Capítulo 5: El Alfa
Kagome siguió a Sesshomaru sin importar a donde fuera. No tenía ningún otro lugar al que quisiera o necesitara ir, además él les traía comida y ahuyentaba a los enemigos. Todavía no confiaba en el hanyou, no mientras que el aroma que desprendía le resultara peligroso, pero sabía que Sesshomaru la protegería ya que la había aceptado en la manada. Ahora ella le pertenecía.
Solo le faltaban los humanos a los que hacerles bromas para sentirse feliz.
Un chillido produjo que alzara la vista alarmada, pero tan solo se trataba de los cachorros. Su Shippo jugaba con la niña de Sesshomaru, Lin. La manera en la que reían le alegraba, por lo que sonrió y rio junto con ellos mientras aplaudía.
—¿Cómo es que no le importa estar cerca de Jaken y de tu dragón, pero aún así me odia?
Kagome ignoró la voz del hanyou, decía muchas cosas que ella no comprendía.
—Todos te odian.
El hanyou comenzó a reír.
—¡Vaya! ¡Sesshomaru el Perro de Hielo hizo una broma!
—No estoy bromeando.
—Vamos, esta vez en serio.
El youkai suspiró.
—Ella ha visto a los demás reconocerme como alfa y sabe que está a salvo en su presencia. Ellos son leales, tu no.
Kagome sí escuchaba a Sesshomaru, él era el alfa, decía muchas cosas que tampoco entendía, pero había aprendido a reconocer algunas palabras como "ven", "vulpina" y "Kagome" que estaban relacionadas a cosas que debía obedecer.
—¡Feh! ¡No voy a someterme a ti si eso es lo que estás buscando!
—No es lo que busco.
—I—
Kagome podía saber cuando pasaban cerca de una aldea, podía oler y escuchar a los humanos ¡Qué diversión! ¡Qué diversión! Las tres colas se mecían mientras pensaba en todos los trucos que les haría.
Sesshomaru la observó y dijo con firmeza:
—Ven, vulpina.
Ella gimoteó y se acercó un poco más hacia la aldea y hacia todos aquellos adorables humanos.
—Ven— repitió Sesshomaru acentuando la orden con un gruñido.
Kagome, sin saberlo, utilizó un hechizo de seducción típico de una kitsune que le transformó los ojos en unos grandes y hermosos. Deseaba engañar a los humanos y tal vez además robarle algunas llamativas pertenencias.
Pasó las garras con delicadeza sobre la muñeca de Sesshomaru y se paró de puntas para rozar los colmillos por la curvatura de su mandíbula.
—Sesshomamaru—samaaa...— canturreó con voz seductora.
Él volvió a gruñir, esta vez más fuerte, y expandió el aura demoníaca para que ella sintiera su desaprobación.
Kagome gimoteó y se sometió arrodillándose y mostrando la parte trasera del cuello a su alfa. Le pareció una eternidad antes de volver a sentir esas garras del youkai contra la piel. Pero lo hizo, la perdonó.
El hanyou comenzó a reír.
—¡Le dará un ataque cuando se entere que intentó echarte un hechizo de amor cuando actuaba raro!
Sin comprender lo que decía, pero sin gustarle que se rieran de ella, Kagome ladró:
—¡Abajo!
No supo por qué dijo esa palabra, o lo que significaba. Solo se le ocurrió.
El hanyou se encogió y se abrazó a sí mismo, las orejas de perro se le pegaron al cráneo. Cuando comprendió que nada había sucedido después de varios segundos, abrió uno de los ojos.
—Ugh, parece que el rosario ya no funciona porque ya no posee sus poderes espirituales.
—I—
Cuando llegó la noche oscura y tranquila, Sesshomaru se sentó apoyado en un árbol. Esta vez no había una fogata porque Lin ya no era humana y no la necesitaba. Sesshomaru descubrió que extrañaba el brillo del fuego ya que se había... acostumbrado a él.
Se adaptaría.
Inuyasha se posó en la rama de un árbol por encima de él. Había decidido quedarse muy cerca, lo que a Sesshomaru le resultaba exasperante, pero era la única manera que podía estar cerca de la vulpina.
Cada vez que Sesshomaru sentía que su paciencia estaba al límite, observaba a Lin. De alguna manera, el deseo de Kagome le había concedido tanto el volver a tener el brazo que había perdido así como también la existencia continua de Lin.
Por esa razón soportaría a Inuyasha.
Escuchó un crujido y observó que la vulpina y su cachorro se aproximaban. Kagome puso algo en la mano de la Shippo y lo dio un empujoncito. Este se arrodilló ante Sesshomaru a la espera de que lo aceptara.
Sesshomaru alzó las cejas.
El cachorro le extendió una mano parecida a una pata y le presentó a Sesshomaru una piedra de río cuyas aguas la alisado por el roce, las pequeñas vetas cristalinas atrapaban la luz de la luna llena y las hacía brillar.
Sesshomaru emitió un ruido sordo en señal de agradecimiento y posó la mano sobre la cabeza del cachorro por un momento. Shippo sonrió una amplia sonrisa típica de un zorro y se alejó corriendo.
Luego se acercó la vulpina, se arrodilló esperando que la aceptara. Sesshomaru lo hizo y ella le extendió una peineta negra y laqueada incrustada con nácar. Él la tomó y le mostró aceptación aunque se preguntaba en qué momento la había robado ya que se trataba de un objeto perteneciente a un humano y que ella no traía consigo antes de que sucediera todo eso.
No la castigaría por robar ya que tal cosa se encontraba en la naturaleza de un kitsune. No se preocuparía sobre el asunto siempre y cuando ella le robara solo a los humanos.
—¿Para qué te dan esa basura?— preguntó Inuyasha una vez que la vulpina se había alejado para llevar a Lin y a Shippo a dormir junto a ella.
Sesshomaru se negó a mirar a su hermano, también se negó a responderle. Estaba ocupado estudiando los regalos que había recibido.
La vulpina se había percatado de alguna forma de que lo había hecho enojar, aunque consideraba poco probable que supiera que se debía a que había intentado hechizarlo. También dudaba que reconociera haber recurrido a una de sus habilidades como kitsune.
Los kitsune se veían atraidos a las cosas brillantes. Si Sesshomaru fuera un zorro alfa de la manada, los regalos serían apropiados para ganarse su aceptación. Pero como alfa de una manada de perros, los objetos le parecían poco atractivos.
Pero se sentía complacido por la intención.
CONTINUARÁ
¡Miles miles de gracias por los reviews! Me encanta saber que les gusta esta historia tanto como me gustó a mi leerla en primer lugar, he aquí la razón por la que estoy traduciendo esta increible pieza de arte
¡Nos vemos!
