Capítulo 6: Lecciones
—De acuerdo, lo haré— dijo Inuyasha parándose frente a Sesshomaru una vez que el horizonte se bañó de la luz del amanecer.
—¿Hn?
—Te reconoceré como alfa si eso significa ayudar a Kagome.
Las orejas de Inuyasha se movían hacia adelante y atrás demostrándole a todos lo incómodo que lo ponía la idea.
Sesshomaru sonrió con satisfacción.
Se aproximaba la noche de luna nueva, esas en las que el poder de su padre se desvanecía de las venas de Inuyasha y lo convertía en un ser tan vulnerable como cualquier humano. Sesshomaru no podía negar que a Inuyasha le importaba tanto la vulpina como para someterse ante la superioridad de su medio hermano, sin embargo, las noches futuras en las que debería volverse humano obraban como un incentivo para el hanyou.
Aunque no lo mencionó en absoluto, Sesshomaru disfrutó saber que Inuyasha necesitaba que lo protegiera. Sería una garantía de que el mismísimo youkai no mataría a su hermano una vez que este último se convirtiera en humano y se debilitara por completo.
—Procede— respondió Sesshomaru permitiédo que su voz denotara el placer que le causaba el aprieto en el que se encontraba su hermano.
Ya era hora de que Inuyasha aceptara el lugar que merecía.
Tras un largo suspiro de padecimiento, Inuyasha se arrodilló y agachó la cabeza exponiendo ante Sesshomaru la parte de atrás del cuello.
Con lentitud para disfrutar del momento, Sesshomaru apoyó las garras sobre la piel de Inuyasha y apretó sin molestarse en ser delicado.
—I—
Sesshomaru les enseñaba a los cachorros la forma de oler cosas. Kagome los seguía a la distancia tratando al mismo tiempo de no entrometerse en el camino y observar lo que Sesshomaru hacía.
De a momentos él dejaba de caminar y decía:
—Ven, Lin.
Luego olfateaba algo en el aire y memorizaba el aroma para enseñarle lo que eso significaba. La segunda vez que lo hizo, Shippo los observó y comenzó a aprender también. Para la quinta vez que esto sucedió, Sesshomaru se percató de que Kagome los seguía y observaba.
—Ven, Vulpina— le dijo.
Ella se les unió, fascinada por aprender que si algo que parecía oler como si fuera seguro, no significaba que lo fuera, y que algo que parecía oler peligroso no siempre significaba que debía huir.
Kagome miró al hanyou que estaba parado dándoles la espalda mientras vigilaba por el bien de la manada, sus orejas triangulares permanecían erectas y se crispaban apuntando hacia el sonido más leve. Sesshomaru confiaba en él.
Luego de que Kagome memorizara el aroma de una serpiente youkai, lo cual resultó satisfactorio para Sesshomaru, ella se acercó al hanyou. Se paró a observar al guerrero vestido de rojo, se encontraba más cerca de lo que se había permitido con anterioridad, e inhaló su aroma, las fosas nasales le temblaron.
Todavía olía a algo peligroso.
Pero Sesshomaru olía igual.
—Inuyasha— dijo mientras apuntaba al hanyou y memorizaba su aroma.
Él le sonrió con entusiasmo, uno de los colmillos le sobresalió del labio al hacerlo, y también le apuntó a ella con el dedo.
—Kagome.
—I—
Parecía que enseñarle a la vulpina a comprender los aromas que la rodeaban era la clave para que regresara en sí, cosa que no se le había ocurrido a Sesshomaru con anterioridad ya que, después de todo, esa era la forma en la que los cachorros youkai interactuaban en un principio con el mundo. Al pensar en cuando era muy pequeño, solo tenía recuerdos de la sensación de calor y el aroma de su madre: leche, hogar, comodidad; y de su padre: seguridad, fuerte, alfa.
A medida que Sesshomaru le explicaba a la vulpina, ella comenzó a hablar más, recordaba y aprendía palabras con rapidez. Él se alegraba de esto. Habían estado cerca de su castillo por un largo tiempo ya, pero había comenzado a guiarlos por un camino enrevesado con intenciones de mantener a la vulpina aislada en el campo hasta que progresara en habilidades.
Observaba cómo Inuyasha la llevaba por todo el claro donde habían dormido y le señalaba cosas exigiéndole que ella las nombrara, lo que parecía frustrarla, pero a su vez ella comprendía que él tenía una posición superior a ella en la manada y debía obedecerlo.
—¡Sesshomaru-sama!— lo llamó Lin mientras salía de entre los árboles cercanos y distraía a Sesshomaru de las payasadas que hacía su hermano. Había sangre en el rostro y manos de la niña, pero el youkai estaba impávido ya que por el aroma de la sangre podía darse cuenta de que no era de ella, además había seguido el rastro del poder demoníaco de Lin desde el momento en el que ella se perdió de vista.
—¡Atrapé un conejo! ¡Ya puedo cazar como Sesshomaru-Sama e Inuyasha-sama!
Al examinar el desastre que Lin había hecho con la presa (y con el kimono que vestía), Sesshomaru decidió que era hora de enseñarle otra lección.
Hizo una pausa solo por un momento antes de decir:
—Ven, cachorra. Ven, vulpina.
—I—
A medida que aprendía más cosas de Sesshomaru, Kagome comenzó a volver en sí. El darle nombres a los aromas la ayudó a recuperar las palabras; el aprender a cazar y a permanecer a favor del viento hasta el momento de atacar le enseñó a recuperar la independencia; y el estar obligada a sentarse y meditar mientras sostenía una bola de fuego zorruno que ardía continuamente entre las manos, le devolvió el poder de control sobre sí misma.
Se sentía como despertar con lentitud de un sueño en el que era consciente que ella estaba soñando. Su mente gritaba para que se despertara, que se moviera, pero el cuerpo le respondía con lentitud.
Hasta que un día pareció como si hubiera abierto los ojos y supo quién era.
CONTINUARÁ
Respecto de la gracia que les causó la escena de Kagome tratando de seducir a Sesshomaru en el capítulo anterior, les dejo una nota de la autora sobre el tema (haré varias de ellas a medida que se vayan nombrando ciertos aspectos extraños o términos japoneses así como nombres propios de algunos personajes secundarios).
Los kitsune son seres sensuales: Esto sale de varias leyendas de kitsunes. En la mayoría de ellos, los kitsunes o seducen a alguien o fingen ser humanos para poder casarce con otro humano (o en algunos casos robar un bebe humano y reemplazarlo con un bebé kitsune). Los kitsune malintencionados guian a los hombres a los bosques hasta que estos se pierden, luego los rechazan y los abandonan para que mueran allí. La palabra 'kitsune' en realidad deriva de las palabras 'kitsu' y 'ne' que significan "siembre ven a dormir" traducidas literalmente del japonés.
¡Muchas gracias por sus reviews!
Nos vemos!
Starebelle
