La escena era desoladora, los dos chicos se encontraban llorando abrazados.

—Mi padre está en el hospital, vayamos a verlo y que nos diga qué pasó, dijo Sakura jalando el brazo del rubio.

Los dos fueron al hospital y al llegar hablaron con la enfermera en la recepción. La pelirosa explicó que ella era la hija del sobreviviente del accidente aéreo y que estaba acompañada de su esposo, de esa manera los dejarían pasar a ambos.

Se dirigieron a la habitación de Kizashi y al verlo conectado a muchos tubos las lágrimas se les salieron.

—Papá, puedes oírme, soy Sakura!— dijo ella agarrando su mano.

—¿Sakura?, hija… viniste!— dijo el viejo tosiendo un poco.

—Sí papá, Naruto está aquí también!. Dinos que pasó— dijo la pelirosa.

—Lo siento mucho hija tu mama no sobrevivió, ni los padres de Naruto. De repente el avión en el que veníamos después de nuestro viaje tuvo desperfectos mecánicos y se estrelló en las montañas ... .al parecer fui el único sobreviviente.— dijo él con lágrimas en los ojos.

—Ya veo— fue lo único que el rubio pudo decir antes de comenzar a llorar.

—Hijo, lo siento mucho, tus padres eran mis mejores amigos de toda la vida, también me siento destrozado.— le dijo el padre de la pelirosa.

—Ellos tenían una última voluntad, querían que ustedes dos tuvieran un hijo que llevara los dos apellidos de nuestras familias.

—Pero, papá… no es momento de pedirnos algo así.—dijo la pelirosa.

—Entiendo.— dijo el. —Se que hemos sido un poco egoístas con ustedes ... .— Kizashi empezó a toser y sus signos vitales comenzaron a debilitarse.

—Papa descansa, no te agites.— dijo la pelirosa.

—Espera tengo que pedirles disculpas…. yo…. los quiero mucho… y deseo que… nos perdonen…..

—Doctor, venga pronto— gritó la pelirosa.

Los signos vitales desaparecieron y una línea recta pasaba en la pantalla junto a un sonido constante indicando que Kizashi había muerto.

—Lo siento mucho no hay nada que hacer… Hora de muerte 6:45PM.— anunció el doctor de turno.

—¡Nooo papá!— gritó Sakura desplomándose en el suelo de la habitación.

Naruto la levantó y ella se desmayó en sus brazos.

Cuando ella volvió en sí, pensó que era un sueño, pero seguía en el hospital, ella recordó porqué estaban ahí.

—Sakura ¿estas bien?— pregunto el rubio con la mirada perdida.

—No, no estoy bien…— ella comenzó a llorar. El doctor le indicó cómo arreglar todo para entregarle el cuerpo de su padre y se fueron. Ellos lo velaron esa noche y al día siguiente lo enterraron. Ambos faltaron a la universidad.

La noche siguiente luego del entierro, ellos regresaron a su casa con un semblante triste y desolado. El rubio sacó una botella de sake, se sentó en el sofá y empezó a tomar.

—Naruto entiendo que estés triste pero eso no va atraer a tus padres o a los míos de vuelta— dijo ella un poco molesta.

El la ignoró y siguió tomando hasta quedarse dormido. Ella se acercó a él para ver si estaba dormido, se sentó a su lado y acarició su cabellera rubia. —Se que esto ha sido duro para ti— susurró ella. El despertó la miro a los ojos y la beso.

Ella correspondió a su beso el cual se comenzó a intensificar. El luego besó su cuello y sus hombros. Ella gimió. Ella sabía que eso no estaba bien pero continuó. El comenzó a quitarle la ropa a ella hasta dejarla desnuda y él fue besándola por todas las partes de su cuerpo. El se quitó la ropa y se posicionó en su entrada. Ambos estaban agitados.

El comenzó a introducir su virilidad en ella. Sakura gimió y él empezó con las embestidas. —ahhh Naruto— decía la pelirosa. —dime que te gusta— ella lo vio a los ojos —me gusta mucho, no te detengas— él continuó hasta que ella llegó al orgasmo y seguidamente él lo hizo también.

¿Pero qué había pasado? Acababan de tener sexo. ¿Que pasaría ahora?

Al día siguiente tenían que presentarse a sus respectivas universidades. Esa misma noche decidieron decir todo lo que habían ocultado.

—Quiero hablar contigo— dijo el rubio.

—También quiero decirte algo— dijo ella.

—He estado saliendo con alguien que conocí en la universidad, te lo oculte por miedo a cómo reaccionarias— dijo el apenado.

—También he estado saliendo con alguien— dijo ella.— Pero para honrar la memoria y la última voluntad de nuestros padres tenemos que terminar nuestras relaciones con ellos y permanecer juntos.— Una lagrima se asomaba en la mejilla de la pelirosa mientras hablaba.

—Tienes razón— dijo el.

El teléfono sonó y Naruto contestó. Era el abogado de los padres de ambos. Ellos habían dejado una herencia y quería hablar con ellos en persona para explicarles. Ellos quedaron que irían a su oficina el día siguiente.

Al llegar a la oficina el abogado los recibió.

—Mucho gusto mi nombre es Yamato, soy el abogado de sus padres. Ellos dejaron un testamento, el cual dice que dejan todos sus bienes más una cuenta de ahorros como herencia. La única condición que hay es que ustedes tengan un hijo que lleve los apellidos de las dos familias.— dijo el abogado.

—Entiendo— dijo Naruto.

—Bueno, firmen aquí como constancia de haberles leído el testamento y sí requieren mis servicios no duden en llamarme— les dio una tarjeta con su número de contacto y luego los dos salieron de la oficina.

Al entrar al coche del rubio ellos se pusieron a platicar acerca del testamento.

—Sakura, no quiero que te sientas obligada a hacer esto.— dijo agarrando la mano de la pelirosa.

—Lo sé.— dijo ella.