El rubio estaba sentado en la banca de un parque tirando piedras al lago que había enfrente, era el lugar donde había confesado sus sentimientos a su ex—novia Hinata.

Sus pensamientos estaban divididos. Por una parte él quería honrar la memoria de sus padres lo cual significaba permanecer al lado de Sakura, lo cual no era malo ya que la quería mucho, lo malo era que no la amaba. Por otra parte quería estar con la persona que amaba, Hinata.

Tiró una piedra al lago y las ondas en el agua se hacían cada vez más grandes hasta desaparecer. Suspiro y se agarró la cabeza en señal de frustración.

—¿Naruto?— Él escuchó una voz conocida detrás de él.

—Sakura, ¿qué haces aquí? ¿y quién es él?— Pregunto el rubio.

—El es el padre de Sarada. Hemos venido a hablar contigo..— dijo la pelirosa sentándose en la banca mientras Sasuke cargaba a la niña.

—No quiero hablar ahora— dijo él dándose la vuelta.

—Es sobre Hinata.

—¿Le paso algo? ¿Cómo es que la conoces?—Dijo viendo a la pelirosa a los ojos.

—No, ella está bien. Naruto, se porque estas aquí… Sé que te sientes igual que yo, pero nuestros padres también hubieran querido que fuéramos felices. Yo amo a Sasuke y yo se que tu amas a Hinata, es por eso que decidí buscarla y aclarar todo. Además debes conocer a tu hijo…. es idéntico a ti!— dijo la pelirosa.

—¿Queeee?, ¿tengo un hijo?— el rubio casi se cae de la banca, su corazón casi salía del pecho con la noticia.

—Sí!, pero tienes que hablar con Hinata y que oiga de tus labios toda la historia.— dijo la pelirosa. —La he citado en nuestra casa, así que no tardará en llegar, tenemos que irnos ya.

Llegaron a la casa y Sakura empezó a preparar un poco de manzanilla para calmar los nervios. Sasuke puso a su hija en su camita para que durmiera, la arropo y bajo a la sala con los demás. El timbre de la puerta sonó, Sakura se acerco y miro por la mirilla de la puerta. Era Hinata en compañía de su pequeño hijo.

Sakura abrió la puerta y cuando Hinata vio hacia adentro vio sentado a Naruto en el sofá, sus ojos se llenaron de lágrimas. El corrió hacia la puerta y la abrazó a ella y a su pequeño.

—El es Boruto, tu hijo!— dijo la pelinegra.

—Tenias razon Sakura, es idéntico a mi!— dijo Naruto.

El rubio levantó a su hijo y lo abrazó dándole muchos besos en la cabeza.

—Los amo a los dos!

—Hinata tengo que explicarte todo— dijo Naruto bajando a su hijo.

—Pasen, siéntense por favor, les serviré un poco de té!— dijo la pelirosa.

Ella les sirvió una taza de té y los dejó solos. Se fue con Sasuke a su habitación.

—Esperemos que puedan resolver todo así cómo lo hicimos nosotros— dijo la pelirosa y luego le dio un beso a su amado.

Naruto empezó a contarle a Hinata todo lo que había pasado desde que era pequeño, las clases privadas, la decisión de sus padres, el porque ellos eran así, su llegada a la universidad, la muerte de sus padres, los sentimientos que él tenía, las decisiones que había tomado, etc.

—Pudiste haberlo dicho— dijo ella.

—No sabía cómo ibas a reaccionar— le dijo él. —No se si podrás perdonarme, quiero estar contigo y con mi hijo.

—También quiero estar contigo!— dijo ella.

El se levantó del sofá y le dio un largo beso.

Sakura y Sasuke bajaron y encontraron la dulce escena.

—Tenemos que arreglar los trámites del divorcio— dijo la pelirosa.

—Llamaré al abogado, en este momento— dijo el rubio, levantó el teléfono y lo llamó.

—Abogado Yamato, quiero que agende una cita en su despacho… es para un divorcio.— colgó la llamada luego de asentir.

Al día siguiente, Naruto y Sakura fueron a ver al abogado, firmaron los documentos y su matrimonio quedó disuelto.

—Naruto, me alegra que los dos seamos felices con nuestras respectivas familias, estoy segura que nuestros padres también están felices!— dijo la pelirosa.

—Gracias a ti, tengo a mi familia conmigo— dijo el rubio abrazándola.

—No tienes nada que agradecer, lo hice con gusto, tú has sido como mi hermano, te quiero.— susurró ella manteniendo el abrazo. Los dos se soltaron.

—Sasuke ha comprado una casa para los tres, la mudanza llegara hoy por mis cosas.— dijo ella.

—¡Me alegro por ustedes!. Si necesitan cualquier cosa avisenme.— dijo el rubio.

—Sí, lo mismo digo. Nos mantendremos en contacto.— dijo ella marchándose.

Un mes después Sasuke y Sakura se casaron y le cambiaron el apellido a Sarada. Naruto y Hinata hicieron lo mismo, se casaron y Naruto reconoció a su hijo para ponerle su apellido.

Al principio las dos familias se frecuentaban pero al pasar de los años dejaron de verse por cuestiones de viajes de negocios o por simple trabajo y falta de tiempo. Todos habían terminado sus carreras. Sakura era de las mejores médico—cirujanos del país y era muy solicitada en muchos hospitales no solo para operar sino también para impartir clases en las universidades.

Sasuke era uno de los más prestigiosos ejecutivos del país con muchos inversores y es por eso que la familia viajaba mucho. Sarada tenía una tutora privada porque no podía asistir a una escuela por los viajes.

Por su parte, Naruto y Hinata habían puesto una firma de abogados y la llamaron Uzumaki&Hyuga. Eran unos abogados bastante profesionales y se podría decir que los mejores del país. Boruto asistía a un instituto muy prestigioso y llevaba buenas calificaciones.