Sakura fue a la universidad presentando un comprobante del acta de defunción de sus padres e hizo todos los trámites para no perder sus clases.
—Sakura ¿dónde has estado, porque no me has contestado las llamadas?— Sasuke se acercó a ella y cuando la vio noto que algo no estaba bien.
—Yo… lo siento, quería estar sola, mis padres murieron en un accidente aéreo y estuve arreglando el sepelio.— dijo ella con la mirada perdida.
—Yo.. no sabia, lo siento mucho de verdad. Sabes que estaré para ti siempre.— le dijo él y le dio un beso en la mejilla.
—Gracias, yo, quisiera estar sola un tiempo, lo siento mucho, ya no quiero estar contigo.— dijo ella llorando.
—No entiendo, porque me dices esto, yo te amo— dijo él agarrándola de la mano.
—No hagas esto más difícil, por favor suéltame— ella se soltó y salió corriendo.
Sasuke se quedó parado viéndola correr preguntandose qué había hecho mal.
Naruto llegó a la universidad con las actas de defunción de sus padres para presentarlas y que le validaran los días que estuvo ausente para no perder sus materias.
—Naruto—kun, ¿qué te ha pasado, porque no habías venido a la universidad?— dijo Hinata apareciendo enfrente de él.
—Mis padres acaban de morir y no podía venir, he estado muy triste, pero necesitaba estar solo.— dijo él mirando al suelo.
—Lo siento mucho, no lo sabía— dijo ella abrazándolo.
—Hinata perdóname pero quisiera estar solo un tiempo. Ya no nos veremos más. Espero me comprendas— dijo el rubio y se fue dejándola parada en medio del pasillo.
Cuando él se fue ella empezó a llorar.
Los días pasaron y el rubio evitaba hablar con Hinata y si se cruzaba con ella no le dirigía la palabra.
—Oye Naruto, ¿que ha pasado entre ustedes?— pregunto Kiba.
—Nada, es solo que ya no salimos.— dijo el rubio con desinterés.
—¿Pero porque?— pregunto insistente el castaño.
—Es lo mejor, déjalo así— dijo finalmente él.
Pasó un mes y Hinata se había ausentado de la universidad. Ella había retirado sus materias de ese ciclo y nadie sabía que le había pasado.
Naruto se sentía culpable de haber lastimado a Hinata. Pensaba que no la volvería a ver y que era su culpa que no estuviera más en la universidad.
Los rumores decían que se había ido con su familia a otro país, otros decían que se había suicidado, en fin nadie sabía en verdad donde estaba.
Sakura lloraba todos los días, ella con el dolor de su alma ignoraba a Sasuke y él no se daba por vencido le llevaba rosas y chocolates. Ella lo rechazaba pero al final aceptaba sus regalos.
—No importa cuanto me rechaces, te conquistaré de nuevo— le decía él cada vez que le daba algo.
Ese día, Sakura se fue caminando a su casa pensando en todo lo que había pasado en su vida. Se sentía triste, el corazón le dolía. Ella quería estar con Sasuke, pero también quería honrar el último deseo de sus padres.
Al llegar a su casa ella fue a buscar un florero para las rosas que su ex novio le había dado. Una vez puestas en el centro de la mesa del comedor, ella se sentó en el sofá con la caja de chocolates en la mano.
Eran los chocolates que a ella le gustaban, él lo había recordado cuando de forma inocente le dejo saber que le encantaba el chocolate negro. Decidió abrir la caja y se llevó un pequeño chocolate a la boca. Sabia tan rico que lo empezó a saborear cuando de pronto sintió náuseas. Se levantó de su asiento y fue corriendo al baño. Luego de vomitar salió del baño y fue a una farmacia a comprar una prueba de embarazo.
Al llegar a casa se metió al baño y se hizo la prueba, después de 3 minutos sabía el resultado.
Positivo.
