Era científica, por lo que cualquier suceso le causaba curiosidad y quería estudiarlo a fondo. Un ejemplo de esto eran los titanes. Ansiaba conocimiento, por lo que los apresaba y hacia experimentos con ellos (aunque con nulos resultados) Otro tópico que le interesaban eran los medicamentos y las plantas curativas. Pasaba horas en su laboratorio intentando descubrir que plantas eran más compatibles para curar cierto tipo de enfermedades (aunque a veces no salía como debería y terminaba creando pócimas venenosas) Otro tema que despertaba su interés, era el ser humano. Ser misterioso que actuaba como un ser racional pero que tenía instintos primitivos y animalescos. El comportamiento de este era curioso de por sí y ella no perdía detalle de aquello.

Veía como en una sociedad con todas las de perder igualmente la gente se divertía, interactuaba entre sí, tenía hijos y no perdía el sentido del humor. Pero aún más extraño era ver este mismo comportamiento dentro de la legión. Imagínense un montón de púberos metidos en un cuartel, donde la supervisión era mínima y lugares donde escaparse eran demasiados. Pero Hanji se preguntaba ¿Por qué hay personas que se atraen entre si y otra no? Uno de sus sujetos de estudios, era su amigo y compañero Levi. En él se podían observar comportamientos bastantes curiosos y que eran de un gran material para su estudio. Por ejemplo, las mujeres estaban locas por el ¿Será por su apariencia? La científica dudaba de que fuera por su personalidad, agria como los limones. Pero otra incógnita aparecía dentro de aquel estudio. Todos ocupaban la misma ropa y todos llevaban casi los mismos peinados ¿Qué hacían a Levi tan especial?

Pasaba la mayoría de su tiempo libre observándolo hasta ponerle incómodo y que este dijera -¿Qué me ves cuatro ojos?—con su ceño fruncido y sus ojos penetrantes. Las mujeres suspiraban al verlo así y ella no entendía el porqué. ¿Su cabello color ónix? ¿Sus ojos azulados con un tinte grisáceo? ¿Su piel blanca como la nieve pero surcada de cicatrices? ¿Sus músculos? ¿Su fuerza? Sentía que se sabía ese menudo cuerpo de memoria de tanto observarlo, hasta llegaba a soñar con el enano. Pero no podía dejar de mirarlo, algo tenía, algo atrayente, algo que te hacía ser atraído hacia él. ¿Ella era otra mujer del montón que se sentía indudablemente atraída hacia Levi? Intentaba sacarse esos pensamientos de la cabeza, abogando a su parte racional "Soy científica y todo esto es por la ciencia"

-Es que cuando se saca la camisa…-entrevistaba a las mujeres que lo rodeaban. Pero tampoco les daba una respuesta satisfactoria ¿La camisa? ¿Y que quede con la musculosa es sexy? Tenía que corroborar aquella hipótesis por lo que un día fue hacia el campo de entrenamiento y lo vio entrenar. Algo te hipnotizaba ¿Pero que era? Quizás aquellos movimientos con los puños, o la agresividad en sus facciones. Como género uno busca a quien puede protegerte. Por lo que atribuyó aquello a los instintos primitivos que estaban en el interior de las féminas. Pero aun sabiéndolo era difícil apartar la mirada de aquella escena.

-Me da la impresión de que es brusco al momento de….-la chica se sonrojaba y no decía otra palabra.

-¿Al momento de que?-

-Usted sabe Hanji-san…del sexo- terminó de decir aquello en un susurro. ¿Sexo? No lo había pensado hasta ese minuto. Era una conducta fascinante en la especie humana, ya que es la única (por lo menos conocida hasta el momento) que lo hace con otros fines que no sean reproductivos, Si no por el simple placer que aquel acto generaba. Placer, otra palabra que desconocía… ¿Qué se sentirá experimentarlo? ¿Tener sexo será lo mejor que le pudo pasar a la humanidad? Ella, claro que había sentido placer. Placer al matar a los titanes, al saber más de ellos, al estudiar y conocer las verdades del universo ¿Pero será el mismo placer que tener sexo? Aquella incógnita le estaba comiendo la cabeza. Como científica que era debía averiguarlo, pero como jamás había tenido interés en el tema no tenía novio ni mucho menos algún pretendiente. Además el sexo es un acto de confianza ¿Con quién tenía la suficiente confianza para hacerlo?

La respuesta era obvia.

Una noche, en el comedor, el alcohol se hizo presente. En un mundo post apocalíptico era una parte esencial para llevar las noches largas y el insomnio. Un trago, o dos o tres hacían bien al cuerpo y a la mente. Dejabas de razonar y sentir miedo. Una castaña observaba con atención aquel comportamiento y no dejaba de fascinarle. Las conversaciones se volvían más fluidas, las trabas se iban y las inhibiciones se hacían presentes. La gente reía más fácil y en general estaban de mejor ánimo.

-El alcohol es fascinante-dijo al aire.

-Sin el habrían más suicidios que muertes por titanes-una voz a su lado respondió su comentario. Al darse la vuelta se encontró con su compañero Levi, quien tomaba un vaso de vino.

