Capítulo 19: La bestia.

Kagome despertó sintiendo un intenso dolor en la cabeza y la sensación de que algo horrible había sucedido. Gimió y apretó los ojos con fuerza sin ser capaz de enfrentarse a aquello que le había causado ese rasgado agujero en el corazón.

—Sesshomaru-sama, ha despertado— susurró una voz.

Sesshomaru.

¿¡Sesshomaru!?

Kagome se sentó con rapidez antes de agarrarse la cabeza intentando no vomitar.

Se dio cuenta de que la estaban transportando cuando el movimiento se detuvo de inmediato. Abrió los ojos con dolor y descubrió que se encontraba sobre Ah Un, en especial entre las pieles que habían acumulado durante el viaje. Lin y Shippo estaban sentados a cada lado de ella.

—Me alegro tanto de que te encuentres bien, Kagome— dijo Shippo rodeándole la mano con dos pequeñas patas y dándole un ligero apretón—. Sesshomaru-sama quiso que viajáramos toda la noche para alejarnos de esas sacerdotisas que te lastimaron.

—Lin, Shippo, preparen el té para Kagome— ordenó una voz en barítono que Kagome creyó perdida para siempre.

—¡Si, Sesshomaru-sama!— dijeron a coro y luego se introdujeron en la maleza en búsqueda de leña.

Entonces el Lord del Oeste en persona apareció ante sus ojos y ella pudo observarlo desde una mayor altura ya que ella se encontraba sobre Ah Un.

—H-Hola —dijo sin aliento y sin poder despegar los ojos de él.

—Eres más fuerte de lo que esperaba— le informó—. Tuve que golpearte más de una vez.

—Oh… Espera ¡Hey! ¿Fuiste tú quien me golpeó? —demandó Kagome sintiendo que debería enfadarse, pero no fue capaz de sacar a luz el enojo debido al imposible hecho de que Sesshomaru estaba vivo— ¿Estás vivo? ¿Cómo es posible? ¿Y por qué no esquivaste las flechas?

Él arqueó una ceja.

—Ninguna flecha puede matarme.

—Pero esas eran flechas purificadoras ¡Queman! ¿¡Y cómo se supone que debía saber que no te harían daño!?

Ah, ahí estaba el enojo que estaba buscando.

El rostro de Kagome se encendió y propinó un puñetazo al hombro de Sesshomaru con la toda la fuerza que pudo utilizar.

—¡No vuelvas a asustarme así! ¡O de lo contrario buscaré la forma de hacer un rosario de dominación que un kitsune pueda controlar y te lo pondré mientras duermes y…!

Entonces fue cuando todo vino a ella con rapidez. Su transformación, su sed por la sangre de aquellos que habían asesinado a su alfa, lo que hubiera sucedido si Sesshomaru no la hubiera detenido.

Kagome se disolvió en gimoteos que se convirtieron en una risa histérica de kitsune y luego volvieron a ser sollozos. Se lanzó hacia Sesshomaru y enredó los dedos en el cabello de este para enterrar el rostro en la gruesa y suave moko—moko.

Bajo el tacto de Kagome, el youkai se sentía cálido y sólido, lo cual la calmó más que cualquier otra cosa, a pesar de que no ayudó a calmarle las lágrimas. Estaba perdiendo el control de su mente, de ella misma, sus ojos se encendieron con un fuego verdoso mientras que experimentaba una mezcla abatida de enojo, alivio, desesperación y de algo más para cuyo nombre no tenía.

No supo cuanto tiempo estuvo aferrada a él y colgando de la montura de Ah Un mientras temblaba de emoción. Sesshomaru soportó la histeria de Kagome con tranquilidad y con ambos brazos firmes a los costados. Luego de un tiempo, él alzó una mano con lentitud, mucha lentitud, y le dio dos palmadas en la espalda.

No soy un monstruo, le había dicho a los humanos. Ese pensamiento causó que ella tuviera otra explosión de risa.

—No soy un monstruo— repitió hipando.

Los dedos de Sesshomaru se posaron en el mentón de Kagome y la obligaban a mirarlo a los ojos.

—Somos youkai. A menos de que tengamos la disciplina suficiente para controlarnos, somos bestias— le dijo mientras que una luz salvaje brillaba en lo profundo de su mirada—. Pero ellos también lo son.

Kagome tragó saliva y asintió al recordar el olor de su propia piel quemándose y la mirada maliciosa del hombre que deseaba venderle el kimono. Las palabras que él había profesado no eran reconfortantes, pero de alguna manera, ella se sintió mejor.

Sesshomaru pareció notar el cambio en el humor de ella y la tensión que él sentía se disipó. Kagome pudo sentir cómo se relajaban los músculos de los brazos del youkai.

—Ahora ven a tomar tu té.

Se bajó de la montura de Ah Un y se acomodó en silencio al lado de Sesshomaru. Shippo les sirvió te a todos ya que era muy notorio que las manos de Kagome todavía temblaban mucho. Por lo que restó del día y la noche, ella permaneció lo más cerca de Sesshomaru que pudo para poder tenerlo al alcance de la mano y tranquilizarse sabiendo que él en verdad estaba allí.

Y él no volvió a hablar del estallido de emociones de la vulpina.

CONTINUARÁ

¡Gracias a1 todos por su apoyo incondicional! Espero vernos pronto.

Starebelle