Finalmente la familia Uchiha había decidido quedarse en su antigua casa después de tanto viajar, además Sarada había terminado sus estudios y decidió aplicar para una beca en la universidad donde su madre estudió. Ella también quería ser doctora.
—Mama, hoy iré a la universidad a dejar mis documentos y mi solicitud para la beca— dijo Sarada alistando sus cosas.
—¿Quieres que te lleve?— dijo su madre.
—No te preocupes, la universidad está cerca de aquí, me iré caminando— dijo mientras se despedía de sus padres.
—Ella se parece mucho a ti cuando tenías esa edad— dijo Sasuke.
—Tienes razón, pero saco tus ojos y color de cabello, es idéntica a ti— dijo Sakura.
Sarada camino directo a la universidad y se fue a la oficina del decano el Sr. Konohamaru.
—¿Se puede?— dijo ella tocando la puerta.
—Sí pasa, te estaba esperando Sarada, siéntate.—Ella se sentó en la silla que estaba enfrente del escritorio del decano.
— Así que has venido a dejar la solicitud para una beca, déjame ver— dijo agarrando los documentos que ella traía dentro de un folder.
—Todo parece estar en orden, tu beca ha sido aprobada, qué carrera quieres estudiar?— preguntó el decano.
—Medicina, cómo mi madre!— dijo ella con mucho entusiasmo.
—Pues medicina será— dijo el decano sonriendo y sellando sus papeles para la inscripción.
—Muchas gracias Konohamaru—sama— se levantó y se retiró para hacer el proceso de inscripción de sus materias.
Salió corriendo por el pasillo algo distraída y chocó con alguien.
—Ouch! disculpame, no fue mi intención chocar contigo— dijo ella sobándose la cabeza.
—Descuida, ¿estas bien?.
—Sí, gracias…. — ella abrió los ojos y vio al muchacho que tenía enfrente, era de cabellera rubia y ojos azules. El la ayudo a levantarse y a recoger sus papeles que cayeron dispersados por todo el piso.
—Mucho gusto mi nombre es Boruto— dijo el chico.
Boruto, me parece que conocí a alguien con ese nombre, pero debe ser otra persona. Pensó ella.
—Mucho gusto, mi nombre es Sarada— dijo ella.
Mmm Sarada, ese nombre me parece conocido, creo que ya lo había escuchado antes. No, debe ser otra persona.
Pensó él.
—Eres nueva en la universidad verdad, no te había visto antes— dijo él queriendo hacer platica.
—Sí, he venido a inscribir mis materias.— dijo ella.
—Ya veo, y ¿qué carrera piensas estudiar?— preguntó él.
—Medicina ¿y tú?— preguntó ella.
—Yo, derecho.
Los chicos fueron a inscribir sus materias y siguieron platicando. Ninguno mencionó a sus padres ese día. Intercambiaron números de teléfono.
Ninguno de ellos le mencionó a sus padres que se habían conocido, por el simple hecho que ellos eran sobreprotectores, más que todo los de Sarada.
El tiempo pasó, Sarada y Boruto se llevaban cada vez mejor, se podría decir que eran mejores amigos. Claro que tenían otros amigos, pero cuando ellos dos estaban juntos el tiempo parecía detenerse.
—Sarada, yo quiero preguntarte algo— dijo el rubio.
—Dime— dijo ella sonriendo. Él había desarrollado sentimientos por ella sin notarlo hasta que un día él se dio cuenta.
—Pues me siento muy bien cuando estoy contigo y pues yo … creo que tu…. me gustas. ¿Quieres ser mi novia?
—Boruto, yo… pues… no me lo esperaba… tan rápido… la verdad es que también me la paso muy bien contigo y… creo que también me gustas. Sí, sí quiero ser tu novia!— dijo ella.
Boruto le llevaba chocolates y flores a Sarada casi todos los días y cuando llegaba a la casa sus padres empezaron a sospechar.
—Sarada¿ porque traes todas esas rosas? ¿Quién te las ha dado?— preguntó Sasuke.
—Papá, son para mamá, ¡no seas desconfiado!— dijo ella.
