CAPÍTULO 10
Kaori tocó el shoji un par de veces, y tras recibir un "Adelante" por parte de Kenshin, ingreso en la habitación y Kaoru la recibió sonriendo, ella correspondió contenta al ver a su mamá levantada y después a la bandeja con los platos vacíos.
—Estuvo delicioso, cariño. Muchas gracias —
—Que bien, pudiste terminar todo. ¿Como te sientes? —pregunto sentándose al lado de su padre.
—Muy bien, gracias a los cuidados de papá y tu rica comida —se dirigió a su marido quien sonrió en agradecimiento. —Ven aquí —le extendió sus brazos y ella gustosa gateo hacia ella, la ojiazul la rodeo con los brazos temblorosos, Kenshin notó esto y se colocó detrás, sustituyendo las almohadas con su cuerpo, Kaoru se recargo en él y seguido fue cubierta por los brazos de su marido, de esa manera apoyando los brazos de su mujer y abrazar a su hija. El escarlata suspiro gustosamente al sentir el aroma familiar del cabello de Kaoru acariciarle sus fosas nasales, Kaoru se relajó en el pecho de Kenshin, ladeo su cabeza y le dejó un beso en la mejilla después regresó a mimar a su hija con la punta de su nariz causándole cosquillas. La pequeña reía divertida y esto llamó la atención de los residentes en el dojo, los primeros en aparecer fueron Kenji y Chizuru, después Yahiko y Tsubame, y finalmente el resto que estuvo de curioso.
—Te ves mucho mejor, fea. —bromeo Yahiko
—¡¿Cuántas veces te he dicho que dejes de llamarme así?! —exclamo molesta —¿Terminaron de cenar? —pregunto a los presentes
—Sí, hace poco, hermano Kenshin, hemos guardado su parte, ¿gusta que lo caliente para usted? —pregunto Ayame.
—Es muy amable, pero preferiría quedarme aquí con mi esposa —contesto sonriendo y Kaoru lo vio de mala gana.
—¿Que dices? Anda, ve, no quiero que tiren la comida, me quedaré un rato con los demás —
—Pero amor… —
—¡Ni un pero, Kenshin! Estas bastante delgado también, ¡a cenar! —ordenó con voz firme y esto asustó al oji violeta
—S-sí —Kenji rio divertido ante esto e ingreso en el cuarto.
—Yo cuido a mamá, ve tranquilo, papá —Kenshin miró sorprendido al menor al igual que los demás
—Kenji… —murmuró Kaoru entre lágrimas causando incomodidad en el joven al ser observado, después de unos segundos confundido se percató en la manera de llamar a su padre y se sonrojo violentamente, arrodillándose, ignorando las miradas en su persona, Kenshin sonrió y acarició su cabeza causando nuevamente disgusto por parte del menor. Rápidamente, sustituyó a su padre y Kaoru se recargó en él, Chizuru se arrodillo al lado y participo en la amena conversación entre las mujeres. Gensai, Yahiko y Sanosuke decidieron acompañar a Kenshin a cenar, después de que Ayame terminara de calentar y servir nuevamente la porción del escarlata, regreso al cuarto de Kaoru.
—¿Hablaste con la nena? —Kenshin le dio un sorbo a su sopa y termino limpiándose los labios con su lengua
—Sí, hablamos de un par de cosas de las cuales me hare cargo más tarde, por el momento solo quiero estar con ella todo el tiempo posible —
—Comprendo, hemos terminado de preparar las habitaciones —dijo Yahiko.
—¿Es necesario…? —pregunto en un hilo de voz el amatista.
—¿Como si "es necesario"? No dejaremos que duerman fuera nuestros amigos del Aoiya —exclamo confundido el moreno.
—No estoy de humor de recibir visita, quiero estar con mi familia nada más…no quiero despegarme de mi mujer ni de mis hijos—
—Kenshin, estas no son visitas sociales… es la última voluntad de Kaoru —dijo serio Gensai. Los ojos del exasesino se desenfocaron por un momento y todo la habitación pareció moverse por un momento al escuchar la palabra clave en la oración. Cerró los ojos con frustración y apretó sus puños con dolor.
—Entiendo cómo te sientes pero… —
—¡No! ¡No comprenden como me siento! ¡Me siento como un inútil cuando me necesita tanto! Ella me necesito en todo este tiempo, mi hija deseaba tanto ver a su padre y su hermano. ¿Y dónde estaba yo? Dando prioridad a lo que yo quería, no le di la importancia a mi familia. Ellas ocupaban mi protección, era mi deber como esposo y padre… ¿y… donde estaba yo…? Pasaron por una situación que no debieron experimentar...—Kenshin no lo aguanto más y comenzó a sollozar amargamente. Sanosuke se levantó encolerizado y para sorpresa de todos, tomo a su amigo por el gi viéndolo furiosamente a los ojos, Kenshin se dejó levantar y fijo su vista llorosa por un segundo el puño levantado del castaño —...Golpéame, como la maldita escoria que soy… —retó el espadachín y el ex peleador tras unos segundos lo soltó bruscamente, y maldiciendo salió de la habitación en dirección a la salida del dojo.
Yahiko se acercó y se arrodillo junto al cabizbajo ex vagabundo, coloco una mano en su tembloroso hombro y Kenshin lo observo por un momento, después correspondió colocando su mano sobre la suya.
—Perdón… perdí el temperamento… no debí reaccionar con ustedes de esta manera… es solo que. —Yahiko apretó su agarre dándole a entender que comprendían por lo que pasaba —...Gracias… tengo que ir a buscar a Sano y disculparme...—
—Estas muy cansado Kenshin, hablaremos con él no te preocupes, ¿porque no vas con Kaoru y los demás? Nosotros recogeremos aquí —recomendó el anciano, tras unos segundos, él asintió y sonrió levemente. Se dirigió de regreso a su habitación y al ingresar, se encontró con su nuera y su hija arrastrando un par de futones más, Kaoru en brazos de Kenji mientras Tae y Tsubame acomodaban el futón de Kaoru para hacer más espacio en el lugar. Kenshin se acercó de inmediato a su hijo y extendió sus brazos, entendiendo lo que su padre le indicaba, con cuidado le paso a su madre, quien de inmediato se aferró al cuello de su esposo y tras un pequeño levantamiento para acomodarla mejor entre sus brazos, dejo su cabeza ladear y recargarse en la de su mujer, se sentía completamente diferente a como la recordaba, sintió sus huesos y su piel fría, era tan ligera como una pluma y eso lo lastimó por dentro.
