Las clases de la mañana habían pasado y era la hora del almuerzo. Las dos se dirigieron a la cafetería para comer antes de sus clases de la tarde. Se abrían paso por la gente que había ahí ya que estaba algo lleno cuando la pelirosa vio al chico que había conocido el día anterior. Ella se sonrojó al verlo y él se dio cuenta de su mirada.
—Hey chica de los libros, tu y tu amiga se pueden sentar aquí— dijo Sasuke.
Ellas caminaron hacia su mesa.
—Frente, ¿lo conoces?. ¡Qué envidia es tan guapo!— dijo Ino.
—Es el chico del que te estaba contando en la mañana— susurro la pelirosa.
—Hola Sakura, ¿cómo has estado?— dijo levantándose de su asiento.
—Ehm pues bien creo.— dijo ella
—Te quiero presentar a mi amiga Ino.
—Mucho gusto Ino. Pero siéntense por favor!— dijo el pelinegro.
Los tres se pusieron a platicar y cada vez que él se dirigía a la pelirosa esta se sonrojaba ligeramente, algo que él y su amiga notaron.
Luego de un rato él se levantó.—Fue un gusto platicar con ustedes, lastimosamente tengo que irme ya. Nos vemos— dijo el pelinegro.
—S—sí, nos vemos— dijo Sakura.
—Adiós— dijo Ino levantando la mano.
Al ver que él estaba lo suficientemente lejos de ellas empezaron a platicar.
—Freeenteee por Dios que hombre!— gritó Ino.
—Shhhh callate te puede oír. jajaja te lo dije es guapo!— dijo la pelirosa
—Sí lo pude notar en tus mejillas rojas cuando él te hablaba— dijo Ino con cara pícara mirando a Sakura.
—EHHH, ¿en serio?, no puede ser!. Se dio cuenta— dijo ella bajando la mirada.
—Deberias, no se, coquetearle y mandarle señales para que te invite a salir!— sugirió la rubia.
—¿Tu crees que se pudiera fijar en mi?.
—Claro que sí, eres bonita, inteligente, etc, cualquiera quisiera estar contigo!— le animó la rubia.
—Muchas gracias amiga, creo que te tomaré el consejo.— dijo Sakura decidida.
…
Mientras tanto en la universidad de Naruto, él caminaba hacia la entrada y Kiba lo recibió.
—Hey Naruto— dijo el castaño.
—Hola Kiba, ¡qué tal!— contestó el rubio.
—Pues no me quejo.
Mientras ellos dos hablaban vieron a Hinata caminando sola con un montón de libros en la mano.
—¡Oye Hinata!— dijo Kiba.
—Hola Kiba—kun!— ella se dirigió donde estaban ellos.
—Ohh Naruto—kun, ¿qué tal?— dijo ella.
—Hola Hinata, pues bien y tú, ¿qué haces con tantos libros?— preguntó el rubio.
—Pues los he pedido prestados de la biblioteca, son para estudiar.
—¡Que aplicada!— dijo Kiba molestando a la se rio.
—Oigan no me molesten, después ustedes me van a pedir ayuda para las tareas!— dijo ella y se puso a reír.
—Hablando de tareas, se nos hace tarde para la clase!— dijo Kiba. Todos salieron corriendo a la clase. Naruto y Kiba se sentaron a la par mientras que Hinata se sentó adelante para poner tanta atención como pudiera.
—Psss, Naruto— susurro Kiba.
—¿Qué pasa amigo?— contestó Naruto en voz baja.
—¿Te gusta Hinata verdad?— le pregunto el castaño.
—Callate, ¿porque me preguntas eso?— dijo Naruto entre dientes.
—Lo sabía, deberías invitarla a salir!— le contestó.
—¿Tu crees que acepte?— dudo por un momento el rubio.
—Sí amigo, estoy casi seguro que tu le gustas también, se le nota cuando te ve— dijo Kiba.
—Está bien, lo haré después de las clases— dijo decidido Naruto.
Las clases terminaron y todos salieron del salón. Kiba se adelantó porque tenía otras cosas que hacer y dejó solos a Naruto y a Hinata.
—Oye, Hinata, quiero preguntarte algo— dijo el rubio.