—¿Me llamaban?— dijo Sakura llegando de su turno al Hospital.
—¡Mamá, te traje estas rosas!— dijo Sarada entregandole las rosas.
—Ay hija qué lindo detalle, muchas gracias, las pondré en un florero.— la pelirosa puso las flores en un florero en medio de la mesa del comedor.
Esa vez ella se salió con la suya, logró inventar una excusa para llegar a la casa con flores, pero eso no le iba a funcionar siempre.
—Boruto mis padres están sospechando que algo pasa porque llevo rosas y chocolates a la casa. Creo que es el momento que les hable de ti y que te conozcan!— dijo ella.
—Esta bien, no te preocupes todo estará bien, si quieres voy a tu casa el fin de semana— dijo el.
—Diles a tus padres que vayan a mi casa, organizare un almuerzo y así todos se conoceran!— dijo ella.
—Buena idea!—
—Papá, mamá, tengo que decirles algo— dijo Boruto llamando a sus padres.
—¿Qué pasa hijo?— dijeron los dos en coro.
—Pues yo, quería invitarlos a un almuerzo en la casa de mi novia para conocer a su familia.— dijo el chico.
—¿Queeeee?. Y ¿cuando nos ibas a contar que tenías novia?— dijo su padre.
—Pues, no sabía cómo decirles…— se excusó él.
—Aww que tierno, hijo, sí yo iré, quiero conocer a la chica afortunada!— dijo su madre.
—Ok, esta bien, iremos.— dijo Naruto por fin.
—Esta es la dirección el chico les enseña un papel con la dirección de la casa de Sarada.
Esta dirección me parece conocida, no estoy seguro, quizás es mi imaginación. Pensó Naruto.
—Preparare algo para llevarles— dijo Hinata emocionada.
—Gracias mamá— dijo Boruto sonriéndole.
mamá, tengo que decirte algo a ti y a papá, pero no sé cómo decirlo— dijo Sarada llegando de la universidad.
—Sabes que puedes confiar en nosotros, yo se que tu padre es algo sobreprotector pero te ayudare con el, dime que pasa.— dijo Sakura.
—Pues, conocí a un muchacho en la universidad, nos llevamos muy bien y hace poco me pidió que fuera su novia y acepte. Quiero que lo conozcan este sábado, los he invitado a él y a sus padres a que vengan a almorzar— dijo ella de corrido sin respirar y con los ojos cerrados.
—Hija, me da gusto que hayas encontrado a alguien que te de muchos regalos y que te quiera.
—M—mamá, ¿cómo lo supiste?
—Soy muy observadora, además eran demasiadas flores y muchos chocolates, encontré los envoltorios en el cesto de basura de tu cuarto— le dijo abrazándola.
—¿Entonces no estás enojada?
—¿Cómo puedo enojarme?, ahora sólo falta decirle a tu padre.
—¿Me ayudaras?— dijo Sarada poniendo las manos juntas en señal de petición.
—Sí, claro— dijo la pelirosa.
—Ya vine— se oyó gritar a Sasuke desde la puerta de la entrada de la casa.
—Querido, que bueno que volviste, justo estábamos hablando de ti.
—¿ah sí?— dijo el pelinegro extrañado —¿Que pasa?
—¡Siéntate Papá!— dijo Sarada agarrando su portafolio. —Bien, tengo que decirte algo, el sábado, vendrán unas personas que quiero que conozcas
—Esta bien, ¿quienes son?
—Mi novio y sus padres— dijo ella escondiéndose detrás del portafolio.
—Queeeeeeeeeeeeeee?— dijo casi dando un ataque al corazón.
—Querido cálmate, no hay nada de malo con que conozcamos al muchacho y a sus padres— dijo Sakura dándole aire con un abanico.
—Tu!... desde cuando ves a ese mocoso!, ven para acá Sarada no te escondas!
—Mamaaaaa ayudame!
Sakura da un golpe en la pared haciendo un hoyo. —Calmense he dicho!,vamos a sentarnos, calmarnos y hablar como gente civilizada!