—Amor… —
—¿Mmm? —
—Has bajado el peso extra —bromeó recordando la ocasión que cruzaban por el puente peligroso en la cueva y como se había desmoronado ante sus pies. Kaoru captó esta referencia y bufó molesta
—Mou… Kenshin, nunca que subido de peso más que en mi embarazo. Yo siempre he tenido una figura ideal, incluso ahora toda invalida —
—Ya, ya, bromeaba Kaoru —
—Kenshin tonto… —tras volver a sacarle una sonrisa a su mujer, froto su frente contra ella en un gesto cariñoso
—Seguimos presentes aquí —comento incomodo el muchacho y rompió el ambiente amoroso de la pareja.
—¡Hermano Kenji! —reclamo Kaori molesta.
—Orororo… bueno, bueno, ¿qué están haciendo? —
—¿No es obvio? Acomodamos los futones para que Kenji y Chizuru duerman aquí también, ahora querido Ken, acomoda a Kaoru aquí, trajimos su futón matrimonial para que puedan acostarse y descansar—explico la doctora. Kenshin asintió, y con delicadeza acomodo a la azabache en el futón y la arropo hasta la barbilla
—...Que nostalgia… —susurro contra el cobertor inhalando la poca esencia que quedaban de ellos años atrás.
—Termine de revisarte, y la medicina te toca hasta mañana, así que lo único que debes hacer es dejarte mimar por tu familia. Nosotros nos iremos a dormir en las otras habitaciones —dijo Megumi saliendo del lugar, tras desearle las buenas noches, Tae, Tsubame y las hermanas se retiraron de igual manera.
—Vamos a cambiarnos Chizuru, creo que una de las batas de dormir de mamá te quedara —Chizuru asintió y tomo la mano de Kaori —Vamos hermano, prepare el agua del baño—Kenji reclamo avergonzado e incómodo y se negó rotundamente a bañarse con las dos mujeres—Bueno, Chizuru y yo si nos meteremos. Regresamos en un rato, quiero pasar tiempo con mi hermano, mamá —Kaoru asintió y vio salir a los tres miembros por la puerta cerrándola tras de sí.
—Tu bata está ahí donde mismo, Kenshin —señalo el mueble de la esquina, él asintió y se dirigió a este mismo, abriendo un cajón y encontrando la prenda, cerró de nuevo el compartimiento y dejo la bata ya extendida en el suelo. Procedió a deshacer el nudo de su hakama y escucho un chillido reprimido por parte de su mujer quien mantenía cerrados los ojos.
—¿Kaoru? —
—¿N-no irás a cambiarte a otro cuarto? —
—Uh… ¿debería? ¿Te molesta que lo haga aquí? —
—No, no es eso… pero… —susurró avergonzada, Kenshin libero una sonrisa divertida al contemplar a su mujer sonrojada y nerviosa, había olvidado completamente la faceta inocente e infantil que ella demostraba, incluso cuando tenían relaciones las primeras veces después de haber contraído nupcias, seguía causando ternura y diversión por parte de él.
—¿Acaso esta sonrojándose, señorita Kaoru? —preguntó divertido
—¡Kenshin! —
—Has visto todo de mí, Kaoru. Estamos casados mi amor, no hay nada que desconozcas ni que yo desconozca de ti —continuo con su labor y al notar que ella no había despegado su mirada, sonrió ladinamente, tras deshacerse de la parte inferior de su ropa, procedió con su gi, dejando a la vista el cuerpo delgado pero marcado de Kenshin. Recogió la bata y rápidamente se la puso para cubrir su cuerpo expuesto, doblo las prendas y las dejo en el lado opuesto de la habitación.
—Espera… —Kaoru detuvo los pasos próximos de Kenshin y este la observo extrañado—… ¿Puedes… apagar la vela…? —el pelirrojo ubico el objeto y confuso por la petición volvió con su esposa —...Por favor —él asintió aún confundido pero acato la orden, se dirigió a la vela dentro de la linterna de papel y la apago dejando la habitación tenuemente iluminada por la poca luz de la luna traspasando el papel del shoji. Camino y se arrodillo para situarse al lado de la joven bajo el cobertor, Kaoru se puso de perfil y con su mano acaricio la mejilla de Kenshin.
—¿Tienes sueño…? —ella negó y con lentitud acerco su rostro hacia él, Kenshin correspondió de inmediato a la acción de la maestra, y coloco su mano en su cuello para atraerla e intensificar el contacto, con cada movimiento, su cuerpo por inercia se acercaba al de ella, cuando se dio cuenta, ya se encontraba con sus dos brazos a los costados de la joven, cubriéndola con su peso, se separó de ella y la miro intensamente, comunicándose con la mirada. —¿Paramos…? —Kenshin se encontraba ansioso, pero recordó lo que ella le había dicho al inicio de su encuentro, no quería incomodarla ni dañarla en ningún sentido.
—… ¿No quieres…? —la pregunta lo sorprendió.
—Sabes que es todo lo contrario, pero no quiero lastimarte… —
—Fue cierto lo que dije, no siento mis extremidades, y me preocupa tener un accidente como en la tarde, pero… quiero tratar… —
—No estamos solos, nuestros hijos pueden regresar en cualquier momento… —
—Kenshin puedes sentir si alguien se acerca, los demás están en las habitaciones contrarias, ¿recuerdas nuestras travesuras express cuando Yahiko aun vivia aqui? —el escarlata rió quedo al recordar las muchas ocasiones en que había sido "travieso" como ella mencionaba. —Por favor… quiero intentarlo… quiero comprobar si aún puedo sentirte… al menos una última vez… déjame ser una contigo, reclámame de nuevo como tu mujer...—suplico viéndolo a los ojos, y esto rompió toda cordura en él. Corto el espacio desesperado reclamando sus labios, y aprisionando su cuerpo con el suyo, descendió sus caricias a su cuello, dejando un rastro de besos húmedos hasta el borde de la bata que cubría sus senos. Kaoru con un poco de esfuerzo paso sus brazos hacia el cuello de Kenshin, y alcanzo la banda que sostenía su cabello color fuego, lo libero y las hebras cayeron libremente cosquilleando las mejillas de la joven. Él comenzó a acariciar sobre la prenda los pequeños y casi inexistentes senos de su esposa, volvió a buscar su boca y la beso apasionadamente mientras seguía con su labor.
