Sakura quería ocultar lo más que pudiera su estado. Al día siguiente fue a la universidad pero esta vez la llevó Naruto. Al bajarse del coche él le dio un beso en la mejilla. Sasuke la estaba esperando en la entrada de la universidad y vio cómo se despedía el rubio de ella.

—¿Así que por eso me has dejado?— dijo el pelinegro agarrandole a Sakura del brazo.

—Suéltame, me estas lastimando.

—Contestame!

—No es de tu incumbencia!— le dijo ella soltándose de su agarre. Ella entró a la universidad y continuó con sus clases.

—Frente, ¿es cierto que dejaste al guapo Sasuke por otro chico?— preguntó su amiga Ino.

—No, lo deje porque ya no lo amo— dijo la pelirosa.

—No te creo nada, ya dime que paso!— dijo la rubia.

—Esta bien te lo diré, pero júrame que nadie sabrá esto.— dijo la pelirosa.

—Tienes mi palabra. Te lo juro— dijo la rubia.

Ambas se sentaron en una banca alejada de los demás estudiantes.

—Desde que era pequeña los padres de Naruto y los míos eran muy cercanos, viajaban juntos, y ellos pensaron que la mejor manera de unir las familias era casarnos cuando cumplieramos 18 años. Prácticamente no tuvimos opción, así que obedecimos, nos fuimos a vivir juntos, pero no vivíamos como esposos, sino como compañeros de casa, nunca pasó nada. Un dia los dos conocimos a otras personas y nos enamoramos, pero hace unas semanas nuestros padres murieron en un accidente aéreo y su último deseo era que nosotros tuviéramos un hijo que llevara los apellidos de las dos familias. Para honrar su memoria decidimos terminar nuestra relación con nuestras parejas. Y justo ayer me acabo de enterar que estoy embarazada.

—¿Queeeeeee?— grito la rubia.

—Callate, te van a escuchar!— dijo la pelirosa.

—Pero, dijiste que no habían tenido nada que ver, entonces este bebé es de Sasuke, ¿verdad?— pregunto la rubia.

—No lo se, despues que nuestros padres murieron Naruto se embriago y terminamos juntos en la cama, se que tuve la culpa y no lo detuve. No se lo que me pasó.— dijo la pelirosa.

—¿Qué harás amiga?

—No lo se aun. Por el momento nadie excepto tu sabe que espero un bebe. Por favor no le digas a nadie.

—No lo haré, pero sigues amando a Sasuke ¿verdad?.

—Sí, con todo mi corazón.

Días después Sakura estaba preparando la cena mientras Naruto estaba viendo la televisión. Ella empezó a servir la cena y al dar el primer bocado salió corriendo al baño a vomitar.

—Sakura,¿ qué te pasa, estás bien?— decía el rubio pegado a la puerta del baño.

—S—sí, estoy bien— dijo ella y luego salió. —Naruto, un dia te ibas a dar cuenta, lo que sucede es que estoy embarazada—

Naruto se llevó la mano a la boca y se desplomó en el suelo.

—¿Es en serio?— preguntó él.

—Sí, pero, sinceramente no se quien es el padre.— dijo ella mirando hacia otro lado.

—No te preocupes, lo entiendo. Sí no es mio igual lo trataré con mucho amor.— dijo finalmente el rubio.

—Muchas gracias, sabia que me entenderías.

El tiempo pasó y a Sakura ya se le notaba la pancita, Naruto decidió que era buena idea ir de compras y conseguir un poco de ropita para el bebé.

Entraron a una tienda y empezaron a ver ropita color amarillo ya que no sabían el sexo del bebé. Sakura estaba mirando unos cochecitos y en eso tropezó con otra mujer.

—Disculpe, fue mi culpa— dijo la pelirosa.

—No te preocupes…. He? Naruto—kun, ¿qué haces aquí?— pregunto Hinata cuando lo vio acompañando a la pelirosa.

—Hinata!, tu, ¿estás embarazada?— dijo Naruto asustado.

—Hey, ¿ustedes se conocen?— pregunto la pelirosa.

—Sí, él es mi ex novio— dijo la pelinegra. —Veo que tu nueva novia está embarazada, y por eso me dejaste— dijo Hinata con un poco de resentimiento en su voz.

—No es lo que piensas— dijo el rubio.

—No quiero oír tus excusas— dijo la pelinegra empezando a llorar. —Mejor me voy— dicho esto se marchó.

—Naruto, ¿ella era tu novia? Es muy bonita.— dijo Sakura.

—Sí, pero ahora veo que rehizo su vida.— dijo el.

—¿No crees que haya una posibilidad de que el hijo que ella espera sea tuyo?— pregunto la pelirosa.

—No lo se, pero ya no importa, ella se ha ido.

Unos meses después Sakura da a luz a una niña a la cual llama Sarada. La niña tiene el pelo negro al igual que los ojos. Es el vivo retrato de su padre: Sasuke.

—No importa que no sea mi hija, ella ha nacido dentro de nuestro matrimonio y llevará mi apellido así cómo nuestros padres quisieron. Además la trataré con mucho amor— dijo Naruto.

—Muchas gracias, eres tan bueno.— dijo la pelirosa.

6 meses después.

Sakura fue a la universidad con su hija en brazos, tenía que hacer unos trámites para retrasar un poco su entrada de nuevo a sus clases, ya que estaba buscando una niñera para que cuidara a la niña.