Sasuke y Sarada se quedaron helados y obedecieron.
—Papá, por favor dame la oportunidad de conocerlos.
—Sasuke por favor hazlo por tu hija— dijo la pelirosa.
—Está bien— dijo entre dientes.
Llegado el sábado, Sarada y Sakura empezaron a adornar la casa para recibir a las visitas, mientras tanto Sasuke seguía molesto por la noticia de que su preciada hija tenía una relación con un mocoso que no conocía.
Los últimos detalles estaban listos, la comida estaba casi lista. El timbre de la casa sonó y Sarada fue a abrir la puerta.
—¿Hola que tal?, pasen por favor!— dijo la chica abriendo la puerta para que la familia de su novio pasaba.
—¿Tu debes ser la novia de mi hijo?— dijo Hinata seria.
—Sí señora mucho gusto.— Hinata se lanzó y abrazo a Sarada.— Eres muy linda!
—Hija ya abriste la puerta?— dijo Sakura desde la cocina.
—Esa voz me parece familiar— dijo Naruto.
Sakura se dirigió a la sala y vio a su amigo con Hinata y un chico idéntico a Naruto.
—¿Naruto?, ¿Hinata?— dijo Sakura.
—Sakura, tu… ella…. ya me parecía que esto no era una coincidencia— dijo Naruto.
—¿Que sucede aquí?— dijo Sasuke bajando las escaleras.—Tu?¿Que hace el usuratonkachi aquí?
—¿Cómo? ¿ustedes ya se conocían?— dijo Boruto.
—Hijo ¿que no te acuerdas de ellos?—Dijo Naruto. —Solíamos venir a su casa cuando eras pequeño y tu jugabas con su hija
—¿Queeee?— grito Sarada. —Con razón parecía que su nombre lo había escuchado antes
—Bueno ya que se conocen no hay ningún problema.
—Al contrario hija, no estoy de acuerdo con que salgas con el usuratonkachi jr.— dijo Sasuke.
—¿Cómo dices?— dijo Naruto poniéndose enfrente de Sasuke.
—Lo que escuchaste!— dijo el pelinegro.
Mientras tanto los demás estaban sentados a la mesa y Sakura felizmente estaba sirviendo la comida.
—Sakura traje esto para ustedes— dijo Hinata dándole a la pelirosa una caja con un pastel dentro.
—Muchas gracias Hinata, lo comeremos luego de almorzar!—
—¿Quieres pelear teme?— Naruto empezó a subir la voz.
—Si tu quieres dobe!— dijo Sasuke haciendo una de sus manos un puño.
—Ya estuvo bueno ustedes dos!. ¡Comportense!— dijo Sakura.
Los dos se pusieron helados.
—Será mejor que le hagamos caso!— dijo Sasuke con la cara pálida.
—Lo sé— dijo Naruto también con la cara pálida.
Los dos se sentaron frente a frente en las puntas de la mesa y se podía ver cómo los rayos salían de sus ojos.
—Me alegra mucho que nuestros hijos se entiendan— dijo Sakura.
—Sí, lo mismo digo— continuó Hinata.
—Muchas gracias mamá— dijo Sarada.
Al terminar de comer se fueron a la sala y partieron el pastel que Hinata llevaba.
Hinata se puso a platicar con Sarada, le preguntaba cómo le iba en la universidad y se ofreció a enseñarle a preparar postres. Sarada se sentía muy feliz que su suegra la aceptara.
—¿Qué intenciones tienes con mi hija Usuratonkachi Jr.?— Sasuke veía a Boruto con una cara de asesino con un aura oscura.
—Yo, pues, son las mejores intenciones, señor. ¡Yo quiero a su hija!— decía Boruto cerrando los ojos preparándose para recibir algún golpe.
—Más te vale, pero te estaré vigilando!
Sakura y Naruto platicaban de lo que habían hecho los últimos años y que sentían no haberse visto los últimos años.
—Míralos.— dijo Sakura señalando a sus hijos abrazados sonriendo.
—Tal parece que por fin se cumplira lo que nuestros padres siempre quisieron: Unir nuestras familias.
Fin.
