Para contar esta historia tengo que remontarme a cuando era niña, una niña soñadora e inocente. Empecé a ir a la academia ninja, al principio no tenía amigos, no le hablaba a nadie, era tan tímida. Odiaba eso de mi.
El primer día conocí a todos mis maestros, caminaba por los pasillos con mis libros para estudiar durante el receso. Era una nerd.
-Hola, mi nombre es Ino Yamanaka, ¿quieres ser mi amiga?.
Una niña rubia con ojos azules se acercó a mí de la nada y empezó a hablarme.
-Etoo, mi nombre es Sakura Haruno… sí quiero ser tu amiga- le sonreí.
Ella me ayudó a cargar mis libros y nos sentamos en una banca.
-Oye pero ¿que haces el primer día de la academia con tantos libros?, eres una nerd!.
Me sonroje de la vergüenza. En verdad era una nerd, me encantaba leer e ir adelantada en las clases.
-Me encanta leer y ya que no tenía amigos, me iba a poner a estudiar para pasar el tiempo.
Las dos nos pusimos a platicar y llegamos a ser unas grandes amigas, hacíamos juntas las tareas y a veces nos quedabamos a dormir en la casa de la otra los fines de semana.
El tiempo pasó rápido y llegó el día en el que nos iban a asignar en grupos para empezar a hacer misiones y estaba deseando quedar en el mismo grupo con un chico que me gustaba desde que estábamos en la academia. Jamás tuve el valor de hablarle, cada vez que lo veía me escondía, a diferencia de las otras chicas que vivían pegadas a él.
Siempre guarde el secreto de que me sentía atraída hacia él, hasta que Ino me confesó que él también le gustaba. Ese día las dos nos convertimos en amigas y rivales, aunque suene a novela.
Iruka sensei estaba haciendo los grupos, yo estaba nerviosa y ansiosa por saber con quién me iba a tocar. Empezaron a llamar a mis compañeros menos a mi, hasta que escuche mi nombre. Estaba tan distraída que no escuche el nombre de mis compañeros.
-Hey Sakura-chan, estamos en el mismo equipo, estoy tan feliz!.
Naruto se me acercó y empezó a hablar conmigo. No habíamos hablado tanto desde… nunca. ¿De cuando aca el sabia mi nombre?.
El me hablaba siempre con una sonrisa y yo le correspondía. Naruto me agradaba mucho.
-Vamos a reunirnos con nuestro otro compañero y con nuestro sensei- me dijo mientras me agarraba de la mano. Me sonroje. Nadie y menos un chico me había tomado de la mano.
Llegamos al jardín que estaba atrás de la academia y sí mis ojos no me engañaban nos dirigíamos donde estaba Sasuke-kun, mi corazón se aceleró. Estábamos los dos frente a frente y decidí que esta sería la oportunidad de hablarle y de presentarme.
-Hola mi nombre es Sakura, me alegra que estemos en el mismo equipo- dije he hice una reverencia.
-Hmp- fue lo único que salió de su boca.
Sí que era frío.
De cualquier manera, después de ese desplante, pensé que era tal vez un mal día para el. Los tres estábamos callados y 20 minutos después apareció el que sería nuestro sensei.
-Llega tarde- le dijimos todos en coro.
-Lo siento es que me perdí en el sendero de la vida.
Era el tipo de excusas que recibiríamos a diario.
-Muy bien, ahora que todos estamos aquí, me gustaria que se presentaran, empezando contigo- señaló a Naruto.
-Muy bien, me llamo Naruto Uzumaki y mi sueño es un día convertirme en Hokage dattebayo!-
Todos lo observamos.
- Espero que des lo mejor de ti para que logres tus sueños- habló el peliplata.
-Ahora tú- señaló a Sasuke.
-Hmp, me llamo Sasuke Uchiha y quiero hacerme fuerte para vengarme de alguien-
Todos nos quedamos asombrados.
-O-ok… bueno continuemos.. a ver linda es tu turno.
-Yo me llamo Sakura Haruno y mi sueño es algún día ser una ninja médico para salvar muchas vidas.
Vi como Naruto y Kakashi-sensei me miraban con ternura y atención mientras que Sasuke me ignoraba.
-Bueno, eso es todo por hoy, quiero que vayan al campo de entrenamiento numero 7 a las 8am. Se pueden ir.
-Oye, Sakura-chan, ¿quieres que te acompañe a tu casa?.
Naruto me ofreció su mano para levantarme, la cual acepté.
-Esta bien vamos.
Los dos caminábamos y platicabamos de cosas como nuestra comida favorita. Ese día me di cuenta que Naruto amaba el ramen.
-Llegamos- dije parandome en frente de la puerta de entrada de mi casa.
-¿Quieres pasar un momento?- pregunté.
-Sí claro- Ambos entramos. Le ofrecí un vaso con agua y le indique que se sentara en el sofa.
-Muchas gracias por acompañarme, nadie ha sido tan atento y amable conmigo- El paso su mano detrás de su nuca.
-No es para tanto, lo hago con gusto, tú me agradas- Le sonreí.
-Bueno me tengo que ir, nos vemos mañana!.
Se despidió de mí y yo me quede sola en mi casa para pensar en todo lo que había pasado.
Quizas tuvo un mal día… tal vez estaba molesto con alguien… a que se refería con "venganza"...
Miles de pensamientos y preguntas venían a mi cabeza.
-Aun así se veía muy guapo- dije.