—No sabes cuánto te he extrañado… —susurro contra sus labios, ella suprimió un gemido involuntario al sentir la callosa pero familiar mano de su marido acariciar uno de sus pezones al ingresar en la bata, la otra se encargó de desabrochar el obi para abrir la prenda. Sustituyo su mano por sus labios, y beso cada uno de ellos, Kaoru mordía su labio para no dejar salir los sonidos de su garganta, si bien confiaba en los instintos del espadachín, no quería tener que lidiar con preguntas incomodas la mañana siguiente en caso de que los demás escucharan sus acciones. Ella dio un respingo y se alegró al sentir los labios de su esposo acariciarla debajo del ombligo, sintió un leve cosquilleo entre sus muslos, y diviso a Kenshin intentando estimularla, este sintió sus ojos sobre él y le dirigió una de sus miradas más coquetas.
—…¿Estamos a salvo? —se detuvo por un momento ante la pregunta de su mujer y asintió tras dar una inspección rápida en los alrededores, percibió la presencia de su hijo esperando fuera del baño, la presencia enérgica de sus dos hijas en el interior de este mismo, la presencia de Sano en la entrada del dojo junto con la de Yahiko y el doctor, Tsubame, Megumi y las demás estaban quietas, por lo que dedujo estaban durmiendo, volvió con Kaoru y siguió con su tarea. —...Amor… no sé si… oh… —lo pudo sentir, como uno de los dedos de Kenshin ingreso en su interior, estaba feliz, podría disfrutar su último acto con él y dejo que las lágrimas invadieran sus ojos. Kenshin notó esto y se detuvo, se regresó con ella acariciándole el rostro.
—¿Que sucede? ¿Te lastime? Kaoru, dime, por favor… —pregunto acunando su rostro entre sus manos y ella negó sonriendo.
—...No aguanto más...—Kenshin se asustó al oírla y ella apresuradamente lo besó —...Te necesito ahora… —él entendió lo que ella realmente quiso decir y sonrió aliviado. Se desato su obi y se posiciono entre sus piernas, se recargo en sus codos, a ambos costados de su cuerpo, se froto un poco contra ella, y después de posicionar su miembro sobre su entrada, ingreso lentamente. Estuvo atento a las reacciones de Kaoru, y avanzo con cuidado, lo pudo notar, fue complicado continuar, tuvo que intentarlo unas cuantas veces como su primera vez, al contrario de su noche de bodas, ella no lloraba ni se quejaba, fue la única ocasión momentánea en la que su esposa no disfrutaba de su unión. Un suspiro reprimido emergió de los labios de Kaoru, Kenshin le coloco un dedo en su boca mientras le sonreía coqueto y se movía lentamente.
—Shh, por esta ocasión mi amor, debemos ser silenciosos… ¿estás bien? —
—...Sí… ¿Kenshin, tú… se siente bien…? —
—...Estas un poco estrecha, Kaoru… pero sigues igual de cálida como siempre… —se inclinó a besarla y continuó amando a su mujer, disfrutando cada segundo perdido, y disfrutando la compañía del uno con el otro.
—Tienes un cabello precioso, pequeña Kaori —dijo la joven dándole las ultimas cepilladas a las hebras de la niña.
—Tu también lo tienes muy bonito, hermana Chizuru —ella se detuvo un momento y finalizo sonriendo avergonzada por el apodo mencionado. —¿Mi hermano Kenji? —
—No ha de tardar mucho, no toma baños tan largos—respondió dejando el cepillo de lado. La ojivioleta aprovecho y le quiso regresar el favor a la muchacha, ella asintió y se colocó de espaldas. Kaori con delicadeza cepillaba el cabello de Chizuru, platicaban de cosas triviales y sonreían con cada comentario, de un momento a otro, Kenji apareció en la habitación secando su cabello con una toalla. Kaori se emociono y tras finalizar con la joven, le solicito a su hermano el cepillar su cabello de igual manera, algo reacio con la petición y al inicio con negarse, finalmente termino rindiéndose el pelirrojo y se sentó de espaldas frente a la niña, Chizuru aprovecho y se llevo las toallas húmedas para colgarlas y que pudiesen secarse.
—Hermano Kenji… —el muchacho un poco incomodo por el nuevo llamado le dirigió una mirada atenta —¿Tienes miedo…? —
—¿Uh? —
—Bueno… hablo de mamá… lo de esta tarde… —
—...No mentiré diciendo que no me impactara por el momento, pero he hablado con ella… si puedo compensar el tiempo perdido con el que me queda a su lado, no lo dudare —
—Ya veo… —murmuro continuando con su labor
—¿Que te pasa? —
—… No es nada… solo… que es algo nuevo para mí… creí que sería lejano el día que te conocería, y a papá por supuesto… —
—Supongo que tenías un modelo ideal en tu mente,¿no es así? —
—No, no es eso… no lo sé… las cosas se dieron tan rápido… la verdad es que no me lo esperaba —
—Tampoco es como que yo desease una hermana pequeña, ¿sabes? Pero… aquí estás —Kenji se levanto y Kaori levanto su mirada hacia él —He escuchado que los hermanos mayores le hacen la vida miserable a los menores, debido a que tenemos tiempo perdido, será el doble lo que te molestaré —bromeó pellizcando su nariz, causando que ella comenzara a palmearle su mano.
—Suéltame —Kenji sonrió victorioso al liberarla y ella lo miro con reproche —¡Mou! —
—Escucha —doblo una rodilla y se inclino a su altura —Por mi parte, estoy dispuesto a crear esta relación, haré lo necesario para conocerte y protegerte, si es que estas de acuerdo —seguido extendió su mano hacia ella. Con un poco de verguenza, ella sonrió y acepto su mano
—Cuento contigo, hermano mayor —
—Sí —respondió liberándose de su agarre y procediendo a acariciar su cabeza, Levanto su mirada y se encontró con su esposa apreciando la escena, después de unos cuantos comentarios, se dirigieron de nuevo a la habitacion de sus ñamente notaron la puerta entre abierta y a oscuras, algo dubitativos se acercaron y extendieron la puerta.
—Hey, ¿que tal el baño? —saludo Kaoru desde el futon con el escarlata a su lado.
—Chizuru y yo tomamos un baño juntas mamá, nos divertimos mucho, ¿verdad? —la joven asintió y se acerco al futon contrario de la habitación, Kenji se mantuvo de pie observando detenidamente el cuarto y seguido miro su padre quien dibujaba círculos inexistentes en el estomago de su mujer.
