Capítulo 17: La canción

Lin iba a los saltos por delante de Sesshomaru mientras se acercaban a la madriguera que usarían durante esa noche. Sesshomaru llevaba el cuerpo de un búfalo sobre los hombros ya que el enorme volumen de la criatura era demasiado difícil de transportar para Lin.

Debido a que el animal había sido domesticado por humanos, resultó ser una presa fácil de matar. Sin embargo, era especial ya que se trataba del primer ejemplar que Lin había matado sin ayuda. Al verla tan feliz, Sesshomaru decidió no arrebatarle la victoria reprimiéndola por haber matado un animal demasiado estúpido que ni siquiera se había percatado de que lo estaban cazando, un animal que le pertenecía a los humanos, según creían.

No cabía duda de que haber tomado tal presa provocaría a los humanos, pero Lin no estaría en peligro siempre y cuando se mantuviera con la manada. Sesshomaru le impartiría dicha lección en otro momento.

El viento cambió y les trajo consigo el aroma de Shippo y Kagome.

Lin aumentó la velocidad, tiró la cabeza hacia atrás y emitió un aullido, una primera y torpe canción hecha por un cachorro, la cual se incrementaba mientras que la niña ganaba confianza.

Lin caza, caza, caza, Lin salta, salta, salta, salta.

Y poniendo sus palabras en actos, se lanzó hacia adelante en una voltereta y por primera vez no trastabilló al aterrizar. Frente a ellos se alzó una serie de ladridos agudos de kitsune que se hilaban con la canción de Lin. Sesshomaru se sorprendió de que los youkai zorro respondieran, así que prestó atención:

Siento orgullo, orgullo, orgullo por mi hermana, cantó Shippo.

Feliz, feliz, bienvenidos de nuevo, cazadores, fue el refrán de Kagome.

Sesshomaru tuvo que atiesar la mandíbula para repeler las ganas de unirse a aquellas voces. No cantaba una canción de manda desde que era un cachorro y no iba a formar parte de tal trivialidad a esta etapa de su vida. Además, nunca antes había tenido una manada con la que cantar desde aquel entonces.

Le haría saber a Lin sobre lo complacido que estaba por la habilidad de esta de una manera calmada cuando ella acudiera a él para dormir.

En pocos minutos pasaron por los árboles y llegaron hacia los kitsune y la vulpina y el zorrito danzaban y hacían malabares con fuego zorruno celebrando algo que Sesshomaru no comprendía, pero permitió tales actos ya que era obvio que lo hacían en honor a Lin.

Bailotearon formando un círculo y se lanzaban bolas de fuego zorruno como si estuvieran jugando hanetsuki. Mientras tanto, Lin seguía cantando la canción de la manada y los kitsune continuaban atribuyéndole su estribillo y Sesshomaru mantenía la mandíbula cerrada con firmeza.

Al final, cuando la canción llegó a su punto culminante, Kagome y Shippo se detuvieron en el lugar y lanzaron fuego zorruno al aire. Las bolas explotaron en una lluvia de brillos verdosos.

Sesshomaru debía admitir que se trataba de un espectáculo placentero para la vista. Era reconfortante saber que Lin contaba con compañeros en la manada que la ayudaran a celebrar su primera presa.

Una vez que los zorros dejaron de brincar, Kagome tomó el búfalo de los hombros de Sesshomaru y se apresuró en despellejarlo y limpiarlo. Cuando todo estaba listo, los dos kitsune y Sesshomaru se arrodillaron para permitirle a Lin que los sirviera con su primera presa.

Sesshomaru, quien esperaba ser el primero en comer, como era de costumbre, arqueó las cejas hasta la raíz del pelo cuando Lin posó las manos en las piernas y le hizo una reverencia mientras le pedía solemnemente:

—Me gustaría servirle a Kagome-sama primero, para agradecerle.

La vulpina quedó boquiabierta y los ojos de Sesshomaru se vieron atraídos por la vista a esos colmillos. Ella comenzó a protestar, pero Sesshomaru negó con la cabeza para que hiciera silencio y volvió a observar a Lin.

— ¿Por qué quieres agradecerle? – le preguntó.

Lin se enderezó y le lanzó una de sus sonrisas más dulces.

—Me siento agradecida por esta manada. Me siento agradecida porque nunca tendré que dejarlo, Sesshomaru-sama. Me siento agradecida por el deseo de Kagome-sama.

La garganta de Sesshomaru se contrajo, por lo que hizo la cabeza hacia atrás y emitió un aullido que había estado conteniendo desde que Lin alzó la voz para cantar.

Honra, honra, mi cachorra me llena de pura honra.

—De acuerdo— le dijo a Lin haciendo un gesto para permitirle que le sirviera primero a Kagome.

CONTINUARÁ

¡Feliz año nuevo a todos! Espero poder subir la continuación pronto ya que este capítulo resultó ser un poco corto, así que no desesperen, en el transcurso de la semana tendrán el próximo.

Starebelle