Mis padres solían estar en misiones algo largas y por eso yo pasaba sola mucho tiempo, los únicos que me acompañaban en mi soledad eran mis libros. Me puse a leer hasta quedarme dormida.
Al día siguiente me levante sin la ayuda del despertador. Estaba tan emocionada que me levanté de un salto y me fui a duchar. Me puse mi traje especial para entrenar y me fui a preparar algo de desayuno. Prepare todo lo que iba a necesitar y aún tenía tiempo para llegar 20 min antes al campo de entrenamiento.
Me dispuse a caminar a un ritmo no muy rápido ya que aun iba con tiempo. Fui la primera en llegar al campo de entrenamiento. Me senté a esperar a mis compañeros. Había decidido que hoy iba a ser un buen día para que Sasuke-kun se fijara en mi.
El dueño de mis pensamientos llego 5 minutos después. Me levanté rápidamente y lo fui a saludar. El solo contesto con su usual monosílabo. Eso me molestaba. Trate de hacer platica, contándole acerca de libros que había leído relacionados con el chakra.
-En verdad eres una molestia- fue lo que dijo.
Me quedé en shock y mientras él se alejaba yo me encontraba luchando para que mis lagrimas no salieran de mis ojos.
-Sakura-chan, hola!.
Naruto venia corriendo hacia mi y ondeando su mano. Yo aun no salía del shock. El se paro enfrente de mi y tomo mi mano.
-¿Te pasa algo?- El me miraba extrañado.
-No, no me pasa nada- Los dos nos sentamos a esperar al sensei.
-Yo!.
Una voz conocida se pudo escuchar a lo lejos.
-Sensei llega tarde de nuevo- Dijo Naruto molesto.
-Lo siento, me tope con una ancianita que me pidió ayuda para llevar sus cosas del mercado.
Después de su excusa, él nos indicó que empezaramos a entrenar, tenemos que aprender a usar nuestro chakra para subir a los árboles.
Veía cómo a mis compañeros les costaba pero a mi me era fácil, lo había logrado en el segundo intento.
-Muy bien Sakura-chan, puedes bajar y venir a comer dangos conmigo- dijo el peliplata.
-No lo entiendo, porque no puedo hacerlo- decía mientras caía del árbol.
Naruto observaba a Sasuke intentar subir al árbol sin éxito alguno igual que el. Se acercó a él y lo miró detenidamente.
-¿Qué quieres Dobe?- El rubio solo se rio.
-¿Tampoco puedes subir, eh, teme?- Ambos se fulminaron con la mirada.
-¿Cómo es que ella pudo hacerlo y nosotros no?.
Los dos voltearon la mirada hacia mi.
Senti un escalofrio y los vi, mirandome. Me levanté y fui donde ellos estaban.
-¿Que sucede porque me miran así?- Ellos me analizaba con la mirada.
-Sakura-chan, necesitamos que nos enseñes cómo controlar el chakra.
- No me pude negar, era mi momento de lucirme en frente de Sasuke-kun y tal vez él querría salir conmigo.
Les indique cómo hacer para concentrar el chakra en sus pies y subir al árbol. Les tomó como media hora el poder dominar la técnica pero al fin lo habían logrado. Me sentí feliz de ver a mis compañeros triunfar.
-Gracias Sakura-chan- me dijo Naruto. El le dio un codazo al pelinegro.
-Hmp, sí, gracias- Luego él se alejó.
-¿Porque tiene que ser tan frío?- baje mi mirada.
-No te preocupes, solo ignoralo- dijo Naruto.
¿Cómo se suponía que iba a poder ignorar todos sus desplantes y el hecho de que me había llamado "molestia"?. Aún me sentía triste al respecto.
Pasó un tiempo en el que su comportamiento no cambió para nada conmigo. Siempre me ignoraba, rechazaba todo lo que le regalaba y lo que más me ponía triste era que me llamaba "molestia".
Un día decidió irse de la aldea, a pesar de que le rogué que no se fuera, se marchó. Me sentí como una tonta, pero a pesar de eso siempre lo tuve en mi corazón perdonandolo y excusando su comportamiento. Yo de verdad era patética.
Decidi dejar a un lado mis sentimientos no correspondidos y entrenar duro para hacer mi sueño realidad. Le pedí a Tsunade-sama que me enseñara todo lo que sabía y me acogiera como su aprendiz. Ella aceptó gustosa.
No podía negar que cada día que pasaba pensaba en él, me preguntaba dónde estaría y si alguna vez volvería.
Cierto día al dirigirme a mi casa sentí la presencia de alguien conocido detrás de mí.
-Naruto que bueno verte- el me abrazo.
-Sakura-chan, ¿como estas?- Yo me encontraba bien en lo que cabía. De pronto él sacó una rosa y me la dio.
-¿Y esta rosa?- Me sorprendió totalmente.
-Me preguntaba si quisieras salir conmigo.
En ese momento solo podía pensar en Sasuke.
-Te aprecio mucho, pero no quiero que te hagas falsas ilusiones conmigo. Podemos salir como amigos.
Sentí que mis palabras lo lastimaron. Nunca me di cuenta de sus sentimientos. Me sentía una mala persona.
-No te preocupes, lo entiendo.- Se dio la vuelta y se marchó. Me quedé parada ahí un momento.
¿Porque no podía olvidarme de Sasuke y ser feliz con alguien que de verdad me amaba? .
Llegue a mi casa y al momento de cerrar la puerta me desplome y comencé a llorar. Había perdido a mi mejor amigo.