—¿Sucede algo, hijo? —pregunto Kenshin percibiendo la mirada intensa del muchacho. Este solo bufo restándole importancia e ingresando con su esposa a su lado.
—Parece que les dimos tiempo suficiente, el aroma y la temperatura de la habitación cambiaron —comentó y ambos padres quedaron helados a su comentario. Chizuru se sonrojo un poco y la pequeña no entendía muy bien lo mencionado por el espadachín. Tras excusarse con el uso del brasero y que permitieron que el aire nocturno entrara en la habitación, Kenshin y Kaoru platicaban con los jóvenes, de uno a otro momento, llegaron a su viaje y Kaori le trajo a su madre el chal y los dulces que habían conseguido en la ciudad.
—¿Y luego que sucedió? —pregunto riendo Kaoru.
—Papá le dijo tartamudeando, "Hello", fue muy gracioso —dijo estallando de risa
—Oh cielos, Kenshin haha. Esto me recuerda a una situación similar —
—Hija, por favor, es suficiente —reclamo el escarlata atrayendola hacia el espacio entre su mujer y él y comenzó a hacerle cosquillas
—¡Ya, por favor, papá! ¡Haha! —Kenshin continuo jugando con su pequeña y tras unos cuantos minutos finalmente la dejo, ella inhalaba y exhalaba con una sonrisa en su rostro.
—Muy bien, ya es tarde, ¿porque no descansamos? —pregunto la azabache, Kaori asintió y se encaminó con sus hermanos. —Cariño, duerme conmigo y papá, Kenji y Chizuru merecen su propio espacio—
—No importa seño… perdón, madre… Kaori puede dormir con nosotros, ¿verdad, Kenji? —
—Sí, no hay problema—la ojivioleta asintiendo se metió en medio su hermano y su cuñada cubriendo sus piernas con la cobija. Kenshin se acomodo con Kaoru pasando su brazo sobre su cabeza y abrazándola por la cintura, notó los ojos y la respiración cansada de la mujer, tras preguntarle si se encontraba bien y ella confirmara, volvió a su posición pero aun con preocupación, Kaoru al percibir las miradas de los presentes en ella, se le ocurrió una manera en desviar su atención
—Kaori, cariño, ¿puedo pedirte un favor? —ella se levanto casi de inmediato y se arrodillo a su lado
—Sí, mami, ¿que necesitas? —
—Tengo un poco de problema para conciliar el sueño, ¿cantarías para mí, por favor? —la pequeña vio la sonrisa forzada de su madre, algo en su interior le alertaba que algo pasaría, simplemente asintió y junto sus manos como si orase.
La gentilidad del sol,
vela a las flores con su calor
Y también mi corazón
es invadido por esa luz.
Hasta puedo escuchar,
gotas de lluvia en algún lugar
Viento que en el interior
la madre tierra me da su amor.
Kaoru se acurruco un poco más a Kenshin y pego su rostro a su cuello inhalando y recordando su aroma familiar, se sentía realmente bien… era lo que pensaba, sentía seguridad en su entorno, la cálida voz de su hija, la compañía de su esposo y su hijo que no veía desde hace años, el dojo siendo cuidado e instruido por Yahiko, el regreso de Sanosuke y Megumi… ya estaba bien, no tenía nada pendiente… sabía que no era necesario preocuparse por su hija, estaba en buenas manos… se alivió al llegar a esa conclusión, porque tenía un cierto detalle que omitió comentarles a los demás… y era que desde antes de la cena, la silueta de su padre y su madre se reflejaban fuera de la habitación, no se le hizo extraño que pudiese digerir los alimentos, fue su madre quien le ayudo, ella lo sabía… sonrió para sus adentros y dejó un beso en el costado del cuello del escarlata llamando su atención.
—¿Pasa algo, mi Kaoru…? —susurro Kenshin atrayéndola más hacia él.
—...La voz de nuestra hija me tranquiliza mucho… —
—Sí… bastante… duerme mi amor, mañana será un nuevo día juntos… —comentó dejando un beso sobre su sien
—… Eso haré… descansaré… los amo, Kenshin… —el escarlata confirmo sintiendo la respiración pausada en su piel y los ojos cerrados de la maestra. Continúo escuchando a su hija y por alguna razón, le llego el sentimiento de tristeza al escuchar le último verso interpretado.
Hay una voz
en mi interior
que siempre
me guía y me infunde valor
Su hermoso sonido,
me ha conmovido
Un canto que al cielo, voló.
El ser feliz o infeliz
Es parte de la bella experiencia de vivir
La naturaleza nos une con fuerza
Por eso, debemos seguir.
Kaori termino y volvió su vista a sus padres, Kenshin con una seña en sus labios sonrientes le confirmo que la mujer a su lado dormía tranquilamente, tras desearle las buenas noches a los tres miembros de la familia, se acomodó de mejor manera con Kaoru y finalmente se rindió al cansancio.
Era un fresco día de verano, Kaori fijo su vista en sus manos húmedas y después en la razón de estas. Vació el agua excedente y cargo la canasta de ropa en sus brazos para proceder a tenderla, se encontró a Kenji y Chizuru que salían juntos de la cocina y se la toparon en el patio.
—¿Porque no cuelgan eso entre los tres? Será más rápido —los mencionados se giraron y buscaron la voz proveniente. Kaoru estaba sonriente y de pie con su clásico atuendo de entrenamiento y sus manos firmes en sus caderas. Ellos estaban asombrados al ver la buena salud de la maestra pero no podían articular palabra al respecto —¿Que esperan? El sol está muy intenso, terminen cuanto antes, su padre no tardara en despertar pronto y preparara la comida —tras oírla, decidieron hacer lo ordenado, Kenji sustituyo a Kaori cargando la canasta y encaminándose hacia los tendederos.
Kenshin parpadeo un par de veces antes de abrir los ojos por completo, se sentó en el tatami y busco con la mirada a su familia, se dio cuenta que estaba en su habitación completamente solo, la encontró iluminada lo que le dio el indicio que era ya de día.
—¿Me quedé dormido? —prosiguió a salir de la habitación y camino entre los pasillos del dojo, al dar vuelta en una esquina, vio a su esposa de perfil sentada observando a sus hijos que colgaban prendas en uno de los tendederos.