-¿Crees que esto sea un factor tan determinante?-

-Eres una idiota-fue la única respuesta del pelinegro. La castaña sonrió ¿Las mujeres del cuartel conocía lo grosero y malsonante que era el capitán? ¿Lo verían de la misma forma si supieran como habla? Pero no podía alegar que había algo de atractivo en él, esta noche. Quizás era el vino que hablaba por ella, o el leve sonrojo que surcaba sus pálidas mejillas, o sus ojos brillantes y despiertos.

-Lo digo porque hay otros factores que afectan el ánimo y que mejorar la productividad del cuartel-

-¿Más alcohol?-hablaba en broma, aunque la mitad de las personas no sabía que Levi tenía un sentido del humor bastante…negro. Pero a Hanji le agradaba, siempre lograba sacarle una sonrisa.

-Estoy hablando de sexo-el capitán casi se atraganta al escuchar aquellas palabras.

-No me digas que piensas en ello- El sargento no creía que la castaña tuviera ese tipo de pensamientos. Siempre hablaba de titanes o plantas, jamás de hombres o sexo…

-Para tu información, también soy Humana-

-¿Si? Pensé que eras un titán infiltrado. Jamás, en todos los años que te he conocido, he visto que te haya interesado aquel tema- no sabía cuanta ironía había en esa frase.

-Oh vamos ¿Tu estas tan interesado en aquello?-

-Claro, soy hombre-rodó los ojos.

-Oh, eso es interesante-tomó un trago de vino. Este le quemó la garganta y el esófago. Una sensación de calor se instaló en sus mejillas y estómago- yo nunca lo he experimentado-

-Allí está la vieja Hanji, otra vez-

-¿Tú sí?-

-Repito, soy hombre-

-Ósea tienes experiencia-

-Vamos, no soy un gigoló tampoco-

-Me podrías enseñar-

-Soy una mierda como maestro-

-Podríamos ir a un cuarto…- la conversación murió. Levi caía en cuenta lo que la castaña había dicho ¿El enseñarle? ¿Hanji quería que los dos tuvieran sexo? ¿En qué universo paralelo se había metido? Dejó su trago a un lado, seguro que ya había tomado demasiado.

-¿Puedes repetirme que dijiste?-

-Podemos ir a un lado y tener sexo. Me puedes enseñar- no, no había escuchado mal lo cual preocupante.

-¿Sabes lo que me estas pidiendo?-

-Levi, por favor. Claro que lo sé pero te advierto que es solo ciencia. Quiero experimentar que se siente tener relaciones, que cambios producen en el cerebro y porque la gente lo anhela tanto-

-¿Y porque conmigo?-esta era definitivamente la conversación más extrañaba que había tenido en su vida.

-Porque confió en ti. Ese es un requisito primordial en el acto y ¿somos amigos, no?-sonrió inocente. Como si le estuviera pidiendo ir a tomar un paseo.

-Pero…-

-Vamos, hazlo por mí. Por la ciencia y la verdad- Independientemente de su experimento, quería hacerlo con el pelinegro. Algo en su interior bramaba la compañía del sargento. Y eso hizo que su determinación temblase unos segundos.

-yo…-

No tenía idea como había entrado en esa situación, pero allí estaba él en un cuarto al azar del cuartel, junto a Hanji, en una cama, los dos besándose como si no hubiera mañana. Podía sentir la lengua inexperta de la castaña, que exploraba con paciencia todas esas nuevas sensaciones. Las manos de Hanji intentaban tocar todo lo que pudieran, buscando alguna reacción en el cuerpo contrario y al llegar a la pelvis y más específicamente al miembro del capitán, obtuvo lo que quería.

-¿Se siente bien?-

-Eres una idiota-gruñía por lo bajo por aquella intromisión.

-Vamos, necesito información para mi estudio-masajeaba sin saber cómo, por lo que Levi intentó guiarla, moviendo la mano de una manera suave, abriendo los apretados pantalones blancos de la legión- oh, interesante…Con que así se hace-subió el ritmo y con ello el placer que aquel acto provocaba. El pelinegro sentía como un cosquilleo se avecinaba en su pelvis por lo que paró todo movimiento.

-¿Qué paso?-

-Es mi turno, tú tienes que experimentarlo ¿No?-le besó la boca, bajando por el mentón y el cuello. Pudo notar como un leve temblor en el cuerpo contrario. Como al desabrochar aquella camisa amarilla y dejar esos pequeños pechos al descubierto, los pezones ya estaba erectos, expectante de atención. Su lengua los rodeo y Hanji gimió bajo, sintiendo como el placer que ella experimentaba en se momento era muy diferente al que experimentaba al matar titanes o al estudiar algo. Era más carnal, más profundo y te llenaba el cuerpo entero, nublándote todo pensamiento lógico, tan solo dejándote una palabra en mente "más". La boca seguía bajando y las manos viriles desabrocharon aquel molesto pantalón, dejándola completamente desnuda. Por primera vez desde que empezaron sintió vergüenza, su cuerpo se afiebró y sus mejillas se tornaron rojizas. Por acto reflejo se tapó sus pates íntimas y Levi sonrió. Ese acto le pareció tierno y tan humano.