—¿Qué sucede Naruto—kun?— contestó ella.
—Pues queria saber si no tienes nada que hacer el sabado, si te gustaria salir conmigo a almorzar. ¿Qué dices?— preguntó él.
—La verdad no tengo planes. ¡Sí me gustaría almorzar contigo!— dijo ella sonrojada.
—Genial— dijo él y los dos siguieron caminando y afinando los detalles para su salida el sábado.
…
Las clases terminaron y la pelirosa estaba parada a la salida de la universidad con sus libros en la mano esperando a Naruto.
—Oye Sakura, déjame ayudarte con eso— dijo el pelinegro aproximándose a ella.
—He eto, no tienes que molestarte así, estoy bien— dijo ella sonrojada.
—No es ninguna molestia, al contrario, déjame que te ayude— dijo él mientras agarraba los libros.
—Sakura, yo quisiera preguntarte algo— dijo él mirando hacia otro lado, se había puesto un poco rojo por la pena y no quería que ella se diera cuenta.
—D-dime— dijo ella .
—Pues perdona mi atrevimiento pero quiero saber si quieres salir conmigo este sábado— pregunto el pelinegro.
—H—hem, no tengo planes así que, sí creo que estaría bien— dijo ella poniéndose cada vez más roja.
—Ok, entonces dame tu dirección pasaré a traerte a tu casa cómo al mediodía para almorzar.
—Sí, está bien— dijo ella dándole la dirección, cuando de pronto se acerca un coche polarizado, Sakura lo identifica y se despide de Sasuke. Ella se sube al coche y se van.
Naruto y Sakura ya en el coche camino a casa, se saludan y uno le pregunta al otro cómo le había ido. Empieza la platica de las clases recibidas en el día. Naruto estaba pensando cómo decirle a Sakura que el sábado saldria de la casa, él sabía que tenía que mentir porque no sabía cómo se iba a tomar la noticia de que él tendría una cita con otra mujer y que esa mujer le gustaba y quería tener algo serio con ella.
—Sakura, el sábado saldré con unos amigos, iremos a almorzar y tal vez hagamos otra cosa después, te aviso para que no cocines para mí.— dijo el rubio moviendo el retrovisor para ver la cara de ella.
—En serio?, que casualidad yo también quedé con unas amigas para almorzar el sábado, así que no estaré en casa.— dijo ella pensando que mentir es malo pero que tenía que hacerlo porque a pesar de que no estaban unidos como pareja real, aún tenían un compromiso que tenían que respetar, aunque ella tenía todas las intenciones de tener una relación seria con aquel muchacho.
—Bueno entonces todo está bien, espero que te diviertas con tus amigas— dijo el rubio.
—Lo mismo digo— dijo la pelirosa.
Llegaron a la casa y Naruto fue a la cocina a preparar comida para ambos. Él era bueno cocinando al igual que ella. Él preparó espagueti con albóndigas, no era algo gourmet pero a los dos les gustaba. Los dos comieron tranquilamente y luego se fueron a sus cuartos a estudiar.
Sakura se sentía feliz de que el chico que a ella le gustaba la había invitado a salir pero a la vez estaba triste que tenía que vivir en esa situación, estaba casada legalmente con su amigo de la infancia del que no sentía amor romántico sino más bien un amor de hermanos. Se sentía culpable de haberle mentido, pero no tenía otra opción .
A su vez Naruto se sentía feliz de que la chica que le gustaba aceptó salir con él, pero se sentía mal de haberle mentido a Sakura.
Los dos pensaban en muchas cosas hasta que se quedaron dormidos.
Era sábado por la mañana, alrededor de las 9am. Sakura se había desvelado porque su cabeza no la dejaba dormir. Se levantó de su cama y se fue a la cocina. Naruto se encontraba ahí tomando café.
—Hola, ¿hace mucho que estas despierto?, ¿ya desayunaste?— preguntó la pelirosa.
—Hace 20 min que estoy aquí, no la verdad no he desayunado— contestó él.
—Si quieres puedo preparar algo— dijo ella.
Ella preparó el desayuno, hizo hotcakes y puso más café a calentar para ambos.