—¿Finalmente despertaste, Kenshin? —saludó la joven sonriente. Kenshin sorprendido y confundido al apreciarla en buena salud, quiso hacerle muchas preguntas pero no quería arruinar el momento, quizá, todo fue parte de un sueño o al menos eso quería creer, prefería este momento donde veía la sonrisa de su mujer. —Ven aquí —llamó palmeando su pierna, él entiendo y caminó en su dirección, se arrodillo y finalizo recostando su cabeza en sus piernas, seguido siento las delicadas manos de Kaoru acariciar su cabello —¿Estas bien mi amor? —
—…. No tienes idea cuanto extrañe esto… es bueno estar en casa… —Kaoru soltó una leve carcajada.
—Siempre has estado en casa Kenshin, estamos conectados después de todo… —
—Kaoru… ¿cómo es que…? —
—Dejemos la conversación para otro día, ¿te parece? —
—...Sí, tenemos tiempo para discutirlo después… —susurro alargando su brazo hacia su rostro, ella se inclinó y beso dulcemente los labios de él. —Sabes a un rayo de sol… —
—¿Que dices? —murmuro divertida y siguió acariciando su cabello —Kenshin… ya que volviste, estaba pensando en contarte algunas cosas… —
—¿Que sucede? —
—Jamás te lo he pedido, pero… necesitaré que ayudes a Yahiko, ahora que tenemos más miembros viviendo con nosotros, tenemos que cuidar mejor nuestras finanzas… y déjame decirte que nuestra hija está llevando una educación en una escuela cercana de por aquí y… —Kenshin le coloco un dedo en su boca para silenciarla.
—Lo sé, sé de tus apoyos a la comunidad, no te preocupes mi amor, me haré cargo, esta vez aceptaré lo que el gobierno quiere brindarme —
—Pero Kenshin, antes dijiste que… —
—No será para mí, es por el bien de mi familia, así que descuida Kaoru, también estoy en buena condición, puedo empezar un negocio, o comprar un terreno y crear un huerto. No necesitas preocuparte por el dinero nunca más —
—Gracias Kenshin—dijo sonriente —Nuestros hijos tendrán una vida muy maravillosa, ahora que estas aquí, hay que proteger esa felicidad —
—Por supuesto —
—Sé que lo harás bien… —esto último lo dijo muy débilmente pero Kenshin lo alcanzo a escuchar, antes de que pudiese cuestionarle, una brisa de viento azoto en el patio causando que la ropa se desprendiese —Mira eso, ve a ayudarlos, yo me encargaré de preparar el fuego para la comida —dijo dándole un beso corto y ayudándolo a incorporarse, Kenshin se quedó quieto unos segundos y tras una nueva insistencia en el rostro de la ojiazul, se encamino a ayudar a sus hijos. Kaoru los miro con una sonrisa en su rostro, después una mariposa paso a su lado en dirección al pasillo principal y ella la siguió con la mirada —...Cuídense mucho, los estaré observando desde arriba, los amo… —se giró sobre sus talones y se dirigió a seguir al pequeño ser. Kaori en un descuido, vio a su madre alejarse, así que, sin ser notada por sus familiares la siguió de cerca, con un sentimiento de miedo en su pecho, era un instinto…
Kaoru abrió lentamente sus ojos, se le dificultaba respirar, no estaba más en los brazos de su esposo, no sentía sus extremidades, de repente solo sintió humedad cayendo en sus mejillas. Débilmente se enfocó en lo que tenía sobre ella, su cabeza estaba recostada en unos pequeños muslos, los costados de su rostro siendo sostenidos por unas pequeñas manos, y finalmente un par de ojos violetas cristalinos viéndola fijamente.
—… ¿Porqué?... —le pregunto en un murmullo, Kaoru comprendió, ella notó la despedida que había creado.
—Sabes por qué, cariño… —ella negó con la cabeza con molestia en su rostro.
—… ¿Los abuelos…? —
—...Desde esta tarde… —
—No… —comenzó a sollozar —Diles que un rato más… aún no, por favor… —
—Kaori… yo creí que… —
—No puedo mami, por favor, no me abandones… no te vayas al cielo aún...te lo ruego...—Kaoru sonrió tristemente y comenzó a dejar que las lágrimas fluyeran libremente su rostro
—Mi niña… —
—Yo me esforzaré, te cuidaré el doble… y estudiaré para ayudarte con el tratamiento, cocinaré y cuidaré la casa, así no tendrás que preocuparte por nada, por eso, por favor… quédate conmigo…—
—Mi cielo, sabes que no puede ser… —
—¡Si puede! Solo diles a los abuelos que te quedarás un rato más, apenas nos unimos como familia… papá… papá te extraño mucho —
—...Lo sé… y sé que ustedes y los demás pasaran por tiempos duros, y siento mucho que tenga que ser así, pero no podemos retrasar más lo inevitable...—
—Pero… papá y Kenji… —
—Escucha Kaori, necesito pedirte un último favor —la pequeña entendió que no podía hacer nada más así que con toda la seriedad del mundo prestó atención a lo que su madre estuvo por decirle —Crece y disfruta… estudia, aprende, juega, vive cada segundo sin arrepentirte, sigue tus sueños mi niña, que nada te impide llegar a ser lo que quieres… esta sociedad es muy difícil y cerrada, ignora todo aquello del que dirán, sigue a tu corazón… sé amable y comprensiva como siempre lo has sido… —la ojiazul acaricio con su mano temblorosa las húmedas mejillas de su hija —Ama, cariño… el amor es lo que nos mantiene unidos… cuida de tu hermano, de tus tíos, de tus primas, de tus futuros sobrinos, de nuestros amigos… pero sobre todo… quiero que cuides a papá por mí, sé que él se culpa de muchas cosas y me preocupa su salud. Por favor, apóyalo mucho, él es el amor de mi vida… lo harás, ¿verdad?...—la ojivioleta continuo sollozando, le dio una ligera vista a su padre durmiendo tranquilamente y de regreso a su madre y asintió repetidas veces —No llores hija… solo será un tiempo… no me podrás ver pero yo estaré siempre con ustedes, lo prometo… —la mano de Kaoru cayó a su costado, no le quedaba fuerza, continuo viendo a su hija y le recito sus últimas promesas —...Te...amo… mi querida hija.. gracias, cariño… por permitirme ser tu madre. por cuidar tanto de mí…por favor...despídeme… de todos… diles...que muchas gracias... por todo… lo que hicieron por mí… por la maravillosa vida que compartí con ellos... que los amo… —la pequeña junto su frente con la de su mamá y continuó sollozando.
