Naruto llegó a la casa de Hinata. Parqueo su coche y le mandó un mensaje.

—/Hinata estoy afuera de tu casa, ya puedes salir./ Hinata se estaba terminando de arreglar y vio el mensaje, bajó a la sala y abrió la puerta viendo a su cita parado apoyándose en su coche.

—Hola como estas Naruto—kun, espero no haberte hecho esperar— dijo la pelinegra sonrojada.

—No te preocupes, acabo de llegar. ¿nos vamos?— dijo él abriendo la puerta del coche para que ella subiera.

Fueron a un restaurante muy bonito que acababan de abrir y pidieron su comida. Mientras esperaban al mesero se pusieron a platicar y descubrieron que tenían mucho en común.

Comieron y luego decidieron ir al parque a platicar más. Al llegar se sentaron en una banca mirando el lago y los animales que estaban bañándose o pescando.

—Me alegro haber aceptado tu invitación a salir— dijo la pelinegra apoyándose contra el hombro de él.

—Me alegra haberme decidido a invitarte a salir— respondió él recargando su cabeza en la cabeza de ella.

Quedaron en esa posición por un rato mirando el lago y de repente sin que ella lo anticipara el tomo su mano y entrelazo sus dedos con los de ella.

Separaron sus labios y se quedaron mirándose un momento, él acariciaba sus mejillas mientras ella jugaba con sus propios dedos por los nervios que se habían apoderado de ella.

—Tus labios son la cosa más dulce que he probado— dijo él susurrando.

—He, yo no sé qué decirte, me tomaste por sorpresa— dijo ella tartamudeando.

—Dime. ¿Te gustó?— preguntó él —porque sino te gustó puedo mejorarlo.

—P—pues sí me gustó— dijo ella poniéndose aún más roja.

—Pues me alegro, ese era el propósito. Sabes Sakura, desde ese dia que te vi parada en la entrada de la universidad con ese montón de libros, me gustaste.— dijo el.

—¿En serio?— preguntó ella. Fue lo único que se le ocurrió responderle.

—Sí, ¿dime que harás al respecto?.

—Cómo, qué haré al respecto, ¿qué quieres decir?— dijo ella poniendo más nerviosa.

—Se que es pronto pero me gustaría seguirte conociendo, ¿quieres ser mi novia?— preguntó él tomándola de las manos.

—Estee, yo, pues, también me gustas y también quiero conocerte más. Sí, sí quiero ser tu novia.

Ella sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien pero nunca iba a poder amar a Naruto, en cambio ella sentía algo por Sasuke y para su suerte él también lo sentía por ella.

Salieron del cine y el pelinegro fue a dejar a la pelirosa a su casa. Luego se despidieron con un beso un tanto apasionado. Ella tenía miedo de que Naruto llegara y los descubriera así que trato de que la despedida no durara mucho y en eso Sasuke se fue.

Mientras tanto, Naruto seguía sentado con Hinata en la banca del parque. Sin que ella se fijara cortara una flor y se la dio a ella.

—Hinata, ninguna flor que exista en el mundo se compara con tu belleza, se que es muy pronto y que nos acabamos de conocer pero siento que quiero conocerte mas , ¿querias ser mi novia?—preguntó él sabiendo que lo que le pedía a ella no podía ser por su condición con Sakura pero no podía dejar pasar esa oportunidad. Con Hinata él se sentía diferente, sentía amor.

—Naruto—kun, me haces tan feliz, claro que quiero ser tu novia— dijo ella sonriendo.

Sin más el acaricio su mejilla y le dio un beso cálido en los labios.

Se hacía tarde y él llevó a su ahora novia a su casa y luego él se fue a la suya.

Al llegar a casa vio que Sakura había llegado ya. Ella estaba sentada en el sofá viendo televisión.

—Hola Naruto, ¿cómo te fue con tus amigos?— dijo ella queriendo entablar una conversación.

—Hola, pues bien, fuimos a comer y luego a jugar un poco en la casa de uno de ellos, estuvo entretenido— dijo el.

—Y a ti ¿cómo te fue con tus amigas?.

—Ya sabes, chismes por todos lados.— dijo ella riendo.

—Me lo imagino— dijo él riendo. —Bueno me siento un poco cansado, me iré a dar una ducha y me iré a dormir.

—Ok, que descanses— dijo ella finalmente.

Ella se quedó un rato frente al televisor, lo apago y se quedó quieta un momento pensando en su cita. Luego con un suspiro se levantó del sofá y se fue a tomar un baño caliente para después dormirse.

Los días pasaron y los dos se veían y se sentían felices. Ninguno había sido descubierto en su relación paralela. La rutina seguía, los dos iban a sus respectivas universidades y ninguno sospechaba de sus salidas semanales con sus "amigos".

