamiento —comentó sobando sus hombros, Kenshin notó esto y se colocó detrás de ella, sustituyéndola para darle un masaje —Um… siempre sabes que hacer, querido —gratamente el escarlata sonrió y siguió con su tarea.

No debe esforzarse mucho, puede lastimarse —comentó bajando a sus brazos, dio una rápida mirada a su alrededor para asegurarse que nadie lo observaba, y finalmente rodeó a la maestra con sus brazos pegando sus labios al hombro de la chica. —Mmm...—

Kenshin, no, alguien puede venir —comentó al sentir las manos de su hombre acariciando su cintura—Estoy sudada, apesto, aléjate… —

Debo contradecirte en eso, Kaoru. A este individuo le fascina tu aroma… —susurró en su oído causando que la joven se sonrojara.

Eres un pervertido...—Kenshin rio con esto último y la rodeó para quedar frente a ella y sostener su rostro.

He preparado el baño para ti, yo me encargo de despedir a los alumnos. Después podríamos ir a comer al Akabeko, ¿qué te parece? —

Suena muy bien, gracias. Iré a bañarme —él asintió y rápidamente la beso en los labios para finalmente dejarla ir.

Espero a que los alumnos se fueran y a cada uno le brindó una reverencia, Kaoru no tardó mucho en mostrarse con su kimono y su listón favorito, antes de irse se aseguró de que estuviese cerrado correctamente el dojo y regresó con ella para salir de la residencia. Pasaron al restaurante perteneciente a Tae y degustaron una comida sencilla y una agradable charla con la dueña del lugar. Al terminar, decidieron pasar un rato por el mercado a pasear un rato, en opinión de Kaoru, Kenshin era muy caballeroso con ella, todo el tiempo la escoltaba entrelazando su brazo con el de ella, dejándola a ella caminar en el lado seguro del camino, saludando a conocidos vecinos cordialmente y cediéndole el paso cuando era necesario salir o entrar a algún establecimiento.

Cuando apenas se conocieron, él caminaba a su lado, pero nada más, le ayudaba con las compras pero nunca tomaba acciones como las que ahora realizaba, se sentía feliz de caminar de forma más íntima al lado del amor de su vida, y no es que odiara a su hijo, todo lo contrario, pero el pequeño reducía en gran medida su tiempo de calidad en pareja, inclusive dejaba el cuarto durante la noche, para ingresar en el futón entre ellos, siempre abrazando a su madre y mirándolo con molestia. A Kenshin le daba gracia y comprendía el porqué era tan pegado a su madre, después de todo él también quería estar a su lado todo el tiempo, así que fue en parte bueno que acompañará a su cuñado para pasar más tiempo con su esposa. Conforme iban caminando, revisaban los puestos curiosos con lo que ofrecían y fue en uno de ellos que llamó su atención.

Mira Kaoru, se ven preciosos, ¿vamos a ver más de cerca? —preguntó a su mujer quien enfocó su mirada en el puesto apuntado por el espadachín.

¿Necesitas hakamas nuevos, Kenshin? Si es así mejor vamos con… —él la interrumpió y la encaminó tomándola de la mano.

¡Bienvenidos! —saludo el vendedor —Nuevos importados desde China, caballero —

Mira mi amor, este es muy bonito —Kenshin le señaló uno turquesa emocionado

Sí, lo es —

¿Lo quieres? —

No realmente… —el escarlata hizo una mueca así que siguió viendo los diferentes estilos, le señalo otros que fueron de su agrado pero nuevamente la chica se rehusó. —Kenshin, no hace falta, en casa tengo muchos —

Son tus kimono de soltera, necesitas al menos otros dos nuevos, anda Kaoru, este rosado se te vería muy bien—

Amor, es un gasto innecesario. —

No lo veas así, la semana pasada me pagaron muy bien en el puerto, déjame consentirte —Kenshin le acarició el rostro y le dejó un beso en su frente intentando convencerla.

De acuerdo, pero solo uno —dijo resignada. Aunque le dijo eso, Kenshin le compró un par más a sus espaldas y aunque fue reprendido, se fue contento por poder proveer a su mujer un pequeño obsequio. Cuando regresaron a su hogar, Kaoru los usó para probarlos y por supuesto el varón quedó maravillado por cómo lucían en su joven esposa. Cenaron y cuando llegaron a su habitación tuvieron intimidad y descansaron en los brazos del otro. Sin embargo, una brisa de viento despertó al padre de familia, quien se incorporó extrañado de no ver a la joven.

¿Mi amor? —llamó débilmente saliendo de la habitación, fue a la cocina y al baño pero no la encontró ahí —Kaoru, cariño, ¿dónde estás? ...—pasos apresurados se escucharon tras él y al girarse divisó a la azabache trotando en su dirección —¿Dónde estabas? Me preocupe al no verte en el cuarto —preguntó tomándola de las manos.

Yo… tenía un poco de calor, fui a refrescarme al pozo… —por supuesto Kenshin no le creyó ya que venía de ahí. Sintió el aroma de tinta y bajó la vista hacia sus muñecas, esta situación le recordaba algo.

¿Está todo bien? ¿Tenemos problemas financieros de nuevo? No debería, se unieron otros tres estudiantes —

No, es solo que… revisaba unas cosas… —

¿Y no pudo esperar hasta mañana? —

Sabes como soy, se me mete a la cabeza y no puedo quitármelo. Pero esta todo bien, no te preocupes, ¿de acuerdo? —le dio un beso en los labios y terminó acariciándolos con su pulgar.

¿Segura, Kaoru? —

Sí, mi amor, No te preocupes, ya me volvió a pegar el cansancio, ¿ves? —fingió un bostezo—¿vamos a dormir? —Kenshin no estaba muy convencido, pero dejó el tema ahí y decidió buscar un par de trabajos más de ayudante al día siguiente. Nuevamente regresaron a sus aposentos y durmieron tranquilamente bajo el cálido cobertor.