—...Ve en paz mami… quizá… tardemos un poco… pero espera por nosotros… —
—...Más vale que me hagan esperar… —murmuro llorando mientras sonreía.
—Bien, terminamos —dijo Kenshin colocando sus manos en sus caderas y observando a Kenji y Chizuru —¿Y Kaori? —
—No lo sé… estaba aquí hace un minuto, iremos a buscarla —Chizuru y Kenji se dirigieron al interior de la casa y Kenshin permaneció viendo la ropa moverse con el viento
—Kenshin —el escarlata se devolvió hacia la voz proveniente de su mujer, sonriente se acercó a ella y estrecho su rostro con sus manos
—¿Y si salimos al Akabeko para comer? —extrañamente, en la mente de Kenshin le parecía que el rostro de la joven estaba más iluminado que antes, ella coloco sus manos sobre las suyas y le beso las palmas, se mantuvo quieta con una sonrisa empática y lo observo por unos segundos que para él fueron horas —¿Qué pasa, mi amor? —
—Te amo —Kenshin sintió un dolor en su pecho, algo era diferente, lo sentía en su voz.
—Yo también Kaoru, pero no me has respondido… —
—Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida… lo sabes ¿no? —
—Y… y tú a mí, pero… —
—Gracias por quedarte cuando te lo pedí… gracias por protegerme en infinidad de ocasiones… gracias por darme una familia… por no dejarme sola… gracias por amarme… Kenshin —retiro una de las manos que cubría y comenzó a disipar las lágrimas que inevitablemente caían por el rostro del exasesino.
—No mi amor… por favor… no me digas eso… —
—Necesito pedirte un último favor, amor mío...—
—Kaoru, te lo ruego… no…—
—Kaori está muy triste ahora, necesito que estés a su lado… —
—...No me dejes… no lo aguantaré… no soy nadie sin ti… mi vida, te lo suplico… —Kenshin junto su frente con la de ella y comenzó a llorar frente a ella.
—...No te dejaré...estaré a tu lado, solo no me verás eso es todo… yo estaré con ustedes, cuidándolos, es mi turno de protegerlos ahora… Kenshin, no lo olvides, yo siempre velaré por ustedes… —
—Te amo… Kaoru… —
—Y yo a ti… ahora., despierta—
Kenshin se levantó sobresaltado, se incorporó y busco con la mirada a su esposa, se topó a Kenji abrazando fuertemente a Chizuru quien lloraba en su pecho. Después a su lado, a Kaori acariciando y con sus pequeños pulgares las mejillas de su madre.
—¿Kaoru…? —llamó sintiendo como las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.
—Shh… está descansando papá… —contestó la niña aun sollozando. Kenshin vio el rostro calmo de su mujer y como una leve sonrisa yacía en sus labios.
—No… mi amor… por favor… —se acercó a ella y Kaori le permitió sustituir su lugar, la tomo en sus brazos y soltó un gemido permitiéndose llorar —Kaoru, mi amor, despierta… ya… amaneció… necesitas levantarte para… para poder prepárate el desayuno y que tomes las medicinas… —la zarandeo un poco pero ella seguía sin dar signo de movimiento.
—Padre… —murmuro Kenji.
—Solo se quedó dormida hijo, ella… ella solo… —Kaori coloco un brazo en su hombro y negó con su cabeza sonriendo con resignación —No… por favor… ¡Kaoru! ¡Mi amor, responde! ¡Kaoru, no! —Kenshin estrecho a la mujer entre sus brazos y la meció llorando desconsoladamente. Los gritos y sollozos alertaron a los residentes del dojo, quienes corriendo ingresaron en la habitación —¡Ah! Por favor… vuelve a mí… te necesito mi Kaoru... —
Megumi se acercó hacia ellos y Kenshin la ignoro completamente, solo se enfocaba en liberar su lamentar, comprobó el pulso de Kaoru y finalmente se levantó hacia los presentes.
—...Fecha de muerte… 4 de Agosto, hora aún no estimada —dijo saliendo lo más erguida posible del cuarto, y retirándose por los pasillos, Sanosuke la alcanzo y la giro hacia él, ella apretó los labios y sin resistirlo se dejo caer en sus brazos a llorar por la perdida de su querida amiga.
Yahiko y Tsubame se acercaron con Kaori y el muchacho abrazo a ambas, el doctor Gensai consolaba a sus nietas y Tae lloraba de rodillas murmurando el nombre de su amiga
—¡Kaoru! —gritó Kenshin, con todo el dolor de su pecho el nombre de su amada.
—Lo sentimos mucho, señor Himura —el maestro junto con sus estudiantes del dojo Maekawa hicieron una reverencia frente al escarlata, Kenshin respondió de igual manera.
El velorio de Himura Kaoru se realizó al día siguiente, el dojo Kamiya se encontraba lleno de personas que conocieron y convivieron con la joven maestra, los amigos de Kyoto y de Alemania alcanzaron a llegar antes del entierro. Yahiko y los demás se encargaban de acomodar en el interior de la residencia a los que querían platicar con la familia. Conocidos del gobierno para quienes trabajó Kenshin e incluso personas que fueron ayudadas por él, fueron a darle el pésame, nunca se había visto el dojo tan lleno como ese día, ni siquiera cuando fue la fingida muerte de Kaoru.
—Siento mucho su pérdida, señor Himura —una mujer desconocida para Kenshin le mostró sus respetos, a su lado, estaba de pie Saito con un cigarrillo
—Lamento lo de tu mujer, Himura —Kenshin volvió su vista a la mujer y a ambos les dio una reverencia.
—Gracias, asumo que, usted es la señora Tokio —saludo cortésmente, ella asintió y se alejó con su marido tras el agradecimiento del espadachín
—Tiempo sin verte, tonto discípulo —el mencionado observo con sorpresa a su maestro —Siento lo de la chica Kamiya, fue una buena mujer —
—...Gracias por venir a acompañarnos, Maestro… —él sonrió y le pasó un brazo por los hombros palmando su espalda.
—Sé lo mucho que la amabas… —Kenshin soltó un gemido quedo pero no dijo nada más
—Himura —llamó Misao interrumpiéndolos.
—Nos han dicho que podemos proceder —dijo Aoshi acercándose al lado de su esposa. Kenshin asintió, se separó de Hiko y tras discutirlo con Yahiko y Sanosuke, anunciaron a los demás que ya era momento de llevar a Kaoru.