—Sakura, ha pasado tiempo. ¿Ese bebe es tuyo?— dijo Sasuke acercándose.

—Sí, es mi hija, tiene 6 meses, se llama Sarada— dijo la pelirosa.

Sasuke vio a la niña que era su vivo retrato.

—Sakura, ella es mi hija,¿ no es cierto?— preguntó él.

—Sí, es tuya.— dijo ella. El rápidamente le dio un beso en la frente y le pidió que se la diera para cargarla.

—¿Porque la tuviste apartada de mí?— preguntó él llorando.

—Lo siento Sasuke, no te quise hacer daño. Mereces saber la verdad, ven— le dijo ella conduciendo a que se sentaran en una banca.

Ella le empezó a relatar lo que había pasado mientras él estaba atento a todo lo que ella decía y de vez en cuando la interrumpia para hacerle una o dos preguntas.

—No te culpo si no me perdonas, tienes todo el derecho de estar enojado.— dijo ella llorando.

—Pudiste habérmelo dicho y así lo hubiéramos resuelto juntos. Ahora ya todo pasó y aunque estoy molesto contigo, te sigo amando y ahora aún más ya que me has dado el mejor regalo del mundo.— dijo abrazando a su pequeña hija. —Ahora jamas me apartare de ustedes.

—Nunca deje de amarte— le dijo ella y luego él le dio un beso cálido en los labios.

—Ahora tienes que ayudarme a encontrar a alguien— dijo ella.

Hinata había dado a luz a un niño rubio con ojos azules al que llamó Boruto. Era el rostro vivo de Naruto. Ella se había ido a vivir con su hermana menor a un apartamento no lejos de su antigua casa.

Había muchos chicos que a pesar de que era madre soltera la pretendían ya que ella era muy hermosa y su carácter era llevadero y siempre estaba sonriendo. Ella había salido algunas veces con algún que otro chico pero no habían llegado a más. Ella seguía enamorada de Naruto.

—El me dejo por otra— pensaba todos los días por la noche y se ponía a llorar.

—Hermana no llores por él otra vez. No me gusta verte así— dijo Hanabi abrazando a su hermana.

—Lo intento pero cada vez que me acuerdo de todo lo que pasamos y de cuando lo vi en ese centro comercial con ella, me parte el corazón— dijo la pelinegra.

Al día siguiente Hinata salió a comprar verduras a un mercado cercano a su casa con su hijo en brazos. Ella le cantaba mientras caminaba para que él se durmiera.

Ella no se había fijado que había un hombre siguiéndola hasta que se acercó a ella.

Sasuke había contratado un investigador privado para que buscara a la ex novia de Naruto.

—Hola, ¿tú eres Hinata Hyuga cierto?— preguntó el hombre.

—Sí, ¿quién eres tú?— preguntó ella.

—He sido enviado a buscarte— dijo el.

—¿Quién me busca?— preguntó ella.

—Su nombre es Sakura. Ella tiene algo importante que decirte. Le llamaré para que ustedes se vean en un lugar en este momento— dijo el hombre. Saco el celular y le marco a la pelirosa luego le dio el celular a Hinata.

—¿Diga?— dijo Hinata.

—Hinata, qué alegría. Yo se que no sabes quien soy, no me cuelgues, necesito reunirme contigo para decirte algo que tienes que saber. Qué te parece si nos vemos en 10 min en el restaurante de ramen llamado Ichiraku.— dijo Sakura.

—Ok, está bien— dijo la pelinegra y colgó la llamada.

10 minutos después. En Ichiraku. Sakura estaba sentada en un sofá con un menú en la mano esperando a la pelinegra cuando ella apareció junto con su pequeño hijo.

—¿Hinata?— dijo la pelirosa al verla entrar al restaurante.

—Si, tu eres Sakura ¿verdad?— preguntó ella.

—Si, ¿me recuerdas? yo estaba en aquella tienda de ropa de bebé con Naruto— dijo la pelirosa.

—Sí, me acuerdo de ti, eres su esposa, ¿cierto?— dijo la pelinegra a punto de irse.

—No te vayas, tienes que escuchar lo que tengo que decirte. Por favor.— dijo la pelirosa.

—Está bien, ¿qué tienes que decirme?— preguntó la pelinegra sentándose.

—Que lindo esta tu hijo, es igualito a Naruto!

—Sí, es su hijo!— dijo la pelinegra sonrojada.

—Hinata tal vez esto te va a parecer increíble, pero…..— ella empezó a contarle todo así cómo se lo contó a Sasuke.

Hinata la oía con atención y le hacía una que otra pregunta mientras las lágrimas caían por sus mejillas.

—¿Pero porque no me dijo nada?. Pase todo este tiempo repasando toda nuestra relación queriendo averiguar qué había hecho mal— dijo agarrándose la cabeza.

—Lo se Hinata yo pase por lo mismo— dijo Sasuke de repente entrando en el restaurante y sentándose junto a Sakura con la bebé en brazos.

—Oh, ¿quién eres tú?¿ y esa bebe?— dijo Hinata.

—Yo soy Sasuke y ella es Sarada mi hija y de Sakura.— dijo el pelinegro.

—Yo se que es mucho para procesar en este momento así que¿ qué te parece si mañana nos reunimos de nuevo?— dijo la pelirosa.

—Sí, está bien.— dijo Hinata.

La pelirosa se fue junto a su hijo. Sakura se quedó con Sasuke y la bebé en el restaurante.

—Tenemos que hablar con Naruto— dijo la pelirosa.