FIN FLASHBACK

—Así que todo su trabajo duro era para ayudar a los demás… —suspiro tristemente sin notar la presencia de la pequeña frente a él.

—¿Hablas de mamá? —Kenshin dio un ligero respingo al ser sorprendido por la niña.

—Oro, no te sentí llegar, ¿terminaste de jugar? —

—Desde hace rato que estoy llamándote, ¿te encuentras bien? —le extendió su mano para ayudarlo a incorporarse. Kenshin se levantó y acarició la cabeza de su hija con una leve sonrisa, y volvió a tomarla de la mano para encaminarse con la señora Takayama, quien ya hace tiempo los esperaba con el tofu. Él pagó, agradeció y se despidieron de la mujer, ya estaba atardeciendo cuando caminaron frente al río usual de la ciudad. Kenshin detuvo su paso llamando la atención de Kaori, sintió como su padre abría su mano y reafirmaba su agarre con ella —¿Papá? —

—...Este lugar… es muy especial, ¿sabes? ...—

—Sí, aquí las luciérnagas se ven preciosas, a mi mamá le gustaba mucho venir en la noche—el rostro del pelirrojo entristeció casi de inmediato. —Ven —ella lo guió bajando la pequeña colina para sentarse en la orilla del río. Le retiró la cubeta y la puso a un lado, después le tomó su rostro con sus pequeñas manos. —Puedo escucharte —le tomó un par de segundos al mayor comprender lo que su hija le acababa de mencionar, bajo la cabeza y comenzó a sollozar nuevamente. Kaori pasó sus brazos por su cuello y lo abrazó.

—...Perdón… perdón… —ella comenzó a sobar su espalda intentando consolarlo. —Este lugar… es muy importante para mí y Kaoru… Aquí nos separamos, nos reunimos, nos confesamos, tuvimos nuestro primer beso, mi proposición de matrimonio, la noticia de Kenji… son tantos recuerdos...—

—Suena bonito… —

—Mi felicidad no la puedo medir… no sé qué hice para merecer tanto… el perdón, una familia, un hogar donde volver… y todo me lo dio Kaoru —Kaori sentía las lágrimas del pelirrojo en la manga de su kimono, no se separó de él y siguió escuchando. —… ¿Como...? Yo he recibido tanto de ella, y no le he correspondido como debía. Me ha estado esperando tanto tiempo… ella me lo pidió… no dejarla sola… y lo hice… le falte a su promesa… —nuevamente sollozo y sorbió su nariz, le quemaba el pecho, no podía dejar de llorar. —Yo… no debí irme, pensé nuevamente en mí, no en ella… no pensé en Kenji… debí quedarme con Kaoru, ella se enfrentó a esto sola, debí estar a su lado… yo debí cuidarla y amarla como ella conmigo cuando resultaba herido. Debí estar presente para Kenji, debí ser responsable de la familia, debí cargarte en mis brazos cuando llegaste al mundo Kaori… —la hizo separarse de él y la miró con profundo arrepentimiento lo que entristece también a la pequeña.

—Papá… —Kenshin le colocó un dedo en sus labios para dejarlo hablar.

—Es una falta imperdonable, como padre y como marido, mi lugar estaba al lado de ustedes y lo ignoré… Este es mi castigo por no respetar mi segunda oportunidad, el destino me arrebatará lo más valioso que tengo por mi falla… ¿qué hubiese pasado si no me enterara hasta que ella se fuera? ¿si yo no estuviera ahora aquí? —se lamentó llevando sus manos a sus ojos, llorando inevitablemente, Kaori lo dejó unos minutos y espero a que termine de desahogarse. Kenshin después de un rato se comenzó a tranquilizar y se quedó quieto un par de segundos.

—¿Estas mejor? —él no respondió y permaneció en su posición —Sé que no importa mucho que lo diga, no puede cambiar las cosas, hemos perdido mucho tiempo… no podemos recuperarlo, si fuese así, estaríamos en una situación muy distinta, pero ¿sabes? —le levantó la barbilla con su mano obligando a mirarlo —Ahora estás aquí, y sea mucho o poco lo que puedas pasar con mamá, ¿no crees que deberías aprovecharlo? Kenji y yo conviviremos, y también quiero conectar contigo. Yo puedo esperar por nuestro tiempo perdido, pero mamá no, y yo estoy segura de que ella está más que orgullosa y dichosa por ser tu esposa. Yo lo estoy de ser tu hija, porque tienes un corazón muy noble y amable… y si yo lo veo apenas conociéndote, mi mamá verá mucho más allá al estar conectada contigo, tienes la oportunidad ahora de estar junto a ella y decirle todo lo que tienes guardado dentro, dime ¿te arrepientes de haber venido ahora? —

—¡No! Por supuesto que no, claro que no… —contestó de inmediato —No sé… con qué cara presentarme ante ella… —

—Con la misma ternura que me demuestras. Ella espera por ti, que llegue su amado Kenshin a sus brazos… ella te ama muchísimo —

—Kaoru… —

—Papá, yo estaré a tu lado, ¿de acuerdo? Te quiero —le afirmó sonriendo y aunque aún se lamentaba, su hija le dio fuerzas para poder volver a su casa.

—Este humilde individuo no merece tu cariño… pero nuevamente quiere ser egoísta… también te quiero, agradezco el poder ser parte de tu vida… muchísimo. Te amo, mi Kaori...—alegremente ella lo abrazó de nuevo y Kenshin correspondió besando un par de veces sus mejillas. Después del emotivo momento, recogió la cubeta y volvió a tomarla de la mano para seguir su camino a casa.