—Kenji —el muchacho quien acompañaba a Chizuru se dirigió a su padre —¿Donde esta tu hermana? —
—En el cuarto de mamá… ve por ella, ayudaré a acomodar a todos para empezar la caminata —él asintió e ingreso a su casa en busca de su pequeña. La encontró abrazando uno de los kimonos de Kaoru, no lloraba pero sentia la tristeza provenir de ella, se acerco y se arrodillo frente a ella.
—Mi amor, ya vamos a llevar a mamá… —
—… Solo unos minutos más… —murmuro aferrándose a la prenda
—Nos dejarán atrás, cariño… cuando volvamos te dejaré dormir con el kimono de mamá, ¿te parece? —
—¿Lo prometes…? —él asintió y tras un suspiro, doblo la prenda cuidadosamente y la guardo.
—Vamos… —Kenshin le ofreció su mano y ella la tomó sin peros, caminó con su papá en dirección a la multitud.
—Prepararé algo de comer, ve a descansar un poco hija… —dijo Kenshin en dirección a la cocina. Sanosuke se llevó a Megumi y las nietas del Doctor a su casa, Misao y Aoshi se encontraban discutiendo con sus amigos de Kyoto, Hiko se había retirado después de sepultar a la ojiazul, y los demás pasaron un rato fuera antes de regresar al dojo. Kaori caminó en dirección al cuarto de sus padres, y al dar vuelta en una esquina, notó que alguien se encontraba sentado abrazando la prenda de ropa que ella había guardado, quiso reclamarle pero noto el color de su cabello y lo reconoció.
—Tío Enishi —llamo la ojivioleta al muchacho quien la observo al llamarlo
—Hey —
—¿Cuándo llegaste? —pregunto sentándose a su lado
—Desde esta mañana —
—¿Y porque no te acercaste? —
—No me gustan las multitudes, vine a despedirme de Kaoru, eso es todo. Ya me voy—dijo enfocando su vista en la prenda
—Quédate unos días… —
—No hago falta aquí, vine porque tu madre me lo pidió —Kaori se lo pensó un poco, conoció a Enishi casi desde que tiene uso de memoria, su mamá le explico su extraña relación, al parecer él era el hermano de la primera esposa de su padre, pero por un incidente no pudieron verse. Enishi las visitaba muy de vez en cuando y a escondidas de los demás, ella nunca comprendió porque, pero en el fondo sabía que quería muchísimo a su mamá.
—Puedes llevártelo —dijo aludiendo al kimono entre sus manos,
—Es de tu madre, tú debes tenerlo —rechazó poniéndolo frente a ella pero insistió
—… Para que recuerdes a mamá… —Enishi bufó y doblo la prenda para acomodarla en su bolsa de viaje, se levantó y acaricio la cabeza de la niña —Cuídate mucho, y ven a visitarnos por favor —él asintió y camino por el patio para salir por la puerta trasera, sin embargo, un par de ojos violetas fueron testigo de esta escena en particular, oculto desde la esquina de una pared.
7 AÑOS DESPUÉS
—¡Muy bien! Fue un gran trabajo, limpien antes de irse y vayan con cuidado a sus casas —
—¡Gracias, maestra Kaori! —los estudiantes hicieron una reverencia y prosiguieron a seguir las ordenes de la joven. Ella salió del recinto con bokken en mano, usaba el antiguo traje de entrenamiento de su madre, físicamente había adquirido su apariencia o eso es lo que decía su padre.
—Estoy en casa —anunció desde la entrada del dojo Kenshin
—Bienvenido de vuelta papá —dijo acercándose a él. Kenshin sonrió y acaricio su cabeza
—¿Quieres que te prepare el baño? —
—No practique, solo cubrí al tío Yahiko en lo que salió con Tsubame y Hikari, les di instrucciones a los estudiantes. ¿Como te fue a ti? ¿Qué te dijo el abuelo Gensai? —
—La señorita Megumi me mandó esto —le mostró un recipiente con lo que parecía ser un ungüento —El Doctor Gensai dice que estoy mejorando, solo no debo sobre esforzarme, con la rutina de masajes que desarrollaste para mí y esta medicina, podré mantener mi cuerpo en mejor estado —
—Ya veo, pues no se diga más, ya casi es hora de tu rutina del medio día, ¿vamos? —dijo pasando su brazo con el del exasesino. Él se dejó guiar por su hija e ingresaron en la sala principal, se recostó en el tatami y se retiró la parte superior de su gi, Kaori tomo un poco del ungüento y comenzó a aplicarlo en el cuerpo de su padre. Un par de años de la muerte de su mamá, Kenshin comenzó a tener dificultad en sus movimientos, después de la vida activa como maestro del estilo Hiten. Él le contó todo su pasado a ella y por supuesto también de su vida cuando llego al dojo Kamiya, con ayuda del Doctor Gensai, ella comenzó a estudiar libros de medicina después de terminar la escuela pública y además, le pidió a su tío enseñarle el estilo Kamiya para ayudar en el dojo. —¿Todo bien? —
—Sí, cariño —respondió
—Si te lastimo, avísame, ¿de acuerdo? —él asintió y continúo relajándose al tacto de su hija. Tras terminar con sus brazos y piernas, terminaban con los músculos de sus hombros, Kaori satisfecha ayudo al pelirrojo a ponerse nuevo su prenda.