-Relájate, Hanji-bajó su cabeza y besó aquella zona intima. Lamió e hizo estremecer al cuerpo femenino. Los gemidos salían descontrolados, las mejillas se sonrojaron y el corazón latía desembocado. De pronto sintió como una electricidad le recorría la espina dorsal, como una gran explosión ocurrió en su interior, como sus piernas temblaron y un gran gemido salió de su boca en contra de su voluntad. Su primer orgasmo.

-Vaya...eso fue….-

-Lo sé-

-Déjame intentarlo yo-se sentó a horcajadas arriba del capital y le sacó con gran dificultad lo que restaba de ropa. Puso su cara en el miembro del mayor y se lo introdujo a la boca. Era salado, pero no le desagradaba. Su lengua rodeaba el trono, chupaba y su mano se movía al unísono. Sentía como el pelinegro empezó a agitarse, a gruñir, sus caderas empezaron a moverse y los gemidos salían, llenando la habitación. La detuvo, porque sentía que se iba a correr. Se puso encima del cuerpo de la morena, preparó la zona con las manos, introduciendo los dedos despacio, para que ella se acostumbrara a la intromisión. Besándola y dándole cariñitos, ya que le dolía. Podía ver la incomodidad en su rostro.

-¿Etas segura que quieres que lo haga?-

-No estaría acá si no lo estuviera-sus ojos café, brillaban con intensidad. Su boca color cereza se le hacía irresistible, su cuerpo era suave a pesar de que no cuidaba su aspecto personal. Su cabello era sedoso y su mirada era sensual. Con sumo cuidado se introdujo en ella, hasta llegar hasta el fondo. Al estar allí espero hasta que las caderas femeninas le dieron el visto bueno para qué empezará a moverse, para empezar a penetrarla con lentitud. Entra y sale, entra y sale. Pronto el dolor se convirtió en placer y las estocadas fueron más y más rápidas. El orgasmo era inminente, por lo que todo terminó en un gran suspiro. Cuerpos sudorosos y alientos agitados, se quedaron abrazados en la cama, procesando que es lo que habían hecho y como esto afectaba al futuro y a su amistad ¿Por qué seguían siendo amigos no?

A la mañana siguiente todo fue igual, pero se sentía en el ambiente la incomodidad latente que flotaba entre ellos. Se vieron poco, ya que había varias cosas por hacer antes de una excursión fuera de las paredes. Se saludaban, si, hablaban, si, pero algo era distinto. Y eso no le gustó a la castaña. Primero empezó a observar la situación y plantear una hipótesis al respecto ¿El sexo volvía extraña las cosas? Por su experiencia podría afirmarlo pero no quería aceptar aquel resultado. Levi era su más preciado amigo junto a Erwin y no quería perderlo por algo tan insulso.

Decidida fue a hablar con el pelinegro. Lo pillo en la cocina, tomando un té—Levi—le llamo gritándole para llamar la atención. El levanto la vista del té y la miró con un leve sonrojo en las mejillas, ya que al verla recordaba lo que habían hecho.

-Hanji-

-Nunca me llamas por mi nombre-le espetó golpeando la puerta con fuerza.

-¿Qué quieres?-había sido un día largo por lo que su humor no era el mejor.

-No quiero que nuestra relación sea extraña-sus ojos estaban tristes y Levi lo percibió.

-Extraña…-quedó pensando, ya que él había sido parte del problema.

-Sí, quiero que volvamos a ser como antes, ser amigos…-

-¿Podemos ser amigos?-la miró intensamente. Y Hanji se dio cuenta que algo si había cambiado realmente en el pelinegro. Algo despertó dentro de él después de esa noche.

-¿Qué quieres decir?-

-Yo no creo que pueda verte igual…-No se esperaba aquella respuesta. Pero hizo que su corazón empezar a latir más fuerte y sus mejillas se sonrojaran al máximo ¿Qué estaba insinuando el pelinegro?

-Levi…-

-Me gustas cuatro ojos, hace un tiempo-se levantó dispuesto a irse, pero una mano le impidió la acción. Hanji lo miraba nerviosa, temblaba levemente y las palabras no le salían.

-Espero...yo…bueno…no sé-ahora entendía por qué había escogido específicamente a Levi y porque las cosas se habían vuelto raras entre ellos. Se gustaban pero ninguno se había dado cuenta hasta ahora. Se miraron y explotaron de risa (o más bien, Hanji lo hizo y Levi gruño por lo bajo con una leve sonrisa en su rostro)- creo que también me gustas- Todas las pistas estaban allí. Sa extraña atracción que sentía al verle, el calor que sintió al observarlo entrenar, el recuerdo de aquella noche donde su cuerpo se estremece cada vez que evoca el rostro del sargento…

-Bien-

-¿Y ahora qué?-

-Eres una científica, deberías estudiar lo que viene después-le dijo, mientras se alejaba con el corazón galopando furioso en su pecho. Hanj era una científica, por lo que ella investigaría que es lo que pasa después de él "me gustas"

FIN