—Así que saldrás con tus amigos hoy— dijo Sakura queriendo hacer platica.
—Hehehe sí, iremos a almorzar y luego no se si iremos al cine o a la casa de alguno a jugar videojuegos— respondió el rubio frotándose la nuca.
—Bueno espero que te diviertas— dijo ella sonriendo.
—Gracias, igual tu con tus amigas, pero no vayan a chismear mucho— dijo el riendo.
—Oyee! no somos chismosas!— dijo ella y al final se puso a reír.
Los dos terminaron de comer y se fueron a ver televisión. Al cabo de un rato se fueron a arreglar para salir. Naruto se puso un atuendo casual y salió de la casa en su coche.
Sakura por su parte se fue a duchar, se maquilló y se puso un lindo vestido. Unos minutos después, mientras ella se ponía un poco de perfume, recibió una llamada.
—¿Sakura?, estoy afuera de tu casa, sal— dijo el pelinegro y colgó.
La pelirosa salió de su casa y ahí estaba su cita. Él había llegado con ropa casual, se veía muy guapo y ella no lo pudo ignorar. Cuando ella lo vio sus mejillas se tiñeron de un rosa más oscuro que su cabello y él lo noto y sonrió para sí.
—Hola Sasuke, te ves muy bien— fue lo único que logró decir la pelirosa al verlo.
—Tu te ves hermosa— dijo él.
Los dos se subieron en el coche de Sasuke y se fueron hacia el restaurante donde almorzarían. Entraron al restaurante y se sentaron.
—Buenas tardes, les dejo el menú para que decidan qué van a comer y regreso en un par de minutos— dijo el mesero.
—Muchas gracias— dijo ella.
Sakura no dejaba de ver a su cita y recordaba cómo se lo había imaginado en la clase de anatomía. Estaba hundida en sus pensamientos pecaminosos cuando el pelinegro se dio cuenta y le hizo una pregunta, la cual por su puesto ella no escuchó.
—Sakura, ¿te encuentras bien?— preguntó él haciéndole señales con una mano para que saliera de su trance.
—¿Heee?, sí sí estoy bien, disculpa me quede ida por un momento— dijo ella apenada.
—Está bien, no te preocupes, y ¿vives sola?— preguntó él.
—No, vivo con un amigo de la infancia— dijo ella.
—Ya veo— dijo él un poco molesto.
—No te preocupes él es muy respetuoso y me ve como una hermana menor— dijo ella sonriendo.
—Eso espero— dijo él.
—Y ¿tú vives solo?— preguntó ella.
—Sí, vivo solo en un apartamento— dijo él.
—Oh que interesante.
—No realmente. A veces me siento solo, me gustaría tener con quien hablar, trato de no estar en casa tanto tiempo. Solo llego a comer y dormir— dijo algo triste.
—Oh, yo lo siento, no quise que te sintieras mal— dijo ella.
—Esta bien, no te preocupes.— dijo él
Luego llegó el mesero y ordenaron la comida, comieron platicando de sus gustos y descubrieron que tenían muchos intereses en común.
Terminaron de comer y decidieron ir a ver una película al cine. Él no tenía problemas con ver una película romántica. Ella se puso contenta porque veria la pelicula que Ino le había dicho que tenía que ver. Compraron soda y palomitas de maíz y entraron a la sala número 2. Las luces ya estaban apagadas con unas pequeñas luces tenues que medio iluminaban el lugar y unas pequeñas luces que iluminaban los escalones.
Encontraron sus asientos por fin y se sentaron. La película empezó y Sakura veía de reojo a Sasuke al aparecer escenas románticas en la película, en una de esas él la pilló viendo.
—Veo que te gustan este tipo de películas— dijo susurrándole al oído.
La sensación de tenerlo tan cerca la perturbó y gracias a la poca luz el no pudo notar lo roja que tenía la cara y la piel de gallina que tenía.
—Sí, la verdad me gustan mucho las peliculas roman...— susurro ella en el oído de él. Sus palabras fueron interrumpidas cuando él la tomó del mentón y fue acercando sus labios a los de ella hasta que la distancia fue inexistente produciendo un tierno y cálido beso.