—Hija —le hablo antes de que ella se incorporase
—Dime, papá —
—Hablé con el Doctor Gensai y Megumi, ellos están bastante orgullosos con tus progresos y tu ayuda en la clínica, por supuesto, nosotros también, ellos consideran que sería bueno si adquirieras experiencia en medicina un poco más avanzada —
—¿Qué quieres decir? ¿Quieren que haga un viaje y vaya con la tía Megumi? —
—No con la señorita Megumi, pero sí un viaje, intercambie cartas con el joven Yutaro y están más que gustosos en recibirte en Alemania, Sanosuke ha estado en un par de ocasiones así que te acompañara para dejarte —
—Espera, espera. Esto es muy repentino. Papá, pero el dojo, tu salud, el huerto y el negocio, no podrás tú solo—
—No lo está —se escucho una voz detrás de ellos, Kaori sorprendida se dirigió a su hermano quien venía en compañía de su familia—Estamos en casa —
—Bienvenidos —saludó Kenshin
—¡Abuelito Kenshin! —gritaron un par de niños corriendo hacia el mayor quien los recibió alegre con los brazos abiertos
—Oigan, Shinta, Akane, compórtense —regaño Chizuru —Discúlpelos, padre —dijo avergonzada la chica con bebé en brazos
—No es nada, de verdad que no —respondió abrazando a sus nietos
—Oh, la pequeña Sakura ya le están saliendo los dientes —dijo Kaori acercándose a su cuñada
—Sí, al contrario de estos pequeños traviesos, ella es muy tranquila —comentó alegre
—Creí que llegarían más tarde —se dirigió a Kenji
—Tuvimos que preparar todo desde temprano para traer nuestras cosas y mudarnos —
—¿Mudarse? No es que me moleste, pero… ¿lo sabías hermano? —pregunto refiriéndose a la propuesta de su padre
—Sí, papá nos mando una carta hace unas semanas, nos explicó sobre lo de tu viaje, vinimos a ayudar. Nos encargaremos de cuidar de él y de los activos de la familia, puedes ir tranquila —
—Pero… —
—Hija, ya es momento que sigas tus sueños, sé que aprenderás mucho de la cultura de allá —dijo sonriente el escarlata, tras unos cuantos segundos de duda, Kaori volvió a preguntar si realmente estaba de acuerdo y tras nuevamente la confirmación de Kenshin, ella finalmente accedió a la idea.
Pasaron un rato juntos, platicando y tras saber que su hermano ya había ido a visitar a su madre, se dirigió a su padre quien estando de acuerdo, se levantaron y ambos se dirigieron a dar su visita anual a Kaoru.
—¿De verdad, estas seguro papá? —
—Sí, mi pequeña, estaremos bien —
—Es que yo le prometí a mamá que cuidaría de ti…y estando lejos no lo podré hacer… —
—Lo has hecho hasta ahora, no has roto su promesa, no te diré que me dolerá el verte partir quien sabe por cuánto tiempo, pero los hijos deben seguir su camino, ¿Quién soy yo para impedírtelo? —
—Gracias papá. —dijo apretando su mano con la de él —Oh adelántate, iré por los artículos de mantenimiento —dicho esto se retiró, Kenshin avanzo hacia el lugar habitual cuando sus ojos visualizaron una silueta frente la tumba de su mujer no tuvo problemas en reconocerlo.
—Hola, tiempo sin verte, Enishi —el albino se dirigió hacia él —No creí alcanzarte, vienes cada año también, ¿no es así? —
—¿Lo sabías? —
—Desde que falleció Kaoru te vi hablando con Kaori antes, después ella me contó todo, Kaoru te mando una carta para que fueses a verla, ¿no es así? —
—¿Celoso? —Kenshin rio levemente
—Quizá un poco, gracias por cuidar de ellas en mi ausencia —
—Hmp… —dijo volviendo su vista a la lapida —Amo a Kaoru —Kenshin sonrió empáticamente a lo dicho —¿No estas molesto que te diga que estoy enamorado de tu mujer? —
—Creo que todos estábamos enamorados de ella, solo que creo que fui el afortunado en ser correspondido —dijo inclinándose y formando una plegaria, después se incorporo nuevamente y se quedó en silencio al lado de su excuñado —Enishi… ¿Qué te parece quedarte a vivir en el dojo? Tendremos una habitación libre —
—¿Con ustedes? Bromeas, ¿no es así? —él negó con su cabeza
—Nuestra pequeña Kaori se irá al extranjero, nos serías de gran ayuda si llevas la administración del negocio y la contabilidad de la casa —
—¿Se va? —pregunto ignorando todo lo anterior
—Sí, el doctor Gensai y la señorita Megumi piensan que tiene potencial para ejercerse como médico, y es algo que ella disfruta, quiero hacer lo posible para que ella cumpla ese objetivo —comento en dirección al camino por donde había venido, diviso la silueta de su hija acercarse con una tina de agua y los artículos bajo un brazo, mientras que en el otro un gran ramo de flores
—Oh, ese es… ¡Tío Enishi! ¡Que alegría, ven a ayudarme por favor! —grito la joven a unos cuantos metros
—Tsk… se nota que tendré que hacer grandes cambios en esta familia, especialmente la manera de dirigirse a uno—murmuro pasando al lado del mayor —¡Ya voy! ¡Ten cuidado, no vayas a tropezar! —
Kenshin permaneció en su lugar con una sonrisa en su rostro y volvió su mirada a la lápida de su esposa.
—¿Qué opinas de nuestra hija, mi amor? No me gustaría tener que dejarla ir pero… no la quiero agobiar, tarde o temprano los padres pasan por esto, ¿no es así? Haha… —soltó una leve carcajada y mantuvo su mirada fija en la piedra —No hay ni un día en el que no estés en mis pensamientos, esposa mía. Te extraño como no tienes una idea, a veces, no me gustaría seguir el tratamiento para que mi vida termine más rápido y poder reunirme contigo… pero eso faltará a mi promesa de cuidar y proteger la felicidad de nuestros hijos, y ahora que están nuestros nietos…así que… puede que tarde más de lo planeado, ¿esperarías por mí un poco más? —la pregunto quedo en el aire y de la nada una brisa de viento se hizo presente, llego a sus oídos como un susurro.
—"Kenshin tonto" —la voz de Kaoru lo hizo abrir los ojos, claramente lo había escuchado, sonrió para sus adentros al ver en la lápida un pequeño jazmín, como los que tenía en su casa.
—Tomaré eso como un sí… hasta reunirnos naturalmente mi amor… —Kaori y Enishi llegaron en ese momento y con su ayuda, le dieron mantenimiento al espacio y tras dejar las flores y realizar una plegaria, volvieron los tres de regreso a su casa a continuar con sus vidas.
FIN
¡Ah! No puedo creer que ya terminé, la verdad, se me salieron lágrimas al hacer este capítulo, espero les haya agradado la historia hasta el final, ¡muchísimas gracias por su apoyo en el transcurso de la historia! Me hicieron muy feliz sus comentarios. No tengo palabras para agradecerles :))
Especialmente, me gustaría dedicarte este capítulo final a tí, Kaoru-sakura, gracias por escuchar mis ideas y tus feedback y sobre todo por esta noche darme ánimos a continuar a pesar de mi chilladera haha. Estoy muy feliz de compartir esto contigo, así como de igual manera tú conmigo con tus logros, sigan a esta maravillosa persona, acaba de ganar un concurso con uno de sus maravillosos escritos que esta ufffff.
De mi parte ha sido todo, gracias, infinitamente, y espero leernos en nuevos proyectos :))
—KARYKC