Tres meses habían pasado desde el inicio de la relación entre Sakura y Sasuke y habían planeado un pequeño viaje a las montañas, era un viaje de fin de semana. Ella le había dicho a Naruto que iría a una cabaña con unas amigas y él se lo había creído. A su vez el rubio también iría a celebrar con su novia pero a un rancho en la playa y casualmente era el mismo fin de semana.

Ellos estaban preparando su ropa para el mini viaje que harían, ambos partirían a sus respectivos viajes al día siguiente por la mañana.

Naruto se levantó muy temprano, se despidió de Sakura y se fue, ella le había dicho que sus amigas la pasarían recogiendo como en media hora.

El rubio llegó a casa de su novia, toco la puerta y ella salió con una mochila en sus hombros que contenía su ropa para el fin de semana.

—Lista para nuestra celebración?— dijo agarrando la mochila de ella para ponerla dentro del baúl del coche junto con la de él.

—Sí, claro, vamos ya!— dijo ella emocionada subiendo al coche.

Manejando sin dejar de ver el tráfico, él miraba por el rabillo de su ojo a su bella novia, la cual tenía puestos unos shorts algo cortos que dejaban ver sus largas piernas.

—¿Qué sucede?— preguntó ella sonrojada dándose cuenta que él la miraba.

—Nada, solamente estoy admirando tu belleza— dijo él poniendo su mano en la pierna de ella.

Se fueron así todo el camino hasta llegar al rancho donde pasarían el fin de semana. Eran las 7:30 am y pensaron en pasar a desayunar en un comedor en la carretera antes de llegar a su destino. Entraron y pidieron un poco de comida para desayunar. Luego partieron hacia el rancho y finalmente llegaron. Era un lugar muy bello con vista y acceso a la playa, el rancho tenía piscina y a su lado había un pequeño jacuzzi donde podían meterse por la noche. El rancho estaba equipado con cocina, una pequeña sala—comedor y una habitación con un baño y ducha. Naruto lo había rentado para el fin de semana solo para ellos.

—Felices 3 meses, amor— dijo él extendiendo sus brazos para mostrarle el rancho.

—Es muy hermoso, me encanta…. felices 3 meses!— respondió ella entusiasmada.

—Ve a cambiarte, iremos a caminar en la arena y a meternos al mar— dijo el.

—Ok, ya regreso— ella se fue al cuarto a dejar su mochila con sus cosas y luego entró al baño para cambiarse y poder meterse al mar. Luego de un rato ella salió y fue a buscar a su novio.

—Ese bikini te queda bien!— dijo él con un poco de sangre saliendo de su nariz.

—Eres un pervertido!— dijo ella sonrojada.

Los dos se dirigieron al acceso que el rancho tenía hacia la playa, pusieron sus pies descalzos en la arena que estaba cálida, se sentía agradable a medida que ellos caminaban sobre ella, se tomaron de las manos y se sentaron un momento enfrente del agua que de vez en cuando mojaba la punta de sus dedos cuando la marea subía.

Sakura esperaba sentada en su sofá con sus dos maletas a su lado para que llegaran por ella.

Se escuchó el sonido de un motor fuera de su casa y ella abrió la puerta para ver quien era.

Sasuke estaba parado frente a su puerta, ella lo vio y corrió por sus maletas para luego salir y darle un buen recibimiento a su novio.

Se abalanzó sobre él y le dio un gran beso, el le correspondio. Agarró sus maletas y las metió al baúl de su coche.

—¿Cómo estás hermosa?— dijo el.

—Muy bien ahora que estás aquí conmigo!— dijo ella.

Los dos subieron al coche y se pusieron en marcha hacia las montañas.

—¿Ya desayunaste?— preguntó él.

—No y tú?— respondió ella.

—No, si quieres nos detenemos a comer en algún lugar.— ofreció el.

—Me parece bien… mira, podemos comer ahí— dijo ella señalando un pequeño restaurante.

El se parqueo enfrente y los dos entraron. Pidieron sus desayunos y partieron nuevamente hacia las montañas. Él había alquilado una cabaña para ellos dos por el fin de semana.

Al llegar tuvieron que dejar el coche en un pequeño parqueo con vigilancia y subieron una pequeña montaña para llegar a la cabaña. Cuando llegaron abrieron la puerta y vieron que la pequeña cabaña no era tan pequeña. Tenía cocina, comedor, sala, una habitación y baño con un pequeño jacuzzi donde podían tomar un baño caliente.

—¿Te gusta?— preguntó él viendo la cara de emoción que ella tenía.

—Sí, me encanta, gracias por esto!— dijo ella casi llorando de la emoción.

—Me alegra que te guste… Felices 3 meses!— dijo el.

Ella lo abrazó lo más fuerte que pudo que casi lo deja sin poder respirar. Luego se sentaron en el sofá frente a una pequeña chimenea.

—Estoy tan feliz de haberte conocido— dijo ella mirando hacia la chimenea.

—Yo igual— dijo él también con la mirada fija en la chimenea.